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10 opciones para “compartir piso”

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Hogar y café

hogar-cafe-cartel-01Recientemente la Fundación Pilares para la Autonomía Personal ha puesto en marcha en Madrid el programa de vivienda compartida para mayores de 60 años “Hogar y Café”. Aquí un artículo específico. (Actualización 5 de agosto de 2019).

Compartir casa, ¿cosa de jóvenes?

Cualquier persona que quiere compartir piso acude a los portales de vivienda, donde ya existe tal opción, y puede encontrar decenas de miles en nuestro país: “pisos compartidos” en Idealista, en Easypiso, Pisoscompartidos… Sin embargo, el segmento de la población a quien va dirigido es, más o menos descrito de forma explícita, sin duda joven. Idealista, por ejemplo, tan solo diferencia entre “18-25, 25-35 y más de 35 años”. En Easypiso, según cuenta ABC, no hay más de 100 personas jubiladas inscritas…

Tradicionalmente eran los y las estudiantes las personas que requerían de esta forma de vida, fundamentalmente por precio, pero también porque vivir con otras personas ofrece la independencia deseada: compartir tareas domésticas deja más tiempo para otras actividades; esa pequeña economía común ayuda a liberar de la dependencia económica parental. Así que nuevamente descubrimos que estar con otras personas, paradójicamente (en realidad, es lógico) nos hace más autónomas.

Un modelo en el recuerdo: "las chicas de oro" y una mesa camilla que las une hace más fuertes

Un modelo en el recuerdo: “las chicas de oro” y una mesa camilla que las hace más fuertes

Joyners

En ese tipo de portales de búsqueda el perfil habitual es el de personas que quieren compartir espacio de estudio con jóvenes universitarios, personas que desean mayoritariamente encontrarse con otras de su edad. Habiendo detectado una necesidad entre personas de otras edades, han surgido empresas como Joyners, que recuerdan que el envejecimiento poblacional lleva a la búsqueda de “nuevos formatos de hogar que nos ayuden a encarar la etapa adulta mejorando nuestra vitalidad”. Su lema: “comparte hogar y disfruta de tu etapa adulta”.

Joyners

La Casica de mis Abuelos

Hace años que Inés Hernández, fundadora de La Casica de mis Abuelos, lleva empeñada en fomentar una alternativa residencial para el envejecimiento activo: la más sencilla de llevar a cabo, viable económicamente, la que da salida a esa gran cantidad de grandes pisos vacíos repartidos por el centro de nuestras ciudades: compartir casa. Su empresa ayuda en la gestión de la asistencia a domicilio que se haya de requerir según el grado de dependencia de sus moradores. Así definen dos modelos:

Casica Abuelos

Viviendas compartidas:
Varias personas mayores comparten una misma vivienda (que puede ser la de uno/a de ellos/as), así como los gastos que se generan en ella. Deciden las normas de convivencia, se hacen compañía mutuamente, y se apoyan en las necesidades que vayan surgiendo. Cuentan con profesionales de referencia quienes median en la convivencia y con quienes pueden contar siempre que lo necesiten para aconsejarles y gestionarles soluciones ante las situaciones que vayan surgiendo.
Viviendas intergeneracionales:
Una persona mayor ofrece alojamiento en su domicilio a otra persona de una generación diferente que contribuiría con los gastos de la convivencia en común a cambio de apoyo, compañía y ayuda para realizar diferentes trámites. Existen profesionales que gestionan estos alojamientos, quienes supervisan esta convivencia y ayudan a que ésta sea adecuada en todo momento.

Compartir piso no es solo una alternativa en sentido negativo (por miedo) a la residencia de mayores, sino que se convierte en oportunidad para una lograr un estilo de vida que conduce a un envejecimiento activo seguramente más rico en compañía de otras personas.

