Etiquetado: dependencia

Ser persona de la tercera edad y cuidador al mismo tiempo

En una comunidad autogestionada, en un barrio o ciudad amigable, o en un sistema cada vez más demandado de “sociedad de los cuidados”,  la línea que separa a cuidador de la persona cuidada se desdibuja. El cuidador requiere de cuidados. En este artículo Carla Martínez pone el foco en las necesidades de esa persona que acompaña hasta la muerte…

Nadie elige la forma en que va a envejecer. Por muchas previsiones que hagamos, por mucho que cuidemos nuestra salud, no sabemos lo que nos depara el futuro. En ocasiones, hay matrimonios, parejas o incluso hermanos entre sí que al llegar a la tercera edad, se ven con la responsabilidad de cuidarse el uno al otro cuando llega el momento en que por edad o por las enfermedades, van perdiendo autonomía y capacidad de hacer las cosas por sí mismo.

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Ser persona de la tercera edad y cuidador de alguien en situación de dependencia al mismo tiempo no es una tarea fácil. Hay diversos elementos que pueden complicar esta tarea. En primer lugar, está el hecho de que las capacidades físicas del cuidador pueden no ser las óptimas. La persona que está cumpliendo el rol de cuidador puede tener sus propias enfermedades crónicas, su debilidad, su cansancio físico y emocional, pero al tomar el papel de cuidador, pone su vida al servicio de otra persona que está en mayor situación de necesidad de ayuda y de cuidados. Otra situación delicada en este contexto, es que la persona que cuida suele estar jubilado, con lo que su vida casi al cien por ciento puede ponerse al “servicio” de su familiar en situación de dependencia.

No hay salidas ni paseos que no contemplen el solicitar ayuda de un tercero (o incluso ver la forma de acudir a una residencia para ancianos cercana para contratar un servicio por días o vacacional). Hay una total sincronización entre los horarios de comidas propios y los de la persona a quien se cuida. Los horarios para los medicamentos se vuelven la clave que dicta los ritmos del día para las dos personas. Esta devoción del papel del cuidador es una muestra de amor a toda prueba. Demanda paciencia, exige un cambio de vida y modifica íntimamente la relación entre dos personas.

Es por ello que resulta tan duro para el cuidador cuando la persona a quien dedicaba su tiempo, sus energías y su espacio, fallece. Todo se convierte en un gran panorama en blanco y los horarios que antes permitían contar con una estructura, se convierten en recordatorios de quien ya no está. El proceso de duelo de un cuidador que además es familiar de quien falleció, es muy delicado y lo es aún más cuando este cuidador también pertenece a la tercera edad. Su propio estado de salud se ve fragilizado y sus rutinas cotidianas se vacían de sentido. Un sentido que en ocasiones es difícil de encontrar en cualquier etapa de la vida, sobre todo porque hay personas que al no sentirse “útiles”, sienten que su vida no tiene razón de ser.

Un entorno familiar y de amistades sólido y que permita re-orientar la propia vida dándole nuevas prioridades y otorgándole objetivos diferentes, es esencial para que el cuidador no caiga en un ciclo negativo de soledad, sensación de inutilidad y falta de cuidado hacia sí mismo. También son fundamentales el cuidado médico profesional y dedicado del cuidador que sobrevive a su ser querido, y no está de más una consulta psicológica con un especialista en tanatología que pueda ofrecer los “primeros auxilios” psicológicos que permitan a este cuidador continuar con su vida y empezar su duelo de una forma saludable.

Carla Martínez, 37 años, periodista de formación, ex-profesora, escritora, mamá de tiempo completo, mercadóloga y migrante. Blog: https://migranteconojosdecristal.wordpress.com/

¿Tu ciudad, amigable con las personas mayores? Tú eres responsable

El “tú” del título no es solo una opción de estilo. Apelamos a tu responsabilidad personal…

logo-ciudades_final-1En otras ocasiones hemos comentado sobre el proyecto de la OMS de la Red de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores. Ahí puedes leer sobre el origen, sus principios (inclusión, diversidad, dignidad y opción de vida, autonomía… ) y objetivo final (prolongación de la vida libre de dependencia).

Recordamos que se trata de un proyecto de la OMS, liderado en España por IMSERSO. A día de hoy ya son 35 ayuntamientos que en España los que se han comprometido para ser “ciudad amigable”. Aprovechando que el jueves pasado participamos en la interesantísima jornada de la semana pasada sobre “¿Cómo ser una ciudad amigable para las personas mayores? hoy el foco lo ponemos en el rol que, dentro de la Red, juegas tú mismo.

