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Estrategia grupal

El desarrollo de una iniciativa de vivienda colaborativa, cohousing, cohabitatge o jubilar implica un desarrollo de la comunidad a partir de un trabajo de inteligencia colectiva. En una primera fase lo concebimos como un proceso cercano a la investigación – acción participativa (IAP), donde son las propias personas que quieren mejorar su situación (por ej. mediante el establecimiento de un nuevo espacio residencial) las que se convierten tanto en objeto de estudio (sus necesidades, recursos, oportunidades, talentos…) como en sujeto de la propia investigación (mediante metodologías participativas).

La IAP se ha venido empleando en desarrollo comunitario, en salud pública, en educación, urbanismo participativo, etc. En tales casos suele existir una gran diversidad de agentes implicados, mucha más que en el caso de las comunidades de cohousing, donde el proceso es mucho más sencillo (para empezar, en nuestro caso todos los miembros de la comunidad, ya de entrada, quieren participar), y se concentra fundamentalmente en el que llamamos “Taller 1“: conjunto de 10 sesiones donde se conoce el grupo, se dialoga y se realizan dinámicas para “ponerse en situación” sobre las oportunidades que ofrece esta experiencia y los retos que plantea el lugar, la comunidad, el propio envejecimiento… A partir de ahí el grupo busca soluciones y propuestas y los recursos propios o externos para lograr el objetivo.

El trabajo del Taller 1 no es más que un prototipo de la estrategia grupal que seguirá desarrollando la comunidad en fases posteriores: diseño colaborativo del edificio o de las normas de funcionamiento, y la propia vida en el cohousing.

Reunión para el desarrollo del Jubilar Tiétar (La Vera, Cáceres)

Reunión para el desarrollo del Jubilar Tiétar (La Vera, Cáceres)

Casualmente hace unos días nos encontramos con un interesante artículo de Roberto Carballo acerca de estrategia grupal. Merece la pena leerlo y comentarlo. Es por ello que lo compartimos en este post (el artículo original se encuentra en su blog):

¿Cómo es la estrategia utilizando el grupo de trabajo? ¿Qué pasos genera o se generan? ¿Cómo van surgiendo los espacios y el aprendizaje continuos? Sólo una breve introducción.

1. Primer paso: Comienza por conocerse, por acercarse a los temas comunes, construyendo un lenguaje compartido y hasta cierto punto común. Un lenguaje conectado (otros lenguajes conviven con él. En ningún caso, es un lenguaje único, sino grupal, que se puede compartir para avanzar).

2. El segundo paso formar un grupo de trabajo, un grupo que quiere avanzar en un cierto sentido, formar el grupo y forjarlo a través de un tema en el que todos los miembros estén realmente interesados, casi necesitados, diría.

3. El grupo actuará primero analíticamente, profundizando sobre el tema, y comprendiéndolo. Actuará con un método básico, un observador que les liberará de esa función y les permitirá tener memoria de lo que hacen. El observador en un momento dado, devolverá al grupo la observación, el resumen de aprendizajes hasta ahí.

4. Esto servirá para que el grupo entre en una dinámica de mejora continua, de innovación, donde las aportaciones de los miembros, debidamente resumidas dan lugar a un paso de observación, que luego se dinamiza y profundiza e innova.

6. El espacio grupal ya está en marcha, sólo necesitamos reeditarlo una y otra vez, buscando nuevas aportaciones, sabiendo sintetizarlas, sabiendo ponerlas a disposición del grupo, sabiendo trabajarlas y ampliarlas.

7. Hay un punto en que necesitamos parar en este proceso de asociación de ideas. Por eso es bueno tener límites de tiempo, sean estos en cada reunión, sean en el tiempo marcado para la consecución de objetivos grupales.

8. Asimismo el grupo es un espacio de contrastación continua. No que esperemos al final para contrastar la validez de lo que avanzamos; lo estamos haciendo a cada momento, casi a cada momento, es un proceso continuo. Esto es muy importante, porque los errores se solventan más rápidamente, y sirven para aprender, y para que el paso siguiente absorba el error y lo convierta en positivo.

9. El grupo se comporta en la acción-investigación como un ente con valores, pero no necesita hablar de ellos, porque los tiene, los va adquiriendo, sin ser informado nadie de que los tiene. Los tiene porque su práctica los producen. El respeto, vinculado a la presencia y a la puntualidad, también a la palabra del otro; la positividad vinculada a la asociación de ideas y al sentido de holding que adquiere el conjunto; la innovación a partir de un proceso continuo de mejora y perfeccionamiento de lo que se hace y cómo se hace, un aprendizaje continuo. Y muchos más valores menores, pero también importantes, como la escucha activa -no entrando en discusiones inútiles que son casi siempre provocadas por la prepotencia de los actores, que no escuchan lo que el otro dice-, como la humildad, nacida de la percepción directa de que todos aportan cosas y sorprendentemente importantes, etc.

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Taller Hábitat, que desarrollamos para el I Foro de Metodologías Participativas. Madrid, abril 2016

El texto de Carballo se completa con su comentario acerca del primer punto: conocerse. Llegar a hablar un lenguaje común es prioritario para trabajar en grupo. Y sin embargo no es imprescindible ni la ideología común ni la amistad, algo que es habitual preocupe a los grupos con los que venimos trabajando de hace tiempo: “conocerse previamente y hasta ser amigos no es una condición suficiente para tener un buen desarrollo grupal. Si el grupo ha de rendir a corto-medio plazo puede ser una ventaja, pero si ha de hacerlo a medio-largo probablemente no. En muy pocos casos la amistad favorece el desarrollo grupal, más bien lo dificulta, porque muchas veces, por desgracia, es un factor que reduce la tensión adecuada en la novedad, y que permite muchas excepciones a los que son amigos. Casi siempre hay uno más responsable y otro menos responsable, y uno tapa al otro siguiendo la ley de los hermanos. Con esto no quiero afirmar que es peor ser amigos para ser grupo, pero no es una condición ni necesaria ni suficiente.”

Para conocerse, empezamos como dice Roberto Carballo “haciendo cosas, haciendo cosas comunes, iniciando el camino del conocimiento y del grupo”. Bien, esa acción compartida (participación) es la base del desarrollo de la comunidad jubilar que se continuará tras el mencionado Taller 1 en el futuro próximo. Es, para el caso de las personas mayores, envejecimiento activo. Es, en todo caso, fundamento de una buena vecindad y mejora del medio en que vivimos. Como decía Jaime Lerner refiriéndose también al entorno físico: el que conoce, ama. El que ama, cuida… Conocer(se) tal y como lo hemos formulado es un buen punto de partida para la estrategia grupal y, con ésta, el desarrollo de una comunidad autogestionada (cohousing), o la participación ciudadana, la construcción de ciudades amigables o la hoy tan necesaria sociedad de los cuidados.

Ciudades “trampa”, ese objeto de deseo

Las ciudades Invisibles  - copia (2)

@acafeole

LAS CIUDADES Y EL DESEO. 5

Hacia allí, después de seis días y seis noches, el hombre llega a Zobeida, ciudad blanca, bien expuesta a la luna, con calles que giran sobre sí mismas como un ovillo. Esto se cuenta de su fundación: hombres de naciones diversas tuvieron un sueño igual, vieron una mujer que corría de noche por una ciudad desconocida, la vieron de espaldas, con el pelo largo, y estaba desnuda. Soñaron que la seguían. A fuerza de vueltas todos la perdieron. Después del sueño buscaron aquella ciudad; no la encontraron pero se encontraron ellos; decidieron construir una ciudad como en el sueño. En la disposición de las calles cada uno rehizo el recorrido de su persecución; en el punto donde había perdido las huellas de la fugitiva, cada uno ordenó de otra manera que en el sueño los espacios y los muros, de modo que no pudiera escapársele más. Esta fue la ciudad de Zobeida donde se establecieron esperando que una noche se repitiese aquella escena. Ninguno de ellos, ni en el sueño ni en la vigilia, vio nunca más a la mujer. Las calles de la ciudad eran aquellas por las que iban al trabajo todos los días, sin ninguna relación ya con la persecución soñada. Que por lo demás estaba olvidada hacia tiempo.  Nuevos hombres llegaron de otros países, que habían tenido un sueño como el de ellos, y en la ciudad de Zobeida reconocían algo de las calles del sueño, y cambiaban de lugar galerías y escaleras para que se parecieran más al camino de la mujer perseguida y para que en el punto donde había desaparecido no le quedara modo de escapar.  Los que habían llegado primero no entendían qué era lo que atraía a esa gente a Zobeida, a esa fea ciudad, a esa trampa.

