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¿Tu ciudad, amigable con las personas mayores? Tú eres responsable

El «tú» del título no es solo una opción de estilo. Apelamos a tu responsabilidad personal…

logo-ciudades_final-1En otras ocasiones hemos comentado sobre el proyecto de la OMS de la Red de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores. Ahí puedes leer sobre el origen, sus principios (inclusión, diversidad, dignidad y opción de vida, autonomía… ) y objetivo final (prolongación de la vida libre de dependencia).

Recordamos que se trata de un proyecto de la OMS, liderado en España por IMSERSO. A día de hoy ya son 35 ayuntamientos que en España los que se han comprometido para ser «ciudad amigable». Aprovechando que el jueves pasado participamos en la interesantísima jornada de la semana pasada sobre «¿Cómo ser una ciudad amigable para las personas mayores? hoy el foco lo ponemos en el rol que, dentro de la Red, juegas tú mismo.

Y es que, como recordaba Carlos Martínez, de UDP, «llamar amigo es interesarse por él, echar una mano, colaborar… amar». El proyecto de Ciudades Amigables es así un proyecto de solidaridad intergeneracional (sirve a todas las personas, no solo a las de mayor edad) que necesariamente te implica a ti. Porque nadie puede imponer la amistad…

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Mapa de ciudades españolas adheridas a la Red Mundial. Obtenida de IMSERSO, junio de 2014

Es la gran novedad de este proyecto, que te incumbe no solo como receptor, consumidor u objeto de programas destinados a personas mayores y a ciudadanos y ciudadanas en general, sino a ti como principal partícipe.

Lo definitorio de esta pionera experiencia esencialmente local y al tiempo global, es que tratamos de un proceso participativo, donde la OMS, el IMSERSO, tu ayuntamiento, tu asociación de vecinos y, sobre todo, tú mismo, trabajáis en equipo.

Sobre la jornada comentada, te recomendamos la crónica de la revista Autonomía Personal. Así nos centramos en lo que más nos interesa: qué puedes hacer tú para que tu ciudad sea amigable con las personas mayores (… con las personas).

La iniciativa es tuya

Tradicionalmente en las políticas cuyo objetivo son las personas mayores «se cocinan los platos y se nos invita a la mesa, pero no se nos ha dado la oportunidad de elegir el menú». Así lo expresaba Luis Martín Pindado el jueves pasado. Nosotros añadiríamos aún más: ¿por qué no nos dejan entrar en la cocina? ¿e incluso comprar los ingredientes en el mercado? Pues bien, el proyecto de Red de Ciudades Amigables es facilitador de todo ello. El proceso de inclusión, como decía Carmen Rodríguez (Santander, ciudad amigable), comienza ya en la toma de decisiones.

Seguramente tienes cosas que decir acerca de la «amigabilidad» de tu ciudad para con las personas mayores. No se trata solo de un problema de accesibilidad, quizá has observado que «los impresos oficiales son difíciles de leer, y hasta de comprender». Quizá echas en falta espacios adecuados para desarrollar actividades que necesitas, a lo mejor la farmacia está demasiado lejos, quizá el transporte, o la falta de sombras en la calle, el desconocimiento de las nuevas tecnologías… no facilitan tu vida diaria. Posiblemente no es nada de esto, y sí otras muchas cosas que tú sí sabes.

No hace falta esperar a que los servicios municipales pongan en marcha el proceso. Tienes la posibilidad de instar a tu corporación local a incorporarse a la red. Muchas no lo habrán hecho por desconocimiento. Se trata de que la alcaldía firme una carta de compromiso con la Red. Es recomendable que haya amplia mayoría por parte de los representantes políticos, pues es un proyecto a largo plazo. Una vez hecho esto hay que poner en marcha las cuatro fases:

La reflexión y las propuestas son tuyas

  • Áreas ciudades amigablesFase 1 (años 1-2): se crea el mecanismo que servirá a la participación de las personas mayores (tú mismo) en el ciclo de la Red, se hará una evaluación inicial para observar si la ciudad está adaptada, se formula un plan de acción que incluirá el método de evaluación del progreso del plan.