Y es que, como recordaba Carlos Martínez, de UDP, “llamar amigo es interesarse por él, echar una mano, colaborar… amar”. El proyecto de Ciudades Amigables es así un proyecto de solidaridad intergeneracional (sirve a todas las personas, no solo a las de mayor edad) que necesariamente te implica a ti. Porque nadie puede imponer la amistad…

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Mapa de ciudades españolas adheridas a la Red Mundial. Obtenida de IMSERSO, junio de 2014

Es la gran novedad de este proyecto, que te incumbe no solo como receptor, consumidor u objeto de programas destinados a personas mayores y a ciudadanos y ciudadanas en general, sino a ti como principal partícipe.

Lo definitorio de esta pionera experiencia esencialmente local y al tiempo global, es que tratamos de un proceso participativo, donde la OMS, el IMSERSO, tu ayuntamiento, tu asociación de vecinos y, sobre todo, tú mismo, trabajáis en equipo.

Sobre la jornada comentada, te recomendamos la crónica de la revista Autonomía Personal. Así nos centramos en lo que más nos interesa: qué puedes hacer tú para que tu ciudad sea amigable con las personas mayores (… con las personas).

La iniciativa es tuya

Tradicionalmente en las políticas cuyo objetivo son las personas mayores “se cocinan los platos y se nos invita a la mesa, pero no se nos ha dado la oportunidad de elegir el menú”. Así lo expresaba Luis Martín Pindado el jueves pasado. Nosotros añadiríamos aún más: ¿por qué no nos dejan entrar en la cocina? ¿e incluso comprar los ingredientes en el mercado? Pues bien, el proyecto de Red de Ciudades Amigables es facilitador de todo ello. El proceso de inclusión, como decía Carmen Rodríguez (Santander, ciudad amigable), comienza ya en la toma de decisiones.

Seguramente tienes cosas que decir acerca de la “amigabilidad” de tu ciudad para con las personas mayores. No se trata solo de un problema de accesibilidad, quizá has observado que “los impresos oficiales son difíciles de leer, y hasta de comprender”. Quizá echas en falta espacios adecuados para desarrollar actividades que necesitas, a lo mejor la farmacia está demasiado lejos, quizá el transporte, o la falta de sombras en la calle, el desconocimiento de las nuevas tecnologías… no facilitan tu vida diaria. Posiblemente no es nada de esto, y sí otras muchas cosas que tú sí sabes.

No hace falta esperar a que los servicios municipales pongan en marcha el proceso. Tienes la posibilidad de instar a tu corporación local a incorporarse a la red. Muchas no lo habrán hecho por desconocimiento. Se trata de que la alcaldía firme una carta de compromiso con la Red. Es recomendable que haya amplia mayoría por parte de los representantes políticos, pues es un proyecto a largo plazo. Una vez hecho esto hay que poner en marcha las cuatro fases:

La reflexión y las propuestas son tuyas

  • Áreas ciudades amigablesFase 1 (años 1-2): se crea el mecanismo que servirá a la participación de las personas mayores (tú mismo) en el ciclo de la Red, se hará una evaluación inicial para observar si la ciudad está adaptada, se formula un plan de acción que incluirá el método de evaluación del progreso del plan.

El proyecto tiene un enfoque participativo ascendente: parte de la experiencia de las personas mayores, de tu propia experiencia, sobre qué es o no amigable. Para ello, mediante la organización de grupos focales, se realiza una investigación en la que tendrás que responder, junto con otras personas, organizaciones sociales, proveedores de servicios… a unas preguntas que, para mayor facilidad, forman parte de un protocolo previamente elaborado.

El grupo focal lo formáis unas 8-10 personas, de distinto estatus, edad, etc. Las cuestiones se plantean en torno a las 8 áreas del gráfico, y tienen un efecto de impacto múltiple (la mejora del transporte quizá podría conllevar una mejora en tu dieta, que a su vez mejora tu salud, con ello la economía de la población, que facilita un mejor transporte…)

El desarrollo de los programas, la evaluación y la redefinición pueden ser tuyas

La evaluación arroja interesantes propuestas. La semana pasada nos contaban los responsables de los ayuntamientos más avanzados (Bilbao, Zaragoza…) que aquéllas suelen ser “moderadas y sensatas”. Geoff Green (asesor de la OMS) recordaba cómo muchas de las medidas propuestas ni siquiera tienen coste económico. Y es que seguramente cuando sientes de forma responsable que tu voz servirá efectivamente a la mejora de tu ciudad, tu visión se vuelve ambiciosa pero realista.

  • Fase 2 (años 3-5): Las propuestas afectan de forma transversal a las áreas del protocolo de Vancouver pero también a las áreas de gestión del ayuntamiento (urbanismo, servicios sociales, movilidad, etc.). Con ello se definen ejes de intervención, luego programas y finalmente los proyectos que formarán parte de un plan de acción.

