Etiquetado: Cooperativa

¿Cómo acceder hoy a una vivienda? La cesión de uso

Modelo no especulativo y sin fin de lucro en que la propiedad de las viviendas siempre recae en la cooperativa.

WohnprojekteEl modelo que promovemos principalmente desde Jubilares es el de “cooperativa de cesión de uso“. Siempre repetimos que se trata de un tema instrumental, apostamos por él porque se trata de la que parece la mejor opción conforme a la legislación actual en nuestro país. En cada ocasión se habrá de estudiar el modelo jurídico que mejor se adapte a las necesidades de los que pretenden hacerse un jubilar. En todo caso este tiene unas características que lo hacen idóneo para las comunidades autogestionadas de mayores.

Los Modelos de Cooperativas de Uso (MCU, tal y como los llaman nuestros amigos de Sostre Civic),son una forma más de acceder a la vivienda que ya funciona hace más de 100 años en los paises escandinavos (Modelo Andel), Alemania (Wohnprojekte) o latinoamérica (FUCVAM). Tiene mucha información sobre la materia la página de Habitapedia

Reproducimos aquí las principales características, ventajas y objectivos de estos modelos de cooperativas de uso son :

      • Sistema de cooperativas no especulativo y sin fin de lucro en que la propiedad de las viviendas siempre recae en la cooperativa y donde los cooperativistas disfrutan de un uso indefinido de la vivienda a traves de un derecho de uso asequible.
        No es especulativo porque el precio se fija para que con el tiempo, cada vez sea más fácil acceder a la vivienda
      • La cooperativa se crea con voluntad de duración indefinida. Permite mantener el uso (en nuestro caso, residencial para personas mayores)
      • Este derecho puede ser indefinido en el tiempo, transmitido y heredado.
      • El derecho de uso se obtiene con una entrada inicial (retornable, incluyendo mejoras) y se mantiene con un un “alquiler” asequible mensual.
      • Entrada inicial (con posibilidad de financiación) proporcional a la superfície de la vivienda y a les rentas de las personas.
      • Derecho de uso con tendencia a la baja, destinado a retornar la deuda para construir o rehabilitar las viviendas, el mantenimento y la mejora del edificio, a los gastos comunes y a la cooperación entre las otras cooperativas jubilares y sus usuarios/as.
      • Diseño participativo y personalizado de las viviendas y espacios comunes.

ONUEn España, donde más del 83% de las viviendas son en propiedad, se hace necesario, como dice el Informe de la Relatora de la ONU Raquel Rolnik, “promover alternativas a las políticas de vivienda basadas en el crédito privado y la propiedad”, modificar “el paradigma, pasando de las políticas basadas en la financialización de la vivienda a un enfoque de estas políticas centrado en los derechos humanos.”

El modelo “Andel” permite el acceso a la vivienda a gente joven y/o sin recursos económicos fijando un derecho de uso bajo y un “alquiler” prolongado en el tiempo (obviamente, los intereses que se habrán de pagar serán a lo largo del tiempo elevados). Para el caso de personas mayores y con recursos (casi el 90% de los mayares de 65 años, en España, tiene vivienda en propiedad) puede interesar más que ese derecho de uso (andel) sea más elevado, y el “alquiler” bajo, pues se reduce el coste financiero.

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Las corralas de hoy

Vivienda corredor GuipuzcoaLlegó a los medios la noticia: las familias alojadas en la “corrala Libertad” de Sevilla pasan a formar parte de una cooperativa para el uso de las viviendas. Nos felicitamos por ello entre tantas okupaciones y deshaucios. A cuento de la noticia, aunque no sea lo más importante de la misma (y más bien, precisamente por ello), aprovechamos a comentar sobre dos de los conceptos que ahí aparecen: corrala y cooperativa de cesión de uso. Para no hacerlo muy largo del segundo hablaremos en un próximo artículo.

Una corrala es un tipo de edificación residencial que organizaba las viviendas (de escasa superficie) en torno a un patio, donde se hacía vida comunitaria. El acceso a cada apartamento se realizaba desde un corredor situado al aire libre, el mismo que daba al aseo compartido. Surgió hace siglos como un tipo de construcción barata para alojar a inmigrantes.

La mala ejecución de la construcción y las penosas condiciones higiénicas en muchas de ellas, unido a un peor mantenimiento, ha dado muy mala prensa a esta palabra, y sin embargo como tipo arquitectónico ofrece grandes cualidades que son muy interesantes:

Corrala en BudapestPrincipalmente el favor sobre una vida comunitaria que resultó clave durante mucho tiempo entre gentes que pasaban penurias. Así como fue desapareciendo la vida comunitaria en las aldeas, también en las ciudades las familias prefirieron irse a vivir a pisos completamente “independientes”. Sin embargo hoy sabemos medir mejor esa “independencia” para que no se convierta en “soledad”. También somos conscientes de que hay colectivos más vulnerables que requieren entornos que faciliten su inclusión social. Y no solo los colectivos vulnerables: los estudiantes universitarios, las familias jóvenes… han sido y siguen siendo habitantes de edificios residenciales de corredor exterior en toda Europa.

