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Privacidad en la Comunidad

Charla-coloquio en Guadalajara: "Comunidades de mayores: adueñarse del futuro"Ayer en la charla-coloquio de Guadalajara volvió a surgir la pregunta recurrente de las personas que se oyen hablar por vez primera sobre el modelo de vida de un jubilar: ¿cómo se conjuga la privacidad en un entorno con ese énfasis en lo comunitario? La pregunta puede encerrar muchos miedos: ¿y si me aburro de la gente? ¿y si tenemos conflictos personales? ¿puedo quedarme encerrado en el grupo? ¿hay peligro de que otros invadan mi intimidad? La duda sobre el equilibrio entre privacidad y comunidad suele referirse realmente al peso de la comunidad. Nadie, al hablar de este equilibrio ha planteado la duda de si iba a tener una vida “demasiado privada”…

En la adolescencia, etapa de crisis personal por antonomasia (con la jubilación viene otra), surge a menudo el mismo miedo, y la solución a veces pasa por el aislamiento. Parece la opción fácil, pero crea ulteriores problemas. Generalmente el éxito de esa etapa termina en la madurez del que se enfrenta a vivir con los demás.

Creemos que un jubilar crea un ambiente muy favorable a la vida en comunidad, a la compañía de los otros, al trabajo colaborativo… Y sin embargo hay dos puntos clave que garantizan la privacidad necesaria:

Fotografía: © Charles Durret

1.- EL DISEÑO DEL ENTORNO FÍSICO. Al margen de muchos pequeños matices de diseño que favorecen ambos ámbitos (lo comunitario y lo privado), es fundamental la existencia de los apartamentos completos. Yo tengo mi casa donde me puedo refugiar. No necesito ir a comer al salón comunitario si no quiero. No tengo que hacer ninguna de las actividades que hemos diseñado si no quiero. Vivo en mi casa, y lo comunitario es una extensión de ella. Pero si la puerta de mi apartamento se cierra, como decía una de las vecinas de Solinsieme, nadie tiene por qué entrar. Dice Sigrid (en la foto): “en mi casa tengo tanta privacidad como quiero; y fuera de ella tanta comunidad como quiero”. Un jubilar no es muy distinto a una comunidad de vecinos de las que conocemos.

En fin, sí hay una diferencia, que todos ellos de forma voluntaria se han elegido mutuamente:

2.- EL DISEÑO DEL ENTORNO SOCIAL. ¿Pueden surgir conflictos sociales? Por supuesto, al igual que surgen en el seno de la familia, en el trabajo o en el fútbol. La vida en sociedad tiene sus riesgos… Pero merece la pena afrontarlos. En un jubilar los vecinos se conocen antes incluso de ser vecinos, han pasado por los distintos talleres que Jubilares les ofrece y han discutido previamente sus normas de funcionamiento, esas que irán reescribiendo con el paso del tiempo. Además existe una figura clave, el “gestor de casos“: el asesor de salud, esa persona que ayuda a ir definiendo, a lo largo del tiempo, las necesidades en la atención domiciliaria, esa que asesora en hábitos saludables, y la que seguro habrá de mediar en los pequeños conflictos sociales de la comunidad.

Agradecemos nuevamente a la Biblioteca Pública del Estado de Guadalajara y al El Rincón Lento su colaboración, a todos los participantes en el coloquio de ayer su entusiasmo y la aportación de ideas para el debate. Quedamos a vuestra disposición.

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Senior Cohousing: salud, participación y creación de comunidad

Artículo previamente publicado el 10 de octubre de 2016 en el Blog de Ciudades Amigables con las Personas Mayores, Imserso.

Es objetivo de la Red Mundial de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores, impulsada por la OMS, la creación de entornos que faciliten “un envejecimiento activo y saludable”, promoviendo la “participación de las personas mayores, teniendo en cuenta sus necesidades, percepciones y opiniones”.

En pocas palabras se dice mucho, vayamos por partes:

Recordemos, el Envejecimiento Activo se comprende como un proceso donde se optimizan las oportunidades de salud, participación y seguridad: los 3 pilares están interconectados entre sí, de forma que no es requisito previo a un envejecimiento exitoso el carecer de enfermedad, sino más bien la salud puede ser consecuencia de un entorno que propicie bienestar.

Y es que ya en el documento de constitución de la Organización Mundial de la Salud se definió SALUD como “estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades“.

Autonomía, solidaridad y gozo en el Cohousing

Otra forma, a nuestro juicio más concreta y al tiempo sugerente, de expresar la salud como estado de bienestar es aquélla del Congreso de Perpiñán (1976): “la salud es aquella manera de vivir que es autónoma, solidaria y gozosa”. Así lo recuerdan Joan Subirats y Toni Vilá en su interesante artículo ¿Es la salud un tema estrictamente sanitario?, publicado en el último número de la revista Treball Social. Tres interesantes conceptos. La autonomía es incluso, en nuestro país, derecho subjetivo de ciudadanía desde la ley de “dependencia” de 2006. La solidaridad intergeneracional se reconoce como clave para un envejecimiento activo (participación – seguridad – salud) desde finales del XX. El “goce pleno y en condiciones de igualdad” es el objetivo propuesto por la ONU en su Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad.

Autonomía, solidaridad y gozo son tres importantes objetivos para quien plantee transformar o crear un entorno adecuado para envejecer. Las comunidades autogestionadas de senior cohousing (jubilares) son buen ejemplo de ello:

1.- Son lugares que principalmente fomentan la autonomía personal, precisamente a través de la participación y una verdadera inclusión en la comunidad, a partir de la diversidad en la elección de actividades, en el protagonismo de cada una de las personas a la hora de decidir sobre su propia vida… Hay tanta comunidad como se quiera, tanta privacidad como se desea. Se mantiene una gran autonomía personal, incluso en situaciones de dependencia, porque hay comunidad.

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Me alegro de vivir aquí y creo que todo ha sucedido de una forma armoniosa. Mi mujer y yo somos personas sociables que disfrutamos del hecho de tener justo al lado a la gente con la que mejor lo pasamos. Pero aquí hay un equilibrio muy preciso y definido entre las puertas abiertas y la vida privada. Jens Asger Hansen, residente de Munksoegard.

2.- Son lugares donde se hace patente la solidaridad como interdependencia: necesito de los demás, y yo también me entrego para, entre todos, alcanzar objetivos comunes. Son lugares donde de forma consciente (desde los primeros talleres de empoderamiento) o insconsciente (en la actividad diaria) se diseñan y se ponen en práctica acciones de solidaridad interna pero también para con una comunidad más amplia en la que se insertan. Son lugares donde las personas comparten conocimientos, trabajo, emociones y vivencias, también el deseo común de trascender a otros ámbitos sociales, naturales… Son lugares que fomentan la empatía, el diálogo en la diversidad, la inteligencia colectiva, y la ayuda a la dependencia gracias a una fuerte red de apoyo social.

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Cuando los levantamos por la mañana nos decimos “¿qué puedo hacer por alguien hoy?”. Es sólo un sentimiento discreto. Así que hacemos lo que podemos y lo hacemos discretamente. No necesitamos ver nuestras obras en el periódico o anunciadas en las líneas aéreas. Ted Andrewlevich, residente de cohousing en EE.UU.

3.- Finalmente son lugares destinados al gozo: al placer, el confort, la alegría y diversión, la amistad… Jubilar (del latín iubilare) significa “gritar de alegría”. Las personas jubiladas o las que viven en un “jubilar” (las personas mayores en definitiva) cuentan con múltiples oportunidades para seguir gozando.

