“Una oportunidad de un mundo mejor”

Declaración en favor de un necesario cambio en el modelo de cuidados de larga duración de nuestro país

La crisis sanitaria que estamos padeciendo como consecuencia de la pandemia COVID-19 evidencia con crudeza asuntos relacionados con la consideración y atención a las personas en situación de fragilidad, discapacidad y dependencia, muchas de ellas personas de edad avanzada y otras más jóvenes con grandes necesidades de apoyo.

Se trata de realidades que, sin ser nuevas, -de hecho vienen siendo objeto de debate y denuncia hace tiempo-, se hacen visibles ahora, ante la dureza de las situaciones que estamos viviendo. Noticias que nos conmueven, información e indicaciones diversas que se suceden y que en ocasiones nos confunden, temores y decisiones que entrañan importantes conflictos éticos que hay que abordar en tiempos imposibles.

Ahora, sin lugar a dudas, es momento de arrimar el hombro, de moderar nuestra “tormenta de emociones”, de postergar críticas catastrofistas o interesadas, para así contribuir, todos juntos, a salvar vidas y a minimizar los impactos negativos de todo esto. Las conclusiones llegarán luego, de la mano de datos fiables que nos permitan comparar situaciones, actuaciones y resultados.

Sin embargo, esta crisis está contribuyendo a que afloren carencias importantes en nuestro actual sistema de cuidados. También está evidenciando riesgos futuros en torno a cómo conjugar valores que deben estar equilibrados en el cuidado, como la salud y la libertad de las personas. Será, por tanto, imprescindible que, una vez superado este episodio, abramos un debate sereno que conduzca a una revisión en profundidad del actual sistema de cuidados de nuestro país, contemplando sus fortalezas, pero sin obviar o restar importancia a sus carencias, ahora más que nunca visibles, y así poder afrontar con valentía y decisión los principales retos pendientes.

Asuntos como la real garantía en la continuidad de los cuidados, la coordinación entre sistemas y servicios y por qué no, las dificultades que la actual estructura competencial conlleva a la hora de afrontar un modelo integrado de servicios e intervenciones profesionales, deberán ser objeto de análisis en pos de la coherencia, la eficacia y la eficiencia que necesitamos.

En este sentido, pensando en este futuro próximo, que vislumbramos como una oportunidad quienes firmamos este documento, queremos compartir algunas consideraciones:

Sobre el cuidado en casa

1/ La crisis del COVID19 pone de manifiesto la gran invisibilidad y los escasos medios que hoy existen para garantizar un cuidado adecuado en el entorno domiciliario. Ante la ausencia de datos sobre cómo afecta la crisis sanitaria a las personas que reciben cuidados en casa, no es aventurado suponer que los contagios se han producido de una forma exponencial y que, tanto las cuidadoras como las personas que reciben cuidados, se han encontrado ante una importante improvisación y desprotección. En el ámbito del empleo de hogar y cuidados, donde se presta atención a cientos de miles de personas, es muy probable que haya sucedido lo mismo. Sin olvidar que decenas de miles de mujeres que trabajan en este sector no disfrutan de las mínimas condiciones de seguridad y legalidad, con las consecuencias personales que esta situación genera.

2/ La inmensa mayoría de las personas mayores en situación de fragilidad o dependencia, así como las personas de menor edad que tienen discapacidad, viven en su casa y han expresado con contundencia y de forma repetida, según las investigaciones sobre este tema, su deseo de continuar viviendo en ella y de seguir participando en su comunidad. Consideramos que, por tanto, es urgente e imprescindible avanzar en el diseño de una propuesta de atención integral en el domicilio que sea capaz de incorporar y coordinar los distintos papeles que cumplen los agentes implicados en esta atención: familias, servicios sociales en general y SAD en particular, atención primaria y especializada de salud, sector de empleo de hogar y cuidados, asistentes personales, voluntariado, servicios de proximidad e iniciativas de participación comunitaria.

3/ Es necesario disponer de un modelo de atención sociosanitaria integrada y centrada en las personas que viven en sus domicilios, desde la coordinación de aquellos servicios y apoyos necesarios para obtener la mejor calidad de vida de ellas y de su entorno familiar. Los consensos científicos de organismos internacionales, como la OMS o la OCDE, así lo recomiendan y sugieren como metodología óptima y eficiente para llevar a cabo la gestión de casos (o coordinación de apoyos). Sin olvidar la necesaria sostenibilidad económica de las medidas que se emprendan, consideramos que debe avanzarse con determinación en este camino, si queremos dar respuesta a los deseos de las personas y sus familias y evitar soluciones institucionales no deseadas. Ello exigirá un claro incremento presupuestario en este sector a corto plazo, si bien, a mediano plazo, se obtendrán importantes resultados de eficiencia en los cuidados prestados
y mejoras en la calidad de vida de las personas que los reciben.

Sobre el cuidado en centros residenciales

4/ Reconocemos y valoramos el esfuerzo “heroico” que están realizando los profesionales de los servicios residenciales en esta crisis, cuidando a las personas sin medios de protección y pagando el precio de un gran número de infectados. Las numerosas iniciativas de los centros que han decidido confinarse en equipo, quedándose a vivir con las personas hasta que esto pase, muestran la profesionalidad, el compromiso y la gran humanidad presente en este sector. Una decisión que debe ser reconocida y aplaudida.

5/ La escasez de profesionales y el carácter a menudo precario de las condiciones de trabajo en los servicios residenciales, algo ya sabido pero hasta la fecha no tomado como una prioridad social, es flagrante. Sin ser esta la condición única ni suficiente para garantizar la calidad de cuidados y apoyos, es una cuestión que debe ser seriamente considerada, como ya ha señalado el Defensor del Pueblo.

6/ Las personas que enferman en un centro residencial -en una situación como esta, de máxima gravedad- y siendo el principal grupo de riesgo, tienen derecho a la atención sanitaria pública por su condición de ciudadanos/as, tanto en atención primaria de salud como en especializada.

No es admisible que sean privados/as de este derecho por su edad avanzada o por tener una gran discapacidad. El conjunto de los poderes públicos y, en particular, las CCAA que son quienes tienen la competencia de gestionar, financiar y/o de supervisar estas instituciones, deberán fortalecer los mecanismos de evaluación, supervisión y coordinación de las mismas para evitar situaciones indeseables como las que se han producido.

7/ Necesitamos un cambio en profundidad del modelo de alojamientos para personas mayores o personas con discapacidades que precisan apoyos para continuar con sus proyectos de vida. Es preciso que las alternativas de alojamiento que dispensen cuidados e intervenciones profesionales se orienten desde una atención centrada en las personas y no desde objetivos de mera custodia. La experiencia de otros países, avalada por décadas de desarrollo y evidencia científica, sugiere la bondad de desagregar los conceptos “vivienda” y “cuidados” haciendo depender cada uno de su ámbito competencial natural. Esta diferenciación, además de racionalizar el gasto en recursos destinados a los cuidados, nos alejaría definitivamente de los modelos institucionales. La vivienda garantiza espacio propio, intimidad; y en los entornos domésticos los cuidados y apoyos se ofrecen en función de las diferentes necesidades que genera el itinerario de cada situación de dependencia.

8/ Nos preocupa especialmente que, una vez concluida esta crisis sanitaria, se acabe priorizando la seguridad a costa de todo y se produzca un retorno al modelo institucional hospitalario como solución para el cuidado de las personas más dependientes que viven en centros residenciales. Una cosa es que las personas que allí vivan reciban la atención sanitaria que precisen y otra que las residencias acaben siendo hospitales. No podemos olvidar que habitualmente nuestro deseo es vivir “como en casa” cuando no es posible vivir en nuestro propio hogar. Existe sobrada evidencia científica que demuestra que las residencias tradicionales institucionales, donde se homogeneiza la atención, no ofrecen calidad de vida ni facilitan la participación, la contribución y la vida plena de las personas, ya que son lugares donde estas fácilmente pierden el control sobre ella. Los resultados demoledores de la evaluación de los centros psiquiátricos y asilos hace muchas décadas propiciaron la abolición de este tipo de instituciones. Es necesario apostar de una forma decidida por nuevos diseños arquitectónicos y nuevas fórmulas organizativas y de gestión lo más similares al hogar, donde se garantice la intimidad, se personalice el cuidado y se evite la continua rotación de profesionales, y donde el tiempo y las actividades se organicen pensando en las personas y en alimentar una vida con sentido. Es imprescindible apoyar y cuidar a los y las profesionales, dignificando su labor, supervisando el desarrollo de sus competencias de atención integral y relacional, invirtiendo en el cuidado de los equipos y en la mejora de las organizaciones. Esto no puede considerarse como algo superfluo y por tanto prescindible. Solo así podremos avanzar en el buen cuidado.

