Ser persona de la tercera edad y cuidador al mismo tiempo

En una comunidad autogestionada, en un barrio o ciudad amigable, o en un sistema cada vez más demandado de “sociedad de los cuidados”,  la línea que separa a cuidador de la persona cuidada se desdibuja. El cuidador requiere de cuidados. En este artículo Carla Martínez pone el foco en las necesidades de esa persona que acompaña hasta la muerte…

Nadie elige la forma en que va a envejecer. Por muchas previsiones que hagamos, por mucho que cuidemos nuestra salud, no sabemos lo que nos depara el futuro. En ocasiones, hay matrimonios, parejas o incluso hermanos entre sí que al llegar a la tercera edad, se ven con la responsabilidad de cuidarse el uno al otro cuando llega el momento en que por edad o por las enfermedades, van perdiendo autonomía y capacidad de hacer las cosas por sí mismo.

cuidador_persona_mayor

Ser persona de la tercera edad y cuidador de alguien en situación de dependencia al mismo tiempo no es una tarea fácil. Hay diversos elementos que pueden complicar esta tarea. En primer lugar, está el hecho de que las capacidades físicas del cuidador pueden no ser las óptimas. La persona que está cumpliendo el rol de cuidador puede tener sus propias enfermedades crónicas, su debilidad, su cansancio físico y emocional, pero al tomar el papel de cuidador, pone su vida al servicio de otra persona que está en mayor situación de necesidad de ayuda y de cuidados. Otra situación delicada en este contexto, es que la persona que cuida suele estar jubilado, con lo que su vida casi al cien por ciento puede ponerse al “servicio” de su familiar en situación de dependencia.

No hay salidas ni paseos que no contemplen el solicitar ayuda de un tercero (o incluso ver la forma de acudir a una residencia para ancianos cercana para contratar un servicio por días o vacacional). Hay una total sincronización entre los horarios de comidas propios y los de la persona a quien se cuida. Los horarios para los medicamentos se vuelven la clave que dicta los ritmos del día para las dos personas. Esta devoción del papel del cuidador es una muestra de amor a toda prueba. Demanda paciencia, exige un cambio de vida y modifica íntimamente la relación entre dos personas.

Es por ello que resulta tan duro para el cuidador cuando la persona a quien dedicaba su tiempo, sus energías y su espacio, fallece. Todo se convierte en un gran panorama en blanco y los horarios que antes permitían contar con una estructura, se convierten en recordatorios de quien ya no está. El proceso de duelo de un cuidador que además es familiar de quien falleció, es muy delicado y lo es aún más cuando este cuidador también pertenece a la tercera edad. Su propio estado de salud se ve fragilizado y sus rutinas cotidianas se vacían de sentido. Un sentido que en ocasiones es difícil de encontrar en cualquier etapa de la vida, sobre todo porque hay personas que al no sentirse “útiles”, sienten que su vida no tiene razón de ser.

Un entorno familiar y de amistades sólido y que permita re-orientar la propia vida dándole nuevas prioridades y otorgándole objetivos diferentes, es esencial para que el cuidador no caiga en un ciclo negativo de soledad, sensación de inutilidad y falta de cuidado hacia sí mismo. También son fundamentales el cuidado médico profesional y dedicado del cuidador que sobrevive a su ser querido, y no está de más una consulta psicológica con un especialista en tanatología que pueda ofrecer los “primeros auxilios” psicológicos que permitan a este cuidador continuar con su vida y empezar su duelo de una forma saludable.

Carla Martínez, 37 años, periodista de formación, ex-profesora, escritora, mamá de tiempo completo, mercadóloga y migrante. Blog: https://migranteconojosdecristal.wordpress.com/

Senior Cohousing: salud, participación y creación de comunidad

Artículo previamente publicado el 10 de octubre de 2016 en el Blog de Ciudades Amigables con las Personas Mayores, Imserso.

Es objetivo de la Red Mundial de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores, impulsada por la OMS, la creación de entornos que faciliten “un envejecimiento activo y saludable”, promoviendo la “participación de las personas mayores, teniendo en cuenta sus necesidades, percepciones y opiniones”.

En pocas palabras se dice mucho, vayamos por partes:

Recordemos, el Envejecimiento Activo se comprende como un proceso donde se optimizan las oportunidades de salud, participación y seguridad: los 3 pilares están interconectados entre sí, de forma que no es requisito previo a un envejecimiento exitoso el carecer de enfermedad, sino más bien la salud puede ser consecuencia de un entorno que propicie bienestar.

Y es que ya en el documento de constitución de la Organización Mundial de la Salud se definió SALUD como “estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades“.

Autonomía, solidaridad y gozo en el Cohousing

Otra forma, a nuestro juicio más concreta y al tiempo sugerente, de expresar la salud como estado de bienestar es aquélla del Congreso de Perpiñán (1976): “la salud es aquella manera de vivir que es autónoma, solidaria y gozosa”. Así lo recuerdan Joan Subirats y Toni Vilá en su interesante artículo ¿Es la salud un tema estrictamente sanitario?, publicado en el último número de la revista Treball Social. Tres interesantes conceptos. La autonomía es incluso, en nuestro país, derecho subjetivo de ciudadanía desde la ley de “dependencia” de 2006. La solidaridad intergeneracional se reconoce como clave para un envejecimiento activo (participación – seguridad – salud) desde finales del XX. El “goce pleno y en condiciones de igualdad” es el objetivo propuesto por la ONU en su Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad.

Autonomía, solidaridad y gozo son tres importantes objetivos para quien plantee transformar o crear un entorno adecuado para envejecer. Las comunidades autogestionadas de senior cohousing (jubilares) son buen ejemplo de ello:

1.- Son lugares que principalmente fomentan la autonomía personal, precisamente a través de la participación y una verdadera inclusión en la comunidad, a partir de la diversidad en la elección de actividades, en el protagonismo de cada una de las personas a la hora de decidir sobre su propia vida… Hay tanta comunidad como se quiera, tanta privacidad como se desea. Se mantiene una gran autonomía personal, incluso en situaciones de dependencia, porque hay comunidad.

Cohousing autonomía.jpg

Me alegro de vivir aquí y creo que todo ha sucedido de una forma armoniosa. Mi mujer y yo somos personas sociables que disfrutamos del hecho de tener justo al lado a la gente con la que mejor lo pasamos. Pero aquí hay un equilibrio muy preciso y definido entre las puertas abiertas y la vida privada. Jens Asger Hansen, residente de Munksoegard.