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Huele bien a través de las ventanas de la cocina, donde se prepara la cena. Nuestras cenas colectivas suelen consistir en una ternera, cordero, huevos y pollo de nuestra pequeña granja, y verdura de nuestro huerto. Hace una tarde estupenda, así que decidimos cenar en la terraza, con vistas a la laguna. Todo el mundo echa una mano con las sillas y las mesas, y para poner las sombrillas.Después de cenar, una vez se han retirado las mesas, formamos dos equipos y jugamos a la petanca una hora o así. A un par de nosotros se nos da bastante bien, y hay un poco de guasa. Según termino el día, cruzo al gallinero y lo cierro por la noche. Unos pocos vecinos entran en la casa común a tomarse una botella de vino; los otros vuelven a su casa a relajarse con las noticias después de un día agradable. Olaf Dejgaard, residente de Munksoegard.

El creciente interés acerca del modelo “cohousing” en nuestro país ha sido impulsado principalmente por las personas mayores (no fue así en otros países donde era la juventud pionera en la transformación innovadora del modelo de vivienda o barrio). Es por ello que la Unión Democrática de Pensionistas UDP (miembro asimismo del grupo de trabajo de Ciudades Amigables) ha incluido recientemente en su web un interesante blog sobre Cohousing.

Herramientas: metodología participativa, creación de comunidad

La participación es herramienta común para lograr los tres objetivos. También lo son cualesquiera métodos para la creación y cohesión de la comunidad. Así, el cohousing es entorno paradigmático para la mejora de la salud, tal y como la hemos formulado. Pero no es el único, ni mucho menos. Conviene tomar los principios enunciados y releer las líneas escritas más arriba pensando en la transformación de las residencias o centros de mayores, en nuestra propia comunidad de vecinos, en el barrio o aldea, la ciudad global…

La Red de Ciudades Amigables con las Personas Mayores propone 8 áreas temáticas sobre las que reflexionar con el objetivo de lograr entornos para la mejora de la calidad de vida de las personas mayores (y por tanto, de todas). Parece interesante añadir, dentro de la metodología que propone la OMS, al trabajo con los grupos focales otras reflexiones sobre temas transversales para una verdadera transformación de la ciudad como ecosistema centrado en las personas: cómo lograr más autonomía, más solidaridad, más gozo. Es una cuestión de salud.

(Por: Javier del Monte Diego. Asociación Jubilares. Citas de Durrett, C. (2015). El Manual del Senior Cohousing. Autonomía personal através de la comunidad. Madrid: Dykinson. Fotografías de las webs de las asociaciones canadiense y de EEUU de Senior Cohousing)

20 razones para apostar por el Cohousing

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Charles Durrett este jueves en CEAPAT (Madrid)

Si no pudiste asistir a la jornada “Cohousing: Autonomía y Participación en la creación de alternativas residenciales”, merece la pena ver el vídeo con la grabación íntegra de la misma, que aquí dejamos. Cada intervención dura menos de 30 minutos, salvo la de Charles Durrett, que tuvo la oportunidad de explicar durante algo más de tiempo su vasta experiencia de investigación del modelo en Europa, de creación de comunidades de Cohousing en EEUU (más de 50), y también su propia y rica experiencia de vida en ellos. Además de las personas expertas en Cohousing y Atención Integral y Centrada en la Persona de la mesa, durante el debate final intervinieron otras más de veinte personas que aportaron nuevos y diversos puntos de vista. No hay desperdicio. Como adelanto, dejamos 20 sencillas ideas expresadas a lo largo de esta intensa mañana:

  • El Cohousing son 6 características imprescindibles: iniciativa y diseño propio, intencional para la vida comunitaria; zonas comunes amplias y según modelo hogar; autogestión; sin jerarquía; con economía y vida privada (Miguel Ángel Mira)
  • Cohousing es co-cuidado: “Las comunidades de cohousing son lugares para el soporte mutuo“. “Margaret no se siente bien. Voy a llevarle una sopa de pollo” (Charles Durrett)
  • Cohousing es oportunidad e ilusión: “Quiero que los próximos 50 años sean más divertidos que los 50 primeros” (Charles Durrett)
  • El Cohousing no solo ahorra energía (Durrett mostró incluso su factura de la luz), sino sobre todo “impresiona por la energía que crea
  • Envejecimiento activo y ejercicio efectivo de los derechos. El Cohousing viene a lograr al fin el necesario equilibrio entre libertad/dignidad (participación) y seguridad/salud. (Pilar Rodríguez)
  • El Cohousing aporta verdadera autonomía: “Nosotros somos los autores de nuestra propia vida” (residente de Trabensol)
  • También equilibra comunidad y privacidad: “Tanta privacidad como quieras, tanta comunidad como quieras” (Charles Durrett)
  • Cohousing es proyecto de futuro. “Autogestiona tu futuro” (Aurora Moreno, Residencial Santa Clara). Y es que “vivimos de proyectos, no de recuerdos” (Jaime Moreno, Trabensol)
  • Cohousing sí es tu vivienda, tu hogar. A diferencia de otros modelos residenciales, como Profuturo que “no es una alternativa a la vivienda, ésta es irreemplazable” (Felipe Martín, Profuturo)
  • El Cohousing transmite un legado. “Puedo dejar algo, una mejora para la sociedad…” (Miguel Ángel Mira, Jubilares)
  • Algo más que amistad. Espíritu juvenil. Compartimos valores éticos (Tony Pons, de Córdoba)
  • Cohousing puede ser continuidad de cuidados, y diversidad. Viviendas para toda la vida. Y más, “viviendas para todas las vidas” (madre de persona con autismo)
  • El cohousing permite el desarrollo de capacidades, diseñar actividades desde las necesidades personales, conductas autónomas a partir de vivencias sentidas (Gonzalo Berzosa, Escuela de Familia y Discapacidad de Fundación Mapfre).
  • Todos alegres” (Alicia, Trabensol)
  • Cohousing es sostenibilidad. “Ahorraría hasta el 70% del gasto de los estados” (Charles Durrett)
  • El Cohousing tiene método.  “La participación requiere método” (Javier del Monte, Jubilares). Aquí la clave está en la construcción del grupo (Cristina, trabajadora en la ONCE). Y ahora, gracias a las más de 90 personas que de una forma u otra han hecho posible su edición, tenemos traducido al español “El Manual del Senior Cohousing”, del mismo Charles Durrett.
  • Gonzalo Berzosa finalmente marcó tres poderosas razones para el Cohousing: identidad, vínculos, proyectos. “¿Por qué entonces no nos apuntamos a ello?”

La pregunta queda abierta. En Jubilares estamos convencidos de que la clave es el actual desconocimiento del modelo. Por eso es tan importante su difusión. En todo caso al final del debate de la jornada se dieron muchas más razones. Te animamos a escribir las tuyas (o cualquier comentario) al final de este post. Muchas gracias.

Puedes ver las intervenciones a partir del minuto en que aparecen, pinchando en cada uno de los enlaces de abajo:

Gracias a IMSERSO, CEAPAT, las más de 170 personas que estuvimos juntas en la sala, las más de 90 que han ayudado a hacer posible “El Manual del Senior Cohousing”, a las decenas que vieron el debate en streaming… Poco a poco entre todos vamos dando a conocer y faciltando la creación de este tipo de comunidades en las que vivir como realmente deseamos, junto a nuestras amigas y amigos, compartiendo vida(s).

Cohousing: autonomía y participación. Durrett en Madrid

Actualización: Vídeo de la jornada completo aquí.

