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Mayores LGTBI+, una oportunidad de convivir y envejecer sin prejuicios

“… Sabemos que salir del armario es un proceso infinito. Un ritual de repetición. Una y otra vez parece extraño que la mayoría de las personas (heterosexuales) no entiendan que aquellos a quienes se les requiere una y otra vez una explicación desean tener espacios donde desaparezcan estos rituales…

El colectivo LGTBI es tan diverso como la sociedad en general. Sin embargo, a la hora de estar atendido en un servicio, las personas que pertenecen a él se sienten discriminadas por su orientación sexual. A raíz de esto, el colectivo reclama más sensibilidad y empatía; no un trato especial, sino ser respetadas tal y como son. Aunque vivimos en el siglo XXI parece que sigue siendo difícil aceptar al “otro”, incluso vemos casi diariamente agresiones homófobas tanto físicas como psicológicas, sin olvidar el “bullying”. Recordamos por ello que el año pasado celebramos el 50 aniversario de Stonewall, y por eso cada 28 de junio tiene lugar el “Christopher Street Day”, conocido en España como el Día del Orgullo Gay. La Historia nos ha llevado hasta lo que somos en la actualidad, a vivir con orgullo quienes y como somos, sin pretensiones de ser especiales. Hemos conseguido leyes y más aceptación en la población y, sin embargo, no hay que dejar de luchar cada día por los derechos humanos.

¿Tenemos deseos y necesidades distintas que el resto de la población que envejece? En principio no; igual que todos, tenemos unos deseos y necesidades que expresan nuestro ser. Observando cómo está envejeciendo la población LGTBI y cuáles son sus necesidades en esa etapa de la vida, hay estudios que señalan que el colectivo sabe envejecer mejor y organizarse la vida a la hora de ser mayor. Toda una vida de autogestión sirve de experiencia para afrontar ciertos retos asociados al proceso de envejecimiento y la vejez.

¿Existe una forma ideal o mejor de vivir o convivir entre ellas o las demás? ¡Tampoco! Pero lean esta frase: “¡No es que no me guste vivir con otras personas mayores, sino que no quiero volver al armario!”. Es una expresión real, captada durante conversaciones y en un grupo focal. Es el miedo de muchas personas mayores del colectivo LGTBI: no poder ser como y quien eres, esconder tus deseos y ser rechazada. Por ello, países como Suecia, Holanda, Alemania, Austria, España o EEUU, entre otros, ofrecen ya servicios dirigidos a ellas, a través de asociaciones, fundaciones o empresas privadas tales como: apartamentos con servicios, residencias asistidas, housing, sellos gay-friendly, centros de apoyo etc., con el fin de vivir como quieres, sin dar explicaciones. ¡No se trata de hacer guetos” sino respetar la dignidad!

Hay que estar muy atento a lo que piden las personas y nadie tiene que decidir si es conveniente desarrollar un servicio específico para ellas o no; eso lo decide cada cual y depende de la sostenibilidad del proyecto. Lo importante es que participe, codesarrolle y diseñe el servicio centrado en las personas. Hay personas que deciden y quieren “ser mayoría en la minoría”. ¿Cuestionamos que los monjes o las monjas vivan entre ellos?

Que los OTROS envejecen de manera diferente es en cierta medida de perogrullo porque, para decirlo sin rodeos, todos los humanos envejecen específicamente. El envejecimiento es individual y el repetido eslogan “envejecimiento es diversidad“ resulta más bien molesto porque banaliza la diversidad y no tiene ninguna consecuencia real. “Las políticas de diversidad en el ámbito de la atención a las personas mayores, son bastante no performativas”, como diría Sara Ahmed (2011).

Fuente: Homosexualität_en und Alter(n) Maria do Mar Castro Varela, 2016.

Se ha pasado de una generación con pocas exigencias respecto a su hogar a una generación crítica e informada (cambio de demanda). Los nuevos perfiles tan heterogéneos no se sienten “ancianos/ mayores” en el sentido clásico, sino “jóvenes” y consideran importante la calidad habitacional, desean vivir el mayor tiempo posible en un entorno conocido y superar el día a día de una manera independiente y autónoma. Es justamente donde el colectivo LGTBI ve su oportunidad y reclama tener algo propio, suyo, en el sentido de “vivir como tú quieres, con dignidad, respeto y entre aquellas personas que sienten lo mismo que tú”, sin cerrarse a la diversificación, pero desde sus propias necesidades y deseos. Estas necesidades impulsan una demanda interesante para el sector gerontológico: es una oportunidad de mercado al tiempo que las personas del colectivo LGBTI logran tener espacios diseñados y ofrecidos por y para ellas mismas.

