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20 proyectos para transformar la intervención social en España

Jubilares, como entidad líder del proyecto Comunidades de Cuidados junto a la asociación Andecha y UDP, participó en el acto ‘Construyendo un nuevo País: los Fondos Europeos al servicio de la innovación social’. En él, se presentaron los 20 proyectos, entre los que se encuentra Comunidades de Cuidados. Por ello compartimos el artículo que han publicado en el blog del proyecto y que puedes leer originalmente aquí.


¿Cuántas veces sientes que has vivido un momento único? Esa fue la sensación con la que todo el equipo del proyecto salimos del COAM, donde se llevó a cabo el acto ‘Construyendo un nuevo país: los Fondos Europeos al servicio de la innovación social’. Organizado por el Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030, el evento reunió a los 20 proyectos de innovación social, financiados por los fondos para la Recuperación, Transformación y Resiliencia, dentro del marco de los fondos europeos Next Generation EU.

Sin duda es una alegría saberse parte de un profundo proceso de transformación del modelo de cuidados, que, como explicó en su discurso de clausura Ignacio Álvarez, Secretario de Estado de Derechos Sociales, conforma una bola de nieve que solo puede hacerse más y más grande y se hará imparable. Y estos cambios se llevarán a cabo en ámbitos tan dispares como es el cuidado de las personas mayores, en el que está incluido este proyecto, la atención a los niños y niñas, juventud, las personas con discapacidades o el sinhogarismo.

Cartel del acto organizado por el Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030

Proyectos enfocados en las personas mayores

El proyecto Comunidades de Cuidados, fue presentado por Javier del Monte, coordinador del proyecto, en la mesa dedicada a las personas mayores, que fue moderada por Luis Alberto Barriga Martín, Director General del Imserso. 

Junto a nuestro proyecto de prevención de la institucionalización, pudimos compartir mesa con Pilar Rodríguez, presidenta de la Fundación Pilares, que presentó el proyecto AICP.COM, compartido con Fundación Lares, basado en el Modelo de Atención Integral Centrado en la Persona, que busca que todas las personas mayores puedan desarrollar su proyecto de vida incluso en situaciones de dependencia o discapacidad, con garantía del respeto de la dignidad inherente a la persona, de sus derechos de ciudadanía y del ejercicio de su autonomía personal, con independencia del lugar en el que vivan: o en la ciudad o el medio rural; en su domicilio o en una residencia.

La mesa sobre personas mayores con el coordinador de Comunidades de Cuidados

También participó José Augusto García, Presidente de la Sociedad Española de Gerontología y Geriatría (SEGG), que junto a CEOMA llevan adelante el proyecto Vivir Mejor en Casa, dirigido a personas mayores vulnerables, en situación de fragilidad y dependencia y a sus personas cuidadoras no profesionales con el objetivo de retrasar la institucionalización, posibilitando que puedan vivir en su domicilio y entorno social y comunitario con los apoyos necesarios, e incluso se plantean que personas mayores puedan volver a vivir en sus comunidades, trabajando en un inédito proceso de verdadera desinstitucionalización.

Por parte de Matia Instituto estuvo Erkuden Aldaz, Co-Directora, que nos habló del proyecto Como en Casa. Esta es una iniciativa que pretende generar un itinerario de transformación de los centros residenciales hacia la Atención Centrada en la Persona. Partiendo de los aspectos que promueven el bienestar en las personas que viven en entornos residenciales.

Del mismo modo Carmen Cárdenas, Coordinadora del proyecto CRECE, de Cruz Roja, tomó la palabra para explicarnos las ideas principales del mismo. 

Por último, en esta misma mesa, Tamara Balboa, Presidenta de COCEDER, presentó el proyecto Biocuidados, inspirado en los cuidados que se desarrollan en un ambiente rural, fomentando la desinstitucionalizición de las personas mayores.

Más proyectos interesantes y una potente comunidad de aprendizaje

Dentro de la mesa sobre personas con discapacidad destacamos el proyecto Mi Casa: una vida en comunidad que lleva adelante Plena Inclusión, una iniciativa que trata de favorecer que personas con discapacidad intelectual puedan llevar adelante su proyecto de vida fuera de instituciones, en su propia casa, participando en su barrio o pueblo, junto al resto de personas que viven allí.

En la mesa dedicada a la infancia y juventud destacamos el Programa PIPII, que llevan adelante la fundación Pere Tarrés junto a las Plataformas Sociales Salesianas, que nace con el fin de contribuir a generar un cambio en el modelo de acompañamiento a la infancia y a sus familias desde un enfoque comunitario en el que están comprometidas todas las personas y entidades que forman parte.

En la última mesa, dedicada al sinhogarismo, la representante de Hogar sí, Maribel Ramos, presentó el proyecto que su organización lleva adelante junto a Provivienda e ilustra la máxima apuesta por la desinstitucionalización: se trata de conseguir que nadie viva en la calle, para ello ofrecen viviendas compartidas para personas en riesgo de exclusión social y así acabar con los albergues (la institución).

El Secretario de Estado de Derechos Sociales, Nacho Álvarez, en la clausura del acto.

Sin duda el día de ayer fue un hito para todas las personas y organizaciones del Tercer Sector (hasta 137 directamente implicadas en este paquete de subvenciones) que llevamos adelante proyectos sociales, porque sentimos que juntas, y en este caso con el apoyo de una importante administración, el Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030, caminamos en la búsqueda de soluciones innovadoras basadas en los cuidados centrados en la persona y de base comunitaria, lo que dará como resultado la posibilidad de que todas las personas vivan vidas con sentido, siguiendo su proyecto de vida en aquellos entornos donde deseen y con quien quieran compartirla.

Puedes descargar el programa completo del acto

Las personas y sus cuidados. Un cambio que ya no puede esperar más

Por Mayte Sancho y 11 firmas más.