(Italo Calvino, Las Ciudades Invisibles)

Leemos entre líneas el terrible el sueño de esos urbanistas, “hombres de naciones diversas”, que a menudo terminan por construir trampas para todos, solo por intentar recrear su propio recuerdo.
Bien mirado, podría referirse el texto a ese funesto deseo de aislamiento en adosado con escalera y jardin de 10m², o a esas barriadas de vacías “calles que giran sobre sí mismas” (¿las miles de esa web genial, Nación Rotonda?). Quizá el relato habla de quienes de una u otra forma soñaron que sus deseos se harían realidad tan solo construyendo muros, como si de un asunto “inmobiliario” se tratara la vida. Asunto que así enfocado se convierte en “trampa”.

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¿Cuál es el objeto de deseo de este lugar? ¿Podemos realmente aquí envejecer?

Tantas personas disfrutamos de iguales deliciosos sueños… Si llegamos a encontrarnos, ¿seremos capaces de compartir esos recuerdos y construir, juntas, comunidad donde ser verdaderamente libres?

Senior Cohousing. Ya somos 3 millones

Comunidad de Trabensol

Trabensol, una de las pocas comunidades de senior cohousing en España

El pasado 12 de mayo tuvo lugar en Madrid la jornada “Cohousing Senior, una alternativa“, organizada por la Unión Democrática de Pensionistas (UDP). El Media-Lab Prado, “laboratorio ciudadano” de proyectos colaborativos, acogió a los 24 participantes de las mesas y a varias decenas de personas congregadas para reflexionar sobre el concepto, las diversas experiencias fuera y dentro de nuestro país, las soluciones para su financiación y las propuestas políticas en torno al modelo de cohousing como alternativa residencial para las personas mayores.

El concepto va calando y nos alegra enormemente observar y compartir los, a nuestro juicio, tres grandes logros que trajo consigo la jornada:

  1. La constatación de que las personas mayores en gran medida quieren vivir en cohousing (¡3 millones de personas!, según la encuesta presentada de la que hablaremos a continuación),
  2. La actual apuesta de la banca ética para la financiación de los proyectos, y
  3. El consenso en el apoyo por parte de las fuerzas políticas de todo signo para la creación de esta alternativa de vida.

Recordamos. Cohousing, cohousing senior y jubilares

Antes que nada, recordamos los puntos clave en la definición del “cohousing”. Miguel Ángel Mira, presidente de la Asociación Jubilares, lo resumió sencillamente como aquel grupo de “personas que se juntan y toman la iniciativa, para diseñar de forma participativa el lugar donde vivir”.

6 caracaterísticas que definen el cohousingSe trata de una solución que aporta, como expresa Greg Banford, un buen equilibrio entre vida privada / comunidad / vida social en que se incluye. Son lugares divertidos, donde se vive muy bien, y siempre tienen demanda (lista de espera). Las 6 características de nese “éxito”, que son comunes en todo el mundo y que de forma empírica lo definen son:

  • Autopromovido, de iniciativa y diseño del grupo.
  • Diseño intencional para favorecer la relación vecinal
  • Zonas comunes significativas, extensión de las viviendas (no de gestión externa)
  • Autogestionado, con organización colaborativa de las tareas comunes (comisiones)
  • No hay jerarquías,  y los papeles se reparten de forma natural
  • La economía es privada, y las viviendas cuentan con todos los elementos que aseguran la independencia de los residentes

A ello además debemos añadir otra clave de éxito: el grupo establece las condiciones para vivir en estas comunidades, y lo suele hacer mediante  una lista de espera, transparente y de reglas conocidas. La herramienta de tenencia habitual (también para nuestro país resulta más adecuada) es la de cooperativa de cesión de uso, o la de un promotor sin ánimo de lucro (ej. administración). Para las personas mayores el modelo resulta especialmente adecuado pues, no tratándose de una solución “habitacional” (9 de cada 10 personas mayores tienen en España vivienda en propiedad), es solución “social” que supone un buen arma contra la soledad. El cohousing es una oportunidad para las personas mayores; así lo entendieron algunas de estas personas hace más de 30 años y nació el “senior cohousing“, iniciativas que recogen sus distintas necesidades e intereses como colectivo con necesidades específicas: emprender un nuevo proyecto vital y dar salida al deseo de dejar un legado, una mejora para generaciones venideras, ilustran nuevas actividades y diseños del entorno que suponen un empoderamiento para mejorar su autonomía, combatir la soledad, etc.

Un “Jubilar” añade a todas estas características el compromiso de la comunidad de elaborar estrategias para que sus miembros puedan permanecer incluidos en ella hasta cualquier nivel de dependencia, recibiendo en casa los apoyos necesarios bajo un modelo de atención integral y centrada en la persona. Este compromiso influye en el diseño arquitectónico (arquitectura adaptada y adaptable, de diseño universal),  les motiva a organizar sus recursos -humanos y materiales- para el caso de aparición de situaciones de dependencia, o les lleva a dotarse de ayuda para organizar aspectos socio-sanitarios (“gestor de casos”, mediador, etc.)

Gracias a ese compromiso, un Jubilar, si lo desea, puede postularse ante las Administraciones locales como una Dotación, en su clase de Equipamiento de Bienestar Social o equivalente

 

Experiencias. Otras iniciativas

Taller Cohabitatge 16mayo

Taller Jubilares – Sostre Cívic, el pasado 16 de mayo en Barcelona

A lo largo de la jornada pudimos conocer de primera mano algunas experiencias realizadas y muchas que comienzan a echar a andar. El representante de la embajada danesa Mikkel Larsen habló de los primeros cohousing (Dinamarca fue  pionero en 1972) y senior cohousing (15 años más tarde). En la actualidad existen 250 senior cohousing en ese país, como cooperativas de cesión de uso, vivienda social de alquiler o con promotor privado (en ese caso suele haber alquiler). La receta del éxito siempre es la misma: participación activa.

Trabensol alcanzó su sueño, tal y como explicaron Álvaro Moreno, arquitecto (Ecohousing) y Paloma Rodríguez (presidenta de Trabensol) mediante un “proceso participativo real”. El grupo es quien realmente sabe lo que quiere y los técnicos se integran en ese equipo de personas promotoras de su propia forma de vida. “Trabensol lo hemos hecho nosotros”, aseguraba Paloma. “Hago lo que puedo en la medida de mis posibilidades, me junto con otros, y llamamos a los técnicos para lo que no p0demos”.

