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La Persona: Atención y Autonomía

Por: Mª del Carmen Meléndez Arias. Doctora en Derecho, Abogada
carmenmelendezarias@gmail.com

La demografía de las sociedades avanzadas del siglo XXI, entre las que se encuentra España, plantea una realidad compleja determinada por el progresivo envejecimiento de la población, manifestado en el aumento de los mayores de sesenta y cinco años, debido a los avances médicos y científicos que tienen como efecto la superación de enfermedades mortales de necesidad en el pasado.

La esperanza de vida aumenta y correlativamente la sociedad envejece; en el caso de las personas con discapacidad, la situación puede ser más grave, al ser en muchos casos el envejecimiento prematuro una de las secuelas características de la deficiencia.

Si añadimos los cambios sociales como la reducción del número de componentes de la familia, la incorporación de la mujer al mundo laboral, me refiero a esta última circunstancia, al ser los miembros femeninos los que tradicionalmente asumían el cuidado de los mayores. Y por último la movilidad que exige el desarrollo profesional, nos lleva a la reflexión de cómo afrontar esa etapa de nuestra vida en la vamos a necesitar apoyos que atenúen la pérdida de facultades, pero a la vez queremos mantener nuestra autonomía viviendo de acuerdo con nuestras preferencias, que por encima de todo queremos que sean respetadas.

La persona es la condición que se vincula al ser humano como consecuencia de su naturaleza dotada de inteligencia y voluntad, siendo el único ser que es dueño de su vida y capaz de crear relaciones que tienen como efecto la constitución de derechos y obligaciones.

La existencia de la persona es previa a toda norma, es la razón de ser del ordenamiento jurídico, el fundamento del Derecho. Ese significado institucional, tiene como primera consecuencia, el reconocimiento de la dignidad como valor fundamental, superior, principio de principios, y así lo proclama la Constitución española de 1978 en su artículo 10 párrafo 1: “la dignidad de la persona, los derechos inviolables que le son inherentes, el libre desarrollo de la personalidad, el respeto a la ley y a los derechos de los demás son el fundamento del orden público y de la paz social” ; recogiendo la tradición del Derecho español, que resumió el profesor De Castro , en su reflexión: el “deber general de respeto a la persona”, interpretada unánimemente como resumen del pensamiento de nuestra legislación, doctrina y jurisprudencia.

De la dignidad de la persona y de su personalidad, emanan los derechos fundamentales: la libertad, (artículo 17 de la Constitución), de tantas facetas en su ejercicio como formas y actividades posibles en la vida, siendo de interés en el asunto que nos ocupa, la libertad individual vinculada a la autonomía, es decir la posibilidad real y efectiva de organizar todos los ámbitos de la vida personal.

La igualdad (artículo 14), definida como no discriminación, igualdad de oportunidades, eliminación de desigualdades, de dificultades y de desventajas. Ambos con un alcance especial en las situaciones de vulnerabilidad, como son la enfermedad, la discapacidad, o la tercera edad.

Los poderes públicos están vinculados por mandato constitucional a garantizar la protección de los derechos fundamentales y la dignidad de la persona en todas las circunstancias, la familia en el artículo 39, las personas con discapacidad en el 49 , y las personas mayores en el 50 . La protección es un principio rector de la política social y económica con un valor normativo directo e inmediato.

El respeto total y absoluto a la persona es la esencia del desarrollo de toda acción de atención a las personas vulnerables, garantizado en nuestro Derecho, en virtud de los Derechos fundamentales de nuestra Constitución, y en su desarrollo en numerosas figuras jurídicas que presentan las alternativas oportunas de previsión de la protección jurídica, patrimonial y social, que serán objeto de nuestro análisis en próximos artículos.

Eliminar las sujeciones: la apuesta decidida por la dignidad

“El uso de las sujeciones afecta a un derecho fundamental de las personas como la libertad, además de atentar contra valores como la dignidad y la propia autoestima personal.” (José Antonio López Trigo, presidente de la SEGG)

Consenso sujeciones IMSERSOHoy se ha escrito el principio del final de las sujeciones (mecánicas o farmacológicas) de las personas mayores en los centros sociosanitarios. Se trata de un tema controvertido (¿seguridad frente a libertad?) desde hace tiempo en nuestro país. Sin embargo, algunos estudios demuestran que el uso de sujeciones no solo no resuelven problemas sino que aumentan su gravedad. Hoy al fin se han expresado las claves para la prevención y prescripción de su uso en un documento consensuado cuyo objetivo final es la eliminación paulatina de esos sistemas, de los que se constata un tremendo abuso.

Esta misma mañana se presentaba el documento, en la sede de IMSERSO. Ha sido elaborado por un comité interdisciplinar de Sujeciones de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología, formado por una veintena de geriatras, médicos, psicólogos, juristas, representantes de grupos, entidades y movimientos antisujeciones: Programa Desatar al anciano y al enfermo de Alzheimer (CEOMA), la norma Libera Ger (Fundación Cuidados Dignos) y “Sujeciones Zero” (Fundación Maria Wolff).

Documento de consensoEl documento de consenso sobre Sujeciones Mecánicas y Farmacológicas es de enorme trascendencia. Se admite en él que las sujecciones “conllevan  a una privación de la libertad de movimientos de la persona, y por tanto, afectan al derecho fundamental reconocido en el artículo 17 de la Costitución Española”. Lo mismo ocurre con las sujeciones químicas (aquellos fármacos que para tratar síntomas conductuales o psicológicos terminan afectando a las actividades de la vida cotidiana)

La estrategia que se plantea es la de procurar un cambio con el tiempo necesario para interiorizarse y asimilarse; se reivindica un marco normativo acorde; se requiere la información y formación de usuarios, familiares y profesionales sobre los riesgos y beneficios de sujeción y no-sujeción; finalmente, se insta a la “actitud positiva y proactiva hacia el cambio”, se reclaman “profesionales valientes, comprometidos” y un apoyo por parte de todos los que formamos parte de la sociedad, “corresponsables” porque “en realidad se trata de los riesgos del vivir en libertad y dignidad”.

El documento de consenso aquí: Documento_de_Consenso_sobre_Sujeciones

Oliver Sacks: “El júbilo de la vejez (no es broma)”

¡80 años! Casi no me lo creo. Muchas veces tengo la sensación de que la vida está a punto de empezar…

oliver-sacks-c-elena-seibertOliver Sacks, el neurólogo y escritor inglés autor de “Despertares”, “Los ojos de la mente” o la reciente “Alucinaciones” (2012), cumplió 80 años el pasado día 9 de julio.

Unos días antes nos regaló este precioso artículo, publicado previamente en The New York Times y este sábado en El País.

Muestra una posición ante la vejez a la que no podríamos añadir ni una palabra. El júbilo, la liberación o la oportunidad que da la vejez :

“Mi padre, que vivió hasta los 94, dijo muchas veces que sus 80 años habían sido una de las décadas en las que más había disfrutado en su vida. Sentía, como estoy empezando a sentir yo ahora, no un encogimiento, sino una ampliación de la vida y de la perspectiva mental.”

“A los 80 años uno puede tener una mirada amplia, y una sensación vívida, vivida, de la historia que no era posible tener con menos edad.”

“No pienso en la vejez como en una época cada vez más penosa que tenemos que soportar de la mejor manera posible, sino en una época de ocio y libertad, liberados de las urgencias artificiosas de días pasados, libres para explorar lo que deseemos, y para unir los pensamientos y las emociones de toda una vida. Tengo ganas de tener 80 años.”

El artículo completo se puede leer (y disfrutar) AQUÍ.