Etiquetado: comunidad

Ejemplos Internacionales (VIII): Harbourside en Sooke, Canadá

El ejemplo que presentamos hoy puede ser inspirador a los múltiples grupos o personas que piensan en el cohousing como la oportunidad para la etapa de jubilación (tiempo de júbilo): Harbourside, a diferencia de los otros ejemplos internacionales que vamos mostrando en nuestro blog, es una comunidad que aún no se ha construido en su totalidad.

El método que eligieron los ocho «activos y enérgicos» amigos que constituyen el grupo embrionario se basó en el que más a menudo toman los senior cohousing de todo el mundo, el de Charles Durret, que ha reinterpretado el método Nielsen danés.

Prevén, como se dice en el vídeo, la construcción de treinta apartamentos de uso privativo y unas zonas comunes. La forma de tenencia, como es lógico, varía en cada país, pero el objetivo es siempre el mismo: garantía de privacidad y favorecimiento de la comunidad, así como solidaridad en las decisiones de grupo y búsqueda de continuidad en el uso a lo largo del tiempo. Los métodos participativos comienzan desde el momento en que se lanza la idea y continúan durante la vida en el cohousing.

El proyecto arquitectónico pone el énfasis en el disfrute del entorno natural, de forma que la organización de las viviendas, al contrario que como es habitual, no miran hacia la construcción de uso común sino hacia el paisaje, entendido también como espacio para la comunidad. El terreno era propiedad de uno de ellos. A pesar de ello barajaron otros emplazamientos hasta que finalmente se decantaron por éste. Esto es importante puesto que conocemos casos en que partir de un lugar concreto antes de constituir el grupo fue un pie forzado que dio al traste con la iniciativa. Recordamos el principio fundamental: «primero construimos la comunidad, luego el edificio».

Para más información sobre su proyecto se puede ver su página web: http://www.harbourside.ca (en inglés)

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Desde hace tiempo imparten, en colaboración con la Royal Roads University, un curso «Envejecer bien en comunidad», donde resaltan las «oportunidades, retos y dificultadas de envejecer en casa», también las ventajas que la comunidad ofrece en comparación con otras alternativas.

En estos momentos se encuentran en una fase interesante: la de ampliar el grupo. Se trata de un momento en que los líderes de la iniciativa han de ser suficientemente generosos y abiertos como para transformar la idea inicial en pro de la comunidad. En su web, los 21 miembros del grupo en la actualidad se presentan ellos mismos y sus aspiraciones. Como solemos decir, no están vendiendo un edificio, están ofertando una «vecindad».

Pero no lo han hecho solos: en Canadá cuentan con (y forman parte de) la «Canadian Senior Cohousing Society», que aconseja, difunde el modelo y reúne las experiencias de las distintas iniciativas de cohousing del país (en poco tiempo una treintena) . Queremos destacar la labor de nuestra homóloga canadiense porque la asociación Jubilares, cuyos socios serán principalmente las cooperativas de senior cohousing en España centra su actividad principal en el asesoramiento y difusión de esta forma de vida. Si estáis interesados en ello animamos a contactar con nosotros. No estáis solos.

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La futura vivienda de los mayores. ¿Cuestión de arquitectura?

NOTA 1-dic-2013: sentimos constatar que a día de hoy se ha retirado el enlace al vídeo recomendado en este post.

«¿Cómo queremos vivir cuando seamos ancianos?» Es la pregunta que plantea el video que nos llegó hace unos días que mostramos a continuación. (Pincha en la foto o aquí)

Viviendas para mayores

En él se expresa una idea preocupante: «El poder vivir de manera autónoma en la vejez es a menudo una cuestión de dinero».  Varias de las iniciativas que se presentan en el vídeo así lo ilustran, pero ¿son ejemplos significativos de lo que realmente está ocurriendo en el mundo? ¿Son las viviendas, y además a alto precio, las que garantizarán la autonomía? Los ejemplos mostrados de vivienda «sin umbral» o completamente acristaladas no son precisamente los más adecuados desde un punto de vista gerontológico y mucho menos sostenibles. Sorprende encontrar la casa de Philip Johnson como paradigma de arquitectura para la tercera edad, solo porque su autor vivió allí hasta su muerte…

