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Viviendas “adecuadas”. Es de ley

Derecho a una vivienda digna. Sergio Barranco

Derecho a una vivienda digna. Sergio Barranco

Tenemos derecho a una vivienda DIGNA: coherente con nuestra naturaleza (humana), confortable, resistente a las condiciones ambientales, con el tamaño adecuado, en condiciones de salubridad e higiene…

Pero además, tenemos derecho a una vivienda ADECUADA: a nuestras necesidades, condiciones o circunstancias. como seres humanos que nos relacionamos con los demás y con la naturaleza, que permita nuestro desarrollo personal, la participación social, la libertad y la autonomía…

Por cierto que una vivienda adecuada solo es posible en un entorno adecuado: infraestructuras, espacios públicos, equipamientos,…

Esto no solo es válido para las personas mayores, ni para las dependientes, ni para las personas con discapacidad, ni para las inmigrantes, ni para las que poseen pocos recursos, no solo es un derecho de las personas que se están muriendo, ni de las que trabajan lejos de su hogar, ni de las que no recuerdan dónde está su casa… ¡Es para todas!

Viviendas y entornos que promuevan el encuentro y formación de tejido social, en lugar de aislarnos, que compongan lugares donde vivir todos juntos. En realidad no es mucho pedir, ya estamos en 2014:

Constitución Española (1978). Art. 47

“Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación. La comunidad participará en las plusvalías que genere la acción urbanística de los entes públicos.”

Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948). Art. 25

“Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios; tiene asimismo derecho a los seguros en caso de desempleo, enfermedad, invalidez, viudez, vejez u otros casos de pérdida de sus medios de subsistencia por circunstancias independientes de su voluntad.”

Pacto Internacional del los Derechos Económicos, Sociales y Culturales (1966). Art. 11.1

“Los Estados Partes en el presente Pacto reconocen el derecho de toda persona a un nivel de vida adecuado para sí y su familia, incluso alimentación, vestido y vivienda adecuados, y a una mejora continua de las condiciones de existencia…”

Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (2006). Art. 28.1

“Los Estados Partes reconocen el derecho de las personas con discapacidad a un nivel de vida adecuado para ellas y sus familias, lo cual incluye alimentación, vestido y vivienda adecuados, y a la mejora continua de sus condiciones de vida, y adoptarán las medidas pertinentes para salvaguardar y promover el ejercicio de este derecho sin discriminación por motivos de discapacidad.”

Ni compra ni alquiler

Porque es momento de ser creativo, porque la situación de crisis demanda nuevas fórmulas, pero sobre todo porque necesitamos formas de acceso a viviendas y entornos físicos adecuados a nuestras necesidades personales… Por ello nos alegra leer noticias como la que compartía hace unos días Colectivo Cover,  la recogida en El Diario Vasco de este martes, “No todo es compra o alquiler”, porque recoge interesantes iniciativas que ya son reales en nuestro país.

Chalet MercedesEn él se muestran alternativas residenciales basadas en el hecho de compartir. La masovería urbana se basa en la antigua masovería catalana, donde el propietario de una finca (antaño rústica) le encargaba la explotación de la misma (u otros servicios, como simple vigilancia o jardinería) y la residencia en ella a cambio de un cierto porcentaje en los beneficios. Hoy en la ciudad el intercambio es el uso del inmueble por ciertos servicios, como la reforma del edificio a costa del usufructuario. La masovería urbana se reguló en Cataluña por ley 18/2007.

El del la foto es un ejemplo, la rehabilitación del Chalet Mercedes, en el barrio de Can Baró (Barcelona). La forma de pagarlo por parte de los jóvenes inquilinos parte de una campaña de microfinanciación por internet (crowdfunding).

La masovería es una vía para la recuperación de espacios infrautilizados, viviendas vacías, locales en desuso… Así lo explica Eva Morales, de La Panadería (Sevilla):

El caso de la masovería nos recuerda que existen otras vías, alternativas a las tradicionales, también para que las personas mayores tengan la oportunidad de encontrar un mejor lugar donde vivir. Un antiguo complejo turístico en quiebra, una gran casona para compartir, como el Chalet Mercedes, o una más grande al estilo de la película ¿Y si vivimos todos juntos?; la cesión de un suelo a cambio de la explotación de un pequeño negocio en uno de los locales del complejo… Las fórmulas son infinitas.