El proyecto tiene un enfoque participativo ascendente: parte de la experiencia de las personas mayores, de tu propia experiencia, sobre qué es o no amigable. Para ello, mediante la organización de grupos focales, se realiza una investigación en la que tendrás que responder, junto con otras personas, organizaciones sociales, proveedores de servicios… a unas preguntas que, para mayor facilidad, forman parte de un protocolo previamente elaborado.

El grupo focal lo formáis unas 8-10 personas, de distinto estatus, edad, etc. Las cuestiones se plantean en torno a las 8 áreas del gráfico, y tienen un efecto de impacto múltiple (la mejora del transporte quizá podría conllevar una mejora en tu dieta, que a su vez mejora tu salud, con ello la economía de la población, que facilita un mejor transporte…)

El desarrollo de los programas, la evaluación y la redefinición pueden ser tuyas

La evaluación arroja interesantes propuestas. La semana pasada nos contaban los responsables de los ayuntamientos más avanzados (Bilbao, Zaragoza…) que aquéllas suelen ser «moderadas y sensatas». Geoff Green (asesor de la OMS) recordaba cómo muchas de las medidas propuestas ni siquiera tienen coste económico. Y es que seguramente cuando sientes de forma responsable que tu voz servirá efectivamente a la mejora de tu ciudad, tu visión se vuelve ambiciosa pero realista.

  • Fase 2 (años 3-5): Las propuestas afectan de forma transversal a las áreas del protocolo de Vancouver pero también a las áreas de gestión del ayuntamiento (urbanismo, servicios sociales, movilidad, etc.). Con ello se definen ejes de intervención, luego programas y finalmente los proyectos que formarán parte de un plan de acción.

10141794556_e36f805742Reconozcámoslo, no en todos los municipios se ha dado este paso de forma absolutamente participativa. En algunos de ellos el Ayuntamiento o las empresas contratadas a tal fin han elaborado dicho plan de acción por sí mismas, contando solo con métodos de participación ciudadana en la evaluación inicial.  A veces cuesta el trabajo en las distintas áreas municipales. En varios casos la participación es aún escasa. Sería recomendable (insiste tú mismo) que tú sigas interviniendo en cada uno de los pasos: los programas, los proyectos, la reelaboración o rediseño de éstos, etc. Todo de una forma reiterativa y con el apoyo continuo de los partidos políticos con representación, las distintas áreas de gobierno…

En Zaragoza, por ejemplo, un grupo de trabajo, nuevamente con la participación de personas como tú, valida las propuestas que ha desarrollado el área de gobierno del ayuntamiento. Además, las personas mayores son las que también priorizan las acciones a emprender. Así el proceso es completamente transparente y participativo.

Otro ejemplo para ilustrar una participación a varios niveles: en Manresa el proyecto art k’suma provino de las propuestas de los grupos focales sobre la necesidad de programas intergeneracionales. Una concreción de ello es la beca anual a una iniciativa artística de tipo intergeneracional, donde nuevamente participan las personas mayores. Este vídeo y el mural que se describe en él fueron realizados por dos chicas y su abuela, con la ayuda de otras 15 personas mayores. El tema de la pintura también es pertinente: la evolución del ser humano a lo largo de toda su vida…

La evaluación y mejora es cosa tuya

  • coverNew-engFase 3 (año 5): Se envía a la OMS un informe sobre los progresos realizados, que será evaluado con los indicadores definidos en la primera fase.
  • Fase 4. Mejora continua: si se comprueba que tu ciudad ha hecho progresos, pasará a una fase de mejora continua, y será invitada a elaborar un nuevo plan de acción de hasta 5 años de duración. Tu ciudad pertenecerá a la Red mientras exista el compromiso de ejecutar nuevos ciclos

Tú decidiste en la fase 1 los indicadores con que se evalúan los resultados. Tú puedes continuar desde tu propia posición, en un proceso de mejora continua.

Una gran responsabilidad, sí, pero tienes ayuda

Pertenecer a la Red de Ciudades Amigables no es una «etiqueta» que pueda colocarse con fines electoralistas. Es un proceso continuo que solo es viable si tú mismo asumes el compromiso y trabajas para esa mejora del medio. El cartel de la red canadiense lo expresa con humildad: «en camino hacia las comunidades amigables con las personas mayores».

