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Instrucciones Previas, Voluntades Anticipadas, Testamento Vital

Tras el último artículo “La persona: atención y autonomía“, la profesora Carmen Meléndez describe en esta ocasión varios aspectos y herramientas legales fundamentados en el principio de autonomía y el derecho a decidir sobre nuestra propia vida:

Por: Mª del Carmen Meléndez Arias. Doctora en Derecho, Abogada
carmenmelendezarias@gmail.com

Derecho a conocer y decidir

La irrupción de la autonomía de la voluntad en el ámbito sanitario cambia la relación médico paciente, pasando este último de mero receptor de cuidados a consumidor y usuario de los servicios sanitarios. El efecto inmediato es derecho a conocer en todo momento su situación clínica, las alternativas posibles en la atención de su enfermedad, y la posibilidad de decidirse por una u otra opción.

Surge así la figura del consentimiento informado, definido por primera vez por la Ley General de Sanidad de 25 de abril de 1986, en los apartados 5 y 6 del artículo 10, como: el derecho del paciente, y en su defecto si no se encuentra en plenas facultades, a ser informado del diagnóstico, pronostico y tratamiento de su enfermedad, y a aceptar o no su aplicación.

Para entendernos, cuando se nos va a practicar una prueba médica o una intervención quirúrgica, el médico después de informarnos del alcance nos presenta un documento a firmar, a fin de que prestemos nuestro consentimiento.

Por si pierdo facultades

En 2002, la Ley Básica reguladora de la Autonomía del paciente y Derechos y Obligaciones en materia de información y documentación clínica, introduce las instrucciones previas o voluntades anticipadas, como instrumento de previsión del consentimiento informado en el caso de una situación futura de pérdida de facultades.

El testamento vital es el precedente de las instrucciones previas, utilizado como documento sencillo, en muchos casos era una simple tarjeta, en el que el declarante manifestaba su voluntad respecto a la aplicación de ciertos tratamientos, autorizando la donación de sus órganos.

Senior lady writing

Las instrucciones previas es un documento más completo en el que se puede prever más cuestiones.

El contenido son todos los extremos relativos al cuidado y tratamiento de la salud, como urgencias vitales, críticas e irreversibles, aplicación o no de tratamientos agresivos, experimentales o cruentos, recepción de órganos, y tratamiento de la enfermedad terminal.

Respecto al fallecimiento, el destino del cuerpo, donación de órganos para trasplante, fines terapéuticos o investigación, la forma de las exequias: incineración o enterramiento.

Otras disposiciones de interés son la previsión del ingreso en un centro residencial o de cualquier carácter en determinadas circunstancias, a fin de evitar el desamparo del artículo 239 del Código Civil, y el trámite judicial del internamiento involuntario. También puede designarse preventivamente un tutor, para el supuesto de que sea necesaria la modificación de la capacidad.

El documento puede prever todos los extremos e instrucciones que el interesado estime oportuno, con los únicos límites previstos con carácter general para todas las estipulaciones fruto del ejercicio de la autonomía de la voluntad en el artículo 1255 del Código Civil: es decir, las contrarias a la ley, entendiendo por tales las tipificadas como delito; o las contrarias a la moral, en el ámbito sanitario, aquellas acciones que no se correspondan con la Lex  Artis o buenas prácticas médicas.

Por último, no son de aplicación las opciones que no se correspondan con los supuestos de hecho previstos por el declarante.

Partes implicadas

Tres son las partes implicadas en el documento: el declarante, futuro paciente, que manifiesta su voluntad respecto a las cuestiones expuestas. Deberá tener plena capacidad de obrar, o al menos suficiente para discernir el alcance y significado del contenido de las estipulaciones.

El interlocutor, persona designada por el declarante para dar a conocer la existencia del documento de instrucciones previas, asumiendo el deber de transmitirlas cuando aquel no esté en condiciones de hacerlo por sí mismo. Su función no será en ningún caso interpretar las previsiones, ni podrá tomar decisiones que no se correspondan con el literal del contenido o con situaciones y supuestos no contemplados, limitándose a garantizar el cumplimiento de lo dispuesto.Su estatus no es el de un representante legal, aunque puede ser un mandatario sin representación.