Imaginación y creatividad. Como se comenta en el artículo citado arriba, “un reciente informe del Observatorio Vasco de la Vivienda, que pone de manifiesto que ‘hay vida’ más allá del alquiler tradicional y la compra en propiedad”. Equipos como La Panadería, Habitares, Colectivo Cover, Cooperactiva, Sostre Civic, Ecohousing o el nuestro de Jubilares estamos trabajando para facilitar el acceso a la vivienda adecuada a nuestras necesidades.

Muchos más ejemplos de procesos colectivos de vivienda, en Más que una casa. Procesos colectivos de vivienda

POSTSUBURBIA: o cómo mejorar nuestros suburbios residenciales

Adosados“Estos territorios han sido planeados sin tener en cuenta la complejidad de la vida cotidiana, por lo que surgen serias dificultades para realizar las tareas de cada día. No se trata solamente de un modelo insostenible en términos medioambientales y energéticos sino también para las personas, en sus tiempos y el derecho a desarrollar sus propias vidas”.

postsuburbiaCon estos términos tan duros se expresan los autores de un fabuloso librito, “POSTSUBURBIA“, que pretende analizar y proponer mejoras sobre un cierto tipo de ciudad, ese que puebla nuestros extrarradios, que ellos llaman “urbanizaciones residenciales monofuncionales de baja densidad”, o dicho en términos que todos comprendamos, las urbanizaciones de viviendas unifamiliares que no albergan ningún otro uso.

Este modelo urbano es una desfiguración de las “ciudades jardín” del XIX: ¡Qué gran diferencia entre aquella primera ciudad jardín de Lechtworth, en forma de cooperativa conformada por 32 apartamentos sin cocina, y nuestras hileras de adosados entre calles desiertas! Copiamos características formales  (vivienda unifamiliar repetida) y olvidamos lo esencial: “urbe entendida como espacio de política y de la sociedad, habitada por personas distintas…”

En los primeros capítulos del libro se recuerda cómo el modelo de suburbio norteamericano fue adoptado para las familias de clase media como respuesta a un crecimiento muy rápido de las ciudades, y respondía además un determinado modo de vida en el que la mujer desempeña un papel fundamental (o casi exclusivo) dentro del hogar: la “feliz ama de casa”, la “mamá-taxi” que “debe realizar el transporte familiar en detrimento de su propio tiempo y trabajo”.

La crítica a este modelo comenzó hace ya medio siglo. Sin embargo hemos seguido adoptando, “como negocio inmobiliario y de consumo” (no como modelo ideal de organización territorial y urbana), estas estructuras suburbiales en muchos casos faltas de vida. Salvo admirables excepciones, hoy suponen, y por ello lo traemos aquí a colación, lugares para la exclusión social, barrios cuya concepción y diseño hacen que las personas mayores (y  muchas otras) tengan muy dificil relacionarse. ¿Qué ocurre por ejemplo cuando una persona pierde la capacidad de conducir?… Hoy muchas de esas casas familiares son habitadas por una persona o pareja de personas mayores cuya tarea principal del día es alejarse de su casa para acudir a la más pequeña “vivienda familiar” de los hijos  (situada hoy en el centro de la ciudad) para recoger  y cuidar a sus nietos… ¡Qué contrasentido!

