Etiquetado: Cohousing

10 opciones para “compartir piso”

Dado el interés de este artículo, lo actualizamos con la información que nos vais dejando en vuestros comentarios.
¡Gracias por ello! (último cambio: 22/09/2016)

Compartir casa, ¿cosa de jóvenes?

Cualquier persona que quiere compartir piso acude a los portales de vivienda, donde ya existe tal opción, y puede encontrar decenas de miles en nuestro país: “pisos compartidos” en Idealista, en Easypiso, Pisoscompartidos… Sin embargo, el segmento de la población a quien va dirigido es, más o menos descrito de forma explícita, sin duda joven. Idealista, por ejemplo, tan solo diferencia entre “18-25, 25-35 y más de 35 años”. En Easypiso, según cuenta ABC, no hay más de 100 personas jubiladas inscritas…

Tradicionalmente eran los y las estudiantes las personas que requerían de esta forma de vida, fundamentalmente por precio, pero también porque vivir con otras personas ofrece la independencia deseada: compartir tareas domésticas deja más tiempo para otras actividades; esa pequeña economía común ayuda a liberar de la dependencia económica parental. Así que nuevamente descubrimos que estar con otras personas, paradójicamente (en realidad, es lógico) nos hace más autónomas.

Un modelo en el recuerdo: "las chicas de oro" y una mesa camilla que las une hace más fuertes

Un modelo en el recuerdo: “las chicas de oro” y una mesa camilla que las hace más fuertes

Joyners

En ese tipo de portales de búsqueda el perfil habitual es el de personas que quieren compartir espacio de estudio con jóvenes universitarios, personas que desean mayoritariamente encontrarse con otras de su edad. Habiendo detectado una necesidad entre personas de otras edades, han surgido empresas como Joyners, que recuerdan que el envejecimiento poblacional lleva a la búsqueda de “nuevos formatos de hogar que nos ayuden a encarar la etapa adulta mejorando nuestra vitalidad”. Su lema: “comparte hogar y disfruta de tu etapa adulta”.

Joyners

La Casica de mis Abuelos

Hace años que Inés Hernández, fundadora de La Casica de mis Abuelos, lleva empeñada en fomentar una alternativa residencial para el envejecimiento activo: la más sencilla de llevar a cabo, viable económicamente, la que da salida a esa gran cantidad de grandes pisos vacíos repartidos por el centro de nuestras ciudades: compartir casa. Su empresa ayuda en la gestión de la asistencia a domicilio que se haya de requerir según el grado de dependencia de sus moradores. Así definen dos modelos:

Casica Abuelos

Viviendas compartidas:
Varias personas mayores comparten una misma vivienda (que puede ser la de uno/a de ellos/as), así como los gastos que se generan en ella. Deciden las normas de convivencia, se hacen compañía mutuamente, y se apoyan en las necesidades que vayan surgiendo. Cuentan con profesionales de referencia quienes median en la convivencia y con quienes pueden contar siempre que lo necesiten para aconsejarles y gestionarles soluciones ante las situaciones que vayan surgiendo.
Viviendas intergeneracionales:
Una persona mayor ofrece alojamiento en su domicilio a otra persona de una generación diferente que contribuiría con los gastos de la convivencia en común a cambio de apoyo, compañía y ayuda para realizar diferentes trámites. Existen profesionales que gestionan estos alojamientos, quienes supervisan esta convivencia y ayudan a que ésta sea adecuada en todo momento.

Compartir piso no es solo una alternativa en sentido negativo (por miedo) a la residencia de mayores, sino que se convierte en oportunidad para una lograr un estilo de vida que conduce a un envejecimiento activo seguramente más rico en compañía de otras personas.

Asociación Cicerón

En el extranjero se lleva mucho tiempo proponiendo esta forma de residencia no meramente espontánea sino organizada para un buen envejecimiento. Así comentamos ya en nuestro blog el caso francés y hace unos días leíamos sobre iniciativas en Alemania. En nuestro país hemos compartido piso de forma callada, pero hoy los medios online y redes sociales están ayudando a difundir el modelo cuando este es estructurado como tal. Así, la Asociación Cicerón creó ya en el año 1982 la vivienda de mayores “Cicerón-Torrijos”, en la provincia de Toledo:

Logo_Asociación_CicerónEs una vivienda unifamiliar, similar a los hogares castellanos tradicionales, donde convive un grupo de 12 personas mayores (mujeres y hombres) sin lazos de consanguineidad que merced a la dinámica grupal existente han forjado vínculos de afecto y ayuda mutua CUASI-FAMILIARES, recordando un sistema comunal en el que las personas participantes comparten de forma más o menos equitativa y solidarias las tareas domésticas, económicas, sociales con la ayuda de dos Auxiliares de Vivienda que les acompañan en los cuidados que precisan y en otras actividades básicas de la vida diaria, y de una Coordinadora que es el motor y alma de la Casa, con una función añadida importante consistente en acercar los recursos socio-sanitarios a los inquilinos de la vivienda, como mediadora de recursos. “Diríamos que es una vivienda normal, para gente normal, donde cada residente hace una vida habitual a la que llevaba en su anterior domicilio y que está ubicada en un barrio céntrico de Torrijos (Toledo)”.Representa un modelo alternativo a las clásicas residencias.

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Las fotos muestran el día a día de un lugar donde las actividades de la vida cotidiana, las actividades “con sentido”, son las que cobran verdadero significado para los moradores de la casa compartida, que realmente se sienten seguros, participan y mantienen o mejoran su salud. Recordamos, esa es la definición de envejecimiento activo.

Residencia-hogar. O Lecer, Atendo

El modelo hogar es clave en el diseño de la vivienda. Eso supone contar con una estética doméstica (no residencial, hotelera u sanitaria), pero sobre todo con una personalización del espacio en que se vive. Esa personalización, por supuesto, se lleva a los servicios asistenciales cuando son necesarios. Así, contando con una verdadera asistencia integral y centrada en la persona (AICP), la diferencia se hace mínima entre una “vivienda compartida con AICP” y una “residencia-hogar”, como la que propone O Lecer en Vigo, una de las Buenas Prácticas de la Red Modelo y Ambiente de la Fundación Pilares. Estas pequeñas residencias pueden implantarse en grandes pisos, como el de Atendo, que sirve a 12 personas en el centro de Vigo.

Provivienda. “Compartiendo casa, compartiendo vida”

provivienda Compartir piso no es tan fácil como encontrar compañeros. Es importante que la solución sea accesible a todas las personas. Es en este sentido en el que trabaja la Fundación Diversitas y su iniciativa Provivienda. Como comentaba Marta Romero en Envejecimiento [en-red], personas que viven solas, o que tienen dificultad para alquilar una vivienda, pueden solicitar la participación en este programa de “solidaridad y convivencia”:

fundacion-diversitas“Compartiendo casa, compartiendo vida” es un proyecto de convivencia entre personas solas, mayores de 65 años, y personas o familias con dificultades de acceso a la vivienda. Éste surge con el fin de aprovechar las potencialidades de ambos grupos de población y desarrollar un espíritu solidario, fomentando la creación de redes de apoyo intergeneracional e intercultural.

“Compartiendo casa, compartiendo vida” se caracteriza por que la persona mayor ofrece su vivienda habitual para compartirla con familias o personas que, por alguna razón, tienen dificultades para acceder a una vivienda en el mercado libre del alquiler.  A cambio del alojamiento, la persona o personas que entran a vivir en la casa acompañarán en el hogar y ayudarán a la persona mayor en sus tareas diarias, creándose un espacio de convivencia beneficioso para ambas partes:

  1. Por un lado, se facilita el acceso a la vivienda a personas o familias en situación de vulnerabilidad social
  2. Por otro lado, se mejora la calidad de vida de las personas mayores

Durante este proceso, Provivienda, en colaboración con Fundación Diversitas, realiza acompañamiento, mediación y seguimiento de la convivencia, para asegurar que la relación se desarrolla correctamente.