El modelo que se toma como referencia es el modelo de Berlín. El complejo gestionado por la asociación Gay de Berlín, que además es propietaria del mismo, desarrolló esta idea teniendo en cuenta las necesidades y los deseos de los usuarios. Desde la idea inicial hasta la inauguración ha pasado casi una década y, hoy por hoy, es un espacio intergeneracional y mixto en pleno centro de Berlín: un complejo de viviendas con 27 apartamentos de distintos tamaños, una unidad de convivencia de 8 personas con deterioro cognitivo.

El ejemplo de Ámsterdam es muy distinto: la asociación Roze Zorg facilita para el colectivo LGTBI mayor poder ir a una residencia tradicional siempre y cuando ésta haya recibido “la llave rosa”, un sello que demuestra que la residencia ha pasado todo un proceso para ser una Residencia Gay-Friendly de verdad.

Observando el mercado en general y atendiendo a qué está pasando alrededor de nuestro entorno, vemos que en los últimos 5 años han salido diversos proyectos de convivencia. En los últimos años he visitado algunas ciudades para conocer de primera mano qué ofrecen, por qué lo hacen y cuál es el futuro. Los conceptos y modelos ofrecidos por ciudades como Ámsterdam, Berlín, Chicago, Colonia, Estocolmo o Viena se basan en modelos actualmente discutidos en el sector gerontológico, como pueden ser el cohousing, intergeneracional, grupos y/o unidades de convivencia, microrresidencias, sellos de calidad gay-friendly, basados en una atención individualizada y centrada en el individuo y en una filosofía humanista. Los conceptos de cuidados ya existentes pueden facilitar un modelo de cuidado que promocione la identidad de lesbianas y homosexuales. Por ejemplo, utilizando la estructura AEDL de Monika Krohwinkel (2008, 2013), es posible detectar las necesidades y situaciones específicas relacionadas con la atención e involucrar en el proceso de cuidado (Disertación, Heiko Gerlach und Markus Schupp, 2017).

  • El enfoque de derechos aplicado al cuidado de las personas mayores las considera no solo beneficiarias de la asistencia social, sino también sujetos de derecho.
  • Hay evidencia sobre el bienestar y la mejora de calidad de vida de las personas mayores cuando viven en entornos con dimensiones y estructuras de convivencia similares a un hogar, incluso en caso de deterioro cognitivo o problemas conductuales.
  • Hay una clara relación entre el desarrollo de actividades que dan sentido a la existencia y el mantenimiento de las relaciones familiares y sociales con el bienestar de la persona mayor.

En todas las ciudades había y hay lista de espera (en algunas capitales de más de 250 personas), lo que indica que hay demanda y que los proyectos son interesantes desde el punto de vista económico. Todos ellos están basados en las necesidades del usuario y ofrecen “servicios centrados en las personas”.

La mayoría de las personas en todo el mundo (varios estudios lo han demostrado) quiere permanecer en su entorno y en su hogar, y el colectivo LGTBI es igual, por lo cual hay que ofrecer múltiples servicios según la demanda y necesidad. Pero para que la permanencia en el hogar se prolongue el mayor tiempo posible, las personas mayores requieren entornos y soluciones que compensen los cambios físicos y sociales relacionados con la edad. Los barrios y pueblos han de considerar las diferentes características de los usuarios, promover su empoderamiento y tener en cuenta aspectos como la viabilidad tecnológica, económica y funcional. Las condiciones y necesidades son cambiantes y ofrecen al sector gerontológico una oportunidad de crecer dentro del sector LGTBI. La demanda y la lista de espera demuestran que la economía plateada LGTBI es sin duda muy interesante y la innovación para un mejor envejecimiento imprescindible.

Podemos sentir orgullo por lo conseguido actualmente en España y los proyectos en marcha. No se trata de cuestionar sino de respetar que hay una demanda concreta y que no podemos ofrecer a una población tan heterogénea servicios homogenizados, ya no. Habrá diferentes modelos en el futuro, sea aquí o en otros países; lo importante, en mi opinión, es poder elegir dónde quiero ir a vivir o ser atendido. Por ello sería necesario desarrollar un abanico de servicios hacia la vejez, sea para el colectivo LGTBI o para la población en general.

“La perspectiva de sexo/género no debe limitar la visión o ignorar o descuidar otras condiciones de desigualdad. La atención consciente de la homosexualidad entre los profesionales y su anclaje conceptual no solo promueve la inclusión al colectivo LGTBI en la práctica de la atención, sino que abre una perspectiva adicional, por ejemplo, detectar las necesidades sexuales de personas heterosexuales y los estilos de vida que difieren en parte de la considerada heteronormatividad” (Enfoque diversity, van Keuk et al.).

Fuente: (Disertación, Heiko Gerlach und Markus Schupp, 2017)

Autor:

Stephan Biel, Enfermero, asesor y formador de innovación en gerontología social, cambio demográfico, y atención centrada en las personas.

