Etiquetado: accesibilidad

Qué falta y qué se puede mejorar en la arquitectura para los mayores

Hay mucho que reconsiderar en el mundo de la arquitectura y urbanismo “para todas” las personas. Para avanzar en la accesibilidad universal, en la creación de espacios para la participación y la autonomía personal, necesitamos miradas críticas que pueden provenir de colectivos diversos. El de personas mayores es uno de ellos. La exposición EnvejezANDO, del Colegio de Arquitectos de Madrid, nos parece un buen síntoma de que algo está cambiando…

Blog Envejecimiento [en-red]

Isabel Fernández Morales. Envejecimiento en red

Definir en qué mundo nos gustaría vivir, arquitectónicamente hablando, es uno de los objetivos de una exposición que estos días podemos visitar en Madrid, y que recorrerá diversas ciudades españolas los próximos meses. Bajo el título de “Envejezando” reflexiona sobre el diseño para todos, la arquitectura y los mayores.

‘envejezANDO’ Diseño para todos: Arquitectura y Tercera Edad’ es la exposición itinerante que ha comenzado su andadura en el Colegio oficial de arquitectos de Madrid y es el resultado de una investigación llevada a cabo por la arquitecta Paz Martín Rodríguez, proyecto realizado con una beca de la Fundación BBVA. Ella ha analizado cuál es la situación actual de la organización urbana desde el punto de vista de las personas mayores y ha recogido datos sobre la planificación urbana, el hogar y los espacios para el entretenimiento. Ha detectado carencias y ofrece…

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Recuperar la calle (I). Los peligros de una ciudad vacía

Peligrosa para mayores, mujeres y niños

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Nueva York antes y despúes de una intervención del urbanista Jan Gehl. “Ciudades para la Gente”

Nos dicen que la calle es extraordinariamente peligrosa, y más aún para las personas mayores: podríamos sufrir tropiezos o resbalones, atropellos o empujones, insolaciones o pulmonías, timos o atracos, mareos y crisis de ansiedad… Todo un sinfín de desgracias relacionadas con ese hostil espacio exterior a nuestros tranquilos, confortables y, sobre todo, seguros, hogares.

Curiosamente, la mayoría de las caídas de personas mayores se producen en el interior del hogar, y si es fuera de él, caminando de forma apacible sobre una superficie lisa y en ambiente soleado. Por supuesto las estadísticas reflejan situaciones habituales (estamos más tiempo en casa, y si salimos lo hacemos más veces cuando no llueve). No obstante, sí encontramos un dato relevante acerca de la prevalencia de caídas: casi todas las personas se caen cuando están solas

A niños y niñas también hemos de evitarles en la medida de lo posible ese mundo terrible plagado de extraños, coches homicidas y obstáculos físicos.La mujer no es excepción y nuestra sociedad patriarcal desde hace tiempo creía haberla protegido con ese principio denunciado por Dolores Hayden y tantas otras: “el sitio de la mujer está en el hogar”. Para ello se construyeron ciudades-dormitorio destinadas a un cierto tipo de familias donde el hombre iba al trabajo en coche y la mujer aguardaba realizando su labor reproductiva en una casa con una amplia cocina. De ello hablamos en un post anterior (“Postsuburbia“). El modelo se extendió en todo el mundo, segregando labor productiva y reproductiva (ciudades de oficinas o fábricas y ciudades residenciales), eso sí, reduciendo cada vez más cocina y jardín, hasta llegar a los monótonos y alienantes conjuntos de innumerables adosados. Ese es el símbolo de un modelo de ciudad donde, de forma despersonalizada y alejados de nuestros propios vecinos por falta de espacio público que compartir, hoy hemos empezado a envejecer.

Villanueva de la Torre

Foto aérea de Villanueva de la Torre, pequeño pueblo de 330 habitantes en 1996 y monótona ciudad de 3.000 solo cinco años más tarde. Obtenida en la imprescindible web http://www.nacionrotonda.com/

La calle sin duda cuenta con peligros físicos y con “sensación de peligro” o incomodidad. Pero la mayoría de ellos están relacionados con su falta de uso. “La calle es peligrosa porque no hay niños“, dice el pedagogo Francesco Tonucci. La afirmación es válida para cualquier edad.

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Hans Hacke. “Castillos en el aire”

El artista Hans Haacke fotografió un conocido ensanche madrileño para transmitir la sensación de vacío, “una zona desierta, sin tiendas, sin bares, con poca gente por las calles (…) Se puede hablar de ruinas urbanas”.