Es la convivencia, que iniciaron mucho antes de ir a vivir juntos, la que a jucio de Paloma es éxito de su iniciativa Trabensol. Javier Álvarez Souto, representante de la experiencia Meridiano, cree que el reto a resolver está en la financiación, en la economía, y no tanto en la cohesión, la convivencia o el cooperativismo, que da por descontado en el seno del  grupo de amigos que inició el proceso con aquella excursión…

En las mesas de la jornada se presentaron otras iniciativas, más o menos cercanas al comúnmente aceptado concepto de cohousing o covivienda, como la explicada por Jesús Valiño, director general de Hogar Futura, que entiende la autogestión, la iniciativa o el autodiseño como características opcionales, entre una amplia muestra de servicios integrados y que pone a su disposición esta gestora de cooperativas multidisciplinar.  Federico Armenteros explicó los avatares del proyecto de la Fundación 26 de Diciembre que él preside, un espacio para la inclusión de un colectivo (mayores LGTB) no solo marginado, sino durante mucho tiempo realmente perseguido. Alfonso Calle Pintos, fundador de Alalba, insistió en la clave del cooperativismo y la “capacidad de florecimiento personal que da la forma de cooperar entre las personas”. Julián Ucero, vicepresidente de Convivir, apoyó esta idea, la del “clima afectivo de amistad y cooperación” que han logrado con su proyecto en Horcajo de Santiago (Cuenca), para “vivir en la vivienda propia, como en casa”.

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Experiencia de Senior Cohousing en Nuevo Mexico. Comunidad que aporta mayor autonomía personal

Informe sobre el interés de las personas mayores en el cohousing (vivienda colaborativa)

oido-cohousingvivir_cohousingEn la jornada se destacó un interesante trabajo, que da pistas sobre la demanda social de este tipo de iniciativas. “Queremos otra forma de vivir, como queremos… No queremos que nos marquen pautas… Decimos ¡Basta!”. Son palabras de Paca Tricio, directora gerente de UDP, que encargó el estudio que ahora se presenta:

Se realizó durante el mes pasado, tomando una muestra de más de 400 personas. Según el informe, elaborado por Simple Lógica, la mayoría de las personas mayores consideran poco o nada probable vivir en una residencia en el futuro. 2 de cada 3 han oído hablar de cohousing (si no con esa palabra, sí del concepto: comunidades autogestionadas con viviendas y espacios comunes para compartir), y más del 40% se plantea vivir en un lugar así siempre que sea en su localidad (32,8%) o incluso en cualquier lugar (8,6%).

Según esto, y extrapolando al total de las personas mayores en España, más de 3 millones estarían dispuestas a vivir en un senior cohousing o jubilar.

Informe completo aquí: El-cohousing-y-las-personas-mayores-abril-2015

Financiación: a Fiare se suman Coop57 y Triodos

Si la demanda es tan amplia, es lógico que entidades financieras o administraciones empiecen a ser conscientes de ella. Y así es: Fiare Banca Ética ya ha financiado experiencias como Trabensol o Convivir, y asegura que seguirá haciéndolo: “no nos preocupa la arquitectura, sino la convivencia, el proyecto de vida”, afirmó Juan Garibi. El análisis económico se acompaña de un importante análisis ético: se valoran más los proyectos de solidaridad interna, y los que tienen potencial para transformar los municipios en los que se implantan. Es un hecho que las experiencias de cohousing demuestran que de puede mejorar la vida del entorno. Las personas mayores, aseguraba Garibi, son “elementos de transformación de la sociedad, los mismos del 68… ¡Les toca otra vez!”

ahorrarA Coop57 le interesan las experiencias de cohousing, no como proyectos finalistas, sino como “camino”. También como “sociedades integradas”. Los ejes imprescindibles para optar a la financiación por esta entidad son: democracia y participación directa en la cooperativa, régimen de igualdad interno, sostenibilidad y finalmente, la participación en la propia organización de Coop57 como socio. No se financia a personas físicas, sino a la cooperativa, con el aval mancomunado de cada persona (de la misma forma que Fiare).

Triodos Bank se suma en esta apuesta hacia el cohousing: según los criterios de financiación de la entidad, recordados por Elena Galerón, se compromete a financiar aquellos proyectos que conlleven un compromiso por la sostenibilidad ambiental, social y cultural. Reconoció que hace tres o cuatro años, cuando se presentaron las primeras propuestas, “aún había miedo” de arriesgar en estos proyectos; hoy, sin embargo, Triodos “ya ha perdido el miedo”.

El miedo no lo ha debido de perder aún la banca tradicional, que como recordó Soledad Gallego-Díaz, desistió de acudir a esta jornada. Un hecho que “muestra el momento que vive la banca en nuestro país”.

La adminstración apoyará estas iniciativas

Futuros concejales Madrid CohousingEn plena campaña electoral los partidos políticos prometen, y es nuestra obligación tomar en serio su palabra. Para que conste, aquí la expresamos por escrito:

En esta mesa se reunieron representantes de 5 partidos para el ayuntamiento de Madrid: PSOE (Purificación Causapié), PP (Beatriz Elorriaga), Ahora Madrid (Pablo Carmona), IU (Mª Prado de la Mata), C’s (Sergio Brabezo). Y las preguntas que se les hizo fueron dos: ¿Es necesaria la intervención pública en nuestro país para garantizar el buen fin de este modelo? ¿Se considera que el cohousing senior puede redundar en el abaratamiento u optimización de los servicios sociosanitarios de las personas mayores?

La respuesta fue unámime en cuanto al apoyo y respaldo por parte de las instituciones públicas para las iniciativas de creación de comunidades autogestionadas. Todos los representantes, salvo PP (“me comprometo a estudiarlo”) ofrecieron suelo público en forma de cesión de uso para el establecimiento de comunidades de cohousing senior. Purificación Causapié explicó además su intención de reforzar los “servicios de ayuda a domicilio para facilitar este tipo de iniciativas”, “apoyo jurídico y de gestión”, apoyo para “avalar de cara a facilitar la financiación” y “colaborar con organizaciones sociales para que sean ellas las que tomen la iniciativa”. Por su parte, Pablo Carmona (Ahora Madrid) se refirió a la “ayuda en la financiación” y también al “apoyo técnico por parte del ayuntamiento”. Sergio Brabezo (C’s) se refirió a su programa, el único que habla de “cohousing” de forma explícita, para describir la forma de colaboración público-privada: EMV que cedería suelo, Servicios Sociales y Cámara de Comercio que trabajaría el diseño financiero.

Éxito de la jornada de Madrid. El 6 de junio en Barcelona

Consideramos un verdadero éxito de la jornada saber que más de 3 millones de personas mayores ven el senior cohousing como una opción real a la que querrían acceder; saber que los representantes políticos ya conocen el modelo y lo apoyarán; saber que ya hay más entidades financieras que apuestan por los jubilares, por el cohousing y el senior cohousing.

sostre_civicPor nuestra parte seguiremos difundiendo sobre el modelo en otras partes. El pasado 16 de mayo realizamos, en colaboración con Sostre Cívic, una jornada de presentación y taller para el grupo “Cohabitatge Gent Gran” que desea crear un jubilar en las cercanías de Barcelona. El próximo día 6 de junio convocamos en la misma sede a todas las personas o grupos que deseen hacerlo en cualquier punto de Cataluña. Realizaremos un taller de búsqueda de afinidades (que llamamos de “lugar y la actividad”) con las personas que se han dirigido a nuestra entidad, y todas aquellas que se quieran sumar. Esperamos que de ahí salgan varios grupos que puedan hacer realidad su sueño.

Cartel SCH-Barcelona

¡No hemos hecho más que empezar! El senior cohousing es una realidad en nuestro país.

 

 

Ejemplos Internacionales (XIII): WindSong. Cohousing es “co-diseño”

Coho_Atrium

El éxito de un interesante proceso de diseño participativo: este agradable atrio…

WindSong Cohousing cumplirá el año que viene sus dos décadas de vida. Se trata de una comunidad intencional de tipo intergeneracional, construida en el distrito de Langley, en British Columbia, Canadá. Contiene 34 unidades residenciales y zonas comunes para el desarrollo de actividades comunales.

