Categoría: Entornos amigables

“Una oportunidad de un mundo mejor”

Declaración en favor de un necesario cambio en el modelo de cuidados de larga duración de nuestro país

La crisis sanitaria que estamos padeciendo como consecuencia de la pandemia COVID-19 evidencia con crudeza asuntos relacionados con la consideración y atención a las personas en situación de fragilidad, discapacidad y dependencia, muchas de ellas personas de edad avanzada y otras más jóvenes con grandes necesidades de apoyo.

Se trata de realidades que, sin ser nuevas, -de hecho vienen siendo objeto de debate y denuncia hace tiempo-, se hacen visibles ahora, ante la dureza de las situaciones que estamos viviendo. Noticias que nos conmueven, información e indicaciones diversas que se suceden y que en ocasiones nos confunden, temores y decisiones que entrañan importantes conflictos éticos que hay que abordar en tiempos imposibles.

Ahora, sin lugar a dudas, es momento de arrimar el hombro, de moderar nuestra “tormenta de emociones”, de postergar críticas catastrofistas o interesadas, para así contribuir, todos juntos, a salvar vidas y a minimizar los impactos negativos de todo esto. Las conclusiones llegarán luego, de la mano de datos fiables que nos permitan comparar situaciones, actuaciones y resultados.

Sin embargo, esta crisis está contribuyendo a que afloren carencias importantes en nuestro actual sistema de cuidados. También está evidenciando riesgos futuros en torno a cómo conjugar valores que deben estar equilibrados en el cuidado, como la salud y la libertad de las personas. Será, por tanto, imprescindible que, una vez superado este episodio, abramos un debate sereno que conduzca a una revisión en profundidad del actual sistema de cuidados de nuestro país, contemplando sus fortalezas, pero sin obviar o restar importancia a sus carencias, ahora más que nunca visibles, y así poder afrontar con valentía y decisión los principales retos pendientes.

Asuntos como la real garantía en la continuidad de los cuidados, la coordinación entre sistemas y servicios y por qué no, las dificultades que la actual estructura competencial conlleva a la hora de afrontar un modelo integrado de servicios e intervenciones profesionales, deberán ser objeto de análisis en pos de la coherencia, la eficacia y la eficiencia que necesitamos.

En este sentido, pensando en este futuro próximo, que vislumbramos como una oportunidad quienes firmamos este documento, queremos compartir algunas consideraciones:

Sobre el cuidado en casa

1/ La crisis del COVID19 pone de manifiesto la gran invisibilidad y los escasos medios que hoy existen para garantizar un cuidado adecuado en el entorno domiciliario. Ante la ausencia de datos sobre cómo afecta la crisis sanitaria a las personas que reciben cuidados en casa, no es aventurado suponer que los contagios se han producido de una forma exponencial y que, tanto las cuidadoras como las personas que reciben cuidados, se han encontrado ante una importante improvisación y desprotección. En el ámbito del empleo de hogar y cuidados, donde se presta atención a cientos de miles de personas, es muy probable que haya sucedido lo mismo. Sin olvidar que decenas de miles de mujeres que trabajan en este sector no disfrutan de las mínimas condiciones de seguridad y legalidad, con las consecuencias personales que esta situación genera.

2/ La inmensa mayoría de las personas mayores en situación de fragilidad o dependencia, así como las personas de menor edad que tienen discapacidad, viven en su casa y han expresado con contundencia y de forma repetida, según las investigaciones sobre este tema, su deseo de continuar viviendo en ella y de seguir participando en su comunidad. Consideramos que, por tanto, es urgente e imprescindible avanzar en el diseño de una propuesta de atención integral en el domicilio que sea capaz de incorporar y coordinar los distintos papeles que cumplen los agentes implicados en esta atención: familias, servicios sociales en general y SAD en particular, atención primaria y especializada de salud, sector de empleo de hogar y cuidados, asistentes personales, voluntariado, servicios de proximidad e iniciativas de participación comunitaria.

3/ Es necesario disponer de un modelo de atención sociosanitaria integrada y centrada en las personas que viven en sus domicilios, desde la coordinación de aquellos servicios y apoyos necesarios para obtener la mejor calidad de vida de ellas y de su entorno familiar. Los consensos científicos de organismos internacionales, como la OMS o la OCDE, así lo recomiendan y sugieren como metodología óptima y eficiente para llevar a cabo la gestión de casos (o coordinación de apoyos). Sin olvidar la necesaria sostenibilidad económica de las medidas que se emprendan, consideramos que debe avanzarse con determinación en este camino, si queremos dar respuesta a los deseos de las personas y sus familias y evitar soluciones institucionales no deseadas. Ello exigirá un claro incremento presupuestario en este sector a corto plazo, si bien, a mediano plazo, se obtendrán importantes resultados de eficiencia en los cuidados prestados
y mejoras en la calidad de vida de las personas que los reciben.

Sobre el cuidado en centros residenciales

4/ Reconocemos y valoramos el esfuerzo “heroico” que están realizando los profesionales de los servicios residenciales en esta crisis, cuidando a las personas sin medios de protección y pagando el precio de un gran número de infectados. Las numerosas iniciativas de los centros que han decidido confinarse en equipo, quedándose a vivir con las personas hasta que esto pase, muestran la profesionalidad, el compromiso y la gran humanidad presente en este sector. Una decisión que debe ser reconocida y aplaudida.

5/ La escasez de profesionales y el carácter a menudo precario de las condiciones de trabajo en los servicios residenciales, algo ya sabido pero hasta la fecha no tomado como una prioridad social, es flagrante. Sin ser esta la condición única ni suficiente para garantizar la calidad de cuidados y apoyos, es una cuestión que debe ser seriamente considerada, como ya ha señalado el Defensor del Pueblo.

6/ Las personas que enferman en un centro residencial -en una situación como esta, de máxima gravedad- y siendo el principal grupo de riesgo, tienen derecho a la atención sanitaria pública por su condición de ciudadanos/as, tanto en atención primaria de salud como en especializada.

No es admisible que sean privados/as de este derecho por su edad avanzada o por tener una gran discapacidad. El conjunto de los poderes públicos y, en particular, las CCAA que son quienes tienen la competencia de gestionar, financiar y/o de supervisar estas instituciones, deberán fortalecer los mecanismos de evaluación, supervisión y coordinación de las mismas para evitar situaciones indeseables como las que se han producido.