Los suburbios creados para las personas se convirtieron poco a poco en territorios para los coches, y ahora queremos volver a los orígenes. De nuevo aspiramos a vivir cerca de nuestro trabajo, tener actividades urbanas de cultura, educación, ocio… No queremos desperdiciar nuestro tiempo. Volvemos a comprar el pan a diario en panaderías y no en el hipermercado. ¡Queremos vivir en nuestra casa hasta el final! nos dicen muchas personas a menudo, pero los entornos en los que se asientan esas casas muchas veces nos aislan, no invitan al paseo ni a quedarse a charlar con el vecino en la calle…

La zonificación de la ciudad planteada por la Carta de Atenas de 1942 partía de un planteamiento reduccionista de las necesidades de la sociedad dentro de la ciudad: “habitar, circular, trabajar y recrearse”. En los 80, sin embargo, Manfred Max-Neef define nueve necesidades para el desarrollo humano, “las mismas en todas las culturas y en todos los períodos históricos”: “la subsistencia, la protección, el afecto, el entendimiento, la participación, el ocio, la creación, la identidad y la libertad”. Los autores de Postsuburbia beben de estas fuentes, miran hacia la vida cotidiana y plantean en una segunda parte del libro una metodología para el análisis de estas áreas residenciales, basada por cierto (como no puede ser de otra manera) en la participación social de los propios implicados.

Ejemplo Postsuburbia

Finalmente el grueso del libro plantea cinco líneas estratégicas con decenas de actuaciones para lograr los siguientes objetivos:

1.- Fortalecer las áreas de proximidad: conectando la urbanización con su entorno, mejorando la red cotidiana, potenciando recorridos útiles y accesibles…
2.- Favorecer la mezcla física y social: aumentando la densidad, permitiendo otros usos más allá del residencial, reactivando la vida urbana…
3.- Garantizar la vida con autonomía: priorizando la movilidad peatonal, adecuando el transporte público y otros medios, mejorando la percepción de seguridad…
4.- Fortalecer el sentido de pertenencia y comunidad: mejorando la calidad del paisaje, fomentando ámbitos de participación y organización comunitaria, identificando y recuperando las características culturales del lugar…
5.- Promover un equilibrio medioambiental y una vida sana: preservando y promoviendo la biodiversidad autóctona, reduciendo el impacto energético y físico generado, promoviendo vida sana…

Volveremos a comentar sobre las actuaciones propuestas, merece la pena profundizar en ellas. Muchas implican a las administraciones, otras a organizaciones sociales, otras pueden partir de los propios vecinos a título individual. El manual establece prioridades y niveles de dificultad. En todo caso existen métodos, herramientas e intereses diversos como para que con voluntad de mejorar la ciudad sean posibles los acuerdos para simplemente hacerlo. No se trata de un compendio de ideas utópicas. Establecer redes de apoyo a personas que viven solas, promover el intercambio de viviendas, crear viviendas dotacionales y promover viviendas cooperativas y cohousing (como los jubilares), compartir espacios entre distintos equipamientos, favorecer la cesión pública de espacio privado, adaptar plantas bajas para actividad comercial, ceder temporalmente suelo para equipamientos o usos comunitarios… son solo alguna de las más de 160 actuaciones que se proponen en el libro. Nuestra asociación participa en el esfuerzo por transformar la realidad física y social con el objetivo de “mejorar la autonomía, la seguridad y la igualdad de oportunidades”, y se postula como un agente más que favorezca o posibilite esas actuaciones. Enhorabuena al equipo de Postsuburbia por el trabajo.

Charla- coloquio “mayores y vivienda”. Invitación

Charla coloquio. Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid

En repetidas ocasiones hemos incidido en la confianza que aporta la experiencia internacional, que tras décadas de ensayos en distintos países arroja unas claras conclusiones de cómo deben ser los senior cohousing y cuáles son las mejores estrategias para formarlos.

El próximo lunes 9 de diciembre estaremos en el Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid, invitados por su grupo de veteranos. Tras participar el pasado 4 de noviembre en una mesa redonda sobre el tema, en esta ocasión ahondaremos precisamente en la explicación del método a seguir para la formación de comunidades de mayores. Os animamos a todos los que tengais la posibilidad a acercaros, a aportar vuestras dudas y vuestras convicciones, y a tener, por una vez, un contacto más próximo que a través de estas páginas.

Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid.

Cuesta de San Vicente, 4, 5ª planta. Madrid.

