Etiquetado: vivienda

20 razones para apostar por el Cohousing

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Charles Durrett este jueves en CEAPAT (Madrid)

Si no pudiste asistir a la jornada “Cohousing: Autonomía y Participación en la creación de alternativas residenciales”, merece la pena ver el vídeo con la grabación íntegra de la misma, que aquí dejamos. Cada intervención dura menos de 30 minutos, salvo la de Charles Durrett, que tuvo la oportunidad de explicar durante algo más de tiempo su vasta experiencia de investigación del modelo en Europa, de creación de comunidades de Cohousing en EEUU (más de 50), y también su propia y rica experiencia de vida en ellos. Además de las personas expertas en Cohousing y Atención Integral y Centrada en la Persona de la mesa, durante el debate final intervinieron otras más de veinte personas que aportaron nuevos y diversos puntos de vista. No hay desperdicio. Como adelanto, dejamos 20 sencillas ideas expresadas a lo largo de esta intensa mañana:

  • El Cohousing son 6 características imprescindibles: iniciativa y diseño propio, intencional para la vida comunitaria; zonas comunes amplias y según modelo hogar; autogestión; sin jerarquía; con economía y vida privada (Miguel Ángel Mira)
  • Cohousing es co-cuidado: “Las comunidades de cohousing son lugares para el soporte mutuo“. “Margaret no se siente bien. Voy a llevarle una sopa de pollo” (Charles Durrett)
  • Cohousing es oportunidad e ilusión: “Quiero que los próximos 50 años sean más divertidos que los 50 primeros” (Charles Durrett)
  • El Cohousing no solo ahorra energía (Durrett mostró incluso su factura de la luz), sino sobre todo “impresiona por la energía que crea
  • Envejecimiento activo y ejercicio efectivo de los derechos. El Cohousing viene a lograr al fin el necesario equilibrio entre libertad/dignidad (participación) y seguridad/salud. (Pilar Rodríguez)
  • El Cohousing aporta verdadera autonomía: “Nosotros somos los autores de nuestra propia vida” (residente de Trabensol)
  • También equilibra comunidad y privacidad: “Tanta privacidad como quieras, tanta comunidad como quieras” (Charles Durrett)
  • Cohousing es proyecto de futuro. “Autogestiona tu futuro” (Aurora Moreno, Residencial Santa Clara). Y es que “vivimos de proyectos, no de recuerdos” (Jaime Moreno, Trabensol)
  • Cohousing sí es tu vivienda, tu hogar. A diferencia de otros modelos residenciales, como Profuturo que “no es una alternativa a la vivienda, ésta es irreemplazable” (Felipe Martín, Profuturo)
  • El Cohousing transmite un legado. “Puedo dejar algo, una mejora para la sociedad…” (Miguel Ángel Mira, Jubilares)
  • Algo más que amistad. Espíritu juvenil. Compartimos valores éticos (Tony Pons, de Córdoba)
  • Cohousing puede ser continuidad de cuidados, y diversidad. Viviendas para toda la vida. Y más, “viviendas para todas las vidas” (madre de persona con autismo)
  • El cohousing permite el desarrollo de capacidades, diseñar actividades desde las necesidades personales, conductas autónomas a partir de vivencias sentidas (Gonzalo Berzosa, Escuela de Familia y Discapacidad de Fundación Mapfre).
  • Todos alegres” (Alicia, Trabensol)
  • Cohousing es sostenibilidad. “Ahorraría hasta el 70% del gasto de los estados” (Charles Durrett)
  • El Cohousing tiene método.  “La participación requiere método” (Javier del Monte, Jubilares). Aquí la clave está en la construcción del grupo (Cristina, trabajadora en la ONCE). Y ahora, gracias a las más de 90 personas que de una forma u otra han hecho posible su edición, tenemos traducido al español “El Manual del Senior Cohousing”, del mismo Charles Durrett.
  • Gonzalo Berzosa finalmente marcó tres poderosas razones para el Cohousing: identidad, vínculos, proyectos. ¿Por qué entonces no nos apuntamos a ello?

La pregunta queda abierta. En Jubilares estamos convencidos de que la clave es el actual desconocimiento del modelo. Por eso es tan importante su difusión. En todo caso al final del debate de la jornada se dieron muchas más razones. Te animamos a escribir las tuyas (o cualquier comentario) al final de este post. Muchas gracias.

Puedes ver las intervenciones a partir del minuto en que aparecen, pinchando en cada uno de los enlaces de abajo:

Gracias a IMSERSO, CEAPAT, las más de 170 personas que estuvimos juntas en la sala, las más de 90 que han ayudado a hacer posible “El Manual del Senior Cohousing”, a las decenas que vieron el debate en streaming… Poco a poco entre todos vamos dando a conocer y faciltando la creación de este tipo de comunidades en las que vivir como realmente deseamos, junto a nuestras amigas y amigos, compartiendo vida(s).

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10 opciones para “compartir piso”

Dado el interés de este artículo, lo actualizamos con la información que nos vais dejando en vuestros comentarios.
¡Gracias por ello! (último cambio: 22/09/2016)

Compartir casa, ¿cosa de jóvenes?

Cualquier persona que quiere compartir piso acude a los portales de vivienda, donde ya existe tal opción, y puede encontrar decenas de miles en nuestro país: “pisos compartidos” en Idealista, en Easypiso, Pisoscompartidos… Sin embargo, el segmento de la población a quien va dirigido es, más o menos descrito de forma explícita, sin duda joven. Idealista, por ejemplo, tan solo diferencia entre “18-25, 25-35 y más de 35 años”. En Easypiso, según cuenta ABC, no hay más de 100 personas jubiladas inscritas…

Tradicionalmente eran los y las estudiantes las personas que requerían de esta forma de vida, fundamentalmente por precio, pero también porque vivir con otras personas ofrece la independencia deseada: compartir tareas domésticas deja más tiempo para otras actividades; esa pequeña economía común ayuda a liberar de la dependencia económica parental. Así que nuevamente descubrimos que estar con otras personas, paradójicamente (en realidad, es lógico) nos hace más autónomas.

Un modelo en el recuerdo: "las chicas de oro" y una mesa camilla que las une hace más fuertes

Un modelo en el recuerdo: “las chicas de oro” y una mesa camilla que las hace más fuertes

Joyners

En ese tipo de portales de búsqueda el perfil habitual es el de personas que quieren compartir espacio de estudio con jóvenes universitarios, personas que desean mayoritariamente encontrarse con otras de su edad. Habiendo detectado una necesidad entre personas de otras edades, han surgido empresas como Joyners, que recuerdan que el envejecimiento poblacional lleva a la búsqueda de “nuevos formatos de hogar que nos ayuden a encarar la etapa adulta mejorando nuestra vitalidad”. Su lema: “comparte hogar y disfruta de tu etapa adulta”.