7/ Necesitamos un cambio en profundidad del modelo de alojamientos para personas mayores o personas con discapacidades que precisan apoyos para continuar con sus proyectos de vida. Es preciso que las alternativas de alojamiento que dispensen cuidados e intervenciones profesionales se orienten desde una atención centrada en las personas y no desde objetivos de mera custodia. La experiencia de otros países, avalada por décadas de desarrollo y evidencia científica, sugiere la bondad de desagregar los conceptos “vivienda” y “cuidados” haciendo depender cada uno de su ámbito competencial natural. Esta diferenciación, además de racionalizar el gasto en recursos destinados a los cuidados, nos alejaría definitivamente de los modelos institucionales. La vivienda garantiza espacio propio, intimidad; y en los entornos domésticos los cuidados y apoyos se ofrecen en función de las diferentes necesidades que genera el itinerario de cada situación de dependencia.

8/ Nos preocupa especialmente que, una vez concluida esta crisis sanitaria, se acabe priorizando la seguridad a costa de todo y se produzca un retorno al modelo institucional hospitalario como solución para el cuidado de las personas más dependientes que viven en centros residenciales. Una cosa es que las personas que allí vivan reciban la atención sanitaria que precisen y otra que las residencias acaben siendo hospitales. No podemos olvidar que habitualmente nuestro deseo es vivir “como en casa” cuando no es posible vivir en nuestro propio hogar. Existe sobrada evidencia científica que demuestra que las residencias tradicionales institucionales, donde se homogeneiza la atención, no ofrecen calidad de vida ni facilitan la participación, la contribución y la vida plena de las personas, ya que son lugares donde estas fácilmente pierden el control sobre ella. Los resultados demoledores de la evaluación de los centros psiquiátricos y asilos hace muchas décadas propiciaron la abolición de este tipo de instituciones. Es necesario apostar de una forma decidida por nuevos diseños arquitectónicos y nuevas fórmulas organizativas y de gestión lo más similares al hogar, donde se garantice la intimidad, se personalice el cuidado y se evite la continua rotación de profesionales, y donde el tiempo y las actividades se organicen pensando en las personas y en alimentar una vida con sentido. Es imprescindible apoyar y cuidar a los y las profesionales, dignificando su labor, supervisando el desarrollo de sus competencias de atención integral y relacional, invirtiendo en el cuidado de los equipos y en la mejora de las organizaciones. Esto no puede considerarse como algo superfluo y por tanto prescindible. Solo así podremos avanzar en el buen cuidado.

9/ Consideramos de especial importancia erradicar definitivamente los macrocentros y dejar de percibir como un lujo las habitaciones individuales. En los centros que almacenan personas, donde la mayoría de las habitaciones son compartidas, donde las personas permanecen casi todo el día en salas repletas de “internos” alineados, evitar el contagio cuando hay enfermedades fácilmente transmisibles, puede acabar siendo una misión imposible. Pero no es este el único riesgo de este tipo de recursos. En ellos, conocer y tratar de una forma personalizada a quienes allí viven se puede acabar percibiendo como una utopía inalcanzable.

Un riesgo que convierte lo cotidiano en un espacio adverso y perjudicial. Debemos, por tanto, trabajar por dejar atrás definitivamente este diseño residencial que responde a un modelo institucional del siglo XIX que ya ha sido abandonado hace décadas en otros países. Por ello, consideramos urgente que, desde el parque residencial que ahora existe, se generalice su tránsito hacia el cambio de modelo, contextualizándolo en la realidad concreta de cada centro.

Sobre los estereotipos en relación a la vejez y a la discapacidad

10/ Esta crisis también pone de manifiesto la existencia de numerosos y profundos estereotipos que todavía prevalecen y forjan una visión distorsionada, negativa y uniforme sobre las personas mayores, las personas con discapacidad y la vejez.

11/ Se repiten discursos que meten en el mismo “saco” de las personas mayores a un amplio grupo con características y necesidades muy diferentes. Unas, -la mayoría- son totalmente autónomas y no tienen problema alguno, mientras que otras se encuentran ciertamente en situaciones de gran vulnerabilidad y con necesidad de cuidados y protección. El mero hecho de haber cumplido cierta edad no las hace iguales. Esta es una narrativa que alimenta la pérdida de valor social de un grupo que se visualiza como uniforme y, esencialmente, no competente. Todo lo cual lleva a pensar en la vejez como una etapa vital que difumina las diferencias individuales, mientras que la evidencia gerontológica señala, justamente, todo lo contrario.

12/ Escuchamos y leemos comparecencias, noticias y redes sociales impregnadas de un lenguaje paternalista que apela a la lástima o a la obligación de devolver, como si de un favor se tratara, a “nuestros mayores”, a “nuestros abuelitos”, lo mucho que hicieron por la sociedad actual. Términos emocionales y seguramente bien intencionados que, sin embargo, delatan la ausencia de una mirada donde las personas de edad avanzada son, antes que nada, ciudadanas o ciudadanos adultos, con derechos y deberes.

13/ Algo similar sucede en relación a las personas con discapacidad, que frecuentemente son nombradas por sus patologías o déficits- también lo escuchamos repetidamente en esta crisis-, lo que conduce a etiquetarlas en categorías vinculadas a sus carencias o dificultades, obviando su singularidad, sus fortalezas, así como su capacidad de contribución a la sociedad.

14/ Las situaciones de amenaza que ponen en riesgo a las personas con mayor vulnerabilidad no deben suponer una pérdida de la consideración del valor y de la competencia de estas. Todas las personas necesitan, necesitamos, un trato de igualdad con el resto de la ciudadanía. Homogeneizar, homogeneizarnos, aunque sea a través de valores como el “respeto”, puede ser muy peligroso. Todas las personas merecemos respeto y trato digno, cualquiera sea nuestra edad o necesidad de apoyos.

15/ Por ello, consideramos también necesario realizar una profunda reflexión sobre nuestra mirada a la vejez, a las personas mayores y a la discapacidad, revisar nuestro lenguaje colectivo que continuamente estigmatiza e infantiliza a estas personas. La evidencia científica sitúa estas conductas en la base explicativa de los malos tratos. Porque nuestras palabras construyen y, también, contribuyen a crear un mundo mejor que todos y todas anhelamos.

Finalmente

16/ Consideramos que todo esto hace necesario la urgente revisión del actual modelo de atención a personas que precisan apoyos o cuidados para disfrutar de una vida plena, para dar respuestas diversas, globales y ecosistémicas y, con ello, el correspondiente escenario de financiación pública de los distintos servicios de apoyos y cuidados de larga duración, hoy día escaso y con notables diferencias entre los territorios autonómicos.

17/ Asimismo, quienes firmamos este documento, esperamos que esta crisis pueda convertirse en una oportunidad de lograr una mejor atención a las personas que la precisan, avanzando en la construcción de una sociedad de los cuidados donde el reconocimiento, la participación y el apoyo a quienes son más vulnerables, necesariamente se conviertan en un compromiso y en una prioridad social central.