Fundación Llars CompartidesFundació Llars Compartides

La Fundación Llars Compartides trabaja en una línea similar, en este caso alquilando los pisos de que ella misma es propietaria. Cuenta en la actualidad con 8 pisos en Barcelona y 1 en Badalona, donde conviven 3 ó 4 personas. Así describen su trabajo:

Ofrecemos la posibilidad de disfrutar de una vivienda adecuada a:

  • Personas mayores que a pesar de cobrar una pensión, tienen dificultades para acceder a una vivienda digna y/o accesible.
  • Personas mayores que sufren soledad, falta de apoyo familiar o quieren simplemente optar por un estilo de envejecimiento autónomo.

La Fundación es la arrendataria de los pisos. Los residentes de los hogares pagan a la Fundación en función de su nivel de renta, como máximo un tercio de su pensión, y se hacen cargo entre todos de los gastos de suministros. Semanalmente supervisamos la convivencia y el bienestar de los residentes de los hogares. Todas las peticiones que atendemos vienen derivadas por los servicios sociales municipales.

Los amigos crean “familia” que se apoya, que aúna esfuerzos. El testimonio del vídeo es emocionante y muy ilustrativo.

Otras fórmulas: estudiantes, intercambios…

estudiante y persona mayorPara lo alargar más el texto, dejaremos para otro post iniciativas de tipo intergeneracional, basadas inicialmente en la convivencia de estudiantes que “acompañan” a personas mayores; éstas a su vez ofrecen la calidez de un hogar y la posibilidad de acceso a un piso en condiciones económicas. Ese intercambio aparentemente pragmático y unidireccional de compañía se torna finalmente una experiencia enriquecedora para ambas partes, de ayuda mutua solidaridad intergeneracional. Existen programas de este tipo en multitud de universidades españolas.

Se trata de la fórmula extendida en muchos países es el homesharing, o intercambio de alojamiento por ayudas de algún tipo (cuidados, tareas domésticas, etc.). En este directorio se presentan estos 16 programas:

  • Fundació Catalunya La Pedrera. Programa VIVE Y CONVIVE con 34 programas en universidades españolas:Girona, Lleida, Tarragona, Badalona, Barbera del Vallès,Castelldefels, Cerdanyola, L’Hospitalet de Llobregat, Salt, Reus, Manresa, Mataró,Sabadell,Sant Cugat, Terrassa, Vic,Palmade Mallorca, Castellón, Valencia,Gandia,Madrid,Alcalá de Henares, San Sebastián de los Reyes, Zaragoza, Cáceres, Badajoz
  • Albacete: Ayuntamiento. “Convivencia entre mayores y jóvenes estudiantes”
  • Alicante: Asociación Universitaria para la promoción del voluntariado. “Alojamiento por compañía” (mayores y estudiantes)
  • Almería: Universidad de Almería. “Programa de alojamiento de estudiantes universitarios con personas mayores”
  • Barcelona: Almics de laLLAR.
  • Bilbao: Universidad de Bilbao-Deusto. Convivencia Intergeneracional y Ayuda Mutua
  • Cádiz: Junta de Andalucía. “Programa de convivencia de jóvenes universitarios con personas mayores y/o discapacitadas”
  • Granada: Universidad de Granada. “Alojamiento Alternativo: Tercera edad-estudiantes”.
  • Las Palmas de Gran Canaria: Universidad de Las Palmas G.C. “Servicio de Alojamiento Alternativo”
  • León: E.U.T.S. Nuestra Señora del Camino de León. “Servicio de Convivencia Ancianos – universitarios”
  • En Madrid al menos 7 universidades participan en el programa “Convive” en colaboración con la ONG Solidarios para el Desarrollo:
  • Málaga: Universidad de Málaga. “Programa de Alojamiento de Estudiantes Universitarios con Personas Mayores”
  • Murcia: Universidad de Murcia. “Convivencia ENTRE generaciones” (mayores-estudiantes)
  • Salamanca: Universidad de Salamanca. “Programa de Alojamientos Compartidos entre Universitarios y Personas Mayores”
  • Santiago de Compostela: Instituto Gerontológico Gallego. “Convivencia Intergeneracional”
  • San Sebastián: Ayuntamiento. “Programa para la convivencia entre estudiantes y personas mayores”
  • Sevilla: Universidad de Sevilla. “Programa de Alojamiento de Universitarios/as con Personas Mayores, Discapacitadas y Padres/Madres con hijos a su cargo”
  • Valladolid: Universidad de Valladolid. “Programa de acercamiento intergeneracional”

(Información de contacto para todos estos programas, aquí: homesharing-en-espana-2015)

El intercambio de casa o habitación, en muchos casos compartiendo espacio con los residentes habituales, también está incrementando un verdadero auge en los últimos tiempos. Páginas como Airbnb lo favorecen; también proyectos planteados de forma específica para personas mayores, como LinkedAge, del que ya hablamos aquí en otra ocasión. En algunos casos el objetivo es aprender otros idiomas, algo para lo que no existe una edad…

Seguimos constatando que en nuestro país existe un interés creciente en fórmulas alternativas a las opciones residenciales habituales. La reformulación paulatina de los roles familiares (“no quiero ser una carga para mis hijos”…), la crisis económica, la asunción de derechos como la propia autonomía personal… llevan a considerar como opciones reales aquéllas que hace tiempo sólo eran objeto de charla de bar: ¿Y si vivimos todos juntos?

Un jubilar (cohousing) no es una casa compartida

Finalizamos aclarando, para evitar confusiones, que el modelo que desde nuestra asociación principalmente fomentamos, el “jubilar” (senior cohousing), no es implica “compartir piso”. Cada una de las unidades residenciales que conforman la cooperativa tiene carácter de vivienda de uso privativo, si bien existen zonas comunes, consideradas como extensión del hogar, y que favorecen la vida comunitaria. El cohousing aporta más opciones de privacidad o comunidad, a costa también de construir una comunidad más grande (15-30 viviendas).

y-si-vivimos-todos-juntosUn jubilar es este modelo autopromovido y autogestionado de cooperativa, mas es objetivo prioritario de la asociación Jubilares apoyar también iniciativas como las comentadas en este artículo, como entornos donde envejecer de forma autónoma e inclusiva. La vivienda compartida es una opción real, asequible y enriquecedora para vivir en compañía, con el soporte emocional que aporta resiliencia y autonomía personal, ayudando a desarrollar  y mantener nuestras múltiples capacidades.

Si conocéis algún proyecto o referencia más os agradeceríamos que lo añadiérais en los comentarios; así podemos completar esta pequeña guía. También animamos a comentar acerca de vuestra propia experiencia, si la tenéis en cualquiera de los casos.

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Ejemplos Internacionales (XIII): WindSong. Cohousing es “co-diseño”

Coho_Atrium

El éxito de un interesante proceso de diseño participativo: este agradable atrio…

WindSong Cohousing cumplirá el año que viene sus dos décadas de vida. Se trata de una comunidad intencional de tipo intergeneracional, construida en el distrito de Langley, en British Columbia, Canadá. Contiene 34 unidades residenciales y zonas comunes para el desarrollo de actividades comunales.

La parcela medía más de 20.000m2. Era la última porción de un típico suburbio residencial construido en los 70-80, proveniente de una enorme granja que tras un siglo de vida hubo de subdividirse. Abajo vemos cómo son los alrededores de Windsong: el modelo residencial es principalmente el de vivienda aislada, rodeada de zona verde de uso privado. Los futuros habitantes de WindSong decidieron, sin embargo, acercarse entre sí y compartir entre otras cosas, entre ellas, ese gran espacio al aire libre que el resto de habitantes del suburbio apenas usan:

Windsong-emplazamiento

El proceso de diseño, según los arquitectos que desarrollaron este trabajo, se divide en tres fases. Son las que forman parte del llamado “taller 2. Diseño participativo”. En la primera fase se establece la implantación en el lugar (a la que nos referiremos en este artículo), la segunda implica el diseño de la casa común, y finalmente en una tercera sesión se diseñan las propias viviendas. Dos condiciones son imprescindibles para que el proceso de diseño participativo sea fructífero: las decisiones, consensuadas, han de mantenerse. Es necesario “ir cerrrando” temas. Por eso el orden en la toma de decisiones es clave. Por eso es imprescindible un método.

