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Oliver Sacks: “El júbilo de la vejez (no es broma)”

¡80 años! Casi no me lo creo. Muchas veces tengo la sensación de que la vida está a punto de empezar…

oliver-sacks-c-elena-seibertOliver Sacks, el neurólogo y escritor inglés autor de “Despertares”, “Los ojos de la mente” o la reciente “Alucinaciones” (2012), cumplió 80 años el pasado día 9 de julio.

Unos días antes nos regaló este precioso artículo, publicado previamente en The New York Times y este sábado en El País.

Muestra una posición ante la vejez a la que no podríamos añadir ni una palabra. El júbilo, la liberación o la oportunidad que da la vejez :

“Mi padre, que vivió hasta los 94, dijo muchas veces que sus 80 años habían sido una de las décadas en las que más había disfrutado en su vida. Sentía, como estoy empezando a sentir yo ahora, no un encogimiento, sino una ampliación de la vida y de la perspectiva mental.”

“A los 80 años uno puede tener una mirada amplia, y una sensación vívida, vivida, de la historia que no era posible tener con menos edad.”

“No pienso en la vejez como en una época cada vez más penosa que tenemos que soportar de la mejor manera posible, sino en una época de ocio y libertad, liberados de las urgencias artificiosas de días pasados, libres para explorar lo que deseemos, y para unir los pensamientos y las emociones de toda una vida. Tengo ganas de tener 80 años.”

El artículo completo se puede leer (y disfrutar) AQUÍ.

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El arte de envejecer

Ayer se clausuró el Ateneo Geronotológico de Madrid, que tuvo lugar los pasados 12 y 13 de marzo. Organizado por el grupo de comunicación Entremayores, bajo el lema “Respuestas sociales, riesgos e innovación”, analizó los principales retos de la atención sociosanitaria, la actividad profesional, la planificación de los servicios, la innovación tecnológica, la mejora de la calidad de vida de las personas mayores y la investigación en el ámbito gerontológico. Las reflexiones acerca del resto de debates las haremos próximamente en otro artículo.

Autorretrato de Tiziano, hacia 1573-76Entre ponencias dedicadas a reflexionar sobre cuestiones tan vitales y preocupantes como la situación actual de los servicios sociales, la dependencia y la atención sociosanitaria, encontramos esta aparentemente insignificante charla, de escasa afluencia de público,  “La vejez y el arte”. Dos expertos, uno en estética y arte, el doctor en Filosofía Luis Peñalver; el otro, José Luis Jordana, presidente de la Confederación Española de Aulas de Tercera Edad y autor de Demayores.com. Ambos consideran que “el arte y la cultura son fuentes de salud y fuentes de bienestar” (la expresión es del moderador, el periodista de potente voz Primitivo Rojas).

Autorretrato de Picasso de 1972Peñalver impartió una clase magistral (magistral en verdad) centrada en los autorretratos de pintores, desde Tiziano hasta Picasso. Todos ellos muestran una representación de sí mismos de enorme interés. Acostumbrados como estamos en nuestro tiempo a enmascarar la edad, pintores como Tiziano, Rembrandt y Goya se muestran una “voluntad de franqueza” a la que no estamos hoy acostumbrados. Se describen a sí mismos con las muescas de su edad, las marcas físicas, la mirada profunda de la experiencia… Otros como Monar, Munch, Bacon o Mattisse enseñan un “mal envejecer, mirando hacia la muerte”. Picasso también, en ese impresionante dibujo realizado a los 91 años.

Aún aprendo, de Goya. 1826Tras esta exposición y sin solución de continuidad, José Luis Jordana destacó otro aspecto de la cultura y el arte relacionado con los mayores: una opción para hacer “frente a los inmovilismos”, una forma de seguir aprendiendo, de desarrollar ese “potencial humano de los mayores que está infrautilizado”: el programa Voluntarios Culturales Mayores, que desde hace veinte años lleva a miles de personas de 50 años o más a enseñar museos (hoy ya son 130), catedrales, palacios, iglesias… en toda España.

Se comienza a envejecer, dice Jordana, cuando se deja de mover / aprender / amar / salir de casa / reir… “Aún aprendo” dibujó para sus nietos Goya a los 81 años de edad.

No hace falta que la sociedad ayude a los mayores, como dijo ayer Jordana. Hace falta que los mayores ayuden a la sociedad. Mirar el arte como esa fuente de bienestar, ayudar a mirar el arte como una mejor forma de envejecer. Dos propuestas, desde el Ateneo Gerontológico, ante los retos que nos plantea el futuro de los mayores.

El tercer acto

“Hoy vivimos de promedio 34 años más que nuestros bisabuelos. Sin embargo nuestra sociedad no lo ha aceptado. Vemos la edad como el viejo paradigma de un arco [esa curva que comentábamos hace unos días en este blog que va hacia la decrepitud”.

Jane Fonda en esta charla TED nos muestra “una nueva perspectiva: la del tercer acto de la vida“. Desde ese punto de vista comprende “la edad, no como una patología, sino como un potencial“.

Ante el miedo hacia el envejecimiento, Fonda, a sus 75 años da su propia visión: “he descubierto que cuando uno está en la vejez, al contrario que al verla desde fuera, el miedo desaparece“.

Su propuesta para vivir el tercer acto: “completarnos a nosotros mismos“. Jane Fonda plantea una “revisión de vida para dar un nuevo significado”.

Creemos que existen otras formas para enfrentarse a este tercer acto, no necesariamente revisando el pasado. Por ejemplo, las que proponen las técnicas de coaching (como Coaching de Mayores), donde se plantean de forma más pragmática retos y se trabajan las claves para lograrlos (ej. afrontar la jubilación, etc.). Creemos más importante lo que viene por delante, más que lo que ocurrió en otras épocas. Por otra parte no siempre parece necesario “reinventarse”…

En todo caso nos parece muy acertada esa postura de autoconciencia del envejecimiento, entendido como ese gran potencial que da la edad, y asumir ese tercer acto como una oportunidad para completarse a uno mismo, la oportunidad que no tuvieron nuestros antepasados.