Descarga en pdf la declaración (firmantes según actualización 7/04/2020): DECLARACIÓN

FIRMAS:

Los abajo firmantes (figuran por orden alfabético), apoyan este documento a título personal.  Asimismo, deseamos clarificar que ante la gran diversidad de representación del mundo asociativo hemos  incorporado sólo a las organizaciones de personas mayores y de discapacidad de ámbito estatal. Desde el reconocimiento de la labor de otras muchas asociaciones y entidades de carácter autonómico y local, incluyendo las que realizan iniciativas de acción voluntaria en torno a las personas mayores o defienden sus  derechos en calidad de familiares de afectados, invitamos a adherirse a esta declaración a todos quienes así lo deseen, enviando un correo donde se solicite la inclusión a esta lista inicial que por rapidez no se ha hecho más extensa, indicando: nombre, apellidos, profesión y centro/entidad de trabajo. cambiomcuidadosesp@gmail.com

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Hogar y Café. Tender puentes para unir personas

Programa de Viviendas Compartidas entre Personas Mayores. Una alternativa para seguir viviendo a mi aire en libertad y en compañía

Es un programa de la Fundación Pilares para la Autonomía Personal, subvencionado por la Consejería de Políticas Sociales y Familia de la Comunidad de Madrid, que facilita a las personas mayores de 60 y más años que compartan vivienda como estrategia contra la soledad, tratando de resolver necesidades de compañía, apoyo mutuo y eficiencia económica.

Primer encuentro grupal Hogar y Café en Fundación Pilares

Fundación Pilares para la autonomía personal desarrolla el Programa “Hogar y Café -Viviendas Compartidas entre Personas Mayores-“ que tiene como meta principal facilitar y promover que las personas mayores de 60 años o más, que viven y se sienten en soledad, compartan vivienda con otras personas de su misma generación, para dar respuesta a las necesidades de compañía, apoyo mutuo y eficiencia en los gastos, favoreciendo la permanencia en su domicilio o entorno, evitando institucionalizaciones no necesarias.

Este programa, subvencionado por la Consejería de Políticas Sociales y Familia de la Comunidad de Madrid, plantea una alternativa innovadora de convivencia entre personas mayores y se lleva a cabo desde la metodología que propone el Modelo de Atención Integral y Centrado en la Persona (MAICP). Se dirige a personas de 60 años o más residentes en los municipios de la Comunidad de Madrid, que mantienen buena capacidad para el desarrollo de las actividades de la vida diaria.

Aquellas personas que cuentan con viviendas grandes y que al haberse independizado sus hijos y/o por situaciones de viudedad, han visto disminuidos sus ingresos para afrontar los gastos del hogar y, además, viven en solitario y a veces experimentan sentimientos de soledad. O quienes les gustaría vivir en compañía pero tienen dificultades económicas para alquilar una vivienda, no saben con quién hacerlo y tienen dudas sobre si la convivencia funcionará… Es en estas situaciones cuando puede surgir una oportunidad que resuelva de manera conjunta tales necesidades: Hogar y Café se plantea como posible solución a estos casos.

El equipo de Fundación Pilares proporciona una atención personalizada y “a la carta” a las personas que quieren compartir vivienda y ofrece un asesoramiento, acompañamiento y apoyo personal a lo largo de todo el proceso.

Consiste en que dos o más personas comparten una vivienda (propia o en alquiler), en la que los dormitorios son privados y el resto de estancias compartidas. Se concreta en dos modalidades:

  • Modalidad 1: Una de las personas es titular de la casa y está dispuesta a acoger a otra para compartirla. Se incluye también en esta opción la persona que decide trasladarse a la vivienda de otro, para compartirla.
  • Modalidad 2: Varias personas alquilan juntas una vivienda para compartirla.
Fundación Pilares asesora, acompaña y apoya “a la carta” en todo el proceso

En todos los casos, el plan de convivencia se establece conjuntamente entre las propias personas convivientes, mediante un acuerdo pactado que incluye sus gustos y preferencias, normas de convivencia, gastos compartidos, tareas domésticas, horas de descanso, visitas y pernoctas, animales de compañía…

Se promueve que las personas puedan conocerse previamente, para valorar si encajan y hay suficiente afinidad entre sí y, además, cuenten con un periodo de prueba de un mes de duración y la posibilidad de darse de baja y cesar la convivencia.

El programa Hogar y Café tiene también un papel de CONCIENCIACIÓN Y SENSIBILIZACIÓN hacia las mejoras que puede suponer esta opción de vivienda compartida para el bienestar y calidad de vida de las personas mayores.

Sigue el Programa Hogar y Café -Viviendas Compartidas entre Personas Mayores- en nuestra Web: http://www.fundacionpilares.net/hacemos/atencion-domicilio-entorno/hogar-cafe/index.php

Más información en:
Fundación Pilares para la autonomía personal:

C/ Escosura, 7. Madrid 28015
Telefóno: 91 130 52 28
www.fundacionpilares.org

conchi.garcia@fundacionpilares.org

Qué falta y qué se puede mejorar en la arquitectura para los mayores

Hay mucho que reconsiderar en el mundo de la arquitectura y urbanismo “para todas” las personas. Para avanzar en la accesibilidad universal, en la creación de espacios para la participación y la autonomía personal, necesitamos miradas críticas que pueden provenir de colectivos diversos. El de personas mayores es uno de ellos. La exposición EnvejezANDO, del Colegio de Arquitectos de Madrid, nos parece un buen síntoma de que algo está cambiando…

Blog Envejecimiento [en-red]

Isabel Fernández Morales. Envejecimiento en red

Definir en qué mundo nos gustaría vivir, arquitectónicamente hablando, es uno de los objetivos de una exposición que estos días podemos visitar en Madrid, y que recorrerá diversas ciudades españolas los próximos meses. Bajo el título de “Envejezando” reflexiona sobre el diseño para todos, la arquitectura y los mayores.

‘envejezANDO’ Diseño para todos: Arquitectura y Tercera Edad’ es la exposición itinerante que ha comenzado su andadura en el Colegio oficial de arquitectos de Madrid y es el resultado de una investigación llevada a cabo por la arquitecta Paz Martín Rodríguez, proyecto realizado con una beca de la Fundación BBVA. Ella ha analizado cuál es la situación actual de la organización urbana desde el punto de vista de las personas mayores y ha recogido datos sobre la planificación urbana, el hogar y los espacios para el entretenimiento. Ha detectado carencias y ofrece…

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¡Anda abuela, qué casa más grande tienes!