Este camino es compromiso de todas la comunidad, también la tuya. Como suele decir Paca Tricio, presidenta de la Unión Democrática de Pensionistas, las personas mayores ya estamos cansadas de tanto estudio, proyección… ¿Cuándo vamos a hacer algo? Si te abruma la responsabilidad recuerda que tienes ayuda: un método. Todo lo participativo (no nos cansamos de repetirlo, porque también es la clave de construcción de un jubilar) tiene método. Siempre.

En este caso el método es el protocolo de Vancouver propuesto por la OMS, y adaptado en nuestro país por un excepcional equipo de trabajo. Éste ha elaborado el documento que te guiará en el proceso, Protocolo de Vancouver – adaptación al contexto España. También te indica Recomendaciones para la participación en la Red de Ciudades y Comunidades amigables con las personas mayores.

Finalmente, la propia Red sirve de guía. Puedes conocer qué están desarrollando cada uno de los municipios adheridos, en un proceso continuo de intercambio de información.

Te animamos a asumir el reto. Es responsabilidad tuya. Nuestra. Como ves no estás solo. Por nuestra parte, Jubilares, como asociación comprometida con la mejora del medio para la inclusión efectiva de las personas mayores, te tiende asimismo la mano para participar allí donde nos lo pidas, para acompañar, como es nuestra misión, en la medida que desees y a la escala que corresponda.

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Ciudades amigables CON las personas mayores

San Sebastián con las personas mayores«Ciudades amigables con las personas mayores«. Quizá ya hayas oído sobre esto. No se trata (tan solo) de lugares accesibles a sillas de ruedas o personas con bastón, o llenos de bancos donde poder sentarse a disfrutar del espacio urbano. El concepto «amigable» en este caso va más allá de la «usabilidad», y la preposición «con» de la versión española (en inglés solo «age-friendly») denota quién interviene en los procesos que derivan en la creación de ese tipo de ciudad.

No son palabras huecas. Intentaremos en estas breves líneas clarificar el significado de esta ambiciosa iniciativa a nivel mundial:

Segunda Asamblea Mundial sobre envejecimiento de la OMS, Madrid 2002Se trata de un proyecto de la Organización Mundial de la Salud en 2002. Fue impulsado por el envejecimiento progresivo de la población, pero también por el rápido crecimiento de los entornos urbanos (80% de la población mundial vivirá en las ciudades en pocas décadas).

El proyecto piloto se inició en 33 ciudades del mundo y entonces se redactó la Guía de ciudades amigables con las personas mayores: se definen como tales aquellas ciudades que «facilitan el envejecimiento activo de las personas mayores promoviendo su participación y elección de estilo de vida, protegiendo a las personas vulnerables y promoviendo su inclusión en la sociedad de la que forman parte».

El argumento que está en la base dice en resumen que viviendo de tal forma, las capacidades de las personas pueden situarse por encima del umbral de la dependencia durante mucho más tiempo, esto es, prolongamos la vida sin dependencia.

Mantenimiento de la capacidad funcional a lo largo de la vida

Fuente: Kalache, A. & Kickbusch, I. (1997): A global strategy for healthy ageing World Health, Nº 4: 4–5.

En España es el IMSERSO el principal encargado de promover y difundir este proyecto tras el convenio que firmó con la OMS en 2012.

¿Cómo se realiza esta labor? Mediante la participación directa de los propios interesados, teniendo en cuenta sus necesidades, percepciones y opiniones a lo largo de todo el proceso.

La participación requiere métodos. La sistematización y el establecimiento de protocolos es asunto clave para que esa participación sea efectiva. Si todos hablamos al tiempo no nos escuchamos. Si después de hablar nadie toma nota, no ha servido para nada… La clave para un buen proceso participativo está en la elección del método. En nuestra asociación lo sabemos bien, por ello proponemos un método para que el proceso de creación de comunidades autogestionadas sea realmente participativo y esté en manos de los interesados en llevarlo a cabo.