Contacto: BC Biel Consulting, Barcelona. lgtbiq@bielconsulting.eu

Un patio y algo más

Hoy traemos una preciosa Galeana audiovisual: en apenas 2 minutos se resumen las mil (“y algo más”) cosas que pueden ocurrir en uno de estos singulares patios canarios, o las que puede contar una persona mayor mirando atrás…

Patio ante las casas-cueva de Artenara. Lugares para el encuentro

Patio ante las casas-cueva de Artenara. Lugares para el encuentro

Vicente Díaz, con la dirección de Amaury Santana, presenta esta obra poética que no solo describe uno de esos patios situados delante de las cuevas del fantástico pueblo de Artenara, en el centro de la isla de Gran Canaria. Nos parece también un buen ejemplo donde observar:

  • La memoria de las personas mayores, clave para la identidad de un pueblo
  • Un ejemplo de  participación directa en proyectos socioculturales
  • El valor de ciertos espacios físicos, zonas comunes (de titularidad pública o privada, no importa), espacios convertidos en lugares de encuentro para la actividad humana y para la inclusión en la comunidad
  • y algo más…

¡Enhorabuena por el trabajo!

¿Tu ciudad, amigable con las personas mayores? Tú eres responsable

El “tú” del título no es solo una opción de estilo. Apelamos a tu responsabilidad personal…

logo-ciudades_final-1En otras ocasiones hemos comentado sobre el proyecto de la OMS de la Red de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores. Ahí puedes leer sobre el origen, sus principios (inclusión, diversidad, dignidad y opción de vida, autonomía… ) y objetivo final (prolongación de la vida libre de dependencia).

Recordamos que se trata de un proyecto de la OMS, liderado en España por IMSERSO. A día de hoy ya son 35 ayuntamientos que en España los que se han comprometido para ser “ciudad amigable”. Aprovechando que el jueves pasado participamos en la interesantísima jornada de la semana pasada sobre “¿Cómo ser una ciudad amigable para las personas mayores? hoy el foco lo ponemos en el rol que, dentro de la Red, juegas tú mismo.

Y es que, como recordaba Carlos Martínez, de UDP, “llamar amigo es interesarse por él, echar una mano, colaborar… amar”. El proyecto de Ciudades Amigables es así un proyecto de solidaridad intergeneracional (sirve a todas las personas, no solo a las de mayor edad) que necesariamente te implica a ti. Porque nadie puede imponer la amistad…

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Mapa de ciudades españolas adheridas a la Red Mundial. Obtenida de IMSERSO, junio de 2014

Es la gran novedad de este proyecto, que te incumbe no solo como receptor, consumidor u objeto de programas destinados a personas mayores y a ciudadanos y ciudadanas en general, sino a ti como principal partícipe.

Lo definitorio de esta pionera experiencia esencialmente local y al tiempo global, es que tratamos de un proceso participativo, donde la OMS, el IMSERSO, tu ayuntamiento, tu asociación de vecinos y, sobre todo, tú mismo, trabajáis en equipo.

Sobre la jornada comentada, te recomendamos la crónica de la revista Autonomía Personal. Así nos centramos en lo que más nos interesa: qué puedes hacer tú para que tu ciudad sea amigable con las personas mayores (… con las personas).

La iniciativa es tuya

Tradicionalmente en las políticas cuyo objetivo son las personas mayores “se cocinan los platos y se nos invita a la mesa, pero no se nos ha dado la oportunidad de elegir el menú”. Así lo expresaba Luis Martín Pindado el jueves pasado. Nosotros añadiríamos aún más: ¿por qué no nos dejan entrar en la cocina? ¿e incluso comprar los ingredientes en el mercado? Pues bien, el proyecto de Red de Ciudades Amigables es facilitador de todo ello. El proceso de inclusión, como decía Carmen Rodríguez (Santander, ciudad amigable), comienza ya en la toma de decisiones.

Seguramente tienes cosas que decir acerca de la “amigabilidad” de tu ciudad para con las personas mayores. No se trata solo de un problema de accesibilidad, quizá has observado que “los impresos oficiales son difíciles de leer, y hasta de comprender”. Quizá echas en falta espacios adecuados para desarrollar actividades que necesitas, a lo mejor la farmacia está demasiado lejos, quizá el transporte, o la falta de sombras en la calle, el desconocimiento de las nuevas tecnologías… no facilitan tu vida diaria. Posiblemente no es nada de esto, y sí otras muchas cosas que tú sí sabes.

