Etiquetado: jubilar

“Un cohousing es un cambio personal, una transición del yo al nosotros”

Entrevista a Maribel Cáceres, Fernando León y Concha Pérez, miembros del jubilar ABANTE de Sevilla

“Si pudiéramos irnos a vivir con los amigos…”. Maribel Cáceres tenía esa aspiración mucho antes escuchar por primera vez la palabra cohousing. Por eso, cuando en 2014 oyó hablar de Trabensol, hizo el viaje de Sevilla a Torremocha del Jarama para verlo con sus propios ojos. “Cuando salí, supe que era como yo quería vivir. Lo supe”. Dos años después se convirtió en socia amiga de la Asociación Jubilares y, gracias al apoyo de esta entidad y de la tenacidad de los miembros de la asociación Abante, ese sueño está más cerca de hacerse realidad. Cuenta ya con una parcela en Mairena del Aljarafe y lo de irse a vivir con los amigos ha dejado atrás la condición de sueño para acariciar la materialidad del proyecto.

El jubilar Abante echó a andar en 2016 con un grupo motor formado por seis personas que poco a poco atrajeron a muchas más. En la actualidad suman alrededor de 50 miembros (34 unidades residenciales). La mayoría son parejas (y también muchos singles), son pensionistas en su mayor parte, aunque  algunas personas siguen en activo y la edad media se sitúa en los 64 años. “Aquí vamos muy tarde”, reconoce Maribel, que recomienda empezar el proceso con menos edad. Concha Pérez, vicepresidenta de la cooperativa desde noviembre de 2019, coincide en que hay que plantearlo cuanto antes porque la creación de un cohousing es larga; ella cree que “el momento es cuando uno está convencido del tema, mejor si es a los 50 o 55”.

Maribel Cáceres

Al margen de la edad, el perfil de los miembros de Abante corresponde a un nivel económico medio y estudios superiores. “Hay docentes, sanitarios, empresarios… Existe una gran variedad de conocimientos y cada cual aporta lo que sabe sobre medio ambiente, fiscalidad, etc. en las comisiones de trabajo”. Concha está convencida de que la heterogeneidad de perfiles es una fuente de riqueza para el grupo.

Concha Pérez

Concha se incorporó a Abante hace solo un año. Le interesaba el modelo, aunque entonces no conocía a ninguno de sus integrantes. “En un año hablo más con ellos que con mis hijos, se han establecido relaciones muy fuertes porque tenemos un objetivo común. Cada uno mantiene su independencia, su familia, amistades, pero nos une la idea de lo que queremos hacer. En el camino se va formando esa comunidad. No creo que sea necesario traer la amistad ya puesta”.

Su experiencia ilustra a la perfección que en una comunidad de cohousing la amistad se construye antes que el edificio, y no necesariamente sobre relaciones previas. “Estos lazos que han ido creciendo casi sin darnos cuenta han sido un descubrimiento –asegura Maribel–, un éxito en la vida, una satisfacción. Muchas veces pensamos que nuestra familia y amigos son más sensibles, y no es así. [La cooperativa] es un aglutinante que hace crecer unos lazos de amistad muy importantes”.

Y llega la pregunta-cliché: ¿el coronavirus ha reforzado su apuesta? Maribel se muestra más convencida que nunca porque “los cohousing han salido bastante más airosos de la pandemia que las residencias. En ese sentido me alegro de estar en un proyecto como este”. Concha es de la misma opinión: “Lo que se ha visto en las residencias… ahora es que lo tengo clarísimo”.

Trabajo, formación y asesoramiento profesional, claves

Maribel alterna su trabajo unos meses al año (tiene una jubilación parcial) con la organización de Abante y la formación. “Hace falta aprender casi de todo. Ahora estoy haciendo un curso de comunicación no violenta”, explica. Además, participa en un grupo de WhatsApp en el que hay 130 personas, algunas expertas y otras camino de serlo por estar involucradas en la formación de comunidades de cohousing. La curiosidad y las ganas de aprender son un requisito fundamental en cualquier iniciativa de estas características. Hacen falta conocimientos sobre temas legales, fiscales, económicos, “aunque sean nociones básicas” y en general sobre el funcionamiento de una cooperativa, ya que es la forma legal que adquiere un cohousing.

Parte de la formación consiste en asimilar la forma de vida que implica vivir en un cohousing. Concha lo resume así: “Es un cambio personal. Tienes que hacer una transición del yo al nosotros, sobre todo en el mundo en que vivimos. Lo comunitario es más importante que lo individual. Hace falta formación en este aspecto y también una apertura psicológica a otra forma de vida. A estas edades, eso también es más difícil”.

Junto a la formación continua y la predisposición personal, los miembros de Abante consideran que es imprescindible establecer unas normas claras. Fernando León, que junto con Maribel es una de las seis personas que fundaron Abante y se ha ocupado de la tesorería durante varios años (ahora sigue colaborando con los números desde un segundo plano), opina que para abordar los problemas que surgen durante el proceso es fundamental dotarse de unos estatutos que “incidan mucho sobre el comportamiento y la conducta de las personas y que se apliquen con firmeza durante la formación del grupo”.

Fernando León

Otro elemento esencial para llevar adelante un cohousing es el asesoramiento. En Abante consideran fundamental la labor de acompañamiento experto de la Asociación Jubilares. Maribel, que se declara partidaria del modelo de Charles Durrett, cuyos principios y metodología inspiran los jubilares que, como este de Sevilla, se están desarrollando en distintos puntos de España, afirma rotunda que “sin Jubilares no lo hubiéramos conseguido. Han sido un soporte fundamental”. Fernando León corrobora sus palabras: “Este es un mundillo que requiere mucha lectura, información, todo eso lo aportó Jubilares”. A su juicio, la labor de Jubilares tanto como facilitadores en los talleres en los que las personas se conocen y se crea la comunidad, como en la búsqueda de parcela, ha sido determinante para que el proyecto avanzase. Actualmente tienen la vista puesta en el taller 2, previsto para después del verano, en el que el grupo codiseñará el complejo con el equipo de arquitectura mediante métodos participativos. Por el momento, pretenden que cada vivienda disponga de  2 dormitorios con baños, terraza y salón con cocina americana. Y, partiendo de esta estructura básica, tendrán que planificar las zonas comunes.

En el jubilar Abante recomiendan aplicar y respetar la metodología, “que está estudiada y basada en errores que se han cometido”, recuerda Fernando León. Y a renglón seguido él mismo se encarga de compartir dos de sus errores, que admiten abiertamente porque creen que han sido una lección valiosa que, además, puede ayudar a otros grupos. “El taller 1 es necesario para conocerse, porque muchas personas no nos conocemos de antes. Si el taller son 6 meses, así debe ser. En Abante lo acortamos y al cabo del tiempo salieron cosas que no encajaban”. Esto se tradujo en 26 bajas. “También ocurrió lo siguiente –prosigue–, la idea inicial es que haya entre 27 y 30 unidades convivenciales; sin embargo encontramos una parcela ideal pero grande. Y pensamos: si da para 60, hacemos dos. La metodología la aplicamos a 79 personas” (el tamaño aconsejado es de 15 a 30 unidades residenciales). Respetar el tamaño del grupo, como han comprobado en su propia comunidad, es primordial, no un capricho teórico.

Cohousing, un modelo aún muy desconocido

En los últimos años se han multiplicado las noticias y alusiones al cohousing. El término suena en los medios y en algunas conversaciones, sin embargo falta información y formación para comprender en qué consiste realmente. Ese desconocimiento es precisamente uno de los obstáculos que se han encontrado los miembros de Abante. Fernando León echa de menos “legislación específica” que ayude a superar algunas de las complicaciones que se están encontrando en el camino, por ejemplo para acceder a la financiación necesaria. Él sostiene que “la cooperativa no tiene edad, se va renovando”, sin embargo bancos y cajas no entienden una lógica que rompe literalmente la división horizontal de la propiedad en beneficio del proyecto común. “El banco tiene dificultades para ver que esto es innovación social –critica Maribel–. Nos miran con lupa, no se fían, les cuesta asumir nuestra edad. Tienen que entender que es la cooperativa la que avala, no cada individuo. Y la banca ética no tiene recursos suficientes para apostar por esto”.

A nivel institucional también se percibe cierta falta de información y de adecuación de la normativa sobre vivienda, servicios sociales, etc. a esta alternativa que atrae cada vez a un mayor número de personas, no solo sénior. Influye también, cómo no, la lógica especulativa del sector inmobiliario y la voracidad del mercado respecto al suelo. ¿El resultado? La mayoría de los grupos de cohousing suele vivir experiencias frustrantes cuando se dirigen a los ayuntamientos en busca de suelo público, animados por la idea de que esto es una alternativa a los centros residenciales tradicionales que, a priori, podría contar con algún tipo de respaldo público. Abante no es una excepción, por eso valoran el asesoramiento de Jubilares para orientarles en la relación con distintas entidades municipales. “Lo hemos trabajado a fondo y sabemos que no podemos acceder a suelo público porque estamos en un nivel de renta que lo impide”, admite Maribel Cáceres.