Las vicisitudes que tuvo que pasar las integrantes de la Cooperativa Puerto de la Luz fueron para ellas un acicate. “Los problemas te dan fuerza”, afirman con una sonrisa que no deja indiferente.  El grupo de Málaga que sobrevivió a las dificultades con una primera gestora ahora muestran con orgullo este lugar especial, el conjunto de viviendas donde vecinas y vecinos bien avenidos comparten no solo espacio o zonas comunes sino también actividades, ilusiones, proyectos, complicidades, aprendizajes…

El modelo residencial del que hoy ya se habla en nuestro país como “vivienda colaborativa” (y en otros países como “cohousing“) son por una parte un conjunto de viviendas, pero al tiempo sus zonas comunes se comprenden como parte de la casa propia. Es una de las paradojas del cohousing (collaborative housing): no es solo una casa, pero tampoco son muchas casas.

Lateral derecho Residencial Puerto de la Luz

Las residentes nos cuentan más acerca de estas aparentes contradicciones: “vivimos aislados y cerca de todo“. “Por la mañana sólo se oyen los gallos y el rebuznar de algún burro; y durante todo el día los pajarillos”. Pero el aeropuerto, la estación del AVE, Málaga conectada con un autobús que pasa cada 12 minutos, Torremolinos a 16 kms., Benalmádena a 22, Fuengirola a 30, Marbella a 60… tan cerca como que cada poco cualquier vecino recoge servicialmente a sus amigos para ir de aquí para allá.

¿Contradicciones? Silencio monacal, “puedes quedarte en tu casa todo el día”, nadie obliga a nada, eres verdaramente libre… y al tiempo “tenemos una vida bastante activa, porque cada uno tiene sus aficiones, y las desarrolla”: “actividades de música, gimnasia, salimos, nos ponemos de acuerdo para ir de compras…”. Los investigadores del Proyecto MOVICOMA añaden entre las actividades de Puerto de la Luz: “salir con los amigos, hacer fiestas; desarrollar aficiones como la pintura, la escritura, el canto y las castañuelas, cultivar el placer por el aceite de oliva o poner en marcha nuevos proyectos de emprendizaje”.

El residencial Puerto de la Luz, como otras viviendas colaborativas, no es resultado de un proyecto arquitectónico sino más bien de un proyecto de vida (como dice Dolores, “envejecer entre amigos es un placer de los dioses”). Así, cuando se les pide que describan el residencial no hablan primero de las vistas, los jardines, la comodidad de los apartamentos… sino de las natillas de la vecina, o de quien llama a tu puerta solo para dar las buenas noches:

Sabemos que para el buen envejecer, para vivir con calidad en tu casa-para-siempre, se requiere de un verdadero modelo “hogar“, es decir, que a partir de la personalización del espacio físico y de la participación continuada en él, cada persona pueda sentir que aquella es su casa, lo que multiplica las posibilidades de uso, la mayor interacción con los demás, la mejora de la propia autoestima, la optimización de la autonomía personal. Si esto fueran unos “apartamentos con servicios”, un “senior resort”, o una residencia geriátrica tradicional… sus residentes dirían que tienen un apartamento de 46m2. Pero en un “cohousing”, en una “vivienda colaborativa”, en un “jubilar”… la casa es también las zonas comunes, y sus residentes verdaderamente sienten que su casa es inmensa. Por eso el nieto de Inmaculada es capaz de sorprenderse: “¡Anda, abuela, qué casa más grande tienes!”

 

EN “RESIDENCIAL PUERTO LA LUZ”, LO MEJOR ESTÁ AÚN POR LLEGAR

Los países nórdicos fueron pioneros del “cohousing” o “covivienda”, nosotros lo estamos llevando a cabo en Residencial Puerto la Luz, en una zona privilegiada de la ciudad de Málaga. Si tu objetivo es seguir cumpliendo años con entusiasmo, autonomía y dignidad y te imaginas haciéndolo en una comunidad en condiciones similares a las tuyas que se apoya mutuamente, “Residencial Puerto la Luz” es el lugar ideal para desarrollar este proyecto de vida. Visita nuestra página http://www.residencialpuertolaluz.com, contacta con nosotros y te informaremos. Desearás conocernos.

Residencial Puerto de la Luz

“Qué maravilla envejecer al lado de mis amigas”. Un texto enmarcado expone la filosofía de vida compartida por sus residentes. Ante esa etapa en la que a menudo se nos obliga a dejar de ser tú mismo, aquí hay mujeres y hombres que toman las riendas de su vida:

Quintetos de la Nueva Vida

“He dado, en esta edad tan achacosa,
a mi existencia un giro radical
ya que, Naturaleza caprichosa
me ha negado – entre otras muchas cosas –
el privilegio de ser inmortal.

Abandonando la ciudad ruidosa
por el silencio del medio rural,
el asfalto por la loma pedregosa
y, desde mi casita tan graciosa,
trato lo venidero programar.

– Convivir de manera generosa.
– En las pizarras mi jardín plantar.
– Que las “goteras” no me hagan quejosa.
– Cerca de mí, con los que soy dichosa.
– Y una ventana abierta frente al mar.”

L.B.

¿Qué piensas del modelo actual de los Centros de Mayores?

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¿Imaginamos cómo nos gustaría que fuera nuestra edad adulta? Y si ya somos adultos o mayores, ¿frecuentamos un centro de Mayores? ¿Nos gusta? ¿Estamos cómodos? ¿Nos gustaría que los equipamientos nuevos tuvieran en cuenta otros criterios a la hora de establecer cuáles son los usuarios que los utilizan?

No son tan fáciles las respuestas, ni tan evidentes.

La entidad de innovación social mYmO, con el apoyo de la Dirección General de Mayores del Ayuntamiento de Madrid, está realizando una investigación en relación al modelo de los Centros de Mayores. Qué escenarios se proyectan para el futuro y qué opinan las personas adultas y mayores (>50años), en concreto de 4 barrios: CostillaresAtalaya de Ciudad Lineal y Santiago Apóstol Pinar del Rey de Hortaleza.

Tanto si perteneces a estos barrios como si no, nos encantaría que pudieras circular el cuestionario entre las personas mayores de 50 años de tu entorno y/o contestarlo tú misma. La investigación no será vinculante pero ayudará el Ayuntamiento de Madrid a tomar en cuenta lo que opinan las personas que viven la ciudad, cuyas necesidades están en continuo cambio. Así que es una oportunidad para todos para reflexionar y opinar.

¡Haz click para ver la encuesta y no dejes de compartirla!

¿Qué escenario nos parece más adecuado?