El 1 de abril del 2020, un grupo variado compuesto por profesionales, asociaciones de personas mayores y con diversidad funcional, usuarias y familiares relacionadas con el cuidado de larga duración  y expertos de distintos ámbitos, nos posicionamos con firmeza a través de la Declaración “Ante la crisis del COVID-19: la oportunidad de un mundo mejor”. Un manifiesto público en favor de un necesario cambio en el modelo de cuidados de larga duración en España que tuvo una amplia difusión y que recabó más del millar de firmas [Ver la adhesión de Jubilares].

En esos momentos, no podíamos imaginar las consecuencias que acarrearía esta nueva amenaza vírica para las personas más vulnerables, especialmente, para quienes vivían en residencias. Solo un dato: España figura en los primeros puestos del ranking europeo de fallecimientos durante la pandemia y todavía más arriba en los porcentajes de fallecidos en residencias de personas mayores.

En este escrito, reclamábamos la revisión urgente de nuestro modelo de cuidados de larga duración para así poder dar respuestas diversas, globales y ecosistémicas adaptadas a las necesidades y preferencias de las personas. Nuestra intención era no solo  evitar en el futuro situaciones semejantes a las vividas, sino también generar reflexión sobre el rumbo que debería orientar dicha transformación, situando en todo momento a las personas en el centro de la atención, protegiendo sus derechos y apoyando vidas que merezcan la pena ser vividas.

En los dos últimos años se ha ido generando abundante reflexión y propuestas documentadas desde todos los ámbitos concernidos en este complejo asunto: personas mayores y familiares afectados, profesionales procedentes de diversas disciplinas, asociaciones e instituciones diversas que se han posicionado en defensa de los derechos de las personas, víctimas de un sufrimiento injustificable y excesivo.

Las residencias se han situado en el foco de la atención porque, junto con el elevado número de fallecimientos y el sufrimiento experimentado, ha aflorado nuevamente ese rechazo histórico a estos recursos por buena parte de la ciudadanía. Lo cual no significa dejar de reconocer el inconmensurable esfuerzo y entrega de los miles de profesionales y de familias que han puesto en riesgo su salud y sus vidas por garantizar un cuidado digno a las personas que acompañan.

En este contexto de crisis, la acción de organismos internacionales como la OMS o la UE no se ha hecho esperar. En este último caso, la aspiración de favorecer esa transformación de los cuidados de larga duración ha venido acompañada de recomendaciones claras y explicitas por parte del órgano comunitario, así como de importantes dotaciones de fondos (Next Generation) destinadas a hacer posible un cambio de modelo que reclama un giro en un doble sentido.

  • Por un lado, un desarrollo decidido de los servicios domiciliarios, coordinados en el ámbito comunitario, integrando apoyos flexibles y diversos -además de los clásicos sociales y sanitarios- de modo que se pueda garantizar lo que las personas deseamos, que no es otra cosa que poder permanecer en nuestro entorno y en conexión social.
  • Por otro lado, afrontar un proceso de desinstitucionalización, el cual es exigido en el art. 19 de la Convención de derechos de las personas con discapacidad (ONU, 2007). Una propuesta que pretende transformar las actuales plazas residenciales en entornos domésticos, hogareños, modulados en grupos pequeños de personas en situación de dependencia grave y, cómo no, disponiendo progresivamente de más habitaciones individuales, elemento esencial para garantizar la intimidad de quienes allí viven.

Desde la Secretaría de Estado de Derechos Sociales, se ha trabajado con un claro compromiso en esta línea, siguiendo las recomendaciones europeas y poniendo a disposición los deseados fondos económicos que contribuyan a afrontar este itinerario, complejo, largo, lleno de incertidumbres, pero claramente dirigido a mejorar el bienestar de las personas.

Pretender lograr un acuerdo nacional de criterios mínimos para la acreditación y calidad de los centros y de los servicios de atención a la dependencia, ha sido un planteamiento valiente y necesario. El proceso seguido en estos meses, de gran complejidad por la diversidad de miradas e intereses, ha contado con la participación de diferentes agentes y ámbitos y se ha caracterizado por la escucha.

El actual borrador de acuerdo, con sus luces y sus sombras, supone un salto cualitativo frente al modelo que todavía prevalece en el sector. Sin embargo, parece que hasta el momento no se ha conseguido el imprescindible consenso que permita avanzar desde realidades diferentes hacia un mismo propósito.

Esta situación actual de bloqueo nos preocupa enormemente y, de nuevo, desde nuestro compromiso profesional y ciudadano, queremos compartir nuestra alarma. Porque no llegar a un acuerdo implicaría renunciar a una oportunidad, quizás única, que la pandemia, visibilizando las carencias ya conocidas por muchos, nos ha posibilitado. 

Por esto, a través de este escrito queremos hacer una llamada a la reflexión, al compromiso con las personas y a la altura de miras. Necesitamos afrontar un proceso de transformación serio, honesto, sin interferencias ni intereses políticos ajenos a este asunto. Hay quienes consideran que las propuestas son insuficientes, pero hay que tener en cuenta que partimos de muy atrás, de un modelo sumamente insatisfactorio e inadecuado y de unas enormes dificultades para avanzar. En todo caso, lo que no es admisible admitir, como se ha escuchado en estos días por parte de algunas voces que, en realidad, el modelo actual no precise cambios.  ¿Nos hemos ya olvidado de las muertes y de las carencias visibilizadas? ¿Obviamos la evidencia científica existente sobre las limitaciones de los macrocentros para ofrecer un buen cuidado? ¿Estamos dispuestos a seguir ignorando el necesario avance en competencias profesionales y en su correspondiente remuneración y mejora de las condiciones de vida y trabajo? Y sobre todo ¿dónde queda la dignidad, el bienestar, la salud y la autonomía de los ciudadanos que viven en residencias?

No cabe aceptar incongruencias entre discursos declarativos sobre la necesidad del transformar el actual modelo de cuidados y decisiones posteriores orientadas desde otros intereses. Estamos ante un cambio que obviamente precisa de una financiación suficiente, pero sin olvidar que esta debe ir necesariamente ligada al control de la calidad dispensada, de la garantía de los derechos de las personas que necesitan cuidados, promoviendo el desarrollo profesional, el trabajo decente y permitiendo la real participación de las familias en los centros.