Lunes 9 de diciembre de 2013, 19:00

La ¿falsa? alarma del envejecimiento poblacional

Ayer leíamos un prolijo artículo en El País (“Las canas revolucionan la economía española”) que incluía un buen número de opiniones acerca de un tema sobre el que hemos reflexionado aquí en varias ocasiones: el envejecimiento poblacional y sus consecuencias. La base del escrito proviene del último informe del INE que anuncia que en breve tendremos más defunciones que nacimientos. Este hecho, que obviamente depende tanto de los que mueren como de los que nacen (y la inmigración), habitualmente se centra en el envejecimiento como si fuera el único problema. Desde que el año pasado el FMI alertara del “riesgo de que la gente viva más de lo esperado”, o desde las famosas declaraciones del ministro japonés que pedía a los ancianos “que se den prisa en morir”, las justificaciones de la reducción de las pensiones o del retraso de las jubilaciones, hemos escuchado múltiples alarmas ante lo único, de todo lo que nos está pasando, que nos debería alegrar: cada vez vivimos más años.

aging-populationNos alegra observar que en esta ocasión este artículo pretende ofrecer esa visión optimista, que desde Jubilares compartimos, la del envejecimiento creciente como situación que además de un factor potencialmente generador de problemas,  también constituye una oportunidad para la sociedad. En un país en el que los minutos serán más largos para todos, los ancianos revolucionarán la economía. Es, quizá, la fuerza de cambio social más importante en la historia socioeconómica reciente de España desde que en los años setenta del siglo pasado se creara una clase media. Frente a los que opinan, como Carlos Martín, economista experto en demografía de CC OO, que “una sociedad envejecida es una sociedad enferma” el artículo plantea otros puntos de vista: las empresas y la propia economía tendrán que adaptarse. El envejecimiento lo cambia todo o casi todo. Las finanzas, el consumo, los inmuebles, la industria farmacéutica, la sanidad, el diseño de productos, el sector del automóvil, la tecnología, el ocio. Con la mayor longevidad se ha ganado tiempo, y las organizaciones que sepan manejarlo tendrán una gran ventaja.

Habrá que ser más creativo que antes. Porque el mayor tiempo de vida de los españoles se ha convertido en una gran oportunidad de negocio si se logran respuestas a los desafíos, dice Paco Abad. Las nuevas finanzas, nuevos productos de inversión, seguros, revisión de los diseños de los objetos cotidianos para adaptarlos a las necesidades de los mayores… El “diseño para todos”, desde este punto de vista, es inevitable en un breve futuro. “Los artículos serán livianos, más fáciles de abrir, con tipografías grandes, transportables con sencillez y acorde a las cantidades que consumen”, desgrana Víctor Mirabet, consejero delegado de la consultora Coleman CBX. “Es una revolución”.

Ocurre lo mismo en las propias organizaciones de trabajo. “Las organizaciones deben entender que “hacerse mayor es la base de la existencia humana y una oportunidad única para mezclar la energía de los jóvenes y la sabiduría de los adultos mayores”, observa Enrique Alcat, profesor de IE Business School. Y añade: “Es inadmisible acabar con la vida laboral de una persona a los 55 años”.

Ante la vivienda, el artículo propone domótica y rehabilitación. Está bien, aunque nosotros añadiríamos “comunidad”, esa será una clave para no vivir necesariamente en soledad. Carlos Smerdou habla del “parque de viviendas muy antiguo que no cumple con las condiciones mínimas que necesitan las personas para vivir, muchas de ellas mayores”. Y nosotros añadimos: tampoco algunos barrios (con baja densidad, alejados de equipamientos, mal conectados o poco favorables a la vida fuera de casa) cumplen esas condiciones, cosa más grave porque la rehabilitación de la ciudad es ciertamente más difícil que la de un edificio. Y Sí, compartimos el miedo ante las “ciudades de mayores” como solución a este problema. Ojo con el tamaño de las actuaciones. Si una comunidad tiene el tamaño de una ciudad, tendrá que ser intergeneracional, o será un gueto. Por eso hablamos de tamaños óptimos al referirnos a los jubilares.