Esos nuevos suburbios de calles anchas, con segregación de coches y peatones (en favor, claro, de los coches), nuevas aceras suficientemente amplias, planas y de baja resbaladicidad, calles que podrían cumplir con rigor (no siempre, por cierto) las normas más estrictas sobre accesibilidad y eliminación de barreras arquitectónicas… en todo caso no son amigables, tampoco realmente “seguras”. Fundamentalmente porque no hay personas.

Al tiempo que despoblamos los centros urbanos (viviendas vacías, abandono de locales en favor de alejados centros comerciales), la planificación de nuestros nuevos ensanches y ciudades ha obviado la necesidad de unos espacios públicos para el encuentro entre personas: la escala humana. La calle es el “resto” en un diseño marcado por una hoja de Excel, que escupe un plano de cuadraditos de colores (residencial, industrial, oficina…), conectados por vías de circulación (de vehículos). Se pueden observar cientos de ejemplos de ello en el descomunal trabajo de la web Nación Rotonda, por cierto en breve plasmado en libro físico.

En las calles vacías los coches circulan a velocidad inadecuada, son el mejor caldo de cultivo para la delincuencia, adolecerán de falta de mantenimiento, que a la larga provocará algunos otros de los peligros enunciados en el primer párrafo de este artículo… La solución pasa por un diseño adecuado: que parte de las necesidades y recursos físicos y sociales, y tiene como meta final el bienestar de las personas.

Ciudades amigables (o no)

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Avenida Marítima de Las Palmas de Gran Canaria. Cientos de metros sin una sombra, aislada de la ciudad con el límite de una vía rápida

La ciudad del coche y la segregación de usos lleva a situaciones límite como ésta: la gran Avenida Marítima de Las Palmas de Gran Canaria se ha diseñado como espacio de paseo significativo en la ciudad. A lo largo de sus 7 kilómetros la persona paseante puede disfrutar del Atlántico mientras amortigua con sus auriculares el ensordecedor ruido de una vía rápida de vehículos de entre 6 y 10 carriles. No hay sombra, ni un lugar donde beber si tienes sed. Para ello habrá que caminar entre 500 y 1000m y saltar a la “ciudad”.

El ejemplo sin embargo cumple con las normas vigentes de “accesibilidad”. En casos como este reconocemos más bien un serio problema de “amigabilidad” en nuestras ciudades. Coincidimos con Leonardo Alberto Vega Umbasía quien afirma que ante la percepción de la ciudad por parte de las personas mayores como “entorno hostil y peligroso para su integridad personal”, se ha dado una respuesta que “muchas veces se limita al tema de la accesibilidad y las barreras arquitectónicas, convirtiéndose en el punto de referencia central en los ejercicios de su ordenamiento y planificación que, a pesar de su sentido político, desconocen al viejo como un sujeto activo, autónomo y participativo, capaz de concebir y construir una ciudad incluyente”.

Iniciativas como la Red de Ciudades Amigables con las personas mayores de la OMS (o con la infancia, que dejamos para un próximo post) ponen el enfoque en esa visión multidimensional de la ciudad para transformarla en verdadero espacio humano. “Lograr que las ciudades sean más amigables con los mayores constituye una respuesta necesaria y lógica para promover el bienestar y aporte de los residentes urbanos de mayor edad y mantener ciudades prósperas. Dado que el envejecimiento activo es un proceso que dura toda la vida, una ciudad amigable con los mayores es una ciudad para todas las edades (OMS, 2007: 9)

Ciudades para todas las personas

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Una mañana de diario cerca de la plaza mayor de Valladolid

La reivindicación de una “sociedad para todos”, principio que hoy, al menos teóricamente, cuenta con un amplio consenso, pasa por exigir un “espacio para todos“. Recuperar un espacio público donde desarrollarnos como personas, más allá del género o la edad, habría de ser, a nuestro juicio, el punto de mira del nuevo urbanismo del siglo XXI.

La “ciudad para todos” ha de observar ese aspecto más profundo e integral de la vida humana. Dice Manuel Delgado que “el espacio urbano real – no el concebido – conoce la heterogeneidad innumerable de las acciones y los actores”. La ciudad concebida (planeada de cero o diseñada para la rehabilitación de áreas existentes) previamente habrá de basarse en esos mismos principios de la ciudad practicada: necesitamos diversidad de gente que habite nuestras calles. En fin, no hablamos solo de seguridad, ni de accesibilidad física. Y por supesto no hablamos sólo de personas mayores.

Casas accesibles, abiertas a la comunidad

¡3 de cada 4 edificios en España son innacesibles! El resultado, según Miguel Ángel Cabra de Luna, director de Relaciones Sociales e Institucionales de la Fundación ONCE, es que unas 400.000 personas se ven obligados a permanecer “encerrados en sus casas”.