El destinatario o destinatarios, son los profesionales médicos y sanitarios, encargados en su momento de la atención y cuidado del declarante, de identidad indeterminada al formular el documento.

Cómo lo hago

En cuando a la forma, no existe requisito legal de solemnidad, al objeto facilitar al máximo el ejercicio de la autonomía del paciente y el cumplimiento de su voluntad, siendo válidas incluso las transmitidas verbalmente a un familiar o allegado o incluso al profesional médico.

Las opciones son: documento público otorgado ante notario;  o privado, ante tres testigos mayores de edad con capacidad de obrar plena, sin relación de parentesco hasta el segundo grado, ni vinculación por relación patrimonial, obligacional o de dependencia de cualquier tipo con el declarante; o ante el  cargo administrativo designado por el órgano competente en sanidad en la comunidad autónoma respectiva.

El  documento de instrucciones previas se inscribirá en el Registro Autonómico correspondiente al domicilio del declarante, constando a su vez en el Registro Nacional dependiente del Ministerio de Sanidad, creado el 30 de marzo de 2003, y regulado por el Real Decreto 124/2007, de 2 de febrero.

Las instrucciones previas pueden ser modificadas o revocadas en cualquier momento, sin problema siempre que el declarante lo desee, dejando constancia por escrito y registrando el nuevo documento.

En el supuesto de pérdida de facultades, la modificación o revocación corresponderá al Juez, previa apreciación de que las estipulaciones constituyen un grave perjuicio para el declarante en el procedimiento oportuno, adoptando con carácter cautelar y definitivo las que se estimen adecuadas a su bienestar.

Debemos tener en cuenta que, estamos en el ámbito de los Derechos Personalísimos o de la Personalidad: Derecho a la Vida, a la Salud, y a la Integridad física y psíquica, cuestiones sumamente delicadas y de difícil interpretación.

Ciudades “trampa”, ese objeto de deseo

Las ciudades Invisibles  - copia (2)

@acafeole

LAS CIUDADES Y EL DESEO. 5

Hacia allí, después de seis días y seis noches, el hombre llega a Zobeida, ciudad blanca, bien expuesta a la luna, con calles que giran sobre sí mismas como un ovillo. Esto se cuenta de su fundación: hombres de naciones diversas tuvieron un sueño igual, vieron una mujer que corría de noche por una ciudad desconocida, la vieron de espaldas, con el pelo largo, y estaba desnuda. Soñaron que la seguían. A fuerza de vueltas todos la perdieron. Después del sueño buscaron aquella ciudad; no la encontraron pero se encontraron ellos; decidieron construir una ciudad como en el sueño. En la disposición de las calles cada uno rehizo el recorrido de su persecución; en el punto donde había perdido las huellas de la fugitiva, cada uno ordenó de otra manera que en el sueño los espacios y los muros, de modo que no pudiera escapársele más. Esta fue la ciudad de Zobeida donde se establecieron esperando que una noche se repitiese aquella escena. Ninguno de ellos, ni en el sueño ni en la vigilia, vio nunca más a la mujer. Las calles de la ciudad eran aquellas por las que iban al trabajo todos los días, sin ninguna relación ya con la persecución soñada. Que por lo demás estaba olvidada hacia tiempo.  Nuevos hombres llegaron de otros países, que habían tenido un sueño como el de ellos, y en la ciudad de Zobeida reconocían algo de las calles del sueño, y cambiaban de lugar galerías y escaleras para que se parecieran más al camino de la mujer perseguida y para que en el punto donde había desaparecido no le quedara modo de escapar.  Los que habían llegado primero no entendían qué era lo que atraía a esa gente a Zobeida, a esa fea ciudad, a esa trampa.