Implantación

El grupo decide, con la ayuda del equipo de arquitectura (que advierte o aconseja sobre temas técnicos) acerca de cada uno de los condicionantes de proyecto. Algunos son impuestos desde fuera (como por ejemplo, la obligación inicial de construir tan solo 1/3 de la parcela), otras son decididas por la comunidad:

  • ¿Todos con la misma orientación?
  • ¿O preferimos una relación de equidad con la casa común?
  • ¿Cuántas y dónde situamos las plazas de aparcamiento? ¿Qué relación con el espacio de bienvenida, con la casa común, con las viviendas de uso privativo…?

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windsong preliminar nueva línea

Diseño preliminar, al que hemos superpuesto el límite definitivo de la zona verde. Planos obtenidos en Hanson, C. “The Cohousing Handbook. Buliding a place for community”

El esquema de implantación inicialmente aprobado fue el de una calle con dos hileras de viviendas, adosadas en grupos de tres y cuatro de ellas para abaratar la edificación. La hilera giraba hacia la calle de acceso principal, de forma que permitía hacer sitio al parking, en una situación cercana a la casa común, dejando una pequeña plaza en el centro del complejo. Un esquema que tuvo que verse finalmente desechado puesto que el Ministerio de Medio Ambiente impuso una inesperada condición: la línea que delimitaba la zona verde habría de dejar tan solo 1/4 de la parcela para edificar en ella. En el dibujo lateral hemos superpuesto esta condición al diseño supuestamente definitivo…

El trabajo en equipo continuó y, salvando las principales decisiones que ya se habían ido completando anteriormente, se hubo de hacer frente a nuevos retos. El sobrecoste de enterrar el garaje (medio millón de dólares) se tuvo que hacer frente, por ejemplo, dejando las habitaciones de invitados sin acabar.

La calle central se sustituyó por un espacio más apretado, cubierto por una cristalera. El resultado es el de este impresionante atrio, el primer techo de cristal en una comunidad tipo cohousing en Norteamérica. Posteriormente se ha convertido en referente arquitectónico para zonas como esta con clima frío y húmedo. La calle es luminosa y confortable, lugar privilegiado para la estancia y juego de niños.

Casa común

Windsong cohousing

Los elementos vegetales, el colorido de las paredes recientemente pintadas y la luz son los elementos que llenan de vida el atrio de WindSong

Segundo punto de los talleres de diseño. En este caso hay una calle cubierta que conforma una especial “casa común”. No obstante, se añadieron en un edificio central las imprescindibles áreas interiores de uso comunal para cohousing, y alguna más:

  • Cocina común, con posibilidad de cocinar más de uno a la vez
  • Comedor – sala de reuniones (con capacidad para el 60-70% de los habitantes + invitados)
  • Juego de niños, conectado visualmente (no acústicamente) con la zona anterior
  • Pequeñas salitas de trabajo o estancia
  • Otras, como taller de dibujo, habitación de invitados, etc.

La ubicación de estos espacios en relación con el conjunto no tenía mucha duda: la posición había de ser central, y además procurar que el paso hacia el exterior se realizara por ese área (para siempre favorecer la vida comunitaria). Este condicionante, como vimos arriba, fue clave para la solución formal del conjunto.

Viviendas

La última fase en el co-diseño es el que aborda la vivienda privada. Es conveniente consensuar ciertos límites y dejar que el equipo de arquitectura encaje las soluciones con un número limitado de posibilidades. La estandarización es, evidentemente, la mejor fórmula para lograr un diseño eficiente. Al mismo tiempo se debe evitar cualquier efecto de monotonía (especialmente importante es esto para los jubilares, o senior cohousing). Se trata de emplear recursos arquitectónicos que conocen los técnicos y han de avalar todos los miembros del grupo. Las ideas se ponen en común, como se hizo en WindSong, se valora económicamente la unidad (y con ella, la participación en la financiación del proyecto) y se terminan de decidir los detalles.

El trabajo de co-diseño por parte del grupo requiere de una entrega generosa y desperjuiciada por parte de todos sus integrantes. Las decisiones las toma el grupo. Se cierran objetivos de forma secuencial. El técnico facilitador (en este caso, era el arquitecto Charles Durret) ayuda a plantear preguntas, allana los problemas técnicos que podrían bloquear el proceso de diseño, modera la discusión, aporta información adicional para que todos puedan enfrentarse a los condicionantes y llegar a donde querían ellos.

En la asociación Jubilares heredamos el conocimiento acumulado en décadas de estas personas facilitadoras, y seguimos sumando con cada grupo que comienza a trabajar en uno de estos proyectos. Proponemos un método de participación, creamos red, acompañamos… Co-diseñar es sencillo si tenemos un objetivo, un método y lo hacemos entre amigos.

Casas accesibles, abiertas a la comunidad

¡3 de cada 4 edificios en España son innacesibles! El resultado, según Miguel Ángel Cabra de Luna, director de Relaciones Sociales e Institucionales de la Fundación ONCE, es que unas 400.000 personas se ven obligados a permanecer “encerrados en sus casas”.

Observatorio de la Accesibilidad Universal en la Vivienda 2013El dato, basado en el Censo de Población y Vivienda de los últimos años,  podemos encontrarlo en el Observatorio de la Accesibilidad Universal en la Vivienda en España, documento elaborado por la misma Fundación ONCE, que ha analizado más de 1200 viviendas de primera residencia en todo el país. En el mismo documento se ofrecen otras escalofriantes estadísticas: únicamente el 2% de los edificios de viviendas cuentan con un acceso con características adecuadas de accesibilidad universal.

Hemos comentado en varias ocasiones no solo la necesidad sino el derecho reiteradamente reconocido a una “vivienda adecuada” para todas las personas. Es evidente que hay mucho camino por recorrer. La necesidad de acometer reformas para lograr la accesibilidad en la vivienda se ve seriamente enfrentada a las posibilidades económicas de los propios vecinos, que han de sufragagar sin apenas ayudas públicas los gastos para las adaptaciones correspondientes. Solo un 17% de las reformas se dejan de acometer por problemas técnicos. Es decir, en casi todos los casos la solución es posible, pero quizá no viable económicamente.

La cuestión sobre la accesibilidad en la vivienda abarca diferentes ámbitos en los que trabajar:

  1. – La accesibilidad en el interior de la vivienda, que la haga realmente “adecuada” a las necesidades de cada persona. De esta forma podrá vivir de forma autónoma.
  2. – La relación entre vivienda y exterior. El “hogar” incluye a la comunidad en la que cada persona vive. No se puede vivir en un verdadero hogar si se está encerrado en el mismo. El límite ha de ser permeable.
  3. – La accesibilidad en el exterior, el barrio, la ciudad. Para la participación.
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Viviendas accesibles: permiten vivir dentro y fuera de ellas a cualquier persona. Imagen: http://www.casadomo.com

En el Análisis de encuesta sobre vivienda a personas mayores, publicado por el CEAPAT el pasado mes de noviembre, se expresa claramente esta doble necesidad: la comodidad en el interior, y la inclusión social en una comunidad más amplia. Ambas son imprescindibles entre sí:

“Según se desprende de los estudios sociales desarrollados por PNUD es imprescindible disponer de viviendas acogedoras y cómodas, de modo que se facilite el envejecimiento en el propio domicilio en situación de independencia, favoreciendo su participación activa en la sociedad.
Los entornos físicos accesibles, amigables y tecnológicamente avanzados promueven el desarrollo y el envejecimiento activo.”

Hace semanas planteábamos algunos aspectos importantes para el diseño y mejora de entornos donde envejecer. Un entorno empobrecedor provoca una mayor dependencia y fragilidad. Un entorno demasiado complejo produce frustración y falta de autoestima. Hay quien asegura que subir las escaleras de su chalé adosado es la clave de su saludable envejecimiento. Podría ser, pero en tal caso debería ser sólo una opción. Y ahí tenemos otra clave de diseño: los entornos (vivienda, edificio, barrio…) serán más adecuados cuantas más posibilidades ofrezcan.

Daybreak117web“Existe un desconocimiento generalizado de hasta qué punto el diseño de la vivienda determina la calidad de vida en la vejez y en qué medida afecta tanto a la capacidad de las personas para desarrollar su actividad de modo independiente como al mantenimiento de las relaciones sociales.
Si la vivienda no es adecuada acaba por constituirse en un factor agravante de la fragilidad, incrementando la exclusión e incrementando los niveles de dependencia. Además, las personas mayores no siempre pueden confiar en la proximidad de sus hijos o familiares allegados para compensar la falta de adecuación de sus hogares.