10141794556_e36f805742Reconozcámoslo, no en todos los municipios se ha dado este paso de forma absolutamente participativa. En algunos de ellos el Ayuntamiento o las empresas contratadas a tal fin han elaborado dicho plan de acción por sí mismas, contando solo con métodos de participación ciudadana en la evaluación inicial.  A veces cuesta el trabajo en las distintas áreas municipales. En varios casos la participación es aún escasa. Sería recomendable (insiste tú mismo) que tú sigas interviniendo en cada uno de los pasos: los programas, los proyectos, la reelaboración o rediseño de éstos, etc. Todo de una forma reiterativa y con el apoyo continuo de los partidos políticos con representación, las distintas áreas de gobierno…

En Zaragoza, por ejemplo, un grupo de trabajo, nuevamente con la participación de personas como tú, valida las propuestas que ha desarrollado el área de gobierno del ayuntamiento. Además, las personas mayores son las que también priorizan las acciones a emprender. Así el proceso es completamente transparente y participativo.

Otro ejemplo para ilustrar una participación a varios niveles: en Manresa el proyecto art k’suma provino de las propuestas de los grupos focales sobre la necesidad de programas intergeneracionales. Una concreción de ello es la beca anual a una iniciativa artística de tipo intergeneracional, donde nuevamente participan las personas mayores. Este vídeo y el mural que se describe en él fueron realizados por dos chicas y su abuela, con la ayuda de otras 15 personas mayores. El tema de la pintura también es pertinente: la evolución del ser humano a lo largo de toda su vida…

La evaluación y mejora es cosa tuya

  • coverNew-engFase 3 (año 5): Se envía a la OMS un informe sobre los progresos realizados, que será evaluado con los indicadores definidos en la primera fase.
  • Fase 4. Mejora continua: si se comprueba que tu ciudad ha hecho progresos, pasará a una fase de mejora continua, y será invitada a elaborar un nuevo plan de acción de hasta 5 años de duración. Tu ciudad pertenecerá a la Red mientras exista el compromiso de ejecutar nuevos ciclos

Tú decidiste en la fase 1 los indicadores con que se evalúan los resultados. Tú puedes continuar desde tu propia posición, en un proceso de mejora continua.

Una gran responsabilidad, sí, pero tienes ayuda

Pertenecer a la Red de Ciudades Amigables no es una “etiqueta” que pueda colocarse con fines electoralistas. Es un proceso continuo que solo es viable si tú mismo asumes el compromiso y trabajas para esa mejora del medio. El cartel de la red canadiense lo expresa con humildad: “en camino hacia las comunidades amigables con las personas mayores”.

Este camino es compromiso de todas la comunidad, también la tuya. Como suele decir Paca Tricio, presidenta de la Unión Democrática de Pensionistas, las personas mayores ya estamos cansadas de tanto estudio, proyección… ¿Cuándo vamos a hacer algo? Si te abruma la responsabilidad recuerda que tienes ayuda: un método. Todo lo participativo (no nos cansamos de repetirlo, porque también es la clave de construcción de un jubilar) tiene método. Siempre.

En este caso el método es el protocolo de Vancouver propuesto por la OMS, y adaptado en nuestro país por un excepcional equipo de trabajo. Éste ha elaborado el documento que te guiará en el proceso, Protocolo de Vancouver – adaptación al contexto España. También te indica Recomendaciones para la participación en la Red de Ciudades y Comunidades amigables con las personas mayores.

Finalmente, la propia Red sirve de guía. Puedes conocer qué están desarrollando cada uno de los municipios adheridos, en un proceso continuo de intercambio de información.

Te animamos a asumir el reto. Es responsabilidad tuya. Nuestra. Como ves no estás solo. Por nuestra parte, Jubilares, como asociación comprometida con la mejora del medio para la inclusión efectiva de las personas mayores, te tiende asimismo la mano para participar allí donde nos lo pidas, para acompañar, como es nuestra misión, en la medida que desees y a la escala que corresponda.

Viviendas “adecuadas”. Es de ley

Derecho a una vivienda digna. Sergio Barranco

Derecho a una vivienda digna. Sergio Barranco

Tenemos derecho a una vivienda DIGNA: coherente con nuestra naturaleza (humana), confortable, resistente a las condiciones ambientales, con el tamaño adecuado, en condiciones de salubridad e higiene…

Pero además, tenemos derecho a una vivienda ADECUADA: a nuestras necesidades, condiciones o circunstancias. como seres humanos que nos relacionamos con los demás y con la naturaleza, que permita nuestro desarrollo personal, la participación social, la libertad y la autonomía…

Por cierto que una vivienda adecuada solo es posible en un entorno adecuado: infraestructuras, espacios públicos, equipamientos,…

Esto no solo es válido para las personas mayores, ni para las dependientes, ni para las personas con discapacidad, ni para las inmigrantes, ni para las que poseen pocos recursos, no solo es un derecho de las personas que se están muriendo, ni de las que trabajan lejos de su hogar, ni de las que no recuerdan dónde está su casa… ¡Es para todas!

