Categoría: Entornos amigables

Nace el blog “Ciudades Amigables con las Personas Mayores”

Nos entusiasma el proyecto, su enfoque eminentemente PARTICIPATIVO, y nos alegra por ello anunciar el nacimiento de este blog, cuyo enlace animamos a seguir con periodicidad. Reblogeamos:

Presentación del Proyecto Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores

 ¿Qué es la Red Mundial de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores?

Es un proyecto impulsado por la Organización Mundial de la Salud con el objetivo de contribuir a la creación de entornos y servicios que promuevan y faciliten un envejecimiento activo y saludable. Por una ciudad amigable con el envejecimiento entendemos aquella en la que las políticas, los servicios y las estructuras relacionadas con el entorno físico y social de la ciudad se diseñan y reorganizan para apoyar y permitir a las personas mayores vivir dignamente, disfrutar de una buena salud y continuar participando en la sociedad de manera plena y activa.

El Imserso es el organismo encargado de impulsar la Red en España.

En 2012 la OMS y el Imserso firmaron un Convenio de Colaboración por el que el Imserso es el organismo encargado de promocionar y apoyar este proyecto en nuestro país, difundiendo, impulsando, y coordinando la adhesión de los ayuntamientos a la Red de Ciudades Amigables con las Personas Mayores.

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¿A quién va dirigido este proyecto de la OMS?

La OMS, consciente del progresivo envejecimiento de la población mundial, dirige este proyecto a todos los ayuntamientos que quieren fomentar el envejecimiento activo, que buscan optimizar las condiciones de vida de las personas mayores en sus localidades, incorporando esta perspectiva en la planificación municipal de manera transversal.

En España, San Sebastián fue la primera ciudad española en incorporarse a esta Red mundial en 2008, seguida por Barcelona, Zaragoza, Bilbao, Los Santos de Maimona….todas ellas pioneras en nuestro país en la puesta en marcha de esta iniciativa. Es a partir de 2011 cuando este proyecto toma fuerza en España, y en mayo de 2015 son ya más de 60 los ayuntamientos adheridos a la red mundial, entre ellos encontramos tanto municipios grandes como pequeños, urbanos y rurales.

¿Qué aporta de novedoso este proyecto? LA PARTICIPACIÓN

Se trata de un proyecto que aborda de manera integral los aspectos que afectan al día a día de nuestros pueblos y ciudades y lo hace promoviendo la participación de los propios interesados, las personas mayores, teniendo en cuenta sus necesidades, percepciones, opiniones y propuestas en el proceso de análisis y mejora de la localidad en diverso.

Para lograr esta participación real, la OMS propone una metodología concreta y detallada en el Protocolo de Vancouver, basada en los Grupos Focales, en los que se debate y recoge la opinión de las personas mayores, y de otros gruposrelevantes en este ámbito de trabajo, como son las cuidadoras y cuidadores de personas mayores y los proveedores de servicios.

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Esta participación debe estar presente a lo largo de todas las fases del proyecto establecidas en la Guía Metodológica: un diagnóstico inicial que detecte las fortalezas y debilidades de un municipio en cuanto a su “amigabilidad” con la población de más edad que servirá para elaborar un Plan de Acción y unos indicadores (Fase 1) que permitan evaluar el impacto de la puesta en marcha y ejecución de dicho Plan de Acción (Fase 2). Esta evaluación de los progresos conseguidos permitirá establecer los progresos y las deficiencias persistentes en un informe (Fase 3) que dará lugar a nuevas propuestas de actuación en el marco de un proceso de mejora continua de la ciudad (Fase 4), con el objetivo de atender las necesidades y demandas de la población mayor. Los ayuntamientos interesados en adherirse a la Red se comprometen a promover la participación de las personas mayores durante todo este proceso.

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Recuperar la calle (I). Los peligros de una ciudad vacía

Peligrosa para mayores, mujeres y niños

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Nueva York antes y despúes de una intervención del urbanista Jan Gehl. “Ciudades para la Gente”

Nos dicen que la calle es extraordinariamente peligrosa, y más aún para las personas mayores: podríamos sufrir tropiezos o resbalones, atropellos o empujones, insolaciones o pulmonías, timos o atracos, mareos y crisis de ansiedad… Todo un sinfín de desgracias relacionadas con ese hostil espacio exterior a nuestros tranquilos, confortables y, sobre todo, seguros, hogares.

Curiosamente, la mayoría de las caídas de personas mayores se producen en el interior del hogar, y si es fuera de él, caminando de forma apacible sobre una superficie lisa y en ambiente soleado. Por supuesto las estadísticas reflejan situaciones habituales (estamos más tiempo en casa, y si salimos lo hacemos más veces cuando no llueve). No obstante, sí encontramos un dato relevante acerca de la prevalencia de caídas: casi todas las personas se caen cuando están solas

A niños y niñas también hemos de evitarles en la medida de lo posible ese mundo terrible plagado de extraños, coches homicidas y obstáculos físicos.La mujer no es excepción y nuestra sociedad patriarcal desde hace tiempo creía haberla protegido con ese principio denunciado por Dolores Hayden y tantas otras: “el sitio de la mujer está en el hogar”. Para ello se construyeron ciudades-dormitorio destinadas a un cierto tipo de familias donde el hombre iba al trabajo en coche y la mujer aguardaba realizando su labor reproductiva en una casa con una amplia cocina. De ello hablamos en un post anterior (“Postsuburbia“). El modelo se extendió en todo el mundo, segregando labor productiva y reproductiva (ciudades de oficinas o fábricas y ciudades residenciales), eso sí, reduciendo cada vez más cocina y jardín, hasta llegar a los monótonos y alienantes conjuntos de innumerables adosados. Ese es el símbolo de un modelo de ciudad donde, de forma despersonalizada y alejados de nuestros propios vecinos por falta de espacio público que compartir, hoy hemos empezado a envejecer.

Villanueva de la Torre

Foto aérea de Villanueva de la Torre, pequeño pueblo de 330 habitantes en 1996 y monótona ciudad de 3.000 solo cinco años más tarde. Obtenida en la imprescindible web http://www.nacionrotonda.com/

La calle sin duda cuenta con peligros físicos y con “sensación de peligro” o incomodidad. Pero la mayoría de ellos están relacionados con su falta de uso. “La calle es peligrosa porque no hay niños“, dice el pedagogo Francesco Tonucci. La afirmación es válida para cualquier edad.

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Hans Hacke. “Castillos en el aire”

El artista Hans Haacke fotografió un conocido ensanche madrileño para transmitir la sensación de vacío, “una zona desierta, sin tiendas, sin bares, con poca gente por las calles (…) Se puede hablar de ruinas urbanas”.

Esos nuevos suburbios de calles anchas, con segregación de coches y peatones (en favor, claro, de los coches), nuevas aceras suficientemente amplias, planas y de baja resbaladicidad, calles que podrían cumplir con rigor (no siempre, por cierto) las normas más estrictas sobre accesibilidad y eliminación de barreras arquitectónicas… en todo caso no son amigables, tampoco realmente “seguras”. Fundamentalmente porque no hay personas.

Al tiempo que despoblamos los centros urbanos (viviendas vacías, abandono de locales en favor de alejados centros comerciales), la planificación de nuestros nuevos ensanches y ciudades ha obviado la necesidad de unos espacios públicos para el encuentro entre personas: la escala humana. La calle es el “resto” en un diseño marcado por una hoja de Excel, que escupe un plano de cuadraditos de colores (residencial, industrial, oficina…), conectados por vías de circulación (de vehículos). Se pueden observar cientos de ejemplos de ello en el descomunal trabajo de la web Nación Rotonda, por cierto en breve plasmado en libro físico.

En las calles vacías los coches circulan a velocidad inadecuada, son el mejor caldo de cultivo para la delincuencia, adolecerán de falta de mantenimiento, que a la larga provocará algunos otros de los peligros enunciados en el primer párrafo de este artículo… La solución pasa por un diseño adecuado: que parte de las necesidades y recursos físicos y sociales, y tiene como meta final el bienestar de las personas.

Ciudades amigables (o no)

Avenida Maritima Las Palmas

Avenida Marítima de Las Palmas de Gran Canaria. Cientos de metros sin una sombra, aislada de la ciudad con el límite de una vía rápida

La ciudad del coche y la segregación de usos lleva a situaciones límite como ésta: la gran Avenida Marítima de Las Palmas de Gran Canaria se ha diseñado como espacio de paseo significativo en la ciudad. A lo largo de sus 7 kilómetros la persona paseante puede disfrutar del Atlántico mientras amortigua con sus auriculares el ensordecedor ruido de una vía rápida de vehículos de entre 6 y 10 carriles. No hay sombra, ni un lugar donde beber si tienes sed. Para ello habrá que caminar entre 500 y 1000m y saltar a la “ciudad”.

El ejemplo sin embargo cumple con las normas vigentes de “accesibilidad”. En casos como este reconocemos más bien un serio problema de “amigabilidad” en nuestras ciudades. Coincidimos con Leonardo Alberto Vega Umbasía quien afirma que ante la percepción de la ciudad por parte de las personas mayores como “entorno hostil y peligroso para su integridad personal”, se ha dado una respuesta que “muchas veces se limita al tema de la accesibilidad y las barreras arquitectónicas, convirtiéndose en el punto de referencia central en los ejercicios de su ordenamiento y planificación que, a pesar de su sentido político, desconocen al viejo como un sujeto activo, autónomo y participativo, capaz de concebir y construir una ciudad incluyente”.