En unos días tendrá lugar la Jornada de Formación Especializada en Servicios Sociales de IMSERSO “Cohousing: Autonomía y Participación en la creación de alternativas residenciales”. La Asociación Jubilares ha colaborado en la organización de la misma. Entre sus objetivos se encuentran:

  • Cartel Cohousing 2015Dar a conocer cómo los principios de la Autonomía personal y la Participación se emplean de forma efectiva para la generación de alternativas residenciales como el “Cohousing” para personas mayores y otros colectivos vulnerables.
  • Presentar, frente a un enfoque de modelo arquitectónico residencial, una visión del cohousing como proyecto integral que genera un estilo de vida autónomo y de inclusión en la comunidad, a partir de un inusual trabajo de participación directa de las personas implicadas en todo momento.
  • Finalmente, exponer los retos y las oportunidades del modelo “cohousing” como modelo coherente con el paradigma de Atención Integral y Centrada en la Persona, así como el carácter ejemplificante para el desarrollo de alternativas residenciales o de vida en comunidad en diversos colectivos.

La jornada está dirigida a profesionales del ámbito de la gerontología, organizaciones de personas con discapacidad, responsables de adminstraciones públicas (especialmente ayuntamientos), pero sobre todo a las personas mayores o cercanas a la edad de jubilación, y personas de cualquier edad interesadas en formas de vida colaborativa. El lugar de encuentro será el CEAPAT (Centro Estatal de Autonomía Personal y Ayudas Técnicas), C/ Los Extremeños, 1, Madrid. La entrada es gratuita. Aquí, el programa.

Puedes inscribirte aquí: http://www.imserso.es/imserso_01/innovacion_y_apoyo_tecnico/formacion_especializada/index.htm

El “creador” del Cohousing: Charles Durrett

DurrettHemos de agradecer enormemente el esfuerzo del arquitecto Charles Durrett, que aceptado la invitación para desplazarse a Madrid para compartir con todas las personas asistentes su vasta experiencia en la creación de experiencias de Cohousing y Senior Cohousing. Fueron precisamente él y su mujer, Kathryn McCamant, los que, después de recorrerse decenas de comunidades en Europa, introdujeron en los años 80 el término “Cohousing” en el Oxford English Dictionary. Desde entonces han asesorado sólo en EEUU a más de 50 comunidades y a muchas más en otros lugares del mundo. Y por cierto, popularizaron el término también en países de habla no inglesa.

Durrett no solo ha investigado durante décadas sobre Cohousing, escrito varios libros y trabajado como falicitador de este tipo de comunidades, sino que personalmente vive en ellas desde hace muchos años. Tendremos la oportunidad de charlar con él y plantear las dudas y curiosidades que os parezcan pertinentes, en una jornada que esperamos resulte eminentemente participativa.

Experiencias pioneras en España: Profuturo y Trabensol

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Jaime Moreno

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Felipe Martín

El lugar, el tiempo, las personas que impulsaron la creación de estos complejos residenciales, los métodos de creación de comunidad y diseño del lugar donde querían vivir… son diferentes. Pero en todo caso ambas experiencias son fruto de una principal necesidad (querer tomar las riendas de la propia vida en la etapa de mayor) y ambas se desarrollaron con mucha intuición, con referencias diversas aunque sin el conocimiento que hoy día tenemos acerca de las experiencias de Cohousing en todo el mundo. Será interesante contrastar con la experiencia de Durrett, y conocer, por boca de algunos de sus creadores (Felipe Martín, de Profuturo; Jaime Moreno, de Trabensol), cómo se gestaron; también cómo viven estas comunidades en la actualidad.

La atención a la dependencia. Cohousing como oportunidad para personas y colectivos en situación de fragilidad

Pilar Rodríguez

Pilar Rodríguez

Son asuntos que preocupan a las personas mayores que se acercan al concepto de Cohousing: ¿qué ocurre con la dependencia? Hoy tenemos claro que la independencia y la autonomía son cuestiones muy distintas. Ésta última es un derecho y se ha de garantizar en todo caso. Las oportunidades que ofrece el modelo de Cohousing (tanta comunidad como se desee, tanta privacidad como quieras; desarrollo de actividades significativas para la propia vida; accesibilidad en el caso de los jubilares, participación hasta límites inéditos…) son garantía de éxito para un envejecimiento exitoso, donde la persona es dueña de su vida. Los servicios de atención, cuando son necesarios, se han de diseñar sobre estos fundamentos. Pilar Rodríguez, presidenta de la Fundación Pilares para la Autonomía Personal, nos contará cuáles son esos principios y los criterios de planificación, integral y centrada en la persona, coherentes con ellos.

Gonzalo Berzosa

Gonzalo Berzosa

Gonzalo Berzosa, Director de la Escuela de Familias y Discapacidad de la Fundación Mapfre, quiere lanzar un guante: las personas con discapacidad intelectual y cognitiva y sus familias requieren de soluciones que, nuevamente, garanticen altas cotas de autonomía e inclusión en la comunidad. Los valores del Cohousing parecen dar respuesta a esta necesidad. ¿Cuáles son los retos que plantea este modelo de cara a colectivos vulnerables?

Presentación de “El Manual de Senior Cohousing”

cubierta.inddFue una afortunada noticia que IMSERSO eligiera para el encuentro que venimos comentando una sede con la significación del CEAPAT. Es asimismo una verdadera alegría para todos que sea precisamente en ese lugar donde vea la luz la edición en español del mítico Manual del Senior Cohousing, escrito por Charles Durrett en 2009 para el público norteamericano. La lectura del libro servirá para darse cuenta de que no somos tan distintos daneses, estadounidenses, españoles, latinoamericanos… sino personas con necesidades similares e igualmente preparadas para ejercer nuestros derechos y nuestra sed de vida colaborativa. La aportación de nuestra Asociación Jubilares no se basa tanto en una supuesta adaptación al contexto español de un modelo que es sin duda universal, sino más bien en el trabajo para la evolución de dicho modelo, como diseño integral y centrado en la persona y basado más que nunca en la autonomía personal y la inclusión en la comunidad. Es la razón para añadir en este libro dos anexos al trabajo original de Charles Durrett, y que pretenden introducir una mirada complementaria.

El libro, editado por Dykinson con la colaboración de Jubilares, es ya una realidad gracias al trabajo de socias y amigas de nuestra (vuestra) asociación, así como a la participación económica de más de 80 personas y organizaciones, mediante la campaña de crowdfunding en Verkami. A todas ellas, muchas gracias. Por cierto que es de justicia destacar la especial aportación de las siguientes entidades:

logos Manual Senior Cohousing: Cohousing Verde - Dédalo - Lledó Iluminación - MMN Arquitectos - Matía Instituto Gerontológico - Living Cohousing - Fundación Pilares - Serpentina Senior - Sostre CívicDurante el mes de septiembre mantendremos el precio especial de lanzamiento que propusimos durante la campaña de crowdfunding (30€ + gastos de envío si es necesario). Puedes dirigirte a info@jubilares.es para solicitar tu ejemplar si así lo deseas.

10 opciones para “compartir piso”

Dado el interés de este artículo, lo actualizamos con la información que nos vais dejando en vuestros comentarios.
¡Gracias por ello!

Hogar y café

hogar-cafe-cartel-01Recientemente la Fundación Pilares para la Autonomía Personal ha puesto en marcha en Madrid el programa de vivienda compartida para mayores de 60 años “Hogar y Café”. Aquí un artículo específico. (Actualización 5 de agosto de 2019).

Compartir casa, ¿cosa de jóvenes?