Joyners

La Casica de mis Abuelos

Hace años que Inés Hernández, fundadora de La Casica de mis Abuelos, lleva empeñada en fomentar una alternativa residencial para el envejecimiento activo: la más sencilla de llevar a cabo, viable económicamente, la que da salida a esa gran cantidad de grandes pisos vacíos repartidos por el centro de nuestras ciudades: compartir casa. Su empresa ayuda en la gestión de la asistencia a domicilio que se haya de requerir según el grado de dependencia de sus moradores. Así definen dos modelos:

Casica Abuelos

Viviendas compartidas:
Varias personas mayores comparten una misma vivienda (que puede ser la de uno/a de ellos/as), así como los gastos que se generan en ella. Deciden las normas de convivencia, se hacen compañía mutuamente, y se apoyan en las necesidades que vayan surgiendo. Cuentan con profesionales de referencia quienes median en la convivencia y con quienes pueden contar siempre que lo necesiten para aconsejarles y gestionarles soluciones ante las situaciones que vayan surgiendo.
Viviendas intergeneracionales:
Una persona mayor ofrece alojamiento en su domicilio a otra persona de una generación diferente que contribuiría con los gastos de la convivencia en común a cambio de apoyo, compañía y ayuda para realizar diferentes trámites. Existen profesionales que gestionan estos alojamientos, quienes supervisan esta convivencia y ayudan a que ésta sea adecuada en todo momento.

Compartir piso no es solo una alternativa en sentido negativo (por miedo) a la residencia de mayores, sino que se convierte en oportunidad para una lograr un estilo de vida que conduce a un envejecimiento activo seguramente más rico en compañía de otras personas.

Asociación Cicerón

En el extranjero se lleva mucho tiempo proponiendo esta forma de residencia no meramente espontánea sino organizada para un buen envejecimiento. Así comentamos ya en nuestro blog el caso francés y hace unos días leíamos sobre iniciativas en Alemania. En nuestro país hemos compartido piso de forma callada, pero hoy los medios online y redes sociales están ayudando a difundir el modelo cuando este es estructurado como tal. Así, la Asociación Cicerón creó ya en el año 1982 la vivienda de mayores “Cicerón-Torrijos”, en la provincia de Toledo:

Logo_Asociación_CicerónEs una vivienda unifamiliar, similar a los hogares castellanos tradicionales, donde convive un grupo de 12 personas mayores (mujeres y hombres) sin lazos de consanguineidad que merced a la dinámica grupal existente han forjado vínculos de afecto y ayuda mutua CUASI-FAMILIARES, recordando un sistema comunal en el que las personas participantes comparten de forma más o menos equitativa y solidarias las tareas domésticas, económicas, sociales con la ayuda de dos Auxiliares de Vivienda que les acompañan en los cuidados que precisan y en otras actividades básicas de la vida diaria, y de una Coordinadora que es el motor y alma de la Casa, con una función añadida importante consistente en acercar los recursos socio-sanitarios a los inquilinos de la vivienda, como mediadora de recursos. “Diríamos que es una vivienda normal, para gente normal, donde cada residente hace una vida habitual a la que llevaba en su anterior domicilio y que está ubicada en un barrio céntrico de Torrijos (Toledo)”.Representa un modelo alternativo a las clásicas residencias.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Las fotos muestran el día a día de un lugar donde las actividades de la vida cotidiana, las actividades “con sentido”, son las que cobran verdadero significado para los moradores de la casa compartida, que realmente se sienten seguros, participan y mantienen o mejoran su salud. Recordamos, esa es la definición de envejecimiento activo.

Residencia-hogar. O Lecer, Atendo

El modelo hogar es clave en el diseño de la vivienda. Eso supone contar con una estética doméstica (no residencial, hotelera u sanitaria), pero sobre todo con una personalización del espacio en que se vive. Esa personalización, por supuesto, se lleva a los servicios asistenciales cuando son necesarios. Así, contando con una verdadera asistencia integral y centrada en la persona (AICP), la diferencia se hace mínima entre una “vivienda compartida con AICP” y una “residencia-hogar”, como la que propone O Lecer en Vigo, una de las Buenas Prácticas de la Red Modelo y Ambiente de la Fundación Pilares. Estas pequeñas residencias pueden implantarse en grandes pisos, como el de Atendo, que sirve a 12 personas en el centro de Vigo.

Provivienda. “Compartiendo casa, compartiendo vida”

provivienda Compartir piso no es tan fácil como encontrar compañeros. Es importante que la solución sea accesible a todas las personas. Es en este sentido en el que trabaja la Fundación Diversitas y su iniciativa Provivienda. Como comentaba Marta Romero en Envejecimiento [en-red], personas que viven solas, o que tienen dificultad para alquilar una vivienda, pueden solicitar la participación en este programa de “solidaridad y convivencia”:

fundacion-diversitas“Compartiendo casa, compartiendo vida” es un proyecto de convivencia entre personas solas, mayores de 65 años, y personas o familias con dificultades de acceso a la vivienda. Éste surge con el fin de aprovechar las potencialidades de ambos grupos de población y desarrollar un espíritu solidario, fomentando la creación de redes de apoyo intergeneracional e intercultural.

“Compartiendo casa, compartiendo vida” se caracteriza por que la persona mayor ofrece su vivienda habitual para compartirla con familias o personas que, por alguna razón, tienen dificultades para acceder a una vivienda en el mercado libre del alquiler.  A cambio del alojamiento, la persona o personas que entran a vivir en la casa acompañarán en el hogar y ayudarán a la persona mayor en sus tareas diarias, creándose un espacio de convivencia beneficioso para ambas partes:

  1. Por un lado, se facilita el acceso a la vivienda a personas o familias en situación de vulnerabilidad social
  2. Por otro lado, se mejora la calidad de vida de las personas mayores

Durante este proceso, Provivienda, en colaboración con Fundación Diversitas, realiza acompañamiento, mediación y seguimiento de la convivencia, para asegurar que la relación se desarrolla correctamente.

Fundación Llars CompartidesFundació Llars Compartides

La Fundación Llars Compartides trabaja en una línea similar, en este caso alquilando los pisos de que ella misma es propietaria. Cuenta en la actualidad con 8 pisos en Barcelona y 1 en Badalona, donde conviven 3 ó 4 personas. Así describen su trabajo:

Ofrecemos la posibilidad de disfrutar de una vivienda adecuada a:

  • Personas mayores que a pesar de cobrar una pensión, tienen dificultades para acceder a una vivienda digna y/o accesible.
  • Personas mayores que sufren soledad, falta de apoyo familiar o quieren simplemente optar por un estilo de envejecimiento autónomo.

La Fundación es la arrendataria de los pisos. Los residentes de los hogares pagan a la Fundación en función de su nivel de renta, como máximo un tercio de su pensión, y se hacen cargo entre todos de los gastos de suministros. Semanalmente supervisamos la convivencia y el bienestar de los residentes de los hogares. Todas las peticiones que atendemos vienen derivadas por los servicios sociales municipales.

Los amigos crean “familia” que se apoya, que aúna esfuerzos. El testimonio del vídeo es emocionante y muy ilustrativo.

Otras fórmulas: estudiantes, intercambios…

estudiante y persona mayorPara lo alargar más el texto, dejaremos para otro post iniciativas de tipo intergeneracional, basadas inicialmente en la convivencia de estudiantes que “acompañan” a personas mayores; éstas a su vez ofrecen la calidez de un hogar y la posibilidad de acceso a un piso en condiciones económicas. Ese intercambio aparentemente pragmático y unidireccional de compañía se torna finalmente una experiencia enriquecedora para ambas partes, de ayuda mutua solidaridad intergeneracional. Existen programas de este tipo en multitud de universidades españolas.