En conclusión, la imagen alarmista es una equivocación, nos dicen expertos como Antonio Abellán, del departamento de Población del CSIC. Es interesante observar, como nos hace ver él mismo, que el fenómeno del “envejecimiento individual” es, por suerte, “irreversible”, mientras que el “envejecimiento demográfico” sí puede ser “reversible”. Como leíamos recientemente en otro medio, “aunque esta situación pone a prueba los fundamentos del Estado del Bienestar, los principales riesgos para el mantenimiento del actual sistema no proceden del envejecimiento sino de la falta de actividad económica, desempleo, ausencia de crédito, fraude fiscal o ausencia de políticas de reactivación económica. “El proceso de cambio en las estructuras demográficas tendrá implicaciones en las finanzas públicas y la cohesión social. Los cinco grandes bloques de gasto público social (desempleo, salud, cuidados de larga duración, educación y pensiones) están relacionados con la edad; tres de ellos (pensiones, salud, cuidados de larga duración) están estrictamente relacionados con el envejecimiento, que también pondrá a prueba la solidaridad familiar”, comenta Abellán.”

Gran parte de los supuestos problemas de una sociedad envejecida, como por ejemplo el aumento de gasto sanitario con el creciente envejecimiento de la población se podría ajustar “desarrollando políticas integrales que articulen los servicios sociales con los sanitarios y con las políticas de vivienda, urbanismo, transporte, cultura, acceso a las TIC, accesibilidad universal etc., porque todas estas áreas tienen que ver con la garantía de la autonomía personal, la igualdad de oportunidades y la inclusión social.” (Manifiesto por una política de envejecimiento activo).

Recientemente un artículo de la BBC recordaba cómo investigadores de la Universidad de Edimburgo desmienten la necesidad de alarmarse ante una sociedad de personas mayores. “El error viene de asumir que todos los pensionistas son dependientes y que toda la población activa es de hecho trabajadora”. El artículo de Isabel Fernández, del departamento de población del CSIC “Envejecimiento, una alarma innecesaria: Ganamos salud, perdemos dependencia” ahonda en lo mismo: El aumento de la esperanza de vida hace a las personas mayores “más jovenes” y más saludables. Algunos expertos van más allá, como Karl Otto Hondrich que ve en en el descenso de la natalidad y el envejecimiento de la población “un golpe de suerte“.

Finalizamos este repaso transcribiendo algunas de las últimas palabras del artículo con el que comenzamos: después de todo este relato lleno de números y palabras, el inexorable envejecimiento nos conduce a lo relevante: las personas. El cambio demográfico servirá “para comprender que los ancianos son tesoros nacionales”.

La futura vivienda de los mayores. ¿Cuestión de arquitectura?

NOTA 1-dic-2013: sentimos constatar que a día de hoy se ha retirado el enlace al vídeo recomendado en este post.

“¿Cómo queremos vivir cuando seamos ancianos?” Es la pregunta que plantea el video que nos llegó hace unos días que mostramos a continuación. (Pincha en la foto o aquí)

Viviendas para mayores

En él se expresa una idea preocupante: “El poder vivir de manera autónoma en la vejez es a menudo una cuestión de dinero”.  Varias de las iniciativas que se presentan en el vídeo así lo ilustran, pero ¿son ejemplos significativos de lo que realmente está ocurriendo en el mundo? ¿Son las viviendas, y además a alto precio, las que garantizarán la autonomía? Los ejemplos mostrados de vivienda “sin umbral” o completamente acristaladas no son precisamente los más adecuados desde un punto de vista gerontológico y mucho menos sostenibles. Sorprende encontrar la casa de Philip Johnson como paradigma de arquitectura para la tercera edad, solo porque su autor vivió allí hasta su muerte…