¿Y qué ocurre con la ciudadanía, particularmente entre la población potencialmente interesada en formar parte de comunidades como la de Abante? Las noticias, las redes sociales y el buzón de la Asociación Jubilares indican que el interés por el cohousing es creciente. En el colectivo sevillano también lo han constatado. “Desde que se publicó la página web hemos tenido del orden de 700 inscripciones. A una reunión acudieron 160 personas. Mucha gente entra por curiosidad”, señala Fernando León. “Hay quien lo entiende y lo hace suyo y se mueve con más facilidad, pero hay quien lo ve desde fuera y piensa que se trata únicamente de ser cuidado y no estar solo a cierta edad”, explica Maribel Cáceres.

Tampoco está de más admitir que el modelo entraña cierta complejidad, tanto filosófica como práctica. El hecho de que el proyecto sea autogestionado implica que todas las personas no solo pueden, sino que deben participar en el trabajo y en la toma de decisiones. El “ordeno y mando”, subrayan los miembros de Abante, no tiene cabida. Además, en una sociedad cada vez más individualista y acostumbrada a los proyectos “llave en mano”, esta complejidad echa para atrás a muchos, aunque también atrae de forma irreversible a otros tantos. “Un cohousing no es para todo el mundo”, advierte Concha. “No todos quieren perder un poquito del yo para entrar en el nosotros.

Junto a la predisposición personal, un cohousing requiere una inversión de dinero que no todo el mundo puede o quiere realizar. En el jubilar Abante cada uno de sus miembros ha desembolsado unos 45.000 euros para hacer frente a los gastos iniciales y compra del suelo. Algunas personas que han dejado el proyecto carecían de esos recursos –aunque no siempre se admita de forma explícita– y otras, simplemente, preferían dedicarlo a otras cosas. Maribel lo resume así: “Algunos se van porque tienen 45, 50 años y, aunque les parezca un proyecto bonito, prefieren dedicar sus recursos a viajar, por ejemplo. Piensan que tienen aún mucho tiempo por delante y que podrán apuntarse más adelante. Sin embargo, es precisamente a esa edad cuando hay que empezar a trabajar en un cohousing. Esto no es una residencia de ancianos modernizada, es otra cosa, algo que se construye con mucho tiempo y esfuerzo”.

“Es una alternativa de envejecimiento activo –destaca Fernando–. Yo quiero huir de la residencia tradicional y no quiero que los hijos estén pendientes de nosotros. Esto para mí es ideal. Vas a estar entretenido (si te toca hacer la comida o cualquier otra cosa) como estás en tu casa. Es el convencimiento al que tenemos que llegar”. Concha va más allá y desanima abiertamente a quienes, tras la jubilación, no quieren trabajar más. “Entonces no te metas aquí, vete a una residencia maravillosa. Aquí se trata de colaborar, participar y mantenerte activo, no sentarte y que te lo den hecho. Esto es otra historia. No se trata de conseguir servicios a cambio de nada”.

Atención integral y centrada en la persona

En Abante aún no han comenzado a trabajar en cómo abordar los casos de dependencia que se puedan dar en el seno de la comunidad, aunque lo contemplan como una de las cuestiones que deberán quedar reflejas en las normas de régimen interno que elaborarán más adelante. Sí tienen claro que van a seguir el Modelo de Atención Integral y Centrado en la Persona, dentro de la estrategia que diferencia un jubilar de otros modelos de cohousing sénior.

Por el momento, cuentan con una comisión de Sanidad (en la que hay personas con experiencia profesional en el ámbito sanitario) que podrá asesorar de forma rigurosa la planificación de su sistema de atención a la dependencia. Como adelanto, en uno de sus talleres participó una enfermera de enlace, una figura que se dedica a la atención domiciliaria con un enfoque comunitario, en línea con la estrategia de Jubilares, que propugna una atención especializada pero “sin bata” e integrada en la vida cotidiana.

La tecnología, aliada indispensable de un cohousing

En Abante tienen claro que el uso de herramientas tecnológicas (correo electrónico, redes sociales, videoconferencias, etc.) es fundamental para acceder a la información y participar en la creación del grupo. Consideran que estar abierto a su uso y hacer el esfuerzo de ponerse al día es un requisito indispensable.

El confinamiento de los últimos meses ha reforzado esta idea. En cierto sentido, admiten que la situación les “ha favorecido” porque las videoconferencias han servido para cohesionar al colectivo. “El acercamiento del Consejo Rector a los otros socios ha sido fabuloso. Incluso hemos hecho una asamblea virtual certificada por una empresa y vamos a hacer otra”, señala Fernando.

Maribel también destaca que las reuniones virtuales –además de ayudarles a manejar distintas herramientas– han facilitado la comunicación. “Hemos ganado. Hemos mantenido contactos frecuentes con socias que viven en Málaga y Cádiz. Y tenemos personas esperando el momento de poder incorporarse a la cooperativa”.

Su agenda de reuniones lo confirma: reunión del Consejo Rector y de la Comisión de Economía por la tarde y, al día siguiente, “videocervecita”. La única pega, según Concha, ha sido la falta de contacto físico. “Yo que vivo sola lo noto. Me noto un poco ermitaña y no me gusta”, admite.

Un camino con muchas satisfacciones y algún que otro bache

La conversación con los miembros de Abante está salpicada de alusiones a los problemas que han vivido y que, como en todas las iniciativas de este tipo, se resuelven con mucho diálogo y, también, con la salida y entrada de personas hasta que el grupo se consolida. Las cicatrices que afloran en la conversación son quizá la cara menos amable –pero también realista– de este tipo de procesos. La experiencia dice que en el cohousing como en la literatura, el conflicto es necesario para tejer buenas historias y llegar al final feliz.

Buena parte del trabajo de los talleres va dirigido a prevenir los conflictos, pero es evidente que cuando se está planificando nada menos que una comunidad para vivir, es lógico y hasta inevitable que surjan diferencias personales y también comportamientos individuales abiertamente enfrentados al interés común o que no se comunican ni en la forma ni por los cauces adecuados. El jubilar Abante no es una excepción, de hecho en estos momentos está gestionando la salida de varias personas. Sin entrar en las interioridades del colectivo sevillano, sus miembros coinciden en criticar el comportamiento de quienes no manifiestan abiertamente sus diferencias y optan por crear divisiones internas. “Ni una de las bajas ha consultado al Consejo Rector para pedir aclaraciones. Querían posponer para hacer un proyecto diferente”. Con todo, son optimistas: “hemos ganado en la comunidad”, sostiene Fernando. Maribel está de acuerdo: “Incluso ahora, con los problemas que hemos tenido, me quedo con esta amistad profunda”.

Concha resume así lo aprendido de los problemas que ha vivido Abante, y que tiene relación con la doble naturaleza de este tipo de proyectos. “Un cohousing tiene dos vertientes: comunidad y forma legal. Una cooperativa tiene normas y leyes a las que atenerse. Hay que tener claro en qué ámbito te estás moviendo. Si me preguntas desde la comunidad, te respondo desde la comunidad. Si me amenazas con una impugnación te contesto con la ley. Legalidad muy clara y muchas reuniones en las que se hable mucho, se pregunte todo lo que se tenga que preguntar y que los problemas salgan a la luz”.

Modelos ante el reto del cohousing

Hemos mencionado en diversas ocasiones las características que definen el modelo residencial que en el ámbito internacional se viene a llamar cohousing. Resumimos de nuevo aquí:

  • Autopromovido, de iniciativa y diseño del grupo.
  • Diseño intencional para favorecer la relación vecinal
  • Zonas comunes significativas, extensión de las viviendas (no de gestión externa)
  • Autogestionado, con organización colaborativa de las tareas comunes (comisiones)
  • No hay jerarquías,  y los papeles se reparten de forma natural
  • La economía es privada, y las viviendas cuentan con todos los elementos que aseguran la independencia de los residentes

La definición es empírica. Se obtiene a partir de los cientos de experiencias de éxito, que parecen mantener esas condiciones comunes. No obstante, sería ingenuo suponer que se trata de invariantes absolutamente estáticos y sin gradación. Existen escalas de participación y grados de compromiso o responsabilidad que asumen: algunas personas / todas las residentes / el grupo embrionario / las personas facilitadoras… ¿Hasta qué punto es previsible el éxito o fracaso de las iniciativas según esos grados de implicación? Un interesante artículo de Joanna Williams del año 2008 presentaba un cuadro análogo al que aquí reconstruimos, en el que agrupa tres modelos (podríamos decir tendencias) para el desarrollo de iniciativas de cohousing:

Modelos desarrollo cohousing y jubilares

Reelaboración a partir de Tabla I en Williams, J., Predicting an American future for cohousing. En Futures 40 (2008) 268-286. Marcamos en verde el esquema en el que creemos desde Jubilares.

En todos los casos las personas residentes se hallan comprometidas en el desarrollo (antes y/o después) de la comunidad. Recordemos que la autogestión es característica básica del cohousing.