Cualquier persona que quiere compartir piso acude a los portales de vivienda, donde ya existe tal opción, y puede encontrar decenas de miles en nuestro país: “pisos compartidos” en Idealista, en Easypiso, Pisoscompartidos… Sin embargo, el segmento de la población a quien va dirigido es, más o menos descrito de forma explícita, sin duda joven. Idealista, por ejemplo, tan solo diferencia entre “18-25, 25-35 y más de 35 años”. En Easypiso, según cuenta ABC, no hay más de 100 personas jubiladas inscritas…

Tradicionalmente eran los y las estudiantes las personas que requerían de esta forma de vida, fundamentalmente por precio, pero también porque vivir con otras personas ofrece la independencia deseada: compartir tareas domésticas deja más tiempo para otras actividades; esa pequeña economía común ayuda a liberar de la dependencia económica parental. Así que nuevamente descubrimos que estar con otras personas, paradójicamente (en realidad, es lógico) nos hace más autónomas.

Un modelo en el recuerdo: "las chicas de oro" y una mesa camilla que las une hace más fuertes

Un modelo en el recuerdo: “las chicas de oro” y una mesa camilla que las hace más fuertes

Joyners

En ese tipo de portales de búsqueda el perfil habitual es el de personas que quieren compartir espacio de estudio con jóvenes universitarios, personas que desean mayoritariamente encontrarse con otras de su edad. Habiendo detectado una necesidad entre personas de otras edades, han surgido empresas como Joyners, que recuerdan que el envejecimiento poblacional lleva a la búsqueda de “nuevos formatos de hogar que nos ayuden a encarar la etapa adulta mejorando nuestra vitalidad”. Su lema: “comparte hogar y disfruta de tu etapa adulta”.

Joyners

La Casica de mis Abuelos

Hace años que Inés Hernández, fundadora de La Casica de mis Abuelos, lleva empeñada en fomentar una alternativa residencial para el envejecimiento activo: la más sencilla de llevar a cabo, viable económicamente, la que da salida a esa gran cantidad de grandes pisos vacíos repartidos por el centro de nuestras ciudades: compartir casa. Su empresa ayuda en la gestión de la asistencia a domicilio que se haya de requerir según el grado de dependencia de sus moradores. Así definen dos modelos:

Casica Abuelos

Viviendas compartidas:
Varias personas mayores comparten una misma vivienda (que puede ser la de uno/a de ellos/as), así como los gastos que se generan en ella. Deciden las normas de convivencia, se hacen compañía mutuamente, y se apoyan en las necesidades que vayan surgiendo. Cuentan con profesionales de referencia quienes median en la convivencia y con quienes pueden contar siempre que lo necesiten para aconsejarles y gestionarles soluciones ante las situaciones que vayan surgiendo.
Viviendas intergeneracionales:
Una persona mayor ofrece alojamiento en su domicilio a otra persona de una generación diferente que contribuiría con los gastos de la convivencia en común a cambio de apoyo, compañía y ayuda para realizar diferentes trámites. Existen profesionales que gestionan estos alojamientos, quienes supervisan esta convivencia y ayudan a que ésta sea adecuada en todo momento.

Compartir piso no es solo una alternativa en sentido negativo (por miedo) a la residencia de mayores, sino que se convierte en oportunidad para una lograr un estilo de vida que conduce a un envejecimiento activo seguramente más rico en compañía de otras personas.

Asociación Cicerón

En el extranjero se lleva mucho tiempo proponiendo esta forma de residencia no meramente espontánea sino organizada para un buen envejecimiento. Así comentamos ya en nuestro blog el caso francés y hace unos días leíamos sobre iniciativas en Alemania. En nuestro país hemos compartido piso de forma callada, pero hoy los medios online y redes sociales están ayudando a difundir el modelo cuando este es estructurado como tal. Así, la Asociación Cicerón creó ya en el año 1982 la vivienda de mayores “Cicerón-Torrijos”, en la provincia de Toledo:

Logo_Asociación_CicerónEs una vivienda unifamiliar, similar a los hogares castellanos tradicionales, donde convive un grupo de 12 personas mayores (mujeres y hombres) sin lazos de consanguineidad que merced a la dinámica grupal existente han forjado vínculos de afecto y ayuda mutua CUASI-FAMILIARES, recordando un sistema comunal en el que las personas participantes comparten de forma más o menos equitativa y solidarias las tareas domésticas, económicas, sociales con la ayuda de dos Auxiliares de Vivienda que les acompañan en los cuidados que precisan y en otras actividades básicas de la vida diaria, y de una Coordinadora que es el motor y alma de la Casa, con una función añadida importante consistente en acercar los recursos socio-sanitarios a los inquilinos de la vivienda, como mediadora de recursos. “Diríamos que es una vivienda normal, para gente normal, donde cada residente hace una vida habitual a la que llevaba en su anterior domicilio y que está ubicada en un barrio céntrico de Torrijos (Toledo)”.Representa un modelo alternativo a las clásicas residencias.

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Las fotos muestran el día a día de un lugar donde las actividades de la vida cotidiana, las actividades “con sentido”, son las que cobran verdadero significado para los moradores de la casa compartida, que realmente se sienten seguros, participan y mantienen o mejoran su salud. Recordamos, esa es la definición de envejecimiento activo.

Residencia-hogar. O Lecer, Atendo

El modelo hogar es clave en el diseño de la vivienda. Eso supone contar con una estética doméstica (no residencial, hotelera u sanitaria), pero sobre todo con una personalización del espacio en que se vive. Esa personalización, por supuesto, se lleva a los servicios asistenciales cuando son necesarios. Así, contando con una verdadera asistencia integral y centrada en la persona (AICP), la diferencia se hace mínima entre una “vivienda compartida con AICP” y una “residencia-hogar”, como la que propone O Lecer en Vigo, una de las Buenas Prácticas de la Red Modelo y Ambiente de la Fundación Pilares. Estas pequeñas residencias pueden implantarse en grandes pisos, como el de Atendo, que sirve a 12 personas en el centro de Vigo.

Provivienda. “Compartiendo casa, compartiendo vida”

provivienda Compartir piso no es tan fácil como encontrar compañeros. Es importante que la solución sea accesible a todas las personas. Es en este sentido en el que trabaja la Fundación Diversitas y su iniciativa Provivienda. Como comentaba Marta Romero en Envejecimiento [en-red], personas que viven solas, o que tienen dificultad para alquilar una vivienda, pueden solicitar la participación en este programa de “solidaridad y convivencia”:

fundacion-diversitas“Compartiendo casa, compartiendo vida” es un proyecto de convivencia entre personas solas, mayores de 65 años, y personas o familias con dificultades de acceso a la vivienda. Éste surge con el fin de aprovechar las potencialidades de ambos grupos de población y desarrollar un espíritu solidario, fomentando la creación de redes de apoyo intergeneracional e intercultural.

“Compartiendo casa, compartiendo vida” se caracteriza por que la persona mayor ofrece su vivienda habitual para compartirla con familias o personas que, por alguna razón, tienen dificultades para acceder a una vivienda en el mercado libre del alquiler.  A cambio del alojamiento, la persona o personas que entran a vivir en la casa acompañarán en el hogar y ayudarán a la persona mayor en sus tareas diarias, creándose un espacio de convivencia beneficioso para ambas partes:

  1. Por un lado, se facilita el acceso a la vivienda a personas o familias en situación de vulnerabilidad social
  2. Por otro lado, se mejora la calidad de vida de las personas mayores

Durante este proceso, Provivienda, en colaboración con Fundación Diversitas, realiza acompañamiento, mediación y seguimiento de la convivencia, para asegurar que la relación se desarrolla correctamente.

