Etiquetado: zona común

Un patio y algo más

Hoy traemos una preciosa Galeana audiovisual: en apenas 2 minutos se resumen las mil (“y algo más”) cosas que pueden ocurrir en uno de estos singulares patios canarios, o las que puede contar una persona mayor mirando atrás…

Patio ante las casas-cueva de Artenara. Lugares para el encuentro

Patio ante las casas-cueva de Artenara. Lugares para el encuentro

Vicente Díaz, con la dirección de Amaury Santana, presenta esta obra poética que no solo describe uno de esos patios situados delante de las cuevas del fantástico pueblo de Artenara, en el centro de la isla de Gran Canaria. Nos parece también un buen ejemplo donde observar:

  • La memoria de las personas mayores, clave para la identidad de un pueblo
  • Un ejemplo de  participación directa en proyectos socioculturales
  • El valor de ciertos espacios físicos, zonas comunes (de titularidad pública o privada, no importa), espacios convertidos en lugares de encuentro para la actividad humana y para la inclusión en la comunidad
  • y algo más…

¡Enhorabuena por el trabajo!

Mis dos cocinas

Observando las distintas experiencias internacionales en senior cohousing, una de las conclusiones que se extraen es la relevancia de las zonas comunes, su contenido y diseño. Un invariante es la especial importancia que tienen la cocina y el comedor común según un modelo “hogar”. Al igual que nos ocurre en España, sentados a la mesa y alrededor de la comida, la socialización surge de manera mucho más natural.

La cocina común de un senior cohousing es siempre un punto clave en la vida comunitaria. Y la clave de su éxito probablemente sea que es la cocina de todos, pero también la cocina de cada uno. Cada comunidad encuentra su dinámica, sus pautas de actividades en las que se siente cómoda: hay comunidades que se reúnen para cenar juntos varias veces por semana, mientras otras lo hacen una o dos veces al mes… estas ocasiones, siempre de asistencia voluntaria, sirven como pequeña celebración interna y afianzan la percepción propia del colectivo.

Cuando incidimos en que las zonas comunes son la prolongación de la propia vivenda, en la cocina y el comedor son el mejor ejemplo; no sólo están ahí para cuando nos juntamos todos a comer, sino que son un recurso más para mis propias necesidades extraordinarias: allí  puedo celebrar un cumpleaños con toda mi familia, en lugar de apretarnos en mi apartamento, donde tengo el espacio que necesito a diario… y en el salón, además de reunirnos todos cuando hay que hablar algo,  puedo sentarme a leer si me apetece encontrarme acompañado, o ponerme a arreglar alguna cosa: con suerte alguien se puede animar a echarme una mano…

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Una cocina común así entendida, como un sitio abierto, aporta muchas ventajas y está siempre disponible para su uso por cualquiera de los residentes, o por un grupo de ellos que improvisa una comida común. Es mi otra cocina, mi cocina grande, que se suma a la que cada uno tiene en su propio apartamento, donde puede hacerse sus comidas cotidianas. Esta cocina, gestionada y usada por los propios residentes, puede utilizarse por alguien contratado para hacerle la comida a uno o varios vecinos, si así lo necesitan o prefieren, pero esto no tiene por qué interferir el uso propio que haga el resto de la comunidad. Todo es organizarse.