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Senior Cohousing: salud, participación y creación de comunidad

Artículo previamente publicado el 10 de octubre de 2016 en el Blog de Ciudades Amigables con las Personas Mayores, Imserso.

Es objetivo de la Red Mundial de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores, impulsada por la OMS, la creación de entornos que faciliten “un envejecimiento activo y saludable”, promoviendo la “participación de las personas mayores, teniendo en cuenta sus necesidades, percepciones y opiniones”.

En pocas palabras se dice mucho, vayamos por partes:

Recordemos, el Envejecimiento Activo se comprende como un proceso donde se optimizan las oportunidades de salud, participación y seguridad: los 3 pilares están interconectados entre sí, de forma que no es requisito previo a un envejecimiento exitoso el carecer de enfermedad, sino más bien la salud puede ser consecuencia de un entorno que propicie bienestar.

Y es que ya en el documento de constitución de la Organización Mundial de la Salud se definió SALUD como “estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades“.

Autonomía, solidaridad y gozo en el Cohousing

Otra forma, a nuestro juicio más concreta y al tiempo sugerente, de expresar la salud como estado de bienestar es aquélla del Congreso de Perpiñán (1976): “la salud es aquella manera de vivir que es autónoma, solidaria y gozosa”. Así lo recuerdan Joan Subirats y Toni Vilá en su interesante artículo ¿Es la salud un tema estrictamente sanitario?, publicado en el último número de la revista Treball Social. Tres interesantes conceptos. La autonomía es incluso, en nuestro país, derecho subjetivo de ciudadanía desde la ley de “dependencia” de 2006. La solidaridad intergeneracional se reconoce como clave para un envejecimiento activo (participación – seguridad – salud) desde finales del XX. El “goce pleno y en condiciones de igualdad” es el objetivo propuesto por la ONU en su Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad.

Autonomía, solidaridad y gozo son tres importantes objetivos para quien plantee transformar o crear un entorno adecuado para envejecer. Las comunidades autogestionadas de senior cohousing (jubilares) son buen ejemplo de ello:

1.- Son lugares que principalmente fomentan la autonomía personal, precisamente a través de la participación y una verdadera inclusión en la comunidad, a partir de la diversidad en la elección de actividades, en el protagonismo de cada una de las personas a la hora de decidir sobre su propia vida… Hay tanta comunidad como se quiera, tanta privacidad como se desea. Se mantiene una gran autonomía personal, incluso en situaciones de dependencia, porque hay comunidad.

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Me alegro de vivir aquí y creo que todo ha sucedido de una forma armoniosa. Mi mujer y yo somos personas sociables que disfrutamos del hecho de tener justo al lado a la gente con la que mejor lo pasamos. Pero aquí hay un equilibrio muy preciso y definido entre las puertas abiertas y la vida privada. Jens Asger Hansen, residente de Munksoegard.

2.- Son lugares donde se hace patente la solidaridad como interdependencia: necesito de los demás, y yo también me entrego para, entre todos, alcanzar objetivos comunes. Son lugares donde de forma consciente (desde los primeros talleres de empoderamiento) o insconsciente (en la actividad diaria) se diseñan y se ponen en práctica acciones de solidaridad interna pero también para con una comunidad más amplia en la que se insertan. Son lugares donde las personas comparten conocimientos, trabajo, emociones y vivencias, también el deseo común de trascender a otros ámbitos sociales, naturales… Son lugares que fomentan la empatía, el diálogo en la diversidad, la inteligencia colectiva, y la ayuda a la dependencia gracias a una fuerte red de apoyo social.

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Cuando los levantamos por la mañana nos decimos “¿qué puedo hacer por alguien hoy?”. Es sólo un sentimiento discreto. Así que hacemos lo que podemos y lo hacemos discretamente. No necesitamos ver nuestras obras en el periódico o anunciadas en las líneas aéreas. Ted Andrewlevich, residente de cohousing en EE.UU.

3.- Finalmente son lugares destinados al gozo: al placer, el confort, la alegría y diversión, la amistad… Jubilar (del latín iubilare) significa “gritar de alegría”. Las personas jubiladas o las que viven en un “jubilar” (las personas mayores en definitiva) cuentan con múltiples oportunidades para seguir gozando.

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Huele bien a través de las ventanas de la cocina, donde se prepara la cena. Nuestras cenas colectivas suelen consistir en una ternera, cordero, huevos y pollo de nuestra pequeña granja, y verdura de nuestro huerto. Hace una tarde estupenda, así que decidimos cenar en la terraza, con vistas a la laguna. Todo el mundo echa una mano con las sillas y las mesas, y para poner las sombrillas.Después de cenar, una vez se han retirado las mesas, formamos dos equipos y jugamos a la petanca una hora o así. A un par de nosotros se nos da bastante bien, y hay un poco de guasa. Según termino el día, cruzo al gallinero y lo cierro por la noche. Unos pocos vecinos entran en la casa común a tomarse una botella de vino; los otros vuelven a su casa a relajarse con las noticias después de un día agradable. Olaf Dejgaard, residente de Munksoegard.

El creciente interés acerca del modelo “cohousing” en nuestro país ha sido impulsado principalmente por las personas mayores (no fue así en otros países donde era la juventud pionera en la transformación innovadora del modelo de vivienda o barrio). Es por ello que la Unión Democrática de Pensionistas UDP (miembro asimismo del grupo de trabajo de Ciudades Amigables) ha incluido recientemente en su web un interesante blog sobre Cohousing.

Herramientas: metodología participativa, creación de comunidad

La participación es herramienta común para lograr los tres objetivos. También lo son cualesquiera métodos para la creación y cohesión de la comunidad. Así, el cohousing es entorno paradigmático para la mejora de la salud, tal y como la hemos formulado. Pero no es el único, ni mucho menos. Conviene tomar los principios enunciados y releer las líneas escritas más arriba pensando en la transformación de las residencias o centros de mayores, en nuestra propia comunidad de vecinos, en el barrio o aldea, la ciudad global…

La Red de Ciudades Amigables con las Personas Mayores propone 8 áreas temáticas sobre las que reflexionar con el objetivo de lograr entornos para la mejora de la calidad de vida de las personas mayores (y por tanto, de todas). Parece interesante añadir, dentro de la metodología que propone la OMS, al trabajo con los grupos focales otras reflexiones sobre temas transversales para una verdadera transformación de la ciudad como ecosistema centrado en las personas: cómo lograr más autonomía, más solidaridad, más gozo. Es una cuestión de salud.