9/ Consideramos de especial importancia erradicar definitivamente los macrocentros y dejar de percibir como un lujo las habitaciones individuales. En los centros que almacenan personas, donde la mayoría de las habitaciones son compartidas, donde las personas permanecen casi todo el día en salas repletas de “internos” alineados, evitar el contagio cuando hay enfermedades fácilmente transmisibles, puede acabar siendo una misión imposible. Pero no es este el único riesgo de este tipo de recursos. En ellos, conocer y tratar de una forma personalizada a quienes allí viven se puede acabar percibiendo como una utopía inalcanzable.

Un riesgo que convierte lo cotidiano en un espacio adverso y perjudicial. Debemos, por tanto, trabajar por dejar atrás definitivamente este diseño residencial que responde a un modelo institucional del siglo XIX que ya ha sido abandonado hace décadas en otros países. Por ello, consideramos urgente que, desde el parque residencial que ahora existe, se generalice su tránsito hacia el cambio de modelo, contextualizándolo en la realidad concreta de cada centro.

Sobre los estereotipos en relación a la vejez y a la discapacidad

10/ Esta crisis también pone de manifiesto la existencia de numerosos y profundos estereotipos que todavía prevalecen y forjan una visión distorsionada, negativa y uniforme sobre las personas mayores, las personas con discapacidad y la vejez.

11/ Se repiten discursos que meten en el mismo “saco” de las personas mayores a un amplio grupo con características y necesidades muy diferentes. Unas, -la mayoría- son totalmente autónomas y no tienen problema alguno, mientras que otras se encuentran ciertamente en situaciones de gran vulnerabilidad y con necesidad de cuidados y protección. El mero hecho de haber cumplido cierta edad no las hace iguales. Esta es una narrativa que alimenta la pérdida de valor social de un grupo que se visualiza como uniforme y, esencialmente, no competente. Todo lo cual lleva a pensar en la vejez como una etapa vital que difumina las diferencias individuales, mientras que la evidencia gerontológica señala, justamente, todo lo contrario.

12/ Escuchamos y leemos comparecencias, noticias y redes sociales impregnadas de un lenguaje paternalista que apela a la lástima o a la obligación de devolver, como si de un favor se tratara, a “nuestros mayores”, a “nuestros abuelitos”, lo mucho que hicieron por la sociedad actual. Términos emocionales y seguramente bien intencionados que, sin embargo, delatan la ausencia de una mirada donde las personas de edad avanzada son, antes que nada, ciudadanas o ciudadanos adultos, con derechos y deberes.

13/ Algo similar sucede en relación a las personas con discapacidad, que frecuentemente son nombradas por sus patologías o déficits- también lo escuchamos repetidamente en esta crisis-, lo que conduce a etiquetarlas en categorías vinculadas a sus carencias o dificultades, obviando su singularidad, sus fortalezas, así como su capacidad de contribución a la sociedad.

14/ Las situaciones de amenaza que ponen en riesgo a las personas con mayor vulnerabilidad no deben suponer una pérdida de la consideración del valor y de la competencia de estas. Todas las personas necesitan, necesitamos, un trato de igualdad con el resto de la ciudadanía. Homogeneizar, homogeneizarnos, aunque sea a través de valores como el “respeto”, puede ser muy peligroso. Todas las personas merecemos respeto y trato digno, cualquiera sea nuestra edad o necesidad de apoyos.

15/ Por ello, consideramos también necesario realizar una profunda reflexión sobre nuestra mirada a la vejez, a las personas mayores y a la discapacidad, revisar nuestro lenguaje colectivo que continuamente estigmatiza e infantiliza a estas personas. La evidencia científica sitúa estas conductas en la base explicativa de los malos tratos. Porque nuestras palabras construyen y, también, contribuyen a crear un mundo mejor que todos y todas anhelamos.

Finalmente

16/ Consideramos que todo esto hace necesario la urgente revisión del actual modelo de atención a personas que precisan apoyos o cuidados para disfrutar de una vida plena, para dar respuestas diversas, globales y ecosistémicas y, con ello, el correspondiente escenario de financiación pública de los distintos servicios de apoyos y cuidados de larga duración, hoy día escaso y con notables diferencias entre los territorios autonómicos.

17/ Asimismo, quienes firmamos este documento, esperamos que esta crisis pueda convertirse en una oportunidad de lograr una mejor atención a las personas que la precisan, avanzando en la construcción de una sociedad de los cuidados donde el reconocimiento, la participación y el apoyo a quienes son más vulnerables, necesariamente se conviertan en un compromiso y en una prioridad social central.

Descarga en pdf la declaración (firmantes según actualización 7/04/2020): DECLARACIÓN

FIRMAS:

Los abajo firmantes (figuran por orden alfabético), apoyan este documento a título personal.  Asimismo, deseamos clarificar que ante la gran diversidad de representación del mundo asociativo hemos  incorporado sólo a las organizaciones de personas mayores y de discapacidad de ámbito estatal. Desde el reconocimiento de la labor de otras muchas asociaciones y entidades de carácter autonómico y local, incluyendo las que realizan iniciativas de acción voluntaria en torno a las personas mayores o defienden sus  derechos en calidad de familiares de afectados, invitamos a adherirse a esta declaración a todos quienes así lo deseen, enviando un correo donde se solicite la inclusión a esta lista inicial que por rapidez no se ha hecho más extensa, indicando: nombre, apellidos, profesión y centro/entidad de trabajo. cambiomcuidadosesp@gmail.com

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Aislamiento y apoyo social en mayores ante situaciones de emergencia (especial Coronavirus)

Por: Beatriz De Gregorio Domínguez – Trabajadora Social y Máster en Salud, Integración y Discapacidad. Doctoranda en Trabajo Social “Cohousing y envejecimiento” por la Universidad Complutense de Madrid. Contacto: beadegre@ucm.es

“Ahora mi soledad es mayor, solo salgo para lo necesario”

Hoy más que nunca, son las personas mayores las principales protagonistas de la epidemia por coronavirus (también llamada Covid-19) y el sector de población más vulnerable, principal grupo de riesgo de dicha enfermedad que se propaga por todo el mundo.

Ante el miedo y las consecuencias que les puede ocasionar a la salud, muchos ponen en marcha medidas preventivas para hacer frente al contagio. En estos momentos, es imprescindible contar con una buena red de apoyo social y soporte mutuo en este grupo de población, como una manera de evitar su aislamiento para poder continuar con su vida normal, sobre todo en aquellas personas que viven la soledad más de cerca.

¿Nos ayudamos? Cartel solicitando / ofreciendo apoyo social

Esta es la razón por la que, se ha querido recoger varios testimonios para conocer la realidad social de aquellas personas mayores españolas que viven solas en su domicilio.

Hay quienes se muestran más desconfiados y hacen previsiones futuras, como María Francisca, de 75 años y Josefina, de 83 años:

“He dejado de ir a misa, a la universidad de mayores y a un grupo de cocina al que iba. Lo que hago ahora es consultar Internet, llamar por teléfono, coser, leer y ver la televisión. He comprado provisiones, entre ellas, alimentos y medicinas para cuatro o cinco semanas. Hay que tener paciencia y esperar a ver qué pasa. Esta situación me causa preocupación, por mis hijos y mi familia y me preocupan los hospitales, si va a estar todo muy ocupado y si hay suficiente preparación para lo que se viene.

Estoy aislada en mi casa, salgo para comprar y ya está. Si el tiempo me lo permite salgo a pasear, pero no me meto en aglomeraciones ni hago uso del transporte público.

Ahora mi soledad es mayor, solo salgo para lo necesario. Tengo hipertensión media y no quiero ser una carga para los demás. Creo que, si yo necesitase algo, mi familia vendría a atenderme. Pero llevo así casi un mes, previniéndome de cosas, por mi desconfianza.”

María Francisca, 75 años

“Ya no doy la paz en misa y cojo un taxi en vez del autobús. Me lavo las manos en cuanto llego a casa y llevo en mi bolso alcohol desinfectante. Las llaves de casa ahora las limpio con frecuencia, al igual que el bastón.

