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¿Tu ciudad, amigable con las personas mayores? Tú eres responsable

El “tú” del título no es solo una opción de estilo. Apelamos a tu responsabilidad personal…

logo-ciudades_final-1En otras ocasiones hemos comentado sobre el proyecto de la OMS de la Red de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores. Ahí puedes leer sobre el origen, sus principios (inclusión, diversidad, dignidad y opción de vida, autonomía… ) y objetivo final (prolongación de la vida libre de dependencia).

Recordamos que se trata de un proyecto de la OMS, liderado en España por IMSERSO. A día de hoy ya son 35 ayuntamientos que en España los que se han comprometido para ser “ciudad amigable”. Aprovechando que el jueves pasado participamos en la interesantísima jornada de la semana pasada sobre “¿Cómo ser una ciudad amigable para las personas mayores? hoy el foco lo ponemos en el rol que, dentro de la Red, juegas tú mismo.

Y es que, como recordaba Carlos Martínez, de UDP, “llamar amigo es interesarse por él, echar una mano, colaborar… amar”. El proyecto de Ciudades Amigables es así un proyecto de solidaridad intergeneracional (sirve a todas las personas, no solo a las de mayor edad) que necesariamente te implica a ti. Porque nadie puede imponer la amistad…

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Mapa de ciudades españolas adheridas a la Red Mundial. Obtenida de IMSERSO, junio de 2014

Es la gran novedad de este proyecto, que te incumbe no solo como receptor, consumidor u objeto de programas destinados a personas mayores y a ciudadanos y ciudadanas en general, sino a ti como principal partícipe.

Lo definitorio de esta pionera experiencia esencialmente local y al tiempo global, es que tratamos de un proceso participativo, donde la OMS, el IMSERSO, tu ayuntamiento, tu asociación de vecinos y, sobre todo, tú mismo, trabajáis en equipo.

Sobre la jornada comentada, te recomendamos la crónica de la revista Autonomía Personal. Así nos centramos en lo que más nos interesa: qué puedes hacer tú para que tu ciudad sea amigable con las personas mayores (… con las personas).

La iniciativa es tuya

Tradicionalmente en las políticas cuyo objetivo son las personas mayores “se cocinan los platos y se nos invita a la mesa, pero no se nos ha dado la oportunidad de elegir el menú”. Así lo expresaba Luis Martín Pindado el jueves pasado. Nosotros añadiríamos aún más: ¿por qué no nos dejan entrar en la cocina? ¿e incluso comprar los ingredientes en el mercado? Pues bien, el proyecto de Red de Ciudades Amigables es facilitador de todo ello. El proceso de inclusión, como decía Carmen Rodríguez (Santander, ciudad amigable), comienza ya en la toma de decisiones.

Seguramente tienes cosas que decir acerca de la “amigabilidad” de tu ciudad para con las personas mayores. No se trata solo de un problema de accesibilidad, quizá has observado que “los impresos oficiales son difíciles de leer, y hasta de comprender”. Quizá echas en falta espacios adecuados para desarrollar actividades que necesitas, a lo mejor la farmacia está demasiado lejos, quizá el transporte, o la falta de sombras en la calle, el desconocimiento de las nuevas tecnologías… no facilitan tu vida diaria. Posiblemente no es nada de esto, y sí otras muchas cosas que tú sí sabes.

No hace falta esperar a que los servicios municipales pongan en marcha el proceso. Tienes la posibilidad de instar a tu corporación local a incorporarse a la red. Muchas no lo habrán hecho por desconocimiento. Se trata de que la alcaldía firme una carta de compromiso con la Red. Es recomendable que haya amplia mayoría por parte de los representantes políticos, pues es un proyecto a largo plazo. Una vez hecho esto hay que poner en marcha las cuatro fases:

La reflexión y las propuestas son tuyas

  • Áreas ciudades amigablesFase 1 (años 1-2): se crea el mecanismo que servirá a la participación de las personas mayores (tú mismo) en el ciclo de la Red, se hará una evaluación inicial para observar si la ciudad está adaptada, se formula un plan de acción que incluirá el método de evaluación del progreso del plan.