2.- Son lugares donde se hace patente la solidaridad como interdependencia: necesito de los demás, y yo también me entrego para, entre todos, alcanzar objetivos comunes. Son lugares donde de forma consciente (desde los primeros talleres de empoderamiento) o insconsciente (en la actividad diaria) se diseñan y se ponen en práctica acciones de solidaridad interna pero también para con una comunidad más amplia en la que se insertan. Son lugares donde las personas comparten conocimientos, trabajo, emociones y vivencias, también el deseo común de trascender a otros ámbitos sociales, naturales… Son lugares que fomentan la empatía, el diálogo en la diversidad, la inteligencia colectiva, y la ayuda a la dependencia gracias a una fuerte red de apoyo social.

cohousing-solidaridad

Cuando los levantamos por la mañana nos decimos “¿qué puedo hacer por alguien hoy?”. Es sólo un sentimiento discreto. Así que hacemos lo que podemos y lo hacemos discretamente. No necesitamos ver nuestras obras en el periódico o anunciadas en las líneas aéreas. Ted Andrewlevich, residente de cohousing en EE.UU.

3.- Finalmente son lugares destinados al gozo: al placer, el confort, la alegría y diversión, la amistad… Jubilar (del latín iubilare) significa “gritar de alegría”. Las personas jubiladas o las que viven en un “jubilar” (las personas mayores en definitiva) cuentan con múltiples oportunidades para seguir gozando.

Cohousing gozo.jpg

Huele bien a través de las ventanas de la cocina, donde se prepara la cena. Nuestras cenas colectivas suelen consistir en una ternera, cordero, huevos y pollo de nuestra pequeña granja, y verdura de nuestro huerto. Hace una tarde estupenda, así que decidimos cenar en la terraza, con vistas a la laguna. Todo el mundo echa una mano con las sillas y las mesas, y para poner las sombrillas.Después de cenar, una vez se han retirado las mesas, formamos dos equipos y jugamos a la petanca una hora o así. A un par de nosotros se nos da bastante bien, y hay un poco de guasa. Según termino el día, cruzo al gallinero y lo cierro por la noche. Unos pocos vecinos entran en la casa común a tomarse una botella de vino; los otros vuelven a su casa a relajarse con las noticias después de un día agradable. Olaf Dejgaard, residente de Munksoegard.

El creciente interés acerca del modelo “cohousing” en nuestro país ha sido impulsado principalmente por las personas mayores (no fue así en otros países donde era la juventud pionera en la transformación innovadora del modelo de vivienda o barrio). Es por ello que la Unión Democrática de Pensionistas UDP (miembro asimismo del grupo de trabajo de Ciudades Amigables) ha incluido recientemente en su web un interesante blog sobre Cohousing.

Herramientas: metodología participativa, creación de comunidad

La participación es herramienta común para lograr los tres objetivos. También lo son cualesquiera métodos para la creación y cohesión de la comunidad. Así, el cohousing es entorno paradigmático para la mejora de la salud, tal y como la hemos formulado. Pero no es el único, ni mucho menos. Conviene tomar los principios enunciados y releer las líneas escritas más arriba pensando en la transformación de las residencias o centros de mayores, en nuestra propia comunidad de vecinos, en el barrio o aldea, la ciudad global…

La Red de Ciudades Amigables con las Personas Mayores propone 8 áreas temáticas sobre las que reflexionar con el objetivo de lograr entornos para la mejora de la calidad de vida de las personas mayores (y por tanto, de todas). Parece interesante añadir, dentro de la metodología que propone la OMS, al trabajo con los grupos focales otras reflexiones sobre temas transversales para una verdadera transformación de la ciudad como ecosistema centrado en las personas: cómo lograr más autonomía, más solidaridad, más gozo. Es una cuestión de salud.

(Por: Javier del Monte Diego. Asociación Jubilares. Citas de Durrett, C. (2015). El Manual del Senior Cohousing. Autonomía personal através de la comunidad. Madrid: Dykinson. Fotografías de las webs de las asociaciones canadiense y de EEUU de Senior Cohousing)

Instrucciones Previas, Voluntades Anticipadas, Testamento Vital

Tras el último artículo “La persona: atención y autonomía“, la profesora Carmen Meléndez describe en esta ocasión varios aspectos y herramientas legales fundamentados en el principio de autonomía y el derecho a decidir sobre nuestra propia vida:

Por: Mª del Carmen Meléndez Arias. Doctora en Derecho, Abogada
carmenmelendezarias@gmail.com

Derecho a conocer y decidir

La irrupción de la autonomía de la voluntad en el ámbito sanitario cambia la relación médico paciente, pasando este último de mero receptor de cuidados a consumidor y usuario de los servicios sanitarios. El efecto inmediato es derecho a conocer en todo momento su situación clínica, las alternativas posibles en la atención de su enfermedad, y la posibilidad de decidirse por una u otra opción.

Surge así la figura del consentimiento informado, definido por primera vez por la Ley General de Sanidad de 25 de abril de 1986, en los apartados 5 y 6 del artículo 10, como: el derecho del paciente, y en su defecto si no se encuentra en plenas facultades, a ser informado del diagnóstico, pronostico y tratamiento de su enfermedad, y a aceptar o no su aplicación.

Para entendernos, cuando se nos va a practicar una prueba médica o una intervención quirúrgica, el médico después de informarnos del alcance nos presenta un documento a firmar, a fin de que prestemos nuestro consentimiento.

Por si pierdo facultades

En 2002, la Ley Básica reguladora de la Autonomía del paciente y Derechos y Obligaciones en materia de información y documentación clínica, introduce las instrucciones previas o voluntades anticipadas, como instrumento de previsión del consentimiento informado en el caso de una situación futura de pérdida de facultades.

El testamento vital es el precedente de las instrucciones previas, utilizado como documento sencillo, en muchos casos era una simple tarjeta, en el que el declarante manifestaba su voluntad respecto a la aplicación de ciertos tratamientos, autorizando la donación de sus órganos.

Senior lady writing

Las instrucciones previas es un documento más completo en el que se puede prever más cuestiones.

El contenido son todos los extremos relativos al cuidado y tratamiento de la salud, como urgencias vitales, críticas e irreversibles, aplicación o no de tratamientos agresivos, experimentales o cruentos, recepción de órganos, y tratamiento de la enfermedad terminal.

Respecto al fallecimiento, el destino del cuerpo, donación de órganos para trasplante, fines terapéuticos o investigación, la forma de las exequias: incineración o enterramiento.