La parcela medía más de 20.000m2. Era la última porción de un típico suburbio residencial construido en los 70-80, proveniente de una enorme granja que tras un siglo de vida hubo de subdividirse. Abajo vemos cómo son los alrededores de Windsong: el modelo residencial es principalmente el de vivienda aislada, rodeada de zona verde de uso privado. Los futuros habitantes de WindSong decidieron, sin embargo, acercarse entre sí y compartir entre otras cosas, entre ellas, ese gran espacio al aire libre que el resto de habitantes del suburbio apenas usan:

Windsong-emplazamiento

El proceso de diseño, según los arquitectos que desarrollaron este trabajo, se divide en tres fases. Son las que forman parte del llamado “taller 2. Diseño participativo”. En la primera fase se establece la implantación en el lugar (a la que nos referiremos en este artículo), la segunda implica el diseño de la casa común, y finalmente en una tercera sesión se diseñan las propias viviendas. Dos condiciones son imprescindibles para que el proceso de diseño participativo sea fructífero: las decisiones, consensuadas, han de mantenerse. Es necesario “ir cerrrando” temas. Por eso el orden en la toma de decisiones es clave. Por eso es imprescindible un método.

Implantación

El grupo decide, con la ayuda del equipo de arquitectura (que advierte o aconseja sobre temas técnicos) acerca de cada uno de los condicionantes de proyecto. Algunos son impuestos desde fuera (como por ejemplo, la obligación inicial de construir tan solo 1/3 de la parcela), otras son decididas por la comunidad:

  • ¿Todos con la misma orientación?
  • ¿O preferimos una relación de equidad con la casa común?
  • ¿Cuántas y dónde situamos las plazas de aparcamiento? ¿Qué relación con el espacio de bienvenida, con la casa común, con las viviendas de uso privativo…?

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windsong preliminar nueva línea

Diseño preliminar, al que hemos superpuesto el límite definitivo de la zona verde. Planos obtenidos en Hanson, C. “The Cohousing Handbook. Buliding a place for community”

El esquema de implantación inicialmente aprobado fue el de una calle con dos hileras de viviendas, adosadas en grupos de tres y cuatro de ellas para abaratar la edificación. La hilera giraba hacia la calle de acceso principal, de forma que permitía hacer sitio al parking, en una situación cercana a la casa común, dejando una pequeña plaza en el centro del complejo. Un esquema que tuvo que verse finalmente desechado puesto que el Ministerio de Medio Ambiente impuso una inesperada condición: la línea que delimitaba la zona verde habría de dejar tan solo 1/4 de la parcela para edificar en ella. En el dibujo lateral hemos superpuesto esta condición al diseño supuestamente definitivo…

El trabajo en equipo continuó y, salvando las principales decisiones que ya se habían ido completando anteriormente, se hubo de hacer frente a nuevos retos. El sobrecoste de enterrar el garaje (medio millón de dólares) se tuvo que hacer frente, por ejemplo, dejando las habitaciones de invitados sin acabar.

La calle central se sustituyó por un espacio más apretado, cubierto por una cristalera. El resultado es el de este impresionante atrio, el primer techo de cristal en una comunidad tipo cohousing en Norteamérica. Posteriormente se ha convertido en referente arquitectónico para zonas como esta con clima frío y húmedo. La calle es luminosa y confortable, lugar privilegiado para la estancia y juego de niños.

Casa común

Windsong cohousing

Los elementos vegetales, el colorido de las paredes recientemente pintadas y la luz son los elementos que llenan de vida el atrio de WindSong

Segundo punto de los talleres de diseño. En este caso hay una calle cubierta que conforma una especial “casa común”. No obstante, se añadieron en un edificio central las imprescindibles áreas interiores de uso comunal para cohousing, y alguna más:

  • Cocina común, con posibilidad de cocinar más de uno a la vez
  • Comedor – sala de reuniones (con capacidad para el 60-70% de los habitantes + invitados)
  • Juego de niños, conectado visualmente (no acústicamente) con la zona anterior
  • Pequeñas salitas de trabajo o estancia
  • Otras, como taller de dibujo, habitación de invitados, etc.

La ubicación de estos espacios en relación con el conjunto no tenía mucha duda: la posición había de ser central, y además procurar que el paso hacia el exterior se realizara por ese área (para siempre favorecer la vida comunitaria). Este condicionante, como vimos arriba, fue clave para la solución formal del conjunto.

Viviendas

La última fase en el co-diseño es el que aborda la vivienda privada. Es conveniente consensuar ciertos límites y dejar que el equipo de arquitectura encaje las soluciones con un número limitado de posibilidades. La estandarización es, evidentemente, la mejor fórmula para lograr un diseño eficiente. Al mismo tiempo se debe evitar cualquier efecto de monotonía (especialmente importante es esto para los jubilares, o senior cohousing). Se trata de emplear recursos arquitectónicos que conocen los técnicos y han de avalar todos los miembros del grupo. Las ideas se ponen en común, como se hizo en WindSong, se valora económicamente la unidad (y con ella, la participación en la financiación del proyecto) y se terminan de decidir los detalles.

El trabajo de co-diseño por parte del grupo requiere de una entrega generosa y desperjuiciada por parte de todos sus integrantes. Las decisiones las toma el grupo. Se cierran objetivos de forma secuencial. El técnico facilitador (en este caso, era el arquitecto Charles Durret) ayuda a plantear preguntas, allana los problemas técnicos que podrían bloquear el proceso de diseño, modera la discusión, aporta información adicional para que todos puedan enfrentarse a los condicionantes y llegar a donde querían ellos.

En la asociación Jubilares heredamos el conocimiento acumulado en décadas de estas personas facilitadoras, y seguimos sumando con cada grupo que comienza a trabajar en uno de estos proyectos. Proponemos un método de participación, creamos red, acompañamos… Co-diseñar es sencillo si tenemos un objetivo, un método y lo hacemos entre amigos.

Casas accesibles, abiertas a la comunidad

¡3 de cada 4 edificios en España son innacesibles! El resultado, según Miguel Ángel Cabra de Luna, director de Relaciones Sociales e Institucionales de la Fundación ONCE, es que unas 400.000 personas se ven obligados a permanecer “encerrados en sus casas”.

Observatorio de la Accesibilidad Universal en la Vivienda 2013El dato, basado en el Censo de Población y Vivienda de los últimos años,  podemos encontrarlo en el Observatorio de la Accesibilidad Universal en la Vivienda en España, documento elaborado por la misma Fundación ONCE, que ha analizado más de 1200 viviendas de primera residencia en todo el país. En el mismo documento se ofrecen otras escalofriantes estadísticas: únicamente el 2% de los edificios de viviendas cuentan con un acceso con características adecuadas de accesibilidad universal.

Hemos comentado en varias ocasiones no solo la necesidad sino el derecho reiteradamente reconocido a una “vivienda adecuada” para todas las personas. Es evidente que hay mucho camino por recorrer. La necesidad de acometer reformas para lograr la accesibilidad en la vivienda se ve seriamente enfrentada a las posibilidades económicas de los propios vecinos, que han de sufragagar sin apenas ayudas públicas los gastos para las adaptaciones correspondientes. Solo un 17% de las reformas se dejan de acometer por problemas técnicos. Es decir, en casi todos los casos la solución es posible, pero quizá no viable económicamente.

La cuestión sobre la accesibilidad en la vivienda abarca diferentes ámbitos en los que trabajar:

  1. – La accesibilidad en el interior de la vivienda, que la haga realmente “adecuada” a las necesidades de cada persona. De esta forma podrá vivir de forma autónoma.
  2. – La relación entre vivienda y exterior. El “hogar” incluye a la comunidad en la que cada persona vive. No se puede vivir en un verdadero hogar si se está encerrado en el mismo. El límite ha de ser permeable.
  3. – La accesibilidad en el exterior, el barrio, la ciudad. Para la participación.
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Viviendas accesibles: permiten vivir dentro y fuera de ellas a cualquier persona. Imagen: http://www.casadomo.com

En el Análisis de encuesta sobre vivienda a personas mayores, publicado por el CEAPAT el pasado mes de noviembre, se expresa claramente esta doble necesidad: la comodidad en el interior, y la inclusión social en una comunidad más amplia. Ambas son imprescindibles entre sí:

“Según se desprende de los estudios sociales desarrollados por PNUD es imprescindible disponer de viviendas acogedoras y cómodas, de modo que se facilite el envejecimiento en el propio domicilio en situación de independencia, favoreciendo su participación activa en la sociedad.
Los entornos físicos accesibles, amigables y tecnológicamente avanzados promueven el desarrollo y el envejecimiento activo.”

