Etiquetado: residencia de mayores

Castilla y León decide “dar el paso definitivo”

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En 1987 una ley danesa prohibía la construcción de residencias tradicionales (institucionalizantes, tipo “hospital” u “hotel”) en aquel país. No es el único lugar donde ocurre eso desde hace décadas. En la mayor parte de Europa, y desde la década de los 80, las personas tienen derecho a recibir atención en modelos tipo hogar. En nuestro país, la Ley de 2006 que solemos llamar de dependencia (y a veces olvidamos: “…y autonomía personal”), expresa el derecho a “la capacidad de controlar, afrontar y tomar, por propia iniciativa, decisiones personales acerca de cómo vivir de acuerdo con las normas y preferencias propias así como de desarrollar las actividades básicas de la vida diaria.”

El modelo “en MI casa” se extenderá a todas las residencias de personas mayores en la comunidad autónoma de Castilla y León.

En coherencia con ello, el objetivo del modelo experimentado en los últimos tiempos en Castilla y León “en MI casa” es que la persona se encuentre efectivamente “como en casa”. Allí cada persona puede elegir sus propios horarios, qué desea comer, qué actividades realizar… Se cuenta con la historia de vida (los acontecimientos más importantes de sus vida, los aspectos positivos, sus capacidades, sus ilusiones, sus realizaciones, sus relaciones) y el proyecto de vida (las metas que la persona se propone, sus sueños, preferencias, gustos, intereses, y los recursos y apoyos necesarios). Las actividades a realizar son significativas incluidas en la cotidianeidad del hogar (preparar comidas, lavar la ropa, coser, tejer, cuidar las plantas…).  Los profesionales no llevan uniformes porque “un hogar no es una institución”. La historia clínica, que narra nuestras limitaciones, pasa así a segundo plano, para que la historia y el proyecto de vida vayan por delante, poniendo en valor nuestras capacidades, todas las que nos queden.

Logo EN MI CASALos módulos de convivencia son de hasta 12 habitaciones, principalmente de uso indiviudal. La decoración, participada por los usuarios de cada unidad, está basada en el “modelo hogar“, con elementos personales del residente y buscando la calidez del espacio: luces indirectas, rincones de estar, cortinas, cojines, cuadros, lámparas…

Hasta ahora el proyecto “en MI casa” se ofrecía en 44 unidades de convivencia en toda la comunidad autónoma. Ahora la consejera de Familia e Igualdad de Oportunidades, Milagros Marcos, ha anunciado que tras evaluar los buenos resultados obtenidos hasta ahora, “ha llegado el momento de dar el paso definitivo para su extensión”. Así se espera que en 2015 al menos 100 unidades de convivencia estén operativas.

El proyecto “en MI casa” forma parte de las buenas prácticas de la Red Modelo y Ambiente, un proyecto de la Fundación Pilares para la Autonomía Personal mediante el que se  pretende recopilar, sistematizar y divulgar Buenas Prácticas (BBPP) , coherentes con alguna de las dimensiones relacionadas con el modelo de atención integral y centrada en la persona y dirigidas a incrementar la calidad de vida de personas en situación de fragilidad, discapacidad o dependencia. Durante el mes de abril una votación pública valorará dichas propuestas, entre las que se encuentran nuestra iniciativa “Asociación Jubilares“.  Os animamos a conocer la Red y participar con vuestro voto en las 6 categorías: para ello pulsa aquí.

La apuesta de la Junta de Castilla y León es una gran noticia. Insistimos hoy de nuevo: no hay marcha atrás. Las residencias de personas mayores, también las de titularidad privada, están asumiendo el reto. Este cambio supone una inversión con importantes retornos (económicos y sociales), coherente con el derecho subjetivo a la autonomía personal recogido en la Ley de Dependencia de 2006: una persona que necesita ayuda no puede por ello perder su condicón de persona y su dignidad. De ahí que éste sea el único camino.

Enhorabuena.

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Las alternativas de vivienda se abren paso en IMSERSO

¿Dónde queremos envejecer?

Respondemos rápidamente, como lo hace la inmensa mayoría de las personas mayores: 9 de cada 10  quieren vivir en su casa, incluso aunque vivan solos. Es un dato de la Encuesta a las Personas Mayores 2010 de IMSERSO.

Vivir en casa

No es tan fácil lograr ese deseo. Las razones son múltiples:

-La vivienda resulta inadecuada (barreras arquitectónicas, falta de ascensor, condiciones térmicas inadecuadas, con problemas de seguridad, con necesidad de mantenimiento que la persona mayor ya no se siente capaz de afrontar, etc.)