Otras disposiciones de interés son la previsión del ingreso en un centro residencial o de cualquier carácter en determinadas circunstancias, a fin de evitar el desamparo del artículo 239 del Código Civil, y el trámite judicial del internamiento involuntario. También puede designarse preventivamente un tutor, para el supuesto de que sea necesaria la modificación de la capacidad.

El documento puede prever todos los extremos e instrucciones que el interesado estime oportuno, con los únicos límites previstos con carácter general para todas las estipulaciones fruto del ejercicio de la autonomía de la voluntad en el artículo 1255 del Código Civil: es decir, las contrarias a la ley, entendiendo por tales las tipificadas como delito; o las contrarias a la moral, en el ámbito sanitario, aquellas acciones que no se correspondan con la Lex  Artis o buenas prácticas médicas.

Por último, no son de aplicación las opciones que no se correspondan con los supuestos de hecho previstos por el declarante.

Partes implicadas

Tres son las partes implicadas en el documento: el declarante, futuro paciente, que manifiesta su voluntad respecto a las cuestiones expuestas. Deberá tener plena capacidad de obrar, o al menos suficiente para discernir el alcance y significado del contenido de las estipulaciones.

El interlocutor, persona designada por el declarante para dar a conocer la existencia del documento de instrucciones previas, asumiendo el deber de transmitirlas cuando aquel no esté en condiciones de hacerlo por sí mismo. Su función no será en ningún caso interpretar las previsiones, ni podrá tomar decisiones que no se correspondan con el literal del contenido o con situaciones y supuestos no contemplados, limitándose a garantizar el cumplimiento de lo dispuesto.Su estatus no es el de un representante legal, aunque puede ser un mandatario sin representación.

El destinatario o destinatarios, son los profesionales médicos y sanitarios, encargados en su momento de la atención y cuidado del declarante, de identidad indeterminada al formular el documento.

Cómo lo hago

En cuando a la forma, no existe requisito legal de solemnidad, al objeto facilitar al máximo el ejercicio de la autonomía del paciente y el cumplimiento de su voluntad, siendo válidas incluso las transmitidas verbalmente a un familiar o allegado o incluso al profesional médico.

Las opciones son: documento público otorgado ante notario;  o privado, ante tres testigos mayores de edad con capacidad de obrar plena, sin relación de parentesco hasta el segundo grado, ni vinculación por relación patrimonial, obligacional o de dependencia de cualquier tipo con el declarante; o ante el  cargo administrativo designado por el órgano competente en sanidad en la comunidad autónoma respectiva.

El  documento de instrucciones previas se inscribirá en el Registro Autonómico correspondiente al domicilio del declarante, constando a su vez en el Registro Nacional dependiente del Ministerio de Sanidad, creado el 30 de marzo de 2003, y regulado por el Real Decreto 124/2007, de 2 de febrero.

Las instrucciones previas pueden ser modificadas o revocadas en cualquier momento, sin problema siempre que el declarante lo desee, dejando constancia por escrito y registrando el nuevo documento.

En el supuesto de pérdida de facultades, la modificación o revocación corresponderá al Juez, previa apreciación de que las estipulaciones constituyen un grave perjuicio para el declarante en el procedimiento oportuno, adoptando con carácter cautelar y definitivo las que se estimen adecuadas a su bienestar.

Debemos tener en cuenta que, estamos en el ámbito de los Derechos Personalísimos o de la Personalidad: Derecho a la Vida, a la Salud, y a la Integridad física y psíquica, cuestiones sumamente delicadas y de difícil interpretación.

La Persona: Atención y Autonomía

Por: Mª del Carmen Meléndez Arias. Doctora en Derecho, Abogada
carmenmelendezarias@gmail.com

La demografía de las sociedades avanzadas del siglo XXI, entre las que se encuentra España, plantea una realidad compleja determinada por el progresivo envejecimiento de la población, manifestado en el aumento de los mayores de sesenta y cinco años, debido a los avances médicos y científicos que tienen como efecto la superación de enfermedades mortales de necesidad en el pasado.

La esperanza de vida aumenta y correlativamente la sociedad envejece; en el caso de las personas con discapacidad, la situación puede ser más grave, al ser en muchos casos el envejecimiento prematuro una de las secuelas características de la deficiencia.

Si añadimos los cambios sociales como la reducción del número de componentes de la familia, la incorporación de la mujer al mundo laboral, me refiero a esta última circunstancia, al ser los miembros femeninos los que tradicionalmente asumían el cuidado de los mayores. Y por último la movilidad que exige el desarrollo profesional, nos lleva a la reflexión de cómo afrontar esa etapa de nuestra vida en la vamos a necesitar apoyos que atenúen la pérdida de facultades, pero a la vez queremos mantener nuestra autonomía viviendo de acuerdo con nuestras preferencias, que por encima de todo queremos que sean respetadas.

La persona es la condición que se vincula al ser humano como consecuencia de su naturaleza dotada de inteligencia y voluntad, siendo el único ser que es dueño de su vida y capaz de crear relaciones que tienen como efecto la constitución de derechos y obligaciones.

La existencia de la persona es previa a toda norma, es la razón de ser del ordenamiento jurídico, el fundamento del Derecho. Ese significado institucional, tiene como primera consecuencia, el reconocimiento de la dignidad como valor fundamental, superior, principio de principios, y así lo proclama la Constitución española de 1978 en su artículo 10 párrafo 1: “la dignidad de la persona, los derechos inviolables que le son inherentes, el libre desarrollo de la personalidad, el respeto a la ley y a los derechos de los demás son el fundamento del orden público y de la paz social” ; recogiendo la tradición del Derecho español, que resumió el profesor De Castro , en su reflexión: el “deber general de respeto a la persona”, interpretada unánimemente como resumen del pensamiento de nuestra legislación, doctrina y jurisprudencia.

De la dignidad de la persona y de su personalidad, emanan los derechos fundamentales: la libertad, (artículo 17 de la Constitución), de tantas facetas en su ejercicio como formas y actividades posibles en la vida, siendo de interés en el asunto que nos ocupa, la libertad individual vinculada a la autonomía, es decir la posibilidad real y efectiva de organizar todos los ámbitos de la vida personal.

La igualdad (artículo 14), definida como no discriminación, igualdad de oportunidades, eliminación de desigualdades, de dificultades y de desventajas. Ambos con un alcance especial en las situaciones de vulnerabilidad, como son la enfermedad, la discapacidad, o la tercera edad.