(Por: Javier del Monte Diego. Asociación Jubilares. Citas de Durrett, C. (2015). El Manual del Senior Cohousing. Autonomía personal através de la comunidad. Madrid: Dykinson. Fotografías de las webs de las asociaciones canadiense y de EEUU de Senior Cohousing)

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Curso online gratuito sobre Ciudades Amigables

El IMSERSO, con la colaboración con otras entidades del Grupo de Trabajo de la Ciudades Amigables ha desarrollado un curso online gratuito de 30h Cómo ser una ciudad amigable con las personas mayores, con el objetivo general de ofrecer formación práctica y completa para difundir e implementar el proyecto de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores.

Curso Ciudades AmigablesTras una primera y exitosa edición el pasado marzo, se convoca la próxima edición para del 3 al 31 de mayo. Las inscripciones se podrán realizar hasta el 27 de abril. Las plazas son limitadas, por lo que la admisión en el mismo se llevará a cabo por orden de inscripción. Se cuenta con lanzar una nueva edición en octubre.

Para más información sobre las convocatorias de este curso en 2016 puede contactar a través del correo electrónico ciudadesamigables@imserso.es

Un proyecto eminentemente participativo

El proyecto de Ciudades Amigables CON las Personas Mayores fue impulsado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) con el objetivo de contribuir a la creación de entornos y servicios que promuevan y faciliten un envejecimiento activo y saludable, que permitan a las personas mayores vivir dignamente, disfrutar de una buena salud y continuar participando en la sociedad de manera plena y activa.

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Reunión de trabajo de un grupo focal

Animamos a formar parte de la red a aquellos ayuntamientos que quieren fomentar el envejecimiento activo, que buscan optimizar las condiciones de vida de las personas mayores en sus localidades, incorporando esta perspectiva en la planificación municipal de manera transversal. Como ya hemos comentado en otras ocasiones, aunque la incorporación a la red comience con la solicitud por parte de la Alcaldía, la responsabilidad en el éxito de la iniciativa es de la ciudadanía. El proyecto se basa en la participación de las personas mayores a través de grupos focales donde se exponen sus necesidades, percepciones, opiniones y propuestas en el proceso de análisis y mejora de la localidad.

El curso, proyecto colaborativo

Coordinado por el IMSERSO, con el apoyo del CEAPAT, en 2013 se constituyó el Grupo de Trabajo multidisciplinar  de la Red de Ciudades Amigables con las Personas Mayores. Los miembros de este grupo han participado activamente en la elaboración del curso «Cómo ser una ciudad amigable con las personas mayores»,  forman parte del equipo docente, multidisciplinar y complementario, y poseen experiencia en el entorno de las personas mayores y de los servicios que ofrecen los ayuntamientos de las ciudades. Maite Pozo (IMSERSO) y Sonia Díaz (Asociación SIENA) son coordinadoras del curso, Ruben Herranz (IMSERSO) es tutor, y el resto de ponentes son Luis Álvarez (Consejo Estatal de Personas Mayores), Miguel Ángel Valero (CEAPAT), Paca Tricio (UDP), Lucía Pérez-Castilla (CEAPAT), Eva Bunbury (Bunbury&Asociados), Enric Roca (Ayuntamiento de Manresa), Javier Viela (Ayuntamiento de Zaragoza), Javier del Monte (Asociación Jubilares) y Felipe Martín (CEOMA).

Pulsa en la imagen para ir al cursoEl soporte técnico para la realización del curso ha sido llevado a cabo por la empresa SUPER Cuidadores, con la metodología y plataforma formativa de la UNIR, la Universidad en Internet.

Este curso se dirige a personas interesadas, que estén participando o vayan a participar en el Proyecto Ciudades Amigables con las Personas Mayores de su municipio:

  • Responsables políticos del ayuntamiento.
  • Personal técnico municipal.
  • Participantes de los Grupos Focales.
  • Profesionales del ámbito público o privado de los servicios sociales que deseen conocer el proyecto.

El curso quiere ser un instrumento de apoyo para profesionales y personas participantes en el desarrollo del proyecto en todas sus fases, y servirá para resolver dudas, facilitar la difusión de los objetivos del proyecto y finalmente ampliar la Red de Ciudades Amigables.

Se estructura en cuatro módulos, correspondientes a la Presentación del proyecto y las tres grandes fases de que consta: 1. Diagnóstico y Plan de Acción, 2. Implementación y 3. Evaluación y Plan de Mejora Continua. Aquí se puede descargar el programa completo. Animamos a inscribiros y también a comentar vuestras impresiones.

Taller formativo ¿Cómo ser una Ciudad Amigable con las personas mayores?

La Red Mundial de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores es un proyecto impulsado por la Organización Mundial de la Salud, destinado a crear entornos y servicios que promuevan y faciliten un envejecimiento activo y saludable.

Las Ciudades Amigables CON las personas mayores se construyen mediante la participación directa de éstas en todo el proceso

Las Ciudades Amigables CON las personas mayores se construyen mediante la participación directa de éstas en todo el proceso. Foto: Planeta Futuro

Ya hemos comentado otras veces: una ciudad amigable bajo el contexto de este proyecto, no es aquélla que “ya hace mucho PARA las personas mayores”, sino la que se compromete a transformar la realidad urbana POR y sobre todo CON las protagonistas del proyecto, en este caso, las personas mayores. Se trata de un proyecto a largo plazo, con implicación directa de la ciudadanía. Maite Pozo lo resume extraordinariamente en el blog Planeta Futuro, de El País.

El proyecto aborda de manera integral los aspectos que afectan al día a día de nuestros pueblos y ciudades y lo hace poniendo en el centro la participación de las personas mayores, teniendo en cuenta sus necesidades, percepciones y opiniones a lo largo de todo el proceso de análisis y mejora del municipio y utilizando la metodología propuesta por la OMS para llevarlo a cabo.