El centro del video informativo es una exposición de arquitectura y sus palabras nos hablan de edificios, espacios, azoteas y cristales. Sí, incluso de «productos de mercado». Aunque se menciona el ejemplo de cohousing suizo Solinsieme, o el multigeneracional de Stuttgart, su descripción es meramente «visual». Ya lo hemos comentado en otras ocasiones, mirar el problema de la vivienda de los mayores desde el «producto arquitectónico» pensamos que es un error. Los modelos innovadores se fundamentan en las relaciones humanas, las previas y las que se proponen. Sin querer menospreciar el producto arquitectónico (es más, estamos por la redefinición de un buen producto más humano), el éxito de las experiencias de cohousing no viene principalmente de sus edificios, sino de la construcción previa de una fuerte comunidad. Y la solución para el alojamiento de los millones de personas mayores no residirá en un nuevo producto «vivienda flexible» como dice en el vídeo Annette Becquer, sino en la adaptación de las comunidades de vecinos, barrios y ciudades para que éstas logren una verdadera inclusión. Las residencias de mayores no se enfrentarán al futuro con la implementación de domótica y habitaciones más atractivas, sino con sistemas de organización y asistencia centrados en las personas. Finalmente, la clave de las ciudades amigables con las personas mayores no está en el diseño de aceras accesibles, ni en la colocación de bancos por parte de los poderes públicos, sino en los procesos participativos que transformarán esas ciudades.

Vivir de forma autónoma no puede plantearse como una cuestión de dinero. Se es verdaderamente autónomo rodeado de personas. La señora del vídeo, que regaló su preciosa casa a sus hijos y se construyó otra a su lado es autónoma porque vive cerca de sus hijos, más que por el diseño de aquella. El problema de la futura vivienda para los mayores tendrá que hacer olvidar al arquitecto su sueño ególatra centrado en los edificios y volver la mirada a la comunidad.

Pequeñas iniciativas para generar grandes cambios

Cohousing volcado al barrio

En el artículo de Álvaro Porro publicado en Alterconsumismo el pasado 14 de octubre se plantea una interesante cuestión: ¿Alimentan las pequeñas iniciativas los grandes procesos de transformación social, o ese papel transformador a gran escala es irrelevante o incluso contraproducente para el objetivo «micro» que persiguen? Porque «quizás uno de los retos del creciente universo de iniciativas colaborativas, cooperativas o comunitarias es ser relevantes más allá de sus microcontextos en la construcción de un tejido social que lidere el cambio».

La pregunta nos interesa porque creemos en la mejora del entorno físico y social de las personas mayores principalmente mediante la creación de iniciativas de pequeña escala, colectivos de moderado número de participantes que, entendiendo que pueden mejorar su entorno logran una oportunidad para su propia vida, y para la de su pequeña comunidad que forman. ¿Se puede ir más lejos? Nosotros pretendemos que sí: nuestra «visión» es llegar a una sociedad inclusiva con las personas mayores, unos barrios, ciudades más solidarios y humanos, donde las personas de cualquier edad y condición encuentren el apoyo mutuo que los hace ser más autónomos y vivir con mayor bienestar. ¿Un pequeño grupo de personas que se construye su hogar puede lograr tamaño objetivo?

La propia consciencia sobre el poder transformador de la iniciativa (por ejemplo, la construcción de un jubilar) llevará a cambios más profundos. Porro afirma que la clave es «tener en cuenta cómo moverse entre escalas«, mirar con «perspectiva para entender las diferencias y las conexiones entre ellas».

El paso en la transformación social de la pequeña comunidad (por ejemplo, un cohousing de personas mayores) al barrio, el pueblo o la ciudad pasa por el diseño de esos mecanismos que posibiliten el intercambio entre las personas dentro y fuera del jubilar. Pero también la relación entre comunidades lejanas geográficamente (por ejemplo, otros jubilares situados más allá, u otras personas y organizaciones comprometidas con la mejora del medio). Por eso creemos importante la «red de jubilares«. Por eso los socios de nuestra asociación serán las propias cooperativas jubilares.

El artículo muestra otro punto más que nos parece importante destacar: los métodos de diseño, creación y participación en este tipo de iniciativas tienen una enorme fuerza transformadora. «Como observan muchas teorías del aprendizaje muchas veces son las prácticas las que cambian los valores y no al revés». Y concluye: «Y es que la transición hacia estilos de vida más sostenibles y la extensión de la economía social y solidaria  (y nosotros añadiríamos, la necesidad de una creciente autonomía personal) irremediablemente comportan un cambio cultural pero también cambios en el modelo económico y en las estructuras políticas, legales y sociales, es decir una regeneración democrática.»


Ejemplos Internacionales (VII): Awichas bolivianas

awicha

“No quiero rejuvenecer, ya he sido niña y he corrido, he jugando como niña, ya he sido joven y he bailado, he enamorado, he gozado y sufrido mi juventud, he criado hijos y me han dado alegrías y penas, ahora quiero ser vieja, quiero gozar y sufrir mi vejez, eso es lo que correctamente me toca”.

Awicha en la lengua aymara quiere decir «abuela», pero también se aplica, en sentido cariñoso, a las ancianas de la comunidad.

«Ser mujer, pobre, india y vieja en medio de la ciudad» es, según Mercedes Zerda y Javier Mendoza (ver La Comunidad Awicha en La Paz, Bolivia), equivalente a marginación social. Las awichas están sujetas a una múltiple discriminación y se sienten inútiles en la ciudad.