Observatorio de la Accesibilidad Universal en la Vivienda 2013El dato, basado en el Censo de Población y Vivienda de los últimos años,  podemos encontrarlo en el Observatorio de la Accesibilidad Universal en la Vivienda en España, documento elaborado por la misma Fundación ONCE, que ha analizado más de 1200 viviendas de primera residencia en todo el país. En el mismo documento se ofrecen otras escalofriantes estadísticas: únicamente el 2% de los edificios de viviendas cuentan con un acceso con características adecuadas de accesibilidad universal.

Hemos comentado en varias ocasiones no solo la necesidad sino el derecho reiteradamente reconocido a una “vivienda adecuada” para todas las personas. Es evidente que hay mucho camino por recorrer. La necesidad de acometer reformas para lograr la accesibilidad en la vivienda se ve seriamente enfrentada a las posibilidades económicas de los propios vecinos, que han de sufragagar sin apenas ayudas públicas los gastos para las adaptaciones correspondientes. Solo un 17% de las reformas se dejan de acometer por problemas técnicos. Es decir, en casi todos los casos la solución es posible, pero quizá no viable económicamente.

La cuestión sobre la accesibilidad en la vivienda abarca diferentes ámbitos en los que trabajar:

  1. – La accesibilidad en el interior de la vivienda, que la haga realmente “adecuada” a las necesidades de cada persona. De esta forma podrá vivir de forma autónoma.
  2. – La relación entre vivienda y exterior. El “hogar” incluye a la comunidad en la que cada persona vive. No se puede vivir en un verdadero hogar si se está encerrado en el mismo. El límite ha de ser permeable.
  3. – La accesibilidad en el exterior, el barrio, la ciudad. Para la participación.
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Viviendas accesibles: permiten vivir dentro y fuera de ellas a cualquier persona. Imagen: http://www.casadomo.com

En el Análisis de encuesta sobre vivienda a personas mayores, publicado por el CEAPAT el pasado mes de noviembre, se expresa claramente esta doble necesidad: la comodidad en el interior, y la inclusión social en una comunidad más amplia. Ambas son imprescindibles entre sí:

“Según se desprende de los estudios sociales desarrollados por PNUD es imprescindible disponer de viviendas acogedoras y cómodas, de modo que se facilite el envejecimiento en el propio domicilio en situación de independencia, favoreciendo su participación activa en la sociedad.
Los entornos físicos accesibles, amigables y tecnológicamente avanzados promueven el desarrollo y el envejecimiento activo.”

Hace semanas planteábamos algunos aspectos importantes para el diseño y mejora de entornos donde envejecer. Un entorno empobrecedor provoca una mayor dependencia y fragilidad. Un entorno demasiado complejo produce frustración y falta de autoestima. Hay quien asegura que subir las escaleras de su chalé adosado es la clave de su saludable envejecimiento. Podría ser, pero en tal caso debería ser sólo una opción. Y ahí tenemos otra clave de diseño: los entornos (vivienda, edificio, barrio…) serán más adecuados cuantas más posibilidades ofrezcan.

Daybreak117web“Existe un desconocimiento generalizado de hasta qué punto el diseño de la vivienda determina la calidad de vida en la vejez y en qué medida afecta tanto a la capacidad de las personas para desarrollar su actividad de modo independiente como al mantenimiento de las relaciones sociales.
Si la vivienda no es adecuada acaba por constituirse en un factor agravante de la fragilidad, incrementando la exclusión e incrementando los niveles de dependencia. Además, las personas mayores no siempre pueden confiar en la proximidad de sus hijos o familiares allegados para compensar la falta de adecuación de sus hogares.

La vivienda, siempre y cuando sea adecuada, se sitúa en el centro de la estrategia para evitar la pérdida de autonomía. Por otra parte, la aspiración que hemos expuesto en relación con el deseo de envejecer en el propio domicilio es clara, sin embargo, en España el porcentaje de viviendas adaptadas según los datos recogidos en estadísticas SHARE se sitúa alrededor del 9% del parque total de viviendas, lo que resulta una paradoja.”

Análisis de encuesta sobre vivienda a personas mayoresEl informe plantea una interesante estrategia de compensación de capacidades mediante la adecuación del entorno en que se vive. Y se analizan las percepciones de las personas mayores acerca de cada uno de los espacios o elementos de que se compone su hogar. Finalmente propone establecer políticas de concienciación, diagnóstico, investigación y promoción de la accesibilidad a diferentes niveles. Merece la pena la lectura atenta del texto.

En los jubilares las viviendas son adaptadas y adaptables a las necesidades cambiantes de sus moradores. Aprovechamos desde aquí para advertir, ahora que cada vez se oye más hablar del “cohousing” como opción de vivienda adecuada para las personas mayores, que su diseño arquitectónico (físico), por descontado accesible, siempre habrá de fundamentarse y completarse con la construcción de una comunidad (social) previa que facilita tanto la vida íntima o privada como la pública. Esa comunidad de tamaño medio es también clave de accesibilidad. Esa será finalmente la puerta que comunica con el mundo, que también es nuestro hogar.