Se trata de la fórmula extendida en muchos países es el homesharing, o intercambio de alojamiento por ayudas de algún tipo (cuidados, tareas domésticas, etc.). En este directorio se presentan estos 16 programas:

  • Fundació Catalunya La Pedrera. Programa VIVE Y CONVIVE con 34 programas en universidades españolas:Girona, Lleida, Tarragona, Badalona, Barbera del Vallès,Castelldefels, Cerdanyola, L’Hospitalet de Llobregat, Salt, Reus, Manresa, Mataró,Sabadell,Sant Cugat, Terrassa, Vic,Palmade Mallorca, Castellón, Valencia,Gandia,Madrid,Alcalá de Henares, San Sebastián de los Reyes, Zaragoza, Cáceres, Badajoz
  • Albacete: Ayuntamiento. “Convivencia entre mayores y jóvenes estudiantes”
  • Alicante: Asociación Universitaria para la promoción del voluntariado. “Alojamiento por compañía” (mayores y estudiantes)
  • Almería: Universidad de Almería. “Programa de alojamiento de estudiantes universitarios con personas mayores”
  • Barcelona: Almics de laLLAR.
  • Bilbao: Universidad de Bilbao-Deusto. Convivencia Intergeneracional y Ayuda Mutua
  • Cádiz: Junta de Andalucía. “Programa de convivencia de jóvenes universitarios con personas mayores y/o discapacitadas”
  • Granada: Universidad de Granada. “Alojamiento Alternativo: Tercera edad-estudiantes”.
  • Las Palmas de Gran Canaria: Universidad de Las Palmas G.C. “Servicio de Alojamiento Alternativo”
  • León: E.U.T.S. Nuestra Señora del Camino de León. “Servicio de Convivencia Ancianos – universitarios”
  • En Madrid al menos 7 universidades participan en el programa “Convive” en colaboración con la ONG Solidarios para el Desarrollo:
  • Málaga: Universidad de Málaga. “Programa de Alojamiento de Estudiantes Universitarios con Personas Mayores”
  • Murcia: Universidad de Murcia. “Convivencia ENTRE generaciones” (mayores-estudiantes)
  • Salamanca: Universidad de Salamanca. “Programa de Alojamientos Compartidos entre Universitarios y Personas Mayores”
  • Santiago de Compostela: Instituto Gerontológico Gallego. “Convivencia Intergeneracional”
  • San Sebastián: Ayuntamiento. “Programa para la convivencia entre estudiantes y personas mayores”
  • Sevilla: Universidad de Sevilla. “Programa de Alojamiento de Universitarios/as con Personas Mayores, Discapacitadas y Padres/Madres con hijos a su cargo”
  • Valladolid: Universidad de Valladolid. “Programa de acercamiento intergeneracional”

(Información de contacto para todos estos programas, aquí: homesharing-en-espana-2015)

El intercambio de casa o habitación, en muchos casos compartiendo espacio con los residentes habituales, también está incrementando un verdadero auge en los últimos tiempos. Páginas como Airbnb lo favorecen; también proyectos planteados de forma específica para personas mayores, como LinkedAge, del que ya hablamos aquí en otra ocasión. En algunos casos el objetivo es aprender otros idiomas, algo para lo que no existe una edad…

Seguimos constatando que en nuestro país existe un interés creciente en fórmulas alternativas a las opciones residenciales habituales. La reformulación paulatina de los roles familiares (“no quiero ser una carga para mis hijos”…), la crisis económica, la asunción de derechos como la propia autonomía personal… llevan a considerar como opciones reales aquéllas que hace tiempo sólo eran objeto de charla de bar: ¿Y si vivimos todos juntos?

Un jubilar (cohousing) no es una casa compartida

Finalizamos aclarando, para evitar confusiones, que el modelo que desde nuestra asociación principalmente fomentamos, el “jubilar” (senior cohousing), no es implica “compartir piso”. Cada una de las unidades residenciales que conforman la cooperativa tiene carácter de vivienda de uso privativo, si bien existen zonas comunes, consideradas como extensión del hogar, y que favorecen la vida comunitaria. El cohousing aporta más opciones de privacidad o comunidad, a costa también de construir una comunidad más grande (15-30 viviendas).

y-si-vivimos-todos-juntosUn jubilar es este modelo autopromovido y autogestionado de cooperativa, mas es objetivo prioritario de la asociación Jubilares apoyar también iniciativas como las comentadas en este artículo, como entornos donde envejecer de forma autónoma e inclusiva. La vivienda compartida es una opción real, asequible y enriquecedora para vivir en compañía, con el soporte emocional que aporta resiliencia y autonomía personal, ayudando a desarrollar  y mantener nuestras múltiples capacidades.

Si conocéis algún proyecto o referencia más os agradeceríamos que lo añadiérais en los comentarios; así podemos completar esta pequeña guía. También animamos a comentar acerca de vuestra propia experiencia, si la tenéis en cualquiera de los casos.

Casas accesibles, abiertas a la comunidad

¡3 de cada 4 edificios en España son innacesibles! El resultado, según Miguel Ángel Cabra de Luna, director de Relaciones Sociales e Institucionales de la Fundación ONCE, es que unas 400.000 personas se ven obligados a permanecer “encerrados en sus casas”.

Observatorio de la Accesibilidad Universal en la Vivienda 2013El dato, basado en el Censo de Población y Vivienda de los últimos años,  podemos encontrarlo en el Observatorio de la Accesibilidad Universal en la Vivienda en España, documento elaborado por la misma Fundación ONCE, que ha analizado más de 1200 viviendas de primera residencia en todo el país. En el mismo documento se ofrecen otras escalofriantes estadísticas: únicamente el 2% de los edificios de viviendas cuentan con un acceso con características adecuadas de accesibilidad universal.

Hemos comentado en varias ocasiones no solo la necesidad sino el derecho reiteradamente reconocido a una “vivienda adecuada” para todas las personas. Es evidente que hay mucho camino por recorrer. La necesidad de acometer reformas para lograr la accesibilidad en la vivienda se ve seriamente enfrentada a las posibilidades económicas de los propios vecinos, que han de sufragagar sin apenas ayudas públicas los gastos para las adaptaciones correspondientes. Solo un 17% de las reformas se dejan de acometer por problemas técnicos. Es decir, en casi todos los casos la solución es posible, pero quizá no viable económicamente.

La cuestión sobre la accesibilidad en la vivienda abarca diferentes ámbitos en los que trabajar:

  1. – La accesibilidad en el interior de la vivienda, que la haga realmente “adecuada” a las necesidades de cada persona. De esta forma podrá vivir de forma autónoma.
  2. – La relación entre vivienda y exterior. El “hogar” incluye a la comunidad en la que cada persona vive. No se puede vivir en un verdadero hogar si se está encerrado en el mismo. El límite ha de ser permeable.
  3. – La accesibilidad en el exterior, el barrio, la ciudad. Para la participación.
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Viviendas accesibles: permiten vivir dentro y fuera de ellas a cualquier persona. Imagen: http://www.casadomo.com

En el Análisis de encuesta sobre vivienda a personas mayores, publicado por el CEAPAT el pasado mes de noviembre, se expresa claramente esta doble necesidad: la comodidad en el interior, y la inclusión social en una comunidad más amplia. Ambas son imprescindibles entre sí:

“Según se desprende de los estudios sociales desarrollados por PNUD es imprescindible disponer de viviendas acogedoras y cómodas, de modo que se facilite el envejecimiento en el propio domicilio en situación de independencia, favoreciendo su participación activa en la sociedad.
Los entornos físicos accesibles, amigables y tecnológicamente avanzados promueven el desarrollo y el envejecimiento activo.”