El proyecto tiene un enfoque participativo ascendente: parte de la experiencia de las personas mayores, de tu propia experiencia, sobre qué es o no amigable. Para ello, mediante la organización de grupos focales, se realiza una investigación en la que tendrás que responder, junto con otras personas, organizaciones sociales, proveedores de servicios… a unas preguntas que, para mayor facilidad, forman parte de un protocolo previamente elaborado.

El grupo focal lo formáis unas 8-10 personas, de distinto estatus, edad, etc. Las cuestiones se plantean en torno a las 8 áreas del gráfico, y tienen un efecto de impacto múltiple (la mejora del transporte quizá podría conllevar una mejora en tu dieta, que a su vez mejora tu salud, con ello la economía de la población, que facilita un mejor transporte…)

El desarrollo de los programas, la evaluación y la redefinición pueden ser tuyas

La evaluación arroja interesantes propuestas. La semana pasada nos contaban los responsables de los ayuntamientos más avanzados (Bilbao, Zaragoza…) que aquéllas suelen ser “moderadas y sensatas”. Geoff Green (asesor de la OMS) recordaba cómo muchas de las medidas propuestas ni siquiera tienen coste económico. Y es que seguramente cuando sientes de forma responsable que tu voz servirá efectivamente a la mejora de tu ciudad, tu visión se vuelve ambiciosa pero realista.

  • Fase 2 (años 3-5): Las propuestas afectan de forma transversal a las áreas del protocolo de Vancouver pero también a las áreas de gestión del ayuntamiento (urbanismo, servicios sociales, movilidad, etc.). Con ello se definen ejes de intervención, luego programas y finalmente los proyectos que formarán parte de un plan de acción.

10141794556_e36f805742Reconozcámoslo, no en todos los municipios se ha dado este paso de forma absolutamente participativa. En algunos de ellos el Ayuntamiento o las empresas contratadas a tal fin han elaborado dicho plan de acción por sí mismas, contando solo con métodos de participación ciudadana en la evaluación inicial.  A veces cuesta el trabajo en las distintas áreas municipales. En varios casos la participación es aún escasa. Sería recomendable (insiste tú mismo) que tú sigas interviniendo en cada uno de los pasos: los programas, los proyectos, la reelaboración o rediseño de éstos, etc. Todo de una forma reiterativa y con el apoyo continuo de los partidos políticos con representación, las distintas áreas de gobierno…

En Zaragoza, por ejemplo, un grupo de trabajo, nuevamente con la participación de personas como tú, valida las propuestas que ha desarrollado el área de gobierno del ayuntamiento. Además, las personas mayores son las que también priorizan las acciones a emprender. Así el proceso es completamente transparente y participativo.

Otro ejemplo para ilustrar una participación a varios niveles: en Manresa el proyecto art k’suma provino de las propuestas de los grupos focales sobre la necesidad de programas intergeneracionales. Una concreción de ello es la beca anual a una iniciativa artística de tipo intergeneracional, donde nuevamente participan las personas mayores. Este vídeo y el mural que se describe en él fueron realizados por dos chicas y su abuela, con la ayuda de otras 15 personas mayores. El tema de la pintura también es pertinente: la evolución del ser humano a lo largo de toda su vida…

La evaluación y mejora es cosa tuya

  • coverNew-engFase 3 (año 5): Se envía a la OMS un informe sobre los progresos realizados, que será evaluado con los indicadores definidos en la primera fase.
  • Fase 4. Mejora continua: si se comprueba que tu ciudad ha hecho progresos, pasará a una fase de mejora continua, y será invitada a elaborar un nuevo plan de acción de hasta 5 años de duración. Tu ciudad pertenecerá a la Red mientras exista el compromiso de ejecutar nuevos ciclos

Tú decidiste en la fase 1 los indicadores con que se evalúan los resultados. Tú puedes continuar desde tu propia posición, en un proceso de mejora continua.