Sigo las normas que marca la televisión porque soy factor de riesgo. Y en estos quince días, salgo a la calle lo menos posible. He comprado lo necesario para esta semana y la que viene. Cuando recibo visitas, tengo un gel desinfectante en la entrada para que se limpien antes las manos.”

Josefina, 83 años.

Y otras que se muestran con actitud más decidida, no por ello sin tomar las precauciones necesarias, como José Antonio, de 88 años y Juana Mari, de 90 años:

“Tomo preocupaciones mínimas y sigo mi vida normal. Soy optimista o fatalista, llámalo como quieras. Intento no acudir a reuniones multitudinarias, sigo utilizando el transporte público y me lavo las manos con frecuencia. Pero sigo con mi vida normal y de vez en cuando voy a comer a casa de mis hijos.”

José Antonio, 88 años.

“Los martes iba al Vips con unas cuantas amigas y ya no vamos hasta que pase todo esto. En ese sentido, he dejado de hacer cosas. Procuro no entrar en el metro y tampoco coger el autobús, si lo veo muy lleno me voy andando.

He comprado la comida suficiente, no tengo pánico por no poder comer, ya que siempre tengo provisiones en el congelador por si vienen mis hijos.

Tengo miedo a esta psicosis que hay, voy con más precaución. Estoy preocupada, porque yo ya no estoy ni en el riesgo, dan por hecho que ya voy a cascarla, aunque solo sea por cabezonería voy a aguantar. Está lo que Dios quiera…”

Juana Mari, 90 años.

Es evidente que algunas de las personas mayores han tomado medidas necesarias por el momento que nos acontece. Unas son más desmesuradas que otras, dependiendo de la percepción y situación personal.

No obstante, siguen recibiendo visitas de sus familiares o amistades, aunque algunas de ellas se han visto limitadas.

Por esta razón, el bienestar emocional de las personas mayores puede verse afectado en circunstancias de aislamiento. Desde la familia, llevar a cabo acciones como estar en contacto telefónico con ellos/as, pueden ser actuaciones especialmente útiles para favorecer su bienestar y mantenerse informado sobre su estado de salud y de esta manera, evitar ponerlas en riesgo.

Debido a los efectos del coronavirus, se ponen en marcha medidas que incluyen una mayor atención domiciliaria, la restricción de visitas a las residencias de mayores y el cierre de algunos de los centros de mayores españoles.

Si lo aplicamos al cohousing o vivienda colaborativa, resulta de interés, sobre todo si se trata de un cohousing exclusivamente de mayores, ya que al convivir y realizar actividades todos juntos en un mismo edificio, pueden aplicarse al igual dichas normas restrictivas. No obstante, éstos tienen la suerte de contar con el apoyo social de una comunidad, a diferencia de los que viven solos en su domicilio, cuya comunidad no es tan evidente y pueden llegar a ser más propensos a dicho aislamiento.

Por todo ello, es importante ofrecer a las personas mayores la información y los recursos precisos para que puedan solicitar la ayuda necesaria en estos momentos y evitar así su desatención y aislamiento, brindando el apoyo social suficiente y llevando a cabo las medidas oportunas para que puedan seguir adelante.

Hogar y Café. Tender puentes para unir personas

Programa de Viviendas Compartidas entre Personas Mayores. Una alternativa para seguir viviendo a mi aire en libertad y en compañía

Es un programa de la Fundación Pilares para la Autonomía Personal, subvencionado por la Consejería de Políticas Sociales y Familia de la Comunidad de Madrid, que facilita a las personas mayores de 60 y más años que compartan vivienda como estrategia contra la soledad, tratando de resolver necesidades de compañía, apoyo mutuo y eficiencia económica.

Primer encuentro grupal Hogar y Café en Fundación Pilares

Fundación Pilares para la autonomía personal desarrolla el Programa “Hogar y Café -Viviendas Compartidas entre Personas Mayores-“ que tiene como meta principal facilitar y promover que las personas mayores de 60 años o más, que viven y se sienten en soledad, compartan vivienda con otras personas de su misma generación, para dar respuesta a las necesidades de compañía, apoyo mutuo y eficiencia en los gastos, favoreciendo la permanencia en su domicilio o entorno, evitando institucionalizaciones no necesarias.

Este programa, subvencionado por la Consejería de Políticas Sociales y Familia de la Comunidad de Madrid, plantea una alternativa innovadora de convivencia entre personas mayores y se lleva a cabo desde la metodología que propone el Modelo de Atención Integral y Centrado en la Persona (MAICP). Se dirige a personas de 60 años o más residentes en los municipios de la Comunidad de Madrid, que mantienen buena capacidad para el desarrollo de las actividades de la vida diaria.

Aquellas personas que cuentan con viviendas grandes y que al haberse independizado sus hijos y/o por situaciones de viudedad, han visto disminuidos sus ingresos para afrontar los gastos del hogar y, además, viven en solitario y a veces experimentan sentimientos de soledad. O quienes les gustaría vivir en compañía pero tienen dificultades económicas para alquilar una vivienda, no saben con quién hacerlo y tienen dudas sobre si la convivencia funcionará… Es en estas situaciones cuando puede surgir una oportunidad que resuelva de manera conjunta tales necesidades: Hogar y Café se plantea como posible solución a estos casos.

El equipo de Fundación Pilares proporciona una atención personalizada y “a la carta” a las personas que quieren compartir vivienda y ofrece un asesoramiento, acompañamiento y apoyo personal a lo largo de todo el proceso.

Consiste en que dos o más personas comparten una vivienda (propia o en alquiler), en la que los dormitorios son privados y el resto de estancias compartidas. Se concreta en dos modalidades:

  • Modalidad 1: Una de las personas es titular de la casa y está dispuesta a acoger a otra para compartirla. Se incluye también en esta opción la persona que decide trasladarse a la vivienda de otro, para compartirla.
  • Modalidad 2: Varias personas alquilan juntas una vivienda para compartirla.
Fundación Pilares asesora, acompaña y apoya “a la carta” en todo el proceso

En todos los casos, el plan de convivencia se establece conjuntamente entre las propias personas convivientes, mediante un acuerdo pactado que incluye sus gustos y preferencias, normas de convivencia, gastos compartidos, tareas domésticas, horas de descanso, visitas y pernoctas, animales de compañía…

Se promueve que las personas puedan conocerse previamente, para valorar si encajan y hay suficiente afinidad entre sí y, además, cuenten con un periodo de prueba de un mes de duración y la posibilidad de darse de baja y cesar la convivencia.

El programa Hogar y Café tiene también un papel de CONCIENCIACIÓN Y SENSIBILIZACIÓN hacia las mejoras que puede suponer esta opción de vivienda compartida para el bienestar y calidad de vida de las personas mayores.

Sigue el Programa Hogar y Café -Viviendas Compartidas entre Personas Mayores- en nuestra Web: http://www.fundacionpilares.net/hacemos/atencion-domicilio-entorno/hogar-cafe/index.php

Más información en:
Fundación Pilares para la autonomía personal:

C/ Escosura, 7. Madrid 28015
Telefóno: 91 130 52 28
www.fundacionpilares.org

conchi.garcia@fundacionpilares.org

Del primer cohousing en Dinamarca a la lucha contra el aislamiento social en Massachussets (Ejemplos Internacionales XVI)

El reportaje de PBS NewsHour que hemos subtitulado al español nos muestra el ambiente de Saettedammen, el primer Cohousing de Dinamarca, de principios de los 70, y Rocky Hill, un Cohousing en Massachussets, inaugurado en 2006.

Ambas comunidades están conformadas por personas de todas las edades, que viven en 27 y 28 unidades residenciales, respectivamente. Comparten un modelo de tenencia similar y muchos valores y objetivos comunes, como la solidaridad intergeneracional, la búsqueda de autonomía personal, la necesidad de empatía para llegar a acuerdos con los demás, el mutualismo comuntario, el apoyo social en la vida cotidiana (como una “familia extensa”), una forma de “envejecer en casa” y prevenir el aislamiento social y la soledad no deseada…

Mira el vídeo “El Cohousing previene la soledad no deseada” (Duración: 8’44”):

Saettedammen

“En 1967, Bodil Graae escribió una crónica en Politiken con el nombre “Los niños deben tener cien padres”. Aquí, alentó a las personas que podrían estar interesadas en formar una comunidad en el hogar a comunicarse con ella, como muchos lo hicieron. “

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Comunidad Saettedammen, primer cohousing en Dinamarca

En 1972, 70 personas se convirtieron en la primera comunidad de residencia de Dinamarca, sí, la primera del mundo. Cuentan con una gran área común y una casa común, donde organizan fiestas, comen juntas.