Por eso solemos decir que la arquitectura, incluido el diseño uiniversal, es condición necesaria, pero no suficiente. La comunidad incluyente es la clave de la autonomía plena.

TICs con significado para las personas

Nos referimos a las llamadas Tecnologías de la Informacion y la Comunicacion (TIC), y la necesidad de que sean realmente “significativas para las personas”. Así lo expresaba ayer Cristina Rodríguez Porrero, directora del  CEAPAT hasta hace diez días (hoy jubilada, jubilosa, comprometida y activa como siempre), en el Curso de Verano de la Universidad Complutense “Los servicios sociales y las TICs: sociedad de la información y sociedad del bienestar“.

TICs para personas mayores y servicios sociales

Las TICs concretamente están respondiendo a necesidades reales de cada vez más personas mayores (en su relación de comunicación con otras personas, la facilitación de gestiones, la búsqueda de información…), las más de 2 millones de personas con discapacidad, también a las cuidadoras de algunas de éstas u otras en situación de dependencia. En este sentido, Rafael Beitia, adjunto al director general de IMSERSO, recordó cómo ya más de 2/3 de ellas recurren a las TIC en el aprendizaje para su labor de cuidador de familiares.
Un minuto en internet. Sociedad de la información

Cada minuto de cada día pasan estas cosas en internet…

Hoy vivimos, en palabras de Catalina Hoffman un gran reto, que ha de responder a las increíbles revoluciones tecnológica y demográfica y al paulatino envejecimiento poblacional. La sociedad de la información pasa por internet, las redes sociales o la domótica. Todas ellas son herramientas que pueden hacer más fácil la vida de las personas siempre que se empleen “a medida de la necesidad del usuario”. De ellas se habló en la jornada de ayer y se continuará a lo largo del día de hoy y mañana (programa).

Destacamos la importancia de esa “personalización” o empleo de forma adecuada a las necesidades porque las TICs también cuentan con sus peligros. Algunos de ellos se comentaron ayer: confusión ante el exceso de información, dependencia (patológica) de ellas en su empleo desmesurado, alucinaciones o desorientación entre el mundo físico y “virtual”, por ejemplo en personas con discapacidades cognitivas o intelectuales (el locutor de la tv que “irrumpe en casa”)… En todo caso son indudables sus utilidades y ayer tuvimos la oportunidad de conocer maravillosos ejemplos de ello. “La tablet de hoy son las gafas de ayer” porque permiten la comunicación, la expresión de deseos a personas que antes tenían difícil hacerlo…

Las TICs están sirviendo sin duda al fomento de la autonomía, para la colaboración entre personas o equipos, como ayuda al profesional de los servicios sociales… Algunos ejemplos de ello:
– Aplicación [re]member (para reducir el nivel de frustración con mensajes de ayuda interactivos)
Wii Sports o Kinect. Empleados en los centros Vitalia para fisioterapia (por ejemplo, reducir la rigidez en enfermos de Parkinson)

Hero Trainer: aplicación de entrenamiento adaptada al nivel cultural e intereses de las personas mayores.

TICs significativas porque las personas mayores reclaman herramientas para ellas, no para niños. Ya está bien de ejercicios de “2+2 o pintar patitos“, exclama Hoffman. Las personas mayores son “senior”, tienen madurez, expertise, cultura… Tienen su propio mundo, sus intereses, su vida. Las TICs han de adaptarse a ellas y no al revés.

TICs para todas las personas (hogar y ciudad)

Tomas Lagerwal en El EscorialLa mesa redonda de la tarde de ayer se centró en la apuesta por la accesibilidad, también desde las TICs, en los entornos en que vivimos. Tuvimos la oportunidad de escuchar a Tomas Lagerwall, quien mostró un panorama sueco no tan distinto del español en lo esencial, si nos referimos al envejecimiento poblacional (“¡hoy muchas personas mayores están preocupadas por sus padres!”), la consideración social de las personas mayores como un “problema y no como un recurso”, también a los deseos de la mayoría de las personas mayores (vivir en casa), o los problemas de accesibilidad en el hogar (la mayoría viven en una casa no adaptada). El coste por persona en una residencia sueca asciende a 60.000€, mientras que el coste de los servicios 24h para atender a las personas mayores en su propio hogar es de 20.000€. Es obvio que ésta es la vía socialmente sostenible, por cuanto además responde al deseo de sus propios usuarios.