Los poderes públicos están vinculados por mandato constitucional a garantizar la protección de los derechos fundamentales y la dignidad de la persona en todas las circunstancias, la familia en el artículo 39, las personas con discapacidad en el 49 , y las personas mayores en el 50 . La protección es un principio rector de la política social y económica con un valor normativo directo e inmediato.

El respeto total y absoluto a la persona es la esencia del desarrollo de toda acción de atención a las personas vulnerables, garantizado en nuestro Derecho, en virtud de los Derechos fundamentales de nuestra Constitución, y en su desarrollo en numerosas figuras jurídicas que presentan las alternativas oportunas de previsión de la protección jurídica, patrimonial y social, que serán objeto de nuestro análisis en próximos artículos.

Estrategia grupal

El desarrollo de una iniciativa de vivienda colaborativa, cohousing, cohabitatge o jubilar implica un desarrollo de la comunidad a partir de un trabajo de inteligencia colectiva. En una primera fase lo concebimos como un proceso cercano a la investigación – acción participativa (IAP), donde son las propias personas que quieren mejorar su situación (por ej. mediante el establecimiento de un nuevo espacio residencial) las que se convierten tanto en objeto de estudio (sus necesidades, recursos, oportunidades, talentos…) como en sujeto de la propia investigación (mediante metodologías participativas).

La IAP se ha venido empleando en desarrollo comunitario, en salud pública, en educación, urbanismo participativo, etc. En tales casos suele existir una gran diversidad de agentes implicados, mucha más que en el caso de las comunidades de cohousing, donde el proceso es mucho más sencillo (para empezar, en nuestro caso todos los miembros de la comunidad, ya de entrada, quieren participar), y se concentra fundamentalmente en el que llamamos “Taller 1“: conjunto de 10 sesiones donde se conoce el grupo, se dialoga y se realizan dinámicas para “ponerse en situación” sobre las oportunidades que ofrece esta experiencia y los retos que plantea el lugar, la comunidad, el propio envejecimiento… A partir de ahí el grupo busca soluciones y propuestas y los recursos propios o externos para lograr el objetivo.

El trabajo del Taller 1 no es más que un prototipo de la estrategia grupal que seguirá desarrollando la comunidad en fases posteriores: diseño colaborativo del edificio o de las normas de funcionamiento, y la propia vida en el cohousing.

Reunión para el desarrollo del Jubilar Tiétar (La Vera, Cáceres)

Reunión para el desarrollo del Jubilar Tiétar (La Vera, Cáceres)

Casualmente hace unos días nos encontramos con un interesante artículo de Roberto Carballo acerca de estrategia grupal. Merece la pena leerlo y comentarlo. Es por ello que lo compartimos en este post (el artículo original se encuentra en su blog):

¿Cómo es la estrategia utilizando el grupo de trabajo? ¿Qué pasos genera o se generan? ¿Cómo van surgiendo los espacios y el aprendizaje continuos? Sólo una breve introducción.

1. Primer paso: Comienza por conocerse, por acercarse a los temas comunes, construyendo un lenguaje compartido y hasta cierto punto común. Un lenguaje conectado (otros lenguajes conviven con él. En ningún caso, es un lenguaje único, sino grupal, que se puede compartir para avanzar).

2. El segundo paso formar un grupo de trabajo, un grupo que quiere avanzar en un cierto sentido, formar el grupo y forjarlo a través de un tema en el que todos los miembros estén realmente interesados, casi necesitados, diría.

3. El grupo actuará primero analíticamente, profundizando sobre el tema, y comprendiéndolo. Actuará con un método básico, un observador que les liberará de esa función y les permitirá tener memoria de lo que hacen. El observador en un momento dado, devolverá al grupo la observación, el resumen de aprendizajes hasta ahí.

4. Esto servirá para que el grupo entre en una dinámica de mejora continua, de innovación, donde las aportaciones de los miembros, debidamente resumidas dan lugar a un paso de observación, que luego se dinamiza y profundiza e innova.

6. El espacio grupal ya está en marcha, sólo necesitamos reeditarlo una y otra vez, buscando nuevas aportaciones, sabiendo sintetizarlas, sabiendo ponerlas a disposición del grupo, sabiendo trabajarlas y ampliarlas.

7. Hay un punto en que necesitamos parar en este proceso de asociación de ideas. Por eso es bueno tener límites de tiempo, sean estos en cada reunión, sean en el tiempo marcado para la consecución de objetivos grupales.

8. Asimismo el grupo es un espacio de contrastación continua. No que esperemos al final para contrastar la validez de lo que avanzamos; lo estamos haciendo a cada momento, casi a cada momento, es un proceso continuo. Esto es muy importante, porque los errores se solventan más rápidamente, y sirven para aprender, y para que el paso siguiente absorba el error y lo convierta en positivo.

9. El grupo se comporta en la acción-investigación como un ente con valores, pero no necesita hablar de ellos, porque los tiene, los va adquiriendo, sin ser informado nadie de que los tiene. Los tiene porque su práctica los producen. El respeto, vinculado a la presencia y a la puntualidad, también a la palabra del otro; la positividad vinculada a la asociación de ideas y al sentido de holding que adquiere el conjunto; la innovación a partir de un proceso continuo de mejora y perfeccionamiento de lo que se hace y cómo se hace, un aprendizaje continuo. Y muchos más valores menores, pero también importantes, como la escucha activa -no entrando en discusiones inútiles que son casi siempre provocadas por la prepotencia de los actores, que no escuchan lo que el otro dice-, como la humildad, nacida de la percepción directa de que todos aportan cosas y sorprendentemente importantes, etc.

foro_metodologias_participativas

Taller Hábitat, que desarrollamos para el I Foro de Metodologías Participativas. Madrid, abril 2016

El texto de Carballo se completa con su comentario acerca del primer punto: conocerse. Llegar a hablar un lenguaje común es prioritario para trabajar en grupo. Y sin embargo no es imprescindible ni la ideología común ni la amistad, algo que es habitual preocupe a los grupos con los que venimos trabajando de hace tiempo: “conocerse previamente y hasta ser amigos no es una condición suficiente para tener un buen desarrollo grupal. Si el grupo ha de rendir a corto-medio plazo puede ser una ventaja, pero si ha de hacerlo a medio-largo probablemente no. En muy pocos casos la amistad favorece el desarrollo grupal, más bien lo dificulta, porque muchas veces, por desgracia, es un factor que reduce la tensión adecuada en la novedad, y que permite muchas excepciones a los que son amigos. Casi siempre hay uno más responsable y otro menos responsable, y uno tapa al otro siguiendo la ley de los hermanos. Con esto no quiero afirmar que es peor ser amigos para ser grupo, pero no es una condición ni necesaria ni suficiente.”