Hace semanas planteábamos algunos aspectos importantes para el diseño y mejora de entornos donde envejecer. Un entorno empobrecedor provoca una mayor dependencia y fragilidad. Un entorno demasiado complejo produce frustración y falta de autoestima. Hay quien asegura que subir las escaleras de su chalé adosado es la clave de su saludable envejecimiento. Podría ser, pero en tal caso debería ser sólo una opción. Y ahí tenemos otra clave de diseño: los entornos (vivienda, edificio, barrio…) serán más adecuados cuantas más posibilidades ofrezcan.

Daybreak117web“Existe un desconocimiento generalizado de hasta qué punto el diseño de la vivienda determina la calidad de vida en la vejez y en qué medida afecta tanto a la capacidad de las personas para desarrollar su actividad de modo independiente como al mantenimiento de las relaciones sociales.
Si la vivienda no es adecuada acaba por constituirse en un factor agravante de la fragilidad, incrementando la exclusión e incrementando los niveles de dependencia. Además, las personas mayores no siempre pueden confiar en la proximidad de sus hijos o familiares allegados para compensar la falta de adecuación de sus hogares.

La vivienda, siempre y cuando sea adecuada, se sitúa en el centro de la estrategia para evitar la pérdida de autonomía. Por otra parte, la aspiración que hemos expuesto en relación con el deseo de envejecer en el propio domicilio es clara, sin embargo, en España el porcentaje de viviendas adaptadas según los datos recogidos en estadísticas SHARE se sitúa alrededor del 9% del parque total de viviendas, lo que resulta una paradoja.”

Análisis de encuesta sobre vivienda a personas mayoresEl informe plantea una interesante estrategia de compensación de capacidades mediante la adecuación del entorno en que se vive. Y se analizan las percepciones de las personas mayores acerca de cada uno de los espacios o elementos de que se compone su hogar. Finalmente propone establecer políticas de concienciación, diagnóstico, investigación y promoción de la accesibilidad a diferentes niveles. Merece la pena la lectura atenta del texto.

En los jubilares las viviendas son adaptadas y adaptables a las necesidades cambiantes de sus moradores. Aprovechamos desde aquí para advertir, ahora que cada vez se oye más hablar del “cohousing” como opción de vivienda adecuada para las personas mayores, que su diseño arquitectónico (físico), por descontado accesible, siempre habrá de fundamentarse y completarse con la construcción de una comunidad (social) previa que facilita tanto la vida íntima o privada como la pública. Esa comunidad de tamaño medio es también clave de accesibilidad. Esa será finalmente la puerta que comunica con el mundo, que también es nuestro hogar.

Por eso solemos decir que la arquitectura, incluido el diseño uiniversal, es condición necesaria, pero no suficiente. La comunidad incluyente es la clave de la autonomía plena.

Topografía de un camino desconocido

Tras las vacaciones, comenzamos con ilusión un nuevo apartado, Vidas. El texto que nos ha enviado “AnLo”, socio amigo de Jubilares, pretende ser según sus propias palabras, una “reflexión personal, ejemplo vivo y real sobre las motivaciones al cohousing…” Podéis enviarnos vuestros escritos a info@jubilares.es. Muchas gracias.

Al estar próximo a terminar su décimo-septenio*, con sus 68 agostos recién cumplidos, AnLo se sentía bien viviendo en un piso alquilado de 62 m2 en el Centro de Madrid, en Arganzuela, por 650€/mes, luz y agua incluidas. Tiene a tiro de piedra todo tipo de servicios, terrazas incluidas, por supuesto, las de su calle y de las adyacentes, así como muy buen transporte de Bus, Metro y Renfe junto, ahora, a las bicicletas eléctricas del Ayuntamiento. Un hijo vive cerca y los otros dos a media hora de metro. Varias amistades viven a distancias similares. Pero AnLo se siente con ganas de “más”. De otro tipo de vida, algo diferente.

Grupo Fundacional Cohousing COP Madrid 009

Y este tipo de vida nuevo no es porque SÍ. Hay una biografía e hilo de vida de AnLo que conducen a ella. Veamos la trayectoria residencial y vital de AnLo para entender mejor lo que busca y lo que no. Las recuerda todas ellas con cariño no exento de valoración de pros y contras de cada una:

  • De sus dos primeros septenios (de 0 a 14 años) constan figuras y paisajes como los chicos y chicas vecinos, compañeros de juegos en el patio, hasta la incomodidad material en una corrala de 30 vecindades con corredor dando a un patio común donde se sentía vigilado por la vecindad por el mero hecho de salir o entrar no digamos si con extraños.
  • El tercer septenio ( de 14 a 21) fue más intenso en vida comunitaria y control social (propios de todo colegio internado) así como en gozo social de las amistades para toda la vida, quizás propiciadas por las hormonas de la adolescencia y por las zonas de juego del internado así como por el ritmo intelectual con sus buenas dosis de tiempo de estudio y reflexión.
  • El cuarto septenio (de 22 a 29) fue el de la Universidad. El día no parecía tener limites de 24 horas ni las actividades de cines, forums, teatros, copas, talleres, reuniones políticas, escaramuzas de protestas todo ello por y pese a vivir en un modesto piso alquilado de cuatro estudiantes en el barrio universitario de Argüelles por donde, una vez acabada la jornada de clases y biblioteca, paseaba en busca de amigos y de hembras.
  • El quinto septenio, (de 29 a 36) ya terminada la Universidad, transcurrió de aquí para allá entre un barrio de las afueras, Saconia, al norte de la ciudad, propio de profesores y de gente joven, a otro barrio más acomodado y céntrico, el de San Bernardo, todos ellos con con muchos servicios y vida ciudadana abundante. Su viaje-estancia en USA marca el transito a la vida profesional con la apertura de un Gabinete de Psicología que creció a costa de estudio, esfuerzo e intercambio dentro ya de una vida familiar con una excelente Compañera madre de 3 hijos -una niña y dos chavalotes-
  • El sexto septenio (de 36 a 42) es el del tramo exhaustivo de la Profesionalidad y de vida de Ciudadanía Responsable, entre el barrio San Bernardo y la Calle Gral. San Jurjo desde donde viaja a múltiples ciudades y transitaba la mandorla de la ciudad con cines, bares visitas a amistades.
  • El séptimo septenio (de 42 a 49) se cambia a un piso grande, luminoso, con colegios públicos cercanos para los hijos, bares a tiro de un paseo y buenas comunicaciones con el centro y con su trabajo. Trabajo que se estabiliza e ilusiona de una nueva FORMA en una INSTITUCIÓN PUBLICA.
  • El octavo septenio (de 49 a 56) si bien es el incio de la decadencia laboral, que no profesional, sigue la familia con los problemas habituales que se amansan en un parque cercano con amistades y juegos para los niños y en bares del barrio con copas con los vecinos.
  • El noveno septenio (de 56 a 63) se dan cambios prometedores tanto de puesto de trabajo como de actividad profesional que no tardan en pinchar, pinchazo que incluye la reestructuración de la vida familiar con los hijos ya criados y fuera del Nido. AnLo se separa amistosa pero dolorosamente.
  • El décimo septenio (de 63 a 70) es el de la pre y jubilación soltería, donde se busca vida después del trabajo para lo que decide no apurar hasta los 70 en el curro, trabajo e institución ya aburridos y sin norte. Pero los cambios de hábitat y de tiempo libre, sin trabajo, el tiempo y las ilusiones crecen y se renuevan con un nuevo tipo, ritmo y lugar de vida, mas modesto pero con alma renovada.