Las cuatro awichas que fundaron en 1985 la casa autogestionada del Pampahasi, en La Ciudad de El Alto (La Paz, Bolivia) buscaban ese hueco dentro de la ciudad. Querían una casa, tal y como cuenta en «Mi historia de la comunidad awicha de Pampajasi» Elena Apílanez, «en la que vivir y morir juntas», compartiendo «escenas y momentos de la vida cotidiana». Se guiaron por sus tradiciones y se organizaron de forma natural como ellas sabían: estableciendo turnos para dirigir la comunidad, en una aceptación de responsabilidades casi ritual. Para el sistema de servicios colectivos así creado se contó desde el principio con las mujeres mayores en una primera propuesta intergeneracional.

Hay que decir que la casa comunal de Pampahasi tuvo un apoyo externo clave, la de la organización Helpage International, así como de la sueca Svalorna. Ellas ayudaron a que del primer grupo embrionario (14) se pasara a 40 habitantes de una gran casa en torno a un patio central.

La estructura socio-territorial y económica de la comunidad aymara es la del tradicional «ayllu», donde el territorio es propiedad común y los preceptos fundamentales la autogestión y la autodeterminación. Las relaciones humanas, dentro y fuera del ayllu se basa en los principios de reciprocidad (ayni) -como sustento básico de las relaciones humanas y postulado lingüístico por medio del cual emana la preocupación por la persona con la que se interactúa- y de intercambio (mink´a) basado en el servicio comunitario que las personas y familias prestan a favor tanto de otras familias. La filosofía aymara también asume un principio de complementariedad, el que da lugar a la creencia de que ningún se existe por sí mismo sino teniendo un complemento.

Las awichas deciden de forma consensuada, las tareas se reparten equitativamente, se organizan comisiones de trabajo y semanalmente evalúan los resultados. Es la propia comunidad la que decide quién pasa a formar parte de la misma. Los primeros años solo estaba formada por mujeres, posteriormente se incorporando los hombres ancianos (achachilas). Hoy exigen tener más de sesenta años y encontrarse en una situación socioeconómica que no les permita otros apoyos familiares. El usufructo de la habitación asignada a cada persona es vitalicio, y a su muerte no es heredable, sino que pasa de nuevo a la comunidad awicha, quien asigna un nuevo morador.

Las casas comunales incluyen zonas de cría de animales, comedores comunitarios (que sirven también a personas externas a la comunidad) y áreas de trabajo artesanal que sirve a la generación de ingresos propios.

El crecimiento de la comunidad, que hoy supera la centena, pasó por una decisión que Jubilares también comparte: el número de las comunidades no puede ser tan grande como para que la estructura de autogestión se malogre: así en 2005, cuando se rodó el vídeo, ya se habían formado 5 casas dentro de la estructura de Pampahasi. Y años más tarde ya existen seis grupos urbanos y otros siete rurales, relacionados también entre sí en esa red intergrupal que también es clave en nuestro modelo de jubilares.

En este vídeo los miembros de la comunidad awicha de Pampahasi hablan de sus preocupaciones y esperanzas y explican cuál es el objetivo de su organización que, según sus palabras, es facilitar un envejecimiento saludable integral en el marco de la autonomía y respeto a sus tradiciones.

El ejemplo nos parece interesante porque una vez más demuestra la fuerza de la comunidad de personas frente a una sociedad que individualmente las excluye. Porque obervamos que la necesidad de vivir con y como uno elige libremente es universal y profundamente humana. Porque acredita, como en muchos otros casos de cohousing,  que la autogestión es posible aún en los casos en que las condiciones son desfavorables.

Los valores que transmiten este pequeño grupo de personas son muchos: se han convertido en referente al respeto al mayor (propio de su propia cultura aymara), en reivindicación de la ancianidad como parte de la vida. Dice María:

“En la radio han dicho: ‘Aunque el cuerpo esté anciano, siempre hay que tener el espíritu joven’. No entiendo eso, ¿acaso es malo tener un espíritu anciano como nuestro cuerpo?”

Piensan que tienen una labor importante que hacer: sienten la responsabilidad de fomentar y transmitir una cultura (ej. música y danza nativas). La comunidad awicha es hoy una importante impulsora de un movimiento que reivindica los derechos de las personas mayores, en Bolivia y en el mundo. Ha sido referente de políticas y programas de protección de los mayores. Es miembro de la Red Defensa del Anciano, pertenece a la Red  del Consejo de Venerables Ancianos de la Paz, la Asociación Nacional del Adulto Mayor y la Red «Tiempos» de Latinoamérica y el Caribe.