Exigimos, por tanto, que los responsables políticos promuevan y lideren este necesario cambio cultural, alcanzando los consensos imprescindibles para desarrollar un sistema de cuidados de larga duración equiparable al de nuestros homólogos europeos.

Es momento de compromiso real, de decisiones basadas en el conocimiento, de altura de miras y de poner, de verdad, a las personas en el centro de las prioridades políticas. Porque las personas lo merecemos. Porque el cuidado ha de ser entendido como un asunto social, ético. Y por tanto del máximo interés y responsabilidad política.

Firmantes: 

  • Mayte Sancho Castiello. Psicóloga gerontóloga.
  • Teresa Martínez Rodríguez. Dra. en Ciencias de la Salud, psicóloga gerontóloga. Consejería de Derechos Sociales y Bienestar del Principado de Asturias.
  • Pura Díaz-Vega. Psicóloga gerontóloga.
  • Dolors Comas d´Argemir. Antropóloga. Catedrática emérita de la URV.
  • Adelina Comas Herrera. Economista. London School of economics.
  • Gerardo Amunarriz Pérez. Dr. en Economía.  Director General de Matía Fundazioa.
  • Fernando Fantova Azcoaga. Dr. en Sociología.  Consultor social.
  • Pilar Regato Pajares. Médica de Atención Primaria de Salud. Responsable del grupo de personas mayores de la SEMFYC.
  • María Izal Fernández de Troconiz. Dra. en Psicología. Catedrática. UAM.
  • Ignacio Montorio Cerrato. Dr. en Psicología. Catedrático. UAM.
  • Joseba Zalakain Hernández. Periodista. Director del SIIS.
  • Victoria Zunzunegui Pastor. Dra. en Epidemiología. Profesora honoraria de la U. Montreal.

Jubilares participa en un taller ciudadano en Santiago de Compostela para escuchar las demandas de las personas mayores

Presentación de la Asociación Jubilares al comienzo del taller ciudadano «¿Qué le pedirías a tu pueblo o ciudad para envejecer bien?».

La Asociación Jubilares participó el martes en los Diálogos del Futuro organizados por el Gobierno de España, la Representación de la Comisión Europea en España y la Oficina del Parlamento Europeo en España. La jornada, celebrada en Santiago de Compostela, ha girado en torno al “Futuro del Envejecimiento”, con el objetivo de promover el debate e informar sobre los retos y oportunidades que España y la Unión Europea afrontarán en las próximas décadas en relación con el envejecimiento de la población.

Los Diálogos sobre el Futuro son una iniciativa del Gobierno de España, la Comisión Europea, el Parlamento europeo y otras 70 instituciones públicas (ayuntamientos, fundaciones, gobiernos autonómicos y universidades) que quiere contribuir a generar una mirada prospectiva, impulsando conversaciones plurales e informadas sobre las oportunidades y los desafíos a los que se enfrentarán España y la UE en el mundo post-covid. Se están celebrando entre septiembre y noviembre del presente año en 17 ciudades de las 17 Comunidades Autónomas. Incluirán en total 100 mesas de debate, 37 talleres y numerosas reuniones de alto nivel en las que participarán más de 500 ponentes y todos los ciudadanos y ciudadanas que quieran sumarse de forma presencial o virtual. 

En la sesión organizada en Santiago de Compostela, la Asociación Jubilares ha sido entidad la encargada de facilitar el taller ciudadano “¿Qué le pedirías a tu pueblo o ciudad para envejecer bien?”, en el que las personas asistentes han planteado sus propuestas para lograr que nuestro entorno físico y social más próximo tenga en cuenta las demandas y necesidades de la ciudadanía a lo largo de todo el ciclo vital. Las preguntas han girado en torno a cómo mejorar la vivienda, el espacio público, los servicios sociales y sanitarios, así como la participación cívica y social de las personas mayores.

Entre las ideas y demandas compartidas en el taller ciudadano, destacan:

  • La accesibilidad física en viviendas, calles.
  • Hogares adecuados (por ejemplo, bien acondicionados térmicamente).
  • Buena vecindad: civismo.
  • Alternativas de vivienda no residenciales.
  • Atención al aislamiento (soledad no deseada).
  • Atención al medio rural, al que se considera olvidado frente a las ciudades: opciones de transporte, más servicios sociales.
  • Fomento de la autonomía personal.
  • Oportunidades reales para participar activamente en la sociedad, en lugar de recibir cuidados para “aparcarnos” y ser tratados “como niños”.
  • Coordinación sociosanitaria.
  • Atención primaria en sanidad reforzada: presencial, capaz de incidir en la prevención y la detección precoz de problemas (por ejemplo, de deterioro cognitivo).
  • Otorgar prioridad a la salud mental: mejorar la atención psicológica.
  • Atención a la brecha digital: formación a personas mayores.
  • Actividades educativas, culturales y de ocio pensadas por las propias personas mayores, no diseñadas sin contar con ellas por las Administraciones o las empresas subcontratadas, y mayor difusión (información) de las mismas.
  • Cambio cultural de las propias personas mayores, para que se cuiden más.

Quizá el mejor resumen de las intervenciones fue la frase pronunciada por una de las participantes: “Que se nos tenga presentes”.

En este enlace se puede ver el taller completo: https://youtu.be/PTz5cHZS0g0?t=4647

Presentado oficialmente el Plan Madrid Ciudad Amigable con las Personas Mayores 2021-23, cuya elaboración ha coordinado Jubilares

La vicealcaldesa de Madrid, Begoña Villacís, acompañada del Delegado de Familias, Igualdad y Bienestar Social, el Director General de Mayores y varios miembros del Consejo Sectorial de Personas Mayores, tras el acto de presentación del Plan Madrid Ciudad Amigable con las Personas Mayores 2021-23.