Viviendas y entornos que promuevan el encuentro y formación de tejido social, en lugar de aislarnos, que compongan lugares donde vivir todos juntos. En realidad no es mucho pedir, ya estamos en 2014:

Constitución Española (1978). Art. 47

“Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación. La comunidad participará en las plusvalías que genere la acción urbanística de los entes públicos.”

Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948). Art. 25

“Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios; tiene asimismo derecho a los seguros en caso de desempleo, enfermedad, invalidez, viudez, vejez u otros casos de pérdida de sus medios de subsistencia por circunstancias independientes de su voluntad.”

Pacto Internacional del los Derechos Económicos, Sociales y Culturales (1966). Art. 11.1

“Los Estados Partes en el presente Pacto reconocen el derecho de toda persona a un nivel de vida adecuado para sí y su familia, incluso alimentación, vestido y vivienda adecuados, y a una mejora continua de las condiciones de existencia…”

Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (2006). Art. 28.1

“Los Estados Partes reconocen el derecho de las personas con discapacidad a un nivel de vida adecuado para ellas y sus familias, lo cual incluye alimentación, vestido y vivienda adecuados, y a la mejora continua de sus condiciones de vida, y adoptarán las medidas pertinentes para salvaguardar y promover el ejercicio de este derecho sin discriminación por motivos de discapacidad.”

Mayores dependientes, mayoría independiente

Una quinta parte de las personas mayores (las que ya han cumplido los 65) se encuentra en situación de dependencia.
Otro 10% tiene algún tipo de discapacidad.

Aclaración: no debemos confundir “dependencia” (como estado de salud) con “tasa de dependencia”, que es un índice demográfico que expresa el número de personas inactivas respecto de la población activa. Este indicador sí irá en aumento en los próximos años debido al descenso de la natalidad y el incremento de la esperanza de vida. Pero no hace ncesariamente que seamos personalmente más “dependientes”… Veamos:

dependencia y discapacidad mas de 65

Porcentajes de discapacidad y dependencia en personas de 65 y más años.
Fuente: INE: INEMBASE: Encuesta de Discapacidad, Autonomía personal y situaciones de Dependencia (EDAD) 2008. Consulta en febrero de 2011.

Según Cristina Villaplana, “El Consejo de Europa (1998) definió de manera general la dependencia como el estado en el que se encuentra una persona que necesita la asistencia de otra para realizar determinadas actividades”. En España la Ley 39/2006, de 14 de diciembre, de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las personas en situación de dependencia, “establece 3 grados de dependencia: dependencia moderada cuando la persona necesita ayuda para realizar actividades de la vida diaria al menos una vez al día, dependencia severa cuando necesita ayuda dos o tres veces al día, y gran dependencia cuando necesita ayuda varias veces al día y debido a su pérdida total de autonomía física, mental, intelectual o sensorial, precisa del apoyo continuo de otra persona.”

Parece que, desde las distintas hipótesis que mantienen los expertos citados por Villaplana, a pesar de la futura previsión de mayor esperanza de vida, el tiempo en que, de promedio, permanezcamos con algún tipo de dependencia, se mantendrá constante o se reducirá moderadamente. Es decir, viviremos más años y el tiempo de “vida libre de discapacidad” aumentará en la misma cantidad.

Mientras, seguiremos manteniendo unos 3-5 años con discapacidad (algo más las mujeres que los hombres), según la distribución que nos mostraban Antonio Abellán y Rogelio Pujol en un interesante artículo de Envejecimientoenred:

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Esperanza de Vida Libre de Discapacidad, por edad y sexo, total nacional 2008

En otro artículo estos mismos autores muestran cómo la “mala salud mental” está presente en el 15% de los casos de las personas entre 65-74 años, y aumenta hasta poco más del 30% en las personas por encima de los 85 años. En fin, no son datos que agraden a nadie, pero en todo caso vienen a desmentir el estereotipo de persona mayor como principalmente dependiente o con mala salud… Una gran mayoría de las personas mayores no tienen ningún tipo de discapacidad ni dependencia.

Ya vemos que las estadísticas nos ofrecen hoy muchos años de buena salud y algunos con discapacidad. Nos interesa reflexionar sobre el caso de personas que envejecen juntas.  En una residencia de mayores el porcentaje de personas dependientes es mucho más alto (la mayor parte acuden cuando ya están en situación de dependencia). Pero las personas que viven en su casa, también en un jubilar (=”senior cohousing” con previsión de AICP) pueden tener en principio un perfil similar al conjunto de la población. Así pues, podemos concluir que pasados unos años en una cooperativa tipo jubilar:

– Estadísticamente se alcanzaría con el tiempo un porcentaje relativamente estable de un 20% de personas dependientes (30% con discapacidad) en mayor o menor grado, suponiendo un grupo de personas todas de más de 65. Por ejemplo, para una comunidad de unas 40 personas, 8 de ellas podrían ser dependientes. De ellas, las de “moderada dependencia”se pueden ayudar de forma espontánea por los amigos con los que vive, o con un asistente que ayuda a varias personas. Si el grupo cuenta con personas de edad algo menor, la estadística sería más baja.

