Etiquetado: casa

Las alternativas de vivienda se abren paso en IMSERSO

¿Dónde queremos envejecer?

Respondemos rápidamente, como lo hace la inmensa mayoría de las personas mayores: 9 de cada 10  quieren vivir en su casa, incluso aunque vivan solos. Es un dato de la Encuesta a las Personas Mayores 2010 de IMSERSO.

Vivir en casa

No es tan fácil lograr ese deseo. Las razones son múltiples:

-La vivienda resulta inadecuada (barreras arquitectónicas, falta de ascensor, condiciones térmicas inadecuadas, con problemas de seguridad, con necesidad de mantenimiento que la persona mayor ya no se siente capaz de afrontar, etc.)

– La persona mayor requiere ayuda para realizar tareas domésticas o quehaceres diarios fuera de sus hogares. A menudo es difícil llevar la ayuda a la vivienda existente, sobre todo en el medio rural. O no hay recursos para contratar dicha ayuda…

Estos son los motivos que se esgrimen en el documento que el pasado jueves se presentó en la sede de IMSERSO: «Propuestas para el desarrollo de las orientaciones del Consejo de la Unión Europea relativas a las personas mayores». El texto no se refiere tan solo a la cuestión de la vivienda, sino que plantea medidas y propuestas a los problemas que preocupan a las personas mayores, todo ello en coherencia con las orientaciones que la Unión Europea expuso con ocasión del Año Europeo de Envejecimiento Activo 2012.

En el documento de debate se exponen propuestas relativas al empleo, a la participación en la sociedad (envejecimiento activo no solo como un derecho, sino como deber ciudadano), a la igualdad de oportunidades y a la vida independiente (fomento de salud, alojamiento, transporte y fomento de autonomía a todos los niveles).

Merece la pena su lectura atenta. Nosotros queríamos centrarnos, como corresponde al principal objetivo de nuestra asociación, la mejora del medio físico y social, en el problema de la vivienda:

Las propuestas para enfrentarnos a las dificultades arriba expuestas (principalmente, vivienda inadecuada, o aspectos de la vida cotidiana no suficientemente resueltos) son, en muchos casos, bien conocidas (aunque no suficientemente dotadas económicamente por la administración): subvenciones para el arreglo de viviendas, eliminación de barreras arquitectónicas, prestación de ayuda doméstica para el día a día (dentro y fuera del hogar), implementación de servicios de teleasistencia…

Nuevos modelos de vivienda

Pero además se incluyen medidas novedosas, en la línea de lo que venimos reclamando en los últimos años desde asociaciones como Jubilares: nuevas alternativas residenciales para la vida independiente. Así pues, el IMSERSO hoy propone:

“Por lo que se refiere a la atención social de las personas mayores en sus propias viviendas, con el fin de que puedan mantenerse el mayor tiempo posible en su medio habitual de vida, convendría tomar las siguientes medidas: (…) Impulsar ayudas de vivienda para las personas mayores, prestando especial atención a las que viven solas, a través de subsidios de alquiler, iniciativas de viviendas en cooperativa y similares. (…) Fomentar (…) nuevos modelos de vivienda que den respuesta a sus necesidades y pueda participar activamente en la sociedad.”

Para las personas mayores con discapacidad  “Es preciso promocionar fórmulas y opciones residenciales diversificadas: viviendas de apoyo, apartamentos y pisos asistidos, pisos compartidos, residencias, etc., que faciliten que las personas mayores con discapacidad puedan envejecer en el entorno donde han vivido…”

Creemos muy positivo y conveniente este enfoque en la politica sobre envejecimiento activo, en concreto sobre el alojamiento adecuado para dicho envejecimiento activo. Existen alternativas de vivienda a las tradicionales y es preciso que entre todos (y la Administración juega un papel esencial) ayudemos al impulso de las distintas propuestas, más aún de las que parten de los propios implicados. Es el ejercicio coherente con una política de fomento de participación de las personas mayores, y de la apuesta por su autonomía.

Llevarnos la casa

Vivir en “nuestro entorno” puede significar desde vivir en nuestro barrio, en nuestra propia comunidad hasta vivir con nuestras cosas, o con nuestra gente (en otro lugar). Queremos vivir en nuestra casa. Y cada persona habrá de decidir qué es “su casa”.

Anuncios

Ambiente “hogar”: zonas de paso

Vestíbulo de paso

Las zonas de paso son “de todos”, pero en todo caso forman parte de una “casa”

Hemos hablado en otras ocasiones del modelo “hogar” referido a partes importantes de la casa / jubilar /residencia… para personas mayores. Y es que todos queremos sentirnos siempre en casa.

Se comprende fácilmente que nadie quiera habitar dormitorios que parezcan habitaciones de hospital, así que hace ya tiempo que las residencias añadieron colores, las melaminas se sustituyeron por chapados de madera y se redondearon las formas. Añadiendo algún que otro detalle decorativo, un cuadro, una silla tapizada… se logró un ambiente más amable, pero aún frío, quizá un poco… “hotelero”, como sugieriendo estar de paso por allí.