Una gran responsabilidad, sí, pero tienes ayuda

Pertenecer a la Red de Ciudades Amigables no es una “etiqueta” que pueda colocarse con fines electoralistas. Es un proceso continuo que solo es viable si tú mismo asumes el compromiso y trabajas para esa mejora del medio. El cartel de la red canadiense lo expresa con humildad: “en camino hacia las comunidades amigables con las personas mayores”.

Este camino es compromiso de todas la comunidad, también la tuya. Como suele decir Paca Tricio, presidenta de la Unión Democrática de Pensionistas, las personas mayores ya estamos cansadas de tanto estudio, proyección… ¿Cuándo vamos a hacer algo? Si te abruma la responsabilidad recuerda que tienes ayuda: un método. Todo lo participativo (no nos cansamos de repetirlo, porque también es la clave de construcción de un jubilar) tiene método. Siempre.

En este caso el método es el protocolo de Vancouver propuesto por la OMS, y adaptado en nuestro país por un excepcional equipo de trabajo. Éste ha elaborado el documento que te guiará en el proceso, Protocolo de Vancouver – adaptación al contexto España. También te indica Recomendaciones para la participación en la Red de Ciudades y Comunidades amigables con las personas mayores.

Finalmente, la propia Red sirve de guía. Puedes conocer qué están desarrollando cada uno de los municipios adheridos, en un proceso continuo de intercambio de información.

Te animamos a asumir el reto. Es responsabilidad tuya. Nuestra. Como ves no estás solo. Por nuestra parte, Jubilares, como asociación comprometida con la mejora del medio para la inclusión efectiva de las personas mayores, te tiende asimismo la mano para participar allí donde nos lo pidas, para acompañar, como es nuestra misión, en la medida que desees y a la escala que corresponda.

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Castilla y León decide “dar el paso definitivo”

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En 1987 una ley danesa prohibía la construcción de residencias tradicionales (institucionalizantes, tipo “hospital” u “hotel”) en aquel país. No es el único lugar donde ocurre eso desde hace décadas. En la mayor parte de Europa, y desde la década de los 80, las personas tienen derecho a recibir atención en modelos tipo hogar. En nuestro país, la Ley de 2006 que solemos llamar de dependencia (y a veces olvidamos: “…y autonomía personal”), expresa el derecho a “la capacidad de controlar, afrontar y tomar, por propia iniciativa, decisiones personales acerca de cómo vivir de acuerdo con las normas y preferencias propias así como de desarrollar las actividades básicas de la vida diaria.”

El modelo “en MI casa” se extenderá a todas las residencias de personas mayores en la comunidad autónoma de Castilla y León.

En coherencia con ello, el objetivo del modelo experimentado en los últimos tiempos en Castilla y León “en MI casa” es que la persona se encuentre efectivamente “como en casa”. Allí cada persona puede elegir sus propios horarios, qué desea comer, qué actividades realizar… Se cuenta con la historia de vida (los acontecimientos más importantes de sus vida, los aspectos positivos, sus capacidades, sus ilusiones, sus realizaciones, sus relaciones) y el proyecto de vida (las metas que la persona se propone, sus sueños, preferencias, gustos, intereses, y los recursos y apoyos necesarios). Las actividades a realizar son significativas incluidas en la cotidianeidad del hogar (preparar comidas, lavar la ropa, coser, tejer, cuidar las plantas…).  Los profesionales no llevan uniformes porque “un hogar no es una institución”. La historia clínica, que narra nuestras limitaciones, pasa así a segundo plano, para que la historia y el proyecto de vida vayan por delante, poniendo en valor nuestras capacidades, todas las que nos queden.