La vivienda, siempre y cuando sea adecuada, se sitúa en el centro de la estrategia para evitar la pérdida de autonomía. Por otra parte, la aspiración que hemos expuesto en relación con el deseo de envejecer en el propio domicilio es clara, sin embargo, en España el porcentaje de viviendas adaptadas según los datos recogidos en estadísticas SHARE se sitúa alrededor del 9% del parque total de viviendas, lo que resulta una paradoja.”

Análisis de encuesta sobre vivienda a personas mayoresEl informe plantea una interesante estrategia de compensación de capacidades mediante la adecuación del entorno en que se vive. Y se analizan las percepciones de las personas mayores acerca de cada uno de los espacios o elementos de que se compone su hogar. Finalmente propone establecer políticas de concienciación, diagnóstico, investigación y promoción de la accesibilidad a diferentes niveles. Merece la pena la lectura atenta del texto.

En los jubilares las viviendas son adaptadas y adaptables a las necesidades cambiantes de sus moradores. Aprovechamos desde aquí para advertir, ahora que cada vez se oye más hablar del “cohousing” como opción de vivienda adecuada para las personas mayores, que su diseño arquitectónico (físico), por descontado accesible, siempre habrá de fundamentarse y completarse con la construcción de una comunidad (social) previa que facilita tanto la vida íntima o privada como la pública. Esa comunidad de tamaño medio es también clave de accesibilidad. Esa será finalmente la puerta que comunica con el mundo, que también es nuestro hogar.

Por eso solemos decir que la arquitectura, incluido el diseño uiniversal, es condición necesaria, pero no suficiente. La comunidad incluyente es la clave de la autonomía plena.

A qué llamamos “participación”

arbol-participación“Voy a hacer la clase más participativa, dice el profesor. Fulanito, sal a la pizarra y cuéntame qué acabo de explicar…”

La alcaldesa: “Implementaremos un programa de participación ciudadana a partir del cual los vecinos podrán, en el plazo de 10 días, alegar mediante impreso de solicitud normalizada acerca de…”

“Nuestros mayores participan según sus preferencias. Pueden apuntarse bien al taller textil o al de pintura. También les preguntamos qué canal quieren ver durante el rato de ver la televisión…”

La palabra “participación” etimológicamente significa “tomar parte” en algo. Así que podemos concluir que los ejemplos citados son efectivamente participativos aunque sea cosa de un tercero el decidir qué “parte” dejar en nuestras manos. ¿Es este el tipo de “participación” que hoy se reclama en la calle, en los medios de comunicación, en las redes sociales…?

Nuestros amigos de VIC (Vivero de Iniciativas Ciudadanas)  definen participación como esos “procesos y dispositivos de mediación y relación que facilitan la implicación activa de personas y colectivos en todo tipo de cuestiones”. Así pues, son los grados de implicación (propia de la persona que participa) y de relación (propia del método) los que determinan que el proceso es más o menos participativo.

Cuando en Jubilares hablamos de participación, tanto para la creación de comunidades de senior cohousing (“jubilares”) o para la transformación del lugar mediante iniciativas urbanas participativas (por ejemplo en proyectos como los de ciudades amigables), o cuando hablamos de la atención gerontológica integral y centrada en la persona… nos queremos referir a un elevado grado de participación. Y esto, repetimos, sólo se consigue con:

a) IMPLICACIÓN

Los sistemas centrados en la persona tienen como centro al sujeto al que le concierne la construcción de esos sistemas. No hablamos de sistemas “individualizados” (se adaptan parcialmente al individuo) sino “personalizados” (nacen y se desarrollan para y por las personas). Si queremos participación hemos de facilitar la implicación de la persona: por eso el cohousing es siempre autopromovido, por eso la atención gerontológica centrada en la persona parte de una historia de vida, de las propias decisiones del día a día, del protagonismo del sujeto (no objeto) que requiere de atención. En todo caso la implicación no solo es tomar la iniciativa, también es asumir la responsabilidad y el compromiso. Precisamente ahí reside el gran poder de la participación: permite sentir como propio el proyecto del que uno forma parte. Aparece entonces una suma de compromisos individuales que robustece y dinamiza cualquier iniciativa participativa, dándole una intensidad y vivacidad que las distinguen a primera vista.

b) MÉTODO

La participación requiere método. Si todos hablamos a la vez no nos oímos. Si queremos democracia, necesitamos una organización que la sustente. Si pretendemos decidir todos y cada uno de nosotros desde ese protagonismo… necesitaremos sistemas que permitan la comunicación y el debate, que pongan sobre la mesa los deseos “del otro”, que permitan esa multiplicidad de protagonistas.

Abrir las puertas de la cocina

como en casa

Los residentes de Lamorous cocinan, planchan… realizan las actividades cotidianas según sus preferencias.

Volvamos al ejemplo del nuevo paradigma de atención en residencias de personas mayores: se puede dar a elegir entre dos menús dados; podemos ofrecer cualquier menú al gusto del comensal; se puede permitir hacer la compra, entrar en la cocina a mirar, o directamente hacer la comida. El cambio de modelo, que está llevando, mediante experiencias piloto, a este último paso conlleva un cambio en la organización de las residencias, de forma que se requieren, por ejemplo, menos proveedores de servicios completos y sí más asistentes para las actividades de la vida diaria, realizados de forma colaborativa por las personas residentes.

También el diseño participativo de políticas (a través de una nueva gobernanza en red), o de mejora urbana, de ciudades amigables o el trabajo en forma de coworking, la banca cooperativa o la creación de comunidades (ej. cohousing) también tiene sus propias reglas. Estas se basan en una organización del proceso de tipo bottom-up (literalmente, abajo-arriba).

“Los procesos bottom-up (…) comienzan de abajo-a-arriba a través del conocimiento, análisis y diseño detallado de todas las variables que pueden afectar al sistema. Estas partes individuales se enlazan y componen a su vez sistemas más generales, que se unen para formar sistemas globales.”. Son palabras de María Toro en un artículo para LaCiudadViva

Hasta ahora a veces se nos permitía elegir el menú, y para ello únicamente había que establecer mecanismos de consulta: ¿Qué quieres comer, que ya lo cocino yo?. Hoy, sin embargo, muchos queremos entrar en la cocina. Y eso implica abrir las puertas a los propios sistemas de organización. ¿Cuál es el objetivo de ello? ¿Quizá mejorar la calidad de la comida? No. Seguramente estamos más satisfechos, no solo con el producto final (comida) sino con el proceso (llevé un ingrediente yo misma, me alegró ver a mi amigo hacer algo junto  a mí…). Pero no solo: seguramente más personas están más satisfechas, porque entre todas decidimos qué hacer. Cualquier niño sabe que la comida que ha preparado él o ella misma sabe mucho mejor. Más aún si el trabajo fue compartido.

Las dificultades

Dejar que entren en mi cocina cuesta un gran esfuerzo. ¿A quién? A mí si es mi cocina, claro. Pero fijémonos que la complicación está en la necesaria reconsideración de los procesos. Siguiendo con el ejemplo de mi cocina, para poner en marcha un proceso participativo tendré que informar a aquellas personas que querían ayudarme sobre cómo y dónde encontrar el material, quizá adaptar los utensilios a sus necesidades o competencias, tendré que considerar sus propias ideas, quizá admitir algún que otro error… Si logramos establecer las nuevas reglas, si adaptamos el sistema a las personas interesadas, el resto ya es muy fácil porque entra en juego la inteligencia colectiva, la suma de fuerzas, la colaboración eficiente y altamente productiva.