Fundación Llars CompartidesFundació Llars Compartides

La Fundación Llars Compartides trabaja en una línea similar, en este caso alquilando los pisos de que ella misma es propietaria. Cuenta en la actualidad con 8 pisos en Barcelona y 1 en Badalona, donde conviven 3 ó 4 personas. Así describen su trabajo:

Ofrecemos la posibilidad de disfrutar de una vivienda adecuada a:

  • Personas mayores que a pesar de cobrar una pensión, tienen dificultades para acceder a una vivienda digna y/o accesible.
  • Personas mayores que sufren soledad, falta de apoyo familiar o quieren simplemente optar por un estilo de envejecimiento autónomo.

La Fundación es la arrendataria de los pisos. Los residentes de los hogares pagan a la Fundación en función de su nivel de renta, como máximo un tercio de su pensión, y se hacen cargo entre todos de los gastos de suministros. Semanalmente supervisamos la convivencia y el bienestar de los residentes de los hogares. Todas las peticiones que atendemos vienen derivadas por los servicios sociales municipales.

Los amigos crean “familia” que se apoya, que aúna esfuerzos. El testimonio del vídeo es emocionante y muy ilustrativo.

Otras fórmulas: estudiantes, intercambios…

estudiante y persona mayorPara lo alargar más el texto, dejaremos para otro post iniciativas de tipo intergeneracional, basadas inicialmente en la convivencia de estudiantes que “acompañan” a personas mayores; éstas a su vez ofrecen la calidez de un hogar y la posibilidad de acceso a un piso en condiciones económicas. Ese intercambio aparentemente pragmático y unidireccional de compañía se torna finalmente una experiencia enriquecedora para ambas partes, de ayuda mutua solidaridad intergeneracional. Existen programas de este tipo en multitud de universidades españolas.

Se trata de la fórmula extendida en muchos países es el homesharing, o intercambio de alojamiento por ayudas de algún tipo (cuidados, tareas domésticas, etc.). En este directorio se presentan estos 16 programas:

  • Fundació Catalunya La Pedrera. Programa VIVE Y CONVIVE con 34 programas en universidades españolas:Girona, Lleida, Tarragona, Badalona, Barbera del Vallès,Castelldefels, Cerdanyola, L’Hospitalet de Llobregat, Salt, Reus, Manresa, Mataró,Sabadell,Sant Cugat, Terrassa, Vic,Palmade Mallorca, Castellón, Valencia,Gandia,Madrid,Alcalá de Henares, San Sebastián de los Reyes, Zaragoza, Cáceres, Badajoz
  • Albacete: Ayuntamiento. “Convivencia entre mayores y jóvenes estudiantes”
  • Alicante: Asociación Universitaria para la promoción del voluntariado. “Alojamiento por compañía” (mayores y estudiantes)
  • Almería: Universidad de Almería. “Programa de alojamiento de estudiantes universitarios con personas mayores”
  • Barcelona: Almics de laLLAR.
  • Bilbao: Universidad de Bilbao-Deusto. Convivencia Intergeneracional y Ayuda Mutua
  • Cádiz: Junta de Andalucía. “Programa de convivencia de jóvenes universitarios con personas mayores y/o discapacitadas”
  • Granada: Universidad de Granada. “Alojamiento Alternativo: Tercera edad-estudiantes”.
  • Las Palmas de Gran Canaria: Universidad de Las Palmas G.C. “Servicio de Alojamiento Alternativo”
  • León: E.U.T.S. Nuestra Señora del Camino de León. “Servicio de Convivencia Ancianos – universitarios”
  • En Madrid al menos 7 universidades participan en el programa “Convive” en colaboración con la ONG Solidarios para el Desarrollo:
  • Málaga: Universidad de Málaga. “Programa de Alojamiento de Estudiantes Universitarios con Personas Mayores”
  • Murcia: Universidad de Murcia. “Convivencia ENTRE generaciones” (mayores-estudiantes)
  • Salamanca: Universidad de Salamanca. “Programa de Alojamientos Compartidos entre Universitarios y Personas Mayores”
  • Santiago de Compostela: Instituto Gerontológico Gallego. “Convivencia Intergeneracional”
  • San Sebastián: Ayuntamiento. “Programa para la convivencia entre estudiantes y personas mayores”
  • Sevilla: Universidad de Sevilla. “Programa de Alojamiento de Universitarios/as con Personas Mayores, Discapacitadas y Padres/Madres con hijos a su cargo”
  • Valladolid: Universidad de Valladolid. “Programa de acercamiento intergeneracional”

(Información de contacto para todos estos programas, aquí: homesharing-en-espana-2015)

El intercambio de casa o habitación, en muchos casos compartiendo espacio con los residentes habituales, también está incrementando un verdadero auge en los últimos tiempos. Páginas como Airbnb lo favorecen; también proyectos planteados de forma específica para personas mayores, como LinkedAge, del que ya hablamos aquí en otra ocasión. En algunos casos el objetivo es aprender otros idiomas, algo para lo que no existe una edad…

Seguimos constatando que en nuestro país existe un interés creciente en fórmulas alternativas a las opciones residenciales habituales. La reformulación paulatina de los roles familiares (“no quiero ser una carga para mis hijos”…), la crisis económica, la asunción de derechos como la propia autonomía personal… llevan a considerar como opciones reales aquéllas que hace tiempo sólo eran objeto de charla de bar: ¿Y si vivimos todos juntos?

Un jubilar (cohousing) no es una casa compartida

Finalizamos aclarando, para evitar confusiones, que el modelo que desde nuestra asociación principalmente fomentamos, el “jubilar” (senior cohousing), no es implica “compartir piso”. Cada una de las unidades residenciales que conforman la cooperativa tiene carácter de vivienda de uso privativo, si bien existen zonas comunes, consideradas como extensión del hogar, y que favorecen la vida comunitaria. El cohousing aporta más opciones de privacidad o comunidad, a costa también de construir una comunidad más grande (15-30 viviendas).

y-si-vivimos-todos-juntosUn jubilar es este modelo autopromovido y autogestionado de cooperativa, mas es objetivo prioritario de la asociación Jubilares apoyar también iniciativas como las comentadas en este artículo, como entornos donde envejecer de forma autónoma e inclusiva. La vivienda compartida es una opción real, asequible y enriquecedora para vivir en compañía, con el soporte emocional que aporta resiliencia y autonomía personal, ayudando a desarrollar  y mantener nuestras múltiples capacidades.

Si conocéis algún proyecto o referencia más os agradeceríamos que lo añadiérais en los comentarios; así podemos completar esta pequeña guía. También animamos a comentar acerca de vuestra propia experiencia, si la tenéis en cualquiera de los casos.

Ejemplos Internacionales (XIV): cohousing y discapacidad intelectual

Comenzamos el post recordando, como hemos hecho ya en otras ocasiones, ese artículo 9 de la Convención de la ONU sobre los derechos de las personas con discapacidad, que insta a que éstas “puedan vivir de forma independiente y participar en todos los aspectos de la vida (…)”. El modelo cohousing, que garantiza tanto vida privada, comunitaria y vida pública, es una vía para esas familias que desean una igualdad de oportunidades, autonomía  e inclusión social para sus hijos e hijas con síndrome de Down, autismo o algún otro tipo de discapacidad intelectual. Pocas iniciativas existen aún, pero sí alguna. Creemos que se puede aprender mucho de ellas:

Villaggio Godega (Italia). El proyecto Cohousing 4Autism

Según la Fundación promotora del proyecto, Fundazione Oltre il Labirinto Onlus4Autism Cohousing es “la mejor manera de garantizar la seguridad y el bienestar de los adultos con autismo”, porque viven y trabajan en un área estructurada y adecuada, y participan en la vida de la comunidad en plena inclusión: en su barrio, comarca…

Oltre il labirinto onlus“Los adultos con autismo tendrán la privacidad de su propio hogar y la seguridad proporcionada por el cohousing y por la proximidad de las familias y el personal y voluntarios de la comunidad que los rodea”.