La Red de Ciudades Amigables en nuestro país cuenta ya con más de 60 ayuntamientos adheridos, que se encuentran en distintas fases de desarrollo del proyecto. Con el objetivo de aprender unos de otros, de conocer experiencias concretas sobre este proyecto y de continuar contribuyendo a su difusión, el Imserso organiza la Jornada “Cómo ser una ciudad amigable con las personas mayores” que se celebrará en Burgos, el próximo 20 de octubre.

Esta jornada se dirige a aquellos municipios que ya forman parte de la Red de Ciudades Amigables, pero también a aquellos ayuntamientos interesados en conocerla, así como a las personas mayores y representantes de ellas (Consejos Municipales, asociaciones de mayores…). Será una excelente ocasión para conocer e intercambiar opiniones y experiencias en la puesta en marcha y desarrollo de este proyecto.

Os adjuntamos el Programa de la Jornada, que esperamos sea de vuestro interés. La inscripción es gratuita y se puede realizar pinchando aquí  o bien a través de este correo electrónico: formacionespecializada@imserso.es indicando título de la Jornada (“Cómo ser una ciudad amigable con las personas mayores”), nombre completo, DNI, teléfono de contacto, perfil profesional y si precisa algún apoyo por necesidades especiales.

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Fecha: 20 de octubre, martes.
Lugar: Centro de Referencia Estatal de Atención a Personas con Enfermedades Raras y sus Familias (Imserso)
Dirección: C/Bernardino Obregón, 24. 09001 Burgos

PROGRAMA (actualizado 14/10/2015)

9:30 – 10:00 Acreditaciones

10:00 – 10:30 Inauguración de la Jornada

10:30 – 11:30 Presentación general del Proyecto “Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores”

  • Contexto OMS-Imserso y Fases del proyecto.Miguel Ángel Valero, Director del Ceapat
  • Participación de las personas mayores. Carlos M. Ozcáriz, Unión Democrática de Pensionistas y Jubilados de España (UDP)
  • Qué ofrece la Red de Ciudades Amigables. Presentación del curso de formación online “¿Cómo ser una ciudad amigable con las personas mayores?” Maite Pozo, Apoyo Técnico al proyecto, Secretaría General, Imserso

11:30 – 12:00 Pausa café

12:00 – 13:00 Experiencias sobre la puesta en marcha y desarrollo del Proyecto de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores.

13,00 – 13,30 Debate

13:30 – 13:45 Presentación de los talleres de la tarde. Miguel Ángel Valero, Director del Ceapat

15:00 – 16:30 TALLERES PARALELOS

1) Preparación y desarrollo de los Grupos Focales y diagnóstico de situación:

Eva Bunbury, Bunbury & Asociados (Zaragoza)

Dinamizador: Carlos Rodríguez-Mahou, Ceapat
Relator: Carlos M. Ozcáriz, UDP

2) Elaboración y desarrollo del Plan de Acción

Enric Roca, Coordinador del Programa de Gent Gran, Ayuntamiento de Manresa

Dinamizador: Javier Viela, Responsable de la Oficina del Mayor, Ayuntamiento de Zaragoza
Relatora: : Lucía Pérez-Castilla, Ceapat

3) Proceso de evaluación e indicadores

Javier del Monte, Asociación Jubilares

Dinamizadora: Sonia Díaz Casado, Siena Cooperativa (Manresa)
Relatora: Rosa Regatos, Ceapat

16:30 – 17:00 Conclusiones
Relatores/as de los Talleres

Clausura

Nace el blog “Ciudades Amigables con las Personas Mayores”

Nos entusiasma el proyecto, su enfoque eminentemente PARTICIPATIVO, y nos alegra por ello anunciar el nacimiento de este blog, cuyo enlace animamos a seguir con periodicidad. Reblogeamos:

Presentación del Proyecto Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores

 ¿Qué es la Red Mundial de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores?

Es un proyecto impulsado por la Organización Mundial de la Salud con el objetivo de contribuir a la creación de entornos y servicios que promuevan y faciliten un envejecimiento activo y saludable. Por una ciudad amigable con el envejecimiento entendemos aquella en la que las políticas, los servicios y las estructuras relacionadas con el entorno físico y social de la ciudad se diseñan y reorganizan para apoyar y permitir a las personas mayores vivir dignamente, disfrutar de una buena salud y continuar participando en la sociedad de manera plena y activa.

El Imserso es el organismo encargado de impulsar la Red en España.

En 2012 la OMS y el Imserso firmaron un Convenio de Colaboración por el que el Imserso es el organismo encargado de promocionar y apoyar este proyecto en nuestro país, difundiendo, impulsando, y coordinando la adhesión de los ayuntamientos a la Red de Ciudades Amigables con las Personas Mayores.

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¿A quién va dirigido este proyecto de la OMS?

La OMS, consciente del progresivo envejecimiento de la población mundial, dirige este proyecto a todos los ayuntamientos que quieren fomentar el envejecimiento activo, que buscan optimizar las condiciones de vida de las personas mayores en sus localidades, incorporando esta perspectiva en la planificación municipal de manera transversal.

En España, San Sebastián fue la primera ciudad española en incorporarse a esta Red mundial en 2008, seguida por Barcelona, Zaragoza, Bilbao, Los Santos de Maimona….todas ellas pioneras en nuestro país en la puesta en marcha de esta iniciativa. Es a partir de 2011 cuando este proyecto toma fuerza en España, y en mayo de 2015 son ya más de 60 los ayuntamientos adheridos a la red mundial, entre ellos encontramos tanto municipios grandes como pequeños, urbanos y rurales.

¿Qué aporta de novedoso este proyecto? LA PARTICIPACIÓN

Se trata de un proyecto que aborda de manera integral los aspectos que afectan al día a día de nuestros pueblos y ciudades y lo hace promoviendo la participación de los propios interesados, las personas mayores, teniendo en cuenta sus necesidades, percepciones, opiniones y propuestas en el proceso de análisis y mejora de la localidad en diverso.