Así, la adaptación del hogar pasa por implementar los medios necesarios para dar la seguridad requerida por los mayores, reducir el sentimiento de soledad, facilitar la gestión de la basura y el reciclaje, permitir los desplazamientos deseados, y todo ello a un coste asequible.

La tecnología es la herramienta para lograr todo ello, existe por cierto y sin embargo no se utiliza. ¿Por qué? Rosa Regatos se hacía la misma pregunta en una exposición análoga a la de Lagerwall, esta vez desde el caso español. ¿Desconocimiento por parte del usuario? ¿Resistencias al uso de recursos que se prejuzgan como difíciles de manejar? Miguel Tsuchiya, CEO de FlowLab, propuso como respuesta una forma de teconología “transparente” en el sentido de que el usuario no trata de forma directa con ella, sino que sencillamente disfruta de los resultados que le brinda: productos como pulseras de actividad (hoy muy extendidas entre los jóvenes, a las personas mayores les pueden servir como ayuda, por ejemplo en el recuerdo de su medicación); o pegatinas inteligentes, que detectan movimientos o actividad y actúan sobre dispositivos de forma automática (por ejemplo, activando un altavoz que recuerda o facilita una actividad).

Miguel presentó asimismo el proyecto Paciente Experto 2.0. Ilustra ese otro objetivo que hoy en día es común a ciertas tecnologías, o a iniciativas que, aprovechando esas nuevas tecnologías, sirven para colaborar. La comunicación es imprescindible para el trabajo cooperativo. Y en el caso de este trabajo de innovación, liderado por FlowLab para la Universidad de Standford, se trata de afrontar enfermedades crónicas desde la colaboración y ayuda mutua de los propios pacientes. De esta forma ellos se crean grupos y talleres, comparten sus estados de salud, problemas, dietas… y todos (también los profesionales) conocen mejor la situación de cronicidad, y reporta ahorro al sistema de salud.

 

puerta-garaje-con-movil-editadaDesde luego la tecnología está ayudando en tareas de la vida diaria de forma cada vez más sencilla. Puertas que se abren sin necesidad de llave, como Gatecontrol, teléfonos móviles con miles de aplicaciones prácticas, sistemas inalámbricos para la seguridad o la comunicación, de fácil instalación en el hogar… Recomendamos, como ayer recordaba Rosa, acudir al CEAPAT, conocer sus más de 3.500 productos de apoyo y acudir a las visitas mensuales o semana de puertas abiertas de su sede de Madrid.

Fernando Riaño insistió ayer, en una interesante ponencia que fue más allá de la presentación de tecnologías para la accesibilidad,  en la consideración de la accesibilidad como una inversión que favorece a todos. Trató de desmitificar ésta como únicamente ligada a personas con discapacidad, tampoco ligada a altos costes. “La accesibillidad no es un gasto, es una inversión”. También económica:

Pocos saben que la tecnología SMS surgió en la búsqueda de un medio de comunicación para personas sordas. ¿Y podríamos decir que Watsapp es una empresa no rentable? Es indudable que el trabajo en la accesibilidad por parte de Apple le ha supuesto enormes beneficios. Que Facebook trabaje en la accesibilidad de sus 1.000 millones de usuarios supone un inmenso alcance a nivel mundial. En España hay un 10% de personas declaradas con discapacidad. Una cuarta parte de las familias convive con una persona con discapacidad. En términos de mercado no hay discusión…

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En cualquier caso el beneficio de la “accesibilidad universal”, el “diseño para todos”, es obviamente recogido por el conjunto de la sociedad. Cualquier persona se beneficia de los sistemas o tecnologías para personas con discapacidad (o mayores, o cualquier grupo de diversidad) si éstas no son específicas para ciertos grupos de población, sino que su alcance es global. Esto se observa fácilmente en el ámbito de la ciudad. La red de ciudades amigables con las personas mayores , basada en la elección del propio estilo de vida de éstas, es necesariamente una red de ciudades amigables con las personas. Los programas de ciudades inteligentes están trabajando (queda mucho recorrido aún, por cierto) en la mayor valoración de criterios basados en accesibilidad. Las aplicaciones que ayudan a la información de transportes, las que se sirven de la “inteligencia colectiva” (como “El pulso de la Ciudad“), las que sirven a la orientación y la búsqueda de servicios dentro de la ciudad (BlindSquare nació para ciegos…) , las aplicaciones de realidad aumentada… tienen como público (y a menudo como co-creadores) a todos los ciudadanos y ciudadanas.

Queda mucho por delante… “Todo es piloto” decían algunos ayer en la mañana. Sin embargo es evidente que ya hay mucho recorrido… Hoy y mañana seguiremos conociendo más experiencias, más puntos de vista, más tecnologías con significado para las personas.
Animamos a seguir el curso vía streaming en el siguiente enlace. También a través del hastag #TIC4all.