Hace semanas planteábamos algunos aspectos importantes para el diseño y mejora de entornos donde envejecer. Un entorno empobrecedor provoca una mayor dependencia y fragilidad. Un entorno demasiado complejo produce frustración y falta de autoestima. Hay quien asegura que subir las escaleras de su chalé adosado es la clave de su saludable envejecimiento. Podría ser, pero en tal caso debería ser sólo una opción. Y ahí tenemos otra clave de diseño: los entornos (vivienda, edificio, barrio…) serán más adecuados cuantas más posibilidades ofrezcan.

Daybreak117web“Existe un desconocimiento generalizado de hasta qué punto el diseño de la vivienda determina la calidad de vida en la vejez y en qué medida afecta tanto a la capacidad de las personas para desarrollar su actividad de modo independiente como al mantenimiento de las relaciones sociales.
Si la vivienda no es adecuada acaba por constituirse en un factor agravante de la fragilidad, incrementando la exclusión e incrementando los niveles de dependencia. Además, las personas mayores no siempre pueden confiar en la proximidad de sus hijos o familiares allegados para compensar la falta de adecuación de sus hogares.

La vivienda, siempre y cuando sea adecuada, se sitúa en el centro de la estrategia para evitar la pérdida de autonomía. Por otra parte, la aspiración que hemos expuesto en relación con el deseo de envejecer en el propio domicilio es clara, sin embargo, en España el porcentaje de viviendas adaptadas según los datos recogidos en estadísticas SHARE se sitúa alrededor del 9% del parque total de viviendas, lo que resulta una paradoja.”

Análisis de encuesta sobre vivienda a personas mayoresEl informe plantea una interesante estrategia de compensación de capacidades mediante la adecuación del entorno en que se vive. Y se analizan las percepciones de las personas mayores acerca de cada uno de los espacios o elementos de que se compone su hogar. Finalmente propone establecer políticas de concienciación, diagnóstico, investigación y promoción de la accesibilidad a diferentes niveles. Merece la pena la lectura atenta del texto.

En los jubilares las viviendas son adaptadas y adaptables a las necesidades cambiantes de sus moradores. Aprovechamos desde aquí para advertir, ahora que cada vez se oye más hablar del “cohousing” como opción de vivienda adecuada para las personas mayores, que su diseño arquitectónico (físico), por descontado accesible, siempre habrá de fundamentarse y completarse con la construcción de una comunidad (social) previa que facilita tanto la vida íntima o privada como la pública. Esa comunidad de tamaño medio es también clave de accesibilidad. Esa será finalmente la puerta que comunica con el mundo, que también es nuestro hogar.

Por eso solemos decir que la arquitectura, incluido el diseño uiniversal, es condición necesaria, pero no suficiente. La comunidad incluyente es la clave de la autonomía plena.

Espacio, lugar y envejecimiento

construyendo el espacio para envejecer

Persona mayor haciendo, por ella misma, del espacio… un lugar

Una de las definiciones comúnmente aceptadas del envejecimiento es aquella que lo define en relación a unos cambios irreversibles e intrínsecos a todos los miembros de una misma especie, de manera que, con el paso del tiempo, se vuelven cada vez menos capaces de afrontar las exigencias del ambiente…” (Handler, 1960)

La citada concepción del envejecimiento como paulatina inadaptación al medio nos resulta sugerente, puesto que desde el mundo de la geriatría y la gerontología se ha trabajado tradicionalmente más en los procesos de cambio que sufre el individuo, y no tanto en la adaptación del medio de forma que se reduzcan o eliminen esas “exigencias del ambiente”.

El trabajo de nuestra asociación se centra precisamente en la transformación del entorno físico y social en que envejecemos. Hoy recopilamos algunas vías para facilitar que las personas sigan conservando su “capacidad” de vivir los cambios que forman parte de la vida, en este caso adaptando el medio a sus necesidades:

1.- No es necesario insistir en que entornos accesibles (a personas con discapacidad) exigen menos esfuerzos a todas las personas, no solo las de ciertas edades o con diversidad funcional. El diseño universal es un éxito para todo tipo de personas, un logro social.

Al tiempo, no debemos olvidar que la accesibilidad no se puede oponer a la amabilidad y confort a otros niveles: las viviendas para mayores no son (ni deben parecer) hospitales. La ciudad tampoco es un mero conjunto de vías de circulación. La realidad del medio físico es más compleja y rica y ante todo ha de perseguir la sensación de bienestar de las personas.

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Terraza privada en un cohousing de EEUU

2.- El espacio doméstico ha de “conjugar una gran intimidad, que es imprescindible, con la necesidad imperiosa de no estar ni sentirse aislados (Teresa San Román, “Espacio y Ancianidad”). Hemos hablado a menudo de ese equilibrio. Este aspecto es clave en el diseño de espacios residenciales específicos para personas mayores (a menudo falta intimidad, y en otros casos surgen graves sentimientos de soledad), pero también para repensar la propia vivienda privada (por ejemplo, un necesario cambio de bañera por ducha no es garantía de entorno adecuado para el envejecimiento, pues habrá que abordar el necesario soporte debido a las relaciones sociales, tantas veces olvidado…).

3.- El espacio para bien envejecer es espacio de participación.

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Manifestación de personas mayores en la Puerta del Sol. Octubre 2014

El paradigma de “envejecimiento activo” tiene en la participación uno de sus grandes pilares. Se trata, como decía ayer Ignacio Arnaiz,  de pasar de “hacer para” a “hacer con” las personas mayores. Significa favorecer la expresión de las necesidades y deseos de las personas implicadas, la autogestión, la implicación en los asuntos que a las propias personas les concierne. En las residencias de mayores se puede contar con la aportación de ideas, dar responsabilidad en las actividades… En la vida política necesitamos la experiencia y participación de las personas de edad. Con proyectos como el de Ciudades Amigables podemos trabajar personalmente en la mejora del espacio compartido con los demás. Los modelos de cohousing (o los jubilares) se basan principalmente en la autopromoción y el diseño participativo; de esta forma vivir en un jubilar no es más que continuar un proceso de trabajo colaborativo donde el protagonista, desde el principio, eres tú mismo.

4.- El espacio para envejecer es compartido: las personas no estamos solas. Nuestro desarrollo pasa por la autonomía individual, la adaptación social y el compromiso social. Hace décadas la sociedad reclamaba un necesario espacio de privacidad donde la persona había de desarrollarse: así Virgina Woolf, en “Una habitación propia” lo reclamaba por ejemplo para la mujer; al contrario, hoy Soledad Murillo (“El mito de la vida privada”) exige para la mujer un espacio para la vida pública, impresdindible para vivir plenamente su intimidad. Lo mismo ocurre para cualquier edad o sexo. Así, el espacio urbano ha de favorecer el asociacionismo, espacio donde se crea red social, donde se conjuga lo individual y lo colectivo, donde se pueden desarrollar capacidades en proyectos de utilidad personal y comunitaria.

mudanzas5.- Podemos cambiar de espacio a medida que experimentamos cambios en la vida. Eso no necesariamente ha de suponer una merma en nuestra identidad personal o social. “No es la primera vez que nos cambiamos de espacio, sino que ha sido una constante a lo largo de nuestra vida”, nos recuerda la antropóloga Teresa del Valle en el libro Nuevas_miradas_sobre_el_envejecimiento. La movilidad seguramente ha estado siempre presente en nuestro desarrollo vital. Habremos de reflexionar “qué representaron: facilidades, dificultades, ascenso económico, apertura a nuevas amistades u añoranza de las que se dejaron, descubrimientos externos, oportunidades de nuevas redes, conocimientos o lo contrario”.