Se organizan en dos entidades sin ánimo de lucro: la de propietarias y una de carácter público.

Sætedammen se encuentra en Ny Hammersholt, a 3 km de Hillerød ya 5 km de Allerød. Aquí se puede descargar el libro que editaron para el 25º aniversario (en danés).

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Comida común en el cohousing Saettedammen, Dinamarca

Rocky Hill

Qué mejor para descubrir qué es el cohousing que leer los compromisos de esta comunidad de Rocking Hill:

  • Apoyar y cuidar a cada miembro de la comunidad, desde niños a mayores, y tratándonos con amabilidad, compasión y respeto.
  • Acoger a personas de diversas identidades, como raza, etnia, espiritualidad, edad, capacidad, orientación sexual, identidad de género, composición familiar y estatus socioeconómico.
  • Construir relaciones y conexiones a través de interacciones diarias, comidas comunitarias, actividades, celebraciones, rituales, trabajo y ayuda mutua.
  • Criar hijos juntos en comunidad.
  • Un proceso de toma de decisiones que genera consenso al solicitar y valorar las opiniones de todos, asegurar que todos sean escuchados y que se traduzcan en decisiones que todos puedan aceptar vivir.
  • Resolver conflictos a través de una comunicación honesta, directa y respetuosa.
  • Prestar atención, tiempo y trabajo a nosotros mismos, a nuestras familias y hogares, a nuestra comunidad en Rocky Hill, a la comunidad en general y al mundo.
  • Mejorar nuestra administración colectiva e individual de la tierra y minimizando nuestro impacto en el planeta.
  • Crear y mantener un ambiente emocional y físico que fomente y apoye la preocupación y el bienestar mutuos.

Más vídeos en nuestro canal de Youtube Jubilares.

Asturias reconoce el Cohousing como Centro de Servicios Sociales

Las iniciativas de “senior cohousing” (viviendas colaborativas de personas mayores) tendrán derecho al sistema de servicios y prestaciones a la dependencia si contemplan un compromiso de cocuidado basado en el modelo de Atención Integral y Centrado en la Persona (AICP).

Una gran noticia que afianza el modelo de covivienda de mayores en España. Desde este mes de febrero de 2019 los denominados “Alojamientos Colaborativos” se conciben por parte de la Consejería de Bienestar, Servicios y Derechos Sociales del Gobierno del Principado de Asturias, como un tipo de equipamiento que tiene cabida en el sector de los servicios sociales, ya que no se consideran meras “viviendas” si incluyen entre sus objetivos “el apoyo ante situaciones de dificultad (cuidados personales entre otros) y la promoción de una vida social activa y colaborativa dentro y fuera de su comunidad”.

Axuntase

Cooperativa Axuntase, Asturias

Un breve documento del servicio de inspección y acreditación de centros, aparentemente muy técnico, expresa de forma muy concreta y operativa por parte de la administración el apoyo al modelo que venimos proponiendo desde nuestra asociación Jubilares, el SENIOR COHOUSING + AICP. En sus tan solo 6 páginas plasma una definición abierta y flexible de iniciativas que denomina “alojamientos colaborativos”, reflejando sus imprescindibles valores, características físicas (tanto en las unidades de uso privativo como en sus zonas comunes) y condiciones organizativo-funcionales.

Alojamientos Colaborativos, un modelo de innovación social

Creemos que este texto es de una enorme trascendencia puesto que por primera vez una administración autonómica hace un esfuerzo de definición de este modelo residencial y de convivencia como equipamiento acreditado y con derecho a recibir las ayudas que le corresponde como tal. Esta vez no leemos una declaración de intenciones, ni buenas palabras de apoyo al cohousing… En esta ocasión el texto tiene consecuencias de carácter práctico y jurídico, algo que muchos grupos o comunidades en formación, no solo en Asturias, esperaban con interés. Es por ello que animamos a las diferentes administraciones a tomarlo como referencia en adelante.

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La motivación que Asturias expone para reconocimiento de las iniciativas de covivienda de mayores es doble: 1) porque promueven el envejecimiento activo, la vida colaborativa y la autonomía personal, pero también 2) porque se trata de entornos para los cuidados en situaciones de dificultad. Es en este sentido en el que valoramos asimismo el carácter innovador de esta acción técnica y política: más allá de la relación del modelo internacional “cohousing” con el bienestar y calidad de vida de las personas mayores, en España hemos apostado por dar un paso más: han de ser viviendas “para toda la vida”, accesibles, adaptables a las necesidades cambiantes, donde las personas que autogestionan el centro se comprometen a proveer de una estrategia que permita permanecer incluso hasta cualquier nivel de dependencia. Para ello contamos con un modelo de cuidados, el de la Atención Integral y Centrada en la Persona: un modelo eminentemente flexible, que emplea de forma eficiente los recursos necesarios en cada momento (especialmente la comunidad de apoyo), y que se fundamenta (como el cohousing) en un absoluto protagonismo del proyecto de vida de cada persona.

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COHABITA RIVAS, un innovador proceso participativo de Senior Cohousing

El Ayuntamiento de Rivas Vaciamadrid presentó el 7 de febrero esta iniciativa pionera en España, ya que además de la cesión de suelo público contempla el apoyo en el proceso de codiseño de cooperativas de mayores.

“Cohabita Rivas” cuenta con la participación de las asociaciones Jubilares y Microurbanía, así como de la Asociación de Ingenieros Sénior Caminos (AISC).

El Ayuntamiento de Rivas presentó el jueves 7 de febrero Cohabita Rivas, un proyecto pionero en España para fomentar la creación de viviendas colaborativas para mayores (también llamadas cohousing sénior). Este tipo de viviendas son cooperativas autogestionadas de personas mayores que viven en un entorno diseñado por ellas mismas, donde se promueve el envejecimiento activo, la recuperación de la vida vecinal y se garantiza el derecho a la vivienda a un precio asequible y al margen de lógicas especulativas.

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Lleno en el Salón de Actos Edificio Atrio en la presentación del programa Cohabita Rivas. Fotografía: Pedro del Cura vía Twitter, 8-2-2019

La EMV contempla no solo la cesión del derecho de superficie de diversos solares públicos para las cooperativas que surjan de esta iniciativa, sino también el acompañamiento en el proceso de codiseño participativo de la comunidad.

Es precisamente este último aspecto el que otorga a Cohabita Rivas su carácter novedoso, ya que es la primera vez que en España un ayuntamiento no solo cede suelo público para el desarrollo de cooperativas de vivienda para mayores, sino que además se implica con recursos técnicos y financieros en el proceso de construcción de las comunidades y de codiseño de los inmuebles.

Las asociaciones Jubilares y Microurbanía, dos entidades especializadas en el modelo de cohousing, así como la Asociación de Ingenieros Senior Caminos (AISC) han colaborado con el consistorio de Rivas en el diseño del proyecto y actuarán como facilitadoras de las comunidades de mayores que se constituyan, asimismo de la mano de profesionales de la Cooperativa Tangente.

Jubilares y Microurbanía consideran que la medida impulsada por el Ayuntamiento de Rivas Vaciamadrid es un ejemplo de política pública innovadora y audaz para favorecer el ejercicio pleno de los derechos a los/las mayores. A juicio de ambas entidades, el cohousing sénior favorece un proceso de envejecimiento digno, con los cuidados, el respeto a la autonomía personal y el impulso a la participación social que demanda la población de mayor edad.

Función social del cohousing

El cohousing propone una relación diferente con la vivienda: la cooperativa es la propietaria del conjunto residencial y cede el derecho de uso a cada socia/o. A diferencia del modelo tradicional, basado en la división horizontal de la propiedad y que fomenta la especulación, esta fórmula, muy extendida en países como Dinamarca, Holanda, EEUU, Suecia, Alemania… apuesta por la función social de la vivienda reconocida en la Constitución.

Otro rasgo diferencial de las viviendas colaborativas es que en ellas lo importante no es el edificio, sino las personas. Por eso, antes de construir, cada comunidad debe pasar por un proceso participativo en el que codiseñan el entorno arquitectónico, con amplias zonas comunitarias destinadas a favorecer la convivencia y espacios de uso privado necesarios para respetar la intimidad individual. También incorporan los principios éticos de un modelo de cocuidado basado en la Atención Integral y Centrada en la Persona, que busca mejorar la calidad de vida en todas las etapas de la vida y sea cual sea el nivel de dependencia. En este sentido, funcionan plenamente como equipamientos de bienestar social.