Iniciativas como la Red de Ciudades Amigables con las personas mayores de la OMS (o con la infancia, que dejamos para un próximo post) ponen el enfoque en esa visión multidimensional de la ciudad para transformarla en verdadero espacio humano. “Lograr que las ciudades sean más amigables con los mayores constituye una respuesta necesaria y lógica para promover el bienestar y aporte de los residentes urbanos de mayor edad y mantener ciudades prósperas. Dado que el envejecimiento activo es un proceso que dura toda la vida, una ciudad amigable con los mayores es una ciudad para todas las edades (OMS, 2007: 9)

Ciudades para todas las personas

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Una mañana de diario cerca de la plaza mayor de Valladolid

La reivindicación de una “sociedad para todos”, principio que hoy, al menos teóricamente, cuenta con un amplio consenso, pasa por exigir un “espacio para todos“. Recuperar un espacio público donde desarrollarnos como personas, más allá del género o la edad, habría de ser, a nuestro juicio, el punto de mira del nuevo urbanismo del siglo XXI.

La “ciudad para todos” ha de observar ese aspecto más profundo e integral de la vida humana. Dice Manuel Delgado que “el espacio urbano real – no el concebido – conoce la heterogeneidad innumerable de las acciones y los actores”. La ciudad concebida (planeada de cero o diseñada para la rehabilitación de áreas existentes) previamente habrá de basarse en esos mismos principios de la ciudad practicada: necesitamos diversidad de gente que habite nuestras calles. En fin, no hablamos solo de seguridad, ni de accesibilidad física. Y por supesto no hablamos sólo de personas mayores.

10 opciones para “compartir piso”

Dado el interés de este artículo, lo actualizamos con la información que nos vais dejando en vuestros comentarios.
¡Gracias por ello! (último cambio: 22/09/2016)

Compartir casa, ¿cosa de jóvenes?

Cualquier persona que quiere compartir piso acude a los portales de vivienda, donde ya existe tal opción, y puede encontrar decenas de miles en nuestro país: “pisos compartidos” en Idealista, en Easypiso, Pisoscompartidos… Sin embargo, el segmento de la población a quien va dirigido es, más o menos descrito de forma explícita, sin duda joven. Idealista, por ejemplo, tan solo diferencia entre “18-25, 25-35 y más de 35 años”. En Easypiso, según cuenta ABC, no hay más de 100 personas jubiladas inscritas…

Tradicionalmente eran los y las estudiantes las personas que requerían de esta forma de vida, fundamentalmente por precio, pero también porque vivir con otras personas ofrece la independencia deseada: compartir tareas domésticas deja más tiempo para otras actividades; esa pequeña economía común ayuda a liberar de la dependencia económica parental. Así que nuevamente descubrimos que estar con otras personas, paradójicamente (en realidad, es lógico) nos hace más autónomas.

Un modelo en el recuerdo: "las chicas de oro" y una mesa camilla que las une hace más fuertes

Un modelo en el recuerdo: “las chicas de oro” y una mesa camilla que las hace más fuertes

Joyners

En ese tipo de portales de búsqueda el perfil habitual es el de personas que quieren compartir espacio de estudio con jóvenes universitarios, personas que desean mayoritariamente encontrarse con otras de su edad. Habiendo detectado una necesidad entre personas de otras edades, han surgido empresas como Joyners, que recuerdan que el envejecimiento poblacional lleva a la búsqueda de “nuevos formatos de hogar que nos ayuden a encarar la etapa adulta mejorando nuestra vitalidad”. Su lema: “comparte hogar y disfruta de tu etapa adulta”.

Joyners

La Casica de mis Abuelos

Hace años que Inés Hernández, fundadora de La Casica de mis Abuelos, lleva empeñada en fomentar una alternativa residencial para el envejecimiento activo: la más sencilla de llevar a cabo, viable económicamente, la que da salida a esa gran cantidad de grandes pisos vacíos repartidos por el centro de nuestras ciudades: compartir casa. Su empresa ayuda en la gestión de la asistencia a domicilio que se haya de requerir según el grado de dependencia de sus moradores. Así definen dos modelos:

Casica Abuelos

Viviendas compartidas:
Varias personas mayores comparten una misma vivienda (que puede ser la de uno/a de ellos/as), así como los gastos que se generan en ella. Deciden las normas de convivencia, se hacen compañía mutuamente, y se apoyan en las necesidades que vayan surgiendo. Cuentan con profesionales de referencia quienes median en la convivencia y con quienes pueden contar siempre que lo necesiten para aconsejarles y gestionarles soluciones ante las situaciones que vayan surgiendo.
Viviendas intergeneracionales:
Una persona mayor ofrece alojamiento en su domicilio a otra persona de una generación diferente que contribuiría con los gastos de la convivencia en común a cambio de apoyo, compañía y ayuda para realizar diferentes trámites. Existen profesionales que gestionan estos alojamientos, quienes supervisan esta convivencia y ayudan a que ésta sea adecuada en todo momento.

Compartir piso no es solo una alternativa en sentido negativo (por miedo) a la residencia de mayores, sino que se convierte en oportunidad para una lograr un estilo de vida que conduce a un envejecimiento activo seguramente más rico en compañía de otras personas.

Asociación Cicerón

En el extranjero se lleva mucho tiempo proponiendo esta forma de residencia no meramente espontánea sino organizada para un buen envejecimiento. Así comentamos ya en nuestro blog el caso francés y hace unos días leíamos sobre iniciativas en Alemania. En nuestro país hemos compartido piso de forma callada, pero hoy los medios online y redes sociales están ayudando a difundir el modelo cuando este es estructurado como tal. Así, la Asociación Cicerón creó ya en el año 1982 la vivienda de mayores “Cicerón-Torrijos”, en la provincia de Toledo:

Logo_Asociación_CicerónEs una vivienda unifamiliar, similar a los hogares castellanos tradicionales, donde convive un grupo de 12 personas mayores (mujeres y hombres) sin lazos de consanguineidad que merced a la dinámica grupal existente han forjado vínculos de afecto y ayuda mutua CUASI-FAMILIARES, recordando un sistema comunal en el que las personas participantes comparten de forma más o menos equitativa y solidarias las tareas domésticas, económicas, sociales con la ayuda de dos Auxiliares de Vivienda que les acompañan en los cuidados que precisan y en otras actividades básicas de la vida diaria, y de una Coordinadora que es el motor y alma de la Casa, con una función añadida importante consistente en acercar los recursos socio-sanitarios a los inquilinos de la vivienda, como mediadora de recursos. “Diríamos que es una vivienda normal, para gente normal, donde cada residente hace una vida habitual a la que llevaba en su anterior domicilio y que está ubicada en un barrio céntrico de Torrijos (Toledo)”.Representa un modelo alternativo a las clásicas residencias.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Las fotos muestran el día a día de un lugar donde las actividades de la vida cotidiana, las actividades “con sentido”, son las que cobran verdadero significado para los moradores de la casa compartida, que realmente se sienten seguros, participan y mantienen o mejoran su salud. Recordamos, esa es la definición de envejecimiento activo.

Residencia-hogar. O Lecer, Atendo

El modelo hogar es clave en el diseño de la vivienda. Eso supone contar con una estética doméstica (no residencial, hotelera u sanitaria), pero sobre todo con una personalización del espacio en que se vive. Esa personalización, por supuesto, se lleva a los servicios asistenciales cuando son necesarios. Así, contando con una verdadera asistencia integral y centrada en la persona (AICP), la diferencia se hace mínima entre una “vivienda compartida con AICP” y una “residencia-hogar”, como la que propone O Lecer en Vigo, una de las Buenas Prácticas de la Red Modelo y Ambiente de la Fundación Pilares. Estas pequeñas residencias pueden implantarse en grandes pisos, como el de Atendo, que sirve a 12 personas en el centro de Vigo.

Provivienda. “Compartiendo casa, compartiendo vida”

provivienda Compartir piso no es tan fácil como encontrar compañeros. Es importante que la solución sea accesible a todas las personas. Es en este sentido en el que trabaja la Fundación Diversitas y su iniciativa Provivienda. Como comentaba Marta Romero en Envejecimiento [en-red], personas que viven solas, o que tienen dificultad para alquilar una vivienda, pueden solicitar la participación en este programa de “solidaridad y convivencia”:

fundacion-diversitas“Compartiendo casa, compartiendo vida” es un proyecto de convivencia entre personas solas, mayores de 65 años, y personas o familias con dificultades de acceso a la vivienda. Éste surge con el fin de aprovechar las potencialidades de ambos grupos de población y desarrollar un espíritu solidario, fomentando la creación de redes de apoyo intergeneracional e intercultural.