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¿Toda esa experiencia se va a perder?
Es una pena que tanto conocimiento, el que atesoran las personas mayores, se pierda sin que seamos capaces de establecer verdaderos canales y estructuras para su transmisión, al margen de las familias o las universidades.

¿Cómo vamos a compartir espacios?
También se nos ocurre pensar que después de muchos años trabajados a muchas personas mayores no les apetece lidiar con el ruido y la energía de los jóvenes que están en otra etapa vital cuyas necesidades son tan distintas que hacen pensar que sea muy difícil compartir espacio sin que alguien se quede atrás.

A los jóvenes no les interesa
Muchos jóvenes “nos miran como si fuéramos unos ancianos y yo no me siento nada anciano”. “Sería bonito compartir alguna actividades pero no creo que a los jóvenes les interese para nada”.

Queremos estar entre pares
“Para que un espacio funcione hay que tener vivencias y objetivos vitales compartidos, niños y jóvenes ya son suficientes en familia…”

¿Intergeneracional?
“A mí me encanta estar con personas jóvenes, siempre aprendo algo nuevo”.

Centros de mayores
“Cosas de viejos, yo no quiero ir, no soy vieja, no quiero estar en un lugar de retiro”.

Estas y muchas más las reflexiones que están saliendo de las entrevistas que está realizando mYmO. Los cuatros escenarios imaginados van del simple mantenimiento de la situación tal como está, hasta la posible reconversión de los centros de mayores, pasando por situaciones intermedias de mayor o menor apertura para actividades intergeneracionales, con la interacción de otras generaciones y con diferentes finalidades.

Las posibilidades son infinitas y la manera de enfocar los cambios también. De momento ésta es sólo una investigación, no nos asustemos. Aunque también es verdad que otras comunidades están haciendo grandes cambios. Por ejemplo en Cataluña la Generalitat está empezando a cambiar la normativa de los Centros de Mayores – Casal d’Avis para convertirlos en centros cívicos intergeneracionales. Quizás para diseñar mejor el futuro nos toque seguir reflexionando.

¿Nos compartes tu visión?

Muchas gracias. Aquí tienes el enlace al cuestionario. Si crees que alguna persona de tu entorno esté interesada no dudes en compartir esta información.

¡Haz click para ver la encuesta y no dejes de compartirla!

Senior Cohousing: salud, participación y creación de comunidad

Artículo previamente publicado el 10 de octubre de 2016 en el Blog de Ciudades Amigables con las Personas Mayores, Imserso.

Es objetivo de la Red Mundial de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores, impulsada por la OMS, la creación de entornos que faciliten “un envejecimiento activo y saludable”, promoviendo la “participación de las personas mayores, teniendo en cuenta sus necesidades, percepciones y opiniones”.

En pocas palabras se dice mucho, vayamos por partes:

Recordemos, el Envejecimiento Activo se comprende como un proceso donde se optimizan las oportunidades de salud, participación y seguridad: los 3 pilares están interconectados entre sí, de forma que no es requisito previo a un envejecimiento exitoso el carecer de enfermedad, sino más bien la salud puede ser consecuencia de un entorno que propicie bienestar.

Y es que ya en el documento de constitución de la Organización Mundial de la Salud se definió SALUD como “estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades“.

Autonomía, solidaridad y gozo en el Cohousing

Otra forma, a nuestro juicio más concreta y al tiempo sugerente, de expresar la salud como estado de bienestar es aquélla del Congreso de Perpiñán (1976): “la salud es aquella manera de vivir que es autónoma, solidaria y gozosa”. Así lo recuerdan Joan Subirats y Toni Vilá en su interesante artículo ¿Es la salud un tema estrictamente sanitario?, publicado en el último número de la revista Treball Social. Tres interesantes conceptos. La autonomía es incluso, en nuestro país, derecho subjetivo de ciudadanía desde la ley de “dependencia” de 2006. La solidaridad intergeneracional se reconoce como clave para un envejecimiento activo (participación – seguridad – salud) desde finales del XX. El “goce pleno y en condiciones de igualdad” es el objetivo propuesto por la ONU en su Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad.

Autonomía, solidaridad y gozo son tres importantes objetivos para quien plantee transformar o crear un entorno adecuado para envejecer. Las comunidades autogestionadas de senior cohousing (jubilares) son buen ejemplo de ello:

1.- Son lugares que principalmente fomentan la autonomía personal, precisamente a través de la participación y una verdadera inclusión en la comunidad, a partir de la diversidad en la elección de actividades, en el protagonismo de cada una de las personas a la hora de decidir sobre su propia vida… Hay tanta comunidad como se quiera, tanta privacidad como se desea. Se mantiene una gran autonomía personal, incluso en situaciones de dependencia, porque hay comunidad.

Cohousing autonomía.jpg

Me alegro de vivir aquí y creo que todo ha sucedido de una forma armoniosa. Mi mujer y yo somos personas sociables que disfrutamos del hecho de tener justo al lado a la gente con la que mejor lo pasamos. Pero aquí hay un equilibrio muy preciso y definido entre las puertas abiertas y la vida privada. Jens Asger Hansen, residente de Munksoegard.

2.- Son lugares donde se hace patente la solidaridad como interdependencia: necesito de los demás, y yo también me entrego para, entre todos, alcanzar objetivos comunes. Son lugares donde de forma consciente (desde los primeros talleres de empoderamiento) o insconsciente (en la actividad diaria) se diseñan y se ponen en práctica acciones de solidaridad interna pero también para con una comunidad más amplia en la que se insertan. Son lugares donde las personas comparten conocimientos, trabajo, emociones y vivencias, también el deseo común de trascender a otros ámbitos sociales, naturales… Son lugares que fomentan la empatía, el diálogo en la diversidad, la inteligencia colectiva, y la ayuda a la dependencia gracias a una fuerte red de apoyo social.

cohousing-solidaridad

Cuando los levantamos por la mañana nos decimos “¿qué puedo hacer por alguien hoy?”. Es sólo un sentimiento discreto. Así que hacemos lo que podemos y lo hacemos discretamente. No necesitamos ver nuestras obras en el periódico o anunciadas en las líneas aéreas. Ted Andrewlevich, residente de cohousing en EE.UU.

3.- Finalmente son lugares destinados al gozo: al placer, el confort, la alegría y diversión, la amistad… Jubilar (del latín iubilare) significa “gritar de alegría”. Las personas jubiladas o las que viven en un “jubilar” (las personas mayores en definitiva) cuentan con múltiples oportunidades para seguir gozando.