La función social del cohousing sénior también se ve reflejada en el papel que estas comunidades suelen desempeñar para el resto de la sociedad, ya que es frecuente que alberguen o promuevan recursos sociales para el barrio y el municipio en el que se ubican.

Como expertos en cohousing sénior, esperamos que otros Gobiernos locales adopten políticas similares a la impulsada por Rivas para afrontar el escenario demográfico previsto para los próximos años, en el que tanto el porcentaje de población de más de 65 años como la esperanza de vida seguirán aumentando. En este marco, el cohousing representa una solución idónea para muchos colectivos y una referencia para transformar las políticas de vivienda.

¿Cómo participar en Cohabita Rivas?

✓ PLAZO DE INSCRIPCIÓN. Del 11 al 20 de Febrero. Online. De 8:00 a 20:00 h.
✓ AFORO LIMITADO. Cuatro grupos de 30 personas. Máximo 120 Inscripciones.

DUDAS Y CONSULTAS

✓ En www.emvrivas.com/cohabita-rivas/ se encuentra la información necesaria.
✓ Horario de atención personal: 11, 14, 18 de Febrero. De 16:30 a 18:30. Edificio EMV. Segunda planta.
✓ Correo electrónico de contacto: cohabita.rivas@gmail.com
✓ Los participantes recibirán un mail con la confirmación de la inscripción, y un cuestionario o encuesta, que deben rellenar y devolver a la misma dirección.
✓ COSTE DE PARTICIPACIÓN INDIVIDUAL. 800 €:

Etapa I. Febrero-Junio 2019. 270 €
Etapa II. Septiembre 2019-Junio 2020. 530 €

✓ BONIFICACIÓN ETAPA I y ETAPA II. Parte de las cantidades aportadas por participantes se devolverá a las cooperativas resultantes.
✓ COSTE DE INSCRIPCIÓN. 100 € (pago a cuenta sobre primer pago de 270€)

ESQUEMAS FASES DEL PROCESO

JORNADA-COHAB_RIVAS_Esquema-general

LAS PARCELAS

SEGUNDA-IMAGEN-PLANO-PARCELAS

Lo esencial del proceso. DOCUMENTO “LEO Y ACEPTO”

Reproducimos la siguiente información que describe los conceptos básicos que las personas interesadas deben leer con atención, firmar y entregar junto a la inscripción. Se trata de las líneas esenciales que muestran cómo es el modelo residencial propuesto, así como otras diez claves de este procedimiento innovador de impulso y acompañamiento a las comunidades autogestionadas en Rivas:

A/ Sobre el Modelo Residencial Colaborativo de Mayores es imprescindible conocer y aceptar las siguientes definiciones

1. Modelo participativo.

Un Senior Cohousing es una iniciativa de “abajo a arriba”, por lo que la EMV de Rivas actúaúnicamente como facilitador del proceso, y mediador con el propietario del suelo, elAyuntamiento de Rivas.

Los promotores y gestores son, por tanto, los participantes y las cooperativas que formarán en su momento. Las comunidades son autogestionadas, y pueden recabar los apoyos que estimen oportunos, además de los que se ofrecen y recomiendan en este proceso.

2. Derecho de uso.

Entendido como herramienta de tenencia adecuada al fin propuesto. El edificio es de propiedad de la Cooperativa, y no hay división horizontal.

Las cooperativas serán de autogestión de servicios (manutención, alojamiento, transporte, apoyos…). Los comuneros, mediante el abono de unas cuotas, tienen un derecho personal de uso sobre las zonas de uso privado y las de uso comunitario del edificio.

Por tanto, NO ES un modelo de inversión inmobiliaria con servicios, ni una segunda residencia.

3. Equipamiento de bienestar social.

Caracterizado en los estatutos de las Cooperativas por el compromiso de apoyos a los  residentes en situación de dependencia, definido como “El compromiso de diseñar estrategias destinadas a que los residentes que lo deseen puedan vivir integrados en la comunidad y con dignidad hasta cualquier nivel de dependencia, y hasta el final, sobre un modelo MAICP (Modelo de Atención Integral y Centrada en la Persona)”. Estas estrategias deben quedar plasmadas en un Programa de Intervención Social que desarrollan las comunidades en la fase final del proceso, mientras se está construyendo el edificio.

4. Equipamiento de barrio.

Cohabita Rivas promueve que estos centros, además de su función dotacional intrínseca antes expuesta, den cobijo a recursos sociales para el barrio y el municipio.

5. Comunidades Colaborativas o Intencionales.

Trascienden una comunidad de vecinos o una organización de servicios asistenciales, creando vínculos significativos a través de la vida en comunidad, la alta participación y la autogestión.

6. Modelo de Atención integral y centrada en la persona. (MAICP)

Las comunidades se comprometerán a desarrollar estrategias para que todas las personas residentes tengan la oportunidad de vivir hasta el final, también en situaciones de dependencia.

Las cooperativas co-diseñarán espacios, servicios, intervenciones y apoyos necesarios para permitir el desarrollo integral de los proyectos de vida de las personas en su entorno, desde la participación en actividades significativas, la continuidad e integralidad de los cuidados, la accesibilidad universal, y favoreciendo su autonomía personal en todo momento. Las ayudas mutuas, el co-cuidado, y la acciones de voluntariado y solidaridad interna son relevantes, e inherentes al modelo colaborativo.

7. Edad mínima. Envejecimiento activo, compañía y autonomía.

Destinados a personas mayores de más de 50 años, con carácter inclusivo, cuya intención es envejecer en un entorno colaborativo. Seguridad, Participación, Salud y Aprendizaje a lo largo de la vida son los cuatro pilares del envejecimiento activo, enfatizan la defensa del derecho a la Autonomía Personal, y alejan el fantasma del aislamiento y la soledad no deseada. La seguridad la genera un entorno resonante y previsible, anclado en los valores del grupo. La seguridad es imprescindible para participar y vivir en comunidad. Y de ahí se generan condiciones de salud, entendida, según la definición de la OMS, como un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades. Conectados, activos y autónomos se encara una vejez digna, resiliente y feliz, incluso en situaciones de dependencia.

8. Co-Diseño intencional.

Las cooperativas cooperan en las tareas de diseño activamente, puesto que todo el complejo se considera un “hogar continuo”. La arquitectura está al servicio de la vida en comunidad y la accesibilidad universal, priorizando estrategias de conexión visual y encuentro espontáneo. NO SON hoteles, ni hospitales, ni residencias geriátricas. Las amplias zonas comunes, cuyo programa establecen los comuneros, son entendidas como la parte pública de las unidades residenciales, y son abiertas y accesibles a todos. Hablamos de arquitectura adaptada y adaptable a situaciones de dependencia, sin llevar a cabo obras.

9. Tipología edificatoria.

La optimización de los recursos y la vida comunitaria definen las principales características comunes que podemos encontrar en las instalaciones de un cohousing senior:

  • Superficie construida en torno a 3.000 m2
  • Número de unidades residenciales en torno a 30. Cada unidad cuenta con aprox.
    60 m2 útiles, en la tipología de apartamento completo.
  • Amplias zonas comunes (40% de la superficie construida aproximadamente)
  • Edificación compacta de dos plantas.

Los m2 construidos definitivos, así como el número de unidades residenciales, la distribución espacial, la tipología, etc. se definirán en cada grupo de acuerdo al diseño participativo, a la normativa aplicable, y a las condiciones de cada parcela concreta.

B/ Sobre el proceso COHABITA RIVAS es imprescindible conocer y aceptar las siguientes condiciones particulares

1. El proceso Cohabita Rivas se desarrollará según la hoja de ruta y el calendario previstos, y expuestos en https://emvrivas.com/cohabita-rivas/ . Las sesiones se desarrollarán los fines de semana, y el trabajo previo y las reuniones internas entre sesiones las organiza cada grupo según sus conveniencias.

2. Es requisito para participar disponer de una dirección de correo electrónico, y accesibilidad a medios digitales.

3. En el proceso debe inscribirse cada miembro de la unidad residencial de forma individual.

4. Las personas que se incorporen en distintas fases del proceso han de asumir las decisiones acordadas anteriormente, con los sistemas de revisión que los propios grupos establezcan.

5. Las personas que finalmente formen parte de las cooperativas adjudicatarias de los
inmuebles, han de empadronarse en Rivas Vaciamadrid.