Para conocerse, empezamos como dice Roberto Carballo “haciendo cosas, haciendo cosas comunes, iniciando el camino del conocimiento y del grupo”. Bien, esa acción compartida (participación) es la base del desarrollo de la comunidad jubilar que se continuará tras el mencionado Taller 1 en el futuro próximo. Es, para el caso de las personas mayores, envejecimiento activo. Es, en todo caso, fundamento de una buena vecindad y mejora del medio en que vivimos. Como decía Jaime Lerner refiriéndose también al entorno físico: el que conoce, ama. El que ama, cuida… Conocer(se) tal y como lo hemos formulado es un buen punto de partida para la estrategia grupal y, con ésta, el desarrollo de una comunidad autogestionada (cohousing), o la participación ciudadana, la construcción de ciudades amigables o la hoy tan necesaria sociedad de los cuidados.

Convivencia en armonía sin discriminacion por identidad sexual

He aquí el testimonio de Enzo Navone, socio amigo de Jubilares, e integrante de un jubilar (senior cohousing intergeneracional) en desarrollo en los alrededores de Madrid. Podéis seguir enviándonos vuestros escritos para el apartado Vidas a info@jubilares.es. Muchas gracias.

 

No me caben dudas que esta sociedad en la que me toca vivir propicia el consumo, enaltece a la juventud, la pura imagen y el tan mentado “éxito”.

A los que hemos llegado a la madurez de la vida (gays o no), algunos sectores sociales y no pocas veces,  nos ubican en una categoría inferior, como si envejecer fuese algo malo, ya que nos educan con idea de eternidad y juventud ligada a belleza eternos… Los que como yo pertenecemos a una generación (tercera edad), el ser “diferentes” nos ha llevado a muchos, si no a la carcel, por lo menos a algún tipo de exclusion social, llamese bulling dentro del grupo familiar, escolar, etc. Esto que digo y que parece tan lejano no lo es, y
a nadie se le escapa que aún hoy persisten sectores de la sociedad en donde reina la homofobia disfrazada de “tolerancia”.

diversidad

Me he preguntado infinidad de veces cómo transcurren los días de un jubilado gay en esta ciudad… ¿Estarán integrados con el resto de la sociedad? ¿participan de eventos culturales? ¿o estan frente a la pantalla del televisor viendo las basuras que nos quieren hacer tragar los impresentables de siempre ostentosos de poder?
Si este mensaje llega a aquellos que por una razón u otra sufren de soledad, marginación o exclusión os invito a una reflexion que es la mía al día de hoy…

dianearbus

Travestido festeja su cumpleaños. Diane Arbus

A mí la idea de envejecer no me asusta; sí en cambio la de ir a parar a una institución con personas anónimas, de las que no conozco su pasado ni su presente ni sus inquietudes…Y cómo evitar esto, si no es a través de proyectos de cohousing que acojan al colectivo LGTB.

Me encantaría que, como yo, los seniors gays se entusiasmasen en proyectos ínter generacionales y de diversidad en orientación sexual, justamente para salir del ostracismo y de la exclusión que, seguramente, esta internalizada en los gays de mi generación.

El concepto de vivienda colaborativa altenativo y sostenible en propiedad o alquiler, supone un modelo atractivo para cualquier grupo de individuos que esten interesados en buscar soluciones frente a la incertidumbre de un futuro en donde la vejez se prolonga y la alternativa es ir a parar a instituciones, llámense residencias o asilos, alternativa que muchos entre los que me incluyo no queremos.

judysgarden

Mosaic Commons, uno de los muchos gay-friendly senior cohousing en el mundo

Este proyecto habitacional cooperativo se destaca por sobretodo tres principios básicos: la autogestión, la autonomia y la ayuda mutua, de modo que lograr una convivencia armónica y solidaria en donde se respeten los estilos de vida de cada quién, y a la vez participativo en tareas afines.

Solo así, creando estos espacios, que en otras latitudes llevan años de experiencia, podremos lograr una vejez digna que es la que merecemos.

Por último deciros que la tarea recién comienza, que hay mucho por hacer y que la unión hace la fuerza, de modo que cuanta más participación haya en esta lucha reivindicativa mayores serán los logros.

Enzo Navone, hijo de diferentes vientos y tierras

Tallar sonrisas. El arte de envejecer

Hace más de tres años que el viejo José Luis Sampedro se nos fue. El que proclamara, no el derecho a la vida, sino el deber de vivirla, aquél a quien no le importaba tanto para qué vivir sino para quién, murió aprendiendo a vivir (pero satisfecho por haberlo intentado). Sampedro se fue quizá con una sonrisa de gozo en los labios, la que quedó grabada para la eternidad en el famoso sarcófago etrusco:

sarcofago_de_los_esposos_1587x2000

Otro viejo entrañable quedó extasiado precisamente ante esta sonrisa petrificada del sarcófago de los esposos de la Villa Giulia. Se trata del que salió de la pluma de Sampedro y es el protagonista de  La Sonrisa Etrusca, un hombre solo y enfermo que se ve trasladado por su hijo a una ciudad y casa ajena, y que sin embargo logrará ir rehaciendo su vida, entre otras cosas, por amor a su recién conocido nieto. Hemos releído esta gran novela y queremos compartir algunas reflexiones sobre el envejecimiento. Nos permitiremos tornar la ficción en realidad por cuanto describe situaciones, personas y afectos conocidos. Así la experiencia del viejo Bruno puede servirnos como paradigma que ilustra muchos de los principios que desde nuestra asociación defendemos y pretendemos divulgar:

Destruyendo estereotipos. Construyendo una vejez saludable

Sonrisa EtruscaFrente al estereotipo de vejez como inutilidad, los torpes dedos del anciano cobran vida cuando la actividad realizada es significativa para su vida, cuando quiere vestir al nietecito: “¡Qué sorpresa la suya al verle abrochar el vestidito sin dificultad! Nadie sospecha cuánto ejercicio le ha costado por las noches. Sí, aun son capaces de aprender sus dedos; aún no se le han oxidado las coyunturas…” Siempre se puede aprender, siempre pueden surgir nuevas capacidades. El secreto (muchas veces lo olvidan las intervenciones institucionalizantes) es que tengan sentido para la persona.