Logo EN MI CASALos módulos de convivencia son de hasta 12 habitaciones, principalmente de uso indiviudal. La decoración, participada por los usuarios de cada unidad, está basada en el “modelo hogar“, con elementos personales del residente y buscando la calidez del espacio: luces indirectas, rincones de estar, cortinas, cojines, cuadros, lámparas…

Hasta ahora el proyecto “en MI casa” se ofrecía en 44 unidades de convivencia en toda la comunidad autónoma. Ahora la consejera de Familia e Igualdad de Oportunidades, Milagros Marcos, ha anunciado que tras evaluar los buenos resultados obtenidos hasta ahora, “ha llegado el momento de dar el paso definitivo para su extensión”. Así se espera que en 2015 al menos 100 unidades de convivencia estén operativas.

El proyecto “en MI casa” forma parte de las buenas prácticas de la Red Modelo y Ambiente, un proyecto de la Fundación Pilares para la Autonomía Personal mediante el que se  pretende recopilar, sistematizar y divulgar Buenas Prácticas (BBPP) , coherentes con alguna de las dimensiones relacionadas con el modelo de atención integral y centrada en la persona y dirigidas a incrementar la calidad de vida de personas en situación de fragilidad, discapacidad o dependencia. Durante el mes de abril una votación pública valorará dichas propuestas, entre las que se encuentran nuestra iniciativa “Asociación Jubilares“.  Os animamos a conocer la Red y participar con vuestro voto en las 6 categorías: para ello pulsa aquí.

La apuesta de la Junta de Castilla y León es una gran noticia. Insistimos hoy de nuevo: no hay marcha atrás. Las residencias de personas mayores, también las de titularidad privada, están asumiendo el reto. Este cambio supone una inversión con importantes retornos (económicos y sociales), coherente con el derecho subjetivo a la autonomía personal recogido en la Ley de Dependencia de 2006: una persona que necesita ayuda no puede por ello perder su condicón de persona y su dignidad. De ahí que éste sea el único camino.

Enhorabuena.

Down: envejecer con autonomía

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Cartel de la campaña europea “Síndrome de Down.., ¿y qué?”

España, en su ratificación de la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad se comprometió a adoptar las medidas efectivas y pertinentes, con el objetivo, entre otros, de que “las personas con discapacidad puedan vivir de forma independiente y participar en todos los aspectos de la vida (…)” (art. 9). En dicha Convención, los Estados Partes reconocieron “el derecho en igualdad de condiciones de todas las personas con discapacidad a vivir en la comunidad, con opciones iguales a las de los demás” y se obligaron a facilitar ese derecho y el de la plena inclusion y participación en la comunidad, “asegurando en especial que a) Las personas con discapacidad tengan la oportunidad de elegir su lugar de residencia y dónde y con quién vivir, en igualdad de condiciones con las demás (…)”.

El pasado 21-3 fue el Día Mundial del Síndrome de Down. La fecha es un juego de números que tiene que ver con la razón de ser de la que también llamamos “trisomía 21”, una alteración genética producida por la presencia de un cromosoma extra (o una parte de él) en la pareja cromosómica 21, (lo habitual es que sólo existan 2). ¿Una enfermedad? Ni mucho menos. La alteración congénita lleva aparejada diferencias respecto de lo “habitual” en el aspecto físico, ciertas capacidades intelectuales, etc. Hoy las sociedades que suponemos avanzadas, como la española, hemos adoptado acuerdos basados en el derecho a la diferencia, en la inclusión de todas las personas, aunque todavía estamos lejos de hacerla efectiva a todos los niveles.

Nuestra asociación Jubilares, cuyo fin último es “mejorar la salud de la sociedad mediante la inclusión de las personas mayores”, queremos hoy recordar especialmente a las personas mayores con Síndrome de Down, y denunciar su exclusión social. Como dice Miguel López Melero, Catedrático de Didáctica y Organización Escolar UMA, el movimiento de inclusión “supone el respeto a la diversidad del ser humano, al reconocimiento del ser humano como es y no como le gustaría que fuera [a otros]”  “Síndrome de Down… ¿y qué?”, decía la campaña internacional de 2013.