En el diseño del proyecto sus promotores han pensado alejar instalaciones residenciales, laborales y de ocio lo suficiente como para alentarles a trasladarse de un lugar a otro y evitar precisamente la formación de un gueto. Para ello se involucra toda la comunidad, mediante actividades de trabajo territoriales donde se encuentran familias, niños, trabajadores y voluntarios. La idea es crear una especie de “pueblo extendido”, en línea con el concepto de cohousing. La principal innovación de este proyecto, único en Europa, es esa doble participación de familias y comunidad entera.

Se eligió el modelo “granja” para lograr más posibilidades de éxito que en un contexto urbano, en términos de durabilidad y diseño, seguridad y tranquilidad. Se logrará mayor nivel de autoestima en la ejecución de obras agrícolas o rurales, mayor integración de relaciones sociales y de trabajo con otras personas, más sostenibilidad económica, mejor aprovechamientod de la “cadena de valor” social, con reducidos costes sociales. En la actualidad se están construyendo aún instalaciones y edificios del complejo. Aquí dejamos una pequeña muestra del ambiente de colaboración y amistad que ya es una realidad:

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Breda (Holanda). Fundacion 2×7 y discapacidad intelectual

Hace unos días (gracias al blog La Ciudad Viva, y su post sobre Iniciativas Bottom-up en Holanda), conocimos de otra solución residencial con apoyo comunitario, para personas con discapacidad: la desarrollada por la Fundación 2×7 en Breda, Holanda. Se trata de un complejo autopromovido por 14 parejas que tenían algún hijo o hija con discapacidad intelectual. La Fundación se creó para el desarrollo de viviendas asequibles, que debían servir a familias de clase media, y que querían ofrecer una vida lo más independiente posible para sus hijos. Para ello se construyeron 14 viviendas de uso privativo, con zonas comunes en planta baja donde desarrollar actividades de socialización e inclusión social.

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Según los principios que se enuncian en la web de 2×7, el apoyo profesional se ofrece solo a partir de donde no llega la propia capacidad personal: cocinar, limpieza o vestirse pueden ser algunas de las actividades que requieren ayuda. Los profesionales estimulan el encuentro entre residentes, para evitar el aislamiento, y trabajan de forma personalizada con cada uno de ellos. La empresa Prisma finalmente está llevando a cabo esta labor de atención, con la contratación de asistentes personales para cada residente, elegidos con el acuerdo conjunto de empresa y padres.

Para el desarrollo de la idea fue clave la visión de Remert Honig, uno de los padres implicados y al tiempo contribuidor principal en lo económico. El coste del edificio (unos 270.000 € por vivienda) se ha ido sufragando principalmente mediante donaciones privadas y el esfuerzo de los miembros de la Fundación sin ánimo de lucro.

A diferencia de muchas otras iniciativas de viviendas asistidas para personas con discapacidad, la novedad fue la búsqueda de la absoluta privacidad de cada uno de los residentes (con viviendas completas), y la implicación personal de madres y padres en el desarrollo de los cuidados y la vida de los chavales.

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Así, desde septiembre de 2007, cada residente vive alquilado en la vivienda completa de 51m2 (un dormitorio, baño, cocina, estar y trastero) y además contrata los servicios de la empresa comentada. Las zonas comunes incluyen habitaciones de invitados, salones de recreo (billar y futbolín), de estar (TV, juego, comida…), sala de lavado, estar para supervisores, y dos cocinas, para hacer la comida con ayuda profesional si es preciso.

El modelo nos parece interesante puesto que aunque no se trate propiamente de un cohousing, sí asume los mismos principios de autonomía, soporte comunitario, atención centrada en la persona, autopromoción y autogestión (en este caso por parte de las familias)…

Alternativas de viviendas. Escuela de Bienestar

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Gonzalo Berzosa, director de la Escuela de Bienestar, en una de las sesiones de formación

La Escuela de Bienestar de la Fundación Mapfre trabaja en la difusión de una idea clave, que suscribimos: Las personas con discapacidad son ciudadanos titulares de derechos, participativos y responsables, que asumen la dirección total y completa de su vida personal y social. Asimismo realiza una labor educativa y de apoyo a las familias, desde iniciativas como la creación de Contenidos Formativos, que plantean conocimientos sobre temas relacionados con la discapacidad intelectual y añaden ejercicios, reflexiones y actividades para saber actuar en la vida cotidiana generando una comunicación positiva, un clima emocional cálido,  que posibilite autonomía y vida independiente en las personas con discapacidad intelectual.

La Asociación Jubilares ha tenido el honor de participar en el desarrollo de uno de los capítulos,  “Alternativas de viviendas”, cuyo enlace dejamos aquí. El objetivo de los nuevos modelos residenciales, los de la llamada “5ª generación”, de “desinstitucionalización” con vistas a un nuevo modelo con “apoyos basados en la comunidad” habrá un día de llegar. Entonces será imprescindible la implicación de la administración y del conjunto de la sociedad, como colectivo de personas todas corresponsables de las demás. Mientras, seguiremos desarrollando proyectos de pequeñas comunidades tipo cohousing (jubilar), donde personas o colectivos vulnerables puedan vivir de forma autónoma y verdaderamente incluidas en una comunidad más amplia, alejadas de la institucionalización o el gueto.

Espacio, lugar y envejecimiento

construyendo el espacio para envejecer

Persona mayor haciendo, por ella misma, del espacio… un lugar

Una de las definiciones comúnmente aceptadas del envejecimiento es aquella que lo define en relación a unos cambios irreversibles e intrínsecos a todos los miembros de una misma especie, de manera que, con el paso del tiempo, se vuelven cada vez menos capaces de afrontar las exigencias del ambiente…” (Handler, 1960)

La citada concepción del envejecimiento como paulatina inadaptación al medio nos resulta sugerente, puesto que desde el mundo de la geriatría y la gerontología se ha trabajado tradicionalmente más en los procesos de cambio que sufre el individuo, y no tanto en la adaptación del medio de forma que se reduzcan o eliminen esas “exigencias del ambiente”.

El trabajo de nuestra asociación se centra precisamente en la transformación del entorno físico y social en que envejecemos. Hoy recopilamos algunas vías para facilitar que las personas sigan conservando su “capacidad” de vivir los cambios que forman parte de la vida, en este caso adaptando el medio a sus necesidades:

1.- No es necesario insistir en que entornos accesibles (a personas con discapacidad) exigen menos esfuerzos a todas las personas, no solo las de ciertas edades o con diversidad funcional. El diseño universal es un éxito para todo tipo de personas, un logro social.

Al tiempo, no debemos olvidar que la accesibilidad no se puede oponer a la amabilidad y confort a otros niveles: las viviendas para mayores no son (ni deben parecer) hospitales. La ciudad tampoco es un mero conjunto de vías de circulación. La realidad del medio físico es más compleja y rica y ante todo ha de perseguir la sensación de bienestar de las personas.