6. Las cooperativas adjudicatarias del suelo serán las promotoras de la construcción, y en ellas recaerá la financiación.

7. La viabilidad económica de la comunidad se estudia a partir de la viabilidad individual. Participar en el proceso supone tener disponibilidad económica para ello.

8. El coste de la construcción, del canon de derecho de uso, del mantenimiento y de los apoyos y cuidados, no se pueden determinar hasta la constitución de la cooperativa.

9. En cada unidad residencial pueden convivir hasta dos personas, y al menos una de ellas debe tener mínimo 50 años. De las dos personas, una puede tener Grado I de dependencia.

10. Los grupos donde haya personas con discapacidad deberán incluir las estrategias a seguir en su proyecto social. Deben apuntarse todos los integrantes de la unidad familiar a los talleres, siendo el grupo quien regulará.

Cohabita

 

Más información útil en este documento: PREGUNTAS COHABITA RIVAS

… y siempre actualizada en la página de la EMV de Rivas Vaciamadrid

Qué falta y qué se puede mejorar en la arquitectura para los mayores

Hay mucho que reconsiderar en el mundo de la arquitectura y urbanismo “para todas” las personas. Para avanzar en la accesibilidad universal, en la creación de espacios para la participación y la autonomía personal, necesitamos miradas críticas que pueden provenir de colectivos diversos. El de personas mayores es uno de ellos. La exposición EnvejezANDO, del Colegio de Arquitectos de Madrid, nos parece un buen síntoma de que algo está cambiando…

Blog Envejecimiento [en-red]

Isabel Fernández Morales. Envejecimiento en red

Definir en qué mundo nos gustaría vivir, arquitectónicamente hablando, es uno de los objetivos de una exposición que estos días podemos visitar en Madrid, y que recorrerá diversas ciudades españolas los próximos meses. Bajo el título de “Envejezando” reflexiona sobre el diseño para todos, la arquitectura y los mayores.

‘envejezANDO’ Diseño para todos: Arquitectura y Tercera Edad’ es la exposición itinerante que ha comenzado su andadura en el Colegio oficial de arquitectos de Madrid y es el resultado de una investigación llevada a cabo por la arquitecta Paz Martín Rodríguez, proyecto realizado con una beca de la Fundación BBVA. Ella ha analizado cuál es la situación actual de la organización urbana desde el punto de vista de las personas mayores y ha recogido datos sobre la planificación urbana, el hogar y los espacios para el entretenimiento. Ha detectado carencias y ofrece…

Ver la entrada original 715 palabras más

Ejemplos internacionales (XV): “Una buena vida. Toda la vida”. Copenhague

Publicado el 23-06-2017 en Seniors Vida Sostenible. Agradecemos a Prudencio López y su grupo la amabilidad de compartir su experiencia en nuestro blog: 

Lejerbo senior

Una buena vida. Tomado de www.lejerbo.dk

Nos pidieron nuestros admirados amigos de Jubilares compartir un artículo sobre la experiencia recogida en este viaje a Copenhague por tres de las personas que trabajamos desde SeniorsVidaSostenible para hacer realidad la Vivienda Colaborativa en nuestra zona levantina.

Sentimos que lo aprendido en estos días en esta una de las ciudades más felices del mundo, ha catapultado con fuerza hacia la realidad nuestros más altos sueños sobre lo que es posible hacer con nuestra condición humana cuando enfocamos hacia la vida con autonomía entre amigos afines, nuestra mejor intención.

A través de Thomas, nuestro amable casero danés, seguimos indagando sobre la práctica real de soluciones Cohousing en la Ciudad, y decidimos dirigirnos por cercanía desde el centro hacia soluciones urbanas, dado nuestro interés prioritario en esta primera visita en conocer este tipo de construcción en edificio,integrado en el modo de vida de la Ciudad.
Con esperanza de hallar algo verdaderamente útil y con temor de tener que afrontar tal vez una decepción cuando el sueño se desvanece topando con la cruda realidad, resolvimos ir primero a la calle Folehaven, 1 donde se nos indicaba en la web Aeldresagen -“las consecuencias del envejecimiento”, traducido al castellano , que encontraríamos del número 1 al 99 algunas soluciones Cohousing.
Al llegar al uno, nos pareció que aquello se asemejaba más a un típico edificio pequeño de unas quince viviendas, de ladrillo visto, como los que conocemos en nuestro país, eso sí, con muchas bicicletas en los aledaños. Preguntamos a un hombre que entraba a uno de los edificios, y en nuestro inglés básico le preguntamos si allí había algo parecido a una comunidad Cohousing. Lo único que supo decirnos es que siguiéramos más adelante, que algo de eso había… Nos quedamos fríos, temiendo encontrarnos con una sucesión de similares edificios sin más.

Hasta llegar a unos cientos de metros al cruce con la calle Druehaven, que era la otra referencia cercana que teníamos en este barrio llamado Valby, ubicado entre otros dentro del casco urbano.

Nos llamó la atención que en el número 39 de esta calle el edificio tenía un ascensor en la misma fachada, y unas ventanas en una planta baja que mostraban un interior diáfano que se sumergía en un semisótano.

Pasaba en ese momento una señora con rostro amable, que por la dirección de sus pasos entendimos iba al coche aparcado allí cerca, donde había un hombre de una edad madura esperándola.
Nos decidimos a preguntarle si era vecina de por allí y al confirmarnos que sí y constatar su amabilidad, nos decidimos a preguntarle con detalle. Esta es una esencia de la rica información que compartió con nosotros :
Ella vivía de forma continua allí desde hacía veinticinco años ya, y confiaba seguir estando hasta el final de sus días.
Estaba muy contenta, porque además de sentirse más segura por el apoyo de su vecindario y los sistemas de vigilancia habilitados, sentía que tenía todo lo que ella podría necesitar, incluyendo un pequeño supermercado y algunas tiendas para usos cotidianos dentro de la amplia zona de pequeños edificios de unas diez a 18 viviendas cada uno, que en forma de cuadrado perimetral con un amplio jardín abierto a la calle enmedio les permitían vivir con una sensación de amplitud y cuidado mútuo.

Nos señaló que en el número 39 de la calle Druehaven, justo detrás de nosotros, ese edificio era específicamente destinado a persona mayores, con acceso tanto por escalera como ascensor desde el exterior. En ese instante en el que nos hablaba, al dirigir nuestra mirada hacia él, vimos salir del ascensor una señora mayor con su bicicleta en mano.

 

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Detrás de este había otro con similares proporciones, especialmente creado para personas con discapacidades. Y dos calles más en sentido contrario estaba el edificio creado para atender a personas con alta dependencia y que precisaban, sin necesidad de llevarlas al hospital, de una asistencia sanitaria externa, además de los cuidados propios de sus semejantes.
En total se habían creado unas mil viviendas, a lo largo de todo un barrio.
Nos explicó, con alegría por nuestra parte al escucharlo, que cada unidad familiar pagaba una mensualidad pactada a forma de alquiler y que en caso de dejar la vivienda, la comunidad se quedaba con tres mensualidades entregadas anteriormente para gastos de adecuación de la vivienda al nuevo inquilino. Y que si querían, podían continuar así viviendo hasta que lo precisaran. Esto llevado a cabo por 3B.dk, una compañía privada con más de 12.000 viviendas similares en Copenhague, además de las que siguen haciendo nuevas.
Cuando, agradeciéndole su valiosa información, decidió seguir su camino, nos quedamos Antonio, Lola y yo en silencio, haciendo la primera digestión de esta a nuestro criterio muy valiosa información.
Lo siguiente fué acercarnos a las ventanas del bajo semisótano para comprobar que en su disposición había una amplia sala de convivencia, su cocina y su patio común,y otras dependencias que se deducían cobijarían otros servicios del colectivo.
Comprobamos igualmente al visitar el conjunto de la zona que disponían también de unos anejos destinados a amplios trasteros.
Allí se respiraba armonía y la sensación de las personas con que nos cruzábamos, una buena parte ya en alguna de sus etapas de madurez, rezumaba bienestar.
Sintiendo que aquello superaba nuestra expectativa, fuimos paseando hasta el pequeño conjunto de tiendas afincadas dentro del barrio, para entrar atraídos por su ambiente, en la destinada a comerciar con objetos de
segunda  mano,pensada para que la gente del barrio pueda comprar o vender cosas de su uso cotidiano, ya que muchas personas mayores han perdido poder adquisitivo, y hay además también gente parada…
El minimercado, un salón de estética, una pizzería y un tienda de herramientas de jardinería y otros completaban la vida del lugar, además de una oficina de correos y un cajero automático.
Llegamos andando hasta la zona del edificio de cuidados intensivos, constatando que estaba compuesto por pequeña habitaciones con un pasillo común, con la mayoría de sus  puertas abiertas y personal sanitario circulando entre ellas.
Al lado, en otro edificio, un lugar de reunión donde se veian unas decenas de personas mayores reunidas. Nos pareció que era uno de los lugares para compartirlo en común entre todos los mayores, con su parte interna y externa también.
Un poco más allá, y antes de llegar al extremo de la calle, un colegio y una biblioteca, que daban servicio a los niños y jóvenes que también habitaban aquella tan especial zona de convivencia.
Para nosotros, la imagen más emblemática es constatar la cantidad de personas con autonomía, ya bien mayores, por sus calles.  Esto justifica, a nuestro juicio, el importante esfuerzo a realizar para hacerlo también realidad en nuestro entorno.
Nos volvíamos convencidos que esto es también es posible en nuestra tierra, en nuestra cultura, aún conscientes de las dificultades propias de una mentalidad predominante en la mayoría, por los años de vida basada en un único modelo unifamiliar, convertidas estas viviendas con el tiempo para muchas personas maduras en lugares llenos de recuerdos y ya carentes de vida renovada para su etapa actual.
Para nosotros, el mensaje es evidente :
Es posible. Es útil. Y es necesario para quien así lo requiera.
Se trata de crear una buena vida. Toda la vida.