En los últimos tiempos hemos comprendido que para lograr un verdadero ambiente “hogar” necesitamos tres ingredientes esenciales:

1.- Elementos domésticos, realmente pertenecientes al ambiente de una casa. Preguntémonos: ¿esa lámpara / silla / cortina la pondría yo en mi casa?

2.- Versatilidad que permita la máxima personalización. Una pared blanca libre de objetos, lejos de resultar fría tiene la posibilidad de llenarse de los objetos que siempre poblaron nuestras anteriores viviendas.

3.- Llevar el ambiente hogar a todas las partes del edificio. Si quiero vivir “en casa” (vivienda/residencia/jubilar…) para toda la vida, hasta el pasillo que comunica mi dormitorio y mi comedor he de sentirlo como mi casa. La continuidad es imprescindible, ya que si se quiebra, aparecerá una sensación de que “salgo de mi casa” antes de llegar a la dependencia común a la que voy, que por tanto ya no estará “en mi casa”. Por eso los espacios de circulación, ya sean interiores o exteriores, deben mantener una calidez y ambiente hogareño, para que todo el conjunto nos acoja por igual.

En las zonas comunes evidentemente hay que llegar a un compromiso. El reto es lograr que sea la casa de todos, y no de nadie. Porque pasamos buena parte de nuestra vida escogiendo los objetos entre los que queremos vivir, creando espacios de confort, rincones donde refugiarnos o amplios espacios para recibir amistades… Nuestros recuerdos del hogar se asocian al tacto de una tela, el sonido de una puerta, la vista de un marco de fotos, el olor de la casa al entrar, incluso el gusto de la comida preferida. No se trata de mantenerlo todo, la vida siempre fue cambiante… pero cada vez que nos mudamos, llevamos con nosotros de alguna forma nuestro hogar, en forma de objetos. ¿Hay razón para renunciar a ello?

¡Intercambiamos casa!

linkedage2¿Te gustaría vivir en Munich, en Florencia o  en Gijón una temporada al mismo precio de lo que te cuesta vivir aquí?

Estos días hemos leído en la prensa de la iniciativa llamada LinkedAge, una aplicación inspirada en el programa Erasmus y diseñada como otras redes sociales.

Ofrece a las personas mayores la posibilidad de intercambiar sus residencias (ya sean particulares o en hogares compartidos) o bien alquilar habitaciones a precios reducidos en residencias con plazas disponibles. La diferencia con las plataformas online de reservas de hoteles que ya existen (booking…) reside en la especialización del servicio. El intercambio o alquiler a través de LinkedAge garantizaría y facilitaría a las personas mayores la asistencia médica en los lugares de destino, los cuidados físicos y ayudas a los que tengan algún tipo de dependencia, así como la vigilancia en la dieta alimenticia.

Como venimos comentando de hace tiempo, una nueva economía basada en lo colaborativo se extiende como alternativa en tiempos de crisis. También como una opción éticamente más aceptable. Mediante Couchsurfing (que es gratuito) o Airbnb (de pago) es muy simple viajar y alojarse en casa de desconocidos en cualquier lugar del mundo. También se puede encontrar fácilmente con quien compartir actividades (Trip4real o Sherpandipity) o las comidas (EatWith).

Desde la asociación Jubilares, como red de cooperativas jubilares en España, apoyamos este tipo de enriquecedoras iniciativas, que podrán servir, eso esperamos, para conocer otras formas de vivir: por ejemplo, los “senior cohousing” en que se refleja nuestro modelo “jubilar”. Creemos que con proyectos como este la red de Jubilares podrá ser más amplia. Intentaremos, por tanto, colaborar con redes como LinkedAge para ello. Ya os informaremos.

La Maison en Petits Cubes

Preciosa y evocadora película de Kunio Katô. Ganó el Óscar al mejor corto de animación en 2009. Proponemos verla (12 minutos) antes de leer nuestros comentarios puesto que las imágenes son muy sugerentes y se pueden hacer múltiples lecturas de ellas. Os animamos a participar en los comentarios del artículo y compartir entre todos nuestras impresiones.

Desde Jubilares nos gustaría destacar algunos aspectos muy interesantes sobre la CASA y la CIUDAD:
1.- Cada momento de la vida tiene una casa (un tamaño, unos muebles…). Hay tiempos para añadir y tiempos para reducir. En todo caso el cambio se hace por obligación (externa, el agua sube), y se elige qué llevar al siguiente nivel. ¿Qué nos llevaríamos cada uno de nosotros?
2.- Dicho cambio, decimos por obligación, ¿necesariamente ha de realizarse cuando ya llega el agua a los tobillos? Todos sabemos que el agua subirá… La ciudad y la casa parece que podrían ser mejores con reflexión y anticipación.
3.- Desde nuestro punto de vista el gran drama es la soledad: ¡dónde están los demás!