Bancos de tiempo para el envejecimiento activo

¿Alguien me ayuda con la mudanza? Yo sé planchar. Los bancos de tiempo sirven para intercambiar horas de trabajo en cualquier actividad con una fórmula sencilla de reciprocidad: las horas valen lo mismo sea cual sea el servicio que se presta al otro. Una fórmula que, aplicada a la vida de las personas mayores, da valor a los conocimientos y aptitudes de las personas, sea cualquiera su origen, posición social, sexo o edad. Y puesto que favorece la participación, seguridad y salud, se trata además de una forma ideal de envejecimiento activo.

time-bank

Nicolás Alonso, presidente de la Asociación para el Desarrollo de los Bancos de Tiempo (ADBdT), afirma para Noticias Positivas que los Bancos de Tiempo «permiten conocer a tus vecinos y formar parte de este sistema de ayuda mutua forja lazos sólidos entre las personas. Se teje una red social que empodera a las comunidades y les permite ser más resistentes a las situaciones externas a la comunidad. Nuevos amigos, personas que se ayudan profesionalmente y luego encuentran trabajo, alguna nueva relación amorosa. Hay tantas anécdotas positivas cuando las personas se unen en una comunidad con la única finalidad de echarse una mano los unos a los otros relacionándose con igualdad que no es necesario destacar ninguna de ellas, todas merecen ser destacadas”. Ahí va un ejemplo, en los Barrios Altos de Bilbao:

mapa_mapuntoEn la actualidad ADBdT tiene constancia de la existencia de más de de 300 Bancos de Tiempo en España y la mayor concentración de iniciativas se encuentran en Cataluña y Madrid. “En Galicia se abrieron muchos desde la Xunta pero algunos de ellos ya no siguen en marcha. No se trata de abrir bancos a discreción, deben ser grupos de personas con la motivación suficiente, perseverar en el trabajo para fomentar su uso y su buen funcionamiento”, explica Alonso Nicolás a Noticias Positivas. El objetivo de la ADBdT es llegar a tener un sitio que aúne todas las experiencias que se están desarrollando en España en los últimos años. “Si los Bancos de Tiempo comparten experiencias, conocimientos y recursos podemos pasar de meras experiencias marginales a generar un movimiento masivo en pro de todas las personas y de su capacidad universal para aportar valor a la sociedad”. En este mapa se pueden localizar las experiencias.

Los bancos de tiempo son una de estas alternativas, junto a la moneda social, los trueques, etc. que han surgido con fuerza en época de crisis; pero suponen algo más que una forma coyuntural de afrontar tiempos difíciles. Los bancos de tiempo están sirviendo para que personas sin actividad laboral, ya sea porque están en paro o porque se jubilaron, se sientan de nuevo útiles en la sociedad. Sirve para dar valor a las personas y a su tiempo pero también para fomentar las relaciones sociales, crear comunidades más fuertes de vecinos, para hacer verdadero envejecimiento activo, para luchar contra la soledad, promover la solidaridad e igualdad entre estratos sociales, y contribuir, en definitiva, a crear entornos más humanos en los que vivir.

Mi (buena) vida a los 50

Bellingham CohousingBuscamos razones, causas y efectos para todo lo que hacemos. Nuestro sentido pragmático nos hace preguntarnos por qué vivir en un senior cohousing (jubilar) … «si todavía estoy bien».

Y ahí está la gran falacia: suponemos que un modelo residencial de mayores está relacionado con una cierta dosis de dependencia. El error es más que normal. Proviene de los estereotipos que nos van marcando desde la publicidad, los medios de comunicación, las películas…

Ayer un niño de 5 años me habla de «viejos». Le pregunto si sus abuelos lo son. «No», dice rotundamente. (Sus abuelos tienen 68 a 75 años). ¿Y qué es un viejo para ti? La respuesta inmediata: «Alguien que tiene el pelo blanco y usa bastón».

Lo tenemos interiorizado. Parece que uno no puede irse a un jubilar hasta que no haya clareado su pelambrera y definitivamente requiera de algo o alguien en quien apoyarse… Hoy desde Jubilares queremos dar razones para el que se plantee esto de vivir en un jubilar o senior cohousing, más allá de la clásica (ha de ser clásica, conocemos tantos casos…) conversación de bar en el que nos preguntamos ¿y si nos jubilamos juntos los amigos?

El más joven de los habitantes de Trabensol, como nos contaban ayer en el El País, tiene 67 años. Pero comenzaron esta empresa hace más de diez años. En otros países comienzan a plantearse esta forma de vida en la cincuentena. Aquí estamos empezando a asumir ese modelo del «50+»: La feria de mayores de Plusesmas se llamaba Vivir50plus. Nuestras amigas Anja Hoffmann y Ulrike Wehr proponen su modelo de cohousing llamado habitat 50 plus. La «comunidad de la experiencia» de las redes sociales se denomina post55… A los 50 hemos vivido la mitad de la vida adulta (echen la cuenta). Nos queda otra mitad por delante. Así que ahí tenemos una primera razón para replantearse la vida: qué quiero para mi segunda mitad de la vida.