El 1 de octubre, coincidiendo con el Día Internacional de las Personas Mayores, se presentó oficialmente en el Ayuntamiento de Madrid el Plan de Acción Madrid Ciudad Amigable con las Personas Mayores 2021-23, cuya elaboración ha sido coordinada por la Asociación Jubilares. El plan, que consta de 109 acciones y 239 actuaciones, supone un coste total por encima de los 900 millones de euros.

La elaboración de este documento ha implicado una estrecha colaboración con decenas de profesionales del Ayuntamiento de prácticamente todas las áreas de gobierno. La Dirección General de Mayores del Área de Familias Igualdad y Bienestar Social del Ayuntamiento confió a finales de 2020 a la Asociación la gestión de un plan cuya elaboración se ha visto especialmente dificultada por las restricciones derivadas de la pandemia.

En la presentación del pasado día 1, el delegado de Familias, Igualdad y Bienestar Social, Pepe Aniorte, destacó la transversalidad del plan y la amplia participación. Aniorte subrayó que las dos grades líneas de acción del plan son intervención sobre la soledad no deseada y la atención a las familias cuidadoras. También apuntó como principales retos de la política municipal reorientarse para llegar a unas personas mayores cada vez más diversas y heterogéneas y estar más cerca para detectar y atender con rapidez las necesidades con los servicios domiciliarios.

Por su parte, el Director General de Mayores, Juan Carlos Pérez Aguilar, agradeció el trabajo de las áreas municipales y resaltó cono enfoques transversales del plan la heterogeneidad de las personas mayores, la igualdad de género y la equidad para evitar desigualdades entre los distritos de la ciudad.

En el acto también participaron la vicealcaldesa Begoña Villacís y varios miembros del Consejo Sectorial de Personas Mayores de Madrid.

Este plan supone dar continuidad al compromiso de Madrid con la Red de Ciudades y Comunidades Amigables de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Se trata del segundo plan de acción (el primero estuvo vigente entre 2017 y 2019) y supone entrar en la fase de mejora continua prevista por la metodología de la OMS, es decir, la renovación del compromiso de la ciudad con los principios y valores que inspiran esta red:

  • Respeto a la diversidad de capacidades, recursos, estilos de vida y preferencias de las personas mayores, que constituyen un colectivo heterogéneo.
  • Identificación y abordaje de las desigualdades de género, discapacidad, orientación sexual, estatus socioeconómico, origen étnico, religión/creencias, urbano/rural, etc.
  • Participación de las personas mayores en todos los ámbitos de la vida.
  • Valoración y promoción de su contribución a la sociedad.
  • Respeto a los derechos de las personas mayores
    para que envejezcan y mueran con dignidad.
  • Participación significativa de las personas mayores en el diseño y creación de las actuaciones para mejorar la amigabilidad en todas las etapas (establecimiento de la agenda, aplicación y evaluación). La creación de una ciudad o comunidad amigable con las personas mayores requiere colaboración y coordinación entre sectores y con diversas partes implicadas.
  • Enfoque participativo de abajo-arriba combinado con un compromiso político de arriba-abajo y dotación de recursos.
  • Enfoque de ciclo vital que apoye las relaciones intergeneracionales, la solidaridad y el apoyo mutuo.

Cabe recordar que la Asociación Jubilares es miembro del Grupo de Trabajo de la Red de Ciudades Amigables y lleva años coordinando la elaboración de diagnósticos y planes de acción relacionados con la amigabilidad proyectos para diversas ciudades (Guadalajara, Coslada, Fuenlabrada, Murcia, etc.).

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La Asociación Jubilares en el I Congreso de Economía Plateada

De izquierda a derecha, María Isabel Cartón (Asociación Jubilares), Mª Ángeles López Amado, directora general de Accesibilidad y Centros de la Junta de Extremadura y Paz Martín Rodríguez, directora del programa “Retos arquitectónicos ante la vejez” de la Fundación Arquitectura y Sociedad.

La Asociación Jubilares participó en el I Congreso de Economía Plateada, celebrado en Mérida los días 22 y 23 de septiembre. La entidad, representada en esta ocasión por María Isabel Cartón, coordinadora de proyectos, fue una de las integrantes de la mesa “Envejecer con calidad. Claves para crear espacios intergeneracionales”. La necesidad de redefinir la vejez como una etapa valiosa de la vida y, desde ahí, buscar los espacios más adecuados, centró la ponencia de Jubilares. En dicha ponencia también se destacó que la intergeneracionalidad o no de los espacios, también en el cohousing sénior, debe ser algo que surja de manera orgánica, natural en una comunidad, no un lema o una directriz impuesta.

En la mesa también participaron Paz Martín Rodríguez, directora del programa “Retos arquitectónicos ante la vejez” de la Fundación Arquitectura y Sociedad y el presidente de la Confederación Española de Organizaciones de Mayores (CEOMA), Juan Manuel Martínez. La moderación corrió a cargo de Mª Ángeles López Amado, directora general de Accesibilidad y Centros de la Junta de Extremadura. Paz Martín defendió que una buena arquitectura puede lograr vivienda, espacios públicos y de trabajo verdaderamente intergeneracionales. Por su parte, el presidente de CEOMA destacó la necesidad de generar espacios accesibles a todas las personas.

Durante las dos jornadas del Congreso, expertos de la Administración, la empresa privada y del ámbito universitario abordaron los retos inmediatos que supone el envejecimiento de la población. Los cuidados y la atención a la dependencia ocuparon buena parte de las ponencias. Así, Isabel Donado, de la Fundación New Health, abogó por desarrollar modelos de atención integrada, que incluyan el eje social y comunitario y no únicamente el sanitario. De hecho, defendió reinvertir gran parte de lo que se destina a sanidad a servicios sociales y comunitarios como forma más óptima de atender las necesidades de la población mayor.

En el ámbito laboral, Alberto Bokos (Plataforma 50) urgió a instituciones y empresas a que inviertan en hacer posible la transición profesional de las personas para permitir una vida laboral más larga. En su opinión, es necesario pasar “de un modelo trabajocéntrico a otro vitalista”.