– Aunando la gráfica de esperanza de vida y esperanza de vida libre de discapacidad podemos concluir que, pasados los años de vida en una comunidad tipo jubilar, no es lógico pensar en un resultado de personas mayoritariamente dependiente. Se trata de uno de los clásicos miedos que nos han sugerido en algunas ocasiones. El perfil del grupo, incluyendo una rotación natural de integrantes de la cooperativa, será más bien una distribución de personas dependientes y no dependientes cercana a la regla general comentada (el 20%). La mayor parte de las personas fallece sin pasar por una etapa de dependencia. Y los nuevos generalmente vuelven a ser no dependientes.

Habitantes del senior cohousing Solinsieme, en Saint Gall (Suiza)

Aunque manejamos ciertas hipótesis, no disponemos de evidencia científica acerca de si la vida activa que aporta un entorno como el del jubilar puede aumentar la esperanza de vida, reducir los tiempos de dependencia o simplemente hacerlos más llevaderos. Y es que los ejemplos internacionales de senior cohousing rara vez cuentan con la posibilidad de que, por ejemplo, un enfermo de Alzheimer siga permaneciendo en ese hogar. Muchos de los complejos ni siquiera son accesibles a personas con alguna discapacidad física. Nuestra asociación apuesta por un modelo de vida en cohousing hasta cualquier nivel de dependencia. Es el deseo de la mayoría de los que se embarcan en esta aventura. Y hoy sabemos que es posible “vivir en casa” con la asistencia (de tipo domiciliaria) adecuada, bajo un modelo de atención integral y centrada en la persona.

Ecos del cambio con Jubilares

A través de Ecocentro TV se ha emitido una entrevista a Miguel Ángel Mira, presidente de la asociación Jubilares, donde en tan solo 6 minutos podéis encontrar un breve resumen del modelo jubilar, el senior cohousing, qué labores realiza nuestra asociación, qué valores la inspiran:

Como comenta Miguel Ángel, la iniciativa de los propios usuarios y la autogestión de las comunidades es la que garantiza la autonomía, derecho subjetivo de ciudadanía desde la última Ley de dependencia, en cualquier momento de la vida. Y es que, a diferencia de las experiencias en otros países, un jubilar es un “senior cohousing” que puede comprenderse como equipamiento de bienestar social por el hecho de dar consideración al tema asistencial; un jubilar es vivienda para toda la vida. Como también se explica aquí, el protagonismo de las personas mayores se extiende a nuestra propia organización como asociación.

Tratamos de pequeñas iniciativas transformadoras de la realidad a escala más amplia. Son, en ese sentido, “ecos” de un cambio global. Las comunidades que proponemos son, como explica Miguel Ángel, “sitios inspiradores de valores como la colaboración, la autoayuda mutua, la solidaridad, los principios que tiene una cooperativa. (…) Son máquinas de transformar la sociedad”.

En este espacio audiovisual, “Ecos del cambio”, se presentan propuestas quea nivel cultural, político, económico y social pretenden dar respuestas a problemas de nuestro mundo actual: nuevas formas de consenso, de democracia o de comunicación, la economía solidaria, la banca ética, la vida sana, la tecnología limpia, nuevas formas de emprender, de producir, de relacionarse en sociedad, de hacer justicia, de tratar a la naturaleza y al prójimo, de crecer, de recuperar el contacto con lo más verdaderamente humano.

Libertad vs Seguridad

Alguien podría pensar que con este título vamos a hablar de las últimas reformas en materia de Seguridad Ciudadana… No es el caso, en esta ocasión nos queremos centrar en las personas que se ven sometidas a algún tipo de sujeción (correas o ataduras) como medida de seguridad.

La medida que debería ser “excepcional” se emplea para casi la cuarta parte de las personas que viven en residencias de mayores. En el año 2010, en España, el 23% de ellas llevaba alguna sujeción. Sabemos que el rechazo que muchas personas muestran hacia las residencias de mayores viene de una imagen recurrente, la del mayor atado a la silla. ¿Es inevitable como sistema preventivo de seguridad, no exento por cierto de peligros? Hoy sabemos que no tiene por ser así:

Centro sin sujeccionesRecordemos la Ley de dependencia, que proclamó un nuevo derecho a “la igualdad en el ejercicio del derecho subjetivo de ciudadanía a la promoción de la autonomía personal y atención a las personas en situación de dependencia” (art. 1). ¿Y qué es autonomía? Lo define en el artículo 2: “la capacidad de controlar, afrontar y tomar, por propia iniciativa, decisiones personales acerca de cómo vivir de acuerdo con las normas y preferencias propias así como de desarrollar las actividades básicas de la vida diaria.” Posteriormente se describen algunos derechos básicos como “al disfrute de los derechos humanos y libertades fundamentales, con pleno respeto a su dignidad e intimidad.”

