Etiquetado: película

“Envejece que no es poco”

Hoy seguimos de cine. Coincide que ayer mientras veíamos los resultados de los premios Goya, recibíamos en nuestra página de facebook noticia de un simpático cortometraje. Nos ha servido para conocer al grupo de personas mayores de Huete (Cuenca) que constituyeron desde hace más de diez años los VolOptenses (optense es gentilicio de Huete), dedicado al voluntariado cultural: “Sin más medios que nuestra ilusión, hemos querido plasmar en este corto la importancia que supone envejecer activamente a través de nuestra labor de acompañantes turísticos y lo que ello implica para nosotros: formación continua, nuevas inquietudes, desarrollo personal…”

Amanece_que_no_es_pocoComo todavía no contamos con ningún crítico de cine en nuestra asociación Jubilares (todo se andará), no entraremos a valorar la calidad fílmica de la obra ni buscaremos las analogías con la surrealista película de José Luis Cuerda, en la que dicen inspirarse sus guionistas… Eso sí, aplaudimos la iniciativa, el entusiasmo, el buen humor, las ganas de seguir aprendiendo, trabajar juntos y envejecer de forma activa en entornos como el de su querido pueblo, Huete.

Parece que algo ha de ocurrir en ese rincón alcarreño que cuenta con casi una treintena de asociaciones para una población que no llega a los 2.000 habitantes… ¿Algo ha de ocurrir? Quizá no es muy distinto a otros pueblos, a otros barrios… Quizá basta un puñado de personas con ganas de crear algo de forma colaborativa, entusiasmadas con la idea de hacer algo en su entorno, con la firme creencia – ellos lo expresan así – de que son “necesarios”… Todos somos necesarios. Seguramente cualquier rincón de nuestro país puede servir para que un grupito de personas transformen para bien la realidad. Si se emplea inteligencia colectiva, la ilusión se contagia y la acción da frutos.

Iremos a conocer Huete. Para la visita sabemos que contamos con Coral, Martín, Ramiro… y sus muchos amigos y amigas. Gracias.

Anuncios

La Maison en Petits Cubes

Preciosa y evocadora película de Kunio Katô. Ganó el Óscar al mejor corto de animación en 2009. Proponemos verla (12 minutos) antes de leer nuestros comentarios puesto que las imágenes son muy sugerentes y se pueden hacer múltiples lecturas de ellas. Os animamos a participar en los comentarios del artículo y compartir entre todos nuestras impresiones.

Desde Jubilares nos gustaría destacar algunos aspectos muy interesantes sobre la CASA y la CIUDAD:
1.- Cada momento de la vida tiene una casa (un tamaño, unos muebles…). Hay tiempos para añadir y tiempos para reducir. En todo caso el cambio se hace por obligación (externa, el agua sube), y se elige qué llevar al siguiente nivel. ¿Qué nos llevaríamos cada uno de nosotros?
2.- Dicho cambio, decimos por obligación, ¿necesariamente ha de realizarse cuando ya llega el agua a los tobillos? Todos sabemos que el agua subirá… La ciudad y la casa parece que podrían ser mejores con reflexión y anticipación.
3.- Desde nuestro punto de vista el gran drama es la soledad: ¡dónde están los demás!

Hay tanta soledad cuando ya no queda tiempo de tender puentes

… ¿de verdad no queda tiempo?

A propósito de la película “EL CUARTETO”

el-cuarteto

Cartel de la versión original: Quartet

En los últimos años estamos asistiendo al nacimiento de un nuevo subgénero dentro de las comedias “dramáticas”, el de las películas sobre “mayores”. Para una sociedad que idolatra la juventud e ignora la vejez resulta una novedad ver propuestas que, desde el entretenimiento, nos muestren las situaciones a las que nos enfrentamos en el último tramo de la vida. Siempre en tono amable, se nos introduce en los problemas más específicos de esta etapa: la soledad, la enfermedad, el cambio de entorno, los problemas económicos,… Aunque parece que estén destinadas a este segmento de edad, por su factura y hechuras buscan atraer a todo tipo de público (algo parecido a lo que hace unas décadas el cine hizo con la adolescencia). “¿Y si vivimos todos juntos?”, “El exótico Hotel Marigold” y “El cuarteto” ilustran perfectamente esta nueva categoría.