En el congreso también hubo espacio para mostrar algunas iniciativas desde el ámbito municipal en la mesa “La Administración Local y el nuevo modelo organizativo de servicios sociales y mayores”. Íñigo Zubizarreta, director del Área de Acción Social del Ayuntamiento de Bilbao, que presentó “Bilbao + 60”, el tercer plan de acción de la ciudad como parte de su compromiso con la Red de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores de la Organización Mundial de la Salud proyecto de ciudades amigables. También intervino el director general de Mayores del Ayuntamiento de Madrid, Juan Carlos Pérez Aguilar, que esbozó el trabajo técnico que están realizando para cambiar el modelo de cuidados en la capital. Finalmente, Andrés Rodríguez, alcalde de Pescueza (Cáceres) desgranó el proyecto que ha convertido a su pueblo en referente con un proyecto que ha logrado personalizar los cuidados a las personas mayores, generando empleo y dinamizando la vida local.

El Congreso, organizado por la Institución Ferial de Extremadura (FEVAL), dedicó buena parte de sus ponencias a las oportunidades de negocio que se derivan de la creciente longevidad de la población. Entre estas oportunidades destacaron la formación para los mayores de 55 años y las personas cuidadoras, la prolongación de la vida laboral. Además, para el presidente del Comité Científico del Congreso, Iñaki Ortega, “es necesario fijar la atención en los aspectos positivos de la longevidad”.

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¿Por qué participo con 70 años en un proceso de construcción de un proyecto de vivienda colaborativa?

Jorge Miguel Morgenthaler Guggisberg*

Jorge Miguel Morgenthaler Guggisberg
Jorge Miguel Morgenthaler Guggisberg, un «activista mayor».

Un espectro recorre el mundo: el espectro de las protestas multitudinarias: Hong Kong, Tailandia, Egipto, Chile, Yemen, Túnez, Sudáfrica, Bielorrusia, Ucrania, Estados Unidos, Francia, Contra este espectro se han conjurado en santa jauría todas las potencias del mundo entero, Trump y Putin, Nicolás Ma(s)duro  y Jair Bolsonaro, los poderes fácticos de la banca e industrias/compañías  transnacionales. No hay uno solo de esos movimientos  a quien los adversarios gobernantes no motejen de extremistas, subversivos.

¿Qué tienen en común todos estos movimientos?

Quieren construir otro mundo más solidario. Quieren ser más respetuosos con la naturaleza y son conscientes del lugar humilde que los seres humanos tienen en el ecosistema de la Tierra y el cosmos. Quieren un mundo  más equitativo y más sencillo. Quieren retomar la vida en comunidades pequeñas donde el trueque, el comercio local y el apoyo mutuo de nuevo se coloquen en el centro de la vida humana. Quieren ser auténticas comunidades entre iguales. Quieren crear acceso a una vivienda digna fuera del circuito de la especulación donde la propiedad es una “vaca sagrada” que no se puede tocar.

“Esto es imposible”, nos dicen. Y nosotras/os contestamos: “Es necesario porque los recursos se están acabando.  ¿Qué pasará con las personas que vienen después de nosotras?”

Uno de estos miles de movimientos son las comunidades intencionales. Son grupos de personas que  deciden compartir algunos aspectos de la vida diaria con un propósito común. Y una forma de esas comunidades intencionales es la de las viviendas colaborativas. En España hay más de 200 proyectos en marcha, algunos de ellos ya son realidades. ¿De qué se trata? Solo voy a hablar desde mi óptica reducida, pero hay miles de referencias en internet, libros y congresos donde te puedes informar.

Yo me llamo Jorge, tengo 70 años y desde hace 6 años me acompaña la enfermedad de Parkinson. Me considero un activista mayor. Hace dos años empecé a reunirme con otras personas que nos interesábamos por las viviendas colaborativas. Al principio era como un coqueteo, un sí quiero, pero ¿con personas desconocidas?  Sin embargo la idea me atraía como un imán. Era poner en práctica ideas que llevaba años deseando realizar.

Hoy, dos años más tarde, solo sé que me faltan muchos conocimientos, muchas habilidades, innumerables cualidades que son imprescindibles.  Y me veo obligado a aprender todo el tiempo, a compartir y materializar ideas, plasmarlas y llevarlas a la práctica… pero parece que nunca se acaba y que no avanzo.

Sin embargo, tengo compañeras y compañeros de viaje que nos hemos encontrado trabajando en esa idea de compartir el resto de nuestras vidas en cualquier sitio que sea apto para una vida en común: campo, pueblo o ciudad. Porque para nosotras/os el grupo es más importante que el lugar, el cómo y el qué. He encontrado a gente maravillosa que ya lleva años viviendo en comunidades, practicando la sostenibilidad, la economía alternativa, el cocuidado entre vecinas y vecinos. Sin grandes alardes y aspavientos están construyendo un mundo nuevo (¿viejo?) en silencio. Simplemente lo están haciendo. ¡Qué increíble!

Jubilar Semilla del Norte
Miembros de Semilla del Norte

Estamos inmersos en un proceso de aprendizaje alucinante y continuo donde todos los días se abren puertas nuevas y nunca paramos de querer avanzar. Estamos aprendiendo que el resultado no es tan importante. Lo importante es el proceso, el viaje al centro de la comunidad humana y también el viaje al centro de cada uno, mi centro, mi interior, donde reconozco mis defectos y descubro virtudes que no sabía que tenía. Estamos aprendiendo sobre sociocracia, sobre construcciones bioclimáticas, reciclaje de aguas grises, baños secos, sobre permacultura, economía solidaria, energía alternativa, sobre el cuidado mutuo… ¡Tantas y tantas cosas!!!! Soñamos con la posibilidad de crear un acceso a una vivienda digna sin que tengamos que comprar o alquilar un espacio, sino donde  simplemente somos usuarios el tiempo que lo necesitemos.

Sentados alrededor y en el fuego de nuestra pasión descubrimos nuestro latir común, esas ondas electromagnéticas que nos hacen vibrar en otra dimensión, en ese algo que llamamos “nosotras/os”.