No hace falta esperar a que los servicios municipales pongan en marcha el proceso. Tienes la posibilidad de instar a tu corporación local a incorporarse a la red. Muchas no lo habrán hecho por desconocimiento. Se trata de que la alcaldía firme una carta de compromiso con la Red. Es recomendable que haya amplia mayoría por parte de los representantes políticos, pues es un proyecto a largo plazo. Una vez hecho esto hay que poner en marcha las cuatro fases:

La reflexión y las propuestas son tuyas

  • Áreas ciudades amigablesFase 1 (años 1-2): se crea el mecanismo que servirá a la participación de las personas mayores (tú mismo) en el ciclo de la Red, se hará una evaluación inicial para observar si la ciudad está adaptada, se formula un plan de acción que incluirá el método de evaluación del progreso del plan.

El proyecto tiene un enfoque participativo ascendente: parte de la experiencia de las personas mayores, de tu propia experiencia, sobre qué es o no amigable. Para ello, mediante la organización de grupos focales, se realiza una investigación en la que tendrás que responder, junto con otras personas, organizaciones sociales, proveedores de servicios… a unas preguntas que, para mayor facilidad, forman parte de un protocolo previamente elaborado.

El grupo focal lo formáis unas 8-10 personas, de distinto estatus, edad, etc. Las cuestiones se plantean en torno a las 8 áreas del gráfico, y tienen un efecto de impacto múltiple (la mejora del transporte quizá podría conllevar una mejora en tu dieta, que a su vez mejora tu salud, con ello la economía de la población, que facilita un mejor transporte…)

El desarrollo de los programas, la evaluación y la redefinición pueden ser tuyas

La evaluación arroja interesantes propuestas. La semana pasada nos contaban los responsables de los ayuntamientos más avanzados (Bilbao, Zaragoza…) que aquéllas suelen ser “moderadas y sensatas”. Geoff Green (asesor de la OMS) recordaba cómo muchas de las medidas propuestas ni siquiera tienen coste económico. Y es que seguramente cuando sientes de forma responsable que tu voz servirá efectivamente a la mejora de tu ciudad, tu visión se vuelve ambiciosa pero realista.

  • Fase 2 (años 3-5): Las propuestas afectan de forma transversal a las áreas del protocolo de Vancouver pero también a las áreas de gestión del ayuntamiento (urbanismo, servicios sociales, movilidad, etc.). Con ello se definen ejes de intervención, luego programas y finalmente los proyectos que formarán parte de un plan de acción.

10141794556_e36f805742Reconozcámoslo, no en todos los municipios se ha dado este paso de forma absolutamente participativa. En algunos de ellos el Ayuntamiento o las empresas contratadas a tal fin han elaborado dicho plan de acción por sí mismas, contando solo con métodos de participación ciudadana en la evaluación inicial.  A veces cuesta el trabajo en las distintas áreas municipales. En varios casos la participación es aún escasa. Sería recomendable (insiste tú mismo) que tú sigas interviniendo en cada uno de los pasos: los programas, los proyectos, la reelaboración o rediseño de éstos, etc. Todo de una forma reiterativa y con el apoyo continuo de los partidos políticos con representación, las distintas áreas de gobierno…

En Zaragoza, por ejemplo, un grupo de trabajo, nuevamente con la participación de personas como tú, valida las propuestas que ha desarrollado el área de gobierno del ayuntamiento. Además, las personas mayores son las que también priorizan las acciones a emprender. Así el proceso es completamente transparente y participativo.

Otro ejemplo para ilustrar una participación a varios niveles: en Manresa el proyecto art k’suma provino de las propuestas de los grupos focales sobre la necesidad de programas intergeneracionales. Una concreción de ello es la beca anual a una iniciativa artística de tipo intergeneracional, donde nuevamente participan las personas mayores. Este vídeo y el mural que se describe en él fueron realizados por dos chicas y su abuela, con la ayuda de otras 15 personas mayores. El tema de la pintura también es pertinente: la evolución del ser humano a lo largo de toda su vida…

La evaluación y mejora es cosa tuya

  • coverNew-engFase 3 (año 5): Se envía a la OMS un informe sobre los progresos realizados, que será evaluado con los indicadores definidos en la primera fase.
  • Fase 4. Mejora continua: si se comprueba que tu ciudad ha hecho progresos, pasará a una fase de mejora continua, y será invitada a elaborar un nuevo plan de acción de hasta 5 años de duración. Tu ciudad pertenecerá a la Red mientras exista el compromiso de ejecutar nuevos ciclos

Tú decidiste en la fase 1 los indicadores con que se evalúan los resultados. Tú puedes continuar desde tu propia posición, en un proceso de mejora continua.

Una gran responsabilidad, sí, pero tienes ayuda

Pertenecer a la Red de Ciudades Amigables no es una “etiqueta” que pueda colocarse con fines electoralistas. Es un proceso continuo que solo es viable si tú mismo asumes el compromiso y trabajas para esa mejora del medio. El cartel de la red canadiense lo expresa con humildad: “en camino hacia las comunidades amigables con las personas mayores”.