Pero volviendo al caso de las ciudades amigables, esa metodología se basa en la investigación-acción, con la participación de las personas mayores. Los ayuntamientos que se adhieren a la Red se comprometen a realizar una investigación previa para obtener un diagnóstico y con él elaborar un plan de acción. Éste es evaluado por esas personas mayores y proponen mejoras. El llamado Protocolo de Vancouver es el método elegido por la OMS, y aborda temas como espacios al aire libre y edificios, transporte, participación social y ciudadana, empleo, respeto e inclusión social, comunicación e información, servicios comunitarios y de salud. Trabaja con grupos focales que representen a todos (personas mayores, proveedores locales, asociaciones, empresarios, etc., pero también personas mayores de 85 años, dependientes, etc.)

En España la primera ciudad incluida en la Red fue San Sebastián (desde noviembre de 2011). Como se trata de un buen ejemplo, dejamos AQUÍ el informe elaborado por el   Ayuntamiento de San Sebastián, y ÉSTE, más completo, redactado por la Fundación Matía.

En las pasadas Jornadas de puertas abiertas del CEAPAT Maite Pozo y María José Sánchez, del grupo de trabajo de IMSERSO, explicaron el proyecto de Ciudades Amigables así de bien (desde el minuto 5 al 37):

Hacer ciudad CON las personas mayores no es habitual. Es más, ni siquiera los procesos de creación de ciudad suelen contar con la participación real de las personas… Las ciudades que realmente quieran ser «amigables con las personas mayores» han de implementar procesos participativos nada habituales y dejar una buena dosis de responsabilidad al ciudadano. Los ayuntamientos, lejos de imponer, han de recibir de sus propios habitantes, en procesos más lentos de lo que al político le suele gustar. Antes que diseñar el resultado de la ciudad, se han de diseñar los procesos de participación. Se trata de un cambio de mentalidad a varias escalas. Nos costará esfuerzo pero creemos que merece la pena.

¿Me permite el paso?

inmigrante cuida anciano en romaEn el espléndido artículo «Las nuevas parejas piden paso«, del blog de ACCEPLAN, se describen con mucho acierto esos nuevos tipos de parejas que circulan por las calles de hoy:

– Aquellas constituidas generalmente por una persona joven, de procedencia latinoamericana, y una persona mayor que se agarra temerosa pero firmemente a su brazo.

Las que se desplazan en silla de ruedas acompañadas por un familiar o amigo.

Las primeras son «sólidas», imposibles de separar. Las segundas, gracias a la técnica aplicada a las sillas de ruedas, tienen un poco más de juego: puede que uno de los paseantes se sitúe separado, detrás, etc.

Cuando se piensa en la necesidad de salvaguardar una anchura libre para el paso de personas con alguna discapacidad se suele tomar como referencia la silla de ruedas, que no llega a los 80cm. Sin embargo en la foto se ve cómo una de estas parejas ocupa 150cm. La velocidad del paso también es relevante: requiere contar con el previsible «adelantamiento» de otros peatones…

nuevasparejas_04El reconocimiento del impacto del entorno físico en la vida de las personas, especialmente de aquellas vulnerables, ha llevado recientemente a la formulación de modelos como el de las ciudades amigables, que van más allá de los tradicionales conceptos de accesibilidad, para abordar cuestiones de transporte, ambiente, comunicación, participación, etc.

Una ciudad amigable, según define la guía que se desarrolló en el seno de la OMS, “adapta sus estructuras y servicios para que sean accesibles e incluyan a las personas mayores con diversas necesidades y capacidades”.

La clave para un diseño amigable: la empatía. Sólo poniéndonos en el lugar del otro será posible un diseño ciertamente adaptado a la diversidad de necesidades y capacidades.

Desde Jubilares pretendemos la mejora del entorno de las personas mayores para sean realmente incluidas en la sociedad. Más allá del espacio físico inmediato (la cocina, el hogar, el bloque de viviendas…) la siguiente escala es fundamental para un envejecimiento realmente activo: el barrio, la ciudad… deben permitir no solo el «paso» sino una verdadera experiencia de vida en ellos.