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“Un lugar donde descansar, pensar y reflexionar, recordar y soñar, comer y dormir, leer y oír música, ver TV y escuchar la radio, charlar al teléfono o/y cara a cara, recibir amigos y trabajar… con tranquilidad, con comodidad y estética. Eso es el “Hogar” actualmente para mi en mi décimo Septenio de vida…”

Jubilados y Niños2

… Todo esto no quita sino que requiere otras actividades sociales tanto cívicas, como científicas y políticas.

Tras su diferentes modalidades de vivir y de vivienda, anda -hace 6 años separado- buscando una nueva forma de vivir y de vivienda a través de conocidos y amistades hechas en su Colegio Profesional. Ya es el tercer piso alquilado en el barrio de Delicias y se encuentra a gusto. A 5 minutos andando vive en un estudio simpático su nueva Compañera. AnLo desde ahí accede fácilmente a las 5 tertulias o grupos de trabajo así como a museos, cines, teatros, mercados y parques.. Pero intuye ya que “nuevos septenios requieren nuevos hábitats y nuevas dinámicas”.

¿Como serán sus siguientes septenios, si han lugar?:

  • ¿Cómo será su décimo-primer septenio (de 70 a 77) ?
  • ¿Cómo será su decimosegundo septenio (de 77 a 84) ?
  • Y si llega a haber décimo-tercer septenio (de 84 a 91), dónde, cómo y con quien vivirá?

Dónde, cómo y con quién y cerca de quiénes le gustaría vivir para hacer qué cosas? ¿Es posible ser dueños parciales de nuestras vidas en algún tramo de estas?

Vivirá AnLo en casas de alquiler, cómodas y pequeñas que, tras gastarse en 20 años 144.000€ (a razón de unos 7.200€ /año), nunca serán propiedad para sus hijos a los que sin embargo ira coercionando a que le ayuden con sus goteras de salud, hoy, achaques mañana, dependencia desde el decimosegundo o décimo-tercero septenio…

Cuando AnLo venda la casa familiar y reciba su parte o, sin tal, y con su Pensión y un mero crédito bancario avalado por alguien (Asociación de Vecinos Cohousers) más solventes que su mera persona, podrá comprarse un piso de unos 55 a 62 metros cuadrados en un lugar bien comunicado y bien dotado para poder seguir con el tipo de vida que le gusta y que no es otro que el del hilo de su vida con novedades.

El hábitat -casa y barrio- deberá contar con estos 7 requisitos:

  • Accesibilidad económica para alquilar o comprar con las ventajas que puede dar la unión y no ser solo un individuo
  • Independencia en su micro-habitat de 45 metros cuadrados y 17 comunitarios,

    Con relaciones de vecindad enriquecedoras por la diversidad y trato de vecinos conocidos y con algunos pocos amistad…

  • Vida con apoyos en común en unos cuantos parámetros (Ocio, cultura, ayuda y cuidados de unos y otros para cosas sencillas
  • Mantenimiento en su decimosegundo septenio de una calidad de vida físico-residencial, socio-cultural y cognitivo-emocional
  • Estar dispuesto antes a prestar él ese apoyo a otros, mientras las fuerzas le acompañen
  • Tener paciencia para invertir además de dinero, tiempo, esfuerzo, diálogo con sus hipotéticos vecinos con quienes haría unos estatutos que abarquen más que gastos comunes

Pero ponerse de acuerdo sobre los requisitos mínimos comunes no es fácil (a qué precio, dónde, quiénes con qué prestaciones fijas y voluntarias): hace falta moverse personal y colectivamente, hablarse, conocerse, seleccionarse y negociar con los demás “compañeros de viaje”.

Hay quien dice que este AnLo es un poco Marciano, que solo sueña con romper moldes…Otros dicen que es un explorador de nuevas pautas de vida…El piensa que será mejor Padre liberando a sus hijos de cuidarle y mejor ciudadano cuidando a otros. Pero casi todos entienden que AnLo es un utópico-pragmático y que poco tiene que perder y sí mucho que ganar… La verdad es que nadie conoce la topografía de un camino desconocido.

Y tú, ¿qué piensas?

Cordialmente te agradezco que me hayas leído hasta aquí.

AnLo

* Septenios, periodos de unos 7 años, es la clasificación del hilo de la vida que hacen autores de la Antroposófica como Gudrun Burkhard que yo desconocía hasta que me lo dió a conocer una colega de Psicólogos Veteranos y de Cohousing. Cada uno constituya y describa como estime oportuno las etapas de su vida.

Cohousing: viviendas para personas no distintas de las demás

Miguel-Brieva-mas-que-una-casa02Hace unos días tuvo lugar en La Casa Encendida de Madrid el encuentro “Cohousing. Vivienda colectiva como motor de la transformación”. Formaba parte del ciclo #6ciudades organizado por VIC Vivero de Iniciativas Ciudadanas. Ya sois muchos los que, viviendo en otras partes de España, no pudísteis asistir y nos habéis pedido un resumen de la jornada. Aquí va, esperamos que sirva, al igual que ocurrió allí mismo, para añadir más enfoques a la cuestión de la vivienda de nuestro tiempo. Así se presentaba el encuentro:

“La casa no es una propiedad privada o un bien de inversión. Es un derecho de uso con diferentes acepciones más allá de la propiedad. Comunidades de uso o cooperativas de vivienda practican nuevas formas de vivienda colaborativa donde se comparten recursos, se practica la corresponsabilidad, se alimenta la sed de comunidad, se diseña de manera participada y se gestiona de forma autónoma y horizontal.

Fue interesante encontrar a muchos de los amigos que estamos trabajando en alternativas de “vida en comunidad”, desde diferentes puntos de España, y para distintos colectivos. Aparte del tiempo destinado a explicar conceptos básicos (qué es el cohousing, por qué la necesidad de este tipo de vida, o cómo se gesta), fue muy instructivo conocer ejemplos concretos, algunas de las “piedras del camino” (en general compartidas por todos nosotros), etc. También coincidimos en la visión práctica de las distintas propuestas. No hablamos de utopías, sino de iniciativas razonables que dan respuesta a necesidades reales.

Todos tenemos las mismas necesidades

Borja Izaola (Cuestión de sinergia) vino de Bilbao y contó mucho de “lo razonable” de construir cohusing (las ventajas prácticas del compartir son indiscutibles), también explicó un puñado de experiencias vividas personalmente por él, en su posición de “facilitador” de creación de comunidades tipo cohousing intergeneracionales. A modo de ejemplo:

¿Y si nuestra comunidad de vecinos compra un txoko en planta baja, para compartir algunos ratos?

¿Y si contamos con la ayuda de un “inversor anónimo” que facilita el lugar donde una comunidad pueda asentarse y autogestionarse, pagando un alquiler razonable?

Todos tenemos los mismos derechos

Iñaki Alonso, arquitecto y socio de la cooperativa Entre patios explicó esta iniciativa desde el punto de vista del usuario. Fue ilustrativa la descripción de los problemas que fueron encontrando por el camino (en la financiación, en la búsqueda del solar, en la ampliación del grupo…). También compartió cuestiones de método: sistema “bus-stop” (posibilidad de entrar y salir durante el proceso), dinámicas sociales con procesos ágiles (también divertidos), que aprovechan herramientas digitales además de los encuentros físicos, y con un objetivo común: crear lazos para construir comunidad. Entrepatios se trata de una cooperativa de vivienda de cesión de uso y responde a la necesidad de anclar el lugar donde vivimos a los tres pilares de la sostenibilidad:

.- El pilar social: es un proyecto donde los vecinos y vecinas son parte activa de las decisiones que afectan a la forma en que se construye su comunidad y, en correspondencia, su ciudad.