El cuarteto” (Quartet), estrenada recientemente, narra lo que sucede en una residencia para músicos retirados de Inglaterra durante la preparación de la gala anual que realizan para la recaudación de los fondos necesarios para su mantenimiento. La llegada de una nueva y afamada inquilina revolucionará los planes y trastocará ciertas relaciones de esta comunidad. El divismo, las rivalidades, la añoranza de la juventud colorean una trama cómica (con algún toque agrio) en la que los personajes se ven envueltos hasta su desenlace final. La residencia se ubica en una finca con mansión (donada a su fin por un rico director musical muerto sin descendencia) magnífico escenario para el desarrollo de la ficción.

Independientemente de sus valores cinematográficos nos interesa comentarla aquí porque ilustra perfectamente el tipo y categoría de actividades a promover y que deben coexistir en la rutina de nuestros jubilares.

–          Actividades principales destinadas al mantenimiento del conjunto. En la película la Gala anual es un método de recaudación con el que pagar los gastos de mantenimiento, una actividad a cambio de un servicio. Son músicos y prefieren practicar y actuar a cambio de dinero con el que sufragar los gastos (como en la vida activa de cualquier persona). Otra opción sería desempeñar personalmente esas funciones de mantenimiento: jardinería, limpieza, arreglos,…. Y, por supuesto, la combinación de ambas. Lo importante es llevar a cabo las posibles (en la medida de nuestras fuerzas físicas y de acuerdo con mis vecinos) fomentando la convivencia (reforzando vínculos emocionales) y reduciendo gastos.

–          Actividades de integración con el entorno social próximo. En la película las lecciones que uno de los personajes imparte periódicamente a un grupo de adolescentes de algún centro próximo (se supone). Debemos convertir nuestro jubilar en parte activa del barrio y, aprovechando nuestra experiencia, ofrecernos para ayudar y/o compartir experiencias. Este tipo de prácticas puede propiciar nuevas relaciones integeneracionales generalmente valoradas como muy gratificantes.

–          Actividades con mi entorno afectivo. En la película se observa cómo nietos reciben clases de música de sus abuelos y cómo el resto de la comunidad en principio tolera para luego colaborar y aplaudir los progresos. Podemos y debemos estar y apoyar a los nuestros, y si no los tenemos, “adoptar” los de los vecinos.

–          Actividades lúdicas. En la película algunos residentes reciben clases de “bailes latinos”, otros juegan al croquet,… actividades lúdicas en grupo que favorezcan la convivencia, la integración y refuercen los vínculos emocionales.

“El Cuarteto” es un ejemplo representativo del buen cine británico actual: sencillo de planteamiento y con sólidas interpretaciones. Y en este caso en particular destila amor a los personajes, a la música clásica, a la vejez y a la vida.

¿Y si vivimos todos juntos?

Críticas cinematográficas aparte, que podrán realizarse con más competencia en otros medios, queremos destacar esa común preocupación, que trasciende fronteras, y llega a la gran pantalla como el lema que casualmente llevamos tiempo empleando para explicar nuestro modelo Jubilares: ¿Y si los amigos nos vamos a vivir juntos?

Tras las situaciones disparatadas, románticas, las  de una comedia a veces predecible, se esconde la profunda inquietud sobre los últimos años de la vida (muchos años, según las estadísticas): “somos muy precavidos, pero no nos preocupamos en absoluto de los últimos años”, dice una protagonista. El “hecho desencadenante” que moviliza a las personas puede ser, como en el caso de estos personajes, un principio de demencia, un cáncer, un infarto.

La apuesta (irse a vivir juntos a casa de uno de los amigos) se basa en el respeto a la dignidad humana de los mayores, su derecho a decidir sobre su vida, su legítima opción por vivir – y también morir – en el medio físico y social que la persona (por mayor que sea) ha decidido, la asistencia personalizada adecuada a las necesidades de cada momento, la construcción de una comunidad (por pequeña que sea, como en este caso) que reflexiona, decide y actúa desde la libertad. Vivir hasta el final de sus días rodeados de sus seres queridos, con lo bueno y lo malo que eso aporta.

El modelo Jubilares se basa en esta filosofía, si bien, aprendiendo de otras muchas experiencias, ayudamos a crear la comunidad con un método más efectivo.

La película compara los modelos residenciales y se posiciona desde una óptica sencilla: prefiero estar con los amigos. No es un tratado sobre asistencia a la tercera edad. Es tan solo una comedia.