Liderado por residentes

El primero de los modelos involucra a las personas residentes tanto en los procesos de creación de comunidad como en los más operativos de construcción del complejo. Los residentes cargan con los costes y riesgos financieros asociados al proyecto. Por supuesto contratan servicios profesionales y los dirigen. Esto implica experiencia y alto grado de compromiso. Se trata del modelo que logra una mayor cohesión del grupo y con ella, mayor apoyo social, etc. No obstante, hay que destacar sus complicaciones:

  • Dificultad para los diversos compromisos
  • Dificultades financieras
  • Necesidad de una alta experiencia técnica y de gestión
  • Dificultades para competir con promotores en la obtención de suelo
  • Momentos de zozobra y duda. Bloqueo. Sensación de estar reinventando la rueda.

Trabensol-Foto-de-el-pais-620x180-1

Trabensol (en Torremocha del Jarama) es iniciativa desarrollada exclusivamente por las personas residentes. Han tenido que lidiar mil batallas durante casi 14 años para lograr su sueño. El premio: una comunidad fuertemente cohesionada

Enfoque especulativo. El promotor

Es debido a esta serie de obstáculos por lo que surgen otros modelos: el especulativo (el desarrollado principalmente por un promotor) es el más ágil para el desarrollo de un producto inmobiliario. Pero ¿es eso lo que se quiere lograr? Diversos estudios (ej. Williams o Durrett) demuestran que “el enfoque especulativo puede encontrar grandes dificultades para el establecimiento de comunidades cohesionadas”. En España comienzan a surgir “promotoras de cohousing” y es importante que se tenga en cuenta este hecho: la cesión de responsabilidad ligada a la falta de implicación durante el desarrollo no facilita que a posteriori se logre el objetivo de cohesión, de mutualismo comunitario, de resiliencia… posiblemente deseado por las personas que pretenden vivir en cohousing.

mariendalsvej

El error de Mariendalsvej, en Copenhague, fue del Fondo que promovía la inciativa, al no implicar de manera suficiente a los residentes. Así, la comunidad desapareció antes de comenzar a vivir en el complejo (Charles Durrett, en “El Manual del Senior Cohousing”)

La figura de promotor no necesariamente ha de ser una empresa ajena al grupo embrionario. En ocasiones se trata de alguno de los miembros del mismo. En ese caso es importante tomar conciencia del papel que juega cada una de las personas implicadas en el proceso (por ej. promotor que sólo pone el suelo, o financia, o… pero no tiene mayor peso en otras fases del proceso), y trabajar especialmente por el empoderamiento de todas y lograr un plano de igualdad en la toma de decisiones. Así nos acercaríamos al óptimo “modelo asociativo”:

Modelo asociativo

Como se puede observar en el cuadro de Williams, este modelo intermedio permite que una entidad o persona promotora / facilitadora tenga mayor protagonismo en diversas etapas (las de tipo técnico o de gestión) al tiempo que mantiene el liderazgo de las residentes en todo el proceso. Aquí existen muchas formas de colaboración. En algunos países la Administración es clave pues puede ayudar en la obtención del suelo o en la financiación parcial del proyecto. En otros casos se revelan como una figura interesante la de “promotores sin ánimo de lucro”, que asumen riesgos de la promoción al tiempo que asumen las aportaciones que la comunidad decide en asamblea.

Reunión Jubilares

En un jubilar, el grupo de residentes es el protagonista durante todo el proceso.

Organizaciones como nuestra asociación Jubilares u otras como Cohousing Verde, ofrecen cooperación en tareas de facilitación o de gestión (por ejemplo en la intermediación con otras entidades públicas, bancarias, etc.), y sin embargo no restan el protagonismo que creemos ha de desarrollar el grupo de personas para lograr (más aún cuando hablamos de senior cohousing) herramientas de vida colaborativa, fundamentales para un envejecimiento con éxito (autonomía, participación, seguridad, salud…). En nuestro caso no podría ser de otra manera pues son las comunidades de jubilares las socias de nuestra entidad sin ánimo de lucro. La caja de herramientas que se ofrece al grupo motor incluye métodos participativos de planificación del proceso o diseño arquitectónico o de estrategias para la atención a la dependencia, una gran red de personas y organizaciones con las que colaborar, investigación, difusión y ayuda en la ampliación del grupo, trabajo de facilitación con métodos participativos para la cohesión de comunidad…

Jubilar en Andalucía con la Fundación Innoves

cohousing

.

Estamos felices de anunciar que la Fundación Innoves y la Asociación Jubilares hemos firmado un acuerdo de colaboración por el cual se aúnan esfuerzos con el objetivo de apoyar al sector de la construcción creando un proyecto piloto de Cohousing senior.

El proyecto se llevará a cabo bajo fórmulas de cooperativa y de empresas de Economía Social y la colaboración tendrá al menos una duración de 3 años.

El convenio incluye asimismo la creación de un marco de colaboración generalizado entre ambas entidades, adecuado al proyecto Estrategias de Servicios a la Sociedad de Fundación Innoves, subvencionado por la Consejería de Economía y Conocimiento de la Junta de Andalucía, dando apoyo al sector sociosanitario de modelo de Atención Integral y Centrada en la Persona (AICP), e integrando cooperativas de trabajo como fórmula sostenible en el proyecto.

innovesFUNDACIÓN INNOVES está promovida por CEPES Andalucía (ACES, AGT, APROA, CADAES, CEMPE ANDALUCÍA, COAG ANDALUCÍA, EIDA, EMCOFEANTRAN, FAECA, FEANSAL, FEAPS ANDALUCÍA, FEDECCON, FEDERACIÓN DE MUTUALIDADES DE PREVISIÓN SOCIAL DE ANDALUCÍA, FEMPES, FUNDACIÓN PM40, UPA-ANDALUCÍA) y FAECTA.

 

Jubilar en Asturias: nace el colectivo ciudadano Collacios d’Asturies

Para proponer alternativas que fomenten la jubilación activa

El colectivo Collacios d’Asturies (Amigos de Asturias) nace con el fin de analizar y proponer alternativas innovadoras que fomenten una jubilación activa, aplicando modelos y experiencias ya contrastadas en el resto de Europa y en EEUU. La presentación en Oviedo de hace unas semanas contó con un debate sobre la situación actual de la jubilación en España y en Asturias, en el que participaron todas las organizaciones políticas con representación parlamentaria. Posteriormente pasó a exponerse experiencias de jubilación activa, con éxito contrastado en diferentes marcos económicos, sociales y geográficos.

Jubilar + Agrocentro

El grupo Collacios d’Asturies comenzó hace tiempo a “buscar alternativas” para según sus propias palabras, “envejecer bien, con dignidad”. Está conformado por personas que “piensan en colaboración, en COMUNIDAD, en vecinos que juegan un papel relevante”, amigos… He aquí una declaración de intenciones, la que escribieron ellos mismos:

Somos un grupo de amigos que hemos sobrepasado, con abundancia, el medio siglo y que queremos y sentimos que hay que preparar de una manera distinta ese periodo de vida al que accederemos tras el cese de nuestra actividad profesional y que coincidimos en llamar jubilación. Somos unos convencidos de que la jubilación no es un cese de actividad sino un cambio de la misma; por eso proponemos la creación de una comunidad al estilo de lo que propone la Asociación Jubilares, y en nuestro caso, vinculada al AGRO basada en la sociología agraria y del territorio.

LlaneraProponemos la creación de un área residencial formada por una cooperativa en cesión de uso y formada por unas treinta viviendas tipo bungalows, que se diseñarán para responder a las necesidades presentes y futuras del colectivo, donde habrá unas edificaciones compartidas en las que se ubicará el comedor con su cocina, lavandería, sala de estar, de juegos, gimnasio, piscina… Las características básicas de las edificaciones a realizar irán en consonancia con las peculiaridades del terreno y responderán a la filosofía básica que inspira el proyecto, por lo que se intentará conseguir el mínimo impacto visual, la mayor eficiencia energética, la menor huella ecológica y la máxima integración en el paisaje.

El desarrollo paralelo de un proyecto agrario en ecológico y en cooperativa basado en el agroturismo (recuperación de palacio del XVII como hotel rural) con una puesta en producción de terrenos con cultivos adaptados y/o adaptables al clima asturiano, mostrando con ello las posibilidades del campo asturiano tan poco valorado, será la clave que oriente, de sentido y fundamento a la comunidad que se generará, siendo un apoyo magnífico, una actividad interesantísima para un grupo de personas mayores, pues es envejecimiento activo de calidad: ejercicio físico sano, e intelectual -investigación y enseñanza-, sensación de dejar un legado a las generaciones futuras, compromiso social y ciudadano con las personas y el medio ambiente…, siendo la “actividad caracterizadora” que sustenta la relación con “el mundo exterior” favoreciendo, con ello, su integración social.

Otro de los objetivos a los que se puede aspirar es dar a conocer modos de vida sostenibles, promover una capacidad local de respuesta ante los problemas y desafíos futuros, la idea de que podemos ser autosuficientes apostando claramente por la soberanía alimentaria a través del cultivo y producción a escala local de alimentos así como el reciclaje a todos los niveles. Además, a largo plazo, también se puede pretender ser independiente energéticamente gracias a las energías renovables.

Las conclusiones de la jornada del día 12 de marzo han resaltado que los modelos de jubilación activa crean un marco que aporta felicidad y plena integración en el contexto social para este amplio colectivo de mayores. Además, en tiempos de crisis, son importantes actividades generadoras de nuevos empleos y logran fijar población en el medio rural.