(Italo Calvino, Las Ciudades Invisibles)

Leemos entre líneas el terrible el sueño de esos urbanistas, “hombres de naciones diversas”, que a menudo terminan por construir trampas para todos, solo por intentar recrear su propio recuerdo.
Bien mirado, podría referirse el texto a ese funesto deseo de aislamiento en adosado con escalera y jardin de 10m², o a esas barriadas de vacías “calles que giran sobre sí mismas” (¿las miles de esa web genial, Nación Rotonda?). Quizá el relato habla de quienes de una u otra forma soñaron que sus deseos se harían realidad tan solo construyendo muros, como si de un asunto “inmobiliario” se tratara la vida. Asunto que así enfocado se convierte en “trampa”.

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¿Cuál es el objeto de deseo de este lugar? ¿Podemos realmente aquí envejecer?

Tantas personas disfrutamos de iguales deliciosos sueños… Si llegamos a encontrarnos, ¿seremos capaces de compartir esos recuerdos y construir, juntas, comunidad donde ser verdaderamente libres?

Jubilar en Andalucía con la Fundación Innoves

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Estamos felices de anunciar que la Fundación Innoves y la Asociación Jubilares hemos firmado un acuerdo de colaboración por el cual se aúnan esfuerzos con el objetivo de apoyar al sector de la construcción creando un proyecto piloto de Cohousing senior.

El proyecto se llevará a cabo bajo fórmulas de cooperativa y de empresas de Economía Social y la colaboración tendrá al menos una duración de 3 años.

El convenio incluye asimismo la creación de un marco de colaboración generalizado entre ambas entidades, adecuado al proyecto Estrategias de Servicios a la Sociedad de Fundación Innoves, subvencionado por la Consejería de Economía y Conocimiento de la Junta de Andalucía, dando apoyo al sector sociosanitario de modelo de Atención Integral y Centrada en la Persona (AICP), e integrando cooperativas de trabajo como fórmula sostenible en el proyecto.

innovesFUNDACIÓN INNOVES está promovida por CEPES Andalucía (ACES, AGT, APROA, CADAES, CEMPE ANDALUCÍA, COAG ANDALUCÍA, EIDA, EMCOFEANTRAN, FAECA, FEANSAL, FEAPS ANDALUCÍA, FEDECCON, FEDERACIÓN DE MUTUALIDADES DE PREVISIÓN SOCIAL DE ANDALUCÍA, FEMPES, FUNDACIÓN PM40, UPA-ANDALUCÍA) y FAECTA.

 

Las personas y las cosas

Vivimos en una sociedad marcada por el consumismo, acosados por una publicidad diseñada para prometernos una vida mejor si compramos un coche, unos zapatos o una colonia. A nuestro alrededor es frecuente ver cómo se busca alivio a las frustraciones de la vida cotidiana a través de la acumulación y en especial de la compra de nuevos objetos. Estas compras compulsivas, totalmente desconectadas de cualquier necesidad real, producen un consuelo pasajero que pronto necesitará ser repetido, produciendo un absurdo e insostenible bucle.

Quiero-montones-de-cosas

Este exceso materialista viene provocando de manera natural una variada gama de reacciones.
Entre las más radicales podemos mencionar la de los llamados Minimalistas de Ohio. Leíamos en la revista Yorokubu el artículo “Cómo desprenderse de las posesiones que nos poseen”. En él se nos cuenta la historia de Joshua Fields y Ryan Nicodemus, que decidieron un día arrojar por la borda sus pertenencias materiales y contaron en su blog la experiencia y escribieron varios libros superventas. Se ha dicho de ellos que vienen a tomar el relevo de Thoreau, esta vez en un mundo con WIFI.
En ocho meses se desprendieron del 90% de sus posesiones materiales: “Tenía mucho apego emocional a mis cosas. Pero una vez que cogí marcha, se hizo más fácil y me di cuenta de que podía deshacerme de cosas que antes me parecían imprescindibles, como esos objetos de valor sentimental que guardas año tras año, pero que no te aportan ningún valor real.”
No queremos entrar a valorar las opciones de vida que van en la línea del desprenderse de todo sin más. Salir de la ciudad, buscar un pedazo de tierra y vivir en soledad (aún con ADSL) comiendo lo cultivado por uno mismo nos parece una opción respetable, aunque en principio no aconsejaríamos la soledad ni, sobre todo, el aislamiento.