El centro del video informativo es una exposición de arquitectura y sus palabras nos hablan de edificios, espacios, azoteas y cristales. Sí, incluso de “productos de mercado”. Aunque se menciona el ejemplo de cohousing suizo Solinsieme, o el multigeneracional de Stuttgart, su descripción es meramente “visual”. Ya lo hemos comentado en otras ocasiones, mirar el problema de la vivienda de los mayores desde el “producto arquitectónico” pensamos que es un error. Los modelos innovadores se fundamentan en las relaciones humanas, las previas y las que se proponen. Sin querer menospreciar el producto arquitectónico (es más, estamos por la redefinición de un buen producto más humano), el éxito de las experiencias de cohousing no viene principalmente de sus edificios, sino de la construcción previa de una fuerte comunidad. Y la solución para el alojamiento de los millones de personas mayores no residirá en un nuevo producto “vivienda flexible” como dice en el vídeo Annette Becquer, sino en la adaptación de las comunidades de vecinos, barrios y ciudades para que éstas logren una verdadera inclusión. Las residencias de mayores no se enfrentarán al futuro con la implementación de domótica y habitaciones más atractivas, sino con sistemas de organización y asistencia centrados en las personas. Finalmente, la clave de las ciudades amigables con las personas mayores no está en el diseño de aceras accesibles, ni en la colocación de bancos por parte de los poderes públicos, sino en los procesos participativos que transformarán esas ciudades.

Vivir de forma autónoma no puede plantearse como una cuestión de dinero. Se es verdaderamente autónomo rodeado de personas. La señora del vídeo, que regaló su preciosa casa a sus hijos y se construyó otra a su lado es autónoma porque vive cerca de sus hijos, más que por el diseño de aquella. El problema de la futura vivienda para los mayores tendrá que hacer olvidar al arquitecto su sueño ególatra centrado en los edificios y volver la mirada a la comunidad.

Compartir piso

Mon pere c´etai toiSe busca abuelo para compartir piso. Es el título de una reciente novela francesa que parte de una situación hasta hace poco inédita: un grupo de personas mayores comparten gastos, espacio y convivencia entre las paredes de un piso grande. Se apoyan mutuamente, se encuentran seguros y esto les hace ser más autónomos. Sobre el tema, por cierto, el libro no da más; el resto a nuestro juicio resulta una superficial novela juvenil de aventuras.

En Francia el piso compartido para personas mayores empieza a ser una realidad habitual. Ya hace años Christiane Baumelle, psicóloga jubilada autora del “Manual de supervivencia senior compartida”, creó la asociación La Trame con el propósito de ayudar a constituir “unidades de vida colectivas de entre 4 y 8 personas” a las que llama “Cocon3s” (las “3 s” significan solidarios, séniors y solos). La asociación dispone de una web, un foro online y organiza en varias ciudades de Francia los “encuentros de la casa compartida” para poner en relación a los que buscan convivir.

“Cuesta que arranque”, confiesa Baumelle a Le Monde. “La vivienda compartida entre mayores no tiene nada que ver con la de estudiantes. Los jubilados que se lanzan a esta aventura deben estar listos para desprenderse de su vivienda, separarse de una parte de sus muebles, y para convivir después de años de vida en solitario y de costumbres muy afianzadas”, advierte.

Constatamos la opinión de Baumelle cuando habla de la necesidad de vencer fuertes resistencias. Nadie toma tan en consideración la mudanza cuando se es estudiante y sin embargo en la madurez pareciera que no puede caber el error.

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En Nantes, Gerard (en el centro) quiso compartir la casa con otras personas

Las personas más interesadas en estos programas son mujeres alrededor de los 65 años que buscan compartir casa grande. “Los hombres se interesan si están enfermos”, bromea la creadora de La Trame, “¡todavía están acostumbrados a hacerse servir!”. Para Baumelle, lo ideal es una vivienda con al menos cuatro personas, para crear un ambiente en el que se sientan realmente libres.

Sin duda los pisos compartidos requieren una actitud abierta, ya que acarrean una convivencia muy estrecha. Son un modelo más que sumar a la oferta existente, en la que la variedad es la mejor garantía de que cada uno encuentre la solución que mejor se adapta a sus preferencias.