Este camino es compromiso de todas la comunidad, también la tuya. Como suele decir Paca Tricio, presidenta de la Unión Democrática de Pensionistas, las personas mayores ya estamos cansadas de tanto estudio, proyección… ¿Cuándo vamos a hacer algo? Si te abruma la responsabilidad recuerda que tienes ayuda: un método. Todo lo participativo (no nos cansamos de repetirlo, porque también es la clave de construcción de un jubilar) tiene método. Siempre.

En este caso el método es el protocolo de Vancouver propuesto por la OMS, y adaptado en nuestro país por un excepcional equipo de trabajo. Éste ha elaborado el documento que te guiará en el proceso, Protocolo de Vancouver – adaptación al contexto España. También te indica Recomendaciones para la participación en la Red de Ciudades y Comunidades amigables con las personas mayores.

Finalmente, la propia Red sirve de guía. Puedes conocer qué están desarrollando cada uno de los municipios adheridos, en un proceso continuo de intercambio de información.

Te animamos a asumir el reto. Es responsabilidad tuya. Nuestra. Como ves no estás solo. Por nuestra parte, Jubilares, como asociación comprometida con la mejora del medio para la inclusión efectiva de las personas mayores, te tiende asimismo la mano para participar allí donde nos lo pidas, para acompañar, como es nuestra misión, en la medida que desees y a la escala que corresponda.

Servicios sociales en la UE: de la atención institucional a la comunitaria

de la institución a la comunidad

Estamos de enhorabuena. La Unión Europea se prepara para formalizar los Fondos Estructurales y de Inversión de los 7 años venideros (2014-2020). El marco propuesto para este nuevo periodo representa una oportunidad histórica para proteger los derechos de las personas más excluidas en Europa (las institucionalizadas). Por primera vez, las nuevas regulaciones para la inversión en políticas de cohesión de la UE, adoptadas el pasado diciembre por el Consejo Europeo y el Parlamento Europeo incluyen referencias específicas al apoyo de la “transición de cuidados institucionales a otros basados en la comunidad”. Esto facilitará una necesaria innovación real en el sector de los servicios sociales.

Los miembros de Inclusion International definen “institución” como el “lugar donde la gente que ha sido etiquetada con discapacidad intelectual es aislada, segregada y/o congregada. Una institución es un lugar donde la gente no tiene o no se le permite ejercer el control sobre sus vidas y las decisiones del día a día. Una institución no es definida meramente por su tamaño”.

El fenómeno es más frecuente de lo que parece, y alcanza a muchos colectivos. En realidad es fácil de detectar, la persona “institucionalizada” termina por aceptar las normas que se le imponen sin cuestionarlas, olvidando sus preferencias personales o la mera intención de decidir algo por ella misma. La persona es forzada a daptarse a las normas de la institución, que a menudo sólo tienen motivos administrativos o de organización, cuando debería ser la institución la que, con mecanismos más flexibles, fuese capaz de adaptarse a cada persona, para poder proveerle de servicios y atenciones respetando su autonomía.

Logos institución a comunidadEn 2009 se conformó el “Grupo de Expertos Europeos sobre la Transición de cuidados institucionales a cuidados basados en la comunidad” (GEE), una coalición que representa a personas con necesidades de cuidado o apoyos, proveedores de servicios, autoridades públicas y organizaciones intergubernamentales.

Desde entonces el grupo defiende la creación de fondos de la Unión Europea destinados a la reforma de los sistemas de cuidados y atención en los estados miembros, y una implicación más significativa por parte de las organizaciones de la sociedad civil. Ahora velará, a través de la guía de recomendaciones, por que se cumplan las regulaciones que claramente apoyan la transición de los cuidados basados en instituciones a los basados en la comunidad.

Desde Jubilares nos alegramos de esta noticia. Abre nuevas posibilidades de financiación mediante fondos europeos para iniciativas como la creación de jubilares (“senior cohousing” con asistencia integral y centrada en la persona). En este sentido, seguiremos atentos para informar sobre el tipo de ayudas que puedan establecerse. Por otra parte, consideramos que la respuesta europea es la coherente a un cada vez más fuerte reclamo de autonomía, personal y colectiva,  de la desinstitucionalización como reivindicación del protagonismo de la sociedad civil, del protagonismo de nuestra persona, en toda su dignidad, en nuestro día a día.

Hace ya seis años que nuestro país ratificó la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad (de 13 de diciembre de 2006). En su artículo 19 habla del Derecho a vivir de forma independiente y a ser incluido en la comunidad.

Si las leemos despacio descubriremos que se trata de palabras de profundo significado. Ahora toca ser coherentes.