Collacios d´Asturies (Amigos de Asturias) ha encontrado ese objetivo común, la “actividad caracterizadora”, lo que ellos llamarían “Agrojubilar“, un concepto global que les mueve para construir esa “comunidad que intenta tender a la autosuficiencia  y que pretende trascender como algo más que un buen senior cohousing. Para más información, entrevistas o cualquier aclaración sobre este proyecto, pueden dirigirse a la página www.areok.es o escribirnos a info@jubilares.es con el asunto “JUBILAR EN ASTURIAS”.

NOTA: Aprovechamos para animaros a que os dirijáis a la asociación Jubilares si tenéis interés en incorporaros, además de éste de ASTURIAS, a los grupos con los que ya estamos trabajando en las provincias de MADRID, EXTREMADURA, BARCELONA – GIRONA, LAS PALMAS… o para comenzar a iniciar uno el cualquier otro lugar. Intentaremos ayudar a la formación de grupo y facilitar, en la medida que deseéis, vuestra propia comunidad autogestionada.

Senior Cohousing. Ya somos 3 millones

Comunidad de Trabensol

Trabensol, una de las pocas comunidades de senior cohousing en España

El pasado 12 de mayo tuvo lugar en Madrid la jornada “Cohousing Senior, una alternativa“, organizada por la Unión Democrática de Pensionistas (UDP). El Media-Lab Prado, “laboratorio ciudadano” de proyectos colaborativos, acogió a los 24 participantes de las mesas y a varias decenas de personas congregadas para reflexionar sobre el concepto, las diversas experiencias fuera y dentro de nuestro país, las soluciones para su financiación y las propuestas políticas en torno al modelo de cohousing como alternativa residencial para las personas mayores.

El concepto va calando y nos alegra enormemente observar y compartir los, a nuestro juicio, tres grandes logros que trajo consigo la jornada:

  1. La constatación de que las personas mayores en gran medida quieren vivir en cohousing (¡3 millones de personas!, según la encuesta presentada de la que hablaremos a continuación),
  2. La actual apuesta de la banca ética para la financiación de los proyectos, y
  3. El consenso en el apoyo por parte de las fuerzas políticas de todo signo para la creación de esta alternativa de vida.

Recordamos. Cohousing, cohousing senior y jubilares

Antes que nada, recordamos los puntos clave en la definición del “cohousing”. Miguel Ángel Mira, presidente de la Asociación Jubilares, lo resumió sencillamente como aquel grupo de “personas que se juntan y toman la iniciativa, para diseñar de forma participativa el lugar donde vivir”.

6 caracaterísticas que definen el cohousingSe trata de una solución que aporta, como expresa Greg Banford, un buen equilibrio entre vida privada / comunidad / vida social en que se incluye. Son lugares divertidos, donde se vive muy bien, y siempre tienen demanda (lista de espera). Las 6 características de nese “éxito”, que son comunes en todo el mundo y que de forma empírica lo definen son:

  • Autopromovido, de iniciativa y diseño del grupo.
  • Diseño intencional para favorecer la relación vecinal
  • Zonas comunes significativas, extensión de las viviendas (no de gestión externa)
  • Autogestionado, con organización colaborativa de las tareas comunes (comisiones)
  • No hay jerarquías,  y los papeles se reparten de forma natural
  • La economía es privada, y las viviendas cuentan con todos los elementos que aseguran la independencia de los residentes

A ello además debemos añadir otra clave de éxito: el grupo establece las condiciones para vivir en estas comunidades, y lo suele hacer mediante  una lista de espera, transparente y de reglas conocidas. La herramienta de tenencia habitual (también para nuestro país resulta más adecuada) es la de cooperativa de cesión de uso, o la de un promotor sin ánimo de lucro (ej. administración). Para las personas mayores el modelo resulta especialmente adecuado pues, no tratándose de una solución “habitacional” (9 de cada 10 personas mayores tienen en España vivienda en propiedad), es solución “social” que supone un buen arma contra la soledad. El cohousing es una oportunidad para las personas mayores; así lo entendieron algunas de estas personas hace más de 30 años y nació el “senior cohousing“, iniciativas que recogen sus distintas necesidades e intereses como colectivo con necesidades específicas: emprender un nuevo proyecto vital y dar salida al deseo de dejar un legado, una mejora para generaciones venideras, ilustran nuevas actividades y diseños del entorno que suponen un empoderamiento para mejorar su autonomía, combatir la soledad, etc.

Un “Jubilar” añade a todas estas características el compromiso de la comunidad de elaborar estrategias para que sus miembros puedan permanecer incluidos en ella hasta cualquier nivel de dependencia, recibiendo en casa los apoyos necesarios bajo un modelo de atención integral y centrada en la persona. Este compromiso influye en el diseño arquitectónico (arquitectura adaptada y adaptable, de diseño universal),  les motiva a organizar sus recursos -humanos y materiales- para el caso de aparición de situaciones de dependencia, o les lleva a dotarse de ayuda para organizar aspectos socio-sanitarios (“gestor de casos”, mediador, etc.)

Gracias a ese compromiso, un Jubilar, si lo desea, puede postularse ante las Administraciones locales como una Dotación, en su clase de Equipamiento de Bienestar Social o equivalente

 

Experiencias. Otras iniciativas

Taller Cohabitatge 16mayo

Taller Jubilares – Sostre Cívic, el pasado 16 de mayo en Barcelona

A lo largo de la jornada pudimos conocer de primera mano algunas experiencias realizadas y muchas que comienzan a echar a andar. El representante de la embajada danesa Mikkel Larsen habló de los primeros cohousing (Dinamarca fue  pionero en 1972) y senior cohousing (15 años más tarde). En la actualidad existen 250 senior cohousing en ese país, como cooperativas de cesión de uso, vivienda social de alquiler o con promotor privado (en ese caso suele haber alquiler). La receta del éxito siempre es la misma: participación activa.

Trabensol alcanzó su sueño, tal y como explicaron Álvaro Moreno, arquitecto (Ecohousing) y Paloma Rodríguez (presidenta de Trabensol) mediante un “proceso participativo real”. El grupo es quien realmente sabe lo que quiere y los técnicos se integran en ese equipo de personas promotoras de su propia forma de vida. “Trabensol lo hemos hecho nosotros”, aseguraba Paloma. “Hago lo que puedo en la medida de mis posibilidades, me junto con otros, y llamamos a los técnicos para lo que no p0demos”.

Es la convivencia, que iniciaron mucho antes de ir a vivir juntos, la que a jucio de Paloma es éxito de su iniciativa Trabensol. Javier Álvarez Souto, representante de la experiencia Meridiano, cree que el reto a resolver está en la financiación, en la economía, y no tanto en la cohesión, la convivencia o el cooperativismo, que da por descontado en el seno del  grupo de amigos que inició el proceso con aquella excursión…

En las mesas de la jornada se presentaron otras iniciativas, más o menos cercanas al comúnmente aceptado concepto de cohousing o covivienda, como la explicada por Jesús Valiño, director general de Hogar Futura, que entiende la autogestión, la iniciativa o el autodiseño como características opcionales, entre una amplia muestra de servicios integrados y que pone a su disposición esta gestora de cooperativas multidisciplinar.  Federico Armenteros explicó los avatares del proyecto de la Fundación 26 de Diciembre que él preside, un espacio para la inclusión de un colectivo (mayores LGTB) no solo marginado, sino durante mucho tiempo realmente perseguido. Alfonso Calle Pintos, fundador de Alalba, insistió en la clave del cooperativismo y la “capacidad de florecimiento personal que da la forma de cooperar entre las personas”. Julián Ucero, vicepresidente de Convivir, apoyó esta idea, la del “clima afectivo de amistad y cooperación” que han logrado con su proyecto en Horcajo de Santiago (Cuenca), para “vivir en la vivienda propia, como en casa”.

mtn_developers1

Experiencia de Senior Cohousing en Nuevo Mexico. Comunidad que aporta mayor autonomía personal

Informe sobre el interés de las personas mayores en el cohousing (vivienda colaborativa)

oido-cohousingvivir_cohousingEn la jornada se destacó un interesante trabajo, que da pistas sobre la demanda social de este tipo de iniciativas. “Queremos otra forma de vivir, como queremos… No queremos que nos marquen pautas… Decimos ¡Basta!”. Son palabras de Paca Tricio, directora gerente de UDP, que encargó el estudio que ahora se presenta:

Se realizó durante el mes pasado, tomando una muestra de más de 400 personas. Según el informe, elaborado por Simple Lógica, la mayoría de las personas mayores consideran poco o nada probable vivir en una residencia en el futuro. 2 de cada 3 han oído hablar de cohousing (si no con esa palabra, sí del concepto: comunidades autogestionadas con viviendas y espacios comunes para compartir), y más del 40% se plantea vivir en un lugar así siempre que sea en su localidad (32,8%) o incluso en cualquier lugar (8,6%).

Según esto, y extrapolando al total de las personas mayores en España, más de 3 millones estarían dispuestas a vivir en un senior cohousing o jubilar.