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Las ciudades también son el recuerdo de ellas

6.-Convertir el “espacio” en “lugar”, nos dice la misma autora, es personalizar el espacio, vivirlo para que se produzca la identidad y la memoria.

Esto nos parece muy importante: la casa, la ciudad, la residencia, el jubilar… ha de permitir el desarrollo de la memoria de quien lo habita. El espacio se ha de diseñar con la conciencia de las necesidades y deseos de la persona que lo viven. Lo recordamos cada vez que hablamos de “atención centrada en la persona“, pero no es necesario ligarlo solo al espacio asistencial; cualquier espacio vivido ha de permitir la personalización, la memoria, la identidad. El pasado en las personas mayores cobra especial importancia, y es en los recuerdos donde a menudo se encuentra cierta “seguridad”. Por ello el espacio doméstico, el del barrio, la ciudad… han de servir a los derechos y necesidades de sus usuarios, deben tener la capacidad de evocación y de transformación para adaptarlos a cada uno de sus moradores. Sistemas adaptados a las personas, y no al revés. ¿Lo comprenderemos al fin arquitectos y urbanistas, profesionales sociosanitarios, regidores públicos, dirección de centros residenciales…?

Reducir o eliminar las exigencias del medio en que nos movemos, volviendo a la definición inicial, servirá en definitiva para empoderar a las personas, retrasando ese envejecimiento que bloquea personal y socialmente. Nos hacemos viejos, sí, la población cada vez tendrá más años… El “logro” de la longevidad no puede ser el problema, simplemente habrá que transformar el medio. Así entonces, ¿por qué no ser optimistas?

 

 

Ejemplo Internacional (XII): “Retrofit Cohousing”. Partir de lo existente

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El concepto del “retrofit cohousing” es tan sencillo como este: un grupo de viviendas ya existente se organiza para derribar cercas, compartir los espacios intersticiales para crear una nueva “comunidad intencional” (cohousing). Quizá requiera construir algún edificio nuevo, o tan solo rehabilitar lo existente (una nave industrial, una granja o, como veremos a continuación, una manzana de un suburbio residencial). La formulación es sencilla, pero comprendemos que no tanto su implementación: implica el acuerdo previo entre propietarios. ¿Es eso posible?

Pues bien, cinco familias de Oakland (California) sí se pusieron de acuerdo en 1999, para crear la comunidad  de Temescal Creek, donde hoy viven ya 30 personas en 11 unidades familiares.

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Comunidad Temescal Creek. Foto: Andrea Kissack

Bastaron las cinco viviendas para hacer germinar una pequeña comunidad que, tras construir una casa común (cocina, comedor, baño, lavandería) incorporó otras cuatro construcciones.

Se organizan en dos comisiones, aunque la mayoría de las decisiones se toman por todo el grupo (con un mínimo del 80% de los votos). Hay dos alquilados. En su dinámica habitual, tienen encuentros todos los meses y cenas juntos dos veces por semana.

Entre sus espacios comunes cuentan con pista de baloncesto, espacio para cría de gallinas y conejos, o columpios para los 6 niños.

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No es el único caso. En la misma ciudad, Mariposa Grove Cohousing está formado por 6 viviendas, una casa común y otra que se alquila para vivienda, oficina y zona común. Como equipo humano, se gobierna mediante fórmulas de consenso (salvo un voto) y al tiempo forma parte de una asociación más amplia (gobernada con mayorías de 2/3). Creen en la permacultura como una forma de vida sostenible y así han diseñado su pequeño huerto y granja de gallinas, reciclan las aguas grises y fabrican el compost para sus plantas.

Se autodefine como una comunidad intencional, un “asentamiento urbano que apoya la sostenibilidad, el activismo en justicia social, la creatividad y las artes”. Han creado, según sus propias palabras, un “espacio físico y social donde compartimos recuros y responsabilidades, crecemos juntos y servimos de soporte mutuo para lograr nuestros sueños personales al tiempo que proveemos de un modelo para la comunidad más amplia de la que formamos parte”.

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Mariposa grove puzzlesSus palabras son un buen resumen de los principios por los que trabajamos en la asociación Jubilares. Garantizar la intimidad en el espacio privado, integrado en una comunidad dentro de una comunidad más amplia es clave para el desarrollo infantil, la vida adulta y un verdadero envejecimiento activo.

El llamado “retrofit cohousing” es una excelente forma de rehabilitar espacios suburbiales diseñados, como se ha hecho en las últimas décadas en nuestro país, con objetivos casi exclusivamente especulativos. En el libro coordinado por Zaida Muxí “Postsuburbia” se proponían soluciones descritas muy gráficamente:

Promoción de vivienda cooperativa y cohousing. Ilustración de Hernan Lleida Ruiz para "Postsuburbia" (2013, Ed. Comanegra)

Promoción de vivienda cooperativa y cohousing. Ilustración de Hernan Lleida Ruiz para “Postsuburbia” (2013, Ed. Comanegra)

¿Es posible poner de acuerdo a propietarios de vivienda para compartir sus propios espacios interticiales? ¿Se puede adquirir entre varias familias un conjunto residencial ya existente? Nosotros creemos que sí, sabemos que es posible porque otros lo han hecho, y porque conocemos y queremos compartir esas herramientas necesarias, de gestión y diseño participativo, para lograr ese sueño (el de cada persona, no impuesto desde fuera), viviendo incluida en una comunidad.

Ciudadanía y Fraternidad. ¡Todos contigo!

El pasado martes, y al tiempo que las cámaras de TV filmaban en sus alrededores por otros motivos, el Salón de Actos del Ministerio de Sanidad  Servicios Sociales e Igualdad acogía un acto de enorme trascendencia. Una preocupación, un mensaje “negativo”, el de la soledad de las personas mayores, se transformó en una optimista y consensuada apuesta por la participación ciudadana, la colaboración vecinal, la creación de comunidad. No eran solo palabras: vimos a los protagonistas de estas iniciativas, nos emocionamos con imágenes reales y participamos del entusiasmo por un futuro que ya está en manos de eso que llamamos ciudadanía.

Karen y Lorenzo. Amigos de los mayores

Exposición fotográfica durante el mes de octubre de 2014 en la plaza de Felipe II de Madrid. Fundación Amigos de los Mayores

La Jornada Internacional organizada por la Federación Amigos de los Mayores, reunió a un puñado de ponentes de gran talla profesional y unos cientos de interesados e interesadas en la materia. Todos en realidad lo somos, porque somos mayores, o porque sentimos la soledad, o la experimentamos en los demás… finalmente porque somos humanos; en la jornada de ayer se habló recurrentemente de “humanidad”, de “comunidad” o “participación”. Nos recordaron, ilustrando esta afirmación con múltiples experiencias reales, que la evolución en el enfoque hacia el tema de la soledad se se está dirigiendo “del acompañamiento en el domicilio a la integración en los entornos comunitarios”. Así lo explicó Mayte Sancho, presidenta de la Fundación Amigos de los Mayores. Esta evolución conlleva la “promoción de la participación comunitaria y los movimientos de apoyo vecinal, y afrontando el acompañamiento hasta el final de la vida”.

monalisaEl proyecto Mona Lisa. Equipos vecinales

El salto, como venimos comentando en los últimos años acerca de otros ámbitos, está relacionado con aquél de la instucionalización al apoyo de la comunidad. En tiempos de reflexión acerca de nuestros estados de bienestar, se observa una reivindicación de la ciudadanía frente/junto a la institución. En ese sentido, fue emocionante descubrir el proyecto francés Mona-Lisa, explicado por uno de sus artífices, Jean François Serres. Con él se ha logrado algo inédito: sentar en la misma mesa hasta a 84 organizaciones diversas, que no solo cooperan (“eso es fácil” por habitual) sino que “se ha logrado una orientación estratégica desde la política”, se ha superado el enorme desafío de coordinar administracion y sociedad civil, cuando ésta nunca quiere ser instrumentalizada por aquélla. La asociación Mona Lisa es autónoma, libre del discurso del estado. Al tiempo, el comité nacional Mona Lisa (formado por administraciones e instituciones) trabaja en paralelo. “Es una verdadera novedad en la cuestión de la gobernanza”.