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Huele bien a través de las ventanas de la cocina, donde se prepara la cena. Nuestras cenas colectivas suelen consistir en una ternera, cordero, huevos y pollo de nuestra pequeña granja, y verdura de nuestro huerto. Hace una tarde estupenda, así que decidimos cenar en la terraza, con vistas a la laguna. Todo el mundo echa una mano con las sillas y las mesas, y para poner las sombrillas.Después de cenar, una vez se han retirado las mesas, formamos dos equipos y jugamos a la petanca una hora o así. A un par de nosotros se nos da bastante bien, y hay un poco de guasa. Según termino el día, cruzo al gallinero y lo cierro por la noche. Unos pocos vecinos entran en la casa común a tomarse una botella de vino; los otros vuelven a su casa a relajarse con las noticias después de un día agradable. Olaf Dejgaard, residente de Munksoegard.

El creciente interés acerca del modelo “cohousing” en nuestro país ha sido impulsado principalmente por las personas mayores (no fue así en otros países donde era la juventud pionera en la transformación innovadora del modelo de vivienda o barrio). Es por ello que la Unión Democrática de Pensionistas UDP (miembro asimismo del grupo de trabajo de Ciudades Amigables) ha incluido recientemente en su web un interesante blog sobre Cohousing.

Herramientas: metodología participativa, creación de comunidad

La participación es herramienta común para lograr los tres objetivos. También lo son cualesquiera métodos para la creación y cohesión de la comunidad. Así, el cohousing es entorno paradigmático para la mejora de la salud, tal y como la hemos formulado. Pero no es el único, ni mucho menos. Conviene tomar los principios enunciados y releer las líneas escritas más arriba pensando en la transformación de las residencias o centros de mayores, en nuestra propia comunidad de vecinos, en el barrio o aldea, la ciudad global…

La Red de Ciudades Amigables con las Personas Mayores propone 8 áreas temáticas sobre las que reflexionar con el objetivo de lograr entornos para la mejora de la calidad de vida de las personas mayores (y por tanto, de todas). Parece interesante añadir, dentro de la metodología que propone la OMS, al trabajo con los grupos focales otras reflexiones sobre temas transversales para una verdadera transformación de la ciudad como ecosistema centrado en las personas: cómo lograr más autonomía, más solidaridad, más gozo. Es una cuestión de salud.

(Por: Javier del Monte Diego. Asociación Jubilares. Citas de Durrett, C. (2015). El Manual del Senior Cohousing. Autonomía personal através de la comunidad. Madrid: Dykinson. Fotografías de las webs de las asociaciones canadiense y de EEUU de Senior Cohousing)

Curso online gratuito sobre Ciudades Amigables

El IMSERSO, con la colaboración con otras entidades del Grupo de Trabajo de la Ciudades Amigables ha desarrollado un curso online gratuito de 30h Cómo ser una ciudad amigable con las personas mayores, con el objetivo general de ofrecer formación práctica y completa para difundir e implementar el proyecto de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores.

Curso Ciudades AmigablesTras una primera y exitosa edición el pasado marzo, se convoca la próxima edición para del 3 al 31 de mayo. Las inscripciones se podrán realizar hasta el 27 de abril. Las plazas son limitadas, por lo que la admisión en el mismo se llevará a cabo por orden de inscripción. Se cuenta con lanzar una nueva edición en octubre.

Para más información sobre las convocatorias de este curso en 2016 puede contactar a través del correo electrónico ciudadesamigables@imserso.es

Un proyecto eminentemente participativo

El proyecto de Ciudades Amigables CON las Personas Mayores fue impulsado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) con el objetivo de contribuir a la creación de entornos y servicios que promuevan y faciliten un envejecimiento activo y saludable, que permitan a las personas mayores vivir dignamente, disfrutar de una buena salud y continuar participando en la sociedad de manera plena y activa.

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Reunión de trabajo de un grupo focal

Animamos a formar parte de la red a aquellos ayuntamientos que quieren fomentar el envejecimiento activo, que buscan optimizar las condiciones de vida de las personas mayores en sus localidades, incorporando esta perspectiva en la planificación municipal de manera transversal. Como ya hemos comentado en otras ocasiones, aunque la incorporación a la red comience con la solicitud por parte de la Alcaldía, la responsabilidad en el éxito de la iniciativa es de la ciudadanía. El proyecto se basa en la participación de las personas mayores a través de grupos focales donde se exponen sus necesidades, percepciones, opiniones y propuestas en el proceso de análisis y mejora de la localidad.

El curso, proyecto colaborativo

Coordinado por el IMSERSO, con el apoyo del CEAPAT, en 2013 se constituyó el Grupo de Trabajo multidisciplinar  de la Red de Ciudades Amigables con las Personas Mayores. Los miembros de este grupo han participado activamente en la elaboración del curso «Cómo ser una ciudad amigable con las personas mayores»,  forman parte del equipo docente, multidisciplinar y complementario, y poseen experiencia en el entorno de las personas mayores y de los servicios que ofrecen los ayuntamientos de las ciudades. Maite Pozo (IMSERSO) y Sonia Díaz (Asociación SIENA) son coordinadoras del curso, Ruben Herranz (IMSERSO) es tutor, y el resto de ponentes son Luis Álvarez (Consejo Estatal de Personas Mayores), Miguel Ángel Valero (CEAPAT), Paca Tricio (UDP), Lucía Pérez-Castilla (CEAPAT), Eva Bunbury (Bunbury&Asociados), Enric Roca (Ayuntamiento de Manresa), Javier Viela (Ayuntamiento de Zaragoza), Javier del Monte (Asociación Jubilares) y Felipe Martín (CEOMA).

Pulsa en la imagen para ir al cursoEl soporte técnico para la realización del curso ha sido llevado a cabo por la empresa SUPER Cuidadores, con la metodología y plataforma formativa de la UNIR, la Universidad en Internet.

Este curso se dirige a personas interesadas, que estén participando o vayan a participar en el Proyecto Ciudades Amigables con las Personas Mayores de su municipio:

  • Responsables políticos del ayuntamiento.
  • Personal técnico municipal.
  • Participantes de los Grupos Focales.
  • Profesionales del ámbito público o privado de los servicios sociales que deseen conocer el proyecto.

El curso quiere ser un instrumento de apoyo para profesionales y personas participantes en el desarrollo del proyecto en todas sus fases, y servirá para resolver dudas, facilitar la difusión de los objetivos del proyecto y finalmente ampliar la Red de Ciudades Amigables.

Se estructura en cuatro módulos, correspondientes a la Presentación del proyecto y las tres grandes fases de que consta: 1. Diagnóstico y Plan de Acción, 2. Implementación y 3. Evaluación y Plan de Mejora Continua. Aquí se puede descargar el programa completo. Animamos a inscribiros y también a comentar vuestras impresiones.