Una postura más matizada es el pensamiento de Serge Latouche, que cree que es el tiempo del decrecimiento: reducción del consumo y de la producción económica para lograr un mundo más sostenible, mediante la aplicación de principios más adecuados a una situación de recursos limitados: escala reducida, relocalización, eficiencia, cooperación, autoproducción e intercambio, durabilidad y sobriedad. “Es posible vivir mejor con mucho menos”, dice Latouche.

Por otra parte, una idea que se va extendiendo a gran velocidad es la que subyace a todo un amplio catálogo de opciones de consumo colaborativo: el de la prioridad del “uso” sobre la “posesión” (“Tener o disfrutar” se titulaba el número de la revista esPosible). En un mundo con recursos limitados se hace imprescindible ser eficiente también en el consumo, ser austeros y compartir para un desarrollo (no necesariamente “crecimiento”) sostenible.

Lo que todas estas posturas ponen en cuestión es la relación que tenemos con nuestras posesiones. Resulta indudable que establecemos vínculos emocionales con los objetos, que asociamos indisolublemente a recuerdos de personas, lugares o etapas vitales. Sin embargo, si hablamos de aliviar frustraciones, de sobrellevar las contradicciones o limitaciones que la realidad nos pone delante, no hay nada mejor que las personas.

En la generación de una comunidad de mayores (“jubilar“) es importante tener claro el papel de cada agente. Mis cosas, las que realmente necesito o aprecio, con todos los recuerdos que llevan asociadas, juegan un papel clave para ambientar mi nuevo lugar de residencia, para ayudar a convertirlo en mi casa. Por este motivo es importante que no estén sólo en mi espacio privado, sino que se integren también en las zonas comunes, que igualmente son mi casa. De esta manera, compartiendo parte de nuestras cosas, optimizamos su uso a la vez que nos siguen acompañando como han hecho siempre.

Pero si la presencia de mis cosas me ayuda a encontrarme a gusto, es la presencia de los vecinos la que sirve de soporte emocional, con quien compartir la diversión y las dudas, las conversaciones profundas y los chascarrillos, la vida con sus grandes y pequeñas cosas.

Ecos del cambio con Jubilares

A través de Ecocentro TV se ha emitido una entrevista a Miguel Ángel Mira, presidente de la asociación Jubilares, donde en tan solo 6 minutos podéis encontrar un breve resumen del modelo jubilar, el senior cohousing, qué labores realiza nuestra asociación, qué valores la inspiran:

Como comenta Miguel Ángel, la iniciativa de los propios usuarios y la autogestión de las comunidades es la que garantiza la autonomía, derecho subjetivo de ciudadanía desde la última Ley de dependencia, en cualquier momento de la vida. Y es que, a diferencia de las experiencias en otros países, un jubilar es un “senior cohousing” que puede comprenderse como equipamiento de bienestar social por el hecho de dar consideración al tema asistencial; un jubilar es vivienda para toda la vida. Como también se explica aquí, el protagonismo de las personas mayores se extiende a nuestra propia organización como asociación.

Tratamos de pequeñas iniciativas transformadoras de la realidad a escala más amplia. Son, en ese sentido, “ecos” de un cambio global. Las comunidades que proponemos son, como explica Miguel Ángel, “sitios inspiradores de valores como la colaboración, la autoayuda mutua, la solidaridad, los principios que tiene una cooperativa. (…) Son máquinas de transformar la sociedad”.

En este espacio audiovisual, “Ecos del cambio”, se presentan propuestas quea nivel cultural, político, económico y social pretenden dar respuestas a problemas de nuestro mundo actual: nuevas formas de consenso, de democracia o de comunicación, la economía solidaria, la banca ética, la vida sana, la tecnología limpia, nuevas formas de emprender, de producir, de relacionarse en sociedad, de hacer justicia, de tratar a la naturaleza y al prójimo, de crecer, de recuperar el contacto con lo más verdaderamente humano.