Ante el problema de la soledad, dice Serres, “los servicios de ayuda a domicilio son testigos de la situación, pero no los agentes que ayudan a resolverla”. La cuestión, cada vez más presente entre las preocupaciones habituales de nuestros vecinos franceses, es tratada tres escalas diferentes: a nivel nacional se pretende un trabajo de concienciación; al nivel regional, crear la cooperación entre los distintos actores; por último, a nivel local, desplegar equipos ciudadanos de voluntarios. Éstos son los que formarán los lazos de amistad que derriben la soledad. La fraternidad no puede venir impuesta por los servicios sociales, “la fraternidad no se decreta por ley, sino que viene de la voluntad del ciudadano”.

¿Cómo son estas relaciones? Fundamentalmente libres (no profesionales), por el placer de comprometerse, y duraderas en el tiempo. Esto es fundamental. La estrategia es favorecer la emergencia de equipos ciudadanos, “grupos de proximidad”. La forma de actuar ante la vecina del 6º que sufre soledad se realiza en el marco de la colaboración entre el grupo de vecinos de la comunidad o del barrio… Todos participan porque “la soledad de los mayores nos concierne a todos”.

Otras alternativas desde la ciudadanía. “Todos contigo”

El galardonado cortometraje que se proyectó en la jornada, “Abstenerse Agencias”, mostraba una realidad cada vez más presente: la soledad, en este caso combatida con la propia creatividad personal de la persona mayor. No siempre es así. Pilar Serrano Garijo trabaja en el Programa de detección e intervención con mayores vulnerables Ayuntamiento de Madrid. Como experta en la vulnerabilidad de las personas mayores (al aislamiento, al abandono, a la muerte en esa situación de abandono, a la autonegligencia…) insistió en la necesidad de detección de esos casos, invisibles en miles de casos. Nuevamente la buena vecindad es la mejor de las opciones. La soledad no es vivir solos. El aislamiento social es mucho peor. Al tiempo, una buena parte de esas personas excluidas ven quebrantados sus derechos funtamentales, tal y como recoró Antonio Martínez Maroto. Es por ello que la colaboración de todos en la detección, apoyo o denuncia es fundamental.

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Reunión de Mayores LGTB en la Fundación 26D

Federico Armenteros, desde el patio de butacas, recordó la existencia de otras personas mayores a menudo excluidas: mayores LGTB. Y es de justicia hacer mención de su respuesta, ciudadanía comprometida con los derechos y necesidades de este colectivo, pero también, por ejemplo, con las del barrio de Lavapiés, donde se encuentra el local social de la Fundación 26 de diciembre. Allí un grupo diverso de mayores desarrollan múltiples actividades abiertas de tipo intergeneracional. Diversidad de edades y “colores” contra la soledad de las personas mayores.

El broche de la jornada lo puso Emilio Herrera Molina con su magistral exposición acerca de un asunto profundamente humano y a la vez difícil de digerir por una buena parte de la sociedad. La Fundación NewHealth ayuda a personas con dependencia severa, enfermedades crónicas avanzadas y en fase terminal. Se trata de un nuevo modelo de atención sanitaria que frente a la separación entre lo sanitario y lo social, y más allá de lo “sociosanitario” se basa en la “humanidad”. Y es que  según Herrera Molina no hay mejor herramienta que la empatía. Así, la “compasión” (bien entendida, opuesta a la pena y el miedo que paralizan) es la que lleva a la movilización por la dignidad de las personas, la que ha creado una red de “Ciudades Contigo” (Compassionate cities). Otros proyectos que mostró y que animamos a ver en su web (Proyecto LUCY, SAIATU program, “Todos Contigo”…), se basan en la atención centrada en la persona, en enfrentarse a las verdaderas necesidades de la persona como ser social, incluido en una comunidad que puede y debe (imperativo ético universal) “estar contigo”, también en los momentos más duros de la vida.

Una visión pragmática (tal y como entiende la sociedad de hoy esta palabra) de estas alternativas ciudadanas demostrará que además de humanas son clave para la sostenibilidad de nuestro estado de bienestar. Desde Jubilares no nos cansaremos de repetirlo: el soporte de una comunidad próxima empodera, aporta seguridad, mejora la autonomía, la autoestima y la salud, y ahorra miles de euros en servicios sociales, también en atención sanitaria. La respuesta sostenible a un problema (la soledad, la exclusión, la enfermedad…) es además una forma de vida que llevará a sociedades (y personas) más resilientes ante los embates de la vida, y mucho más, una oportunidad para vivirla de forma más humana.

Creando futuro

Por: Luis Miró y Mavi Catalá (Coaching de Mayores)

Crear una comunidad es diseñar y construir ese espacio físico y arquitectónico donde queremos vivir una etapa valiosa de nuestra vida y es también, no menos importante, crear ese espacio de relaciones que van a sostener nuestro futuro.

Habitantes de un senior cohousing en Sooke (Canadá) poniendo en práctica su método de toma de decisiones, "Consensus". www.canadianseniorcohousing.com

Desde nuestro punto de vista, como coaches, una comunidad de Jubilares tiene más que ver con un equipo que con un grupo. Un equipo tiene objetivos comunes, define sus reglas, establece roles, sus miembros tienen habilidades complementarias y, además, comparten una responsabilidad individual y grupal.

Constituir un equipo no es algo inmediato y espontáneo, en el mundo del deporte y las empresas tenemos multitud de ejemplos que nos lo demuestran cada día. Una característica interesante de los equipos es que la suma de grandes individualidades no hace un equipo grande, sin embargo, un equipo excelente hace excelentes a sus miembros. Lo relevante es el sistema y los individuos crecen con él.

Esto significa que para constituir una comunidad Jubilar con éxito es necesario contar con varios factores, entre los que destacamos:

  • la metodología para definir y establecer la comunidad
  • el compromiso de los partícipes

Metodología

La Asociación Jubilares cuenta con una amplia experiencia en la implantación de una metodología contrastada que establece buenas prácticas para la convivencia y asegura el avance del proyecto en su conjunto. En ella se revisan desde el propósito y objetivos de la comunidad hasta su puesta en marcha, pasando por el desarrollo de habilidades de comunicación, escenarios de envejecimiento, limitaciones, cuidados, trabajo interior y trabajo exterior o economía del envejecimiento.

Sin embargo, el éxito no radica sólo en una buena práctica de una buena metodología y aquí es donde incide el segundo factor.

Compromiso

Para que un equipo, empresa o comunidad funcione requiere del compromiso de sus miembros. El compromiso es, en definitiva, lo que conecta nuestras necesidades e intereses con nuestras acciones y comportamientos.

Según los estudios más recientes, el compromiso individual con una organización se sustenta en el equilibrio tres componentes:

  • demandas: lo que la comunidad nos solicita que realicemos (tareas, organización, roles, esfuerzo, etc.).
  • aportaciones: lo que la comunidad nos ofrece (apoyo, realización, autonomía, cuidados, disfrute, etc.).
  • recursos personales: las habilidades, competencias y fortalezas que cada persona tiene y desarrolla.

La forma en cómo cada persona interpreta, desde sus recursos, el balance entre lo que la comunidad le requiere y lo que obtiene va a determinar su nivel de compromiso con la misma.