Otra razón tiene que ver con nuestra situación familiar. Tirando de estadísticas, por supuesto: en la cincuentena es cuando vemos a nuestros hijos pasar a formar parte del mundo adulto. Y a nuestros padres encanecer y quizá empezar a usar bastón… Mirando a unos y otros quizá es un momento en que muchos pensamos «yo no querré ser una carga para mis hijos». «Yo quiero ser autónomo cuando sea mayor».

Así pues, la prevención es un motor real para involucrarse en un proyecto como el que planteamos desde nuestra asociación. La anticipación por lo que pueda venir: estaré incluido en una comunidad que me va a servir de soporte para los momentos de debilidad. Esta prevención es la que a los 50 nos hace dejar de fumar y cambiar hábitos de vida para que sean más saludables.

Pero no es la única razón. Diríamos que ni siquiera es la más importante. Y tampoco recomendable: no se trata de vivir como no queremos en previsión de un futuro que no conocemos. No es (tan solo) una alternativa a la residencia de mayores. Vivir en un jubilar es una oportunidad para una vida más plena, con diversión y con sentido, también cuando todavía no somos «viejos»: la participación en un entorno comunitario donde tengo algo que aportar (eso no tiene edad); la posibilidad de compartir experiencias, objetos, actividades o espacios, la multitud de posibilidades que se abre al vivir con amigos, las iniciativas que yo solo no me atrevería a comenzar, pero en grupo nos resulta fácil… La profesora de música cuenta con un espacio propio para impartir sus clases o dar conciertos. En su propia casa. La privacidad que se quiera. La comunidad que se quiera. La enfermera aún en activo sale de su casa por las mañanas y queda su marido, ahora en paro, trabajando en el taller común para lanzar su próximo proyecto en una feria de artesanía… A media mañana se acerca al apartamento de su suegra a ayudarle en las tareas domésticas que más le cuestan. ¿Todo ello requiere de una edad determinada?

¿Hay que esperar a peinar canas y usar bastón para tener esta vida?

Ejemplos Internacionales VI: Casa comunal para mujeres en Dortmund

dortmund-hofTras la ponencia de Miguel Ángel Mira, presidente de Jubilares, este martes en las II Jornadas Internacionales sobre Atención a la Dependencia «Innovaciones para vivir en casa bien» una participante preguntó si no pueden convertirse los jubilares o «senior cohousing» en guetos de personas mayores. La respuesta es rotundamente negativa si se cumplen varias condiciones:

– El número de viviendas o participantes no es excesivo. Para un cohousing de mayores hablamos de 15-30 unidades (unas 20-45 personas de media)

– La situación del complejo facilita la inclusión en la escala más amplia de la comunidad: barrio, municipio

– La actitud de los integrantes del jubilar es de apertura al barrio o la ciudad. Y eso suele ser así.

Hoy aprovechamos la cuestión planteada y mostramos un ejemplo extremo en lo que se refiere al perfil de los vecinos que se propusieron construir su comunidad: se trata de un cohousing intergeneracional sólo para mujeres, y no solo eso, sino pertenecientes al movimiento «beguinage», que recupera un cierto estilo triunfante en el medievo en el que las mujeres se unían para lograr el soporte entre ellas que les permitía salir adelante con más fuerza. La Beginenhof Dortmund es uno de los más de treinta proyectos residenciales que se han constituido en Alemania para este tipo de comunidades desde hace veinte años. Una de las claves es la «afinidad electiva» como el elemento consitutivo de la sociedad y el soporte mutuo y solidaridad entre mujeres. En todo caso el concepto de beguinage se ha ido transformando por las residentes en los últimos años. Se encuentra abierto a mujeres de todas las nacionalidades y edades.

Planta apartamento Beguinenhof DortmundEn los 28 apartamentos que constituyen la comunidad conviven 31 mujeres y 2 niños. Las unidades privativas tienen entre 47-76m2 y hay un área común de 150m2. El complejo se ocupó hace ocho años. En el centro se ha abierto una consulta de fisioterapia abierta al barrio.

La financiación del edificio ha venido de diversos programas: «Nuevas formas de hábitat para las personas mayores», «Colaboración y transgeneracionalidad» del Ministerio de Familia, Juventud, Mujer y Salud del gobierno alemán, Ministerio de Desarrollo Urbano y Vivienda, Cultura y Deportes de Renania del Norte… Sólo 4 de los 28 apartamentos fue financiado de forma privada.

dashausEl diseño del proyecto, realizado por la arquitecta Hiltrud Enders, está basado en las ideas y deseos de las miembros del grupo. Consiste en tres volúmenes agrupados alrededor de un patio ajardinado. Una sala de 45m2 ofrece el espacio adecuado para los encuentros planeados o fortuitos, fiestas o eventos culturales. El jardín de 1400m2 se encuentra en el lado oeste. La planificación de la comunidad Beguine Dortmund fue galardonado con el sello Agenda-Siegel 2004 de la ciudad de Dortmund.