Asociación Cicerón

En el extranjero se lleva mucho tiempo proponiendo esta forma de residencia no meramente espontánea sino organizada para un buen envejecimiento. Así comentamos ya en nuestro blog el caso francés y hace unos días leíamos sobre iniciativas en Alemania. En nuestro país hemos compartido piso de forma callada, pero hoy los medios online y redes sociales están ayudando a difundir el modelo cuando este es estructurado como tal. Así, la Asociación Cicerón creó ya en el año 1982 la vivienda de mayores “Cicerón-Torrijos”, en la provincia de Toledo:

Logo_Asociación_CicerónEs una vivienda unifamiliar, similar a los hogares castellanos tradicionales, donde convive un grupo de 12 personas mayores (mujeres y hombres) sin lazos de consanguineidad que merced a la dinámica grupal existente han forjado vínculos de afecto y ayuda mutua CUASI-FAMILIARES, recordando un sistema comunal en el que las personas participantes comparten de forma más o menos equitativa y solidarias las tareas domésticas, económicas, sociales con la ayuda de dos Auxiliares de Vivienda que les acompañan en los cuidados que precisan y en otras actividades básicas de la vida diaria, y de una Coordinadora que es el motor y alma de la Casa, con una función añadida importante consistente en acercar los recursos socio-sanitarios a los inquilinos de la vivienda, como mediadora de recursos. “Diríamos que es una vivienda normal, para gente normal, donde cada residente hace una vida habitual a la que llevaba en su anterior domicilio y que está ubicada en un barrio céntrico de Torrijos (Toledo)”.Representa un modelo alternativo a las clásicas residencias.

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Las fotos muestran el día a día de un lugar donde las actividades de la vida cotidiana, las actividades “con sentido”, son las que cobran verdadero significado para los moradores de la casa compartida, que realmente se sienten seguros, participan y mantienen o mejoran su salud. Recordamos, esa es la definición de envejecimiento activo.

Residencia-hogar. O Lecer, Atendo

El modelo hogar es clave en el diseño de la vivienda. Eso supone contar con una estética doméstica (no residencial, hotelera u sanitaria), pero sobre todo con una personalización del espacio en que se vive. Esa personalización, por supuesto, se lleva a los servicios asistenciales cuando son necesarios. Así, contando con una verdadera asistencia integral y centrada en la persona (AICP), la diferencia se hace mínima entre una “vivienda compartida con AICP” y una “residencia-hogar”, como la que propone O Lecer en Vigo, una de las Buenas Prácticas de la Red Modelo y Ambiente de la Fundación Pilares. Estas pequeñas residencias pueden implantarse en grandes pisos, como el de Atendo, que sirve a 12 personas en el centro de Vigo.

Provivienda. “Compartiendo casa, compartiendo vida”

provivienda Compartir piso no es tan fácil como encontrar compañeros. Es importante que la solución sea accesible a todas las personas. Es en este sentido en el que trabaja la Fundación Diversitas y su iniciativa Provivienda. Como comentaba Marta Romero en Envejecimiento [en-red], personas que viven solas, o que tienen dificultad para alquilar una vivienda, pueden solicitar la participación en este programa de “solidaridad y convivencia”:

fundacion-diversitas“Compartiendo casa, compartiendo vida” es un proyecto de convivencia entre personas solas, mayores de 65 años, y personas o familias con dificultades de acceso a la vivienda. Éste surge con el fin de aprovechar las potencialidades de ambos grupos de población y desarrollar un espíritu solidario, fomentando la creación de redes de apoyo intergeneracional e intercultural.

“Compartiendo casa, compartiendo vida” se caracteriza por que la persona mayor ofrece su vivienda habitual para compartirla con familias o personas que, por alguna razón, tienen dificultades para acceder a una vivienda en el mercado libre del alquiler.  A cambio del alojamiento, la persona o personas que entran a vivir en la casa acompañarán en el hogar y ayudarán a la persona mayor en sus tareas diarias, creándose un espacio de convivencia beneficioso para ambas partes:

  1. Por un lado, se facilita el acceso a la vivienda a personas o familias en situación de vulnerabilidad social
  2. Por otro lado, se mejora la calidad de vida de las personas mayores

Durante este proceso, Provivienda, en colaboración con Fundación Diversitas, realiza acompañamiento, mediación y seguimiento de la convivencia, para asegurar que la relación se desarrolla correctamente.