Becas “Nos morimos por vivir”

¡Actualización!

“Aquarius ya tiene proyecto ganador de sus Becas “Nos Morimos por vivir”. Elsa Varona y Gabriela Waisberg con su proyecto “Amor de abuelo, Amor de abuela” han sido las seleccionadas por el jurado para alzarse como ganadoras de la primera edición de las becas, obteniendo una dotación de 5.000 euros para que puedan hacer realidad su iniciativa.

El proyecto de Elsa y Gabriela, mentorizado durante este tiempo por María Covadonga Fernández, creadora de Uniqshoes, busca ofrecer talleres para favorecer y enriquecer la relación entre abuelos y nietos para que éstos puedan dejarles su legado a través de la elaboración de un proyecto personal.

Los otros cuatro proyectos finalistas incluían propuestas de gestión de alojamientos rurales, una cooperativa que favorece la autonomía e independencia de los mayores, una propuesta de viajes basados en experiencias para seniors o una producción local de jabones hechos a mano del Camino de Santiago. (…)”

Sigue leyendo en el blog de UDP:

Entrada original:

¿Quieres desarrollar tu proyecto soñado? En Jubilares sabemos que no hay edad para emprender. Por eso nos hemos lanzado a colaborar en este proyecto de Aquarius, que recientemente ha lanzado en España las becas ‘Nos morimos por vivir’, para emprendedores sociales mayores de 60 años.

La iniciativa intergeneracional tiene como objetivo dar la posibilidad a que aquellas personas mayores de 60 años puedan convertir sus proyectos sociales en realidad gracias a las becas de Aquarius, con el apoyo de la asociación sociocultural Cincuentopía y de nuestra Asociación Jubilares. De esta forma, seleccionaremos las cinco mejores ideas, tomando en cuenta criterios como originalidad, beneficio social y viabilidad.

Podéis enviarnos vuestras propuestas a info@jubilares.es, poniendo en el asunto “Beca Aquarius”. El plazo para la admisión finalizará el 6 de junio. El contenido es sencillo:

  • Nombre y apellidos
  • Año de nacimiento
  • Lugar de residencia
  • Descripción de tu proyecto
  • Algo sobre ti y de dónde surge tu idea (300 palabras máx.)

Aquí las Bases Participación Becas AQUARIUS

Si sois un equipo, podéis contarnos más acerca del grupo. Como veis, la propuesta es muy abierta. ¡Animaos a participar!

 

Durante el mes de junio, cinco seleccionados recibirán formación durante cinco semanas y podrán intercambiar experiencias con el fundador de las hamburgueserías Goiko Grill, Andoni Goicoechea; el cofundador y responsable de Marketing de Pompeii, Jaime Garrastazu; el cofundador de Boatjump, Pablo Ruibal; o el fundador de Waynabox, Daniel Jiménez, entre otros.

Posteriormente, los seleccionados presentarán sus propuestas ante un jurado compuesto por la directora de Ashoka para Europa y España, Ana Sanz de Miera; el director de Impact Hub Madrid, Antonio González; y el director de Ethic, Pablo Blázquez. Todos ellos decidirán el proyecto ganador que recibirá una cantidad de 5.000 euros para hacer realidad su propuesta.

2a7d24cAgradecemos la colaboración de la empresa de innovación social mYmO, “Adultos mayores protagonistas para un nuevo liderazgo compartido”. Nos ayudarán en la recogida y evaluación inicial de propuestas.

Autonomía personal y autoprotección. Autotutela y apoderamiento preventivo.

En otras dos ocasiones hemos escrito en este blog acerca de herramientas legales que sirven a la protección de derechos tan fundamentales como la autonomía, dignidad, libertad o igualdad: La Persona: atención y autonomía, así como Instrucciones previas, voluntades anticipadas, testamento vital. En esta tercera entrega nuestra colaboradora y doctora en derecho Mª Carmen Mélendez Arias se centra en dos figuras que consideramos importante y verdaderamente útil conocer: la autotutela y el apoderamiento preventivo.

Pero antes de entrar en materia queremos anunciar la convocatoria de un pequeño ciclo presencial de charlas-coloquio, en forma de taller “Autonomía Personal y Autoprotección”, que servirá para profundizar en estas herramientas, aclarar todo tipo de dudas, y reflexionar acerca de la utilidad para cualquier persona, no sólo mayores o con diversidad funcional. En estos talleres conoceremos las alternativas que el Derecho nos ofrece de previsión de autoprotección de futuras situaciones de vulnerabilidad consecuencia de la pérdida de facultades. Todas las figuras se fundamentan en la autonomía de la voluntad. La persona razón de ser del Derecho, decide como quiere gestionar su vida, cuando no pueda hacerlo por sí misma, previendo los apoyos oportunos.

Porque nadie mejor que uno mismo sabe lo que le conviene.

  • Sesión 1. La Dignidad y los Derechos del Paciente. Jueves 25 de mayo. 18-20h. (Relación médico paciente; Derechos y Deberes; Consentimiento Informado; Voluntades Anticipadas…)
  • Sesión 2. Preparando el futuro. Jueves 1 de junio. 18-20h. (Capacidad, Discapacidad, Dependencia, Capacidad Modificada; Designación Preventiva del cargo tutelar; Apoderamiento Preventivo; Figuras de Protección Patrimonial…)
  • Sesión 3. El Testamento y La Herencia. Jueves 8 de junio. 18-20h.

Todas las sesiones se desarrollarán en el centro universitario adscrito a la Universidad Complutense “CES Don Bosco”, en Madrid, C/ María Auxiliadora, 9. 28040. El coste por sesión es de 10€. Las inscripción para las tres será de 20€.

Más información en el archivo adjunto: Programa Taller Autonomía y Autoprotección

Puedes formalizar la inscripción AQUÍ.

En las siguientes líneas, AUTOTUTELA Y APODERAMIENTO PREVENTIVO.

Por: Mª del Carmen Meléndez Arias. Doctora en Derecho, Abogada
carmenmelendezarias@gmail.com

La autotutela

La Ley, 41/2003, de 18 de noviembre, de Protección Patrimonial de las personas con discapacidad, introduce la autotutela en el Código Civil, añadiendo un nuevo párrafo al artículo 223, que recogía la designación de tutor por los padres respecto a los hijos menores o incapacitados.

La designación preventiva de tutor para uno mismo, es una declaración de voluntad que surtirá efecto exclusivamente, en el supuesto de que concurriendo las causas del artículo 200 del Código Civil, imposibilidad de autogobierno responsable, proceda la modificación de la capacidad y constitución de la tutela: representación legal; o la curatela: asistencia para ciertos actos.

Se trata solo de una propuesta, a ratificar por el juez que es el único legitimado para apreciar en el procedimiento legalmente establecido, la conveniencia y oportunidad de modificar la capacidad de obrar de una persona, acordando la medida de apoyo que proceda, como corresponde a un sistema de guarda regido por el principio de autoridad, como es el nuestro que se complementa con la vigilancia del ministerio fiscal. No olvidemos que estamos en el ámbito del estado civil de la persona, cuestión indisponible.