Ciudades “trampa”, ese objeto de deseo

Las ciudades Invisibles  - copia (2)

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LAS CIUDADES Y EL DESEO. 5

Hacia allí, después de seis días y seis noches, el hombre llega a Zobeida, ciudad blanca, bien expuesta a la luna, con calles que giran sobre sí mismas como un ovillo. Esto se cuenta de su fundación: hombres de naciones diversas tuvieron un sueño igual, vieron una mujer que corría de noche por una ciudad desconocida, la vieron de espaldas, con el pelo largo, y estaba desnuda. Soñaron que la seguían. A fuerza de vueltas todos la perdieron. Después del sueño buscaron aquella ciudad; no la encontraron pero se encontraron ellos; decidieron construir una ciudad como en el sueño. En la disposición de las calles cada uno rehizo el recorrido de su persecución; en el punto donde había perdido las huellas de la fugitiva, cada uno ordenó de otra manera que en el sueño los espacios y los muros, de modo que no pudiera escapársele más. Esta fue la ciudad de Zobeida donde se establecieron esperando que una noche se repitiese aquella escena. Ninguno de ellos, ni en el sueño ni en la vigilia, vio nunca más a la mujer. Las calles de la ciudad eran aquellas por las que iban al trabajo todos los días, sin ninguna relación ya con la persecución soñada. Que por lo demás estaba olvidada hacia tiempo.  Nuevos hombres llegaron de otros países, que habían tenido un sueño como el de ellos, y en la ciudad de Zobeida reconocían algo de las calles del sueño, y cambiaban de lugar galerías y escaleras para que se parecieran más al camino de la mujer perseguida y para que en el punto donde había desaparecido no le quedara modo de escapar.  Los que habían llegado primero no entendían qué era lo que atraía a esa gente a Zobeida, a esa fea ciudad, a esa trampa.

(Italo Calvino, Las Ciudades Invisibles)

Leemos entre líneas el terrible el sueño de esos urbanistas, “hombres de naciones diversas”, que a menudo terminan por construir trampas para todos, solo por intentar recrear su propio recuerdo.
Bien mirado, podría referirse el texto a ese funesto deseo de aislamiento en adosado con escalera y jardin de 10m², o a esas barriadas de vacías “calles que giran sobre sí mismas” (¿las miles de esa web genial, Nación Rotonda?). Quizá el relato habla de quienes de una u otra forma soñaron que sus deseos se harían realidad tan solo construyendo muros, como si de un asunto “inmobiliario” se tratara la vida. Asunto que así enfocado se convierte en “trampa”.

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¿Cuál es el objeto de deseo de este lugar? ¿Podemos realmente aquí envejecer?

Tantas personas disfrutamos de iguales deliciosos sueños… Si llegamos a encontrarnos, ¿seremos capaces de compartir esos recuerdos y construir, juntas, comunidad donde ser verdaderamente libres?

Taller formativo ¿Cómo ser una Ciudad Amigable con las personas mayores?

La Red Mundial de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores es un proyecto impulsado por la Organización Mundial de la Salud, destinado a crear entornos y servicios que promuevan y faciliten un envejecimiento activo y saludable.

Las Ciudades Amigables CON las personas mayores se construyen mediante la participación directa de éstas en todo el proceso

Las Ciudades Amigables CON las personas mayores se construyen mediante la participación directa de éstas en todo el proceso. Foto: Planeta Futuro

Ya hemos comentado otras veces: una ciudad amigable bajo el contexto de este proyecto, no es aquélla que “ya hace mucho PARA las personas mayores”, sino la que se compromete a transformar la realidad urbana POR y sobre todo CON las protagonistas del proyecto, en este caso, las personas mayores. Se trata de un proyecto a largo plazo, con implicación directa de la ciudadanía. Maite Pozo lo resume extraordinariamente en el blog Planeta Futuro, de El País.

El proyecto aborda de manera integral los aspectos que afectan al día a día de nuestros pueblos y ciudades y lo hace poniendo en el centro la participación de las personas mayores, teniendo en cuenta sus necesidades, percepciones y opiniones a lo largo de todo el proceso de análisis y mejora del municipio y utilizando la metodología propuesta por la OMS para llevarlo a cabo.

La Red de Ciudades Amigables en nuestro país cuenta ya con más de 60 ayuntamientos adheridos, que se encuentran en distintas fases de desarrollo del proyecto. Con el objetivo de aprender unos de otros, de conocer experiencias concretas sobre este proyecto y de continuar contribuyendo a su difusión, el Imserso organiza la Jornada “Cómo ser una ciudad amigable con las personas mayores” que se celebrará en Burgos, el próximo 20 de octubre.

Esta jornada se dirige a aquellos municipios que ya forman parte de la Red de Ciudades Amigables, pero también a aquellos ayuntamientos interesados en conocerla, así como a las personas mayores y representantes de ellas (Consejos Municipales, asociaciones de mayores…). Será una excelente ocasión para conocer e intercambiar opiniones y experiencias en la puesta en marcha y desarrollo de este proyecto.

Os adjuntamos el Programa de la Jornada, que esperamos sea de vuestro interés. La inscripción es gratuita y se puede realizar pinchando aquí  o bien a través de este correo electrónico: formacionespecializada@imserso.es indicando título de la Jornada (“Cómo ser una ciudad amigable con las personas mayores”), nombre completo, DNI, teléfono de contacto, perfil profesional y si precisa algún apoyo por necesidades especiales.

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Fecha: 20 de octubre, martes.
Lugar: Centro de Referencia Estatal de Atención a Personas con Enfermedades Raras y sus Familias (Imserso)
Dirección: C/Bernardino Obregón, 24. 09001 Burgos

PROGRAMA (actualizado 14/10/2015)

9:30 – 10:00 Acreditaciones

10:00 – 10:30 Inauguración de la Jornada

10:30 – 11:30 Presentación general del Proyecto “Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores”

  • Contexto OMS-Imserso y Fases del proyecto.Miguel Ángel Valero, Director del Ceapat
  • Participación de las personas mayores. Carlos M. Ozcáriz, Unión Democrática de Pensionistas y Jubilados de España (UDP)
  • Qué ofrece la Red de Ciudades Amigables. Presentación del curso de formación online “¿Cómo ser una ciudad amigable con las personas mayores?” Maite Pozo, Apoyo Técnico al proyecto, Secretaría General, Imserso

11:30 – 12:00 Pausa café

12:00 – 13:00 Experiencias sobre la puesta en marcha y desarrollo del Proyecto de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores.