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Terraza privada en un cohousing de EEUU

2.- El espacio doméstico ha de “conjugar una gran intimidad, que es imprescindible, con la necesidad imperiosa de no estar ni sentirse aislados (Teresa San Román, “Espacio y Ancianidad”). Hemos hablado a menudo de ese equilibrio. Este aspecto es clave en el diseño de espacios residenciales específicos para personas mayores (a menudo falta intimidad, y en otros casos surgen graves sentimientos de soledad), pero también para repensar la propia vivienda privada (por ejemplo, un necesario cambio de bañera por ducha no es garantía de entorno adecuado para el envejecimiento, pues habrá que abordar el necesario soporte debido a las relaciones sociales, tantas veces olvidado…).

3.- El espacio para bien envejecer es espacio de participación.

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Manifestación de personas mayores en la Puerta del Sol. Octubre 2014

El paradigma de “envejecimiento activo” tiene en la participación uno de sus grandes pilares. Se trata, como decía ayer Ignacio Arnaiz,  de pasar de “hacer para” a “hacer con” las personas mayores. Significa favorecer la expresión de las necesidades y deseos de las personas implicadas, la autogestión, la implicación en los asuntos que a las propias personas les concierne. En las residencias de mayores se puede contar con la aportación de ideas, dar responsabilidad en las actividades… En la vida política necesitamos la experiencia y participación de las personas de edad. Con proyectos como el de Ciudades Amigables podemos trabajar personalmente en la mejora del espacio compartido con los demás. Los modelos de cohousing (o los jubilares) se basan principalmente en la autopromoción y el diseño participativo; de esta forma vivir en un jubilar no es más que continuar un proceso de trabajo colaborativo donde el protagonista, desde el principio, eres tú mismo.

4.- El espacio para envejecer es compartido: las personas no estamos solas. Nuestro desarrollo pasa por la autonomía individual, la adaptación social y el compromiso social. Hace décadas la sociedad reclamaba un necesario espacio de privacidad donde la persona había de desarrollarse: así Virgina Woolf, en “Una habitación propia” lo reclamaba por ejemplo para la mujer; al contrario, hoy Soledad Murillo (“El mito de la vida privada”) exige para la mujer un espacio para la vida pública, impresdindible para vivir plenamente su intimidad. Lo mismo ocurre para cualquier edad o sexo. Así, el espacio urbano ha de favorecer el asociacionismo, espacio donde se crea red social, donde se conjuga lo individual y lo colectivo, donde se pueden desarrollar capacidades en proyectos de utilidad personal y comunitaria.

mudanzas5.- Podemos cambiar de espacio a medida que experimentamos cambios en la vida. Eso no necesariamente ha de suponer una merma en nuestra identidad personal o social. “No es la primera vez que nos cambiamos de espacio, sino que ha sido una constante a lo largo de nuestra vida”, nos recuerda la antropóloga Teresa del Valle en el libro Nuevas_miradas_sobre_el_envejecimiento. La movilidad seguramente ha estado siempre presente en nuestro desarrollo vital. Habremos de reflexionar “qué representaron: facilidades, dificultades, ascenso económico, apertura a nuevas amistades u añoranza de las que se dejaron, descubrimientos externos, oportunidades de nuevas redes, conocimientos o lo contrario”.

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Las ciudades también son el recuerdo de ellas

6.-Convertir el “espacio” en “lugar”, nos dice la misma autora, es personalizar el espacio, vivirlo para que se produzca la identidad y la memoria.

Esto nos parece muy importante: la casa, la ciudad, la residencia, el jubilar… ha de permitir el desarrollo de la memoria de quien lo habita. El espacio se ha de diseñar con la conciencia de las necesidades y deseos de la persona que lo viven. Lo recordamos cada vez que hablamos de “atención centrada en la persona“, pero no es necesario ligarlo solo al espacio asistencial; cualquier espacio vivido ha de permitir la personalización, la memoria, la identidad. El pasado en las personas mayores cobra especial importancia, y es en los recuerdos donde a menudo se encuentra cierta “seguridad”. Por ello el espacio doméstico, el del barrio, la ciudad… han de servir a los derechos y necesidades de sus usuarios, deben tener la capacidad de evocación y de transformación para adaptarlos a cada uno de sus moradores. Sistemas adaptados a las personas, y no al revés. ¿Lo comprenderemos al fin arquitectos y urbanistas, profesionales sociosanitarios, regidores públicos, dirección de centros residenciales…?

Reducir o eliminar las exigencias del medio en que nos movemos, volviendo a la definición inicial, servirá en definitiva para empoderar a las personas, retrasando ese envejecimiento que bloquea personal y socialmente. Nos hacemos viejos, sí, la población cada vez tendrá más años… El “logro” de la longevidad no puede ser el problema, simplemente habrá que transformar el medio. Así entonces, ¿por qué no ser optimistas?

 

 

Ejemplo internacional (X) en Dinamarca: Lyngvang

Hace unos días ilustrábamos la alternativa a la institucionalización de las personas mayores con una fotografía de una reunión de amigos alrededor de una barbacoa. Hoy viajamos a Dinamarca a conocer dónde viven esas personas:

A 13 km de Copenhague, conectada con ella por tren, se encuentra Kongens Lyngby, una ciudad de 10.000 habitantes donde muchos daneses tienen su segunda residencia. Allí hace pocos años se construyó el “Lyngvang Seniorbofællesskab” (diríamos en inglés “Lyngvang senior cohousing”): una comunidad con sentido, realizada como cooperativa en régimen de cesión de uso, modelo ya clásico danés para una vida independiente  en la ¿tercera? edad.

LyngvangSus promotores han decidido como primera norma para unirse a su grupo tener más de 50 años. ¿Una condición excluyente? Ya lo hemos comentado en otras ocasiones, si el número de viviendas no es muy grande esto no tiene por qué convertirse en “gueto” (la experiencia internacional aconseja una horquilla entre 15 y 30 viviendas). Con estos modelos no se pretende la “integración” de las personas mayores en la sociedad, sino una verdadera “inclusión”. Y la elección de compañeros de la misma edad (en todo caso “más de 50” da muchas edades posibles…) es respetable, puesto que el objetivo es crear entornos donde las personas se encuentren a gusto con quien ellas decidan. También se pretende garantizar la continuidad de la actividad que desean desarrollar allí como comunidad. Eso sí, la opción ha de ir acompañada con una buena elección del lugar, que permita la interrelación con un entorno social más amplio. Y este es el caso.

Visto desde el aire, el complejo de 20 viviendas tiene una estructura que explica muy bien el modelo arquitectónico de “senior cohousing”. Ya hemos visto que pueden construirse como bloques de viviendas, rehabilitando espacios, en manzanas cerradas, con jardín más o menos amplio… En este caso la arquitectura explica bien la relación de los apartamentos (mundo privado) con la casa común (espacio de encuentro y relación con otros). Los espacios de estancia privativos “miran” hacia las zonas comunes. Si es posible, esta situación es importante porque anima a la vida comunitaria, clave en el proceso de envejecimiento. En todo caso, la decisión de “participar u organizar eventos [comunitarios] vendrá de la propia decisión o aptitud personal”.

Suele ser también habitual disponer de un espacio exterior propio de uso privado. La distribución más frecuente sitúa la entrada a cada vivienda desde el jardín común, a través del comedor-cocina, para avanzar en privacidad hacia los dormitorios y situar el espacio exterior privado al fondo, con la máxima intimidad. En este caso encontramos variantes: el bloque de 12 viviendas sitúa el espacio exterior privado hacia el jardín interior, y tanto a él como a las restantes viviendas se accede desde el exterior.

La zona común es sencilla: un gran salón multiusos (47m2) , un espacio de almacenaje, dos habitaciones de invitados, una cocina común y servicios. Una vez al mes se reúnen para hacer una comida comunal. Y es frecuente que por las noches organicen conciertos, conferencias, etc.