El factor generacional: de la exclusión al mutualismo comunitario

Reunión Fiare“Impugnamos la idea de persona mayor” como la hemos entendido hasta ahora. Los mayores de hoy son la primera generación que tiene un comportamiento radicalmente distinto al anterior.

Así se expresaba la idea central del seminario “Familia, trabajo y generaciones: Mujer y envejecimiento activo” que tuvo lugar hace pocos días en el Centro de Ciencias Humanas y Sociales del CSIC, en Madrid, y forma parte del proyecto  de  investigación  “Envejecimiento  activo,  ciudadanía  y  participación.  Necesidades,  aspiraciones  y  estrategias  en  torno  a  la  autonomía  y  el  empoderamiento  en  dos  generaciones  de  mayores  en  España”. El seminario reunió a Joan Subirats (IGOP-UAB), Mercè Pérez Salanova (Àrea d´Atenció a les Persones, Diputació de Barcelona), Daniel Prieto Sancho (Fundación Pilares), Luis Garrido Medina (UNED), Teresa Castro Martín (CSIC), Juan Antonio Fernández Cordón (CSIC) y Julio Pérez Díaz (CSIC), coordinador del evento.

Estos investigadores nos destacan:

– La “obsolescencia del concepto de viejo (…), basada en un sistema fordista industrial que está cambiando radicalmente” (Joan Subirats). Hata ahora se considera a la persona mayor como objeto de atención, más que como sujeto dotado de autonomía, y mucho menos como persona capaz de desarrollar críticamente esa autonomía.

– Las nuevas generaciones de mayores reivindican una posición más autónoma en su propio devenir. Desarrollan “prácticas, conductas y una actitud ante el mundo” diferente a la que venía siendo habitual. Quieren participar activamente y de manera integral en la sociedad.

– Idea de “consumo como práctica de integración social” (Daniel Prieto Sancho). Hasta ahora las personas mayores han sido inexplicablemente excluidos como consumidores en el sistema.

– Nuevas relaciones familiares, las que vienen más allá del “núcleo familiar” y con el Estado. Mientras el Estado recorta ayudas, el peso recae más sobre la red familiar, y concretamente, sobre las mujeres. Éstas precisamente ahora es cuando menos capacidad tienen para ese servicio de apoyo: trabajan y además siguen asumiendo de forma desigual el reparto de las tareas domésticas. (Juan Antonio Fernández Cordón).

– Nuevo concepto en auge: el mutualismo comunitario. Se trata de esa forma de relación entre las personas en la que éstas se ayudan entre sí sin esperar nada a cambio. Se basa en la solidaridad y la reciprocidad.

Los investigadores en este proyecto recuerdan que si hablamos de envejecimiento activo, hablamos de autonomía y de capacidad crítica para poder participar e intervenir. Necesitamos replantear la visión institucionalista y jerárquica que entiende la participación desde unos cauces determinados y desde convenciones que sitúan el mismo hecho de participar como algo relativamente ajeno a la cotidianeidad personal y a las interrelaciones sociales más comunes. Tampoco es solo tener la “capacidad de hablar o discutir”, sino transformar la realidad social. Las TIC hoy abren un mundo de posibilidades. Necesitamos una perspectiva de ciudadanía en la que avancemos hacia una sociedad en la que podamos estar todos, cada uno desde su propia especificidad y dignidad. Los valores que entendemos básicos para fundamentar esta visión de ciudadanía tiene que ver con la autonomía personal, la igualdad y la diversidad, entendiendo cada uno de esos conceptos desde una perspectiva integradora.

Ya no podemos mirar a las personas mayores por su edad (“persona mayor es la que tiene 15 años más que tú”, recuerda Daniel Prieto) sino  por la generación que representan. El mundo está cambiando, hay una generación que lo está cambiando. Creemos que el mutualismo comunitario es el modelo social que completará (no sustituyéndolo) al Estado del Bienestar. Apostamos por la ciudadanía basada en la autonomía, igualdad desde la diversidad y la dignidad de cada ser humano. El cambio no vendrá desde las insituciones. Esa ciudanía será la que transforme el medio (también el medio físico) donde cada una de las personas mayores aporte sin que la edad sea más que una anécdota.

El derecho a una imagen real de las personas mayores

viejo pelo blanco y bastón

“Un viejo es alguien con pelo blanco y que usa bastón”. Diego, 5 años.

Hemos comentado en otras ocasiones sobre los estereotipos que aplicamos a los mayores (incluso los “viejos activos”), y la propia visión de la edad y la consiguiente renuncia a “parecer” mayor.