13,00 – 13,30 Debate

13:30 – 13:45 Presentación de los talleres de la tarde. Miguel Ángel Valero, Director del Ceapat

15:00 – 16:30 TALLERES PARALELOS

1) Preparación y desarrollo de los Grupos Focales y diagnóstico de situación:

Eva Bunbury, Bunbury & Asociados (Zaragoza)

Dinamizador: Carlos Rodríguez-Mahou, Ceapat
Relator: Carlos M. Ozcáriz, UDP

2) Elaboración y desarrollo del Plan de Acción

Enric Roca, Coordinador del Programa de Gent Gran, Ayuntamiento de Manresa

Dinamizador: Javier Viela, Responsable de la Oficina del Mayor, Ayuntamiento de Zaragoza
Relatora: : Lucía Pérez-Castilla, Ceapat

3) Proceso de evaluación e indicadores

Javier del Monte, Asociación Jubilares

Dinamizadora: Sonia Díaz Casado, Siena Cooperativa (Manresa)
Relatora: Rosa Regatos, Ceapat

16:30 – 17:00 Conclusiones
Relatores/as de los Talleres

Clausura

Grandes Vecinos: la primera red social de vecin@s que sitúa a las personas mayores en el corazón del barrio

Por: Flor Martínez Yustas. Trabajadora social
Fundación Amigos de los Mayores

Las dos tendencias demográficas que están marcando el mundo actual son la urbanización y el envejecimiento de la población. Como señala la Organización Mundial de la Salud, ambas tendrán un enorme impacto en cómo será la Europa de mediados del siglo XXI. La reducción del índice de natalidad hace que las familias cada vez tengan una estructura más vertical y el ratio de apoyo disponible  para las personas mayores disminuya. Por ello, nos encontramos ante un desafío importante para el que es clave que las instituciones y la sociedad civil trabajen mano a mano. Las instituciones proveyendo de asistencia y el sector social entretejiéndose y haciéndose cada vez más fuerte en una apuesta por la solidaridad.

Además, dentro de este proceso de urbanización creciente, nos estamos encontrando con una sociedad cada vez más individualizada donde los lazos sociales se debilitan. Las antiguas relaciones vecinales están en declive y cada vez es menos frecuente que los vecinos/as se conozcan entre sí y, más extraño aún, que realicen actividades juntos. Llamar a la puerta de los vecinos/as para presentarte cuando te mudas a un edificio o tocar el timbre al vecino/a de la puerta contigua para pedir sal, ha pasado a ser una costumbre que a día de hoy sería mirada con recelo. E incluso se nos podría tildar de “raritos”. A la vez que ocurre esto, que hablar con un desconocido por la calle es de ser extravagante, nos encontramos con que se va normalizando el que a través de internet quedemos con personas completamente desconocidas, que las “desvirtualicemos”. Y dentro de todos estos procesos de cambio en la forma de relacionarse de las personas, nos encontramos con una brecha digital que deja a muchas personas mayores sin las herramientas necesarias para manejarse en un mundo cada vez más virtual y despersonalizado.

ImpressionEntre todo este mare magnum de cambios sociales, de desafíos y de personas que se nos “quedan fuera”, en Fundación Amigos de los Mayores hemos apostado por un proyecto innovador y valiente (creado en Francia desde Les Petits Frères des Pauvres) para que podamos avanzar socialmente y de la mano: Grandes Vecinos es un proyecto que hace uso de las redes sociales para reconstruir las tradicionales relaciones vecinales que se han ido perdiendo en los últimos años y, por si fuera poco, echando una mano a las personas mayores para que puedan formar parte del nuevo paradigma de la comunicación social. Además, es un proyecto que, lejos de quedarse en la idea de las personas mayores como personas con necesidades y receptoras de ayuda, las sitúa como personas activas en torno a las cuales se ponen en marcha relaciones sociales y se promueve la solidaridad intergeneracional. Grandes Vecinos les permite tener un papel central en el proyecto, situándoles en el corazón de los barrios, siendo ellos la excusa más bonita para que los vecinos/as se conozcan y pasen tiempo juntos.

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Grandes Vecinos no es sólo una red social para prevenir las situaciones de soledad de las personas mayores, sino que es una manera de combatir los estereotipos que hay sobre las personas mayores. Los “grandes vecinos” que participan en esta red social, no son meros receptores de ayudas, sino que a su vez ofrecen ellos también la posibilidad de ayudar a los demás. Quizá el “gran vecino” necesita que le suban el correo algunas veces o le apetece ir de compras acompañado, pero a su vez puede ofrecerse para regar las plantas cuando uno de los vecinos/as está de vacaciones, cuidar a una mascota o acoger un ratito a alguien en su casa si necesita estudiar o trabajar en un ambiente tranquilo. También, ¿por qué no? Un gran vecino/a puede ser la persona que mejor pueda enseñarte los sitios con más encanto del barrio. ¿Quién mejor que alguien que ha vivido allí toda la vida para que te enseñe el sitio donde beber un vino riquísimo, la frutería con los productos más frescos o la librería en la que puedes encontrar las mejores gangas? Grandes Vecinos es una red que promueve el intercambio solidario entre vecinos a todos los niveles, pero, sobre todo, que promueve las relaciones humanas y que cada día estemos todos más cerca los unos de los otros, cuidándonos y haciendo de nuestras ciudades un sitio donde vivir más felices y acompañados.

captura webMadrid es la primera ciudad en el mundo fuera de Francia que implanta este proyecto tan innovador. Durante todo este año 2015, desde Fundación Amigos de los Mayores estamos centrando nuestros esfuerzos en implantar “Grandes Vecinos” en los barrios de Chueca y Malasaña, ubicados en el distrito centro de la ciudad, para tener una primera experiencia que nos permita coger fuerzas y extenderlo al resto de barrios de la capital. Trabajando en coordinación con el tejido social de los barrios (asociaciones de vecinos, plataformas vecinales, espacios técnicos de entidades, centros de mayores, comercios locales, etc.), nuestra idea es ofrecer a los barrios este proyecto para que lo utilicen y lo hagan suyo. “Grandes Vecinos” es una red social para todas las personas de cualquier edad que quieran implicarse más en sus barrios y prevenir la soledad de las personas mayores. Poco a poco se va corriendo la voz, Grandes Vecinos ya no es sólo un sueño, es un proyecto que está vivo, que está online, que está esperando a que la gente se apunte y quiera usarlo.

¿Te interesa? ¿Quieres conocer mejor el proyecto?

Entra en la web www.grandesvecinos.org o ponte en contacto con nosotros a través del 611276858 y/o por correo en info@grandesvecinos.org.

También puedes seguir lo que va pasando con el proyecto a través de nuestra página de FB: https://www.facebook.com/Grandes-Vecinos-1565425033745296/timeline/?ref=hl