El edificio se encuentra en un área residencial (Nordstadt) con una «especial necesidad de renovación». El establecimiento de esta comunidad ha servido en este sentido, gracias al encuentro entre las mujeres del complejo y sus vecinos. Para las fundadoras, el complejo es un símbolo de buena vecindad y vida comunal con ambiciones sociales y ambientales. La red de relaciones y el soporte mutuo permite a las mujeres vivir independientemente hasta edades avanzadas, tanto como es posible. Aunque una vez más, y a diferencia de los jubilares, no se ha previsto ningún sistema de asistencia a la dependencia.

Beginenhof Dortmund¿Un gueto, en este caso, de mujeres? Creemos que elegir con quién vivir no presupone que aquello se vaya a convertir en algo sectario. Es tan solo una decisión personal que merece nuestro respeto. Tenemos el derecho de elgir con quién compartir nuestra vida en cada momento de ella. El peligro podría estar en encerrarnos en nuestra pequeña comunidad, y eso también puede ocurrir si sólo nos relacionamos con la gente de nuestro trabajo, o nos encerramos en una relación de pareja…

El modelo de cohousing, al contrario, facilita las situaciones de empatía entre personas distintas que seguramente comparten algunas características. Y eso da herramientas para convivir incluidos en la sociedad.

Ejemplos Internacionales (V). Cooperativa Pestalozzi en Basilea

Pestalozzi Housing Cooperative - foto interiorPublicamos un nuevo ejemplo de comunidad autogestionada para y por personas mayores.

Dicen en su propia página web: «Vivir en la tercera etapa de la vida – La autodeterminación en la vejez». En eso pensaban un pequeño grupo de mujeres cuando en 1995 decidieron que querían vivir juntas durante su etapa de mayores. La asociación Wohnstadt cooperative housing, en Basilea (un equivalente a nuestra Asociación Jubilares) les ayudó a encontrar personas afines para establecer su propia cooperativa.

Encontraron un solar de 4.000m2  en Muttenz, un barrio de Basilea, con comercios, restaurantes, una estación de autobuses. El estudio de arquitectura Muller+Naegelin proyectó un edificio según el deseo de los participantes. Éste se basaba en la idea de «autodeterminación» en la terecera fase de la vida, bajo el eslogan «neither alone nor in a home»: algo así como «ni quedarse solo, ni todos juntos en una sola casa». Expresa bien ese equilibrio tan necesario entre privacidad y comunidad que siempre recomendamos desde Jubilares.

Pestalozzi Housing Cooperative - planta aptoLa estructura del conjunto es la de dos bloques paralelos unidos por una gran terraza. Cada uno de los bloques dispone de 12 apartamentos (de 2 a 4 piezas cada uno). La diposición de los espacios es paradigmática: a todos los apartamentos se accede desde el espacio exterior común. A este vuelcan las vistas desde el estar-cocina. Las habitaciones y la terraza privada tienen vistas hacia el exterior del complejo.

En los 24 apartamentos viven,  desde 2002,  20 mujeres y 12 hombres, con una edad media de 78 años (datos de 2008).  Las zonas comunes incluyen un gran salón, biblioteca, cuarto de juegos y varios talleres.

Dos de los residentes gestionan la lista de espera de la comunidad. Es la cooperativa, sin embargo, la que finalmente determina quién es admitido como nuevo miembro.

La asistencia necesaria proviene del apoyo y cuidado mutuo, así como de los servicios de asistencia a domicilio públicos. Según una de las fuentes consultadas, la vida en comunidad funciona muy bien y existe una «equilibrada relación entre lo privado y lo comunal, que puede ser atribuido tanto al exitoso diseño arquitectónico como a la propia composición de los residentes».

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Es de destacar la labor de la asociación Wohnstadt, que sirve a una vasta área de Suiza. Entre otras cosas les ayuda a encontrar a esas personas con quien compartir su objetivo de vida en comunidad. También ofrece sus servicios para ayudar a la gestión de la cooperativa. En su página web se pueden encontrar las plazas disponibles en los distintos grupos residenciales existentes (tanto en alquiler como en venta), no solo para mayores.

Privacidad en la Comunidad

Charla-coloquio en Guadalajara: "Comunidades de mayores: adueñarse del futuro"Ayer en la charla-coloquio de Guadalajara volvió a surgir la pregunta recurrente de las personas que se oyen hablar por vez primera sobre el modelo de vida de un jubilar: ¿cómo se conjuga la privacidad en un entorno con ese énfasis en lo comunitario? La pregunta puede encerrar muchos miedos: ¿y si me aburro de la gente? ¿y si tenemos conflictos personales? ¿puedo quedarme encerrado en el grupo? ¿hay peligro de que otros invadan mi intimidad? La duda sobre el equilibrio entre privacidad y comunidad suele referirse realmente al peso de la comunidad. Nadie, al hablar de este equilibrio ha planteado la duda de si iba a tener una vida «demasiado privada»…

En la adolescencia, etapa de crisis personal por antonomasia (con la jubilación viene otra), surge a menudo el mismo miedo, y la solución a veces pasa por el aislamiento. Parece la opción fácil, pero crea ulteriores problemas. Generalmente el éxito de esa etapa termina en la madurez del que se enfrenta a vivir con los demás.