Informe completo aquí: El-cohousing-y-las-personas-mayores-abril-2015

Financiación: a Fiare se suman Coop57 y Triodos

Si la demanda es tan amplia, es lógico que entidades financieras o administraciones empiecen a ser conscientes de ella. Y así es: Fiare Banca Ética ya ha financiado experiencias como Trabensol o Convivir, y asegura que seguirá haciéndolo: “no nos preocupa la arquitectura, sino la convivencia, el proyecto de vida”, afirmó Juan Garibi. El análisis económico se acompaña de un importante análisis ético: se valoran más los proyectos de solidaridad interna, y los que tienen potencial para transformar los municipios en los que se implantan. Es un hecho que las experiencias de cohousing demuestran que de puede mejorar la vida del entorno. Las personas mayores, aseguraba Garibi, son “elementos de transformación de la sociedad, los mismos del 68… ¡Les toca otra vez!”

ahorrarA Coop57 le interesan las experiencias de cohousing, no como proyectos finalistas, sino como “camino”. También como “sociedades integradas”. Los ejes imprescindibles para optar a la financiación por esta entidad son: democracia y participación directa en la cooperativa, régimen de igualdad interno, sostenibilidad y finalmente, la participación en la propia organización de Coop57 como socio. No se financia a personas físicas, sino a la cooperativa, con el aval mancomunado de cada persona (de la misma forma que Fiare).

Triodos Bank se suma en esta apuesta hacia el cohousing: según los criterios de financiación de la entidad, recordados por Elena Galerón, se compromete a financiar aquellos proyectos que conlleven un compromiso por la sostenibilidad ambiental, social y cultural. Reconoció que hace tres o cuatro años, cuando se presentaron las primeras propuestas, “aún había miedo” de arriesgar en estos proyectos; hoy, sin embargo, Triodos “ya ha perdido el miedo”.

El miedo no lo ha debido de perder aún la banca tradicional, que como recordó Soledad Gallego-Díaz, desistió de acudir a esta jornada. Un hecho que “muestra el momento que vive la banca en nuestro país”.

La adminstración apoyará estas iniciativas

Futuros concejales Madrid CohousingEn plena campaña electoral los partidos políticos prometen, y es nuestra obligación tomar en serio su palabra. Para que conste, aquí la expresamos por escrito:

En esta mesa se reunieron representantes de 5 partidos para el ayuntamiento de Madrid: PSOE (Purificación Causapié), PP (Beatriz Elorriaga), Ahora Madrid (Pablo Carmona), IU (Mª Prado de la Mata), C’s (Sergio Brabezo). Y las preguntas que se les hizo fueron dos: ¿Es necesaria la intervención pública en nuestro país para garantizar el buen fin de este modelo? ¿Se considera que el cohousing senior puede redundar en el abaratamiento u optimización de los servicios sociosanitarios de las personas mayores?

La respuesta fue unámime en cuanto al apoyo y respaldo por parte de las instituciones públicas para las iniciativas de creación de comunidades autogestionadas. Todos los representantes, salvo PP (“me comprometo a estudiarlo”) ofrecieron suelo público en forma de cesión de uso para el establecimiento de comunidades de cohousing senior. Purificación Causapié explicó además su intención de reforzar los “servicios de ayuda a domicilio para facilitar este tipo de iniciativas”, “apoyo jurídico y de gestión”, apoyo para “avalar de cara a facilitar la financiación” y “colaborar con organizaciones sociales para que sean ellas las que tomen la iniciativa”. Por su parte, Pablo Carmona (Ahora Madrid) se refirió a la “ayuda en la financiación” y también al “apoyo técnico por parte del ayuntamiento”. Sergio Brabezo (C’s) se refirió a su programa, el único que habla de “cohousing” de forma explícita, para describir la forma de colaboración público-privada: EMV que cedería suelo, Servicios Sociales y Cámara de Comercio que trabajaría el diseño financiero.

Éxito de la jornada de Madrid. El 6 de junio en Barcelona

Consideramos un verdadero éxito de la jornada saber que más de 3 millones de personas mayores ven el senior cohousing como una opción real a la que querrían acceder; saber que los representantes políticos ya conocen el modelo y lo apoyarán; saber que ya hay más entidades financieras que apuestan por los jubilares, por el cohousing y el senior cohousing.

sostre_civicPor nuestra parte seguiremos difundiendo sobre el modelo en otras partes. El pasado 16 de mayo realizamos, en colaboración con Sostre Cívic, una jornada de presentación y taller para el grupo “Cohabitatge Gent Gran” que desea crear un jubilar en las cercanías de Barcelona. El próximo día 6 de junio convocamos en la misma sede a todas las personas o grupos que deseen hacerlo en cualquier punto de Cataluña. Realizaremos un taller de búsqueda de afinidades (que llamamos de “lugar y la actividad”) con las personas que se han dirigido a nuestra entidad, y todas aquellas que se quieran sumar. Esperamos que de ahí salgan varios grupos que puedan hacer realidad su sueño.

Cartel SCH-Barcelona

¡No hemos hecho más que empezar! El senior cohousing es una realidad en nuestro país.

 

 

10 opciones para “compartir piso”

Dado el interés de este artículo, lo actualizamos con la información que nos vais dejando en vuestros comentarios.
¡Gracias por ello!

Hogar y café

hogar-cafe-cartel-01Recientemente la Fundación Pilares para la Autonomía Personal ha puesto en marcha en Madrid el programa de vivienda compartida para mayores de 60 años “Hogar y Café”. Aquí un artículo específico. (Actualización 5 de agosto de 2019).

Compartir casa, ¿cosa de jóvenes?

Cualquier persona que quiere compartir piso acude a los portales de vivienda, donde ya existe tal opción, y puede encontrar decenas de miles en nuestro país: “pisos compartidos” en Idealista, en Easypiso, Pisoscompartidos… Sin embargo, el segmento de la población a quien va dirigido es, más o menos descrito de forma explícita, sin duda joven. Idealista, por ejemplo, tan solo diferencia entre “18-25, 25-35 y más de 35 años”. En Easypiso, según cuenta ABC, no hay más de 100 personas jubiladas inscritas…

Tradicionalmente eran los y las estudiantes las personas que requerían de esta forma de vida, fundamentalmente por precio, pero también porque vivir con otras personas ofrece la independencia deseada: compartir tareas domésticas deja más tiempo para otras actividades; esa pequeña economía común ayuda a liberar de la dependencia económica parental. Así que nuevamente descubrimos que estar con otras personas, paradójicamente (en realidad, es lógico) nos hace más autónomas.

Un modelo en el recuerdo: "las chicas de oro" y una mesa camilla que las une hace más fuertes

Un modelo en el recuerdo: “las chicas de oro” y una mesa camilla que las hace más fuertes

Joyners

En ese tipo de portales de búsqueda el perfil habitual es el de personas que quieren compartir espacio de estudio con jóvenes universitarios, personas que desean mayoritariamente encontrarse con otras de su edad. Habiendo detectado una necesidad entre personas de otras edades, han surgido empresas como Joyners, que recuerdan que el envejecimiento poblacional lleva a la búsqueda de “nuevos formatos de hogar que nos ayuden a encarar la etapa adulta mejorando nuestra vitalidad”. Su lema: “comparte hogar y disfruta de tu etapa adulta”.

Joyners

La Casica de mis Abuelos

Hace años que Inés Hernández, fundadora de La Casica de mis Abuelos, lleva empeñada en fomentar una alternativa residencial para el envejecimiento activo: la más sencilla de llevar a cabo, viable económicamente, la que da salida a esa gran cantidad de grandes pisos vacíos repartidos por el centro de nuestras ciudades: compartir casa. Su empresa ayuda en la gestión de la asistencia a domicilio que se haya de requerir según el grado de dependencia de sus moradores. Así definen dos modelos:

Casica Abuelos

Viviendas compartidas:
Varias personas mayores comparten una misma vivienda (que puede ser la de uno/a de ellos/as), así como los gastos que se generan en ella. Deciden las normas de convivencia, se hacen compañía mutuamente, y se apoyan en las necesidades que vayan surgiendo. Cuentan con profesionales de referencia quienes median en la convivencia y con quienes pueden contar siempre que lo necesiten para aconsejarles y gestionarles soluciones ante las situaciones que vayan surgiendo.
Viviendas intergeneracionales:
Una persona mayor ofrece alojamiento en su domicilio a otra persona de una generación diferente que contribuiría con los gastos de la convivencia en común a cambio de apoyo, compañía y ayuda para realizar diferentes trámites. Existen profesionales que gestionan estos alojamientos, quienes supervisan esta convivencia y ayudan a que ésta sea adecuada en todo momento.

Compartir piso no es solo una alternativa en sentido negativo (por miedo) a la residencia de mayores, sino que se convierte en oportunidad para una lograr un estilo de vida que conduce a un envejecimiento activo seguramente más rico en compañía de otras personas.