Jubilar Semilla del Norte
Reunión al aire libre de socios/as de Semilla del Norte.

Mi pequeño yo se ve transportado a un mundo rico en matices donde cada uno de los viajeros y viajeras aporta su grano de arena y el conjunto es más que la suma de los individuos. Y, cómo no, también chocamos, nos rozamos, nos confrontamos con nuestros egos, nuestras creencias limitadas sobre nosotros mismos, nuestras capacidades y potenciales. Mi dolor  y el de la otra persona es una llamada a la evolución, a ir más allá en los conflictos, transcender a un lugar común, encontrarnos a pesar de las diferencias.

Jubilar Semilla del Norte
Integrantes de la asociación Semilla del Norte durante una reunión

Hoy empiezo a vislumbrar que de los conflictos no tengo que huir más, que los conflictos son una oportunidad única para verme, conocerme y crecer. En nuestro proceso intentamos entender, comprender y asimilar las opiniones y maneras de las demás personas que están en el camino con nosotros y nosotras.

En el transcurso de este proceso de confrontación solo hay una salida: la transformación que se produce cuando muero a mis aspiraciones y deseos egocéntricos y aparece algo grande y valioso: el nosotras/os.

Miembros de Semilla del Norte brindan por la cooperativa de viviendas colaborativas o cohousing que van a constituir, un jubilar que ya tiene nombre: «El ciempiés»

Las viviendas colaborativas son un canto a la diversidad, un canto a la naturaleza, un canto a la solidaridad. Son una esperanza para los que vienen después al intentar crear un modelo sostenible que conserve los recursos naturales para las futuras generaciones. Sabemos que es solo un pequeño grano de arena dentro de un mundo que anhela la transformación del ser humano para así tener una oportunidad de seguir viajando con nuestro maravilloso ”hogar Gaia” a través del cosmos. Porque son muchos los seres (animales y plantas) que anhelan crecer y evolucionar con nosotras y nosotros. Hola, tengo 70 años, tengo Parkinson y soy un activista mayor. No sé si llegaré a vivir en la vivienda colaborativa. Pero tengo una gran esperanza y certeza: lo estamos intentando con todas nuestras fuerzas. Y eso me llena de alegría y orgullo. Me he preparado toda mi vida para este viaje. Y sé que el viaje es la meta.

Las Palmas de Gran Canaria, octubre de 2020

* Jorge Miguel Morgenthaler Guggisberg es miembro de la asociación Semilla del Norte, socia de Jubilares.

Portada de la revista

Un espacio por derecho

La revista Crónica de la solidaridad, que edita Cáritas de Valencia, dedicó su último número a los cuidados, definidos en el editorial como “un compromiso ético con nuestros y nuestras semejantes”. La Asociación Jubilares fue una de las firmas invitadas a participar en esta publicación junto con voces tan relevantes como la geriatra Ana Urrutia.

Con la columna “Un espacio por derecho”, María Isabel Cartón, socia de Jubilares, abogó por el cumplimiento del derecho constitucional a una vivienda digna, especialmente en el caso de las personas mayores. Este es el texto íntegro de dicha columna:

La Constitución Española consagra en dos de sus artículos el “derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada” y el bienestar de “los ciudadanos durante la tercera edad” mediante “un sistema de servicios sociales que atenderán sus problemas específicos de salud, vivienda, cultura y ocio”.

En el caso de las personas mayores, el incumplimiento del derecho a la vivienda es particularmente grave y una muestra flagrante de edadismo. Una vivienda digna es metáfora y materialización del espacio social que ocupamos. Privarnos y o renunciar a ella por ser mayores supone despreciar el regalo de la longevidad, precipitar la discapacidad y relegar el ejercicio de una plena ciudadanía.

¿Qué es una vivienda digna y adecuada? Puede ser una casa, un piso, una habitación (o varias) en un complejo residencial, un apartamento y zonas comunes en un cohousing, etc. Hay múltiples posibilidades siempre que nuestro hogar sea un espacio donde ejercer el derecho inalienable a la autonomía personal, a la intimidad, a desarrollar nuestro proyecto vital y a ser parte activa de una comunidad (barrio, pueblo, ciudad, país).

Afrontar el cuidado de las personas mayores desde la reivindicación del derecho a una vivienda digna es particularmente útil contra el edadismo: normaliza el hecho de envejecer al situarlo allí donde transcurren todas las etapas de la vida, nuestra casa. Toda política de cuidados seria debe partir de este derecho. También el autocuidado: asumir nuestra fragilidad presente y futura nos animará a planificar nuestro hogar y a exigir a los poderes públicos que lo garanticen con los apoyos necesarios.

El envejecimiento, un asunto global que atañe a toda la sociedad

En el mismo número de la revista de Cáritas de Valencia, la geriatra y gerontóloga Ana Urrutia concedió una entrevista en la que la abogó por “afrontar el envejecimiento como una oportunidad” y denunció el “problema oculto” de la soledad de muchas personas mayores que carecen de la autonomía y de una red social que les permita “atender sus necesidades básicas”.

Como fundadora y presidenta de la Fundación Cuidados Dignos, Urrutia subrayó la necesidad de cambiar el sistema actual de cuidados hacia el modelo de atención centrada en la persona y a abandonar actitudes paternalistas que contribuyan a infantilizar y silenciar a las personas mayores.

Crónica de la solidaridad (publicación completa en pdf)

La imagen es obra de Lucía Marhuenda para la portada de Crónica de la solidaridad (junio 2020).

Webinar: introducción a la sociocracia

El webinar, organizado por la Asociación Jubilares, tuvo lugar el jueves 18 de junio a las 12.00 en la plataforma Zoom. Pedro Martín de Hijas, miembro de Sociocracy for All y uno de los mejores expertos en sociocracia de España, compartió los principios básicos de esta metodología de gobierno y de toma de decisiones (ver presentación).

Puedes ver el webinar «Introducción a la sociocracia» en nuestro canal de Youtube.