Hay tanta soledad cuando ya no queda tiempo de tender puentes

… ¿de verdad no queda tiempo?

Morir en casa

“Morir es un hecho trascendente y sagrado, (…) con independencia de las ideas religiosas, filosóficas y/o éticas de cada cual. Este hecho requiere un ambiente también “sagrado”, íntimo, personal, familiar y humano: el propio hogar.”

AbrazoSon palabras del médico general Juan Gervás, coordinador del Equipo CESCA, en una interesante entrevista realizada por Silvia Cruz Lapeña. Mirando hacia la muerte de cara y sin tapujos habla de una sociedad que oculta y disfraza la muerte. “En este juego macabro de ocultar y disfrazar la muerte el hospital cumple una función aparentemente definida, tipo el “haga todo-todo-todo por mi padre” (que está muriendo y “todo” lo que precisa es un ambiente sereno a domicilio, una familia unida, unos servicios sociales que apoyen y buenos médicos y enfermeras de cabecera que controlen el dolor y demás, y que llegado el caso ayuden a evitar una agonía inútil”.

Los hospitales eran antaño espacios de “hospitalidad” y concentración de tecnología, y hoy, según Gervás, deben cambiar. Hoy “el desarrollo tecnológico permite llevar los servicios desde la cama del hospital al consultorio médico y de allí al hogar del paciente.” Es por ello que la atención personal del profesional de siempre, el médico general, es según el Equipo CESCA, la adecuada para asistir en los últimos momentos. Ante nuestra propia actitud, ambivalente ante la muerte, solo cabe que los profesionales de la asistencia al paciente acepten y empaticen con los deseos, sentimientos de miedo, aceptación, piedad, lucha… de paciente y familiares. Solo así se puede morir con dignidad.

Nos resulta especialmente relevante la reflexión sobre el entorno físico y social que implica la “casa” donde morir con dignidad, lo que parece querer una buena parte de la población:

“Morir en casa es un deseo natural. El hogar es el refugio donde uno encuentra la paz y la seguridad, muchas veces sin saber exactamente porqué.” Y añade: “rodeado de tantas cosas que nos unen a la vida, que nos recuerdan tan buenos ratos, con la familia, con los amigos y vecinos, con los que nos quieren, conocen y respetan.”

Parece que ese “porqué” que no se sabe “exactamente” para querer morir en casa tiene mucho que ver con ese “estar rodeado” de personas. Pero, ¿queremos morir en casa o morir acompañados? Seguramente las dos cosas. El 15,3% de los ancianos en España vive en soledad. Solo en Madrid mueren en la absoluta soledad cien mayores al año. Eso ocurre en sus propias casas y en principio no parece una opción deseable. Cuando a la gente le preguntan “dónde desea ud. morir” y dicen casa, ¿en qué están pensando exactamente? ¿A qué llamamos “casa”?

Queremos poner el acento en la construcción de ese entorno (hogar) en el que tener la posibilidad de envejecer hasta incluso morir en él. Un hogar que permita la atención adecuada comentada, pero también el soporte emocional que deseamos a nuestro alrededor. Porque ¿qué sentido tendría plantearnos la opción de morir en casa cuando hace años que tuvimos que salir de ella? Para que exista opción debemos crear la oportunidad, y esto es una vivienda, la propia, adaptada y adaptable, en la que podamos permanecer hasta el final.

Morir con dignidad es decidir, en la medida de lo posible, dónde hacerlo. Desde Jubilares intentamos ayudar a que “el hogar” se convierta en una opción realista y posible. Como siempre, la elección es de la persona.  Y si decidimos morir en “nuestra casa”, ésta es aquella en la que están nuestras cosas, nuestra gente.

Declaración de Barcelona sobre Envejecimiento Activo en casa

De la conferencia internacional “Hacia un envejecimiento activo en casa”, los pasados 24 y 25 de octubre, organizado por ACCEPLAN, se obtuvo esta Declaración, sobre cuya redacción hemos tenido la oportunidad de colaborar y firmar.

“[…]

El envejecimiento activo en el hogar debe ser entendido como la posibilidad de seguir viviendo a lo largo de la vejez de forma segura y cómoda en el propio hogar y vecindario, con acceso a servicios, equipamientos y cuidados, con el fin de seguir siendo y sintiéndose parte de la comunidad.

El envejecimiento activo en el hogar debe ser implementado principalmente a través de políticas de mejora de la calidad de vida en el hogar y el barrio. Con ello se promueve la actividad y participación a lo largo del proceso de envejecimiento, habiendo demostrado resultar económica y socialmente rentable frente a otras alternativas.

[…]”

Puedes leer y firmar la declaración final aquí.

You can read and sign the final declaration here.