Tratamos de un “fenómeno invisibilizado”, recuerda Gonzalo Berzosa, psicólogo y director de la Escuela de Bienestar para familias con discapacidad. Y es que el primer paso para la exclusión es “ocultar” una realidad. Hoy viven en España unas 34.000 personas con Síndrome de Down, una cifra de hecho más alta que en la década anterior.

Si buscamos una imagen que ilustre esta realidad fácilmente encontraremos fotografías de preciosos niños o niñas, sonrientes, cariñosos… Son reales pero lo cierto es que hoy la mayoría de las personas con Down son adultos, por cierto con cada vez mayores, gracias a los avances en medicina que han logrado aumentar enormemente su esperanza de vida, que hoy ya es superior a los 60 años. “Hoy vemos a uno de 85 con su hija con Down de 60. ¿Quién cuidará de quién?”, dice Berzosa. Hoy las personas con síndrome de Down y sus familias se enfrentan al reto de envejecer. Con sus particularidades respecto de algunos aspectos relativos a la salud, pero afrontando muchas de las resistencias personales, grupales y sociales que vivimos todos. Ante este reto estamos reaccionando, y así leíamos recientemente, que “DOWN GALICIA y la Sociedad Gallega de Gerontología firman un convenio para enseñar a envejecer mejor a las personas con síndrome de Down”.

Down en España 2008

Del informe “Las personas con síndrome de Down
y sus familias ante el proceso de envejecimiento”

Informe down-envejecimiento

Gonzalo Berzosa ha dirigido recientemente la redacción de un interesante documento, Las personas con síndrome de Down y sus familias ante el proceso de envejecimiento. Es una nueva realidad. Hoy las personas con síndrome de Down pueden superar en edad a sus progenitores. Hoy 3 de cada 4 personas con Down están en edad de trabajar y se están desarrollando programas de acceso al contexto laboral para personas con discapacidad intelectual. Hoy la educación inclusiva ya es una realidad. Hoy existen modelos de vida independiente donde estas personas puedan desarrollar al máximo su autonomía. En todo caso, aunque el avance es notable, queda mucho por hacer: en el ámbito educativo, en el laboral, en el ámbito residencial… El entorno físico y social en el que viven es la clave de su autonomía, de su salud y de su dignidad.

Si nos referimos al contexto del envejecimiento, ya hemos recordado en numerosas ocasiones los falsos mitos que relacionan vejez con enfermedad. Si sumamos el prejuicio que relaciona Down con enfermedad imaginemos el estereotipo asignado a estas personas a medida que envejecen. Por ello hay que continuar trabajando en la concienciación de ciertas ideas clave:

– La discapacidad no significa una minoría de edad permanente. Las personas adultas con síndrome de Down no son niños.

– La autonomía personal es un derecho de todas las personas. Debemos dar la oportunidad de hacer por uno mismo, de vivir con nuestro propio proyecto vital. La ayuda excesiva incapacita, tanto a las personas mayores, como a las personas con discapacidad intelectual.

– Las personas con Síndrome de Down quieren trabajar, quieren vivir en pareja… Las barreras a esos anhelos vienen más de sus entornos (familiares, sociales…) que de las discapacidades. “Son los padres los que no le enseñaron a ese hijo a valerse por sí mismo, son los padres los que lo han sobreprotegido, es la escuela la que no le ha querido enseñar…” decía Pablo Pineda, el primer licenciado universitario español con síndrome de Down.

– Tenemos derecho a envejecer de forma satisfactoria (Convención de la ONU de 2006) “manteniendo la calidad de vida conseguida”. Eso afecta al ámbito de la salud física y psíquica, y al entorno social, que habrá de adaptarse a las personas, y no al contrario.

– Las personas con SD quieren mayoritariamente (como todas las demás) vivir en su propia casa y en el entorno en que se ha vivido. Desde nuestra asociación proponemos una vía, muy adecuada a juicio de Gonzalo Berzosa, para una vida independiente en el propio hogar: el jubilar.