Los procesos de participación colectiva no tienen foto final previa. Sabemos por experiencia que supone un cierto desasosiego para muchas personas. Cuando alguien nos pregunta ¿cuánto cuesta un jubilar?, ¿dónde está y qué pinta tiene?… reciben algo que a menudo se malinterpreta como una respuesta vaga: lo que vosotros queráis. Realmente nuestra respuesta es muy concreta. Y tanto. Lo que garantizamos es que vamos a materializar vuestros deseos. Con un método.

promoción de vivienda

Sistemas top-bottom: se diseña antes y se ofrece un producto terminado. Promoción en Saint Louis, Missouri

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Sistema participativo: diseñamos entre tod@s. El resultado no sólo es el producto, también el proceso. Jubilares, mayo 2014

El método. Ej. Cohousing

Existen técnicas, avaladas por la experiencia, para muchos de estos “nuevos” sistemas participativos. En cientos de casos de cohousing se ha empleado un método de trabajo que elaboró Nielsen en Dinamarca, y el que, basándose en éste, reelaboró Charles Durret en EEUU. Nosotros hemos asimilado ambos, añadiendo un ingrediente importante para el caso del senior cohousing: la reflexión y el diseño de un sistema de previsión de asistencia integral y centrada en la persona.

Nuestro proceso, como ocurre en todas partes del mundo, pasa por crear la comunidad antes que el edificio. Y se construye fundamentalmente mediante tres talleres:

  • Community design charrette - Lawrence, MA Groundwork LawrenceTaller 1. El grupo realiza un taller de empoderamiento como grupo, tras el que se debe obtener un equipo cohesionado, convencido de sus intenciones y capaz de trabajar conjuntamente para llevarlas a cabo. Consta de unas 10 sesiones en las que se abordan diversos temas prácticos, con el objetivo de garantizar que los participantes están “en la misma onda”, que comparten los planteamientos básicos que definen su comunidad.
  • Taller 2. Justo después de constituir la cooperativa, los miembros de la misma diseñan con métodos participativos el edificio o complejo residencial donde van a residir.
  • Taller 3. Mientras se construye el edificio. Se elaboran las normas detalladas de convivencia que regirán la vida cotidiana.

¿Es mejor diseñarte tu casa o comprar una sobre plano? Tú decides. Aunque no haya foto previa, no tiene más riesgos diseñar con métodos participativos que asumir las decisiones de un promotor. El método es la clave, y las personas profesionales, empresas o administraciones que lideran han de hacerlo escuchando a todos y todas. Hay que liderar sin dirigir las opiniones o decisiones de los demás, evitando prejuicios, partiendo de cero aunque considerando los principios y las “líneas rojas” que se van marcando. Hay que establecer una pauta, cerrando capítulos para poder avanzar, aunque el propio método cuente con un cierto grado de flexibilidad.

Hoy hay que comprender que el “técnico facilitador” es una herramienta más en los procesos de participación. “La vida siempre tiene razón. Es el arquitecto quien se equivoca”, recordaba María Toro en el artículo antes mencionado. Ese técnico (arquitecta, urbanista, geriatra, educadora…) es un mediador. Y habrá de escuchar y empatizar bien con eso que quieren las personas que conforman lo que antes llamamos “vida”.

Facilitar la participación de todos y todas, a cualquier escala y en cualquier ámbito, dará sus buenos frutos: mayor autoestima personal, creación de una red de apoyo mutuo que nos hace más resilientes, fortaleza de nuestras estructuras sociales, responsabilidad compartida, sostenibilidad social y económica…

Asumiendo que tratamos con sistemas centrados en la persona, se ha de comprender que precisamente la persona, en su valoración multidimensional, es la protagonista. Su felicidad es el objetivo, sus propios recursos son el medio, y sus ideas, compartidas de forma cooperativa, son el secreto de un éxito garantizado.

 

Ejemplo Internacional (XII): “Retrofit Cohousing”. Partir de lo existente

Mariposa Grove

El concepto del “retrofit cohousing” es tan sencillo como este: un grupo de viviendas ya existente se organiza para derribar cercas, compartir los espacios intersticiales para crear una nueva “comunidad intencional” (cohousing). Quizá requiera construir algún edificio nuevo, o tan solo rehabilitar lo existente (una nave industrial, una granja o, como veremos a continuación, una manzana de un suburbio residencial). La formulación es sencilla, pero comprendemos que no tanto su implementación: implica el acuerdo previo entre propietarios. ¿Es eso posible?

Pues bien, cinco familias de Oakland (California) sí se pusieron de acuerdo en 1999, para crear la comunidad  de Temescal Creek, donde hoy viven ya 30 personas en 11 unidades familiares.

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Comunidad Temescal Creek. Foto: Andrea Kissack

Bastaron las cinco viviendas para hacer germinar una pequeña comunidad que, tras construir una casa común (cocina, comedor, baño, lavandería) incorporó otras cuatro construcciones.

Se organizan en dos comisiones, aunque la mayoría de las decisiones se toman por todo el grupo (con un mínimo del 80% de los votos). Hay dos alquilados. En su dinámica habitual, tienen encuentros todos los meses y cenas juntos dos veces por semana.

Entre sus espacios comunes cuentan con pista de baloncesto, espacio para cría de gallinas y conejos, o columpios para los 6 niños.

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No es el único caso. En la misma ciudad, Mariposa Grove Cohousing está formado por 6 viviendas, una casa común y otra que se alquila para vivienda, oficina y zona común. Como equipo humano, se gobierna mediante fórmulas de consenso (salvo un voto) y al tiempo forma parte de una asociación más amplia (gobernada con mayorías de 2/3). Creen en la permacultura como una forma de vida sostenible y así han diseñado su pequeño huerto y granja de gallinas, reciclan las aguas grises y fabrican el compost para sus plantas.

Se autodefine como una comunidad intencional, un “asentamiento urbano que apoya la sostenibilidad, el activismo en justicia social, la creatividad y las artes”. Han creado, según sus propias palabras, un “espacio físico y social donde compartimos recuros y responsabilidades, crecemos juntos y servimos de soporte mutuo para lograr nuestros sueños personales al tiempo que proveemos de un modelo para la comunidad más amplia de la que formamos parte”.

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Mariposa grove puzzlesSus palabras son un buen resumen de los principios por los que trabajamos en la asociación Jubilares. Garantizar la intimidad en el espacio privado, integrado en una comunidad dentro de una comunidad más amplia es clave para el desarrollo infantil, la vida adulta y un verdadero envejecimiento activo.

El llamado “retrofit cohousing” es una excelente forma de rehabilitar espacios suburbiales diseñados, como se ha hecho en las últimas décadas en nuestro país, con objetivos casi exclusivamente especulativos. En el libro coordinado por Zaida Muxí “Postsuburbia” se proponían soluciones descritas muy gráficamente:

Promoción de vivienda cooperativa y cohousing. Ilustración de Hernan Lleida Ruiz para "Postsuburbia" (2013, Ed. Comanegra)

Promoción de vivienda cooperativa y cohousing. Ilustración de Hernan Lleida Ruiz para “Postsuburbia” (2013, Ed. Comanegra)

¿Es posible poner de acuerdo a propietarios de vivienda para compartir sus propios espacios interticiales? ¿Se puede adquirir entre varias familias un conjunto residencial ya existente? Nosotros creemos que sí, sabemos que es posible porque otros lo han hecho, y porque conocemos y queremos compartir esas herramientas necesarias, de gestión y diseño participativo, para lograr ese sueño (el de cada persona, no impuesto desde fuera), viviendo incluida en una comunidad.

Topografía de un camino desconocido

Tras las vacaciones, comenzamos con ilusión un nuevo apartado, Vidas. El texto que nos ha enviado “AnLo”, socio amigo de Jubilares, pretende ser según sus propias palabras, una “reflexión personal, ejemplo vivo y real sobre las motivaciones al cohousing…” Podéis enviarnos vuestros escritos a info@jubilares.es. Muchas gracias.

Al estar próximo a terminar su décimo-septenio*, con sus 68 agostos recién cumplidos, AnLo se sentía bien viviendo en un piso alquilado de 62 m2 en el Centro de Madrid, en Arganzuela, por 650€/mes, luz y agua incluidas. Tiene a tiro de piedra todo tipo de servicios, terrazas incluidas, por supuesto, las de su calle y de las adyacentes, así como muy buen transporte de Bus, Metro y Renfe junto, ahora, a las bicicletas eléctricas del Ayuntamiento. Un hijo vive cerca y los otros dos a media hora de metro. Varias amistades viven a distancias similares. Pero AnLo se siente con ganas de “más”. De otro tipo de vida, algo diferente.