Para lograr esta participación real, la OMS propone una metodología concreta y detallada en el Protocolo de Vancouver, basada en los Grupos Focales, en los que se debate y recoge la opinión de las personas mayores, y de otros gruposrelevantes en este ámbito de trabajo, como son las cuidadoras y cuidadores de personas mayores y los proveedores de servicios.

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Esta participación debe estar presente a lo largo de todas las fases del proyecto establecidas en la Guía Metodológica: un diagnóstico inicial que detecte las fortalezas y debilidades de un municipio en cuanto a su “amigabilidad” con la población de más edad que servirá para elaborar un Plan de Acción y unos indicadores (Fase 1) que permitan evaluar el impacto de la puesta en marcha y ejecución de dicho Plan de Acción (Fase 2). Esta evaluación de los progresos conseguidos permitirá establecer los progresos y las deficiencias persistentes en un informe (Fase 3) que dará lugar a nuevas propuestas de actuación en el marco de un proceso de mejora continua de la ciudad (Fase 4), con el objetivo de atender las necesidades y demandas de la población mayor. Los ayuntamientos interesados en adherirse a la Red se comprometen a promover la participación de las personas mayores durante todo este proceso.

Seguir leyendo… Blog Ciudades Amigables con las Personas Mayores

Recuperar la calle (I). Los peligros de una ciudad vacía

Peligrosa para mayores, mujeres y niños

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Nueva York antes y despúes de una intervención del urbanista Jan Gehl. “Ciudades para la Gente”

Nos dicen que la calle es extraordinariamente peligrosa, y más aún para las personas mayores: podríamos sufrir tropiezos o resbalones, atropellos o empujones, insolaciones o pulmonías, timos o atracos, mareos y crisis de ansiedad… Todo un sinfín de desgracias relacionadas con ese hostil espacio exterior a nuestros tranquilos, confortables y, sobre todo, seguros, hogares.

Curiosamente, la mayoría de las caídas de personas mayores se producen en el interior del hogar, y si es fuera de él, caminando de forma apacible sobre una superficie lisa y en ambiente soleado. Por supuesto las estadísticas reflejan situaciones habituales (estamos más tiempo en casa, y si salimos lo hacemos más veces cuando no llueve). No obstante, sí encontramos un dato relevante acerca de la prevalencia de caídas: casi todas las personas se caen cuando están solas

A niños y niñas también hemos de evitarles en la medida de lo posible ese mundo terrible plagado de extraños, coches homicidas y obstáculos físicos.La mujer no es excepción y nuestra sociedad patriarcal desde hace tiempo creía haberla protegido con ese principio denunciado por Dolores Hayden y tantas otras: “el sitio de la mujer está en el hogar”. Para ello se construyeron ciudades-dormitorio destinadas a un cierto tipo de familias donde el hombre iba al trabajo en coche y la mujer aguardaba realizando su labor reproductiva en una casa con una amplia cocina. De ello hablamos en un post anterior (“Postsuburbia“). El modelo se extendió en todo el mundo, segregando labor productiva y reproductiva (ciudades de oficinas o fábricas y ciudades residenciales), eso sí, reduciendo cada vez más cocina y jardín, hasta llegar a los monótonos y alienantes conjuntos de innumerables adosados. Ese es el símbolo de un modelo de ciudad donde, de forma despersonalizada y alejados de nuestros propios vecinos por falta de espacio público que compartir, hoy hemos empezado a envejecer.

Villanueva de la Torre

Foto aérea de Villanueva de la Torre, pequeño pueblo de 330 habitantes en 1996 y monótona ciudad de 3.000 solo cinco años más tarde. Obtenida en la imprescindible web http://www.nacionrotonda.com/

La calle sin duda cuenta con peligros físicos y con “sensación de peligro” o incomodidad. Pero la mayoría de ellos están relacionados con su falta de uso. “La calle es peligrosa porque no hay niños“, dice el pedagogo Francesco Tonucci. La afirmación es válida para cualquier edad.

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Hans Hacke. “Castillos en el aire”

El artista Hans Haacke fotografió un conocido ensanche madrileño para transmitir la sensación de vacío, “una zona desierta, sin tiendas, sin bares, con poca gente por las calles (…) Se puede hablar de ruinas urbanas”.

Esos nuevos suburbios de calles anchas, con segregación de coches y peatones (en favor, claro, de los coches), nuevas aceras suficientemente amplias, planas y de baja resbaladicidad, calles que podrían cumplir con rigor (no siempre, por cierto) las normas más estrictas sobre accesibilidad y eliminación de barreras arquitectónicas… en todo caso no son amigables, tampoco realmente “seguras”. Fundamentalmente porque no hay personas.

Al tiempo que despoblamos los centros urbanos (viviendas vacías, abandono de locales en favor de alejados centros comerciales), la planificación de nuestros nuevos ensanches y ciudades ha obviado la necesidad de unos espacios públicos para el encuentro entre personas: la escala humana. La calle es el “resto” en un diseño marcado por una hoja de Excel, que escupe un plano de cuadraditos de colores (residencial, industrial, oficina…), conectados por vías de circulación (de vehículos). Se pueden observar cientos de ejemplos de ello en el descomunal trabajo de la web Nación Rotonda, por cierto en breve plasmado en libro físico.

En las calles vacías los coches circulan a velocidad inadecuada, son el mejor caldo de cultivo para la delincuencia, adolecerán de falta de mantenimiento, que a la larga provocará algunos otros de los peligros enunciados en el primer párrafo de este artículo… La solución pasa por un diseño adecuado: que parte de las necesidades y recursos físicos y sociales, y tiene como meta final el bienestar de las personas.

Ciudades amigables (o no)

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Avenida Marítima de Las Palmas de Gran Canaria. Cientos de metros sin una sombra, aislada de la ciudad con el límite de una vía rápida

La ciudad del coche y la segregación de usos lleva a situaciones límite como ésta: la gran Avenida Marítima de Las Palmas de Gran Canaria se ha diseñado como espacio de paseo significativo en la ciudad. A lo largo de sus 7 kilómetros la persona paseante puede disfrutar del Atlántico mientras amortigua con sus auriculares el ensordecedor ruido de una vía rápida de vehículos de entre 6 y 10 carriles. No hay sombra, ni un lugar donde beber si tienes sed. Para ello habrá que caminar entre 500 y 1000m y saltar a la “ciudad”.