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El diseño es totalmente adaptado a personas con discapacidad. La gestión del complejo la ha realizado la Fundación OK.

Ejemplo internacional (IX): Oakcreek. “Diseñamos nuestros propios sueños”

La Comunidad Oakcreek, en Stillwater, Oklahoma, es un nuevo ejemplo de lo que en EEUU llaman “senior cohousing”, análogo a lo que nosotros llamamos “jubilar“; se desarrolló en poco más de 3 años y abrió sus puertas a finales de 2012. En este ejemplo queremos centrarnos en el proceso participativo de diseño, principal clave del desarrollo de iniciativas de tipo “cohousing”. Puesto que las decisiones son de la comunidad, el resto de agentes intervinientes (consultores, arquitectos…) no solo han de ser capaces de delegar en parte del proceso sino además lograr plasmar las intenciones de las personas que han de vivir allí. Para ello existen métodos, talleres de trabajo en los que los futuros residentes logran descubrir y explicarse a sí mismo sus propios objetivos y donde consensuarlos para que así sean válidos para toda la comunidad. El proyecto lo realizaron “con” (no “por”) los arquitectos McCammant & Durret.

Oakcreek_Group_2014.24144153_stdLas razones para vivir a un sitio como éste nuevamente fueron la necesidad de “continuar viviendo con calidad de vida”, “saludables, activos, (…) contribuyendo en la comunidad inmediata de mi nuevo emplazamiento así como en la comunidad en sentido más amplio”. Un miembro de la comunidad destaca la “independencia” cuya clave para conseguirla es la “interdependencia”. La posibilidad de vivir con quien quieres y como quieres, el apoyo de la comunidad que no solo aleja la soledad sino que permite un mayor desarrollo a nivel personal… lo explican con un grito: “¡Al fin libres!”

Costó 5 millones de dólares construirla. La casa común, que aprovechó un edificio preexistente en la parcela, tiene 325m2 y en ella se encuentran un cuarto de lavandería, habitaciones para invitados, un taller, una sala multimedia, zonas de estar, comedor, cocina, gimnasio y una oficina. Cada miembro de la comunidad posee 1/24 de esta casa común además de su vivienda adosada, con porche hacia las zonas comunes y otro hacia el patio privado. Todo es accesible a personas con discapacidad.

El método (todo proceso participativo siempre tiene un método, no lo olvidemos) comenzó con el taller GIB (Getting it Built), en noviembre de 2009. Allí los arquitectos explicaban el proceso completo. En mayo de 2010 comenzó el trabajo del taller de Planeamiento del Lugar. Fijaron los objetivos en cuanto a las intenciones de vida en comunidad. Ahora se trataba de traducir esos objetivos a componentes o partes del proyecto: “es fascinante ver nuestras propias ideas-sueños-visiones haciéndose realidad”.

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Un grupo de doce personas participó en el taller. Se dividió en dos grupos de 6 y cada uno realizó un proyecto. Luego se reunieron para criticar el proyecto del otro grupo. Seguidamente se rediseñó todo. Comentan: “Por supuesto dedicamos tiempo para comer y hacer compañerismo porque construir comunidad es extremadamente importante para contruir un barrio tipo cohousing”. Salieron a comprobar las decisiones sobre el lugar en la propia parcela, desde diferentes puntos de vista… Al final del cuarto día había ya un plano de emplazamiento.

Un mes más tarde (junio de 2010) se realizó el taller de diseño de las zonas comunes. Se establecieron nuevamente las metas a lograr respecto de las actividades a realizar en la casa común y el programa funcional de este espacio se estableció de forma consensuada desde unas primeras tormentas de ideas y mucho debate. El programa obtenido guió el proceso de diseño final.

Y al siguiente mes (julio de 2010), realizaron el taller de proyecto de las viviendas privadas. En este caso eligieron construir viviendas relativamente grandes, 4 tipos de entre 67 y 110 m2 (el precio, entre 151.000$ y 266.000$).

En octubre de 2012 comenzaron a vivir allí. Viven de forma independiente. Comen juntos 3 o 4 veces a la semana y realizan actividades comunes a diario. Margaret y Sidney lo cuentan así: “estamos emocionados con la buena mezcla de privacidad e interacción social (…) Lo mejor, pensamos, es que ¡esto no es un sueño!”

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Ejemplos Internacionales (VIII): Cohousing intergeneracional Muir Commons

Muir Common collageSituada en Davis, California, esta comunidad celebró recientemente su 20º cumpleaños. Fue el primer ejemplo de cohousing creado en Estados Unidos, al estilo de los daneses. Con la ayuda de McCamant & Durret, la comunidad diseñó de forma participativa sus 26 unidades en torno a una casa común.

El cohousing intergeneracional reproduce la vida de pequeño barrio o aldea de antaño en la que los vecinos ayudaban a hacer la mudanza, a cuidar a los niños del otro, a la jardinería y la limpieza de lo común… Vivir compartiendo “para ser más libre”. Eso lo entiende perfectamente el niño que puede moverse libremente por el complejo desde una edad muy temprana.

Si los ejemplos de “senior cohousing” (sean intergeneracionales o no) se orientan fundamentalmente hacia las personas mayores, los ejemplos de “cohousing” se vuelcan hacia los niños. Así Muir Commons tiene casi tantos niños y niñas como personas adultas (45 frente a 49). La rotación es parte de la vida de cualquier tipo de cohousing, y así después de 22 años de funcionamiento, en Muir Commons permanecen 5 familias de las 26 que lo iniciaron.

A diferencia de los modelos europeos, la administración estadounidense no ayudaba a la financiación de ninguna forma este tipo de iniciativas. Es por ello que para llevarlo a cabo, el grupo aceptó trabajar con un promotor o gestor que ya disponía del lugar para la construcción del complejo. Hasta que se mudaron allí solo tenían que pagar un 3% y una pequeña reserva. Esa ventaja en la financiación compensó algunas carencias del lugar, quizá demasiado pequeño para ellos. Trabajar con un promotor tiene más riesgos. En este caso esa empresa aceptó el proceso participativo de desarrollo del cohousing y asumió las decisiones del grupo (por cierto de forma consensuada), cosa que no es habitual.

Durante el proceso de diseño, los miembros de la comunidad llegaron rápidamente a acuerdos acerca de los conceptos generales (como los descritos anteriormente, o las relaciones espaciales entre funciones diversas: jardín, actividades de la casa común, etc.), más que con las decisiones más específicas de diseño. El programa (dependencias deseadas, su tamaño y relación entre ellas) se consensuó enseguida de forma muy clara, aunque resultaba abstracto sin imágenes arquitectónicas concretas. Se trata del método de diseño que Dorit Fromm llama “holandés”, frente al “danés” donde el equipo de arquitectos va mostrando al grupo más imágenes sobre las que debatir la arquitectura final.

Formalmente se trata de un ejemplo ilustrativo de una serie de principios de diseño válidos también para jubilares o senior cohousing no intergeneracionales:

– Entrada formal de bienvenida desde la casa común

– Entradas informales desde el anillo verde que rodea el complejo

– La casa común da hacia las zonas comunes interiores, donde la mayor parte de las actividades tienen lugar.

– Las fachadas públicas (de la casa común como de las unidades de vivienda) no están dominadas por coches ni zonas de servicio. El parking de visitantes se sitúa junto a la casa común, de esta forma se evita que no residentes tengan que atravesar la comunidad.

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Cada vivienda privada tiene una puerta hacia el espacio común y otra de acceso privado. Además, “siempre puedes cerrar la puerta”. Tanta comunidad como desees, tanta privacidad como desees. Esa es la gran clave del éxito.