Grupo Fundacional Cohousing COP Madrid 009

Y este tipo de vida nuevo no es porque SÍ. Hay una biografía e hilo de vida de AnLo que conducen a ella. Veamos la trayectoria residencial y vital de AnLo para entender mejor lo que busca y lo que no. Las recuerda todas ellas con cariño no exento de valoración de pros y contras de cada una:

  • De sus dos primeros septenios (de 0 a 14 años) constan figuras y paisajes como los chicos y chicas vecinos, compañeros de juegos en el patio, hasta la incomodidad material en una corrala de 30 vecindades con corredor dando a un patio común donde se sentía vigilado por la vecindad por el mero hecho de salir o entrar no digamos si con extraños.
  • El tercer septenio ( de 14 a 21) fue más intenso en vida comunitaria y control social (propios de todo colegio internado) así como en gozo social de las amistades para toda la vida, quizás propiciadas por las hormonas de la adolescencia y por las zonas de juego del internado así como por el ritmo intelectual con sus buenas dosis de tiempo de estudio y reflexión.
  • El cuarto septenio (de 22 a 29) fue el de la Universidad. El día no parecía tener limites de 24 horas ni las actividades de cines, forums, teatros, copas, talleres, reuniones políticas, escaramuzas de protestas todo ello por y pese a vivir en un modesto piso alquilado de cuatro estudiantes en el barrio universitario de Argüelles por donde, una vez acabada la jornada de clases y biblioteca, paseaba en busca de amigos y de hembras.
  • El quinto septenio, (de 29 a 36) ya terminada la Universidad, transcurrió de aquí para allá entre un barrio de las afueras, Saconia, al norte de la ciudad, propio de profesores y de gente joven, a otro barrio más acomodado y céntrico, el de San Bernardo, todos ellos con con muchos servicios y vida ciudadana abundante. Su viaje-estancia en USA marca el transito a la vida profesional con la apertura de un Gabinete de Psicología que creció a costa de estudio, esfuerzo e intercambio dentro ya de una vida familiar con una excelente Compañera madre de 3 hijos -una niña y dos chavalotes-
  • El sexto septenio (de 36 a 42) es el del tramo exhaustivo de la Profesionalidad y de vida de Ciudadanía Responsable, entre el barrio San Bernardo y la Calle Gral. San Jurjo desde donde viaja a múltiples ciudades y transitaba la mandorla de la ciudad con cines, bares visitas a amistades.
  • El séptimo septenio (de 42 a 49) se cambia a un piso grande, luminoso, con colegios públicos cercanos para los hijos, bares a tiro de un paseo y buenas comunicaciones con el centro y con su trabajo. Trabajo que se estabiliza e ilusiona de una nueva FORMA en una INSTITUCIÓN PUBLICA.
  • El octavo septenio (de 49 a 56) si bien es el incio de la decadencia laboral, que no profesional, sigue la familia con los problemas habituales que se amansan en un parque cercano con amistades y juegos para los niños y en bares del barrio con copas con los vecinos.
  • El noveno septenio (de 56 a 63) se dan cambios prometedores tanto de puesto de trabajo como de actividad profesional que no tardan en pinchar, pinchazo que incluye la reestructuración de la vida familiar con los hijos ya criados y fuera del Nido. AnLo se separa amistosa pero dolorosamente.
  • El décimo septenio (de 63 a 70) es el de la pre y jubilación soltería, donde se busca vida después del trabajo para lo que decide no apurar hasta los 70 en el curro, trabajo e institución ya aburridos y sin norte. Pero los cambios de hábitat y de tiempo libre, sin trabajo, el tiempo y las ilusiones crecen y se renuevan con un nuevo tipo, ritmo y lugar de vida, mas modesto pero con alma renovada.

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“Un lugar donde descansar, pensar y reflexionar, recordar y soñar, comer y dormir, leer y oír música, ver TV y escuchar la radio, charlar al teléfono o/y cara a cara, recibir amigos y trabajar… con tranquilidad, con comodidad y estética. Eso es el “Hogar” actualmente para mi en mi décimo Septenio de vida…”

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… Todo esto no quita sino que requiere otras actividades sociales tanto cívicas, como científicas y políticas.

Tras su diferentes modalidades de vivir y de vivienda, anda -hace 6 años separado- buscando una nueva forma de vivir y de vivienda a través de conocidos y amistades hechas en su Colegio Profesional. Ya es el tercer piso alquilado en el barrio de Delicias y se encuentra a gusto. A 5 minutos andando vive en un estudio simpático su nueva Compañera. AnLo desde ahí accede fácilmente a las 5 tertulias o grupos de trabajo así como a museos, cines, teatros, mercados y parques.. Pero intuye ya que “nuevos septenios requieren nuevos hábitats y nuevas dinámicas”.

¿Como serán sus siguientes septenios, si han lugar?:

  • ¿Cómo será su décimo-primer septenio (de 70 a 77) ?
  • ¿Cómo será su decimosegundo septenio (de 77 a 84) ?
  • Y si llega a haber décimo-tercer septenio (de 84 a 91), dónde, cómo y con quien vivirá?

Dónde, cómo y con quién y cerca de quiénes le gustaría vivir para hacer qué cosas? ¿Es posible ser dueños parciales de nuestras vidas en algún tramo de estas?

Vivirá AnLo en casas de alquiler, cómodas y pequeñas que, tras gastarse en 20 años 144.000€ (a razón de unos 7.200€ /año), nunca serán propiedad para sus hijos a los que sin embargo ira coercionando a que le ayuden con sus goteras de salud, hoy, achaques mañana, dependencia desde el decimosegundo o décimo-tercero septenio…

Cuando AnLo venda la casa familiar y reciba su parte o, sin tal, y con su Pensión y un mero crédito bancario avalado por alguien (Asociación de Vecinos Cohousers) más solventes que su mera persona, podrá comprarse un piso de unos 55 a 62 metros cuadrados en un lugar bien comunicado y bien dotado para poder seguir con el tipo de vida que le gusta y que no es otro que el del hilo de su vida con novedades.

El hábitat -casa y barrio- deberá contar con estos 7 requisitos:

  • Accesibilidad económica para alquilar o comprar con las ventajas que puede dar la unión y no ser solo un individuo
  • Independencia en su micro-habitat de 45 metros cuadrados y 17 comunitarios,

    Con relaciones de vecindad enriquecedoras por la diversidad y trato de vecinos conocidos y con algunos pocos amistad…

  • Vida con apoyos en común en unos cuantos parámetros (Ocio, cultura, ayuda y cuidados de unos y otros para cosas sencillas
  • Mantenimiento en su decimosegundo septenio de una calidad de vida físico-residencial, socio-cultural y cognitivo-emocional
  • Estar dispuesto antes a prestar él ese apoyo a otros, mientras las fuerzas le acompañen
  • Tener paciencia para invertir además de dinero, tiempo, esfuerzo, diálogo con sus hipotéticos vecinos con quienes haría unos estatutos que abarquen más que gastos comunes

Pero ponerse de acuerdo sobre los requisitos mínimos comunes no es fácil (a qué precio, dónde, quiénes con qué prestaciones fijas y voluntarias): hace falta moverse personal y colectivamente, hablarse, conocerse, seleccionarse y negociar con los demás “compañeros de viaje”.

Hay quien dice que este AnLo es un poco Marciano, que solo sueña con romper moldes…Otros dicen que es un explorador de nuevas pautas de vida…El piensa que será mejor Padre liberando a sus hijos de cuidarle y mejor ciudadano cuidando a otros. Pero casi todos entienden que AnLo es un utópico-pragmático y que poco tiene que perder y sí mucho que ganar… La verdad es que nadie conoce la topografía de un camino desconocido.

Y tú, ¿qué piensas?

Cordialmente te agradezco que me hayas leído hasta aquí.

AnLo

* Septenios, periodos de unos 7 años, es la clasificación del hilo de la vida que hacen autores de la Antroposófica como Gudrun Burkhard que yo desconocía hasta que me lo dió a conocer una colega de Psicólogos Veteranos y de Cohousing. Cada uno constituya y describa como estime oportuno las etapas de su vida.