La accesibilidad en la evacuación, una asignatura pendiente

“No es una utopía. Que el diseño de la ciudad sea para todos, niños y mayores, que se deje de hablar de lo accesible porque esto será inherente al diseño”.

Miriam Pastor Seller es arquitecta experta en accesibilidad, autoprotección y protección pasiva y activa. Su trabajo de posgrado “Claves en la Accesibilidad Intermodal” le valió el premio PRODIS 2012-13. El viernes pasado charlamos con ella sobre este documento y su trascendencia en la comprensión de una ciudad para todos.

Escaleras Moncloa2Los intercambiadores de transporte son espacios de relativa nueva creación. Miriam Pastor decidió estudiar la manera en que se favorece el uso y la orientación (“wayfinding”) de todos los usuarios.

En colaboración con el CRTM se decide analizar el Intercambiador de Plaza Elíptica de Madrid, aunque el diagnóstico y las medidas propuestas son válidos para otros intercambiadores “con el objetivo de alcanzar una óptima interrelación de todos con el transporte y sus instalaciones. De una forma más ambiciosa el trabajo pretende que se formule la normativa vigente integrando aspectos de accesibilidad”.

El análisis se dirige hacia el acceso y uso, pero también en la evacuación del edificio. Los dos primeros aspectos suelen tomarse en consideración y en el diseño de los edificios y espacios públicos es habitual considerar a las personas con alguna discapacidad. Pero en la evacuación encontramos graves carencias. El problema no es propiamente del edificio, sino de la normativa. Así los estudios de Miriam se centran en este último aspecto, comparando nuestra normativa con la vigente fuera de nuestras fronteras y proponiendo un buen número de ideas para mejorar en este sentido. “Con este trabajo se pretende resaltar que la estandarización de estas medidas supondría una mejora sustancial de la calidad de las medidas de evacuación, al igual que ya ha ocurrido en la actualidad en otros campos de la vida diaria, como por ejemplo los autobuses de piso bajo o las rampas de uso peatonal construidas en dependencias del metro, que aumentan la comodidad del transporte”.

Las ideas incluidas en su trabajo benefician a los potenciales usuarios. Éstos eran personas con algún tipo de discapacidad permantente (personas que requieren silla de ruedas, o muletas, o con deficiencias visuales, auditivas o intelectuales), o discapacidad transitoria (personas con muletas, embarazadas, personas que portan carrito o portadores de bolsas u objetos en general), así como personas mayores y personas que no conocen el idioma. Personas por cierto “seguramente con capacidades distintas a las que tenemos tú o yo. Jamás deberíamos hablar de «discapacitados», sino de «personas con alguna discapacidad». El método aplicado por Miriam fue analizar cada uno de los parámetros estudiados y aplicarlos a cada grupo de personas mencionado.

“La participación de los usuarios al formular propuestas es básica, ya que conociendo su percepción de los espacios podemos entender mejor el factor comportamiento, además de en el uso, en la evacuación, fundamental en el diseño de todo espacio”. Las personas con discapacidad intelectual del grupo “Autogestores de la fundación Aprocor” lograron ponerse en situación y señalar importantes ideas. Miriam recuerda con emoción cómo de fructífera fue la experiencia. “Por ejemplo uno de ellos decía: «yo lo primero que haría en esa situación es llamar por teléfono». Así encontramos por ejemplo que la cobertura móvil es fundamental en este tipo de lugares”.

El resultado del trabajo de Miriam Pastor fue una treintena de medidas cuya estandarización es posible. Esperemos por tanto que trasciendan, como era el objetivo inicial, a la normativa y hacia otros edificios de uso público de cualquier comunidad autónoma.

¿Una utopía, decíamos al principio? Creemos como Miriam que no. La accesibilidad será inherente al diseño, como lo es la salubridad o la seguridad estructural. Se trata de seguir dando ejemplo, para ello aprovechamos para recordar que en la Segunda Fase del Proyecto ESTAC el Ceapat quiere dar continuidad a su proyecto creado en 2012 con el objetivo de identificar, seleccionar y presentar ejemplos de buenas prácticas en establecimientos y equipamientos accesibles y amigables, que sean referencia de interés y puedan servir como modelo. Se pueden remitir las nuevas experiencias hasta el 22 de noviembre. Las primeras se pueden ver aquí.

La ONCE: ilusión y realidades

Fiesta de la ilusión de la ONCEAyer celebramos en Madrid la “Fiesta de la Ilusión“, un gran evento organizado por la ONCE para conmemorar su 75 aniversario. La asociación Jubilares se suma a la felicitación y agradecimiento de la ciudadanía por la labor de esta organización, que ha trabajado tanto por la autonomía personal de las personas con cualquier tipo de discapacidad.