“Compartiendo casa, compartiendo vida” se caracteriza por que la persona mayor ofrece su vivienda habitual para compartirla con familias o personas que, por alguna razón, tienen dificultades para acceder a una vivienda en el mercado libre del alquiler.  A cambio del alojamiento, la persona o personas que entran a vivir en la casa acompañarán en el hogar y ayudarán a la persona mayor en sus tareas diarias, creándose un espacio de convivencia beneficioso para ambas partes:

  1. Por un lado, se facilita el acceso a la vivienda a personas o familias en situación de vulnerabilidad social
  2. Por otro lado, se mejora la calidad de vida de las personas mayores

Durante este proceso, Provivienda, en colaboración con Fundación Diversitas, realiza acompañamiento, mediación y seguimiento de la convivencia, para asegurar que la relación se desarrolla correctamente.

Fundación Llars CompartidesFundació Llars Compartides

La Fundación Llars Compartides trabaja en una línea similar, en este caso alquilando los pisos de que ella misma es propietaria. Cuenta en la actualidad con 8 pisos en Barcelona y 1 en Badalona, donde conviven 3 ó 4 personas. Así describen su trabajo:

Ofrecemos la posibilidad de disfrutar de una vivienda adecuada a:

  • Personas mayores que a pesar de cobrar una pensión, tienen dificultades para acceder a una vivienda digna y/o accesible.
  • Personas mayores que sufren soledad, falta de apoyo familiar o quieren simplemente optar por un estilo de envejecimiento autónomo.

La Fundación es la arrendataria de los pisos. Los residentes de los hogares pagan a la Fundación en función de su nivel de renta, como máximo un tercio de su pensión, y se hacen cargo entre todos de los gastos de suministros. Semanalmente supervisamos la convivencia y el bienestar de los residentes de los hogares. Todas las peticiones que atendemos vienen derivadas por los servicios sociales municipales.

Los amigos crean “familia” que se apoya, que aúna esfuerzos. El testimonio del vídeo es emocionante y muy ilustrativo.

Otras fórmulas: estudiantes, intercambios…

estudiante y persona mayorPara lo alargar más el texto, dejaremos para otro post iniciativas de tipo intergeneracional, basadas inicialmente en la convivencia de estudiantes que “acompañan” a personas mayores; éstas a su vez ofrecen la calidez de un hogar y la posibilidad de acceso a un piso en condiciones económicas. Ese intercambio aparentemente pragmático y unidireccional de compañía se torna finalmente una experiencia enriquecedora para ambas partes, de ayuda mutua solidaridad intergeneracional. Existen programas de este tipo en multitud de universidades españolas.

Se trata de la fórmula extendida en muchos países es el homesharing, o intercambio de alojamiento por ayudas de algún tipo (cuidados, tareas domésticas, etc.). En este directorio se presentan estos 16 programas:

  • Fundació Catalunya La Pedrera. Programa VIVE Y CONVIVE con 34 programas en universidades españolas:Girona, Lleida, Tarragona, Badalona, Barbera del Vallès,Castelldefels, Cerdanyola, L’Hospitalet de Llobregat, Salt, Reus, Manresa, Mataró,Sabadell,Sant Cugat, Terrassa, Vic,Palmade Mallorca, Castellón, Valencia,Gandia,Madrid,Alcalá de Henares, San Sebastián de los Reyes, Zaragoza, Cáceres, Badajoz
  • Albacete: Ayuntamiento. “Convivencia entre mayores y jóvenes estudiantes”
  • Alicante: Asociación Universitaria para la promoción del voluntariado. “Alojamiento por compañía” (mayores y estudiantes)
  • Almería: Universidad de Almería. “Programa de alojamiento de estudiantes universitarios con personas mayores”
  • Barcelona: Almics de laLLAR.
  • Bilbao: Universidad de Bilbao-Deusto. Convivencia Intergeneracional y Ayuda Mutua
  • Cádiz: Junta de Andalucía. “Programa de convivencia de jóvenes universitarios con personas mayores y/o discapacitadas”
  • Granada: Universidad de Granada. “Alojamiento Alternativo: Tercera edad-estudiantes”.
  • Las Palmas de Gran Canaria: Universidad de Las Palmas G.C. “Servicio de Alojamiento Alternativo”
  • León: E.U.T.S. Nuestra Señora del Camino de León. “Servicio de Convivencia Ancianos – universitarios”
  • En Madrid al menos 7 universidades participan en el programa “Convive” en colaboración con la ONG Solidarios para el Desarrollo:
  • Málaga: Universidad de Málaga. “Programa de Alojamiento de Estudiantes Universitarios con Personas Mayores”
  • Murcia: Universidad de Murcia. “Convivencia ENTRE generaciones” (mayores-estudiantes)
  • Salamanca: Universidad de Salamanca. “Programa de Alojamientos Compartidos entre Universitarios y Personas Mayores”
  • Santiago de Compostela: Instituto Gerontológico Gallego. “Convivencia Intergeneracional”
  • San Sebastián: Ayuntamiento. “Programa para la convivencia entre estudiantes y personas mayores”
  • Sevilla: Universidad de Sevilla. “Programa de Alojamiento de Universitarios/as con Personas Mayores, Discapacitadas y Padres/Madres con hijos a su cargo”
  • Valladolid: Universidad de Valladolid. “Programa de acercamiento intergeneracional”

(Información de contacto para todos estos programas, aquí: homesharing-en-espana-2015)

El intercambio de casa o habitación, en muchos casos compartiendo espacio con los residentes habituales, también está incrementando un verdadero auge en los últimos tiempos. Páginas como Airbnb lo favorecen; también proyectos planteados de forma específica para personas mayores, como LinkedAge, del que ya hablamos aquí en otra ocasión. En algunos casos el objetivo es aprender otros idiomas, algo para lo que no existe una edad…

Seguimos constatando que en nuestro país existe un interés creciente en fórmulas alternativas a las opciones residenciales habituales. La reformulación paulatina de los roles familiares (“no quiero ser una carga para mis hijos”…), la crisis económica, la asunción de derechos como la propia autonomía personal… llevan a considerar como opciones reales aquéllas que hace tiempo sólo eran objeto de charla de bar: ¿Y si vivimos todos juntos?

Un jubilar (cohousing) no es una casa compartida

Finalizamos aclarando, para evitar confusiones, que el modelo que desde nuestra asociación principalmente fomentamos, el “jubilar” (senior cohousing), no es implica “compartir piso”. Cada una de las unidades residenciales que conforman la cooperativa tiene carácter de vivienda de uso privativo, si bien existen zonas comunes, consideradas como extensión del hogar, y que favorecen la vida comunitaria. El cohousing aporta más opciones de privacidad o comunidad, a costa también de construir una comunidad más grande (15-30 viviendas).

y-si-vivimos-todos-juntosUn jubilar es este modelo autopromovido y autogestionado de cooperativa, mas es objetivo prioritario de la asociación Jubilares apoyar también iniciativas como las comentadas en este artículo, como entornos donde envejecer de forma autónoma e inclusiva. La vivienda compartida es una opción real, asequible y enriquecedora para vivir en compañía, con el soporte emocional que aporta resiliencia y autonomía personal, ayudando a desarrollar  y mantener nuestras múltiples capacidades.

Si conocéis algún proyecto o referencia más os agradeceríamos que lo añadiérais en los comentarios; así podemos completar esta pequeña guía. También animamos a comentar acerca de vuestra propia experiencia, si la tenéis en cualquiera de los casos.

Casas accesibles, abiertas a la comunidad

¡3 de cada 4 edificios en España son innacesibles! El resultado, según Miguel Ángel Cabra de Luna, director de Relaciones Sociales e Institucionales de la Fundación ONCE, es que unas 400.000 personas se ven obligados a permanecer “encerrados en sus casas”.

Observatorio de la Accesibilidad Universal en la Vivienda 2013El dato, basado en el Censo de Población y Vivienda de los últimos años,  podemos encontrarlo en el Observatorio de la Accesibilidad Universal en la Vivienda en España, documento elaborado por la misma Fundación ONCE, que ha analizado más de 1200 viviendas de primera residencia en todo el país. En el mismo documento se ofrecen otras escalofriantes estadísticas: únicamente el 2% de los edificios de viviendas cuentan con un acceso con características adecuadas de accesibilidad universal.

Hemos comentado en varias ocasiones no solo la necesidad sino el derecho reiteradamente reconocido a una “vivienda adecuada” para todas las personas. Es evidente que hay mucho camino por recorrer. La necesidad de acometer reformas para lograr la accesibilidad en la vivienda se ve seriamente enfrentada a las posibilidades económicas de los propios vecinos, que han de sufragagar sin apenas ayudas públicas los gastos para las adaptaciones correspondientes. Solo un 17% de las reformas se dejan de acometer por problemas técnicos. Es decir, en casi todos los casos la solución es posible, pero quizá no viable económicamente.