Cohousing: viviendas para personas no distintas de las demás

Miguel-Brieva-mas-que-una-casa02Hace unos días tuvo lugar en La Casa Encendida de Madrid el encuentro “Cohousing. Vivienda colectiva como motor de la transformación”. Formaba parte del ciclo #6ciudades organizado por VIC Vivero de Iniciativas Ciudadanas. Ya sois muchos los que, viviendo en otras partes de España, no pudísteis asistir y nos habéis pedido un resumen de la jornada. Aquí va, esperamos que sirva, al igual que ocurrió allí mismo, para añadir más enfoques a la cuestión de la vivienda de nuestro tiempo. Así se presentaba el encuentro:

“La casa no es una propiedad privada o un bien de inversión. Es un derecho de uso con diferentes acepciones más allá de la propiedad. Comunidades de uso o cooperativas de vivienda practican nuevas formas de vivienda colaborativa donde se comparten recursos, se practica la corresponsabilidad, se alimenta la sed de comunidad, se diseña de manera participada y se gestiona de forma autónoma y horizontal.

Fue interesante encontrar a muchos de los amigos que estamos trabajando en alternativas de “vida en comunidad”, desde diferentes puntos de España, y para distintos colectivos. Aparte del tiempo destinado a explicar conceptos básicos (qué es el cohousing, por qué la necesidad de este tipo de vida, o cómo se gesta), fue muy instructivo conocer ejemplos concretos, algunas de las “piedras del camino” (en general compartidas por todos nosotros), etc. También coincidimos en la visión práctica de las distintas propuestas. No hablamos de utopías, sino de iniciativas razonables que dan respuesta a necesidades reales.

Todos tenemos las mismas necesidades

Borja Izaola (Cuestión de sinergia) vino de Bilbao y contó mucho de “lo razonable” de construir cohusing (las ventajas prácticas del compartir son indiscutibles), también explicó un puñado de experiencias vividas personalmente por él, en su posición de “facilitador” de creación de comunidades tipo cohousing intergeneracionales. A modo de ejemplo:

¿Y si nuestra comunidad de vecinos compra un txoko en planta baja, para compartir algunos ratos?

¿Y si contamos con la ayuda de un “inversor anónimo” que facilita el lugar donde una comunidad pueda asentarse y autogestionarse, pagando un alquiler razonable?

Todos tenemos los mismos derechos

Iñaki Alonso, arquitecto y socio de la cooperativa Entre patios explicó esta iniciativa desde el punto de vista del usuario. Fue ilustrativa la descripción de los problemas que fueron encontrando por el camino (en la financiación, en la búsqueda del solar, en la ampliación del grupo…). También compartió cuestiones de método: sistema “bus-stop” (posibilidad de entrar y salir durante el proceso), dinámicas sociales con procesos ágiles (también divertidos), que aprovechan herramientas digitales además de los encuentros físicos, y con un objetivo común: crear lazos para construir comunidad. Entrepatios se trata de una cooperativa de vivienda de cesión de uso y responde a la necesidad de anclar el lugar donde vivimos a los tres pilares de la sostenibilidad:

.- El pilar social: es un proyecto donde los vecinos y vecinas son parte activa de las decisiones que afectan a la forma en que se construye su comunidad y, en correspondencia, su ciudad.

.- El pilar medioambiental: el edificio debe garantizar la buena gestión de los recursos y necesidades de los usuarios en relación al agua, transporte, residuos, etc.

.- El pilar económico: es un proyecto enmarcado en el derecho de uso, que huye de la propiedad privada individual y donde la propiedad de las viviendas siempre reside en manos de la cooperativa de viviendas.

El proceso comenzó hace diez años desde una posición reivindicativa del derecho a la vivienda. Iñaki recordó el “derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación. La comunidad participará en las plusvalías que genere la acción urbanística de los entes públicos.” No es un extracto de un programa electoral, es nuestra propia Constitución Española (artículo 47).

Todos deberíamos poder acceder a la vivienda

Eva Morales (de s que una casa) se centró en las políticas de vivienda, que habrían de facilitar iniciativas ciudadanas como estas de cohousing y otras (en su web se describen más modelos). Habló de los 3,4 millones de viviendas vacías en España. Planteó una cuestión interesante, la necesidad de llegar con estos procesos a todos los estamentos sociales (clases más bajas, deshauciados…), no solo a una clase media comprometida ecológica y socialmente y bien informada. Eso implica involucrar a las distintas administraciones. Recordó las palabras de Víctor Pelli “si el Estado no puede dar vivienda social , habrá de facilitar la autogestión. Se van consiguiendo pequeños logros en este sentido pero queda muchísimo trabajo que hacer. Masqueunacasa.org es una plataforma web de procesos colectivos de vivienda que pretende ofrecer herramientas para fomentar la participación y autogestión en la construcción de nuestras viviendas y entornos, lugares “apropiables”, donde prime el uso frente a la propiedad, viviendas “conectadas” y consideradas como “proceso”.  En la plataforma se pueden encontrar y proponer alternativas para el desarrollo de un hábitat más cooperativo e igualitario, iniciativas de “aparcería urbana”, trueque, y muchas otras.

Todos podemos vivir en cohousing

Miguel Ángel Mira, por nuestra parte, presentó nuestra iniciativa Jubilares, enfocada especialmente en la construcción de comunidades de personas mayores. Recordó un principio fundamental: estas iniciativas son para personas “normales”: si hablamos de “alternativas”, “nuevos modelos”, etc. en realidad nos referimos a procesos de creación de viviendas, inéditos en nuestras latitudes, para que la gente viva de forma normal, continuando su vida. Compartimos porque es natural compartir, y buscamos nuestros espacios privados porque es humano. La práctica en otros países desde hace décadas demuestra que las personas que viven en cohousing no son distintas de las demás.

La cuestión es importante porque esa “normalidad” es clave para que el modelo se pueda considerar “seguro”. Se trata de la garantía que necesitan las personas que se embarcan en estos procesos (habrá lista de espera), pero también las entidades financieras, las administraciones que apuestan por ello…

Además de los ponentes iniciales se sumaron al debate otras personas implicadas en estos procesos colectivos de vivienda: Ecohousing, se definen como plataforma mediadora en procesos de cohousing, está formada por los arquitectos que proyectaron y dirigieron Trabensol; también estaban Un tercio. estudio de arquitectura especializado en viviendas colectivas, Alalba que fomenta un modelo de convivencia para personas mayores en forma de cooperativas de apartamentos tutelados, o Todoporlapraxis. , “laboratorio de proyectos estéticos de resistencia cultural”. Aunque no asistió a la reunión, Sostre Civic fue mencionada pues, en cualquier caso, es una asociación pionera en cohousing en España y una referencia para todos.

Fue un placer la reunión con otros colegas y entidades que promueven estas formas de vida comunitaria. El intercambio de conocimiento es muy importante, necesitamos aprender de los aciertos y errores, necesitamos sobre todo asociarnos, crear red. Para trabajar con los bancos, con las administraciones, para hacer pedagogía, para constrastar y analizar los logros y los fracasos, para seguir conquistando espacios de participación ciudadana, para facilitar en definitiva procesos colectivos de vivienda para todas las personas.

 

Una realidad internacional

Desde nuestro entorno a menudo hablar de Senior Cohousing, o de Cohousing en general produce un efecto de utopía, de idea bonita pero irrealizable. Sin embargo estamos hablando de algo mucho más sencillo, ensayado y comprobado durante décadas.

Cartel en francés del día internacional de la vida en comunidadComo ya adelantamos en nuestra entrada acerca de la asociación holandesa LVGO, el próximo sábado 17 de mayo se celebra el “día internacional de la vida en comunidad” (enlace en holandés). Organizado anualmente por la Federación Nacional de Cohousing Holandesa (FGW),  este año tiene como tema central la ecología. La FGW abarca una variedad de comunidades, desde lo que aquí conocemos como ecoaldeas hasta cohousing urbanos, senior cohousing y “casas de cocina central”, para sumar más de 700 comunidades sólo en Holanda.

Un total de 121 comunidades celebrarán una jornada de puertas abiertas con el objetivo principal de estrechar relaciones con su entorno social. Como ya hemos mencionado repetidamente, un cohousing no es un lugar cerrado ni endogámico, sino que se enriquece con la interacción con el barrio y la población en la que se sitúa. Esta jornada es para ellos una oportunidad para darse a conocer, mostrar su funcionamiento y encontrar oportunidades de interés mutuo (posibles actividades a realizar, acuerdos de colaboración con todo tipo de entidades, potenciales interesados en incorporarse a las comunidades, etc).