Creemos que un jubilar crea un ambiente muy favorable a la vida en comunidad, a la compañía de los otros, al trabajo colaborativo… Y sin embargo hay dos puntos clave que garantizan la privacidad necesaria:

Fotografía: © Charles Durret

1.- EL DISEÑO DEL ENTORNO FÍSICO. Al margen de muchos pequeños matices de diseño que favorecen ambos ámbitos (lo comunitario y lo privado), es fundamental la existencia de los apartamentos completos. Yo tengo mi casa donde me puedo refugiar. No necesito ir a comer al salón comunitario si no quiero. No tengo que hacer ninguna de las actividades que hemos diseñado si no quiero. Vivo en mi casa, y lo comunitario es una extensión de ella. Pero si la puerta de mi apartamento se cierra, como decía una de las vecinas de Solinsieme, nadie tiene por qué entrar. Dice Sigrid (en la foto): «en mi casa tengo tanta privacidad como quiero; y fuera de ella tanta comunidad como quiero». Un jubilar no es muy distinto a una comunidad de vecinos de las que conocemos.

En fin, sí hay una diferencia, que todos ellos de forma voluntaria se han elegido mutuamente:

2.- EL DISEÑO DEL ENTORNO SOCIAL. ¿Pueden surgir conflictos sociales? Por supuesto, al igual que surgen en el seno de la familia, en el trabajo o en el fútbol. La vida en sociedad tiene sus riesgos… Pero merece la pena afrontarlos. En un jubilar los vecinos se conocen antes incluso de ser vecinos, han pasado por los distintos talleres que Jubilares les ofrece y han discutido previamente sus normas de funcionamiento, esas que irán reescribiendo con el paso del tiempo. Además existe una figura clave, el «gestor de casos«: el asesor de salud, esa persona que ayuda a ir definiendo, a lo largo del tiempo, las necesidades en la atención domiciliaria, esa que asesora en hábitos saludables, y la que seguro habrá de mediar en los pequeños conflictos sociales de la comunidad.

Agradecemos nuevamente a la Biblioteca Pública del Estado de Guadalajara y al El Rincón Lento su colaboración, a todos los participantes en el coloquio de ayer su entusiasmo y la aportación de ideas para el debate. Quedamos a vuestra disposición.

Un jubilar en mi comunidad de vecinos

bloque viviendaCuento con grandes posibilidades de hacerse realidad.

José M. vivía en Zamora, en una comunidad de vecinos donde se llevaban muy bien. Les unía haber vivido en el mismo inmueble muchos años, un nivel socio económico y cultural parecido y las afinidades y complicidades alcanzadas con el roce de los años. Por tanto José M. TENÍA YA  O VIVÍA en un lugar que cumplía al 80% con lo que necesita un JUBILAR: Una buena comunidad de vecinos.

Y decidieron ser al 100% un Jubilar. Porque compartían un objetivo común: Envejecer bien, y quedarse en casa hasta el final.

Para ello necesitaban TRANSFORMAR SU ENTORNO de manera que cumpliera estos requisitos:

1.- Que el inmueble fuera completamente accesible y no hubiera barreras arquitectónicas

2.- Que sus viviendas fueran adaptadas y adaptables para poder permanecer en ellas recibiendo los adecuados servicios a domicilio, hasta cualquier nivel de dependencia.

3.- Que las relaciones vecinales se pudieran producir con comodidad y naturalidad, en espacios destinados a ello, para no perder la intimidad.

4.-Que estas adaptaciones del entorno les permitieran llevar una vida activa cerca de sus domicilios y alargar así su actividad como ciudadanos.

¿Qué hicieron?

1.- INMUEBLE ACCESIBLE Y SIN BARRERAS ARQUITECTÓNICAS

Instalaron un ascensor, haciendo una obra importante, que incluso necesitó que cada uno renunciara a un trocito de su vivienda. Baja hasta el sótano y por tanto también los trasteros, el cuarto de basuras y el garaje son ahora accesibles.

2.- ADAPTACIÓN DE LAS VIVIENDAS

Han llevado a cabo obras en el interior de las viviendas consistentes en:

.- Arreglos como consecuencia de la instalación del ascensor

.- BAÑO más grande, y plato de ducha enrasado

.- INSTALACIÓN OCULTA de determinados sistemas que permiten fácilmente, y sólo si es necesario, montar posteriormente elementos tales como barras, puertas automáticas, grúa, lavabo móvil, etc. Es decir, sus casas siguen pareciendo viviendas, y no hospitales, pues ellos no tienen ninguna dependencia severa en este momento.