El ejemplo sin embargo cumple con las normas vigentes de “accesibilidad”. En casos como este reconocemos más bien un serio problema de “amigabilidad” en nuestras ciudades. Coincidimos con Leonardo Alberto Vega Umbasía quien afirma que ante la percepción de la ciudad por parte de las personas mayores como “entorno hostil y peligroso para su integridad personal”, se ha dado una respuesta que “muchas veces se limita al tema de la accesibilidad y las barreras arquitectónicas, convirtiéndose en el punto de referencia central en los ejercicios de su ordenamiento y planificación que, a pesar de su sentido político, desconocen al viejo como un sujeto activo, autónomo y participativo, capaz de concebir y construir una ciudad incluyente”.

Iniciativas como la Red de Ciudades Amigables con las personas mayores de la OMS (o con la infancia, que dejamos para un próximo post) ponen el enfoque en esa visión multidimensional de la ciudad para transformarla en verdadero espacio humano. “Lograr que las ciudades sean más amigables con los mayores constituye una respuesta necesaria y lógica para promover el bienestar y aporte de los residentes urbanos de mayor edad y mantener ciudades prósperas. Dado que el envejecimiento activo es un proceso que dura toda la vida, una ciudad amigable con los mayores es una ciudad para todas las edades (OMS, 2007: 9)

Ciudades para todas las personas

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Una mañana de diario cerca de la plaza mayor de Valladolid

La reivindicación de una “sociedad para todos”, principio que hoy, al menos teóricamente, cuenta con un amplio consenso, pasa por exigir un “espacio para todos“. Recuperar un espacio público donde desarrollarnos como personas, más allá del género o la edad, habría de ser, a nuestro juicio, el punto de mira del nuevo urbanismo del siglo XXI.

La “ciudad para todos” ha de observar ese aspecto más profundo e integral de la vida humana. Dice Manuel Delgado que “el espacio urbano real – no el concebido – conoce la heterogeneidad innumerable de las acciones y los actores”. La ciudad concebida (planeada de cero o diseñada para la rehabilitación de áreas existentes) previamente habrá de basarse en esos mismos principios de la ciudad practicada: necesitamos diversidad de gente que habite nuestras calles. En fin, no hablamos solo de seguridad, ni de accesibilidad física. Y por supesto no hablamos sólo de personas mayores.

La quinta generación. Modelos residenciales para personas mayores

A partir de una artículo del sociólogo Miguel Montero, incluido en el libro “Innovaciones en Residencias para personas en situación de dependencia. Diseño arquitectónico y modelo de atención” sobre el caso alemán, nos proponemos esbozar los distintos modelos residenciales que se han ido sucediendo a lo largo del último medio siglo, y presentar dónde nos encontramos al respecto en la actualidad.

Montero menciona allí un interesante documento (pdf en alemán) elaborado por la KDA (Kuratorium Deutsche Altershilfe) que plantea, para Alemania, una cronología en absoluto trasladable a nuestro país. Sí lo es la sucesión de modelos, que hemos ido adoptando aquí con décadas de retraso. Es muy ilustrativo, y es por ello que lo traemos aquí para nuestra reflexión. Así podemos hablar de cuatro modelos, correspondientes a cuatro “generaciones”. Miguel Montero los describe así:

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Ilustraciones obtenidas en el documento “Aproximaciones para la reordenación de las residencias de personas mayores”: Peter Michell-Auli y Christine Sowinski, “Die 5. Generation:KDA-Quartiershäuser. Ansätze zur Neuausrichtung von Alten- und Pflegeheime”. Kuratorium Deutsche Altershilfe, Köln 2012

1ª Generación. Modelo institucionalizante – asilo (Alemania, 1940-60)

  • La persona es cuidada como “acogida”
  • Se emplean recursos escasos en su atención
  • Las habitaciones son compartidas, con baños comunes
  • 13m2 por persona.

2ª Generación. Modelo hospital (Alemania, 1960-70)

  • La persona es cuidada como “paciente”
  • Especial atención en la técnica geriátrica
  • Espacios comunes centralizados
  • Atención reactiva, con externalización de la rehabilitación
  • 28,5m2/persona

3ª Generación. Modelo residencia (Alemania, años 1980)

  • Visión integral de la persona
  • Modelo de atención centrado en las competencias (no en los déficits)
  • Autonomía, individualidad, atención activadora
  • Espacio individuales de “vivienda”, con baño propio
  • Espacios comunes descentralizados
  • Agrupaciones de 20 a 40 personas
  • Alternativas: centros de día/noche, viviendas tuteladas, servicio de atención a domicilio (SAD)
  • 38,8m2 / persona

4ª Generación. Modelo familia (Alemania 1990-2000)

  • Centrado en la persona
  • Atención integral, centrada en la historia de vida
  • Personal especializado con presencia continua
  • No hay separación entre cuidados, tareas domésticas y asistencia social
  • No hay sistemas centralizados de atención (ej. cocinas)
  • Agrupaciones de 8-12 personas
  • Alternativas: pisos compartidos, proyectos de barrio (se desplaza la atención, no la persona)
  • 40m2 / persona

En España conviven en la actualidad residencias de 2ª y 3ª generación. Y desde hace pocos años se comienzan a implantar, con mucha fuerza, complejos residenciales de 4ª generación, con “unidades de convivencia” y atención centrada en la persona tal y como se describe más arriba. Es de destacar el esfuerzo que están haciendo en este sentido administraciones como la Junta de Castilla y León y el Gobierno Vasco, y organizaciones como la Fundación Matia y la Fundación Pilares para la Autonomía Personal.