.- El pilar medioambiental: el edificio debe garantizar la buena gestión de los recursos y necesidades de los usuarios en relación al agua, transporte, residuos, etc.

.- El pilar económico: es un proyecto enmarcado en el derecho de uso, que huye de la propiedad privada individual y donde la propiedad de las viviendas siempre reside en manos de la cooperativa de viviendas.

El proceso comenzó hace diez años desde una posición reivindicativa del derecho a la vivienda. Iñaki recordó el “derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación. La comunidad participará en las plusvalías que genere la acción urbanística de los entes públicos.” No es un extracto de un programa electoral, es nuestra propia Constitución Española (artículo 47).

Todos deberíamos poder acceder a la vivienda

Eva Morales (de s que una casa) se centró en las políticas de vivienda, que habrían de facilitar iniciativas ciudadanas como estas de cohousing y otras (en su web se describen más modelos). Habló de los 3,4 millones de viviendas vacías en España. Planteó una cuestión interesante, la necesidad de llegar con estos procesos a todos los estamentos sociales (clases más bajas, deshauciados…), no solo a una clase media comprometida ecológica y socialmente y bien informada. Eso implica involucrar a las distintas administraciones. Recordó las palabras de Víctor Pelli “si el Estado no puede dar vivienda social , habrá de facilitar la autogestión. Se van consiguiendo pequeños logros en este sentido pero queda muchísimo trabajo que hacer. Masqueunacasa.org es una plataforma web de procesos colectivos de vivienda que pretende ofrecer herramientas para fomentar la participación y autogestión en la construcción de nuestras viviendas y entornos, lugares “apropiables”, donde prime el uso frente a la propiedad, viviendas “conectadas” y consideradas como “proceso”.  En la plataforma se pueden encontrar y proponer alternativas para el desarrollo de un hábitat más cooperativo e igualitario, iniciativas de “aparcería urbana”, trueque, y muchas otras.

Todos podemos vivir en cohousing

Miguel Ángel Mira, por nuestra parte, presentó nuestra iniciativa Jubilares, enfocada especialmente en la construcción de comunidades de personas mayores. Recordó un principio fundamental: estas iniciativas son para personas “normales”: si hablamos de “alternativas”, “nuevos modelos”, etc. en realidad nos referimos a procesos de creación de viviendas, inéditos en nuestras latitudes, para que la gente viva de forma normal, continuando su vida. Compartimos porque es natural compartir, y buscamos nuestros espacios privados porque es humano. La práctica en otros países desde hace décadas demuestra que las personas que viven en cohousing no son distintas de las demás.

La cuestión es importante porque esa “normalidad” es clave para que el modelo se pueda considerar “seguro”. Se trata de la garantía que necesitan las personas que se embarcan en estos procesos (habrá lista de espera), pero también las entidades financieras, las administraciones que apuestan por ello…

Además de los ponentes iniciales se sumaron al debate otras personas implicadas en estos procesos colectivos de vivienda: Ecohousing, se definen como plataforma mediadora en procesos de cohousing, está formada por los arquitectos que proyectaron y dirigieron Trabensol; también estaban Un tercio. estudio de arquitectura especializado en viviendas colectivas, Alalba que fomenta un modelo de convivencia para personas mayores en forma de cooperativas de apartamentos tutelados, o Todoporlapraxis. , “laboratorio de proyectos estéticos de resistencia cultural”. Aunque no asistió a la reunión, Sostre Civic fue mencionada pues, en cualquier caso, es una asociación pionera en cohousing en España y una referencia para todos.

Fue un placer la reunión con otros colegas y entidades que promueven estas formas de vida comunitaria. El intercambio de conocimiento es muy importante, necesitamos aprender de los aciertos y errores, necesitamos sobre todo asociarnos, crear red. Para trabajar con los bancos, con las administraciones, para hacer pedagogía, para constrastar y analizar los logros y los fracasos, para seguir conquistando espacios de participación ciudadana, para facilitar en definitiva procesos colectivos de vivienda para todas las personas.

 

Ejemplo internacional (X) en Dinamarca: Lyngvang

Hace unos días ilustrábamos la alternativa a la institucionalización de las personas mayores con una fotografía de una reunión de amigos alrededor de una barbacoa. Hoy viajamos a Dinamarca a conocer dónde viven esas personas:

A 13 km de Copenhague, conectada con ella por tren, se encuentra Kongens Lyngby, una ciudad de 10.000 habitantes donde muchos daneses tienen su segunda residencia. Allí hace pocos años se construyó el “Lyngvang Seniorbofællesskab” (diríamos en inglés “Lyngvang senior cohousing”): una comunidad con sentido, realizada como cooperativa en régimen de cesión de uso, modelo ya clásico danés para una vida independiente  en la ¿tercera? edad.

LyngvangSus promotores han decidido como primera norma para unirse a su grupo tener más de 50 años. ¿Una condición excluyente? Ya lo hemos comentado en otras ocasiones, si el número de viviendas no es muy grande esto no tiene por qué convertirse en “gueto” (la experiencia internacional aconseja una horquilla entre 15 y 30 viviendas). Con estos modelos no se pretende la “integración” de las personas mayores en la sociedad, sino una verdadera “inclusión”. Y la elección de compañeros de la misma edad (en todo caso “más de 50” da muchas edades posibles…) es respetable, puesto que el objetivo es crear entornos donde las personas se encuentren a gusto con quien ellas decidan. También se pretende garantizar la continuidad de la actividad que desean desarrollar allí como comunidad. Eso sí, la opción ha de ir acompañada con una buena elección del lugar, que permita la interrelación con un entorno social más amplio. Y este es el caso.

Visto desde el aire, el complejo de 20 viviendas tiene una estructura que explica muy bien el modelo arquitectónico de “senior cohousing”. Ya hemos visto que pueden construirse como bloques de viviendas, rehabilitando espacios, en manzanas cerradas, con jardín más o menos amplio… En este caso la arquitectura explica bien la relación de los apartamentos (mundo privado) con la casa común (espacio de encuentro y relación con otros). Los espacios de estancia privativos “miran” hacia las zonas comunes. Si es posible, esta situación es importante porque anima a la vida comunitaria, clave en el proceso de envejecimiento. En todo caso, la decisión de “participar u organizar eventos [comunitarios] vendrá de la propia decisión o aptitud personal”.

Suele ser también habitual disponer de un espacio exterior propio de uso privado. La distribución más frecuente sitúa la entrada a cada vivienda desde el jardín común, a través del comedor-cocina, para avanzar en privacidad hacia los dormitorios y situar el espacio exterior privado al fondo, con la máxima intimidad. En este caso encontramos variantes: el bloque de 12 viviendas sitúa el espacio exterior privado hacia el jardín interior, y tanto a él como a las restantes viviendas se accede desde el exterior.

La zona común es sencilla: un gran salón multiusos (47m2) , un espacio de almacenaje, dos habitaciones de invitados, una cocina común y servicios. Una vez al mes se reúnen para hacer una comida comunal. Y es frecuente que por las noches organicen conciertos, conferencias, etc.

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El diseño es totalmente adaptado a personas con discapacidad. La gestión del complejo la ha realizado la Fundación OK.

Las alternativas de vivienda se abren paso en IMSERSO

¿Dónde queremos envejecer?

Respondemos rápidamente, como lo hace la inmensa mayoría de las personas mayores: 9 de cada 10  quieren vivir en su casa, incluso aunque vivan solos. Es un dato de la Encuesta a las Personas Mayores 2010 de IMSERSO.