La “Fiesta de la ilusión” quería ser, dicen sus organizadores, un agradecimiento “a la sociedad española, a todos y cada uno de los ciudadanos que hacen posible cada día, con su solidaridad, que ya suma 75 años, la labor de la Organización al lado de las personas con discapacidad”.

Creemos de justicia que el agradecimiento ha de ser mutuo. El compromiso de la ONCE es “hacer realidad las ilusiones de miles de personas con discapacidad y de sus familias”. Su misión es “trabajar y velar por los derechos de las personas con discapacidad desde la perspectiva de la igualdad y plena inclusión con el resto de la ciudadanía”.

Siempre queda camino por recorrer. Por ello sigue hablando de ilusión. Pero la realidad está ahí: en los 75 años de la ONCE y los 25 de la Fundación ONCE se ha logrado mucho en el diseño del entorno físico y social también para las personas mayores. “Accesibilidad universal y diseño para todos“. Ese es el concepto perseguido como parte importante de su actividad. Quizá ni siquiera ya somos conscientes de muchos de los éxitos en pro de la autonomía de las personas, pero si nos fijamos bien están incluidos de forma natural en nuestras vidas, en los objetos que tomamos en nuestras manos, en las calles de nuestra ciudad, en el interior de los edificios. Calificada de ejemplar a escala internacional, la ONCE juega un activo papel en ámbitos sociales nacionales e internacionales. Fuera de España, participa en las decisiones de la Unión Europea, la Unión Mundial de Ciegos, el Foro Europeo de la Discapacidad o el Comité de Expertos de la ONU sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad; y en España, impulsa y colabora en el Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (CERMI), la Confederación Empresarial Española de la Economía Social o la Plataforma del Tercer Sector, todo ello convencida de la necesidad de dar fuerza y voz a la sociedad civil organizada.

¡Felicidades!

¿Vivir en un laberinto?

Store-MapRecomendamos la lectura de un reciente artículo de Berta Brusilovsky Filer, arquitecta Profesora del Máster Universitario en Tecnología de Apoyo a la Autonomía Personal de la Universidad del País Vasco, San Sebastián. Se publicó en el blog de ACCEPLAN, y creemos muy interesante destacar alguna de los temas que se nos propone:

Primero de todo, tratemos de ir más allá de la comprensión de la accesibilidad como una mera eliminación de barreras arquitectónicas para gente en silla de ruedas. Como Berta nos recuerda, “orientación y estructuración espacial son los pilares que hacen posible la movilidad, son facultades que las personas poseen para organizar el espacio, crear modelos mentales y a través de otras, como la memoria, recordarlos.  Por eso las personas con menos habilidades para la orientación tienen más dificultades para desplazarse, movilizarse, incluso comunicarse.” Personas con discapacidades cognitivas o intelectuales pueden encontrar serios problemas de movilidad, no porque físicamente se les impida el paso, sino porque no alcancen a comprender dónde están.

La “orientación” en el ámbito de la accesibilidad, es una aptitud que permite mantener constante la localización del propio cuerpo en permanente interacción con los elementos humanos y materiales que lo rodean;  permite el desenvolvimiento espacial, la movilidad y como resultado, la comunicación y la realización de actividades en el espacio.

Necesitamos, si queremos una “arquitectura / urbanismo para todos”, espacios que podamos reproducir mentalmente con facilidad. Ese es el primer paso. ¿Y si esto no es posible, porque no tengamos esa habilidad espacial? Entonces aparece el “efecto laberinto”. “Tendremos que recurrir a fórmulas de apoyo, personas y señales, para sustituir la falta de claridad y de accesibilidad.” El objetivo es, como siempre, desenvolvernos de forma autónoma. Para ello, se deben utilizar estrategias desde lo pequeño a lo grande, para romper barreras espaciales, no físicas sino mentales.

La ruptura del efecto laberinto se resuelve delimitando zonas funcionales, centralizando espacios clave, facilitando los desplazamientos con elementos de diseño que actúen de apoyo o guía, teniendo en cuenta umbrales, límites o secuencias en grandes longitudes. Y resolviendo uno de los grandes problemas de los laberintos: las encrucijadas, que si no pueden ser evitadas deben resolverse con diseños que expresen claras llamadas de atención para direccionar o colocando pictogramas con significado dentro del contexto. Por su importancia  cito aquí al ARASAAC, un portal de la Comunidad de Aragón que desarrolla un “Sistema Pictográfico para la Comunicación Aumentativa”.