Frente al estereotipo de vejez como retiro de la vida (“retirement”, llaman en inglés a la jubilación), el viejo revive cuando comprende que puede seguir aportando a los demás. Como decía Viktor Frankl, quizá no es tan importante qué espero de la vida, sino qué espera la vida de mí… Así por su nieto deja de fumar, y se arregla, y ahorra, y vive… Por su nuevo amigo el estudiante, sube al árbol y le enseña a podar. Le enseña porque sabe, eso estaba ahí en su cabeza, no está retirado… “Al viejo le reconforta ser útil”. ¿Y a quién no?

Frente al estereotipo del hombre maduro completado, el viejo sigue en proceso de desarrollo, asume nuevos intereses, roles y emociones. Se transforma (¿se descubre?) como alguien nuevo, más… ¿femenino? En este sentido, un asunto recurrente en el libro es la confusión por una reconsideración de roles que hace incluso tambalear su propia hombría. Su nuera tiene una carrera triunfante, mejor que la de su marido que, por otra parte, ¡se dedica a bañar a un bebé!… Se descubre, él tan hombre y mujeriego, sus propias “manos femeninas” cuidando de su nieto. “Es tan bonito achuchar ese cuerpecito contra uno (…) Me crece dentro algo blando, tierno, ya ves… Antes me reía de eso: ¡cosas de mujeres!…” Y cuando cuida de la Hortensia… “¡Qué hombre eres!”. Y él se espanta: “¿Cómo? ¿Eso es ser hombre?” “¿Acaso sus actuales tareas, haciendo tanto de niñero con botoncitos y pañales, pueden transformar a un hombre?”

Frente al estereotipo de la persona mayor como mero objeto de cuidados, el viejo demuestra que puede ser sujeto cuidador. Y gracias al amor (que no tiene edad) descubre el placer de cuidar al otro, como cuando lo hace con su querida Hortensia: “¿Por qué no lo habré hecho más, esto de cuidar así?… Y ¿cómo iba a saberlo yo, si nadie me lo enseñó, si me crié a puñetazos contra todo?”

Frente al estereotipo del lugar propio para la tercera edad, el viejo señala lo obvio: el lugar adecuado para cualquier persona (también la mayor) es aquél que favorece su autonomía y dignidad, y aquel donde una misma quiere estar. En el “club de animación para la tercera edad” se supone que pueden elegir sus actividades, tienen buenas instalaciones, etc… Pero es la nuera quien le ha llevado a esa autodenominada “Casa de la Alegría” y él no ríe. Tampoco es el lugar, es la gente: “¿Y todos son así? (…) Así de…, de viejos y eso”. ¿Quién decidió [por él] que esas personas le son afines?

Frente a la atención centrada en el puro servicio sanitario, la atención centrada en la persona que ofrece ese médico que comprende al viejo, que le da tiempo y confianza, que atiende compartiendo recuerdos y experiencias. Quizá lo hace porque adolece de la misma enfermedad que él, o porque sencillamente muestra humanidad.

Nuestras cosas. Nuestro hogar.

La sonrisa etrusca. Con Héctor Alterio y Julieta Serrano

Mi manta, mi vida. Y puedo compartirla

A lo largo de las páginas del libro se muestran las múltiples incomprensiones debidas a una mala comunicación. Los hijos “son todos iguales, viven su vida. Bueno, también yo la viví de joven”. Hay celos hacia la nuera, falta de empatía. El hijo en general tampoco le comprende, el viejo se lo calla todo… El entorno físico no ayuda: no es su casa, es la de su nuera. Las barreras psicológicas se construyen asimismo con una relación directiva por parte de los que con cariño (eso sí) creen querer ayudarle prohibiéndole aquéllo que sin embargo a él le llevan a su lugar de origen, a su mundo. En la casa falta libertad y empatía. Y sin embargo, fuera de ella, donde el viejo se siente verdaderamente libre, donde alguien le escucha (y él por tanto puede a su vez escuchar), y sobre todo entre iguales (Hortensia), la comunicación fluye, y se descubre (también se escucha a sí mismo), y siente, y da.

De la misma forma el viejo conserva, aunque sea a escondidas, sus cosas, las que permanecen: la manta, el queso… Esas cosas son su hogar. Un hogar que no es estático; así, la bufanda vieja la sustituye por una nueva (retiene la vieja, vacila… cuesta asumir el riesgo), sí, porque es regalo de la Hortensia, su nuevo proyecto, su amor…

La oportunidad

Frente un habitual desprecio por la memoria de las personas mayores (a menudo asumido por ellas  mismas como chocheo), el viejo del libro muestra la alegría del que tiene un tesoro con potencial para ser compartido. No siempre, claro. Sólo cuando tiene la oportunidad. Así, es verdaderamente emocionante el capítulo en que las circunstancias facilitan al viejo que pueda hacer él la cena a su hijo… “Renato observa con más atención la cara de su padre: un fauno con sonrisa de gozador. ¿Qué le ocurre? ¡Cuánta vida en los ojillos rodeados de arrugas!” Las siguientes líneas son una verdadera comunión con el hijo, memoria compartida, diálogo sobre el anticipo de la muerte, un abrazo amoroso… A nuestro juicio sólo hay una explicación para un momento tan intenso, para tanta vida en el viejo: él mismo eligió y cocinó las migas, las suyas, las que le gustaban tanto a su hijo, y ha tenido la oportunidad de compartirlas con él. Lo demás viene por añadidura, es el resultado creativo de la participación.

La doble sonrisa

amigas miran hacia adelanteLa Sonrisa Etrusca es un libro sobre el amor en sentido amplio, sobre la necesidad pero también la obligación (recién descubierta por Bruno) de darse al “Otro”. Mirando a otras personas el viejo se descubre y revive. Y sonríe.

Como en la pieza de terracota, la sonrisa sólo se justifica por el amor. La sonrisa necesita ser plural. La sonrisa compartida, como en la escultura etrusca, sea en pareja, o con amistades, mira además hacia adelante.