La quinta generación: autonomía personal con inclusión en la comunidad

El documento mencionado de la KDA plantea una 5ª generación para las viviendas que esta entidad promueve en Alemania, que denominan “proyectos de distrito” (quartierskonzept). El nuevo modelo asume los logros del modelo familia y añade tres importantes principios: vida íntima, vida comunitaria, vida pública. Se trata de potenciar la individualidad, pero también la apertura a una comunidad más amplia. Las claves para ello son:

Cocina adaptada para una mayor autonomía personal. Foto: Carpintería Arguti (http://www.arguti.com)

Cocina adaptada para una mayor autonomía personal. Foto: Carpintería Arguti (http://www.arguti.com)

  • Apartamentos en lugar de habitaciones (es decir, con cocina individual)
  • Residencia como “centro comunitario” que participan en la vida social del barrio o la ciudad

La “5ª generación” se expresan en nuestro país con propuestas que incluyen atención integral centrada en la persona, ya sean jubilares (con iniciativa y autogestión de los propios interesados), o apartamentos con servicios (promovidos por un tercero), algunas viviendas con este tipo de atención (ej Etxean Ondo Domicilios), pisos compartidos intergeneracionales con estudiantes y atención a domicilio, etc. siempre que prevean a su vez una relación de inclusión en una comunidad más amplia. En este sentido, nos encontramos hoy en un momento en el que la apuesta más ambiciosa pasa por un modelo en el que la integración de “cuidados, tareas domésticas y asistencia social” (4ª generación) trasciende las paredes del complejo residencial.

manifestación personas mayoresEl modelo asistencial, en esta 5ª generación, se completa con una mejora de los sistemas de atención a domicilio, con propuestas de participación ciudadana, de mejora de los entornos de barrio y ciudad (ej. proyecto de Ciudades Amigables con las Personas Mayores…).

Como hemos comentado en otras ocasiones, la Unión Europea apuesta en la actualidad por una transición que va desde la atención institucional a los cuidados basados en la comunidad. Creemos que la opción más coherente con esta idea, y el mayoritario deseo de permanecer en el hogar será la paulatina transformación de comunidades de barrio a entornos donde envejecer en casa y verdaderamente incluidos en la comunidad.

¿Tu ciudad, amigable con las personas mayores? Tú eres responsable

El “tú” del título no es solo una opción de estilo. Apelamos a tu responsabilidad personal…

logo-ciudades_final-1En otras ocasiones hemos comentado sobre el proyecto de la OMS de la Red de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores. Ahí puedes leer sobre el origen, sus principios (inclusión, diversidad, dignidad y opción de vida, autonomía… ) y objetivo final (prolongación de la vida libre de dependencia).

Recordamos que se trata de un proyecto de la OMS, liderado en España por IMSERSO. A día de hoy ya son 35 ayuntamientos que en España los que se han comprometido para ser “ciudad amigable”. Aprovechando que el jueves pasado participamos en la interesantísima jornada de la semana pasada sobre “¿Cómo ser una ciudad amigable para las personas mayores? hoy el foco lo ponemos en el rol que, dentro de la Red, juegas tú mismo.

Y es que, como recordaba Carlos Martínez, de UDP, “llamar amigo es interesarse por él, echar una mano, colaborar… amar”. El proyecto de Ciudades Amigables es así un proyecto de solidaridad intergeneracional (sirve a todas las personas, no solo a las de mayor edad) que necesariamente te implica a ti. Porque nadie puede imponer la amistad…

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Mapa de ciudades españolas adheridas a la Red Mundial. Obtenida de IMSERSO, junio de 2014

Es la gran novedad de este proyecto, que te incumbe no solo como receptor, consumidor u objeto de programas destinados a personas mayores y a ciudadanos y ciudadanas en general, sino a ti como principal partícipe.

Lo definitorio de esta pionera experiencia esencialmente local y al tiempo global, es que tratamos de un proceso participativo, donde la OMS, el IMSERSO, tu ayuntamiento, tu asociación de vecinos y, sobre todo, tú mismo, trabajáis en equipo.

Sobre la jornada comentada, te recomendamos la crónica de la revista Autonomía Personal. Así nos centramos en lo que más nos interesa: qué puedes hacer tú para que tu ciudad sea amigable con las personas mayores (… con las personas).

La iniciativa es tuya

Tradicionalmente en las políticas cuyo objetivo son las personas mayores “se cocinan los platos y se nos invita a la mesa, pero no se nos ha dado la oportunidad de elegir el menú”. Así lo expresaba Luis Martín Pindado el jueves pasado. Nosotros añadiríamos aún más: ¿por qué no nos dejan entrar en la cocina? ¿e incluso comprar los ingredientes en el mercado? Pues bien, el proyecto de Red de Ciudades Amigables es facilitador de todo ello. El proceso de inclusión, como decía Carmen Rodríguez (Santander, ciudad amigable), comienza ya en la toma de decisiones.

Seguramente tienes cosas que decir acerca de la “amigabilidad” de tu ciudad para con las personas mayores. No se trata solo de un problema de accesibilidad, quizá has observado que “los impresos oficiales son difíciles de leer, y hasta de comprender”. Quizá echas en falta espacios adecuados para desarrollar actividades que necesitas, a lo mejor la farmacia está demasiado lejos, quizá el transporte, o la falta de sombras en la calle, el desconocimiento de las nuevas tecnologías… no facilitan tu vida diaria. Posiblemente no es nada de esto, y sí otras muchas cosas que tú sí sabes.

No hace falta esperar a que los servicios municipales pongan en marcha el proceso. Tienes la posibilidad de instar a tu corporación local a incorporarse a la red. Muchas no lo habrán hecho por desconocimiento. Se trata de que la alcaldía firme una carta de compromiso con la Red. Es recomendable que haya amplia mayoría por parte de los representantes políticos, pues es un proyecto a largo plazo. Una vez hecho esto hay que poner en marcha las cuatro fases:

La reflexión y las propuestas son tuyas

  • Áreas ciudades amigablesFase 1 (años 1-2): se crea el mecanismo que servirá a la participación de las personas mayores (tú mismo) en el ciclo de la Red, se hará una evaluación inicial para observar si la ciudad está adaptada, se formula un plan de acción que incluirá el método de evaluación del progreso del plan.