Vivir en casa

No es tan fácil lograr ese deseo. Las razones son múltiples:

-La vivienda resulta inadecuada (barreras arquitectónicas, falta de ascensor, condiciones térmicas inadecuadas, con problemas de seguridad, con necesidad de mantenimiento que la persona mayor ya no se siente capaz de afrontar, etc.)

– La persona mayor requiere ayuda para realizar tareas domésticas o quehaceres diarios fuera de sus hogares. A menudo es difícil llevar la ayuda a la vivienda existente, sobre todo en el medio rural. O no hay recursos para contratar dicha ayuda…

Estos son los motivos que se esgrimen en el documento que el pasado jueves se presentó en la sede de IMSERSO: «Propuestas para el desarrollo de las orientaciones del Consejo de la Unión Europea relativas a las personas mayores». El texto no se refiere tan solo a la cuestión de la vivienda, sino que plantea medidas y propuestas a los problemas que preocupan a las personas mayores, todo ello en coherencia con las orientaciones que la Unión Europea expuso con ocasión del Año Europeo de Envejecimiento Activo 2012.

En el documento de debate se exponen propuestas relativas al empleo, a la participación en la sociedad (envejecimiento activo no solo como un derecho, sino como deber ciudadano), a la igualdad de oportunidades y a la vida independiente (fomento de salud, alojamiento, transporte y fomento de autonomía a todos los niveles).

Merece la pena su lectura atenta. Nosotros queríamos centrarnos, como corresponde al principal objetivo de nuestra asociación, la mejora del medio físico y social, en el problema de la vivienda:

Las propuestas para enfrentarnos a las dificultades arriba expuestas (principalmente, vivienda inadecuada, o aspectos de la vida cotidiana no suficientemente resueltos) son, en muchos casos, bien conocidas (aunque no suficientemente dotadas económicamente por la administración): subvenciones para el arreglo de viviendas, eliminación de barreras arquitectónicas, prestación de ayuda doméstica para el día a día (dentro y fuera del hogar), implementación de servicios de teleasistencia…

Nuevos modelos de vivienda

Pero además se incluyen medidas novedosas, en la línea de lo que venimos reclamando en los últimos años desde asociaciones como Jubilares: nuevas alternativas residenciales para la vida independiente. Así pues, el IMSERSO hoy propone:

“Por lo que se refiere a la atención social de las personas mayores en sus propias viviendas, con el fin de que puedan mantenerse el mayor tiempo posible en su medio habitual de vida, convendría tomar las siguientes medidas: (…) Impulsar ayudas de vivienda para las personas mayores, prestando especial atención a las que viven solas, a través de subsidios de alquiler, iniciativas de viviendas en cooperativa y similares. (…) Fomentar (…) nuevos modelos de vivienda que den respuesta a sus necesidades y pueda participar activamente en la sociedad.”

Para las personas mayores con discapacidad  “Es preciso promocionar fórmulas y opciones residenciales diversificadas: viviendas de apoyo, apartamentos y pisos asistidos, pisos compartidos, residencias, etc., que faciliten que las personas mayores con discapacidad puedan envejecer en el entorno donde han vivido…”

Creemos muy positivo y conveniente este enfoque en la politica sobre envejecimiento activo, en concreto sobre el alojamiento adecuado para dicho envejecimiento activo. Existen alternativas de vivienda a las tradicionales y es preciso que entre todos (y la Administración juega un papel esencial) ayudemos al impulso de las distintas propuestas, más aún de las que parten de los propios implicados. Es el ejercicio coherente con una política de fomento de participación de las personas mayores, y de la apuesta por su autonomía.

Llevarnos la casa

Vivir en “nuestro entorno” puede significar desde vivir en nuestro barrio, en nuestra propia comunidad hasta vivir con nuestras cosas, o con nuestra gente (en otro lugar). Queremos vivir en nuestra casa. Y cada persona habrá de decidir qué es “su casa”.

Viviendas “adecuadas”. Es de ley

Derecho a una vivienda digna. Sergio Barranco

Derecho a una vivienda digna. Sergio Barranco

Tenemos derecho a una vivienda DIGNA: coherente con nuestra naturaleza (humana), confortable, resistente a las condiciones ambientales, con el tamaño adecuado, en condiciones de salubridad e higiene…

Pero además, tenemos derecho a una vivienda ADECUADA: a nuestras necesidades, condiciones o circunstancias. como seres humanos que nos relacionamos con los demás y con la naturaleza, que permita nuestro desarrollo personal, la participación social, la libertad y la autonomía…

Por cierto que una vivienda adecuada solo es posible en un entorno adecuado: infraestructuras, espacios públicos, equipamientos,…

Esto no solo es válido para las personas mayores, ni para las dependientes, ni para las personas con discapacidad, ni para las inmigrantes, ni para las que poseen pocos recursos, no solo es un derecho de las personas que se están muriendo, ni de las que trabajan lejos de su hogar, ni de las que no recuerdan dónde está su casa… ¡Es para todas!

Viviendas y entornos que promuevan el encuentro y formación de tejido social, en lugar de aislarnos, que compongan lugares donde vivir todos juntos. En realidad no es mucho pedir, ya estamos en 2014:

Constitución Española (1978). Art. 47

“Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación. La comunidad participará en las plusvalías que genere la acción urbanística de los entes públicos.”

Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948). Art. 25

“Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios; tiene asimismo derecho a los seguros en caso de desempleo, enfermedad, invalidez, viudez, vejez u otros casos de pérdida de sus medios de subsistencia por circunstancias independientes de su voluntad.”

Pacto Internacional del los Derechos Económicos, Sociales y Culturales (1966). Art. 11.1

“Los Estados Partes en el presente Pacto reconocen el derecho de toda persona a un nivel de vida adecuado para sí y su familia, incluso alimentación, vestido y vivienda adecuados, y a una mejora continua de las condiciones de existencia…”

Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (2006). Art. 28.1

“Los Estados Partes reconocen el derecho de las personas con discapacidad a un nivel de vida adecuado para ellas y sus familias, lo cual incluye alimentación, vestido y vivienda adecuados, y a la mejora continua de sus condiciones de vida, y adoptarán las medidas pertinentes para salvaguardar y promover el ejercicio de este derecho sin discriminación por motivos de discapacidad.”

Ni compra ni alquiler

Porque es momento de ser creativo, porque la situación de crisis demanda nuevas fórmulas, pero sobre todo porque necesitamos formas de acceso a viviendas y entornos físicos adecuados a nuestras necesidades personales… Por ello nos alegra leer noticias como la que compartía hace unos días Colectivo Cover,  la recogida en El Diario Vasco de este martes, “No todo es compra o alquiler”, porque recoge interesantes iniciativas que ya son reales en nuestro país.

Chalet MercedesEn él se muestran alternativas residenciales basadas en el hecho de compartir. La masovería urbana se basa en la antigua masovería catalana, donde el propietario de una finca (antaño rústica) le encargaba la explotación de la misma (u otros servicios, como simple vigilancia o jardinería) y la residencia en ella a cambio de un cierto porcentaje en los beneficios. Hoy en la ciudad el intercambio es el uso del inmueble por ciertos servicios, como la reforma del edificio a costa del usufructuario. La masovería urbana se reguló en Cataluña por ley 18/2007.

El del la foto es un ejemplo, la rehabilitación del Chalet Mercedes, en el barrio de Can Baró (Barcelona). La forma de pagarlo por parte de los jóvenes inquilinos parte de una campaña de microfinanciación por internet (crowdfunding).