El alcance de este derecho subjetivo es difuso, pero los principios sobre los que se fundamenta la ley no dejan lugar a dudas. Las personas (también las que se encuentran en situación de dependencia) tenemos derecho a la autonomía y al respeto a nuestra dignidad e intimidad.

Norma Libera Ger¿Si me quiero levantar de la silla… pero me podría caer?

Ana Urrutia, directora de una residencia pionera en la eliminación de sujeciones y presidenta de la Fundación Cuidados Dignos, lo explica muy gráficamente:

DESATAR-al-anciano-y-al-enfermo-de-alzheimer1“Yo creía que lo hacíamos bien, que no había otra manera de atender a todos, si tenemos en cuenta que se sujeta a más del 20% de los ancianos en residencias”. Fue a raíz de una queja cuando se dio cuenta de la barbaridad que estaba haciendo con sus pacientes. “Até a una señora con demencia. Estaba muy inquieta. En ese momento me acompañaba un amigo que trabaja en Reino Unido, que vino de visita al centro”. Su amigo criticó el trato a la anciana: “Nosotros no hemos atado nunca a un paciente. Te falta personal y como no la puedes atender, la atas”

“Las razones que se esgrimen para el uso de sujeciones, basadas en falsos mitos, no disminuyen el riesgo de caídas, no mejoran los problemas de conductas y, además, se pueden evitar sin incrementar los costes”, comenta Antonio Burgueño, director técnico del programa de CEOMA Desatar al anciano y al enfermo de Alzheimer.

Desde hace poco tiempo han surgido en nuestro país algunos movimientos que van cobrando cada vez más fuerza. Se trata de modelos de servicio o atención centrados en la persona, esto es, los sistemas han de adaptarse a las personas y no las personas a los sistemas. Respecto del asunto de las sujeciones, la Fundación Cuidados Dignos lo entiende como la punta del iceberg, y resume así su “Modelo Vida y Persona”:

“No sometamos a nuestras personas mayores y sus familias a las reglas del centro, sometámonos nosotros, las personas que trabajamos en los centros, a las reglas de nuestras personas mayores y sus familias, de manera que abandonemos nuestro enfoque institucional y, sin perder la profesionalidad y más bien gracias ella (…), convirtamos cada uno de nuestros centros en un auténtico HOGAR”

Existen en España decenas de residencias que se han acogido a uno de los dos programas de reducción / eliminación de sujecciones físicas, y cuya eficacia ya se está demostrando. Si me quiero levantar de la silla (pero me podría caer) los sistemas de atención pueden facilitar mi deseo garantizando mi seguridad, pero sin añadir restricciones físicas que socaven mi dignidad. Los programas son:

– Metodología Libera-Ger (Fundación Cuidados Dignos). Centros acreditados aquí
– Programa Desatar al Anciano. Centros libres de sujecciones (CEOMA): Centros acreditados aquí

¿Y el otro tipo de sujeciones habitualmente empleado, el de las químicas, o farmacológicas? Igualmente, se acusa a las residencias españolas de abusar en el uso de psicofármacos (2 de cada 3 residentes), y nuevamente se está avanzando en la misma línea que la comentada sobre las sujeciones físicas: ambos programas trabajan sobre ello porque las prácticas están necesariamente ligadas. “Asociar el protocolo de sujeciones con protocolos de manejo de caídas, protocolo de manejo de conductas, y guías de uso racional de fármacos en general, y de fármacos psicotrópicos en particular, que deben estar actualizados y en uso rutinario en el centro”.

Todo lo comentado no es “medicina alternativa”, sino que se trabaja desde el método científico. Por ejemplo, la Fundación Maria Wolff es una institución que promueve la investigación clínica en las demencias, como el Alzheimer, en todas sus manifestaciones. Desde 1994 se centra en Terapias No Farmacológicas (TNFs) aplicadas en recursos socio-sanitarios como centros de día y residencias.

El debate está servido, los profesionales de la gerontología se encuentran ante un cambio de paradigma que obliga a replantearse, siempre desde el rigor científico, prácticas empleadas desde siempre; en residencias y, por supuesto, en atención domiciliaria, como la que pueden recibir los senior cohousing o jubilares. En todo caso la pugna entre libertad o autonomía personal y seguridad no habría de ser tal (no hay verdadera autonomía si nos sentimos inseguros) y de cualquier forma jamás debería pasar por encima de la dignidad del ser humano.