El proyecto tiene un enfoque participativo ascendente: parte de la experiencia de las personas mayores, de tu propia experiencia, sobre qué es o no amigable. Para ello, mediante la organización de grupos focales, se realiza una investigación en la que tendrás que responder, junto con otras personas, organizaciones sociales, proveedores de servicios… a unas preguntas que, para mayor facilidad, forman parte de un protocolo previamente elaborado.

El grupo focal lo formáis unas 8-10 personas, de distinto estatus, edad, etc. Las cuestiones se plantean en torno a las 8 áreas del gráfico, y tienen un efecto de impacto múltiple (la mejora del transporte quizá podría conllevar una mejora en tu dieta, que a su vez mejora tu salud, con ello la economía de la población, que facilita un mejor transporte…)

El desarrollo de los programas, la evaluación y la redefinición pueden ser tuyas

La evaluación arroja interesantes propuestas. La semana pasada nos contaban los responsables de los ayuntamientos más avanzados (Bilbao, Zaragoza…) que aquéllas suelen ser “moderadas y sensatas”. Geoff Green (asesor de la OMS) recordaba cómo muchas de las medidas propuestas ni siquiera tienen coste económico. Y es que seguramente cuando sientes de forma responsable que tu voz servirá efectivamente a la mejora de tu ciudad, tu visión se vuelve ambiciosa pero realista.

  • Fase 2 (años 3-5): Las propuestas afectan de forma transversal a las áreas del protocolo de Vancouver pero también a las áreas de gestión del ayuntamiento (urbanismo, servicios sociales, movilidad, etc.). Con ello se definen ejes de intervención, luego programas y finalmente los proyectos que formarán parte de un plan de acción.

10141794556_e36f805742Reconozcámoslo, no en todos los municipios se ha dado este paso de forma absolutamente participativa. En algunos de ellos el Ayuntamiento o las empresas contratadas a tal fin han elaborado dicho plan de acción por sí mismas, contando solo con métodos de participación ciudadana en la evaluación inicial.  A veces cuesta el trabajo en las distintas áreas municipales. En varios casos la participación es aún escasa. Sería recomendable (insiste tú mismo) que tú sigas interviniendo en cada uno de los pasos: los programas, los proyectos, la reelaboración o rediseño de éstos, etc. Todo de una forma reiterativa y con el apoyo continuo de los partidos políticos con representación, las distintas áreas de gobierno…

En Zaragoza, por ejemplo, un grupo de trabajo, nuevamente con la participación de personas como tú, valida las propuestas que ha desarrollado el área de gobierno del ayuntamiento. Además, las personas mayores son las que también priorizan las acciones a emprender. Así el proceso es completamente transparente y participativo.

Otro ejemplo para ilustrar una participación a varios niveles: en Manresa el proyecto art k’suma provino de las propuestas de los grupos focales sobre la necesidad de programas intergeneracionales. Una concreción de ello es la beca anual a una iniciativa artística de tipo intergeneracional, donde nuevamente participan las personas mayores. Este vídeo y el mural que se describe en él fueron realizados por dos chicas y su abuela, con la ayuda de otras 15 personas mayores. El tema de la pintura también es pertinente: la evolución del ser humano a lo largo de toda su vida…

La evaluación y mejora es cosa tuya

  • coverNew-engFase 3 (año 5): Se envía a la OMS un informe sobre los progresos realizados, que será evaluado con los indicadores definidos en la primera fase.
  • Fase 4. Mejora continua: si se comprueba que tu ciudad ha hecho progresos, pasará a una fase de mejora continua, y será invitada a elaborar un nuevo plan de acción de hasta 5 años de duración. Tu ciudad pertenecerá a la Red mientras exista el compromiso de ejecutar nuevos ciclos

Tú decidiste en la fase 1 los indicadores con que se evalúan los resultados. Tú puedes continuar desde tu propia posición, en un proceso de mejora continua.

Una gran responsabilidad, sí, pero tienes ayuda

Pertenecer a la Red de Ciudades Amigables no es una “etiqueta” que pueda colocarse con fines electoralistas. Es un proceso continuo que solo es viable si tú mismo asumes el compromiso y trabajas para esa mejora del medio. El cartel de la red canadiense lo expresa con humildad: “en camino hacia las comunidades amigables con las personas mayores”.

Este camino es compromiso de todas la comunidad, también la tuya. Como suele decir Paca Tricio, presidenta de la Unión Democrática de Pensionistas, las personas mayores ya estamos cansadas de tanto estudio, proyección… ¿Cuándo vamos a hacer algo? Si te abruma la responsabilidad recuerda que tienes ayuda: un método. Todo lo participativo (no nos cansamos de repetirlo, porque también es la clave de construcción de un jubilar) tiene método. Siempre.

En este caso el método es el protocolo de Vancouver propuesto por la OMS, y adaptado en nuestro país por un excepcional equipo de trabajo. Éste ha elaborado el documento que te guiará en el proceso, Protocolo de Vancouver – adaptación al contexto España. También te indica Recomendaciones para la participación en la Red de Ciudades y Comunidades amigables con las personas mayores.

Finalmente, la propia Red sirve de guía. Puedes conocer qué están desarrollando cada uno de los municipios adheridos, en un proceso continuo de intercambio de información.

Te animamos a asumir el reto. Es responsabilidad tuya. Nuestra. Como ves no estás solo. Por nuestra parte, Jubilares, como asociación comprometida con la mejora del medio para la inclusión efectiva de las personas mayores, te tiende asimismo la mano para participar allí donde nos lo pidas, para acompañar, como es nuestra misión, en la medida que desees y a la escala que corresponda.

Ciudades amigables CON las personas mayores

San Sebastián con las personas mayores“Ciudades amigables con las personas mayores. Quizá ya hayas oído sobre esto. No se trata (tan solo) de lugares accesibles a sillas de ruedas o personas con bastón, o llenos de bancos donde poder sentarse a disfrutar del espacio urbano. El concepto “amigable” en este caso va más allá de la “usabilidad”, y la preposición “con” de la versión española (en inglés solo “age-friendly”) denota quién interviene en los procesos que derivan en la creación de ese tipo de ciudad.