La masovería es una vía para la recuperación de espacios infrautilizados, viviendas vacías, locales en desuso… Así lo explica Eva Morales, de La Panadería (Sevilla):

El caso de la masovería nos recuerda que existen otras vías, alternativas a las tradicionales, también para que las personas mayores tengan la oportunidad de encontrar un mejor lugar donde vivir. Un antiguo complejo turístico en quiebra, una gran casona para compartir, como el Chalet Mercedes, o una más grande al estilo de la película ¿Y si vivimos todos juntos?; la cesión de un suelo a cambio de la explotación de un pequeño negocio en uno de los locales del complejo… Las fórmulas son infinitas.

Imaginación y creatividad. Como se comenta en el artículo citado arriba, “un reciente informe del Observatorio Vasco de la Vivienda, que pone de manifiesto que ‘hay vida’ más allá del alquiler tradicional y la compra en propiedad”. Equipos como La Panadería, Habitares, Colectivo Cover, Cooperactiva, Sostre Civic, Ecohousing o el nuestro de Jubilares estamos trabajando para facilitar el acceso a la vivienda adecuada a nuestras necesidades.

Muchos más ejemplos de procesos colectivos de vivienda, en Más que una casa. Procesos colectivos de vivienda

POSTSUBURBIA: o cómo mejorar nuestros suburbios residenciales

Adosados“Estos territorios han sido planeados sin tener en cuenta la complejidad de la vida cotidiana, por lo que surgen serias dificultades para realizar las tareas de cada día. No se trata solamente de un modelo insostenible en términos medioambientales y energéticos sino también para las personas, en sus tiempos y el derecho a desarrollar sus propias vidas”.

postsuburbiaCon estos términos tan duros se expresan los autores de un fabuloso librito, “POSTSUBURBIA“, que pretende analizar y proponer mejoras sobre un cierto tipo de ciudad, ese que puebla nuestros extrarradios, que ellos llaman “urbanizaciones residenciales monofuncionales de baja densidad”, o dicho en términos que todos comprendamos, las urbanizaciones de viviendas unifamiliares que no albergan ningún otro uso.

Este modelo urbano es una desfiguración de las “ciudades jardín” del XIX: ¡Qué gran diferencia entre aquella primera ciudad jardín de Lechtworth, en forma de cooperativa conformada por 32 apartamentos sin cocina, y nuestras hileras de adosados entre calles desiertas! Copiamos características formales  (vivienda unifamiliar repetida) y olvidamos lo esencial: “urbe entendida como espacio de política y de la sociedad, habitada por personas distintas…”

En los primeros capítulos del libro se recuerda cómo el modelo de suburbio norteamericano fue adoptado para las familias de clase media como respuesta a un crecimiento muy rápido de las ciudades, y respondía además un determinado modo de vida en el que la mujer desempeña un papel fundamental (o casi exclusivo) dentro del hogar: la “feliz ama de casa”, la “mamá-taxi” que “debe realizar el transporte familiar en detrimento de su propio tiempo y trabajo”.

La crítica a este modelo comenzó hace ya medio siglo. Sin embargo hemos seguido adoptando, “como negocio inmobiliario y de consumo” (no como modelo ideal de organización territorial y urbana), estas estructuras suburbiales en muchos casos faltas de vida. Salvo admirables excepciones, hoy suponen, y por ello lo traemos aquí a colación, lugares para la exclusión social, barrios cuya concepción y diseño hacen que las personas mayores (y  muchas otras) tengan muy dificil relacionarse. ¿Qué ocurre por ejemplo cuando una persona pierde la capacidad de conducir?… Hoy muchas de esas casas familiares son habitadas por una persona o pareja de personas mayores cuya tarea principal del día es alejarse de su casa para acudir a la más pequeña “vivienda familiar” de los hijos  (situada hoy en el centro de la ciudad) para recoger  y cuidar a sus nietos… ¡Qué contrasentido!

Los suburbios creados para las personas se convirtieron poco a poco en territorios para los coches, y ahora queremos volver a los orígenes. De nuevo aspiramos a vivir cerca de nuestro trabajo, tener actividades urbanas de cultura, educación, ocio… No queremos desperdiciar nuestro tiempo. Volvemos a comprar el pan a diario en panaderías y no en el hipermercado. ¡Queremos vivir en nuestra casa hasta el final! nos dicen muchas personas a menudo, pero los entornos en los que se asientan esas casas muchas veces nos aislan, no invitan al paseo ni a quedarse a charlar con el vecino en la calle…

La zonificación de la ciudad planteada por la Carta de Atenas de 1942 partía de un planteamiento reduccionista de las necesidades de la sociedad dentro de la ciudad: “habitar, circular, trabajar y recrearse”. En los 80, sin embargo, Manfred Max-Neef define nueve necesidades para el desarrollo humano, “las mismas en todas las culturas y en todos los períodos históricos”: “la subsistencia, la protección, el afecto, el entendimiento, la participación, el ocio, la creación, la identidad y la libertad”. Los autores de Postsuburbia beben de estas fuentes, miran hacia la vida cotidiana y plantean en una segunda parte del libro una metodología para el análisis de estas áreas residenciales, basada por cierto (como no puede ser de otra manera) en la participación social de los propios implicados.

Ejemplo Postsuburbia

Finalmente el grueso del libro plantea cinco líneas estratégicas con decenas de actuaciones para lograr los siguientes objetivos:

1.- Fortalecer las áreas de proximidad: conectando la urbanización con su entorno, mejorando la red cotidiana, potenciando recorridos útiles y accesibles…
2.- Favorecer la mezcla física y social: aumentando la densidad, permitiendo otros usos más allá del residencial, reactivando la vida urbana…
3.- Garantizar la vida con autonomía: priorizando la movilidad peatonal, adecuando el transporte público y otros medios, mejorando la percepción de seguridad…
4.- Fortalecer el sentido de pertenencia y comunidad: mejorando la calidad del paisaje, fomentando ámbitos de participación y organización comunitaria, identificando y recuperando las características culturales del lugar…
5.- Promover un equilibrio medioambiental y una vida sana: preservando y promoviendo la biodiversidad autóctona, reduciendo el impacto energético y físico generado, promoviendo vida sana…

Volveremos a comentar sobre las actuaciones propuestas, merece la pena profundizar en ellas. Muchas implican a las administraciones, otras a organizaciones sociales, otras pueden partir de los propios vecinos a título individual. El manual establece prioridades y niveles de dificultad. En todo caso existen métodos, herramientas e intereses diversos como para que con voluntad de mejorar la ciudad sean posibles los acuerdos para simplemente hacerlo. No se trata de un compendio de ideas utópicas. Establecer redes de apoyo a personas que viven solas, promover el intercambio de viviendas, crear viviendas dotacionales y promover viviendas cooperativas y cohousing (como los jubilares), compartir espacios entre distintos equipamientos, favorecer la cesión pública de espacio privado, adaptar plantas bajas para actividad comercial, ceder temporalmente suelo para equipamientos o usos comunitarios… son solo alguna de las más de 160 actuaciones que se proponen en el libro. Nuestra asociación participa en el esfuerzo por transformar la realidad física y social con el objetivo de “mejorar la autonomía, la seguridad y la igualdad de oportunidades”, y se postula como un agente más que favorezca o posibilite esas actuaciones. Enhorabuena al equipo de Postsuburbia por el trabajo.