Diseño de “viviendas para toda la vida” (II): zonas de estar

Los mayores y las zonas de estar - CEAPATEl modelo de vivienda que propugnamos “adaptada y adaptable” consiste en que aquélla posea la suficiente versatilidad como para que en cualquier momento se puedan añadir mejoras en la accesibilidad (por ej. retirando o reubicando muebles), o implementar sistemas de ayuda (por ej. instalando una barra en la ducha o un sistema de apertura de puertas por control remoto, etc.). El espacio ha de ser suficientemente flexible, para ello se deben tener en cuenta situaciones que pudieran producirse en el futuro. El objetivo, lograr la máxima autonomía personal.

En el siguiente vídeo, elaborado por el CEAPAT (Centro de Referencia Estatal de Autonomía Personal y Ayudas Técnicas) , se muestra una variedad de soluciones para hacer la vida más cómoda en las zonas de estar: la luz, la posición de la TV, la altura de la silla para levantarse más fácilmente… son pequeños elementos que se pueden rediseñar para lograr seguir viviendo en casa toda la vida.

Aunque en la película, el modelo de vivienda (ciertamente triste) y la actividad de las personas (no muy ilusionante) están lejos de los referentes de vida de un jubilar, creemos pertinente mostrarlo para observar gráficamente cómo ciertas ayudas, muchas de ellas muy sencillas de implementar, facilitan la vida en casa hasta altos niveles de dependencia.

Para cualquier consulta sobre estos sistemas se puede comunicar con el CEAPAT (Tel. 917 033 100. ceapat@imserso.es) o acudir a la sede central de Madrid (C/ Los Extremeños, 1). Cuenta con delegaciones en otras localidades españolas: Albacete, San Fernando (Cádiz), Lardero (La Rioja) y Salamanca. Allí buenos profesionales pueden guiar al usuario o proyectista en la elección o desarrollo de cualquier tipo de ayuda técnica para mejorar la autonomía.

Diseño de “viviendas para toda la vida”: exterior y límites

Hofje van Staats - HaarlemEntre los Ejemplos Internacionales que vamos publicando, de comunidades tipo senior cohousing o cooperativas de mayores, aunque nos sirven para ilustrar, aunque sea de forma aproximativa, lo que es un “jubilar“, a menudo encontramos carencias que desde nuestro punto de vista resultan llamativas.

Las “viviendas para todos“, las “viviendas para toda la vida“, dejan de serlo en muchos casos por la existencia de escalones, por el confuso diseño para personas con dependencia cognitiva, etc. Muchas de aquellas experiencias contaban con “irse finalmente a una residencia”. Creemos que es una pena, sobre todo porque en una buena parte de los casos esto se podría evitar.

Nuestro consejo es prever la dependencia, sin que ésta obligue a diseños “hospitalarios” u “hoteleros”. No es necesario. Se trata de que la arquitectura hogareña sea adaptada… y adaptable. Como cuando una pareja compra un coche grande previendo que podría tener hijos, pero no incluye la sillita ni elige un autobús.

Además en la mayoría de los casos el “diseño para siempre” no es más caro. La arquitectura bien pensada puede ser incluso más económica.

En este y próximos artículos iremos publicando claves de diseño para lograr viviendas para toda la vida. Servirán al lego para reflexionar sobre la arquitectura que vemos a nuestro alrededor e ir formando pensamiento crítico. Esperamos que sirvan asimismo de ayuda a los arquitectos y empresas relacionadas con el mundo de la gerontología, y más específicamente con el del “senior cohousing” o “jubilar”.

En este texto de Victor Regnier, Profesor de Arquitectura y Gerontología de la Southern California University, incluido en el libro “Innovaciones en residencias para personas en situación de dependencia”, se aportan al menos 60 claves de diseño para viviendas asistidas para personas mayores con necesidad de cuidados por fragilidad o dependencia cognitiva o física. Destacamos en las siguientes líneas algunas de estas características, las aplicadas a la ubicación del conjunto y su diseño exterior, son buenas ideas que si no son necesarias en todos los casos, sí recomendamos para el diseño exitoso de un jubilar:

– Relación con el vecindario: inclusión en una zona residencial e integración con el paisaje existente

– Instalaciones abiertas a la comunidad más amplia del barrio o el municipio, más allá de los límites de la cooperativa. Ej. aula para dar clases, comedor abierto al vecindario.