Diseño de “viviendas para toda la vida” (II): zonas de estar

Los mayores y las zonas de estar - CEAPATEl modelo de vivienda que propugnamos “adaptada y adaptable” consiste en que aquélla posea la suficiente versatilidad como para que en cualquier momento se puedan añadir mejoras en la accesibilidad (por ej. retirando o reubicando muebles), o implementar sistemas de ayuda (por ej. instalando una barra en la ducha o un sistema de apertura de puertas por control remoto, etc.). El espacio ha de ser suficientemente flexible, para ello se deben tener en cuenta situaciones que pudieran producirse en el futuro. El objetivo, lograr la máxima autonomía personal.

En el siguiente vídeo, elaborado por el CEAPAT (Centro de Referencia Estatal de Autonomía Personal y Ayudas Técnicas) , se muestra una variedad de soluciones para hacer la vida más cómoda en las zonas de estar: la luz, la posición de la TV, la altura de la silla para levantarse más fácilmente… son pequeños elementos que se pueden rediseñar para lograr seguir viviendo en casa toda la vida.

Aunque en la película, el modelo de vivienda (ciertamente triste) y la actividad de las personas (no muy ilusionante) están lejos de los referentes de vida de un jubilar, creemos pertinente mostrarlo para observar gráficamente cómo ciertas ayudas, muchas de ellas muy sencillas de implementar, facilitan la vida en casa hasta altos niveles de dependencia.

Para cualquier consulta sobre estos sistemas se puede comunicar con el CEAPAT (Tel. 917 033 100. ceapat@imserso.es) o acudir a la sede central de Madrid (C/ Los Extremeños, 1). Cuenta con delegaciones en otras localidades españolas: Albacete, San Fernando (Cádiz), Lardero (La Rioja) y Salamanca. Allí buenos profesionales pueden guiar al usuario o proyectista en la elección o desarrollo de cualquier tipo de ayuda técnica para mejorar la autonomía.

Ciudades amigables CON las personas mayores

San Sebastián con las personas mayores“Ciudades amigables con las personas mayores. Quizá ya hayas oído sobre esto. No se trata (tan solo) de lugares accesibles a sillas de ruedas o personas con bastón, o llenos de bancos donde poder sentarse a disfrutar del espacio urbano. El concepto “amigable” en este caso va más allá de la “usabilidad”, y la preposición “con” de la versión española (en inglés solo “age-friendly”) denota quién interviene en los procesos que derivan en la creación de ese tipo de ciudad.

No son palabras huecas. Intentaremos en estas breves líneas clarificar el significado de esta ambiciosa iniciativa a nivel mundial:

Segunda Asamblea Mundial sobre envejecimiento de la OMS, Madrid 2002Se trata de un proyecto de la Organización Mundial de la Salud en 2002. Fue impulsado por el envejecimiento progresivo de la población, pero también por el rápido crecimiento de los entornos urbanos (80% de la población mundial vivirá en las ciudades en pocas décadas).

El proyecto piloto se inició en 33 ciudades del mundo y entonces se redactó la Guía de ciudades amigables con las personas mayores: se definen como tales aquellas ciudades que “facilitan el envejecimiento activo de las personas mayores promoviendo su participación y elección de estilo de vida, protegiendo a las personas vulnerables y promoviendo su inclusión en la sociedad de la que forman parte”.

El argumento que está en la base dice en resumen que viviendo de tal forma, las capacidades de las personas pueden situarse por encima del umbral de la dependencia durante mucho más tiempo, esto es, prolongamos la vida sin dependencia.

Mantenimiento de la capacidad funcional a lo largo de la vida

Fuente: Kalache, A. & Kickbusch, I. (1997): A global strategy for healthy ageing World Health, Nº 4: 4–5.

En España es el IMSERSO el principal encargado de promover y difundir este proyecto tras el convenio que firmó con la OMS en 2012.

¿Cómo se realiza esta labor? Mediante la participación directa de los propios interesados, teniendo en cuenta sus necesidades, percepciones y opiniones a lo largo de todo el proceso.

La participación requiere métodos. La sistematización y el establecimiento de protocolos es asunto clave para que esa participación sea efectiva. Si todos hablamos al tiempo no nos escuchamos. Si después de hablar nadie toma nota, no ha servido para nada… La clave para un buen proceso participativo está en la elección del método. En nuestra asociación lo sabemos bien, por ello proponemos un método para que el proceso de creación de comunidades autogestionadas sea realmente participativo y esté en manos de los interesados en llevarlo a cabo.

Pero volviendo al caso de las ciudades amigables, esa metodología se basa en la investigación-acción, con la participación de las personas mayores. Los ayuntamientos que se adhieren a la Red se comprometen a realizar una investigación previa para obtener un diagnóstico y con él elaborar un plan de acción. Éste es evaluado por esas personas mayores y proponen mejoras. El llamado Protocolo de Vancouver es el método elegido por la OMS, y aborda temas como espacios al aire libre y edificios, transporte, participación social y ciudadana, empleo, respeto e inclusión social, comunicación e información, servicios comunitarios y de salud. Trabaja con grupos focales que representen a todos (personas mayores, proveedores locales, asociaciones, empresarios, etc., pero también personas mayores de 85 años, dependientes, etc.)