Fundación Llars CompartidesFundació Llars Compartides

La Fundación Llars Compartides trabaja en una línea similar, en este caso alquilando los pisos de que ella misma es propietaria. Cuenta en la actualidad con 8 pisos en Barcelona y 1 en Badalona, donde conviven 3 ó 4 personas. Así describen su trabajo:

Ofrecemos la posibilidad de disfrutar de una vivienda adecuada a:

  • Personas mayores que a pesar de cobrar una pensión, tienen dificultades para acceder a una vivienda digna y/o accesible.
  • Personas mayores que sufren soledad, falta de apoyo familiar o quieren simplemente optar por un estilo de envejecimiento autónomo.

La Fundación es la arrendataria de los pisos. Los residentes de los hogares pagan a la Fundación en función de su nivel de renta, como máximo un tercio de su pensión, y se hacen cargo entre todos de los gastos de suministros. Semanalmente supervisamos la convivencia y el bienestar de los residentes de los hogares. Todas las peticiones que atendemos vienen derivadas por los servicios sociales municipales.

Los amigos crean “familia” que se apoya, que aúna esfuerzos. El testimonio del vídeo es emocionante y muy ilustrativo.

Otras fórmulas: estudiantes, intercambios…

estudiante y persona mayorPara lo alargar más el texto, dejaremos para otro post iniciativas de tipo intergeneracional, basadas inicialmente en la convivencia de estudiantes que “acompañan” a personas mayores; éstas a su vez ofrecen la calidez de un hogar y la posibilidad de acceso a un piso en condiciones económicas. Ese intercambio aparentemente pragmático y unidireccional de compañía se torna finalmente una experiencia enriquecedora para ambas partes, de ayuda mutua solidaridad intergeneracional. Existen programas de este tipo en multitud de universidades españolas.

Se trata de la fórmula extendida en muchos países es el homesharing, o intercambio de alojamiento por ayudas de algún tipo (cuidados, tareas domésticas, etc.). En este directorio se presentan estos 16 programas:

  • Fundació Catalunya La Pedrera. Programa VIVE Y CONVIVE con 34 programas en universidades españolas:Girona, Lleida, Tarragona, Badalona, Barbera del Vallès,Castelldefels, Cerdanyola, L’Hospitalet de Llobregat, Salt, Reus, Manresa, Mataró,Sabadell,Sant Cugat, Terrassa, Vic,Palmade Mallorca, Castellón, Valencia,Gandia,Madrid,Alcalá de Henares, San Sebastián de los Reyes, Zaragoza, Cáceres, Badajoz
  • Albacete: Ayuntamiento. “Convivencia entre mayores y jóvenes estudiantes”
  • Alicante: Asociación Universitaria para la promoción del voluntariado. “Alojamiento por compañía” (mayores y estudiantes)
  • Almería: Universidad de Almería. “Programa de alojamiento de estudiantes universitarios con personas mayores”
  • Barcelona: Almics de laLLAR.
  • Bilbao: Universidad de Bilbao-Deusto. Convivencia Intergeneracional y Ayuda Mutua
  • Cádiz: Junta de Andalucía. “Programa de convivencia de jóvenes universitarios con personas mayores y/o discapacitadas”
  • Granada: Universidad de Granada. “Alojamiento Alternativo: Tercera edad-estudiantes”.
  • Las Palmas de Gran Canaria: Universidad de Las Palmas G.C. “Servicio de Alojamiento Alternativo”
  • León: E.U.T.S. Nuestra Señora del Camino de León. “Servicio de Convivencia Ancianos – universitarios”
  • En Madrid al menos 7 universidades participan en el programa “Convive” en colaboración con la ONG Solidarios para el Desarrollo:
  • Málaga: Universidad de Málaga. “Programa de Alojamiento de Estudiantes Universitarios con Personas Mayores”
  • Murcia: Universidad de Murcia. “Convivencia ENTRE generaciones” (mayores-estudiantes)
  • Salamanca: Universidad de Salamanca. “Programa de Alojamientos Compartidos entre Universitarios y Personas Mayores”
  • Santiago de Compostela: Instituto Gerontológico Gallego. “Convivencia Intergeneracional”
  • San Sebastián: Ayuntamiento. “Programa para la convivencia entre estudiantes y personas mayores”
  • Sevilla: Universidad de Sevilla. “Programa de Alojamiento de Universitarios/as con Personas Mayores, Discapacitadas y Padres/Madres con hijos a su cargo”
  • Valladolid: Universidad de Valladolid. “Programa de acercamiento intergeneracional”