La cuestión sobre la accesibilidad en la vivienda abarca diferentes ámbitos en los que trabajar:

  1. – La accesibilidad en el interior de la vivienda, que la haga realmente “adecuada” a las necesidades de cada persona. De esta forma podrá vivir de forma autónoma.
  2. – La relación entre vivienda y exterior. El “hogar” incluye a la comunidad en la que cada persona vive. No se puede vivir en un verdadero hogar si se está encerrado en el mismo. El límite ha de ser permeable.
  3. – La accesibilidad en el exterior, el barrio, la ciudad. Para la participación.
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Viviendas accesibles: permiten vivir dentro y fuera de ellas a cualquier persona. Imagen: http://www.casadomo.com

En el Análisis de encuesta sobre vivienda a personas mayores, publicado por el CEAPAT el pasado mes de noviembre, se expresa claramente esta doble necesidad: la comodidad en el interior, y la inclusión social en una comunidad más amplia. Ambas son imprescindibles entre sí:

“Según se desprende de los estudios sociales desarrollados por PNUD es imprescindible disponer de viviendas acogedoras y cómodas, de modo que se facilite el envejecimiento en el propio domicilio en situación de independencia, favoreciendo su participación activa en la sociedad.
Los entornos físicos accesibles, amigables y tecnológicamente avanzados promueven el desarrollo y el envejecimiento activo.”

Hace semanas planteábamos algunos aspectos importantes para el diseño y mejora de entornos donde envejecer. Un entorno empobrecedor provoca una mayor dependencia y fragilidad. Un entorno demasiado complejo produce frustración y falta de autoestima. Hay quien asegura que subir las escaleras de su chalé adosado es la clave de su saludable envejecimiento. Podría ser, pero en tal caso debería ser sólo una opción. Y ahí tenemos otra clave de diseño: los entornos (vivienda, edificio, barrio…) serán más adecuados cuantas más posibilidades ofrezcan.

Daybreak117web“Existe un desconocimiento generalizado de hasta qué punto el diseño de la vivienda determina la calidad de vida en la vejez y en qué medida afecta tanto a la capacidad de las personas para desarrollar su actividad de modo independiente como al mantenimiento de las relaciones sociales.
Si la vivienda no es adecuada acaba por constituirse en un factor agravante de la fragilidad, incrementando la exclusión e incrementando los niveles de dependencia. Además, las personas mayores no siempre pueden confiar en la proximidad de sus hijos o familiares allegados para compensar la falta de adecuación de sus hogares.

La vivienda, siempre y cuando sea adecuada, se sitúa en el centro de la estrategia para evitar la pérdida de autonomía. Por otra parte, la aspiración que hemos expuesto en relación con el deseo de envejecer en el propio domicilio es clara, sin embargo, en España el porcentaje de viviendas adaptadas según los datos recogidos en estadísticas SHARE se sitúa alrededor del 9% del parque total de viviendas, lo que resulta una paradoja.”

Análisis de encuesta sobre vivienda a personas mayoresEl informe plantea una interesante estrategia de compensación de capacidades mediante la adecuación del entorno en que se vive. Y se analizan las percepciones de las personas mayores acerca de cada uno de los espacios o elementos de que se compone su hogar. Finalmente propone establecer políticas de concienciación, diagnóstico, investigación y promoción de la accesibilidad a diferentes niveles. Merece la pena la lectura atenta del texto.

En los jubilares las viviendas son adaptadas y adaptables a las necesidades cambiantes de sus moradores. Aprovechamos desde aquí para advertir, ahora que cada vez se oye más hablar del “cohousing” como opción de vivienda adecuada para las personas mayores, que su diseño arquitectónico (físico), por descontado accesible, siempre habrá de fundamentarse y completarse con la construcción de una comunidad (social) previa que facilita tanto la vida íntima o privada como la pública. Esa comunidad de tamaño medio es también clave de accesibilidad. Esa será finalmente la puerta que comunica con el mundo, que también es nuestro hogar.

Por eso solemos decir que la arquitectura, incluido el diseño uiniversal, es condición necesaria, pero no suficiente. La comunidad incluyente es la clave de la autonomía plena.

Pintar con el corazón

Cuando afirmamos que en una “quinta generación de residencias de mayores”, un senior cohousing – o jubilar – una pieza clave para la salud es el soporte que da la comunidad (las amistades, la vecindad…) en absoluto descartamos la eventual necesidad del trabajo de profesionales del ámbito sociosanitario.  En cada caso se habrá de contar con los servicios profesionales adecuados, proporcionados por los sistemas de salud público o privado de que dispone cada persona o por los que la cooperativa desee contratar. Porque el objetivo es seguir en casa hasta cualquier nivel de dependencia.

El tipo de cuidado coherente con un jubilar, que cuenta con la participación y la autonomía de las personas como ariete frente al envejecimiento biológico, pasa necesariamente por un “modelo de atención integral y centrado en la persona“. Cuando hablamos de “profesionales sin bata” nos referimos a equipos de profesionales de apoyo, personas que están al lado de las personas que requieren sus servicios. La atención centrada en la persona exige que ésta no sea tratada como “paciente” sino desde la integralidad como persona. Desde hace décadas el trabajo en gerontología se comprende desde una visión multidimensional porque así son las necesidades de las personas. Cada vez más profesionales quieren trabajar desde la empatía, como expresan desde la Fundación NewHealth dicen querer “volver a ser lo que nos trajo al mundo de la sanidad”, y se atreven incluso a “pintar con el corazón”:

“Ponerse en la piel de los demás, ser capaces de comprender lo que la otra persona siente en una situación determinada” es uno de los puntos que resumen el trabajo de los nuevos roles y equipos de atención de los y las profesionales que trabajan desde el modelo de atención centrada en la persona. Así se expresa en el cuaderno 4 de una interesante serie que publica la Fundación Matia y el Gobierno Vasco, en cuya redacción han trabajado cuatro grandes de la gerontología: Teresa Martínez, Pura Díaz-Veiga, Mayte Sancho y Pilar Rodríguez.

El cambio de rol no es fácil, existen múltiples resistencias (propias y ajenas), existen dificultades aunque también alternativas que hay que saber descubrir… Cada vez se va acumulando más experiencia y por ello los equipos profesionales cuentan con más apoyo, dentro y fuera de su ámbito laboral.

Una pieza clave en el modelo de atención centrado en la persona es el/la profesional de referencia (cuaderno 5). Se trata de aquella persona que conoce a la usuaria, a sus personas de confianza, es alguien que muestra cercanía y disponibilidad.

Cuaderno 4. Profesionales. Nuevos Roles y equipos técnicosEl conocimiento de que hablamos no se refiere al historial clínico, sino a la biografía  y proyecto de vida de cada persona, las preferencias en relación a la atención. Esta profesional sabe identificar, no solo las incapacidades (habitual en un modelo tradicional de cuidado), sino las competencias de la persona, reconocer las capacidades mantenidas y orientar para que la persona cuidada pueda tomar sus propias decisiones y adquirir el control sobre su vida cotidiana. Para ello cuenta con los recursos de la persona que requiere de cuidado, pero también con los que aportan los entornos en que vive, las actividades que realiza, las otras personas con que aquélla cuenta (familias, amigos y amigas…).

Evitar en el trabajo profesional la rutina aburrida, buscar la creatividad, nuevas opciones, porque los sistemas centrados en las personas también han de contar con las necesidades de éstas que son las profesionales. “Personas que cuidamos a personas”, ni más ni menos.

Aprovechamos la ocasión para dejar la serie completa de cuadernos sobre atención centrada en la persona:

  • cuaderno 1. La atención centrada en la persona. ¿En qué consiste este modelo de atención?
  • cuaderno 2. La atención centrada en la persona. ¿Cómo llevarla a la práctica?
  • cuaderno 3. Cómo y dónde quiero que me cuiden
  • cuaderno 4. Profesionales. Nuevos roles y equipos de atención
  • cuaderno 5. Profesional de referencia en centros
  • cuaderno 6. Unidades de convivencia para personas que necesitan ayuda
  • cuaderno 7. Conocer a la persona y apoyar su autodeterminación. El plan de atención y vida
  • cuaderno 8. Conocer a la persona y apoyar su autodeterminación. El grupo de apoyo y consenso
  • cuaderno 9. Vida cotidiana. Realizar actividades
  • cuaderno 10. Vida cotidiana. Las relaciones con los demás
  • cuaderno 11. Vida cotidiana. Los cuidados personales

Actualización del post (12-01-2015):

Portada Cuidar, Cuidarse y Sentirse Bien“Cuidar, cuidarse y sentirse bien”

Acaba de salir a la luz un interesante documento en relación al tema tratado. Incluimos enlace para su descarga de la Guía para Personas Cuidadoras según el Modelo de Atención Integral y Centrada en la Persona, cuaderno que forma parte del Proyecto de la Fundación Pilares “Cuidamos contigo”, en colaboración con la Obra Social La Caixa. Ha sido elaborado por Pilar Rodríguez Rodríguez, Pura Díaz-Veiga,Teresa Martínez Rodríguez y Ana García Mendoza.

Creemos que es un texto útil para cuidadoras y público en general: guia_cuidar_web

 

Espacio, lugar y envejecimiento

construyendo el espacio para envejecer

Persona mayor haciendo, por ella misma, del espacio… un lugar

Una de las definiciones comúnmente aceptadas del envejecimiento es aquella que lo define en relación a unos cambios irreversibles e intrínsecos a todos los miembros de una misma especie, de manera que, con el paso del tiempo, se vuelven cada vez menos capaces de afrontar las exigencias del ambiente…” (Handler, 1960)

La citada concepción del envejecimiento como paulatina inadaptación al medio nos resulta sugerente, puesto que desde el mundo de la geriatría y la gerontología se ha trabajado tradicionalmente más en los procesos de cambio que sufre el individuo, y no tanto en la adaptación del medio de forma que se reduzcan o eliminen esas “exigencias del ambiente”.