– La persona mayor requiere ayuda para realizar tareas domésticas o quehaceres diarios fuera de sus hogares. A menudo es difícil llevar la ayuda a la vivienda existente, sobre todo en el medio rural. O no hay recursos para contratar dicha ayuda…

Estos son los motivos que se esgrimen en el documento que el pasado jueves se presentó en la sede de IMSERSO: «Propuestas para el desarrollo de las orientaciones del Consejo de la Unión Europea relativas a las personas mayores». El texto no se refiere tan solo a la cuestión de la vivienda, sino que plantea medidas y propuestas a los problemas que preocupan a las personas mayores, todo ello en coherencia con las orientaciones que la Unión Europea expuso con ocasión del Año Europeo de Envejecimiento Activo 2012.

En el documento de debate se exponen propuestas relativas al empleo, a la participación en la sociedad (envejecimiento activo no solo como un derecho, sino como deber ciudadano), a la igualdad de oportunidades y a la vida independiente (fomento de salud, alojamiento, transporte y fomento de autonomía a todos los niveles).

Merece la pena su lectura atenta. Nosotros queríamos centrarnos, como corresponde al principal objetivo de nuestra asociación, la mejora del medio físico y social, en el problema de la vivienda:

Las propuestas para enfrentarnos a las dificultades arriba expuestas (principalmente, vivienda inadecuada, o aspectos de la vida cotidiana no suficientemente resueltos) son, en muchos casos, bien conocidas (aunque no suficientemente dotadas económicamente por la administración): subvenciones para el arreglo de viviendas, eliminación de barreras arquitectónicas, prestación de ayuda doméstica para el día a día (dentro y fuera del hogar), implementación de servicios de teleasistencia…

Nuevos modelos de vivienda

Pero además se incluyen medidas novedosas, en la línea de lo que venimos reclamando en los últimos años desde asociaciones como Jubilares: nuevas alternativas residenciales para la vida independiente. Así pues, el IMSERSO hoy propone:

“Por lo que se refiere a la atención social de las personas mayores en sus propias viviendas, con el fin de que puedan mantenerse el mayor tiempo posible en su medio habitual de vida, convendría tomar las siguientes medidas: (…) Impulsar ayudas de vivienda para las personas mayores, prestando especial atención a las que viven solas, a través de subsidios de alquiler, iniciativas de viviendas en cooperativa y similares. (…) Fomentar (…) nuevos modelos de vivienda que den respuesta a sus necesidades y pueda participar activamente en la sociedad.”

Para las personas mayores con discapacidad  “Es preciso promocionar fórmulas y opciones residenciales diversificadas: viviendas de apoyo, apartamentos y pisos asistidos, pisos compartidos, residencias, etc., que faciliten que las personas mayores con discapacidad puedan envejecer en el entorno donde han vivido…”

Creemos muy positivo y conveniente este enfoque en la politica sobre envejecimiento activo, en concreto sobre el alojamiento adecuado para dicho envejecimiento activo. Existen alternativas de vivienda a las tradicionales y es preciso que entre todos (y la Administración juega un papel esencial) ayudemos al impulso de las distintas propuestas, más aún de las que parten de los propios implicados. Es el ejercicio coherente con una política de fomento de participación de las personas mayores, y de la apuesta por su autonomía.

Llevarnos la casa

Vivir en “nuestro entorno” puede significar desde vivir en nuestro barrio, en nuestra propia comunidad hasta vivir con nuestras cosas, o con nuestra gente (en otro lugar). Queremos vivir en nuestra casa. Y cada persona habrá de decidir qué es “su casa”.

“Arrugas” y el cambio de paradigma

Anteayer volvimos a conmovernos con “Arrugas“, la película escrita por Paco Roca y dirigida por Ignacio Ferreras. El programa Versión Española, de La2, la emitió este martes y ofrece hasta el 12 de febrero gratuitamente la visión del largometraje online aquí:

Arrugas comida con los amigos de la residencia

Versión española – Arrugas
Película completa, disponible la visión online gratuita hasta el 12 de febrero de 2013

La película habla de soledad y de amistad, y de esa confusión entre el sueño y la realidad que conlleva el Alzheimer… Pero ¿qué es la realidad, cuando vemos a través de los ojos de su protagonista? A nuestro juicio el gran acierto de la película es la narración desde el punto de vista subjetivo de la persona. Nos sentimos con él (también con el resto de personajes): solos, confundidos, inseguros, a ratos alegres y en otras ocasiones pletóricos de vida.