En España la primera ciudad incluida en la Red fue San Sebastián (desde noviembre de 2011). Como se trata de un buen ejemplo, dejamos AQUÍ el informe elaborado por el   Ayuntamiento de San Sebastián, y ÉSTE, más completo, redactado por la Fundación Matía.

En las pasadas Jornadas de puertas abiertas del CEAPAT Maite Pozo y María José Sánchez, del grupo de trabajo de IMSERSO, explicaron el proyecto de Ciudades Amigables así de bien (desde el minuto 5 al 37):

Hacer ciudad CON las personas mayores no es habitual. Es más, ni siquiera los procesos de creación de ciudad suelen contar con la participación real de las personas… Las ciudades que realmente quieran ser “amigables con las personas mayores” han de implementar procesos participativos nada habituales y dejar una buena dosis de responsabilidad al ciudadano. Los ayuntamientos, lejos de imponer, han de recibir de sus propios habitantes, en procesos más lentos de lo que al político le suele gustar. Antes que diseñar el resultado de la ciudad, se han de diseñar los procesos de participación. Se trata de un cambio de mentalidad a varias escalas. Nos costará esfuerzo pero creemos que merece la pena.

El ahorro de la dependencia en cada comunidad

Sobre el artículo-entrevista de Carmen Morán (El País 18.03.2012) a César Antón (Director de IMSERSO)

El pasado día 14 asistí a la presentación que la fundación Edad y Vida hizo de su estudio “Modelo de acreditación de servicios de atención a personas mayores en situación de dependencia

Era el primer acto oficial de nuevo Director General de IMSERSO, César Antón. Parte de su discurso efectivamente versó sobre el tema que refleja el titular de prensa que hoy aparece en El País: “No se atiende igual a gente con la misma dependencia”, pues es “el objetivo del Gobierno que, a igual grado de dependencia, dos personas reciban el mismo servicio en cualquier lugar de España”

Coordinación entre comunidades, unificación de criterios para el copago del usuario, indicadores comunes para determinar lo que cuesta la dependencia en cada comunidad y primar la prestación de servicios dice ser los ejes de su política.

Cualquiera que trabaje en diferentes comunidades autónomas entiende la necesidad de coordinación y unificación de normativas.

Cesar Antón, en aquel discurso puso énfasis en otro concepto, y ese énfasis me llamó la atención. Básicamente vino a decir que los servicios de atención a mayores habrán de ser SOCIO-SANITARIOS, o no podremos afrontar las necesidades asistenciales futuras.

El término socio-sanitario, que de tan usado puede que parezca vacío de significado, tiene enorme relevancia en la actualidad. Todos los días aparecen reflexiones que hablan de encontrar “un nuevo modelo”, desde la administración y desde cualquier otro interlocutor del sector.

Yo entiendo esta reflexión como la imperiosa necesidad de atender a los mayores desde una óptica social y sanitaria coordinando ambas prestaciones, pues de lo contrario quebrará económicamente el sistema sanitario.

Por tanto en vez de preguntarnos lo que cuesta la dependencia, que parece que es un gasto “añadido”, y casi superfluo, podríamos formular la pregunta al revés. La pregunta sería cuánto podemos ahorrar si las personas mayores no se ven obligadas a usar un sistema de atención sanitaria diseñado para curar enfermos (los mayores no son enfermos). Cuánto podemos ahorrar si a las personas mayores se les atiende desde el diseño gerontológico en sus domicilios, incidiendo en la prevención, y facilitando un envejecimiento satisfactorio y una muerte digna rodeado de los suyos, en el seno de su comunidad, (recomendación OCDE) en vez de en un hospital.

Asociación Jubilares es una parte importante de la respuesta, ya que asesora a los usuarios que comprueban que han de cambiar de vivienda, porque en su domicilio habitual no pueden tener un envejecimiento activo y saludable ni pueden ser atendidos hasta cualquier grado de dependencia. Si la administración reconoce que este modelo de vivienda colectiva – el Jubilar-, es el mejor entorno (por eficaz y por saludable) para prestar asistencia gerontológica a domicilio, apoyará el modelo pues puede significar la supervivencia del sistema sanitario, hoy debilitado por atender necesidades que no son las propias.

El modelo de Jubilares puede extenderse rápidamente –son los usuarios sus promotores- si la administración garantiza reconocerlos como una pieza eficaz, incluso indispensable, para el modelo socio-sanitario. No más un modelo donde lo social y lo sanitario son compartimentos estancos.

miguel ángel mira