La declaración de elección de tutor para uno mismo es personalísima, solo la puede formular el interesado excluyendo la representación; si bien, el Derecho gallego permite la delegación en el cónyuge, o en una o varias personas físicas y jurídicas relacionadas previamente en escritura pública*.

El documento debe otorgarse ante notario y ser anotado al margen de la inscripción de nacimiento, siendo obligada su aportación unido a la demanda de modificación de capacidad, a fin de que el juez tenga conocimiento de su existencia y pueda valorar su contenido.

También puede designarse preventivamente tutor, en un documento de instrucciones previas. Lo esencial es dejar constancia cierta de la voluntad del interesado al objeto de que sea tenida en cuenta y se cumpla.

Se puede proponer, como cargo tutelar, a una persona física o jurídica: entre estas últimas a la entidad pública que a tenor del artículo 239 del Código Civil tiene encomendada en cada comunidad autónoma la protección de los mayores en desamparo, o a una fundación tutelar de carácter privado constituida al amparo del artículo 242 del Código Civil.

Pueden preverse todas las disposiciones que se consideren oportunas relativas a la atención de la persona, como el lugar de residencia (el propio domicilio o en una institución), identidad de los cuidadores, tratamientos médicos etcétera.

La gestión patrimonial es muy importante, ya que de ella depende en buen grado el bienestar del mayor. En este apartado, existen normas imperativas que no se pueden ignorar, como la autorización judicial prevista en el artículo 271 del Código Civil, para actos de disposición o gravamen, a fin de evitar abusos.

Además de los medios de control que preventivamente se establezcan, el tutor tiene todas las obligaciones legales propias de los administradores de patrimonios ajenos, como hacer inventario de bienes, rendir cuentas al juez por su gestión cada año y en el momento de su cese, siendo responsable civil y penal por las acciones u omisiones negligentes o dolosas cometidas en el ejercicio del cargo.

En el Derecho Foral, se regula la autotutela en el Código Civil de Cataluña, artículo 222/4; en la Ley de Derecho Civil de Galicia en el artículo 42; y la Ley de Derecho de la Persona de Aragón, artículo 95.

En el Derecho Comparado, destaca el Código Civil Suizo articulo 372; el Código Civil Italiano en el artículo 404 y siguientes con el nombre de “amministrazione di sostengo”; y el Code Civil Francés, con una reforma de 5 de marzo de 2007, de contenido específico de protección de los mayores.

El apoderamiento preventivo

El articulo 1709 del Código Civil define el mandato como aquel contrato en virtud del cual, “se obliga una personas a prestar algún servicio o hacer alguna cosa por cuenta o encargo de otra”, puede ser un encargo muy sencillo o un negocio complicado con efectos jurídicos de gran trascendencia, que exigen la autorización y conformidad del que va a soportar las consecuencias. Es decir, el otorgamiento expreso de la representación, fenómeno jurídico en virtud del cual una persona (representante) actúa en nombre e interés de otra (representado), recayendo los efectos del acto en la esfera personal o patrimonial de esta última: el representado.

La ley otorga la representación en determinados supuestos como son la patria potestad, la representación del declarado ausente , o la tutela**. Estamos hablando de la representación legal. Paralelamente, la representación voluntaria es la otorgada en virtud de un negocio jurídico: el apoderamiento.

En el apoderamiento y en el mandato intervienen, el poderdante o mandante que delega o encarga la gestión de sus asuntos, y el apoderado o mandatario que asume la ejecución del encargo en los términos establecidos. La incapacidad sobrevenida de uno u otro son causas de extinción de ambos contratos, hasta que la LPPD*** , introduce un nuevo párrafo en el artículo 1732 del Código Civil estableciendo que “el mandato se extinguirá también por la incapacidad sobrevenida del mandante a no ser que en el mismo se hubiera dispuesto su continuación o el mandato se hubiera dado para el caso de incapacidad del mandante apreciada conforme a lo dispuesto por este. En estos casos, el mandato podrá terminar por resolución judicial dictada al constituirse el organismo tutelar o posteriormente a instancia del tutor”.

Quiere decir que, una persona puede otorgar un poder en el que se incluya una estipulación disponiendo su no extinción en caso de incapacidad sobrevenida del poderdante (se denomina de subsistencia). O puede otorgar un poder que solo surtirá efectos en caso de incapacidad, (de causalización). Este segundo caso es el auténtico apoderamiento preventivo, pues su otorgamiento tiene como fin la protección de la persona y patrimonio del poderdante en el supuesto de su futura pérdida de facultades, encomendado la gestión de los asuntos que estime oportunos.

No existe una disposición legal que indique el contenido del apoderamiento preventivo, por lo que, tratándose de la protección una persona vulnerable, aplicamos analógicamente el artículo 223 de la autotutela, incluyendo como adecuadas cualquier disposición sobre la persona y los bienes previendo los siguientes supuestos:

1º La incapacitación judicial, con el mandato subsistente para después de la incapacitación coexistiendo con el cargo tutelar, esa coexistencia puede tener sentido si es necesaria para el rendimiento del patrimonio la gestión de un profesional o experto.

2º La incapacidad no declarada judicialmente, buscando evitar la incapacitación. El problema que suscita este supuesto es la determinación del momento en que esa incapacidad se presenta, es decir, que tipo de discapacidad, que extensión, y como se acredita su existencia.

3º El tercer supuesto es que el otorgante prevea la pérdida de facultades intelectivas y volitivas, y la incapacitación judicial, haciendo constar que el apoderado lo será para ambos casos, regulando su actuación, delimitando sus funciones, y las del tutor o curador.

4º El apoderamiento preventivo es el instrumento adecuado para eludir las autorizaciones judiciales del 271 del Código Civil, apoderando especialmente para actos dispositivos concretos. El apoderado sería controlado por el tutor y el juez.

El contenido de los apoderamientos es eminentemente patrimonial pero al tratarse de supuestos que afectan a un mayor vulnerable, aparte de prever detalladamente la ejecución de los negocios encomendados y la administración del patrimonio, hay cuestiones que no pueden quedar en el aire como el control de la gestión del apoderado, a quien rendirá cuentas, que lógicamente serán los herederos o a la persona designada por el poderdante. En el caso de coexistencia con la tutela, la gestión del apoderado se incluirá en las cuentas que rendirá anualmente el tutor al juez.

Todo apoderamiento se otorga en documento público ante notario, y el que se refiere a una persona vulnerable se anotará al margen de la inscripción de nacimiento, de manera que, cuando se inste la demanda de modificación de la capacidad, el juez tendrá noticia de su existencia y al igual que ocurre con la autotutela estudiará sus estipulaciones pronunciándose respecto a su pertinencia y oportunidad, pudiendo revocarlo si aprecia perjuicio para el poderdante.

La revocación del apoderamiento puede ser una medida cautelar a instar en cualquier momento, por quien corresponda si se comprueba la negligente o dolosa gestión del apoderado, o que las estipulaciones previstas perjudican al poderdante.

Mª del Carmen Meléndez Arias. Doctora en Derecho, Abogada
carmenmelendezarias@gmail.com

NOTAS:

* Artículo 43 Ley de Derecho Civil de Galicia (2006)

** Artículo 154 del Código Civil “los hijos no emancipados están bajo la potestad de sus progenitores. La patria potestad se ejercerá siempre en beneficio de los hijos, de acuerdo con su personalidad, y comprende los siguientes deberes y facultades: 2º Representarlos y administrar sus bienes”.

Artículo 184 del Código Civil: “salvo motivo grave apreciado por el juez corresponde la representación del declarado ausente, la pesquisa de su persona, la protección y administración de sus bienes y el cumplimiento de sus obligaciones: 1º Al cónyuge mayor de edad no separado legalmente ni de hecho. 2º Al hijo mayor de edad; si hubiese varios, serán preferidos los que convivan con el ausente y el mayor al menor. 3º Al ascendiente más próximo de menos edad de una u otra línea. 4º A los hermanos mayores de edad que hayan convivido familiarmente con el ausente, con preferencia del mayor sobre el menor”.

Artículo 267 del Código Civil: “el tutor es el representante del menor o incapacitado, salvo para aquellos actos que pueda realizar por sí solo, ya sea por disposición expresa de la ley o de la sentencia de incapacitación”.

*** Ley 41/2003, de 18 de noviembre, de Protección Patrimonial de las Personas con Discapacidad.