¿Por qué insistimos en esa “imagen” que la sociedad y los propios mayores hacen de personas de cierta edad? Creemos que para una verdadera inclusión de las personas mayores es importante que la percepción de la vejez sea realista. Y sin embargo en nuestro imaginario colectivo se asocia edad con discapacidad y dependencia, algo que ocurre en realidad en una parte minoritaria de presonas mayores.

En el magnífico informe de la periodista Loles Díaz Aledo “La imagen de las personas mayores en los medios de comunicación“, se describe esta imagen distorsionada y sus consecuencias devastadoras: “En una sociedad que considera rasgos característicos de las personas mayores la edad, las arrugas, la falta de valor social, la improductividad cuando no la inutilidad, las enfermedades, la dependencia, la soledad… la vejez no puede producir otra cosa que rechazo.”

El resultado es que a la par que la sociedad rechaza la vejez y olvida el valor de esas personas como tales, las personas mayores han asumido en cierta medida esa imagen y se devalúan ellas mismas, generando, como dice Díaz Aledo, un sentimiento de inutilidad íntimamente ligado a una pérdida de autoestima, dignidad y sentido de la propia vida. La peor de las imágenes de los mayores es aquella que hace de ellas personas pasivas, meros receptores de ayudas.

En este artículo, Enrique Ponzón, reivindica “el derecho a una imagen real”, que implica por ejemplo  “evitar imágenes peyorativas de la vejez”, de las que estamos absolutamente bombardeados en los contenidos informativos y publicitarios y “destacar el peso del grupo social de las personas mayores como fuerza política estimulando a la participación y al compromiso social de las mismas”.

Es absolutamente imprescindible reivindicar una imagen real de las personas mayores, dejando a un lado el edadismo, el paternalismo. Esto se ha de realizar desde los medios de comunicación (incluidos los online como éste) pero también por parte de las propias personas mayores.

Campaña "Pro Age", de Dove

Campaña “Pro Age”, de Dove

100 años por Karsten Thormaehlen

100 años por Karsten Thormaehlen

¿Habrá que pasar, como otras éticas de la igualdad, por fases con discriminación positiva? ¿Hay que exagerar el valor de las personas mayores para que ellas se den cuenta de lo que valen, para que el resto crea en ellas?

Algunos opinan que en este mundo de la imagen en que vivimos hay que crear una imagen de la persona mayor alejada de los tópicos, y más realista. Otros piensan que habría que exagerar esa imagen y hacerla atractiva:

Un ejemplo, la campaña de Dove de hace unos años. Se centraba en la propia imagen corporal. “la belleza como fuente de confianza”. En fin, era publicidad y se trataba de vender cremas.

Qué distinto de la mirada serena y digna de los retratos de personas centenarias tomados por Karsten Thormaehlen, presentadas con el objetivo de “disminuir los temores de las personas de convertirse en adultos”. O las fotografías de vida cotidiana de María Cadavieco publicadas en “Los mayores“.

La erótica de la patata frita, por María Cadavieco

La erótica de la patata frita, por María Cadavieco

Este verano nuestro amigo José Luis Buenache, de Siena Asociación Cooperativa nos descubrió un par de ejemplos actuales sobre esa imagen del “nuevo viejo”: dos spots publicitarios que (¡por fin!) hablan de actitudes, de jubilados abiertos a nuevas posibilidades.

El de Ikea cuenta una historia que bien ilustra cómo salir de esa “zona de confort” que impide crecer, “Empezando Algo Nuevo” que impulsa a otra experiencia y a otra… haciendo del protagonista alguien más autónomo y verdaderamente libre:

El anuncio es interesante y marca un hito en la imagen publicitaria de las personas mayores, pero nos deja una pequeña espinita: ¿no podía haber compartido algo de esa vida con los amigos? El segundo anuncio, de Cash Converters, se centra precisamente en ese aspecto, la amistad: ¿es que hay edad para montar un grupo de rock? Ahí van las “Segundas Oportunidades“:

¿Exageran estas dos nuevas imágenes? Creemos que son metáforas de actitudes que sí son reales. De las imágenes y palabras, como decía Ponzón, “se proyectan conceptos y desde estos se conforman las actitudes, es decir, las formas de pensar, de sentir y de actuar del conjunto de los grupos sociales”. Como parece que “los mayores están de moda”, esperamos seguir observando (y al tiempo fomentando) imágenes y palabras acordes con esa ética de la igualdad (¡todos somos personas con valor como tales!) que están en la base de nuestra actividad como asociación.

La playa urbana como espacio de inclusión

P. Villarrubia. Acuarela. Familia en la Playa de las CanterasTras unos días de descanso estival cotinuamos la actividad de este blog. Comenzamos, porque aún conservamos un poquito de su sabor salado, con uno de esos ejemplos urbanos que sirven de estímulo para el ciudadano, pero también para el diseñador de espacios: la playa urbana.