Asociación Cicerón

En el extranjero se lleva mucho tiempo proponiendo esta forma de residencia no meramente espontánea sino organizada para un buen envejecimiento. Así comentamos ya en nuestro blog el caso francés y hace unos días leíamos sobre iniciativas en Alemania. En nuestro país hemos compartido piso de forma callada, pero hoy los medios online y redes sociales están ayudando a difundir el modelo cuando este es estructurado como tal. Así, la Asociación Cicerón creó ya en el año 1982 la vivienda de mayores “Cicerón-Torrijos”, en la provincia de Toledo:

Logo_Asociación_CicerónEs una vivienda unifamiliar, similar a los hogares castellanos tradicionales, donde convive un grupo de 12 personas mayores (mujeres y hombres) sin lazos de consanguineidad que merced a la dinámica grupal existente han forjado vínculos de afecto y ayuda mutua CUASI-FAMILIARES, recordando un sistema comunal en el que las personas participantes comparten de forma más o menos equitativa y solidarias las tareas domésticas, económicas, sociales con la ayuda de dos Auxiliares de Vivienda que les acompañan en los cuidados que precisan y en otras actividades básicas de la vida diaria, y de una Coordinadora que es el motor y alma de la Casa, con una función añadida importante consistente en acercar los recursos socio-sanitarios a los inquilinos de la vivienda, como mediadora de recursos. “Diríamos que es una vivienda normal, para gente normal, donde cada residente hace una vida habitual a la que llevaba en su anterior domicilio y que está ubicada en un barrio céntrico de Torrijos (Toledo)”.Representa un modelo alternativo a las clásicas residencias.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Las fotos muestran el día a día de un lugar donde las actividades de la vida cotidiana, las actividades “con sentido”, son las que cobran verdadero significado para los moradores de la casa compartida, que realmente se sienten seguros, participan y mantienen o mejoran su salud. Recordamos, esa es la definición de envejecimiento activo.

Residencia-hogar. O Lecer, Atendo

El modelo hogar es clave en el diseño de la vivienda. Eso supone contar con una estética doméstica (no residencial, hotelera u sanitaria), pero sobre todo con una personalización del espacio en que se vive. Esa personalización, por supuesto, se lleva a los servicios asistenciales cuando son necesarios. Así, contando con una verdadera asistencia integral y centrada en la persona (AICP), la diferencia se hace mínima entre una “vivienda compartida con AICP” y una “residencia-hogar”, como la que propone O Lecer en Vigo, una de las Buenas Prácticas de la Red Modelo y Ambiente de la Fundación Pilares. Estas pequeñas residencias pueden implantarse en grandes pisos, como el de Atendo, que sirve a 12 personas en el centro de Vigo.

Provivienda. “Compartiendo casa, compartiendo vida”

provivienda Compartir piso no es tan fácil como encontrar compañeros. Es importante que la solución sea accesible a todas las personas. Es en este sentido en el que trabaja la Fundación Diversitas y su iniciativa Provivienda. Como comentaba Marta Romero en Envejecimiento [en-red], personas que viven solas, o que tienen dificultad para alquilar una vivienda, pueden solicitar la participación en este programa de “solidaridad y convivencia”:

fundacion-diversitas“Compartiendo casa, compartiendo vida” es un proyecto de convivencia entre personas solas, mayores de 65 años, y personas o familias con dificultades de acceso a la vivienda. Éste surge con el fin de aprovechar las potencialidades de ambos grupos de población y desarrollar un espíritu solidario, fomentando la creación de redes de apoyo intergeneracional e intercultural.

“Compartiendo casa, compartiendo vida” se caracteriza por que la persona mayor ofrece su vivienda habitual para compartirla con familias o personas que, por alguna razón, tienen dificultades para acceder a una vivienda en el mercado libre del alquiler.  A cambio del alojamiento, la persona o personas que entran a vivir en la casa acompañarán en el hogar y ayudarán a la persona mayor en sus tareas diarias, creándose un espacio de convivencia beneficioso para ambas partes:

  1. Por un lado, se facilita el acceso a la vivienda a personas o familias en situación de vulnerabilidad social
  2. Por otro lado, se mejora la calidad de vida de las personas mayores

Durante este proceso, Provivienda, en colaboración con Fundación Diversitas, realiza acompañamiento, mediación y seguimiento de la convivencia, para asegurar que la relación se desarrolla correctamente.

Fundación Llars CompartidesFundació Llars Compartides

La Fundación Llars Compartides trabaja en una línea similar, en este caso alquilando los pisos de que ella misma es propietaria. Cuenta en la actualidad con 8 pisos en Barcelona y 1 en Badalona, donde conviven 3 ó 4 personas. Así describen su trabajo:

Ofrecemos la posibilidad de disfrutar de una vivienda adecuada a:

  • Personas mayores que a pesar de cobrar una pensión, tienen dificultades para acceder a una vivienda digna y/o accesible.
  • Personas mayores que sufren soledad, falta de apoyo familiar o quieren simplemente optar por un estilo de envejecimiento autónomo.

La Fundación es la arrendataria de los pisos. Los residentes de los hogares pagan a la Fundación en función de su nivel de renta, como máximo un tercio de su pensión, y se hacen cargo entre todos de los gastos de suministros. Semanalmente supervisamos la convivencia y el bienestar de los residentes de los hogares. Todas las peticiones que atendemos vienen derivadas por los servicios sociales municipales.

Los amigos crean “familia” que se apoya, que aúna esfuerzos. El testimonio del vídeo es emocionante y muy ilustrativo.

Otras fórmulas: estudiantes, intercambios…

estudiante y persona mayorPara lo alargar más el texto, dejaremos para otro post iniciativas de tipo intergeneracional, basadas inicialmente en la convivencia de estudiantes que “acompañan” a personas mayores; éstas a su vez ofrecen la calidez de un hogar y la posibilidad de acceso a un piso en condiciones económicas. Ese intercambio aparentemente pragmático y unidireccional de compañía se torna finalmente una experiencia enriquecedora para ambas partes, de ayuda mutua solidaridad intergeneracional. Existen programas de este tipo en multitud de universidades españolas.

Se trata de la fórmula extendida en muchos países es el homesharing, o intercambio de alojamiento por ayudas de algún tipo (cuidados, tareas domésticas, etc.). En este directorio se presentan estos 16 programas:

  • Fundació Catalunya La Pedrera. Programa VIVE Y CONVIVE con 34 programas en universidades españolas:Girona, Lleida, Tarragona, Badalona, Barbera del Vallès,Castelldefels, Cerdanyola, L’Hospitalet de Llobregat, Salt, Reus, Manresa, Mataró,Sabadell,Sant Cugat, Terrassa, Vic,Palmade Mallorca, Castellón, Valencia,Gandia,Madrid,Alcalá de Henares, San Sebastián de los Reyes, Zaragoza, Cáceres, Badajoz
  • Albacete: Ayuntamiento. “Convivencia entre mayores y jóvenes estudiantes”
  • Alicante: Asociación Universitaria para la promoción del voluntariado. “Alojamiento por compañía” (mayores y estudiantes)
  • Almería: Universidad de Almería. “Programa de alojamiento de estudiantes universitarios con personas mayores”
  • Barcelona: Almics de laLLAR.
  • Bilbao: Universidad de Bilbao-Deusto. Convivencia Intergeneracional y Ayuda Mutua
  • Cádiz: Junta de Andalucía. “Programa de convivencia de jóvenes universitarios con personas mayores y/o discapacitadas”
  • Granada: Universidad de Granada. “Alojamiento Alternativo: Tercera edad-estudiantes”.
  • Las Palmas de Gran Canaria: Universidad de Las Palmas G.C. “Servicio de Alojamiento Alternativo”
  • León: E.U.T.S. Nuestra Señora del Camino de León. “Servicio de Convivencia Ancianos – universitarios”
  • En Madrid al menos 7 universidades participan en el programa “Convive” en colaboración con la ONG Solidarios para el Desarrollo:
  • Málaga: Universidad de Málaga. “Programa de Alojamiento de Estudiantes Universitarios con Personas Mayores”
  • Murcia: Universidad de Murcia. “Convivencia ENTRE generaciones” (mayores-estudiantes)
  • Salamanca: Universidad de Salamanca. “Programa de Alojamientos Compartidos entre Universitarios y Personas Mayores”
  • Santiago de Compostela: Instituto Gerontológico Gallego. “Convivencia Intergeneracional”
  • San Sebastián: Ayuntamiento. “Programa para la convivencia entre estudiantes y personas mayores”
  • Sevilla: Universidad de Sevilla. “Programa de Alojamiento de Universitarios/as con Personas Mayores, Discapacitadas y Padres/Madres con hijos a su cargo”
  • Valladolid: Universidad de Valladolid. “Programa de acercamiento intergeneracional”

(Información de contacto para todos estos programas, aquí: homesharing-en-espana-2015)

El intercambio de casa o habitación, en muchos casos compartiendo espacio con los residentes habituales, también está incrementando un verdadero auge en los últimos tiempos. Páginas como Airbnb lo favorecen; también proyectos planteados de forma específica para personas mayores, como LinkedAge, del que ya hablamos aquí en otra ocasión. En algunos casos el objetivo es aprender otros idiomas, algo para lo que no existe una edad…

Seguimos constatando que en nuestro país existe un interés creciente en fórmulas alternativas a las opciones residenciales habituales. La reformulación paulatina de los roles familiares (“no quiero ser una carga para mis hijos”…), la crisis económica, la asunción de derechos como la propia autonomía personal… llevan a considerar como opciones reales aquéllas que hace tiempo sólo eran objeto de charla de bar: ¿Y si vivimos todos juntos?