La arquitectura para las personas mayores ha de tener en cuenta estos principios. La “arquitectura / urbanismo para todos” ha de eliminar en la medida de lo posible ese “efecto laberinto”. Y solo en los casos en que no sea posible, incluir medidas como las descritas en el artículo.

fila adosados

La calle de la foto es paradigmática. Cualquiera puede imaginar a alguien con la mirada perdida y una llave en la mano, sin saber cuál es su casa, o siquiera si su casa está en esta calle o la paralela. Es responsabilidad del arquitecto que proyectó estos edificios, del urbanista que proyectó estas manzanas… que no sea necesario llenar la calle de señales o pictogramas.

Práctica de las normas de Accesibilidad. Qué y por qué

IV Forum Cátedra Arpada

El pasado jueves 14 de marzo asistimos al IV Fórum Técnico de la Cátedra ARPADA que se celebró en el Salón de Actos del Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid. El tema a tratar fue la Aplicación práctica de las normas de Accesibilidad “Qué y por qué”.

El acto de inauguración estuvo presidido por el Director Deneral de Vivienda y Rehabilitación y Director gerente del IVIMA, Juan Van Halen, el Decano del COAM, José Antonio Granero Ramírez, El Director General de ARPADA, Javier Sagüés González-Estrada y, por último, el arquitecto perteneciente a la Comisión de Accesibilidad del COAM, Ignacio Lucini Carnicero.

La primera conferencia “La legislación vigente para entornos urbanos y de edificación”, de la arquitecta Elena Nieves Móuriz (Jefa de Sección de Rehabilitación de Espacios, en la Consejería de Transportes, Infraestructuras y Vivienda de la Comunidad de Madrid), realizó en un rápido repaso por las principales normativas existentes sobre accesibilidad, desde el inicio con la LISMI (ley de integración social del minusválido) de 1982, hasta el Real Decreto 505/2007  (por el que se aprueban las condiciones básicas de accesibilidad y no discriminación de las personas con discapacidad para el acceso y utilización de los espacios públicos urbanizados y edificaciones), y la Orden VIV/561/2010  (por la que se desarrolla el documento técnico de condiciones básicas de accesibilidad y no discriminación para el acceso y utilización de los espacios públicos urbanizados), pasando por la LIONDAU Ley 51/2003 (de Igualdad de Oportunidades, no Discriminación y Accesibilidad Universal de las Personas con Discapacidad) y el Documento Básico DB-SUA de Seguridad de utilización del Código Técnico de la Edificación. También se habló de la variedad normativas autonómicas.

En general son normativas con importantes puntos contradictorios que ante situaciones iguales fijan estándares distintos sin explicar las intenciones o los motivos por los que se han adoptado. La consecuencia inmediata de esto es la dificultad por parte de los técnicos para justificar la evaluación de entornos y edificaciones existentes así como las decisiones tomadas en la redacción de proyectos.

Urge la necesidad de consensuar y unificar normativas y sobre todo de abordar su conocimiento desde el conocimiento de los distintos tipos de discapacidades (física, sensorial e intelectual), explicando y haciendo comprensibles las limitaciones que padecen: saber ponernos en su lugar y abordar los problemas desde su limitación. Si comprendemos cómo un minusválido en silla de ruedas abre una puerta  o se transfiere a un inodoro, inmediatamente entendemos y podemos juzgar las decisiones de estas normativas.

Las tres siguientes conferencias se centraron precisamente en esto, en explicarnos y hacernos sentir cómo se maneja un discapacitado y que podemos hacer para impulsar desde este campo su autonomía. La primera de estas tres conferencias (La interacción de las personas con discapacidad física y orgánica con los entornos urbanos y de edificación” por Manuel Rancés Jofre, Secretario de Accesibilidad de FAMMA) abordó los problemas de la discapacidad física (quizás la mejor conocida). Las dos siguientes (“Interacción de las personas con discapacidad sensorial con los entornos urbanos y de Edificación” por Juan José Cantalejo Cano, Responsable de Accesibilidad del CERMI Comunidad de Madrid; y  “La interacción de las personas con discapacidad intelectual con los entornos urbanos y de edificación” por Álvaro Cervera Escario, Arquitecto. Vocal del Consejo de Promoción de la Accesibilidad y Eliminación de Barreras de la Comunidad de Madrid), muy interesantes por su infrecuencia, abordaron en qué consisten y a que se enfrentan las persona con discapacidades sensoriales (grados de ceguera…) e intelectuales (limitaciones en su funcionamiento mental y en destrezas tales como aquellas de la comunicación, cuidado personal, y destrezas sociales.)

Interesante Fórum del que nosotros extraemos dos cuestiones importantes:

–          Urge la unificación de normativas y de la explicación de los criterios seguidos  para su redacción.

–          Es muy necesaria la divulgación de distintos formatos que nos permitan sentir que es ser minusválido y a que limitaciones han de enfrentarse para así lograr una verdadera integración.