La sociocracia proporciona herramientas para ayudar a todo tipo de organizaciones a autogestionarse. Por ello, la Asociación Jubilares consideró oportuno organizar un webinar monográfico para ofrecer instrumentos de mejora de la gobernanza a las cooperativas de jubilares que están en marcha en toda España y al mundo asociativo en general.

La parte final de la sesión estuvo dedicada a las preguntas de los participantes, que se interesaron especialmente por los requisitos personales y grupales para poder implantar la sociocracia y cómo esta puede ayudar a alcanzar consensos y gestionar conflictos, entre otros temas.

También despertó curiosidad un caso de éxito citado por Pedro Martín de Hijas: Buurtzorg («cuidado del vecindario» en neerlandés). Se trata de una organización de enfermería de barrio fundada en 2006 por Jos de Blok. Este enfermero decidió poner en marcha esta entidad como respuesta al modelo empresarial basado en la lógica de la economía de escala y centrado en los resultados económicos, que había tenido como consecuencia la degradación del trabajo de cuidados tanto para pacientes como para profesionales. En apenas siete años pasó de 10 a 7000 trabajadoras/es con resultados excelentes en cuanto a la calidad del servicio prestado.

El caso Buurtzorg cobró relevancia cuando el superventas Reinventar las organizaciones, de Frederic Laloux, lo mencionó como una experiencia innovadora en la construcción de organizaciones autogestionadas, más conscientes de su impacto social, tanto para sus plantillas como para la sociedad a la que prestan servicios.

Tal y como describe Laloux, desde el siglo XIX en Holanda el sistema sanitario contaba con una pieza fundamental: el enfermero de barrio, que trabajada codo a codo con la doctora de atención primaria y el hospital. En los años 90 este modelo comenzó a transformarse para ahorrar costes; esto supuso la concentración de las organizaciones que trabajaban en el ámbito de la enfermería y la progresiva desvinculación de los profesionales con sus pacientes; en nombre de la eficiencia se despersonalizaron los cuidados y con ello llegó el descontento de los profesionales de la enfermería y de sus pacientes: se recortaron los tiempos de atención, los cuidados recaían en personas desconocidas por la gran rotación de personal, se abrieron centrales de llamadas y se multiplicó la estructura de personal directivo. Aunque todo ello seguía la ortodoxia económica, muy pronto se vio que era incompatible con unos cuidados de calidad.

Frederic Laloux explica cómo se organiza esta entidad holandesa pionera en entender el fracaso del taylorismo impuesto al sector de los cuidados. Y, lo más importante, en crear una alternativa. «En Buurtzorg los enfermeros se organizan en grupos de 10 a 12 personas, que atienden a unos 50 pacientes en total dentro de barrios pequeños. El equipo se encarga de todas las tareas que antes estaban fragmentadas en múltiples departamentos y se ocupan no solo de proporcionar cuidados, sino también de decidir cuántos y a qué pacientes atienden, se ocupan de los trámites de admisión, planificación de horarios de trabajo y vacaciones y de las tareas administrativas. También dónde alquilan una oficina y cómo la decoran. Establecen el mejor modo de coordinarse con la comunidad local, con doctoras, farmacias y los hospitales locales».

Más información sobre Buurtzorg (inglés).

Instrucciones Previas, Voluntades Anticipadas, Testamento Vital

Tras el último artículo «La persona: atención y autonomía«, la profesora Carmen Meléndez describe en esta ocasión varios aspectos y herramientas legales fundamentados en el principio de autonomía y el derecho a decidir sobre nuestra propia vida:

Por: Mª del Carmen Meléndez Arias. Doctora en Derecho, Abogada
carmenmelendezarias@gmail.com

Derecho a conocer y decidir

La irrupción de la autonomía de la voluntad en el ámbito sanitario cambia la relación médico paciente, pasando este último de mero receptor de cuidados a consumidor y usuario de los servicios sanitarios. El efecto inmediato es derecho a conocer en todo momento su situación clínica, las alternativas posibles en la atención de su enfermedad, y la posibilidad de decidirse por una u otra opción.

Surge así la figura del consentimiento informado, definido por primera vez por la Ley General de Sanidad de 25 de abril de 1986, en los apartados 5 y 6 del artículo 10, como: el derecho del paciente, y en su defecto si no se encuentra en plenas facultades, a ser informado del diagnóstico, pronostico y tratamiento de su enfermedad, y a aceptar o no su aplicación.

Para entendernos, cuando se nos va a practicar una prueba médica o una intervención quirúrgica, el médico después de informarnos del alcance nos presenta un documento a firmar, a fin de que prestemos nuestro consentimiento.

Por si pierdo facultades

En 2002, la Ley Básica reguladora de la Autonomía del paciente y Derechos y Obligaciones en materia de información y documentación clínica, introduce las instrucciones previas o voluntades anticipadas, como instrumento de previsión del consentimiento informado en el caso de una situación futura de pérdida de facultades.

El testamento vital es el precedente de las instrucciones previas, utilizado como documento sencillo, en muchos casos era una simple tarjeta, en el que el declarante manifestaba su voluntad respecto a la aplicación de ciertos tratamientos, autorizando la donación de sus órganos.

Senior lady writing

Las instrucciones previas es un documento más completo en el que se puede prever más cuestiones.

El contenido son todos los extremos relativos al cuidado y tratamiento de la salud, como urgencias vitales, críticas e irreversibles, aplicación o no de tratamientos agresivos, experimentales o cruentos, recepción de órganos, y tratamiento de la enfermedad terminal.

Respecto al fallecimiento, el destino del cuerpo, donación de órganos para trasplante, fines terapéuticos o investigación, la forma de las exequias: incineración o enterramiento.

Otras disposiciones de interés son la previsión del ingreso en un centro residencial o de cualquier carácter en determinadas circunstancias, a fin de evitar el desamparo del artículo 239 del Código Civil, y el trámite judicial del internamiento involuntario. También puede designarse preventivamente un tutor, para el supuesto de que sea necesaria la modificación de la capacidad.