Un jubilar (cohousing) no es una casa compartida

Finalizamos aclarando, para evitar confusiones, que el modelo que desde nuestra asociación principalmente fomentamos, el “jubilar” (senior cohousing), no es implica “compartir piso”. Cada una de las unidades residenciales que conforman la cooperativa tiene carácter de vivienda de uso privativo, si bien existen zonas comunes, consideradas como extensión del hogar, y que favorecen la vida comunitaria. El cohousing aporta más opciones de privacidad o comunidad, a costa también de construir una comunidad más grande (15-30 viviendas).

y-si-vivimos-todos-juntosUn jubilar es este modelo autopromovido y autogestionado de cooperativa, mas es objetivo prioritario de la asociación Jubilares apoyar también iniciativas como las comentadas en este artículo, como entornos donde envejecer de forma autónoma e inclusiva. La vivienda compartida es una opción real, asequible y enriquecedora para vivir en compañía, con el soporte emocional que aporta resiliencia y autonomía personal, ayudando a desarrollar  y mantener nuestras múltiples capacidades.

Si conocéis algún proyecto o referencia más os agradeceríamos que lo añadiérais en los comentarios; así podemos completar esta pequeña guía. También animamos a comentar acerca de vuestra propia experiencia, si la tenéis en cualquiera de los casos.

La quinta generación. Modelos residenciales para personas mayores

A partir de una artículo del sociólogo Miguel Montero, incluido en el libro “Innovaciones en Residencias para personas en situación de dependencia. Diseño arquitectónico y modelo de atención” sobre el caso alemán, nos proponemos esbozar los distintos modelos residenciales que se han ido sucediendo a lo largo del último medio siglo, y presentar dónde nos encontramos al respecto en la actualidad.

Montero menciona allí un interesante documento (pdf en alemán) elaborado por la KDA (Kuratorium Deutsche Altershilfe) que plantea, para Alemania, una cronología en absoluto trasladable a nuestro país. Sí lo es la sucesión de modelos, que hemos ido adoptando aquí con décadas de retraso. Es muy ilustrativo, y es por ello que lo traemos aquí para nuestra reflexión. Así podemos hablar de cuatro modelos, correspondientes a cuatro “generaciones”. Miguel Montero los describe así:

modelos-residencias-mayores

Ilustraciones obtenidas en el documento “Aproximaciones para la reordenación de las residencias de personas mayores”: Peter Michell-Auli y Christine Sowinski, “Die 5. Generation:KDA-Quartiershäuser. Ansätze zur Neuausrichtung von Alten- und Pflegeheime”. Kuratorium Deutsche Altershilfe, Köln 2012

1ª Generación. Modelo institucionalizante – asilo (Alemania, 1940-60)

  • La persona es cuidada como “acogida”
  • Se emplean recursos escasos en su atención
  • Las habitaciones son compartidas, con baños comunes
  • 13m2 por persona.

2ª Generación. Modelo hospital (Alemania, 1960-70)

  • La persona es cuidada como “paciente”
  • Especial atención en la técnica geriátrica
  • Espacios comunes centralizados
  • Atención reactiva, con externalización de la rehabilitación
  • 28,5m2/persona

3ª Generación. Modelo residencia (Alemania, años 1980)

  • Visión integral de la persona
  • Modelo de atención centrado en las competencias (no en los déficits)
  • Autonomía, individualidad, atención activadora
  • Espacio individuales de “vivienda”, con baño propio
  • Espacios comunes descentralizados
  • Agrupaciones de 20 a 40 personas
  • Alternativas: centros de día/noche, viviendas tuteladas, servicio de atención a domicilio (SAD)
  • 38,8m2 / persona

4ª Generación. Modelo familia (Alemania 1990-2000)

  • Centrado en la persona
  • Atención integral, centrada en la historia de vida
  • Personal especializado con presencia continua
  • No hay separación entre cuidados, tareas domésticas y asistencia social
  • No hay sistemas centralizados de atención (ej. cocinas)
  • Agrupaciones de 8-12 personas
  • Alternativas: pisos compartidos, proyectos de barrio (se desplaza la atención, no la persona)
  • 40m2 / persona

En España conviven en la actualidad residencias de 2ª y 3ª generación. Y desde hace pocos años se comienzan a implantar, con mucha fuerza, complejos residenciales de 4ª generación, con “unidades de convivencia” y atención centrada en la persona tal y como se describe más arriba. Es de destacar el esfuerzo que están haciendo en este sentido administraciones como la Junta de Castilla y León y el Gobierno Vasco, y organizaciones como la Fundación Matia y la Fundación Pilares para la Autonomía Personal.

La quinta generación: autonomía personal con inclusión en la comunidad

El documento mencionado de la KDA plantea una 5ª generación para las viviendas que esta entidad promueve en Alemania, que denominan “proyectos de distrito” (quartierskonzept). El nuevo modelo asume los logros del modelo familia y añade tres importantes principios: vida íntima, vida comunitaria, vida pública. Se trata de potenciar la individualidad, pero también la apertura a una comunidad más amplia. Las claves para ello son:

Cocina adaptada para una mayor autonomía personal. Foto: Carpintería Arguti (http://www.arguti.com)

Cocina adaptada para una mayor autonomía personal. Foto: Carpintería Arguti (http://www.arguti.com)

  • Apartamentos en lugar de habitaciones (es decir, con cocina individual)
  • Residencia como “centro comunitario” que participan en la vida social del barrio o la ciudad

La “5ª generación” se expresan en nuestro país con propuestas que incluyen atención integral centrada en la persona, ya sean jubilares (con iniciativa y autogestión de los propios interesados), o apartamentos con servicios (promovidos por un tercero), algunas viviendas con este tipo de atención (ej Etxean Ondo Domicilios), pisos compartidos intergeneracionales con estudiantes y atención a domicilio, etc. siempre que prevean a su vez una relación de inclusión en una comunidad más amplia. En este sentido, nos encontramos hoy en un momento en el que la apuesta más ambiciosa pasa por un modelo en el que la integración de “cuidados, tareas domésticas y asistencia social” (4ª generación) trasciende las paredes del complejo residencial.

manifestación personas mayoresEl modelo asistencial, en esta 5ª generación, se completa con una mejora de los sistemas de atención a domicilio, con propuestas de participación ciudadana, de mejora de los entornos de barrio y ciudad (ej. proyecto de Ciudades Amigables con las Personas Mayores…).

Como hemos comentado en otras ocasiones, la Unión Europea apuesta en la actualidad por una transición que va desde la atención institucional a los cuidados basados en la comunidad. Creemos que la opción más coherente con esta idea, y el mayoritario deseo de permanecer en el hogar será la paulatina transformación de comunidades de barrio a entornos donde envejecer en casa y verdaderamente incluidos en la comunidad.

Creando futuro

Por: Luis Miró y Mavi Catalá (Coaching de Mayores)

Crear una comunidad es diseñar y construir ese espacio físico y arquitectónico donde queremos vivir una etapa valiosa de nuestra vida y es también, no menos importante, crear ese espacio de relaciones que van a sostener nuestro futuro.

Habitantes de un senior cohousing en Sooke (Canadá) poniendo en práctica su método de toma de decisiones, "Consensus". www.canadianseniorcohousing.com

Desde nuestro punto de vista, como coaches, una comunidad de Jubilares tiene más que ver con un equipo que con un grupo. Un equipo tiene objetivos comunes, define sus reglas, establece roles, sus miembros tienen habilidades complementarias y, además, comparten una responsabilidad individual y grupal.

Constituir un equipo no es algo inmediato y espontáneo, en el mundo del deporte y las empresas tenemos multitud de ejemplos que nos lo demuestran cada día. Una característica interesante de los equipos es que la suma de grandes individualidades no hace un equipo grande, sin embargo, un equipo excelente hace excelentes a sus miembros. Lo relevante es el sistema y los individuos crecen con él.

Esto significa que para constituir una comunidad Jubilar con éxito es necesario contar con varios factores, entre los que destacamos:

  • la metodología para definir y establecer la comunidad
  • el compromiso de los partícipes

Metodología

La Asociación Jubilares cuenta con una amplia experiencia en la implantación de una metodología contrastada que establece buenas prácticas para la convivencia y asegura el avance del proyecto en su conjunto. En ella se revisan desde el propósito y objetivos de la comunidad hasta su puesta en marcha, pasando por el desarrollo de habilidades de comunicación, escenarios de envejecimiento, limitaciones, cuidados, trabajo interior y trabajo exterior o economía del envejecimiento.

Sin embargo, el éxito no radica sólo en una buena práctica de una buena metodología y aquí es donde incide el segundo factor.

Compromiso

Para que un equipo, empresa o comunidad funcione requiere del compromiso de sus miembros. El compromiso es, en definitiva, lo que conecta nuestras necesidades e intereses con nuestras acciones y comportamientos.