El jubilar es una de las alternativas que dan la oportunidad de vivir de forma independiente a personas con discapacidad porque reciben el apoyo de la comunidad. Este apoyo no es una asistencia institucionalizante, sino al contrario, un soporte emocional que a la persona aporta seguridad y mayor autonomía. La persona que vive en una comunidad tipo jubilar o “cohousing” da tanto como recibe. En el caso de las personas con síndrome de Down un jubilar es un lugar donde ellas y sus familias puedan vivir en un entorno intergeneracional adecuado para envejecer bien, e incluidas en la sociedad.

logo DownDown España, federación que engloba a más de ochenta asociaciones de España, ayuda a personas con síndrome de Down y sus familias a lograr, entre muchas otras cosas, recursos de formación para la autonomía y vida independiente.

img_logo_escuela_de_bienestar_tcm207-26103La Escuela de Bienestar antes mencionada ayuda fundamentalmente a las familias que cuentan con personas con síndrome de Down.

 

98 años y una comunidad: ¡Hago lo que quiero!

Evelyn perdió su licencia para conducir, pero en su vecindario había un problema que resolver…

Me gusta tener 98

Le Quitaron Su Licencia De Conducir Por Ser “Vieja”. Mira Su Reacción.

Así viven las personas mayores que se animan a vivir de forma independiente, incluidas en su comunidad. Gente que es feliz “regalándose a sí misma”, queriendo a los vecinos, siendo su amiga. Se trata de una campaña de  ILikeGiving, compartida por UPSCL.com. Es ilustrativa de la vida en un “senior cohousing” o la de un jubilar. Un pequeño ejemplo de las cosas que ocurren en una comunidad de personas que quieren vivir en buena vecindad. Más comunidad para ser más autónoma. No es una paradoja, esto es envejecimiento activo.

Las alternativas de vivienda se abren paso en IMSERSO

¿Dónde queremos envejecer?

Respondemos rápidamente, como lo hace la inmensa mayoría de las personas mayores: 9 de cada 10  quieren vivir en su casa, incluso aunque vivan solos. Es un dato de la Encuesta a las Personas Mayores 2010 de IMSERSO.

Vivir en casa

No es tan fácil lograr ese deseo. Las razones son múltiples:

-La vivienda resulta inadecuada (barreras arquitectónicas, falta de ascensor, condiciones térmicas inadecuadas, con problemas de seguridad, con necesidad de mantenimiento que la persona mayor ya no se siente capaz de afrontar, etc.)

– La persona mayor requiere ayuda para realizar tareas domésticas o quehaceres diarios fuera de sus hogares. A menudo es difícil llevar la ayuda a la vivienda existente, sobre todo en el medio rural. O no hay recursos para contratar dicha ayuda…

Estos son los motivos que se esgrimen en el documento que el pasado jueves se presentó en la sede de IMSERSO: «Propuestas para el desarrollo de las orientaciones del Consejo de la Unión Europea relativas a las personas mayores». El texto no se refiere tan solo a la cuestión de la vivienda, sino que plantea medidas y propuestas a los problemas que preocupan a las personas mayores, todo ello en coherencia con las orientaciones que la Unión Europea expuso con ocasión del Año Europeo de Envejecimiento Activo 2012.

En el documento de debate se exponen propuestas relativas al empleo, a la participación en la sociedad (envejecimiento activo no solo como un derecho, sino como deber ciudadano), a la igualdad de oportunidades y a la vida independiente (fomento de salud, alojamiento, transporte y fomento de autonomía a todos los niveles).