El documento puede prever todos los extremos e instrucciones que el interesado estime oportuno, con los únicos límites previstos con carácter general para todas las estipulaciones fruto del ejercicio de la autonomía de la voluntad en el artículo 1255 del Código Civil: es decir, las contrarias a la ley, entendiendo por tales las tipificadas como delito; o las contrarias a la moral, en el ámbito sanitario, aquellas acciones que no se correspondan con la Lex  Artis o buenas prácticas médicas.

Por último, no son de aplicación las opciones que no se correspondan con los supuestos de hecho previstos por el declarante.

Partes implicadas

Tres son las partes implicadas en el documento: el declarante, futuro paciente, que manifiesta su voluntad respecto a las cuestiones expuestas. Deberá tener plena capacidad de obrar, o al menos suficiente para discernir el alcance y significado del contenido de las estipulaciones.

El interlocutor, persona designada por el declarante para dar a conocer la existencia del documento de instrucciones previas, asumiendo el deber de transmitirlas cuando aquel no esté en condiciones de hacerlo por sí mismo. Su función no será en ningún caso interpretar las previsiones, ni podrá tomar decisiones que no se correspondan con el literal del contenido o con situaciones y supuestos no contemplados, limitándose a garantizar el cumplimiento de lo dispuesto.Su estatus no es el de un representante legal, aunque puede ser un mandatario sin representación.

El destinatario o destinatarios, son los profesionales médicos y sanitarios, encargados en su momento de la atención y cuidado del declarante, de identidad indeterminada al formular el documento.

Cómo lo hago

En cuando a la forma, no existe requisito legal de solemnidad, al objeto facilitar al máximo el ejercicio de la autonomía del paciente y el cumplimiento de su voluntad, siendo válidas incluso las transmitidas verbalmente a un familiar o allegado o incluso al profesional médico.

Las opciones son: documento público otorgado ante notario;  o privado, ante tres testigos mayores de edad con capacidad de obrar plena, sin relación de parentesco hasta el segundo grado, ni vinculación por relación patrimonial, obligacional o de dependencia de cualquier tipo con el declarante; o ante el  cargo administrativo designado por el órgano competente en sanidad en la comunidad autónoma respectiva.

El  documento de instrucciones previas se inscribirá en el Registro Autonómico correspondiente al domicilio del declarante, constando a su vez en el Registro Nacional dependiente del Ministerio de Sanidad, creado el 30 de marzo de 2003, y regulado por el Real Decreto 124/2007, de 2 de febrero.

Las instrucciones previas pueden ser modificadas o revocadas en cualquier momento, sin problema siempre que el declarante lo desee, dejando constancia por escrito y registrando el nuevo documento.

En el supuesto de pérdida de facultades, la modificación o revocación corresponderá al Juez, previa apreciación de que las estipulaciones constituyen un grave perjuicio para el declarante en el procedimiento oportuno, adoptando con carácter cautelar y definitivo las que se estimen adecuadas a su bienestar.

Debemos tener en cuenta que, estamos en el ámbito de los Derechos Personalísimos o de la Personalidad: Derecho a la Vida, a la Salud, y a la Integridad física y psíquica, cuestiones sumamente delicadas y de difícil interpretación.

Ciudades «trampa», ese objeto de deseo

Las ciudades Invisibles  - copia (2)

@acafeole

LAS CIUDADES Y EL DESEO. 5

Hacia allí, después de seis días y seis noches, el hombre llega a Zobeida, ciudad blanca, bien expuesta a la luna, con calles que giran sobre sí mismas como un ovillo. Esto se cuenta de su fundación: hombres de naciones diversas tuvieron un sueño igual, vieron una mujer que corría de noche por una ciudad desconocida, la vieron de espaldas, con el pelo largo, y estaba desnuda. Soñaron que la seguían. A fuerza de vueltas todos la perdieron. Después del sueño buscaron aquella ciudad; no la encontraron pero se encontraron ellos; decidieron construir una ciudad como en el sueño. En la disposición de las calles cada uno rehizo el recorrido de su persecución; en el punto donde había perdido las huellas de la fugitiva, cada uno ordenó de otra manera que en el sueño los espacios y los muros, de modo que no pudiera escapársele más. Esta fue la ciudad de Zobeida donde se establecieron esperando que una noche se repitiese aquella escena. Ninguno de ellos, ni en el sueño ni en la vigilia, vio nunca más a la mujer. Las calles de la ciudad eran aquellas por las que iban al trabajo todos los días, sin ninguna relación ya con la persecución soñada. Que por lo demás estaba olvidada hacia tiempo.  Nuevos hombres llegaron de otros países, que habían tenido un sueño como el de ellos, y en la ciudad de Zobeida reconocían algo de las calles del sueño, y cambiaban de lugar galerías y escaleras para que se parecieran más al camino de la mujer perseguida y para que en el punto donde había desaparecido no le quedara modo de escapar.  Los que habían llegado primero no entendían qué era lo que atraía a esa gente a Zobeida, a esa fea ciudad, a esa trampa.

(Italo Calvino, Las Ciudades Invisibles)

Leemos entre líneas el terrible el sueño de esos urbanistas, «hombres de naciones diversas», que a menudo terminan por construir trampas para todos, solo por intentar recrear su propio recuerdo.
Bien mirado, podría referirse el texto a ese funesto deseo de aislamiento en adosado con escalera y jardin de 10m², o a esas barriadas de vacías «calles que giran sobre sí mismas» (¿las miles de esa web genial, Nación Rotonda?). Quizá el relato habla de quienes de una u otra forma soñaron que sus deseos se harían realidad tan solo construyendo muros, como si de un asunto «inmobiliario» se tratara la vida. Asunto que así enfocado se convierte en «trampa».

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¿Cuál es el objeto de deseo de este lugar? ¿Podemos realmente aquí envejecer?

Tantas personas disfrutamos de iguales deliciosos sueños… Si llegamos a encontrarnos, ¿seremos capaces de compartir esos recuerdos y construir, juntas, comunidad donde ser verdaderamente libres?