El trabajo de nuestra asociación se centra precisamente en la transformación del entorno físico y social en que envejecemos. Hoy recopilamos algunas vías para facilitar que las personas sigan conservando su “capacidad” de vivir los cambios que forman parte de la vida, en este caso adaptando el medio a sus necesidades:

1.- No es necesario insistir en que entornos accesibles (a personas con discapacidad) exigen menos esfuerzos a todas las personas, no solo las de ciertas edades o con diversidad funcional. El diseño universal es un éxito para todo tipo de personas, un logro social.

Al tiempo, no debemos olvidar que la accesibilidad no se puede oponer a la amabilidad y confort a otros niveles: las viviendas para mayores no son (ni deben parecer) hospitales. La ciudad tampoco es un mero conjunto de vías de circulación. La realidad del medio físico es más compleja y rica y ante todo ha de perseguir la sensación de bienestar de las personas.

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Terraza privada en un cohousing de EEUU

2.- El espacio doméstico ha de “conjugar una gran intimidad, que es imprescindible, con la necesidad imperiosa de no estar ni sentirse aislados (Teresa San Román, “Espacio y Ancianidad”). Hemos hablado a menudo de ese equilibrio. Este aspecto es clave en el diseño de espacios residenciales específicos para personas mayores (a menudo falta intimidad, y en otros casos surgen graves sentimientos de soledad), pero también para repensar la propia vivienda privada (por ejemplo, un necesario cambio de bañera por ducha no es garantía de entorno adecuado para el envejecimiento, pues habrá que abordar el necesario soporte debido a las relaciones sociales, tantas veces olvidado…).

3.- El espacio para bien envejecer es espacio de participación.

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Manifestación de personas mayores en la Puerta del Sol. Octubre 2014

El paradigma de “envejecimiento activo” tiene en la participación uno de sus grandes pilares. Se trata, como decía ayer Ignacio Arnaiz,  de pasar de “hacer para” a “hacer con” las personas mayores. Significa favorecer la expresión de las necesidades y deseos de las personas implicadas, la autogestión, la implicación en los asuntos que a las propias personas les concierne. En las residencias de mayores se puede contar con la aportación de ideas, dar responsabilidad en las actividades… En la vida política necesitamos la experiencia y participación de las personas de edad. Con proyectos como el de Ciudades Amigables podemos trabajar personalmente en la mejora del espacio compartido con los demás. Los modelos de cohousing (o los jubilares) se basan principalmente en la autopromoción y el diseño participativo; de esta forma vivir en un jubilar no es más que continuar un proceso de trabajo colaborativo donde el protagonista, desde el principio, eres tú mismo.

4.- El espacio para envejecer es compartido: las personas no estamos solas. Nuestro desarrollo pasa por la autonomía individual, la adaptación social y el compromiso social. Hace décadas la sociedad reclamaba un necesario espacio de privacidad donde la persona había de desarrollarse: así Virgina Woolf, en “Una habitación propia” lo reclamaba por ejemplo para la mujer; al contrario, hoy Soledad Murillo (“El mito de la vida privada”) exige para la mujer un espacio para la vida pública, impresdindible para vivir plenamente su intimidad. Lo mismo ocurre para cualquier edad o sexo. Así, el espacio urbano ha de favorecer el asociacionismo, espacio donde se crea red social, donde se conjuga lo individual y lo colectivo, donde se pueden desarrollar capacidades en proyectos de utilidad personal y comunitaria.

mudanzas5.- Podemos cambiar de espacio a medida que experimentamos cambios en la vida. Eso no necesariamente ha de suponer una merma en nuestra identidad personal o social. “No es la primera vez que nos cambiamos de espacio, sino que ha sido una constante a lo largo de nuestra vida”, nos recuerda la antropóloga Teresa del Valle en el libro Nuevas_miradas_sobre_el_envejecimiento. La movilidad seguramente ha estado siempre presente en nuestro desarrollo vital. Habremos de reflexionar “qué representaron: facilidades, dificultades, ascenso económico, apertura a nuevas amistades u añoranza de las que se dejaron, descubrimientos externos, oportunidades de nuevas redes, conocimientos o lo contrario”.

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Las ciudades también son el recuerdo de ellas

6.-Convertir el “espacio” en “lugar”, nos dice la misma autora, es personalizar el espacio, vivirlo para que se produzca la identidad y la memoria.

Esto nos parece muy importante: la casa, la ciudad, la residencia, el jubilar… ha de permitir el desarrollo de la memoria de quien lo habita. El espacio se ha de diseñar con la conciencia de las necesidades y deseos de la persona que lo viven. Lo recordamos cada vez que hablamos de “atención centrada en la persona“, pero no es necesario ligarlo solo al espacio asistencial; cualquier espacio vivido ha de permitir la personalización, la memoria, la identidad. El pasado en las personas mayores cobra especial importancia, y es en los recuerdos donde a menudo se encuentra cierta “seguridad”. Por ello el espacio doméstico, el del barrio, la ciudad… han de servir a los derechos y necesidades de sus usuarios, deben tener la capacidad de evocación y de transformación para adaptarlos a cada uno de sus moradores. Sistemas adaptados a las personas, y no al revés. ¿Lo comprenderemos al fin arquitectos y urbanistas, profesionales sociosanitarios, regidores públicos, dirección de centros residenciales…?

Reducir o eliminar las exigencias del medio en que nos movemos, volviendo a la definición inicial, servirá en definitiva para empoderar a las personas, retrasando ese envejecimiento que bloquea personal y socialmente. Nos hacemos viejos, sí, la población cada vez tendrá más años… El “logro” de la longevidad no puede ser el problema, simplemente habrá que transformar el medio. Así entonces, ¿por qué no ser optimistas?

 

 

La quinta generación. Modelos residenciales para personas mayores

A partir de una artículo del sociólogo Miguel Montero, incluido en el libro “Innovaciones en Residencias para personas en situación de dependencia. Diseño arquitectónico y modelo de atención” sobre el caso alemán, nos proponemos esbozar los distintos modelos residenciales que se han ido sucediendo a lo largo del último medio siglo, y presentar dónde nos encontramos al respecto en la actualidad.

Montero menciona allí un interesante documento (pdf en alemán) elaborado por la KDA (Kuratorium Deutsche Altershilfe) que plantea, para Alemania, una cronología en absoluto trasladable a nuestro país. Sí lo es la sucesión de modelos, que hemos ido adoptando aquí con décadas de retraso. Es muy ilustrativo, y es por ello que lo traemos aquí para nuestra reflexión. Así podemos hablar de cuatro modelos, correspondientes a cuatro “generaciones”. Miguel Montero los describe así:

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Ilustraciones obtenidas en el documento “Aproximaciones para la reordenación de las residencias de personas mayores”: Peter Michell-Auli y Christine Sowinski, “Die 5. Generation:KDA-Quartiershäuser. Ansätze zur Neuausrichtung von Alten- und Pflegeheime”. Kuratorium Deutsche Altershilfe, Köln 2012

1ª Generación. Modelo institucionalizante – asilo (Alemania, 1940-60)

  • La persona es cuidada como “acogida”
  • Se emplean recursos escasos en su atención
  • Las habitaciones son compartidas, con baños comunes
  • 13m2 por persona.

2ª Generación. Modelo hospital (Alemania, 1960-70)

  • La persona es cuidada como “paciente”
  • Especial atención en la técnica geriátrica
  • Espacios comunes centralizados
  • Atención reactiva, con externalización de la rehabilitación
  • 28,5m2/persona

3ª Generación. Modelo residencia (Alemania, años 1980)

  • Visión integral de la persona
  • Modelo de atención centrado en las competencias (no en los déficits)
  • Autonomía, individualidad, atención activadora
  • Espacio individuales de “vivienda”, con baño propio
  • Espacios comunes descentralizados
  • Agrupaciones de 20 a 40 personas
  • Alternativas: centros de día/noche, viviendas tuteladas, servicio de atención a domicilio (SAD)
  • 38,8m2 / persona

4ª Generación. Modelo familia (Alemania 1990-2000)

  • Centrado en la persona
  • Atención integral, centrada en la historia de vida
  • Personal especializado con presencia continua
  • No hay separación entre cuidados, tareas domésticas y asistencia social
  • No hay sistemas centralizados de atención (ej. cocinas)
  • Agrupaciones de 8-12 personas
  • Alternativas: pisos compartidos, proyectos de barrio (se desplaza la atención, no la persona)
  • 40m2 / persona

En España conviven en la actualidad residencias de 2ª y 3ª generación. Y desde hace pocos años se comienzan a implantar, con mucha fuerza, complejos residenciales de 4ª generación, con “unidades de convivencia” y atención centrada en la persona tal y como se describe más arriba. Es de destacar el esfuerzo que están haciendo en este sentido administraciones como la Junta de Castilla y León y el Gobierno Vasco, y organizaciones como la Fundación Matia y la Fundación Pilares para la Autonomía Personal.