Mapa comunidades BeneluxLa mayoría de las comunidades participantes son de Holanda (67) a las que se suman las belgas (43) a través de las asociaciones Samenhuizen y Habitat Groupé Valonia  y, como novedad de esta edición, las francesas (11) a trvés de Habitat Groupé Francia. Se pueden localizar todas ellas en este mapa.

En los modelos de vida comunitarios siempre se produce un efecto de aumento de capacidades: acordando medidas en conjunto entre los vecinos el potencial de actuación individual se amplifica, teniendo acceso a una mayor variedad de actividades y de mayor calado que las que podría acometer cada uno por separado. El aspecto de la ecología no es una excepción: medidas como huertos comunitarios en el jardín o la cubierta común, implementación de instalaciones de energías renovables o estrategias como los coches compartidos, programas de reciclaje o ahorro energético resultan mucho más sencillas, accesibles y eficaces cuando se abordan en conjunto.

Aprovechemos la celebración de este día para asomarnos y comprobar que no estamos hablando de “ideas bonitas”, sino de realidades sensatas y fáciles de realizar, si sabemos aprovechar todo el conocimiento acumulado.

 

Ejemplo Internacional (XI): la asociación holandesa LVGO

Traemos como ejemplo internacional en este caso a la Asociación LVGO, homóloga de Jubilares en Holanda y uno de nuestros grandes referentes. Tras el acrónimo LVGO se esconde un impronunciable “Landelijke Vereniging Gemeenschappelijk wonen van Ouderen”, algo así como la asociación nacional de comunidades de personas mayores (“Senior cohousing”). Se trata de la organización que se creó hace ya 30 años para la creación de iniciativas de cohousing destinadas a personas de más de 50 años. Cuenta con aproximadamente 200 cooperativas asociadas, de las cerca de 230 de mayores que existen en Holanda.

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La actividad que desarrolla consiste básicamente en:

  • Soporte y consejo para los grupos de personas que están tomando en consideración o planean vivir en una comunidad, así como a aquellas que de hecho ya viven en una comunidad residencial existente de personas mayores
  • Difusion de este modelo de vida. Sirve de potente altavoz de este modelo residencial, ante el público, las administraciones y el entorno inmobiliario en general
  • Promoción y participación en investigaciones, estudios y publicaciones acerca de la vida en comunidad para personas mayores. Tratan de crear un banco de conocimiento sobre el modelo de vida comunitaria. Por ejemplo, en 2008 se encargó un estudio sobre el nivel y la calidad de los cuidados mutuos que se realizan, de forma natural, en estas Comunidades
  • Desarrollo de una red de contactos con todas las organizaciones y empresas comprometidas con las “Comunidades con Intención”
  • Mantenimiento de la web como herramienta para llevar a cabo los objetivos y como medio de comunicación en nuestra sociedad. En ella las personas pueden encontrar una Comunidad y donde las Comunidades pueden anunciar la necesidad de nuevos miembros
  • Establecimiento y mantenimiento de una estructura organizativa, financiera para lograr los objetivos comentados

También organizan eventos, siendo muy importante el anual “día de la vida en comunidad”, que se celebra desde 2009, con la participación de la mayoría de los asociados, que abren sus puertas a los visitantes. El objetivo de esta fiesta es hacer que la vida en comunidad se conozca y entienda mejor, y algunas comunidades aprovechan la ocasión para encontrar nuevos miembros.

La LVGO está federada en la FGW (Federación Nacional de Cohousing) con la LVCW (Asociación Nacional de Co-housing). El término Co-housing es de reciente cuño, pero se emplea ya internacionalmente, también en Holanda. No obstante los holandeses, pioneros en la materia, aún las llaman en inglés “comunidades con Intención” (Intentional Communities), término muy definitorio de su espíritu.

foto44A principios de los 70 renace el cohousing en Holanda y Dinamarca. La necesidad de Senior-cohousing (es decir, de cohousing para mayores) surgió más tarde, en los años 80, como consecuencia de la demanda de los mayores de 50 años de vivir en comunidades más adaptadas para ellos, pues en las que vivían iban perdiendo peso en las decisiones y sentían que no se atendían sus necesidades, distintas de las personas más jóvenes con las que convivían.

Los senior cohousing en Holanda gozan de creciente apoyo de las administraciones locales, pues se confía en que ayuden a reducir el coste de los ayuntamientos en servicios socio-sanitarios.

La mayoría de los senior cohousing son iniciados por los usuarios (muy pocos se hacen por iniciativa de promotores o de la administración) y la Asociación LVGO es quien ha asesorado a la mayoría, desde su fundación en 1984.

 

Cambiar de rumbo

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El cohousing moderno surgió como consecuencia de la insatisfacción que generó la evolución de la sociedad urbana en los años sesenta y setenta del siglo XX. El rápido crecimiento de las ciudades derivó en entornos impersonales, orientados a favorecer la comodidad en el uso del coche antes que a la vida social entre los residentes. La gente comenzó a añorar las relaciones vecinales de lo pueblos o los barrios urbanos tradicionales, e idearon mecanismos para poder recuperarlas. Más tarde las personas mayores entendieron que estas relaciones les eran especialmente valiosas, ya que les permitían afrontar el envejecimiento con mayor autonomía e independencia, y nació el Senior Cohousing.

La evolución de nuestras sociedades es un fenómeno complejo en el que intervienen muchos factores y las predicciones resultan complicadas. Es a la vista de los resultados cuando se puede realizar un análisis crítico e intentar corregir desrivas no deseadas.

social&socialEl pasado jueves 27 de marzo, en el espacio de coworking Espíritu 23Social&Social celebró su jornada “Espacios humanos”. Además de nuestra presentación de la actividad en la ASOCIACIÓN JUBILARES, pudimos disfrutar de otro puñado de iniciaitivas que son buen ejemplo de estas “correcciones” de rumbo :

nundo– Verónica Sánchez nos presentó n’UNDO: una propuesta puramente arquitectónica que descubre el potencial de la resta, el poder de mejora que en muchas ocasiones tiene el desmontaje ordenado y racional frente ala acumulación de intervenciones. Con esa visión analizan el panorama que han dejado años de excesos en la construcción y encuentran una multitud de oportunidades para ejemplificar su planteamiento.

Creando redes– Sandra Magro de CREANDO REDES introdujo el concepto de “Restauración Ecológica“. Evidenció la desconexión que hemos alcanzado entre el habitante de la ciudad y los procesos normales del ecosistema en el que vive. Los urbanitas vivimos al margen, y demasiado a menudo en contra, de los procesos naturales que aún en las grandes ciudades nos siguen rodeando.  Entender estos procesos puede ayudar a tomar decisiones simples y más sensatas que redundarán en beneficios en múltiples planos: natural, cultural, económico y social.

Ecohabitar– Toni Martín, director de la editorial ECOHABITAR aporta nuevos planteamientos económicos ante el convencimiento de la insostenibilidad del sistema vigente. Desde su gestión empresarial, ejercida sobre unos supuestos de decrecimiento, a sus temas de trabajo que parten del “ecologismo profundo” para abordar la arquitectura ecológica y el movimiento de las ecoaldeas como laboratorios de desarrollo de prácticas exportables al resto de entornos.

Arquitectura de maternidades– Angela Müller fundadora de ARQUITECTURA DE MATERNIDADES busca aportar soluciones a la demanda de aquellas mujeres que no se encuentran cómodas ante la atención habitual al parto, que les resulta en exceso medicalizada. Presentan diseños más cálidos y confortables, buscando atender las necesidades de todos los intervinientes: madre, bebé, matrona y acompañante.

La iniciativa de Social&Social resultó una jornada muy fructífera con intercambio de experiencias y plateamientos. Por nuestra parte nos quedamos con ese espíritu crítico que compartíamos todas las propuestas. Detectar cuando el camino que seguimos no nos lleva donde queremos ir permite cambiar de rumbo a tiempo, y esto es aplicable tanto en conjunto a la sociedad como a la vida de cada uno.