Como resultado, los miembros comprometidos se identificarán con los valores de la comunidad (autonomía, generosidad, solidaridad, etc.), encontrarán en las actividades llevadas a cabo un reto interesante para ellos (comunidad, cuidados, trabajo interior y exterior, etc.) y su actitud será proactiva.

En nuestra opinión, a modo de resumen, para constituir una comunidad de Jubilares sostenible y resiliente, capaz de superar dificultades, es necesario adoptar una metodología que permita establecer las bases de una buena convivencia, conectar con las necesidades e intereses de los partícipes, desarrollar habilidades personales, debatir sobre los valores, demandas y aportaciones de la comunidad y, finalmente, dotarse de los mecanismos para resolver los conflictos, es decir, para saber “cómo ponerse de acuerdo para estar de acuerdo cuando no estén de acuerdo”.

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Cohousing: viviendas para personas no distintas de las demás

Miguel-Brieva-mas-que-una-casa02Hace unos días tuvo lugar en La Casa Encendida de Madrid el encuentro “Cohousing. Vivienda colectiva como motor de la transformación”. Formaba parte del ciclo #6ciudades organizado por VIC Vivero de Iniciativas Ciudadanas. Ya sois muchos los que, viviendo en otras partes de España, no pudísteis asistir y nos habéis pedido un resumen de la jornada. Aquí va, esperamos que sirva, al igual que ocurrió allí mismo, para añadir más enfoques a la cuestión de la vivienda de nuestro tiempo. Así se presentaba el encuentro:

“La casa no es una propiedad privada o un bien de inversión. Es un derecho de uso con diferentes acepciones más allá de la propiedad. Comunidades de uso o cooperativas de vivienda practican nuevas formas de vivienda colaborativa donde se comparten recursos, se practica la corresponsabilidad, se alimenta la sed de comunidad, se diseña de manera participada y se gestiona de forma autónoma y horizontal.

Fue interesante encontrar a muchos de los amigos que estamos trabajando en alternativas de “vida en comunidad”, desde diferentes puntos de España, y para distintos colectivos. Aparte del tiempo destinado a explicar conceptos básicos (qué es el cohousing, por qué la necesidad de este tipo de vida, o cómo se gesta), fue muy instructivo conocer ejemplos concretos, algunas de las “piedras del camino” (en general compartidas por todos nosotros), etc. También coincidimos en la visión práctica de las distintas propuestas. No hablamos de utopías, sino de iniciativas razonables que dan respuesta a necesidades reales.

Todos tenemos las mismas necesidades

Borja Izaola (Cuestión de sinergia) vino de Bilbao y contó mucho de “lo razonable” de construir cohusing (las ventajas prácticas del compartir son indiscutibles), también explicó un puñado de experiencias vividas personalmente por él, en su posición de “facilitador” de creación de comunidades tipo cohousing intergeneracionales. A modo de ejemplo:

¿Y si nuestra comunidad de vecinos compra un txoko en planta baja, para compartir algunos ratos?

¿Y si contamos con la ayuda de un “inversor anónimo” que facilita el lugar donde una comunidad pueda asentarse y autogestionarse, pagando un alquiler razonable?

Todos tenemos los mismos derechos

Iñaki Alonso, arquitecto y socio de la cooperativa Entre patios explicó esta iniciativa desde el punto de vista del usuario. Fue ilustrativa la descripción de los problemas que fueron encontrando por el camino (en la financiación, en la búsqueda del solar, en la ampliación del grupo…). También compartió cuestiones de método: sistema “bus-stop” (posibilidad de entrar y salir durante el proceso), dinámicas sociales con procesos ágiles (también divertidos), que aprovechan herramientas digitales además de los encuentros físicos, y con un objetivo común: crear lazos para construir comunidad. Entrepatios se trata de una cooperativa de vivienda de cesión de uso y responde a la necesidad de anclar el lugar donde vivimos a los tres pilares de la sostenibilidad:

.- El pilar social: es un proyecto donde los vecinos y vecinas son parte activa de las decisiones que afectan a la forma en que se construye su comunidad y, en correspondencia, su ciudad.

.- El pilar medioambiental: el edificio debe garantizar la buena gestión de los recursos y necesidades de los usuarios en relación al agua, transporte, residuos, etc.

.- El pilar económico: es un proyecto enmarcado en el derecho de uso, que huye de la propiedad privada individual y donde la propiedad de las viviendas siempre reside en manos de la cooperativa de viviendas.

El proceso comenzó hace diez años desde una posición reivindicativa del derecho a la vivienda. Iñaki recordó el “derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación. La comunidad participará en las plusvalías que genere la acción urbanística de los entes públicos.” No es un extracto de un programa electoral, es nuestra propia Constitución Española (artículo 47).

Todos deberíamos poder acceder a la vivienda

Eva Morales (de s que una casa) se centró en las políticas de vivienda, que habrían de facilitar iniciativas ciudadanas como estas de cohousing y otras (en su web se describen más modelos). Habló de los 3,4 millones de viviendas vacías en España. Planteó una cuestión interesante, la necesidad de llegar con estos procesos a todos los estamentos sociales (clases más bajas, deshauciados…), no solo a una clase media comprometida ecológica y socialmente y bien informada. Eso implica involucrar a las distintas administraciones. Recordó las palabras de Víctor Pelli “si el Estado no puede dar vivienda social , habrá de facilitar la autogestión. Se van consiguiendo pequeños logros en este sentido pero queda muchísimo trabajo que hacer. Masqueunacasa.org es una plataforma web de procesos colectivos de vivienda que pretende ofrecer herramientas para fomentar la participación y autogestión en la construcción de nuestras viviendas y entornos, lugares “apropiables”, donde prime el uso frente a la propiedad, viviendas “conectadas” y consideradas como “proceso”.  En la plataforma se pueden encontrar y proponer alternativas para el desarrollo de un hábitat más cooperativo e igualitario, iniciativas de “aparcería urbana”, trueque, y muchas otras.

Todos podemos vivir en cohousing

Miguel Ángel Mira, por nuestra parte, presentó nuestra iniciativa Jubilares, enfocada especialmente en la construcción de comunidades de personas mayores. Recordó un principio fundamental: estas iniciativas son para personas “normales”: si hablamos de “alternativas”, “nuevos modelos”, etc. en realidad nos referimos a procesos de creación de viviendas, inéditos en nuestras latitudes, para que la gente viva de forma normal, continuando su vida. Compartimos porque es natural compartir, y buscamos nuestros espacios privados porque es humano. La práctica en otros países desde hace décadas demuestra que las personas que viven en cohousing no son distintas de las demás.

La cuestión es importante porque esa “normalidad” es clave para que el modelo se pueda considerar “seguro”. Se trata de la garantía que necesitan las personas que se embarcan en estos procesos (habrá lista de espera), pero también las entidades financieras, las administraciones que apuestan por ello…

Además de los ponentes iniciales se sumaron al debate otras personas implicadas en estos procesos colectivos de vivienda: Ecohousing, se definen como plataforma mediadora en procesos de cohousing, está formada por los arquitectos que proyectaron y dirigieron Trabensol; también estaban Un tercio. estudio de arquitectura especializado en viviendas colectivas, Alalba que fomenta un modelo de convivencia para personas mayores en forma de cooperativas de apartamentos tutelados, o Todoporlapraxis. , “laboratorio de proyectos estéticos de resistencia cultural”. Aunque no asistió a la reunión, Sostre Civic fue mencionada pues, en cualquier caso, es una asociación pionera en cohousing en España y una referencia para todos.

Fue un placer la reunión con otros colegas y entidades que promueven estas formas de vida comunitaria. El intercambio de conocimiento es muy importante, necesitamos aprender de los aciertos y errores, necesitamos sobre todo asociarnos, crear red. Para trabajar con los bancos, con las administraciones, para hacer pedagogía, para constrastar y analizar los logros y los fracasos, para seguir conquistando espacios de participación ciudadana, para facilitar en definitiva procesos colectivos de vivienda para todas las personas.