La quinta generación: autonomía personal con inclusión en la comunidad

El documento mencionado de la KDA plantea una 5ª generación para las viviendas que esta entidad promueve en Alemania, que denominan “proyectos de distrito” (quartierskonzept). El nuevo modelo asume los logros del modelo familia y añade tres importantes principios: vida íntima, vida comunitaria, vida pública. Se trata de potenciar la individualidad, pero también la apertura a una comunidad más amplia. Las claves para ello son:

Cocina adaptada para una mayor autonomía personal. Foto: Carpintería Arguti (http://www.arguti.com)

Cocina adaptada para una mayor autonomía personal. Foto: Carpintería Arguti (http://www.arguti.com)

  • Apartamentos en lugar de habitaciones (es decir, con cocina individual)
  • Residencia como “centro comunitario” que participan en la vida social del barrio o la ciudad

La “5ª generación” se expresan en nuestro país con propuestas que incluyen atención integral centrada en la persona, ya sean jubilares (con iniciativa y autogestión de los propios interesados), o apartamentos con servicios (promovidos por un tercero), algunas viviendas con este tipo de atención (ej Etxean Ondo Domicilios), pisos compartidos intergeneracionales con estudiantes y atención a domicilio, etc. siempre que prevean a su vez una relación de inclusión en una comunidad más amplia. En este sentido, nos encontramos hoy en un momento en el que la apuesta más ambiciosa pasa por un modelo en el que la integración de “cuidados, tareas domésticas y asistencia social” (4ª generación) trasciende las paredes del complejo residencial.

manifestación personas mayoresEl modelo asistencial, en esta 5ª generación, se completa con una mejora de los sistemas de atención a domicilio, con propuestas de participación ciudadana, de mejora de los entornos de barrio y ciudad (ej. proyecto de Ciudades Amigables con las Personas Mayores…).

Como hemos comentado en otras ocasiones, la Unión Europea apuesta en la actualidad por una transición que va desde la atención institucional a los cuidados basados en la comunidad. Creemos que la opción más coherente con esta idea, y el mayoritario deseo de permanecer en el hogar será la paulatina transformación de comunidades de barrio a entornos donde envejecer en casa y verdaderamente incluidos en la comunidad.

TICs con significado para las personas

Nos referimos a las llamadas Tecnologías de la Informacion y la Comunicacion (TIC), y la necesidad de que sean realmente “significativas para las personas”. Así lo expresaba ayer Cristina Rodríguez Porrero, directora del  CEAPAT hasta hace diez días (hoy jubilada, jubilosa, comprometida y activa como siempre), en el Curso de Verano de la Universidad Complutense “Los servicios sociales y las TICs: sociedad de la información y sociedad del bienestar“.

TICs para personas mayores y servicios sociales

Las TICs concretamente están respondiendo a necesidades reales de cada vez más personas mayores (en su relación de comunicación con otras personas, la facilitación de gestiones, la búsqueda de información…), las más de 2 millones de personas con discapacidad, también a las cuidadoras de algunas de éstas u otras en situación de dependencia. En este sentido, Rafael Beitia, adjunto al director general de IMSERSO, recordó cómo ya más de 2/3 de ellas recurren a las TIC en el aprendizaje para su labor de cuidador de familiares.
Un minuto en internet. Sociedad de la información

Cada minuto de cada día pasan estas cosas en internet…

Hoy vivimos, en palabras de Catalina Hoffman un gran reto, que ha de responder a las increíbles revoluciones tecnológica y demográfica y al paulatino envejecimiento poblacional. La sociedad de la información pasa por internet, las redes sociales o la domótica. Todas ellas son herramientas que pueden hacer más fácil la vida de las personas siempre que se empleen “a medida de la necesidad del usuario”. De ellas se habló en la jornada de ayer y se continuará a lo largo del día de hoy y mañana (programa).

Destacamos la importancia de esa “personalización” o empleo de forma adecuada a las necesidades porque las TICs también cuentan con sus peligros. Algunos de ellos se comentaron ayer: confusión ante el exceso de información, dependencia (patológica) de ellas en su empleo desmesurado, alucinaciones o desorientación entre el mundo físico y “virtual”, por ejemplo en personas con discapacidades cognitivas o intelectuales (el locutor de la tv que “irrumpe en casa”)… En todo caso son indudables sus utilidades y ayer tuvimos la oportunidad de conocer maravillosos ejemplos de ello. “La tablet de hoy son las gafas de ayer” porque permiten la comunicación, la expresión de deseos a personas que antes tenían difícil hacerlo…

Las TICs están sirviendo sin duda al fomento de la autonomía, para la colaboración entre personas o equipos, como ayuda al profesional de los servicios sociales… Algunos ejemplos de ello:
– Aplicación [re]member (para reducir el nivel de frustración con mensajes de ayuda interactivos)
Wii Sports o Kinect. Empleados en los centros Vitalia para fisioterapia (por ejemplo, reducir la rigidez en enfermos de Parkinson)

Hero Trainer: aplicación de entrenamiento adaptada al nivel cultural e intereses de las personas mayores.

TICs significativas porque las personas mayores reclaman herramientas para ellas, no para niños. Ya está bien de ejercicios de “2+2 o pintar patitos“, exclama Hoffman. Las personas mayores son “senior”, tienen madurez, expertise, cultura… Tienen su propio mundo, sus intereses, su vida. Las TICs han de adaptarse a ellas y no al revés.

TICs para todas las personas (hogar y ciudad)

Tomas Lagerwal en El EscorialLa mesa redonda de la tarde de ayer se centró en la apuesta por la accesibilidad, también desde las TICs, en los entornos en que vivimos. Tuvimos la oportunidad de escuchar a Tomas Lagerwall, quien mostró un panorama sueco no tan distinto del español en lo esencial, si nos referimos al envejecimiento poblacional (“¡hoy muchas personas mayores están preocupadas por sus padres!”), la consideración social de las personas mayores como un “problema y no como un recurso”, también a los deseos de la mayoría de las personas mayores (vivir en casa), o los problemas de accesibilidad en el hogar (la mayoría viven en una casa no adaptada). El coste por persona en una residencia sueca asciende a 60.000€, mientras que el coste de los servicios 24h para atender a las personas mayores en su propio hogar es de 20.000€. Es obvio que ésta es la vía socialmente sostenible, por cuanto además responde al deseo de sus propios usuarios.

Así, la adaptación del hogar pasa por implementar los medios necesarios para dar la seguridad requerida por los mayores, reducir el sentimiento de soledad, facilitar la gestión de la basura y el reciclaje, permitir los desplazamientos deseados, y todo ello a un coste asequible.

La tecnología es la herramienta para lograr todo ello, existe por cierto y sin embargo no se utiliza. ¿Por qué? Rosa Regatos se hacía la misma pregunta en una exposición análoga a la de Lagerwall, esta vez desde el caso español. ¿Desconocimiento por parte del usuario? ¿Resistencias al uso de recursos que se prejuzgan como difíciles de manejar? Miguel Tsuchiya, CEO de FlowLab, propuso como respuesta una forma de teconología “transparente” en el sentido de que el usuario no trata de forma directa con ella, sino que sencillamente disfruta de los resultados que le brinda: productos como pulseras de actividad (hoy muy extendidas entre los jóvenes, a las personas mayores les pueden servir como ayuda, por ejemplo en el recuerdo de su medicación); o pegatinas inteligentes, que detectan movimientos o actividad y actúan sobre dispositivos de forma automática (por ejemplo, activando un altavoz que recuerda o facilita una actividad).

Miguel presentó asimismo el proyecto Paciente Experto 2.0. Ilustra ese otro objetivo que hoy en día es común a ciertas tecnologías, o a iniciativas que, aprovechando esas nuevas tecnologías, sirven para colaborar. La comunicación es imprescindible para el trabajo cooperativo. Y en el caso de este trabajo de innovación, liderado por FlowLab para la Universidad de Standford, se trata de afrontar enfermedades crónicas desde la colaboración y ayuda mutua de los propios pacientes. De esta forma ellos se crean grupos y talleres, comparten sus estados de salud, problemas, dietas… y todos (también los profesionales) conocen mejor la situación de cronicidad, y reporta ahorro al sistema de salud.

 

puerta-garaje-con-movil-editadaDesde luego la tecnología está ayudando en tareas de la vida diaria de forma cada vez más sencilla. Puertas que se abren sin necesidad de llave, como Gatecontrol, teléfonos móviles con miles de aplicaciones prácticas, sistemas inalámbricos para la seguridad o la comunicación, de fácil instalación en el hogar… Recomendamos, como ayer recordaba Rosa, acudir al CEAPAT, conocer sus más de 3.500 productos de apoyo y acudir a las visitas mensuales o semana de puertas abiertas de su sede de Madrid.