Modelos ante el reto del cohousing

Hemos mencionado en diversas ocasiones las características que definen el modelo residencial que en el ámbito internacional se viene a llamar cohousing. Resumimos de nuevo aquí:

  • Autopromovido, de iniciativa y diseño del grupo.
  • Diseño intencional para favorecer la relación vecinal
  • Zonas comunes significativas, extensión de las viviendas (no de gestión externa)
  • Autogestionado, con organización colaborativa de las tareas comunes (comisiones)
  • No hay jerarquías,  y los papeles se reparten de forma natural
  • La economía es privada, y las viviendas cuentan con todos los elementos que aseguran la independencia de los residentes

La definición es empírica. Se obtiene a partir de los cientos de experiencias de éxito, que parecen mantener esas condiciones comunes. No obstante, sería ingenuo suponer que se trata de invariantes absolutamente estáticos y sin gradación. Existen escalas de participación y grados de compromiso o responsabilidad que asumen: algunas personas / todas las residentes / el grupo embrionario / las personas facilitadoras… ¿Hasta qué punto es previsible el éxito o fracaso de las iniciativas según esos grados de implicación? Un interesante artículo de Joanna Williams del año 2008 presentaba un cuadro análogo al que aquí reconstruimos, en el que agrupa tres modelos (podríamos decir tendencias) para el desarrollo de iniciativas de cohousing:

Modelos desarrollo cohousing y jubilares

Reelaboración a partir de Tabla I en Williams, J., Predicting an American future for cohousing. En Futures 40 (2008) 268-286. Marcamos en verde el esquema en el que creemos desde Jubilares.

En todos los casos las personas residentes se hallan comprometidas en el desarrollo (antes y/o después) de la comunidad. Recordemos que la autogestión es característica básica del cohousing.

Liderado por residentes

El primero de los modelos involucra a las personas residentes tanto en los procesos de creación de comunidad como en los más operativos de construcción del complejo. Los residentes cargan con los costes y riesgos financieros asociados al proyecto. Por supuesto contratan servicios profesionales y los dirigen. Esto implica experiencia y alto grado de compromiso. Se trata del modelo que logra una mayor cohesión del grupo y con ella, mayor apoyo social, etc. No obstante, hay que destacar sus complicaciones:

  • Dificultad para los diversos compromisos
  • Dificultades financieras
  • Necesidad de una alta experiencia técnica y de gestión
  • Dificultades para competir con promotores en la obtención de suelo
  • Momentos de zozobra y duda. Bloqueo. Sensación de estar reinventando la rueda.
Trabensol-Foto-de-el-pais-620x180-1

Trabensol (en Torremocha del Jarama) es iniciativa desarrollada exclusivamente por las personas residentes. Han tenido que lidiar mil batallas durante casi 14 años para lograr su sueño. El premio: una comunidad fuertemente cohesionada

Enfoque especulativo. El promotor

Es debido a esta serie de obstáculos por lo que surgen otros modelos: el especulativo (el desarrollado principalmente por un promotor) es el más ágil para el desarrollo de un producto inmobiliario. Pero ¿es eso lo que se quiere lograr? Diversos estudios (ej. Williams o Durrett) demuestran que “el enfoque especulativo puede encontrar grandes dificultades para el establecimiento de comunidades cohesionadas”. En España comienzan a surgir “promotoras de cohousing” y es importante que se tenga en cuenta este hecho: la cesión de responsabilidad ligada a la falta de implicación durante el desarrollo no facilita que a posteriori se logre el objetivo de cohesión, de mutualismo comunitario, de resiliencia… posiblemente deseado por las personas que pretenden vivir en cohousing.

mariendalsvej

El error de Mariendalsvej, en Copenhague, fue del Fondo que promovía la inciativa, al no implicar de manera suficiente a los residentes. Así, la comunidad desapareció antes de comenzar a vivir en el complejo (Charles Durrett, en “El Manual del Senior Cohousing”)

La figura de promotor no necesariamente ha de ser una empresa ajena al grupo embrionario. En ocasiones se trata de alguno de los miembros del mismo. En ese caso es importante tomar conciencia del papel que juega cada una de las personas implicadas en el proceso (por ej. promotor que sólo pone el suelo, o financia, o… pero no tiene mayor peso en otras fases del proceso), y trabajar especialmente por el empoderamiento de todas y lograr un plano de igualdad en la toma de decisiones. Así nos acercaríamos al óptimo “modelo asociativo”:

Modelo asociativo

Como se puede observar en el cuadro de Williams, este modelo intermedio permite que una entidad o persona promotora / facilitadora tenga mayor protagonismo en diversas etapas (las de tipo técnico o de gestión) al tiempo que mantiene el liderazgo de las residentes en todo el proceso. Aquí existen muchas formas de colaboración. En algunos países la Administración es clave pues puede ayudar en la obtención del suelo o en la financiación parcial del proyecto. En otros casos se revelan como una figura interesante la de “promotores sin ánimo de lucro”, que asumen riesgos de la promoción al tiempo que asumen las aportaciones que la comunidad decide en asamblea.

Reunión Jubilares

En un jubilar, el grupo de residentes es el protagonista durante todo el proceso.

Organizaciones como nuestra asociación Jubilares u otras como Cohousing Verde, ofrecen cooperación en tareas de facilitación o de gestión (por ejemplo en la intermediación con otras entidades públicas, bancarias, etc.), y sin embargo no restan el protagonismo que creemos ha de desarrollar el grupo de personas para lograr (más aún cuando hablamos de senior cohousing) herramientas de vida colaborativa, fundamentales para un envejecimiento con éxito (autonomía, participación, seguridad, salud…). En nuestro caso no podría ser de otra manera pues son las comunidades de jubilares las socias de nuestra entidad sin ánimo de lucro. La caja de herramientas que se ofrece al grupo motor incluye métodos participativos de planificación del proceso o diseño arquitectónico o de estrategias para la atención a la dependencia, una gran red de personas y organizaciones con las que colaborar, investigación, difusión y ayuda en la ampliación del grupo, trabajo de facilitación con métodos participativos para la cohesión de comunidad…

Curso online gratuito sobre Ciudades Amigables

El IMSERSO, con la colaboración con otras entidades del Grupo de Trabajo de la Ciudades Amigables ha desarrollado un curso online gratuito de 30h Cómo ser una ciudad amigable con las personas mayores, con el objetivo general de ofrecer formación práctica y completa para difundir e implementar el proyecto de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores.

Curso Ciudades AmigablesTras una primera y exitosa edición el pasado marzo, se convoca la próxima edición para del 3 al 31 de mayo. Las inscripciones se podrán realizar hasta el 27 de abril. Las plazas son limitadas, por lo que la admisión en el mismo se llevará a cabo por orden de inscripción. Se cuenta con lanzar una nueva edición en octubre.