Muchas de estas emociones vienen determinadas por la relación de la persona con el ambiente que la rodea. La gran puerta opaca que aísla, los fríos pasillos, los sillones individuales dispuestos en línea, el banco que mira hacia la valla… son los elementos que construyen en un entorno físico ajeno a la vida de los moradores.

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La residencia de “Arrugas” muestra espacios sin vida diseñados para el “cliente”. Según el coprotagonista Miguel: “tus hijos, el gobierno, ellos son sus clientes”.

A las personas que habitaban un lugar como el de la película se les había arrebatado el timón con el que dirigir su vida. Una supuesta  “ayuda” con la maleta, la rápida retirada de los cubiertos al terminar de comer, la toma de las pastillas sin derecho al conocimiento sobre tu propia salud, el incomprensible rato de gimnasia que solo genera más confusión… En la administración de esa residencia está “prohibida la entrada a viejos”, no se puede acceder a un teléfono, ni cambiar el canal de la tv, y el “corazón palpitante de la residencia” es un silencioso espacio de personas dormitando en sillones que no miran a ningún sitio.

Y en este ambiente, ¿yo qué hago aquí? Miguel lo expresa con crudeza: “aquí solo hay comer, dormir y cagar”. La institucionalización incapacita y la vida se pierde en ese gueto que segrega personas de otras personas. Ambas se pierden mutuamente.

Hoy el nuevo paradigma en los modelos residenciales pensados para personas mayores  se enfrentan radicalmente a este modelo. El jubilar (o senior cohousing) solo es una alternativa, pero hay muchas otras que han asumido los nuevos planteamientos. Hoy solo el ambiente hogar puede ser el modelo para la construcción de un entorno que a la persona que lo vive le pertenezca. Hoy solo sistemas de atención centrada en la persona son los modelos de asistencia que anteponen las múltiples capacidades de las personas asistidas sobre las escasas cosas que no pueden hacer. La dependencia (que siempre es parcial) se ha de redefinir valorando la independencia o autonomía en todos aquellos aspectos de nuestra (sí, nuestra) vida en los que aún es posible.

En el coloquio que prosiguió a la emisión de la película en La2 se comenta un suceso extraordinario, similar al que escuchamos hace poco referido a un caso en España: cuando Ignacio Ferreras visita en Japón un nuevo centro para enfermos de Alzheimer, un pequeño centro familiar donde se ha creado un ambiente donde la gente vive contenta… uno de sus usuarios comenta “En la otra residencia yo no hablaba, no hacía nada, solo sentado en una silla…” El paso de una residencia con modelo antiguo al nuevo paradigma le había devuelto la vida.

El cohousing no se vende

¿Se puede comprar una comunidad?Cuando en 2011 inventamos la palabra “jubilar” para referirnos a iniciativas de “senior cohousing” en España, pensamos que esta expresión inglesa no se emplearía en nuestro país. Hoy constatamos con alegría que el concepto se va extendiendo en los medios de comunicación (sí, incluso pronunciando el anglicismo) y que aquella forma de vida que tantas personas soñaron en algún momento a lo largo de la vida (¿y si vivimos juntos los amigos?) se va poco a poco concretando en nuestro imaginario colectivo como una realidad tangible.

Uno de nuestros objetivos como asociación es dar a conocer el modelo. No como publicidad que “vende” un producto, sino con el objetivo de mostrar una (ya existente desde hace años fuera de nuestro país) alternativa de vida sobre la que poder elegir y construir libremente. Las palabras cobran sentido (o lo pierden) con los ejemplos con que se ilustren. Y puesto que hemos llegado a ver publicidad de promociones de vivienda denominadas “cohousing” venimos a recordar qué principios sustentan realmente esta forma de vida en comunidad:

– La iniciativa parte de los vecinos que van a avivir allí. Se crea la comunidad antes que el edificio.
– El proceso de diseño (de la cooperativa, de las normas de uso, del proyecto arquitectónico…) es siempre participativo.
– La construcción es autopromovida y la comunidad es autogestionada, no hay tutelas externas (clave en el caso del cohousing para personas mayores).
– Se fomenta la vida comunitaria, para ello se construyen zonas comunes que son comprendidas como extensión de la casa.

Por todo ello no es posible “vender” promociones de “cohousing”, es un contrasentido. El cohousing no son sólo las viviendas en las que se sitúa, es, por encima de todo, el grupo de personas que han decidido vivir con unos lazos comunitarios significativos. ¿Cómo va alguien a comprar un grupo de personas en las que confía, y que a su vez le conocen, confían en él y quieren ser sus vecinos?. Referido a los modelos para personas mayores, los “apartamentos con servicios”, los “senior resorts”, las “residencias de mayores” o las “promociones de vivienda” (aunque tengan zonas comunes)… son distintos por tanto al “senior cohousing”. No son mejores ni peores. Muchas personas se sienten más seguras comprando un producto acabado en su aspecto físico; otras prefieren no tener dudas sobre la  comunidad de personas entre las que van a vivir. Lo importante es que tengamos la oportunidad de elegir el lugar donde vivir más adecuado a nuestras necesidades. Por cierto que es nuestro derecho.