Fernando Riaño insistió ayer, en una interesante ponencia que fue más allá de la presentación de tecnologías para la accesibilidad,  en la consideración de la accesibilidad como una inversión que favorece a todos. Trató de desmitificar ésta como únicamente ligada a personas con discapacidad, tampoco ligada a altos costes. “La accesibillidad no es un gasto, es una inversión”. También económica:

Pocos saben que la tecnología SMS surgió en la búsqueda de un medio de comunicación para personas sordas. ¿Y podríamos decir que Watsapp es una empresa no rentable? Es indudable que el trabajo en la accesibilidad por parte de Apple le ha supuesto enormes beneficios. Que Facebook trabaje en la accesibilidad de sus 1.000 millones de usuarios supone un inmenso alcance a nivel mundial. En España hay un 10% de personas declaradas con discapacidad. Una cuarta parte de las familias convive con una persona con discapacidad. En términos de mercado no hay discusión…

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En cualquier caso el beneficio de la “accesibilidad universal”, el “diseño para todos”, es obviamente recogido por el conjunto de la sociedad. Cualquier persona se beneficia de los sistemas o tecnologías para personas con discapacidad (o mayores, o cualquier grupo de diversidad) si éstas no son específicas para ciertos grupos de población, sino que su alcance es global. Esto se observa fácilmente en el ámbito de la ciudad. La red de ciudades amigables con las personas mayores , basada en la elección del propio estilo de vida de éstas, es necesariamente una red de ciudades amigables con las personas. Los programas de ciudades inteligentes están trabajando (queda mucho recorrido aún, por cierto) en la mayor valoración de criterios basados en accesibilidad. Las aplicaciones que ayudan a la información de transportes, las que se sirven de la “inteligencia colectiva” (como “El pulso de la Ciudad“), las que sirven a la orientación y la búsqueda de servicios dentro de la ciudad (BlindSquare nació para ciegos…) , las aplicaciones de realidad aumentada… tienen como público (y a menudo como co-creadores) a todos los ciudadanos y ciudadanas.

Queda mucho por delante… “Todo es piloto” decían algunos ayer en la mañana. Sin embargo es evidente que ya hay mucho recorrido… Hoy y mañana seguiremos conociendo más experiencias, más puntos de vista, más tecnologías con significado para las personas.
Animamos a seguir el curso vía streaming en el siguiente enlace. También a través del hastag #TIC4all.

¿Tu ciudad, amigable con las personas mayores? Tú eres responsable

El “tú” del título no es solo una opción de estilo. Apelamos a tu responsabilidad personal…

logo-ciudades_final-1En otras ocasiones hemos comentado sobre el proyecto de la OMS de la Red de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores. Ahí puedes leer sobre el origen, sus principios (inclusión, diversidad, dignidad y opción de vida, autonomía… ) y objetivo final (prolongación de la vida libre de dependencia).

Recordamos que se trata de un proyecto de la OMS, liderado en España por IMSERSO. A día de hoy ya son 35 ayuntamientos que en España los que se han comprometido para ser “ciudad amigable”. Aprovechando que el jueves pasado participamos en la interesantísima jornada de la semana pasada sobre “¿Cómo ser una ciudad amigable para las personas mayores? hoy el foco lo ponemos en el rol que, dentro de la Red, juegas tú mismo.

Y es que, como recordaba Carlos Martínez, de UDP, “llamar amigo es interesarse por él, echar una mano, colaborar… amar”. El proyecto de Ciudades Amigables es así un proyecto de solidaridad intergeneracional (sirve a todas las personas, no solo a las de mayor edad) que necesariamente te implica a ti. Porque nadie puede imponer la amistad…

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Mapa de ciudades españolas adheridas a la Red Mundial. Obtenida de IMSERSO, junio de 2014

Es la gran novedad de este proyecto, que te incumbe no solo como receptor, consumidor u objeto de programas destinados a personas mayores y a ciudadanos y ciudadanas en general, sino a ti como principal partícipe.

Lo definitorio de esta pionera experiencia esencialmente local y al tiempo global, es que tratamos de un proceso participativo, donde la OMS, el IMSERSO, tu ayuntamiento, tu asociación de vecinos y, sobre todo, tú mismo, trabajáis en equipo.

Sobre la jornada comentada, te recomendamos la crónica de la revista Autonomía Personal. Así nos centramos en lo que más nos interesa: qué puedes hacer tú para que tu ciudad sea amigable con las personas mayores (… con las personas).

La iniciativa es tuya

Tradicionalmente en las políticas cuyo objetivo son las personas mayores “se cocinan los platos y se nos invita a la mesa, pero no se nos ha dado la oportunidad de elegir el menú”. Así lo expresaba Luis Martín Pindado el jueves pasado. Nosotros añadiríamos aún más: ¿por qué no nos dejan entrar en la cocina? ¿e incluso comprar los ingredientes en el mercado? Pues bien, el proyecto de Red de Ciudades Amigables es facilitador de todo ello. El proceso de inclusión, como decía Carmen Rodríguez (Santander, ciudad amigable), comienza ya en la toma de decisiones.

Seguramente tienes cosas que decir acerca de la “amigabilidad” de tu ciudad para con las personas mayores. No se trata solo de un problema de accesibilidad, quizá has observado que “los impresos oficiales son difíciles de leer, y hasta de comprender”. Quizá echas en falta espacios adecuados para desarrollar actividades que necesitas, a lo mejor la farmacia está demasiado lejos, quizá el transporte, o la falta de sombras en la calle, el desconocimiento de las nuevas tecnologías… no facilitan tu vida diaria. Posiblemente no es nada de esto, y sí otras muchas cosas que tú sí sabes.

No hace falta esperar a que los servicios municipales pongan en marcha el proceso. Tienes la posibilidad de instar a tu corporación local a incorporarse a la red. Muchas no lo habrán hecho por desconocimiento. Se trata de que la alcaldía firme una carta de compromiso con la Red. Es recomendable que haya amplia mayoría por parte de los representantes políticos, pues es un proyecto a largo plazo. Una vez hecho esto hay que poner en marcha las cuatro fases:

La reflexión y las propuestas son tuyas

  • Áreas ciudades amigablesFase 1 (años 1-2): se crea el mecanismo que servirá a la participación de las personas mayores (tú mismo) en el ciclo de la Red, se hará una evaluación inicial para observar si la ciudad está adaptada, se formula un plan de acción que incluirá el método de evaluación del progreso del plan.

El proyecto tiene un enfoque participativo ascendente: parte de la experiencia de las personas mayores, de tu propia experiencia, sobre qué es o no amigable. Para ello, mediante la organización de grupos focales, se realiza una investigación en la que tendrás que responder, junto con otras personas, organizaciones sociales, proveedores de servicios… a unas preguntas que, para mayor facilidad, forman parte de un protocolo previamente elaborado.

El grupo focal lo formáis unas 8-10 personas, de distinto estatus, edad, etc. Las cuestiones se plantean en torno a las 8 áreas del gráfico, y tienen un efecto de impacto múltiple (la mejora del transporte quizá podría conllevar una mejora en tu dieta, que a su vez mejora tu salud, con ello la economía de la población, que facilita un mejor transporte…)

El desarrollo de los programas, la evaluación y la redefinición pueden ser tuyas

La evaluación arroja interesantes propuestas. La semana pasada nos contaban los responsables de los ayuntamientos más avanzados (Bilbao, Zaragoza…) que aquéllas suelen ser “moderadas y sensatas”. Geoff Green (asesor de la OMS) recordaba cómo muchas de las medidas propuestas ni siquiera tienen coste económico. Y es que seguramente cuando sientes de forma responsable que tu voz servirá efectivamente a la mejora de tu ciudad, tu visión se vuelve ambiciosa pero realista.

  • Fase 2 (años 3-5): Las propuestas afectan de forma transversal a las áreas del protocolo de Vancouver pero también a las áreas de gestión del ayuntamiento (urbanismo, servicios sociales, movilidad, etc.). Con ello se definen ejes de intervención, luego programas y finalmente los proyectos que formarán parte de un plan de acción.

10141794556_e36f805742Reconozcámoslo, no en todos los municipios se ha dado este paso de forma absolutamente participativa. En algunos de ellos el Ayuntamiento o las empresas contratadas a tal fin han elaborado dicho plan de acción por sí mismas, contando solo con métodos de participación ciudadana en la evaluación inicial.  A veces cuesta el trabajo en las distintas áreas municipales. En varios casos la participación es aún escasa. Sería recomendable (insiste tú mismo) que tú sigas interviniendo en cada uno de los pasos: los programas, los proyectos, la reelaboración o rediseño de éstos, etc. Todo de una forma reiterativa y con el apoyo continuo de los partidos políticos con representación, las distintas áreas de gobierno…

En Zaragoza, por ejemplo, un grupo de trabajo, nuevamente con la participación de personas como tú, valida las propuestas que ha desarrollado el área de gobierno del ayuntamiento. Además, las personas mayores son las que también priorizan las acciones a emprender. Así el proceso es completamente transparente y participativo.

Otro ejemplo para ilustrar una participación a varios niveles: en Manresa el proyecto art k’suma provino de las propuestas de los grupos focales sobre la necesidad de programas intergeneracionales. Una concreción de ello es la beca anual a una iniciativa artística de tipo intergeneracional, donde nuevamente participan las personas mayores. Este vídeo y el mural que se describe en él fueron realizados por dos chicas y su abuela, con la ayuda de otras 15 personas mayores. El tema de la pintura también es pertinente: la evolución del ser humano a lo largo de toda su vida…

La evaluación y mejora es cosa tuya

  • coverNew-engFase 3 (año 5): Se envía a la OMS un informe sobre los progresos realizados, que será evaluado con los indicadores definidos en la primera fase.
  • Fase 4. Mejora continua: si se comprueba que tu ciudad ha hecho progresos, pasará a una fase de mejora continua, y será invitada a elaborar un nuevo plan de acción de hasta 5 años de duración. Tu ciudad pertenecerá a la Red mientras exista el compromiso de ejecutar nuevos ciclos

Tú decidiste en la fase 1 los indicadores con que se evalúan los resultados. Tú puedes continuar desde tu propia posición, en un proceso de mejora continua.