(Información de contacto para todos estos programas, aquí: homesharing-en-espana-2015)

El intercambio de casa o habitación, en muchos casos compartiendo espacio con los residentes habituales, también está incrementando un verdadero auge en los últimos tiempos. Páginas como Airbnb lo favorecen; también proyectos planteados de forma específica para personas mayores, como LinkedAge, del que ya hablamos aquí en otra ocasión. En algunos casos el objetivo es aprender otros idiomas, algo para lo que no existe una edad…

Seguimos constatando que en nuestro país existe un interés creciente en fórmulas alternativas a las opciones residenciales habituales. La reformulación paulatina de los roles familiares (“no quiero ser una carga para mis hijos”…), la crisis económica, la asunción de derechos como la propia autonomía personal… llevan a considerar como opciones reales aquéllas que hace tiempo sólo eran objeto de charla de bar: ¿Y si vivimos todos juntos?

Un jubilar (cohousing) no es una casa compartida

Finalizamos aclarando, para evitar confusiones, que el modelo que desde nuestra asociación principalmente fomentamos, el “jubilar” (senior cohousing), no es implica “compartir piso”. Cada una de las unidades residenciales que conforman la cooperativa tiene carácter de vivienda de uso privativo, si bien existen zonas comunes, consideradas como extensión del hogar, y que favorecen la vida comunitaria. El cohousing aporta más opciones de privacidad o comunidad, a costa también de construir una comunidad más grande (15-30 viviendas).

y-si-vivimos-todos-juntosUn jubilar es este modelo autopromovido y autogestionado de cooperativa, mas es objetivo prioritario de la asociación Jubilares apoyar también iniciativas como las comentadas en este artículo, como entornos donde envejecer de forma autónoma e inclusiva. La vivienda compartida es una opción real, asequible y enriquecedora para vivir en compañía, con el soporte emocional que aporta resiliencia y autonomía personal, ayudando a desarrollar  y mantener nuestras múltiples capacidades.

Si conocéis algún proyecto o referencia más os agradeceríamos que lo añadiérais en los comentarios; así podemos completar esta pequeña guía. También animamos a comentar acerca de vuestra propia experiencia, si la tenéis en cualquiera de los casos.

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¿Me permite el paso?

inmigrante cuida anciano en romaEn el espléndido artículo “Las nuevas parejas piden paso“, del blog de ACCEPLAN, se describen con mucho acierto esos nuevos tipos de parejas que circulan por las calles de hoy:

– Aquellas constituidas generalmente por una persona joven, de procedencia latinoamericana, y una persona mayor que se agarra temerosa pero firmemente a su brazo.

Las que se desplazan en silla de ruedas acompañadas por un familiar o amigo.

Las primeras son “sólidas”, imposibles de separar. Las segundas, gracias a la técnica aplicada a las sillas de ruedas, tienen un poco más de juego: puede que uno de los paseantes se sitúe separado, detrás, etc.

Cuando se piensa en la necesidad de salvaguardar una anchura libre para el paso de personas con alguna discapacidad se suele tomar como referencia la silla de ruedas, que no llega a los 80cm. Sin embargo en la foto se ve cómo una de estas parejas ocupa 150cm. La velocidad del paso también es relevante: requiere contar con el previsible “adelantamiento” de otros peatones…

nuevasparejas_04El reconocimiento del impacto del entorno físico en la vida de las personas, especialmente de aquellas vulnerables, ha llevado recientemente a la formulación de modelos como el de las ciudades amigables, que van más allá de los tradicionales conceptos de accesibilidad, para abordar cuestiones de transporte, ambiente, comunicación, participación, etc.