.- ESTUDIO DE INVITADOS: Como los pisos son ya muy grandes para ellos, han habilitado en cada uno una amplia habitación para invitados, con zona de dormir y de estar, aseo propio con ducha y una mini-cocina con mini-nevera (para hacerse un café), de manera que una eventual ayuda a domicilio 24h., o un estudiante que viva con ellos (pues les gusta escuchar historias de juventud), o una hija que viene con los nietos, puedan pasar temporadas con ellos pero con respeto a su intimidad y su vida privada, en cumplimiento de la Declaración Universal de Derechos Humanos:

Artículo 12. Nadie será objeto de injerencias arbitrarias en su vida privada (…)

Los amigos y familia que les visitan pasan ahora más días en su compañía, gracias a esta garantía de intimidad. Y ya no se cumple el refrán: «los invitados son como el pescado; a los pocos días huelen». Esta generosa concepción de estas estancias de invitados ha sido muy satisfactoria para todos.

Si no hubieran tenido sitio en cada piso, tendrían que haber habilitado un par de «estudios» así en las zonas comunes; han comprobado que son imprescindibles.

3.- RELACIONES VECINALES CÓMODAS Y NATURALES, EN ESPACIOS COMUNES

local vecinos jubilarAdquirieron entre todos un local comercial en la planta baja, que linda con el portal y tiene salida al jardín de atrás. Pueden entrar desde la calle si lo desean o desde el portal. Desde ambos, gracias a elementos trasparentes, puede verse si hay actividad en el local. Allí han acondicionado una cocina grande y una gran mesa donde todos pueden comer juntos. Como una «sociedad gastronómica», de momento se reúnen una vez al mes, cocinan juntos y comen juntos. Ya están pensando en hacerlo una vez a la semana.

También han acondicionado un cuarto para ver la tele, y ven juntos películas que alquilan o los partidos de la selección española de fútbol. En esta sala han bajado algunas estanterías de sus casas y han puesto en ellas algunos de sus libros, y se ha convertido en una «biblioteca», con vistas al patio.

Algunos muebles son nuevos, pero todos han bajado algún aparador o sillón de casa. Esta zona es una ampliación de sus casas, y por tanto allí también hay fotos familiares y otros recuerdos.

También han hecho un pequeño taller y ahora todas sus herramientas las han bajado allí. ¡Sobraban cinco escaleras de mano, decenas de destornilladores…! Juntándolas cuentan con casi con un taller profesional, y han comprado, entre todos, un par de máquinas que les faltaban. Cuando tienen que arreglar algo, en vez de hacerlo solos en casa, se ayudan mutuamente.

Han hecho un pequeño huerto elevado en el jardín sobre una antigua mesa. De momento no tienen mucho éxito, pero el calabacín que salió adelante les supo a gloria.

4.-ACTIVIDAD CIUDADANA Y ASISTENCIA

Entre ellos hay verdaderas eminencias, personas que han sido muy valiosas a su sociedad, y que quieren seguir aportando sabiduría. Por tanto han acondicionado una pequeña aula-despacho, que les sirve para continuar su actividad docente y ciudadana, dando clases o trabajando con jóvenes investigadores. Conchita se ha acondicionado un espacio para pintar sus óleos y enseñar a otros.

En la mesa grande del comedor, por la tarde, una vecina da clases de costura a jóvenes madres del barrio, con sus hijos pequeños.

Ahora vienen más los nietos y los hijos y los amigos, y la cocina del local les viene fenomenal. Organizar los cumpleaños y otras fiestas familiares ahora ya no es un problema, pues todos, de dentro y de fuera, participan y ayudan. Les encanta bajar a la calle y ver que en el local común, en la mesa grande, está la hija de un vecino, repasando las matemáticas con los nietos.

En el despacho (en privado) o en la mesa de comedor (en grupo) se reúnen con el GESTOR DE CASOS, experto en Atención Integral y Centrada en la Persona (AICP), que les da consejos personales y como grupo para mantener una vida saludable y prevenir enfermedades. Todavía no cree que necesiten a nadie que les ayude en la cocina, pero les ha aconsejado que contraten una persona para limpiar la escalera, que es un trabajo ya un poco duro para cualquiera de ellos. También les ha aconsejado que sigan limpiando juntos las zonas comunes del local, y que llamen a amigos o familia para que les ayuden. Les ha puesto en contacto con un profesor de Tai-chi.

En definitiva, le sacan mucho partido al local que han comprado. Les hubiera gustado tener más espacio, pero el local no daba para más.

Tenían la comunidad. AHORA SON UN JUBILAR, AL 100%