Una gran responsabilidad, sí, pero tienes ayuda

Pertenecer a la Red de Ciudades Amigables no es una “etiqueta” que pueda colocarse con fines electoralistas. Es un proceso continuo que solo es viable si tú mismo asumes el compromiso y trabajas para esa mejora del medio. El cartel de la red canadiense lo expresa con humildad: “en camino hacia las comunidades amigables con las personas mayores”.

Este camino es compromiso de todas la comunidad, también la tuya. Como suele decir Paca Tricio, presidenta de la Unión Democrática de Pensionistas, las personas mayores ya estamos cansadas de tanto estudio, proyección… ¿Cuándo vamos a hacer algo? Si te abruma la responsabilidad recuerda que tienes ayuda: un método. Todo lo participativo (no nos cansamos de repetirlo, porque también es la clave de construcción de un jubilar) tiene método. Siempre.

En este caso el método es el protocolo de Vancouver propuesto por la OMS, y adaptado en nuestro país por un excepcional equipo de trabajo. Éste ha elaborado el documento que te guiará en el proceso, Protocolo de Vancouver – adaptación al contexto España. También te indica Recomendaciones para la participación en la Red de Ciudades y Comunidades amigables con las personas mayores.

Finalmente, la propia Red sirve de guía. Puedes conocer qué están desarrollando cada uno de los municipios adheridos, en un proceso continuo de intercambio de información.

Te animamos a asumir el reto. Es responsabilidad tuya. Nuestra. Como ves no estás solo. Por nuestra parte, Jubilares, como asociación comprometida con la mejora del medio para la inclusión efectiva de las personas mayores, te tiende asimismo la mano para participar allí donde nos lo pidas, para acompañar, como es nuestra misión, en la medida que desees y a la escala que corresponda.

Cohousing: viviendas para personas no distintas de las demás

Miguel-Brieva-mas-que-una-casa02Hace unos días tuvo lugar en La Casa Encendida de Madrid el encuentro “Cohousing. Vivienda colectiva como motor de la transformación”. Formaba parte del ciclo #6ciudades organizado por VIC Vivero de Iniciativas Ciudadanas. Ya sois muchos los que, viviendo en otras partes de España, no pudísteis asistir y nos habéis pedido un resumen de la jornada. Aquí va, esperamos que sirva, al igual que ocurrió allí mismo, para añadir más enfoques a la cuestión de la vivienda de nuestro tiempo. Así se presentaba el encuentro:

“La casa no es una propiedad privada o un bien de inversión. Es un derecho de uso con diferentes acepciones más allá de la propiedad. Comunidades de uso o cooperativas de vivienda practican nuevas formas de vivienda colaborativa donde se comparten recursos, se practica la corresponsabilidad, se alimenta la sed de comunidad, se diseña de manera participada y se gestiona de forma autónoma y horizontal.

Fue interesante encontrar a muchos de los amigos que estamos trabajando en alternativas de “vida en comunidad”, desde diferentes puntos de España, y para distintos colectivos. Aparte del tiempo destinado a explicar conceptos básicos (qué es el cohousing, por qué la necesidad de este tipo de vida, o cómo se gesta), fue muy instructivo conocer ejemplos concretos, algunas de las “piedras del camino” (en general compartidas por todos nosotros), etc. También coincidimos en la visión práctica de las distintas propuestas. No hablamos de utopías, sino de iniciativas razonables que dan respuesta a necesidades reales.

Todos tenemos las mismas necesidades

Borja Izaola (Cuestión de sinergia) vino de Bilbao y contó mucho de “lo razonable” de construir cohusing (las ventajas prácticas del compartir son indiscutibles), también explicó un puñado de experiencias vividas personalmente por él, en su posición de “facilitador” de creación de comunidades tipo cohousing intergeneracionales. A modo de ejemplo:

¿Y si nuestra comunidad de vecinos compra un txoko en planta baja, para compartir algunos ratos?

¿Y si contamos con la ayuda de un “inversor anónimo” que facilita el lugar donde una comunidad pueda asentarse y autogestionarse, pagando un alquiler razonable?

Todos tenemos los mismos derechos

Iñaki Alonso, arquitecto y socio de la cooperativa Entre patios explicó esta iniciativa desde el punto de vista del usuario. Fue ilustrativa la descripción de los problemas que fueron encontrando por el camino (en la financiación, en la búsqueda del solar, en la ampliación del grupo…). También compartió cuestiones de método: sistema “bus-stop” (posibilidad de entrar y salir durante el proceso), dinámicas sociales con procesos ágiles (también divertidos), que aprovechan herramientas digitales además de los encuentros físicos, y con un objetivo común: crear lazos para construir comunidad. Entrepatios se trata de una cooperativa de vivienda de cesión de uso y responde a la necesidad de anclar el lugar donde vivimos a los tres pilares de la sostenibilidad:

.- El pilar social: es un proyecto donde los vecinos y vecinas son parte activa de las decisiones que afectan a la forma en que se construye su comunidad y, en correspondencia, su ciudad.

.- El pilar medioambiental: el edificio debe garantizar la buena gestión de los recursos y necesidades de los usuarios en relación al agua, transporte, residuos, etc.

.- El pilar económico: es un proyecto enmarcado en el derecho de uso, que huye de la propiedad privada individual y donde la propiedad de las viviendas siempre reside en manos de la cooperativa de viviendas.

El proceso comenzó hace diez años desde una posición reivindicativa del derecho a la vivienda. Iñaki recordó el “derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación. La comunidad participará en las plusvalías que genere la acción urbanística de los entes públicos.” No es un extracto de un programa electoral, es nuestra propia Constitución Española (artículo 47).

Todos deberíamos poder acceder a la vivienda

Eva Morales (de s que una casa) se centró en las políticas de vivienda, que habrían de facilitar iniciativas ciudadanas como estas de cohousing y otras (en su web se describen más modelos). Habló de los 3,4 millones de viviendas vacías en España. Planteó una cuestión interesante, la necesidad de llegar con estos procesos a todos los estamentos sociales (clases más bajas, deshauciados…), no solo a una clase media comprometida ecológica y socialmente y bien informada. Eso implica involucrar a las distintas administraciones. Recordó las palabras de Víctor Pelli “si el Estado no puede dar vivienda social , habrá de facilitar la autogestión. Se van consiguiendo pequeños logros en este sentido pero queda muchísimo trabajo que hacer. Masqueunacasa.org es una plataforma web de procesos colectivos de vivienda que pretende ofrecer herramientas para fomentar la participación y autogestión en la construcción de nuestras viviendas y entornos, lugares “apropiables”, donde prime el uso frente a la propiedad, viviendas “conectadas” y consideradas como “proceso”.  En la plataforma se pueden encontrar y proponer alternativas para el desarrollo de un hábitat más cooperativo e igualitario, iniciativas de “aparcería urbana”, trueque, y muchas otras.

Todos podemos vivir en cohousing

Miguel Ángel Mira, por nuestra parte, presentó nuestra iniciativa Jubilares, enfocada especialmente en la construcción de comunidades de personas mayores. Recordó un principio fundamental: estas iniciativas son para personas “normales”: si hablamos de “alternativas”, “nuevos modelos”, etc. en realidad nos referimos a procesos de creación de viviendas, inéditos en nuestras latitudes, para que la gente viva de forma normal, continuando su vida. Compartimos porque es natural compartir, y buscamos nuestros espacios privados porque es humano. La práctica en otros países desde hace décadas demuestra que las personas que viven en cohousing no son distintas de las demás.

La cuestión es importante porque esa “normalidad” es clave para que el modelo se pueda considerar “seguro”. Se trata de la garantía que necesitan las personas que se embarcan en estos procesos (habrá lista de espera), pero también las entidades financieras, las administraciones que apuestan por ello…

Además de los ponentes iniciales se sumaron al debate otras personas implicadas en estos procesos colectivos de vivienda: Ecohousing, se definen como plataforma mediadora en procesos de cohousing, está formada por los arquitectos que proyectaron y dirigieron Trabensol; también estaban Un tercio. estudio de arquitectura especializado en viviendas colectivas, Alalba que fomenta un modelo de convivencia para personas mayores en forma de cooperativas de apartamentos tutelados, o Todoporlapraxis. , “laboratorio de proyectos estéticos de resistencia cultural”. Aunque no asistió a la reunión, Sostre Civic fue mencionada pues, en cualquier caso, es una asociación pionera en cohousing en España y una referencia para todos.

Fue un placer la reunión con otros colegas y entidades que promueven estas formas de vida comunitaria. El intercambio de conocimiento es muy importante, necesitamos aprender de los aciertos y errores, necesitamos sobre todo asociarnos, crear red. Para trabajar con los bancos, con las administraciones, para hacer pedagogía, para constrastar y analizar los logros y los fracasos, para seguir conquistando espacios de participación ciudadana, para facilitar en definitiva procesos colectivos de vivienda para todas las personas.