Las “corralas” de hoy son viviendas con doble orientación (hacia el corredor la zona de servicios, cocina y WC; hacia “fuera” el estar y dormitorios), con servicios adecuados y zonas comunitarias adaptadas a las necesidades reales de sus ocupantes. Un tipo arquitectónico eficaz para organizar jubilares urbanos, donde la vida comunitaria pueda extenderse al resto de la ciudad.

corrala UtopíaLas “corralas de Sevilla” de las que oimos hablar en las últimas semanas curiosamente no son “corralas” propiamente dichas. No tienen corredor exterior, ni baño comunitario… Desde un punto de vista arquitectónico se trata de meros bloques de viviendas. Pero en los últimos tiempos se han autodenominado así para referirse a esos lugares donde viven “familias de familias“. Bonito concepto, que sintoniza con nuestra forma de entender los jubilares.

Espontánea solidaridad. Calculada codicia

Stock PhotoEn estos días leíamos un curioso artículo: “10 cosas que la ciencia nos enseñó en 2012 sobre felicidad”. Entre ellas, un estudio viene a hablarnos de nuevo sobre el sentido de cooperación: “los humanos son instintivamente más cooperativos que egoistas”.

Vaya, parece que siempre habíamos oído hablar en sentido contrario… El estudio, publicado en Nature por los investigadores de Harvard David G. Rand, Joshua D. Greene, and Martin A. Nowak, se basa en una serie de estudios que demuestran que la decisión más rápida, espontánea e intuitiva es, de media, más generosa mientras que la decisión racional, que se toma su tiempo… es más egoista.

Un ejemplo, descrito en el artículo de Emiliana R. Simon-Thomas (directora científica del Greater Good Science Center): “El Juego del Bien Público”- the Public Goods Game-:

“Estás jugando con otras tres personas que no conoces (…) y todos comenzáis este juego con la misma cantidad de dinero. Se os invita a todos a contribuir con una parte de ese dinero a un fondo común”. Más tarde, “el organizador del juego dobla la cantidad que hay en el fondo y lo reparte en partes iguales entre los cuatro jugadores ¿Qué harías? ¿Cuánto pondrías?”

En los casos en que se pedía rapidez de decisión la gente ponía más dinero. Si todos hacen lo mismo todos se llevan el doble.

En los casos en que se podía tomar tiempo para pensar surgía el pensamiento egoísta: poner poco y confiar en que los demás pongan la totalidad de sus fondos, para salir de la operación con más dinero del que se había puesto, y más dinero que el resto, claro.

Estos estudios, junto con otros realizados a más de 1000 personas, proveen una fuerte evidencia de que, de media, la gente tiene un impulso inicial cooperativo y que con razonamientos posteriores tiende a comportarse de forma más egoísta.

Los investigadores señalan que los datos no prueban que la solidaridad sea más innata que el egoísmo a nivel genético, aunque puntualizan que la experiencia vital sugiere, en la mayoría de los casos, que cooperar es ventajoso, y que por tanto una actitud cooperativa no es un mal comienzo “por defecto”.

La etapa de mayor, caracterizada por la experiencia, el conocimiento acumulado y la disponibilidad de tiempo, ofrece una oportunidad magnífica para construir nuevas iniciativas a través del trabajo cooperativo.  En Jubilares, la participación y la colaboración son los mimbres con los que “tejemos” nuestras actividades y metodología, hasta hacerlas el centro de la vida de jubilar.

Cuando asociarse es una solución

Las cooperativas cobran fuerza como una opción para cubrir las necesidades derivadas del adelgazamiento del Estado de bienestar

El artículo de “El País” publicado hoy comenta las ventajas de la creación de soluciones participativas en el ámbito del consumo, el trabajo, del bienestar social.

“Las cooperativas llevan más de un siglo participando en distintos sectores de la economía en todo el mundo. Ahora, en una época particularmente complicada, muchas de ellas ofrecen salidas innovadoras a los retos que se derivan de la crisis. “Son respuestas que parten de la cooperación entre la gente, de no esperar a que las Administraciones públicas resuelvan los problemas, sino de que los ciudadanos busquen la solución por sus propios medios”, analiza Íñigo Bandrés, de la Red de Economía Social y Alternativa (REAS). “Igual que tras la Guerra Civil muchos pueblos a los que no llegaba la luz o el agua corriente montaron cooperativas para autoabastecerse, el modelo puede servir ahora para hacer frente a los recortes de los Gobiernos en muchos ámbitos sociales”, afirma Ana Isabel Ceballo, presidenta de la Unión de Cooperativas de Consumidores y Usuarios de España (UNCCUE).”

El artículo destaca un par de soluciones residenciales para personas mayores: Servimayor, en Losar de la Vera (Cáceres), y Trabensol, en Torremocha del Jarama. La primera se configuró como residencia de mayores (equipamiento); la segunda como residencial (viviendas).

Jubilares pretende una tercera vía más ambiciosa en cuanto a autonomía personal y asistencia integral. No obstante aplaudimos estas iniciativas que se llevan a cabo desde hace tiempo, con mucho esfuerzo y dedicación, entre personas que están haciendo de su propia comunidad ejemplo de envejecimiento activo, participación y trabajo en equipo y que sirven a la mejora de la salud de los mayores y en definitiva de la sociedad.