No son palabras huecas. Intentaremos en estas breves líneas clarificar el significado de esta ambiciosa iniciativa a nivel mundial:

Segunda Asamblea Mundial sobre envejecimiento de la OMS, Madrid 2002Se trata de un proyecto de la Organización Mundial de la Salud en 2002. Fue impulsado por el envejecimiento progresivo de la población, pero también por el rápido crecimiento de los entornos urbanos (80% de la población mundial vivirá en las ciudades en pocas décadas).

El proyecto piloto se inició en 33 ciudades del mundo y entonces se redactó la Guía de ciudades amigables con las personas mayores: se definen como tales aquellas ciudades que “facilitan el envejecimiento activo de las personas mayores promoviendo su participación y elección de estilo de vida, protegiendo a las personas vulnerables y promoviendo su inclusión en la sociedad de la que forman parte”.

El argumento que está en la base dice en resumen que viviendo de tal forma, las capacidades de las personas pueden situarse por encima del umbral de la dependencia durante mucho más tiempo, esto es, prolongamos la vida sin dependencia.

Mantenimiento de la capacidad funcional a lo largo de la vida

Fuente: Kalache, A. & Kickbusch, I. (1997): A global strategy for healthy ageing World Health, Nº 4: 4–5.

En España es el IMSERSO el principal encargado de promover y difundir este proyecto tras el convenio que firmó con la OMS en 2012.

¿Cómo se realiza esta labor? Mediante la participación directa de los propios interesados, teniendo en cuenta sus necesidades, percepciones y opiniones a lo largo de todo el proceso.

La participación requiere métodos. La sistematización y el establecimiento de protocolos es asunto clave para que esa participación sea efectiva. Si todos hablamos al tiempo no nos escuchamos. Si después de hablar nadie toma nota, no ha servido para nada… La clave para un buen proceso participativo está en la elección del método. En nuestra asociación lo sabemos bien, por ello proponemos un método para que el proceso de creación de comunidades autogestionadas sea realmente participativo y esté en manos de los interesados en llevarlo a cabo.

Pero volviendo al caso de las ciudades amigables, esa metodología se basa en la investigación-acción, con la participación de las personas mayores. Los ayuntamientos que se adhieren a la Red se comprometen a realizar una investigación previa para obtener un diagnóstico y con él elaborar un plan de acción. Éste es evaluado por esas personas mayores y proponen mejoras. El llamado Protocolo de Vancouver es el método elegido por la OMS, y aborda temas como espacios al aire libre y edificios, transporte, participación social y ciudadana, empleo, respeto e inclusión social, comunicación e información, servicios comunitarios y de salud. Trabaja con grupos focales que representen a todos (personas mayores, proveedores locales, asociaciones, empresarios, etc., pero también personas mayores de 85 años, dependientes, etc.)

En España la primera ciudad incluida en la Red fue San Sebastián (desde noviembre de 2011). Como se trata de un buen ejemplo, dejamos AQUÍ el informe elaborado por el   Ayuntamiento de San Sebastián, y ÉSTE, más completo, redactado por la Fundación Matía.

En las pasadas Jornadas de puertas abiertas del CEAPAT Maite Pozo y María José Sánchez, del grupo de trabajo de IMSERSO, explicaron el proyecto de Ciudades Amigables así de bien (desde el minuto 5 al 37):

Hacer ciudad CON las personas mayores no es habitual. Es más, ni siquiera los procesos de creación de ciudad suelen contar con la participación real de las personas… Las ciudades que realmente quieran ser “amigables con las personas mayores” han de implementar procesos participativos nada habituales y dejar una buena dosis de responsabilidad al ciudadano. Los ayuntamientos, lejos de imponer, han de recibir de sus propios habitantes, en procesos más lentos de lo que al político le suele gustar. Antes que diseñar el resultado de la ciudad, se han de diseñar los procesos de participación. Se trata de un cambio de mentalidad a varias escalas. Nos costará esfuerzo pero creemos que merece la pena.

¿Me permite el paso?

inmigrante cuida anciano en romaEn el espléndido artículo “Las nuevas parejas piden paso“, del blog de ACCEPLAN, se describen con mucho acierto esos nuevos tipos de parejas que circulan por las calles de hoy:

– Aquellas constituidas generalmente por una persona joven, de procedencia latinoamericana, y una persona mayor que se agarra temerosa pero firmemente a su brazo.

Las que se desplazan en silla de ruedas acompañadas por un familiar o amigo.

Las primeras son “sólidas”, imposibles de separar. Las segundas, gracias a la técnica aplicada a las sillas de ruedas, tienen un poco más de juego: puede que uno de los paseantes se sitúe separado, detrás, etc.

Cuando se piensa en la necesidad de salvaguardar una anchura libre para el paso de personas con alguna discapacidad se suele tomar como referencia la silla de ruedas, que no llega a los 80cm. Sin embargo en la foto se ve cómo una de estas parejas ocupa 150cm. La velocidad del paso también es relevante: requiere contar con el previsible “adelantamiento” de otros peatones…

nuevasparejas_04El reconocimiento del impacto del entorno físico en la vida de las personas, especialmente de aquellas vulnerables, ha llevado recientemente a la formulación de modelos como el de las ciudades amigables, que van más allá de los tradicionales conceptos de accesibilidad, para abordar cuestiones de transporte, ambiente, comunicación, participación, etc.

Una ciudad amigable, según define la guía que se desarrolló en el seno de la OMS, “adapta sus estructuras y servicios para que sean accesibles e incluyan a las personas mayores con diversas necesidades y capacidades”.

La clave para un diseño amigable: la empatía. Sólo poniéndonos en el lugar del otro será posible un diseño ciertamente adaptado a la diversidad de necesidades y capacidades.

Desde Jubilares pretendemos la mejora del entorno de las personas mayores para sean realmente incluidas en la sociedad. Más allá del espacio físico inmediato (la cocina, el hogar, el bloque de viviendas…) la siguiente escala es fundamental para un envejecimiento realmente activo: el barrio, la ciudad… deben permitir no solo el “paso” sino una verdadera experiencia de vida en ellos.