El clima de Las Palmas de Gran Canaria es, desde luego, favorecedor de una buena actitud de vida para el envejecimiento activo. Allí las personas mayores visten de colores vivos. Y así como hay trajes de luto que sirven a la tristeza y la compasión, los trajes de colores contagian alegría y sirven a la feliz relación entre las personas. Medios físicos con efectos psicológicos y sociológicos. Las blusas de colores piden salir a la calle… Y los bañadores, a la playa.

La playa de las Canteras, situada en el barrio de Guanarteme de Las Palmas de G. C. es uno de los mejores espacios urbanos que conocemos. Un lugar en el que las personas juegan con la arena y con el balón; se hace deporte nadando, surfeando, buceando, corriendo o simplemente paseando sus más de 3km; es punto de encuentro a la salida del trabajo/colegio; el baño de sol y el de agua son empleados como remedio terapéutico; se lee, se pinta, se hace música, se escribe, se realizan exhibiciones artísticas, se charla con los amigos, se exhiben sus cuerpos…

Un abuelo jugando con su nieto¿Han puesto edad, sexo o posición social a las personas que realizan estas actividades? La realidad es que hay señoras mayores haciendo top-less,  y al director de la sucursal de tu banco  quizá lo has visto menos veces con corbata que en traje de baño.

Lo mejor de la “playa urbana”, a diferencia de la destinada exclusivamente al turismo, es que todas estas son actividades cotidianas. Un par de circunstancias físicas sirven para crear una actitud: la gran extensión de arena y un bikini son los ingredientes para que la abuela se lance al suelo a jugar con su nieto, cosa que en el arenero del parque no haría. Eso sí es envejecimiento activo.

Así describen musicalmente Darío Sosa y la EcoFolk un día cualquiera en Las Canteras y su barrio Guanarteme:

No hay lugar en el que se realicen tantas actividades por metro cuadrado, No hay lugar en que la inclusión de las personas de todo tipo sea tan completa. No hay espacio público más rico.

Belén CanterasDe acuerdo a nuestra insana constumbre de “zonificar” hasta donde ya no es siquiera necesario, en los nuevos parques de las ciudades se están diseñando “espacios para viejos” al igual que se delimitan las “áreas infantiles” con vallas de colores. Las zonas verdes se vienen diseñando, como por imposición legal, como los “restos” de los nuevos trazados urbanos, en los límites de los sectores, o en las zonas de topografía compleja. En la mayor parte de las ciudades y pueblos españoles no podemos recrear un espacio tan rico como este de Las Canteras, pero sí podemos aprender de las múltiples lecciones que nos muestra y planificar con sentido espacios públicos de calidad.

Creemos que los medios físicos sugieren acciones, crean actitudes. Así, la arquitectura y el urbanismo no han de ser el resultado, sino el medio que sirva para el desarrollo de una ciudadanía que salga de sus casas para poblar las calles, que se interrelacione de forma inclusiva y solidaria.

Espacios que sirvan para muchas cosas. Espacios que puedan ser utilizados por todos. Esas son las claves para lograrlo.

Acuerdo de colaboración entre Jubilares y Fundación Pilares

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Gustavo Navarro, Miguel Ángel Mira (vicepresidente y presidente de Jubilares), Pilar Rodríguez y Gonzalo Berzosa (presidenta y secretario de la Fundación Pilares)

Hoy Miguel Ángel Mira Illana y Pilar Rodríguez Rodríguez, presidentes respectivos de la asociación Jubilares y la Fundación Pilares para la Autonomía Personal, hemos firmado un acuerdo marco de colaboración para difundir buenas prácticas en el diseño de nuevas viviendas en las que, además de las condiciones constructivas y de ubicación idóneas, se garantice la atención psicosocial y sanitaria que se precise, siguiendo el Modelo de atención intregral y centrada en la persona (AICP). Para ello aportamos nuestros conocimientos y experiencias en los ámbitos del envejecimiento, la discapacidad  y la dependencia.

Mediante este Acuerdo de colaboración formalizamos una relación de cooperación que abarca de manera sistemática todos aquellos aspectos relacionados con la aplicación del Modelo AICP  en los que ambas partes tenemos mutuo interés.   Y en concreto, lo centramos en el apoyo mutuo que ambas entidades nos prestaremos para el diseño y construcción de comunidades con sentido, con el objetivo de fomentar la autonomía personal  y el envejecimiento activo, como instrumentos necesarios para la inclusión de las personas mayores y las personas con discapacidad.

Confiamos en que esta alianza se traduzca en acciones útiles no solo para los colectivos vulnerables en los que estamos volcados sino para el conjunto de la sociedad.

Ambos pensamos que solo sumando esfuerzos lograremos alcanzar nuestros objetivos. Esperamos, por ello, seguir sumando…