Para más información sobre las convocatorias de este curso en 2016 puede contactar a través del correo electrónico ciudadesamigables@imserso.es

Un proyecto eminentemente participativo

El proyecto de Ciudades Amigables CON las Personas Mayores fue impulsado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) con el objetivo de contribuir a la creación de entornos y servicios que promuevan y faciliten un envejecimiento activo y saludable, que permitan a las personas mayores vivir dignamente, disfrutar de una buena salud y continuar participando en la sociedad de manera plena y activa.

age_friendly_guide_310x200

Reunión de trabajo de un grupo focal

Animamos a formar parte de la red a aquellos ayuntamientos que quieren fomentar el envejecimiento activo, que buscan optimizar las condiciones de vida de las personas mayores en sus localidades, incorporando esta perspectiva en la planificación municipal de manera transversal. Como ya hemos comentado en otras ocasiones, aunque la incorporación a la red comience con la solicitud por parte de la Alcaldía, la responsabilidad en el éxito de la iniciativa es de la ciudadanía. El proyecto se basa en la participación de las personas mayores a través de grupos focales donde se exponen sus necesidades, percepciones, opiniones y propuestas en el proceso de análisis y mejora de la localidad.

El curso, proyecto colaborativo

Coordinado por el IMSERSO, con el apoyo del CEAPAT, en 2013 se constituyó el Grupo de Trabajo multidisciplinar  de la Red de Ciudades Amigables con las Personas Mayores. Los miembros de este grupo han participado activamente en la elaboración del curso «Cómo ser una ciudad amigable con las personas mayores»,  forman parte del equipo docente, multidisciplinar y complementario, y poseen experiencia en el entorno de las personas mayores y de los servicios que ofrecen los ayuntamientos de las ciudades. Maite Pozo (IMSERSO) y Sonia Díaz (Asociación SIENA) son coordinadoras del curso, Ruben Herranz (IMSERSO) es tutor, y el resto de ponentes son Luis Álvarez (Consejo Estatal de Personas Mayores), Miguel Ángel Valero (CEAPAT), Paca Tricio (UDP), Lucía Pérez-Castilla (CEAPAT), Eva Bunbury (Bunbury&Asociados), Enric Roca (Ayuntamiento de Manresa), Javier Viela (Ayuntamiento de Zaragoza), Javier del Monte (Asociación Jubilares) y Felipe Martín (CEOMA).

Pulsa en la imagen para ir al cursoEl soporte técnico para la realización del curso ha sido llevado a cabo por la empresa SUPER Cuidadores, con la metodología y plataforma formativa de la UNIR, la Universidad en Internet.

Este curso se dirige a personas interesadas, que estén participando o vayan a participar en el Proyecto Ciudades Amigables con las Personas Mayores de su municipio:

  • Responsables políticos del ayuntamiento.
  • Personal técnico municipal.
  • Participantes de los Grupos Focales.
  • Profesionales del ámbito público o privado de los servicios sociales que deseen conocer el proyecto.

El curso quiere ser un instrumento de apoyo para profesionales y personas participantes en el desarrollo del proyecto en todas sus fases, y servirá para resolver dudas, facilitar la difusión de los objetivos del proyecto y finalmente ampliar la Red de Ciudades Amigables.

Se estructura en cuatro módulos, correspondientes a la Presentación del proyecto y las tres grandes fases de que consta: 1. Diagnóstico y Plan de Acción, 2. Implementación y 3. Evaluación y Plan de Mejora Continua. Aquí se puede descargar el programa completo. Animamos a inscribiros y también a comentar vuestras impresiones.

Ciudades “trampa”, ese objeto de deseo

Las ciudades Invisibles  - copia (2)

@acafeole

LAS CIUDADES Y EL DESEO. 5

Hacia allí, después de seis días y seis noches, el hombre llega a Zobeida, ciudad blanca, bien expuesta a la luna, con calles que giran sobre sí mismas como un ovillo. Esto se cuenta de su fundación: hombres de naciones diversas tuvieron un sueño igual, vieron una mujer que corría de noche por una ciudad desconocida, la vieron de espaldas, con el pelo largo, y estaba desnuda. Soñaron que la seguían. A fuerza de vueltas todos la perdieron. Después del sueño buscaron aquella ciudad; no la encontraron pero se encontraron ellos; decidieron construir una ciudad como en el sueño. En la disposición de las calles cada uno rehizo el recorrido de su persecución; en el punto donde había perdido las huellas de la fugitiva, cada uno ordenó de otra manera que en el sueño los espacios y los muros, de modo que no pudiera escapársele más. Esta fue la ciudad de Zobeida donde se establecieron esperando que una noche se repitiese aquella escena. Ninguno de ellos, ni en el sueño ni en la vigilia, vio nunca más a la mujer. Las calles de la ciudad eran aquellas por las que iban al trabajo todos los días, sin ninguna relación ya con la persecución soñada. Que por lo demás estaba olvidada hacia tiempo.  Nuevos hombres llegaron de otros países, que habían tenido un sueño como el de ellos, y en la ciudad de Zobeida reconocían algo de las calles del sueño, y cambiaban de lugar galerías y escaleras para que se parecieran más al camino de la mujer perseguida y para que en el punto donde había desaparecido no le quedara modo de escapar.  Los que habían llegado primero no entendían qué era lo que atraía a esa gente a Zobeida, a esa fea ciudad, a esa trampa.

(Italo Calvino, Las Ciudades Invisibles)

Leemos entre líneas el terrible el sueño de esos urbanistas, “hombres de naciones diversas”, que a menudo terminan por construir trampas para todos, solo por intentar recrear su propio recuerdo.
Bien mirado, podría referirse el texto a ese funesto deseo de aislamiento en adosado con escalera y jardin de 10m², o a esas barriadas de vacías “calles que giran sobre sí mismas” (¿las miles de esa web genial, Nación Rotonda?). Quizá el relato habla de quienes de una u otra forma soñaron que sus deseos se harían realidad tan solo construyendo muros, como si de un asunto “inmobiliario” se tratara la vida. Asunto que así enfocado se convierte en “trampa”.

florida_0

¿Cuál es el objeto de deseo de este lugar? ¿Podemos realmente aquí envejecer?

Tantas personas disfrutamos de iguales deliciosos sueños… Si llegamos a encontrarnos, ¿seremos capaces de compartir esos recuerdos y construir, juntas, comunidad donde ser verdaderamente libres?