– Patios con elementos paisajísticos, bien proporcionados y protegidos. Sirven para múltiples actividades, pero además pueden ser el único espacio exterior para residentes con pérdida de memoria. Se puede contar con el agua, también con fauna (ej. acuática, pero también pájaros u otros animales domésticos).

– Espacios intermedios entre interior y exterior. Porches cubiertos o acristalados. La situación de espacio protegido en el límite del edificio da seguridad a muchas personas personas, especialmente las que padecen demencia.

Porche acristalado– En relación con lo anterior, parece bueno disponer e algún espacio luminoso y cerrado, con vegetación, para los días de invierno y/o en lugares fríos.

– “El sitio de la barbacoa“. No necesariamente para este uso, se trata de un lugar exterior con buena capacidad, para “alojar una serie de actividades que incluyan comer, bailar, escuchar música, etc.” Con “buen control del sol y del viento“. Conviene que se diseñe en extensión de otro espacio interior, como sala de estar o comedor.

– Sombras. Pérgolas, toldos y parasoles para controlar el sol. También “es importante mitigar el deslumbramiento”.

– Espacios de paseo en forma de bucle (especialmente recomendados para personas con demencia), con espacios para sentarse y relajarse cada cierto tiempo. Se trata de evitar esos peligrosos espacios de confusión.

– Espacio para el uso infantil. De cara al empleo de familiares, o personas del barrio, etc.

Como siempre, el objetivo es la mayor autonomía hasta el final. La mayor parte de las personas mayores no pasarán siquiera por una etapa de dependencia; pero contar con ello es más que razonable para garantizar una vida digna para todos.

Ejemplos Internacionales (III). Northcrest. Lección de arquitectura

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El complejo residencial Northcrest se construyó en Ames (Iowa) hace casi 50 años. La iniciativa partió de un grupo de personas que se organizaron a través de una fundación sin ánimo de lucro. Es ella la que dirige el centro desde entonces, y la que provee además de las unidades de vivienda independientes, servicios de ocio y cuidados médicos completos.

Northcrest Retirement Community Ames

Postal de Northcrest, recogida en carcow.com

El éxito de la arquitectura de este lugar es el de la disposición en racimo de los apartamentos y los luminosos pasillos de conexión entre espacios, lo que su arquitecto Engelbrecht llamaba “la arquitectura  de la conexión”. Esos corredores actúan como calles de barrio, donde se logran oportunidades de encuentros informales. En una revista de 1963 se destaca el éxito de estos arquitectos que lograron su meta de crear espacios “desinsitucionalizados” mediante una “compresión de las circulaciones y unas imaginativas distribuciones en racimo”.

Northcrest fachadasplanta general

Ciertamente su arquitectura nos resulta atractiva. Las fachadas de madera, esa variedad de formas que sugiere más el ambiente de una aldea tradicional que el de una urbanización con una seriación de casas idénticas…

La primera fase (en el plano, A,B, C y D) constaba de 4 grupos de 6 viviendas y unas zonas comunes. El tamaño es similar al que proponemos para un jubilar (entre 15 y 30 viviendas). El esquema, sin embargo, es distinto al habitual de cohousing: en lugar de rodear a las zonas comunes, mirando hacia la comunidad, las unidades de vivienda miran hacia fuera. Ese sentido de preservar la intimidad en Northcrest pasa también por incluir un patio individual para cada apartamento.

planta primer racimo

El plan diseñado entonces preveía, como así sucedió después, la creación de otros grupos de vivienda individual (1), junto al centro comunitario (4) una torre para dependientes (3), que hoy está destinada a enfermos de Alzheimer, y otros espacios exteriores. El resultado medio siglo después, por lo que vemos es su web, parece menos interesante. Nosotros nos quedamos con esa sensibilidad del que diseñó esos espacios por los que parece que uno no se cansaría nunca de pasear en compañía de un amigo o de jugar al billar.

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