Según los estudios más recientes, el compromiso individual con una organización se sustenta en el equilibrio tres componentes:

  • demandas: lo que la comunidad nos solicita que realicemos (tareas, organización, roles, esfuerzo, etc.).
  • aportaciones: lo que la comunidad nos ofrece (apoyo, realización, autonomía, cuidados, disfrute, etc.).
  • recursos personales: las habilidades, competencias y fortalezas que cada persona tiene y desarrolla.

La forma en cómo cada persona interpreta, desde sus recursos, el balance entre lo que la comunidad le requiere y lo que obtiene va a determinar su nivel de compromiso con la misma.

Como resultado, los miembros comprometidos se identificarán con los valores de la comunidad (autonomía, generosidad, solidaridad, etc.), encontrarán en las actividades llevadas a cabo un reto interesante para ellos (comunidad, cuidados, trabajo interior y exterior, etc.) y su actitud será proactiva.

En nuestra opinión, a modo de resumen, para constituir una comunidad de Jubilares sostenible y resiliente, capaz de superar dificultades, es necesario adoptar una metodología que permita establecer las bases de una buena convivencia, conectar con las necesidades e intereses de los partícipes, desarrollar habilidades personales, debatir sobre los valores, demandas y aportaciones de la comunidad y, finalmente, dotarse de los mecanismos para resolver los conflictos, es decir, para saber “cómo ponerse de acuerdo para estar de acuerdo cuando no estén de acuerdo”.

Coaching-de-mayores

 

Down: envejecer con autonomía

Down-y-que

Cartel de la campaña europea “Síndrome de Down.., ¿y qué?”

España, en su ratificación de la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad se comprometió a adoptar las medidas efectivas y pertinentes, con el objetivo, entre otros, de que “las personas con discapacidad puedan vivir de forma independiente y participar en todos los aspectos de la vida (…)” (art. 9). En dicha Convención, los Estados Partes reconocieron “el derecho en igualdad de condiciones de todas las personas con discapacidad a vivir en la comunidad, con opciones iguales a las de los demás” y se obligaron a facilitar ese derecho y el de la plena inclusion y participación en la comunidad, “asegurando en especial que a) Las personas con discapacidad tengan la oportunidad de elegir su lugar de residencia y dónde y con quién vivir, en igualdad de condiciones con las demás (…)”.

El pasado 21-3 fue el Día Mundial del Síndrome de Down. La fecha es un juego de números que tiene que ver con la razón de ser de la que también llamamos “trisomía 21”, una alteración genética producida por la presencia de un cromosoma extra (o una parte de él) en la pareja cromosómica 21, (lo habitual es que sólo existan 2). ¿Una enfermedad? Ni mucho menos. La alteración congénita lleva aparejada diferencias respecto de lo “habitual” en el aspecto físico, ciertas capacidades intelectuales, etc. Hoy las sociedades que suponemos avanzadas, como la española, hemos adoptado acuerdos basados en el derecho a la diferencia, en la inclusión de todas las personas, aunque todavía estamos lejos de hacerla efectiva a todos los niveles.

Nuestra asociación Jubilares, cuyo fin último es “mejorar la salud de la sociedad mediante la inclusión de las personas mayores”, queremos hoy recordar especialmente a las personas mayores con Síndrome de Down, y denunciar su exclusión social. Como dice Miguel López Melero, Catedrático de Didáctica y Organización Escolar UMA, el movimiento de inclusión “supone el respeto a la diversidad del ser humano, al reconocimiento del ser humano como es y no como le gustaría que fuera [a otros]”  “Síndrome de Down… ¿y qué?”, decía la campaña internacional de 2013.

Tratamos de un “fenómeno invisibilizado”, recuerda Gonzalo Berzosa, psicólogo y director de la Escuela de Bienestar para familias con discapacidad. Y es que el primer paso para la exclusión es “ocultar” una realidad. Hoy viven en España unas 34.000 personas con Síndrome de Down, una cifra de hecho más alta que en la década anterior.

Si buscamos una imagen que ilustre esta realidad fácilmente encontraremos fotografías de preciosos niños o niñas, sonrientes, cariñosos… Son reales pero lo cierto es que hoy la mayoría de las personas con Down son adultos, por cierto con cada vez mayores, gracias a los avances en medicina que han logrado aumentar enormemente su esperanza de vida, que hoy ya es superior a los 60 años. “Hoy vemos a uno de 85 con su hija con Down de 60. ¿Quién cuidará de quién?”, dice Berzosa. Hoy las personas con síndrome de Down y sus familias se enfrentan al reto de envejecer. Con sus particularidades respecto de algunos aspectos relativos a la salud, pero afrontando muchas de las resistencias personales, grupales y sociales que vivimos todos. Ante este reto estamos reaccionando, y así leíamos recientemente, que “DOWN GALICIA y la Sociedad Gallega de Gerontología firman un convenio para enseñar a envejecer mejor a las personas con síndrome de Down”.

Down en España 2008

Del informe “Las personas con síndrome de Down
y sus familias ante el proceso de envejecimiento”

Informe down-envejecimiento

Gonzalo Berzosa ha dirigido recientemente la redacción de un interesante documento, Las personas con síndrome de Down y sus familias ante el proceso de envejecimiento. Es una nueva realidad. Hoy las personas con síndrome de Down pueden superar en edad a sus progenitores. Hoy 3 de cada 4 personas con Down están en edad de trabajar y se están desarrollando programas de acceso al contexto laboral para personas con discapacidad intelectual. Hoy la educación inclusiva ya es una realidad. Hoy existen modelos de vida independiente donde estas personas puedan desarrollar al máximo su autonomía. En todo caso, aunque el avance es notable, queda mucho por hacer: en el ámbito educativo, en el laboral, en el ámbito residencial… El entorno físico y social en el que viven es la clave de su autonomía, de su salud y de su dignidad.

Si nos referimos al contexto del envejecimiento, ya hemos recordado en numerosas ocasiones los falsos mitos que relacionan vejez con enfermedad. Si sumamos el prejuicio que relaciona Down con enfermedad imaginemos el estereotipo asignado a estas personas a medida que envejecen. Por ello hay que continuar trabajando en la concienciación de ciertas ideas clave:

– La discapacidad no significa una minoría de edad permanente. Las personas adultas con síndrome de Down no son niños.

– La autonomía personal es un derecho de todas las personas. Debemos dar la oportunidad de hacer por uno mismo, de vivir con nuestro propio proyecto vital. La ayuda excesiva incapacita, tanto a las personas mayores, como a las personas con discapacidad intelectual.

– Las personas con Síndrome de Down quieren trabajar, quieren vivir en pareja… Las barreras a esos anhelos vienen más de sus entornos (familiares, sociales…) que de las discapacidades. “Son los padres los que no le enseñaron a ese hijo a valerse por sí mismo, son los padres los que lo han sobreprotegido, es la escuela la que no le ha querido enseñar…” decía Pablo Pineda, el primer licenciado universitario español con síndrome de Down.

– Tenemos derecho a envejecer de forma satisfactoria (Convención de la ONU de 2006) “manteniendo la calidad de vida conseguida”. Eso afecta al ámbito de la salud física y psíquica, y al entorno social, que habrá de adaptarse a las personas, y no al contrario.

– Las personas con SD quieren mayoritariamente (como todas las demás) vivir en su propia casa y en el entorno en que se ha vivido. Desde nuestra asociación proponemos una vía, muy adecuada a juicio de Gonzalo Berzosa, para una vida independiente en el propio hogar: el jubilar.

El jubilar es una de las alternativas que dan la oportunidad de vivir de forma independiente a personas con discapacidad porque reciben el apoyo de la comunidad. Este apoyo no es una asistencia institucionalizante, sino al contrario, un soporte emocional que a la persona aporta seguridad y mayor autonomía. La persona que vive en una comunidad tipo jubilar o “cohousing” da tanto como recibe. En el caso de las personas con síndrome de Down un jubilar es un lugar donde ellas y sus familias puedan vivir en un entorno intergeneracional adecuado para envejecer bien, e incluidas en la sociedad.

logo DownDown España, federación que engloba a más de ochenta asociaciones de España, ayuda a personas con síndrome de Down y sus familias a lograr, entre muchas otras cosas, recursos de formación para la autonomía y vida independiente.

img_logo_escuela_de_bienestar_tcm207-26103La Escuela de Bienestar antes mencionada ayuda fundamentalmente a las familias que cuentan con personas con síndrome de Down.

 

98 años y una comunidad: ¡Hago lo que quiero!

Evelyn perdió su licencia para conducir, pero en su vecindario había un problema que resolver…

Me gusta tener 98

Le Quitaron Su Licencia De Conducir Por Ser “Vieja”. Mira Su Reacción.

Así viven las personas mayores que se animan a vivir de forma independiente, incluidas en su comunidad. Gente que es feliz “regalándose a sí misma”, queriendo a los vecinos, siendo su amiga. Se trata de una campaña de  ILikeGiving, compartida por UPSCL.com. Es ilustrativa de la vida en un “senior cohousing” o la de un jubilar. Un pequeño ejemplo de las cosas que ocurren en una comunidad de personas que quieren vivir en buena vecindad. Más comunidad para ser más autónoma. No es una paradoja, esto es envejecimiento activo.