Una ciudad amigable, según define la guía que se desarrolló en el seno de la OMS, “adapta sus estructuras y servicios para que sean accesibles e incluyan a las personas mayores con diversas necesidades y capacidades”.

La clave para un diseño amigable: la empatía. Sólo poniéndonos en el lugar del otro será posible un diseño ciertamente adaptado a la diversidad de necesidades y capacidades.

Desde Jubilares pretendemos la mejora del entorno de las personas mayores para sean realmente incluidas en la sociedad. Más allá del espacio físico inmediato (la cocina, el hogar, el bloque de viviendas…) la siguiente escala es fundamental para un envejecimiento realmente activo: el barrio, la ciudad… deben permitir no solo el “paso” sino una verdadera experiencia de vida en ellos.

12 causas. Por unas viviendas accesibles y adaptadas

Desde Jubilares hablamos también de “adaptables”, porque la capacidad de transformación es clave para una vivienda “para toda la vida”…

viviendas accesibles y adaptadas

El pasado día 5 de diciembre se difundió el informe “Por unas viviendas accesibles y adaptadas” por parte del Imserso y Unión Democrática de Pensionistas (UDP) dentro de la campaña “Doce causas para 2012”. Se trata de la causa de noviembre.

Doce causas para 2012 es un programa de sensibilización social en el que cada mes del año 2012 se está dedicando a una Causa o tema relacionado con el envejecimiento de la población. En el marco de este programa del Imserso en colaboración con UDP, se elaboran los 12 informes a partir de las aportaciones de las pesronas mayores.

Según el presidente de UDP, Luis Martín Pindado, “el Plan Nacional de Accesibilidad 2004-2012, que se diseñó bajo el lema Por un nuevo paradigma, el Diseño para Todos, hacia la plena igualdad de oportunidades y que concluye este año debe tener continuidad. Debemos tender a imitar el modelo sueco donde el 93% de las personas mayores vive en su casa de toda la vida

El 87,3% de las personas mayores en España prefiere vivir en su casa, aunque sea sola (Encuesta Mayores 2010. Imserso). De hecho la opción de seguir viviendo en casa con atención y cuidados en caso de necesitar ayuda es la señalada por el 77,1% de los mayores de 65 años; seguida por el 33% que quiere vivir con los hijos; el 12,9% que elige la opción de ir a un centro de día y regresar de noche a casa y en proporciones similares vivir en una residencia bien de forma temporal (8,5%), bien de forma permanente (10,2%) (Informes Portal Mayores, nº 99). El 37% de las personas mayores viven solas, y las viviendas donde residen no se encuentran adaptadas a sus necesidades, lo que aumenta la incidencia de las barreras de su entorno, ya que algunas de estas podrían salvarlas con ayuda de una persona.

Según los datos que los redactores del I Plan Nacional de Accesibilidad 2004-2012 tomaron en cuenta para la elaboración de dicho Plan, el 100% de los edificios evaluados incumplía alguno de los criterios de accesibilidad establecidos, en cuanto a las viviendas también en el 100% de las viviendas analizadas los baños y aseos eran inaccesibles; en el 78,7% las cocinas y en el 59% vestíbulos y distribuidores.

Hacer una vivienda accesible ya no es una necesidad, debe ser una obligación –apunta Pindado– a tenor de los datos sobre envejecimiento de nuestra sociedad. Hay miles de personas mayores que viven en pisos altos sin ascensor, y en domicilios que necesitan adecuarse para una mejor accesibilidad y seguridad. Invertir en mejorar estos domicilios generaría muchos puestos de trabajo en un sector con grandes cifras de desempleados como es el de la construcción”.

El informe completo se puede descargar aquí: Informe-11-Por-unas-viviendas-accesibles-y-adaptadas