¡Intercambiamos casa!

linkedage2¿Te gustaría vivir en Munich, en Florencia o  en Gijón una temporada al mismo precio de lo que te cuesta vivir aquí?

Estos días hemos leído en la prensa de la iniciativa llamada LinkedAge, una aplicación inspirada en el programa Erasmus y diseñada como otras redes sociales.

Ofrece a las personas mayores la posibilidad de intercambiar sus residencias (ya sean particulares o en hogares compartidos) o bien alquilar habitaciones a precios reducidos en residencias con plazas disponibles. La diferencia con las plataformas online de reservas de hoteles que ya existen (booking…) reside en la especialización del servicio. El intercambio o alquiler a través de LinkedAge garantizaría y facilitaría a las personas mayores la asistencia médica en los lugares de destino, los cuidados físicos y ayudas a los que tengan algún tipo de dependencia, así como la vigilancia en la dieta alimenticia.

Como venimos comentando de hace tiempo, una nueva economía basada en lo colaborativo se extiende como alternativa en tiempos de crisis. También como una opción éticamente más aceptable. Mediante Couchsurfing (que es gratuito) o Airbnb (de pago) es muy simple viajar y alojarse en casa de desconocidos en cualquier lugar del mundo. También se puede encontrar fácilmente con quien compartir actividades (Trip4real o Sherpandipity) o las comidas (EatWith).

Desde la asociación Jubilares, como red de cooperativas jubilares en España, apoyamos este tipo de enriquecedoras iniciativas, que podrán servir, eso esperamos, para conocer otras formas de vivir: por ejemplo, los “senior cohousing” en que se refleja nuestro modelo “jubilar”. Creemos que con proyectos como este la red de Jubilares podrá ser más amplia. Intentaremos, por tanto, colaborar con redes como LinkedAge para ello. Ya os informaremos.

Cuando asociarse es una solución

Las cooperativas cobran fuerza como una opción para cubrir las necesidades derivadas del adelgazamiento del Estado de bienestar

El artículo de “El País” publicado hoy comenta las ventajas de la creación de soluciones participativas en el ámbito del consumo, el trabajo, del bienestar social.

“Las cooperativas llevan más de un siglo participando en distintos sectores de la economía en todo el mundo. Ahora, en una época particularmente complicada, muchas de ellas ofrecen salidas innovadoras a los retos que se derivan de la crisis. “Son respuestas que parten de la cooperación entre la gente, de no esperar a que las Administraciones públicas resuelvan los problemas, sino de que los ciudadanos busquen la solución por sus propios medios”, analiza Íñigo Bandrés, de la Red de Economía Social y Alternativa (REAS). “Igual que tras la Guerra Civil muchos pueblos a los que no llegaba la luz o el agua corriente montaron cooperativas para autoabastecerse, el modelo puede servir ahora para hacer frente a los recortes de los Gobiernos en muchos ámbitos sociales”, afirma Ana Isabel Ceballo, presidenta de la Unión de Cooperativas de Consumidores y Usuarios de España (UNCCUE).”

El artículo destaca un par de soluciones residenciales para personas mayores: Servimayor, en Losar de la Vera (Cáceres), y Trabensol, en Torremocha del Jarama. La primera se configuró como residencia de mayores (equipamiento); la segunda como residencial (viviendas).

Jubilares pretende una tercera vía más ambiciosa en cuanto a autonomía personal y asistencia integral. No obstante aplaudimos estas iniciativas que se llevan a cabo desde hace tiempo, con mucho esfuerzo y dedicación, entre personas que están haciendo de su propia comunidad ejemplo de envejecimiento activo, participación y trabajo en equipo y que sirven a la mejora de la salud de los mayores y en definitiva de la sociedad.

La AICP se abre camino en la administración

Las administraciones van introduciendo el concepto de AICP (atención integral centrada en la persona) en los servicios asistenciales para personas mayores.

La Junta de Castilla y León impulsa un centro pionero en Soria, centrado en una atención más personalizada.

Sobre el modelo de “residencia de mayores”, se crean “unidades de convivencia” y se añaden servicios personalizados en atención a una mayor autonomía de la persona: se facilita la interrelación entre los usuarios, las preferencias en comida o actividades, las puertas abiertas…