Merece la pena su lectura atenta. Nosotros queríamos centrarnos, como corresponde al principal objetivo de nuestra asociación, la mejora del medio físico y social, en el problema de la vivienda:

Las propuestas para enfrentarnos a las dificultades arriba expuestas (principalmente, vivienda inadecuada, o aspectos de la vida cotidiana no suficientemente resueltos) son, en muchos casos, bien conocidas (aunque no suficientemente dotadas económicamente por la administración): subvenciones para el arreglo de viviendas, eliminación de barreras arquitectónicas, prestación de ayuda doméstica para el día a día (dentro y fuera del hogar), implementación de servicios de teleasistencia…

Nuevos modelos de vivienda

Pero además se incluyen medidas novedosas, en la línea de lo que venimos reclamando en los últimos años desde asociaciones como Jubilares: nuevas alternativas residenciales para la vida independiente. Así pues, el IMSERSO hoy propone:

“Por lo que se refiere a la atención social de las personas mayores en sus propias viviendas, con el fin de que puedan mantenerse el mayor tiempo posible en su medio habitual de vida, convendría tomar las siguientes medidas: (…) Impulsar ayudas de vivienda para las personas mayores, prestando especial atención a las que viven solas, a través de subsidios de alquiler, iniciativas de viviendas en cooperativa y similares. (…) Fomentar (…) nuevos modelos de vivienda que den respuesta a sus necesidades y pueda participar activamente en la sociedad.”

Para las personas mayores con discapacidad  “Es preciso promocionar fórmulas y opciones residenciales diversificadas: viviendas de apoyo, apartamentos y pisos asistidos, pisos compartidos, residencias, etc., que faciliten que las personas mayores con discapacidad puedan envejecer en el entorno donde han vivido…”

Creemos muy positivo y conveniente este enfoque en la politica sobre envejecimiento activo, en concreto sobre el alojamiento adecuado para dicho envejecimiento activo. Existen alternativas de vivienda a las tradicionales y es preciso que entre todos (y la Administración juega un papel esencial) ayudemos al impulso de las distintas propuestas, más aún de las que parten de los propios implicados. Es el ejercicio coherente con una política de fomento de participación de las personas mayores, y de la apuesta por su autonomía.

Llevarnos la casa

Vivir en “nuestro entorno” puede significar desde vivir en nuestro barrio, en nuestra propia comunidad hasta vivir con nuestras cosas, o con nuestra gente (en otro lugar). Queremos vivir en nuestra casa. Y cada persona habrá de decidir qué es “su casa”.

Servicios sociales en la UE: de la atención institucional a la comunitaria

de la institución a la comunidad

Estamos de enhorabuena. La Unión Europea se prepara para formalizar los Fondos Estructurales y de Inversión de los 7 años venideros (2014-2020). El marco propuesto para este nuevo periodo representa una oportunidad histórica para proteger los derechos de las personas más excluidas en Europa (las institucionalizadas). Por primera vez, las nuevas regulaciones para la inversión en políticas de cohesión de la UE, adoptadas el pasado diciembre por el Consejo Europeo y el Parlamento Europeo incluyen referencias específicas al apoyo de la “transición de cuidados institucionales a otros basados en la comunidad”. Esto facilitará una necesaria innovación real en el sector de los servicios sociales.

Los miembros de Inclusion International definen “institución” como el “lugar donde la gente que ha sido etiquetada con discapacidad intelectual es aislada, segregada y/o congregada. Una institución es un lugar donde la gente no tiene o no se le permite ejercer el control sobre sus vidas y las decisiones del día a día. Una institución no es definida meramente por su tamaño”.

El fenómeno es más frecuente de lo que parece, y alcanza a muchos colectivos. En realidad es fácil de detectar, la persona “institucionalizada” termina por aceptar las normas que se le imponen sin cuestionarlas, olvidando sus preferencias personales o la mera intención de decidir algo por ella misma. La persona es forzada a daptarse a las normas de la institución, que a menudo sólo tienen motivos administrativos o de organización, cuando debería ser la institución la que, con mecanismos más flexibles, fuese capaz de adaptarse a cada persona, para poder proveerle de servicios y atenciones respetando su autonomía.

Logos institución a comunidadEn 2009 se conformó el “Grupo de Expertos Europeos sobre la Transición de cuidados institucionales a cuidados basados en la comunidad” (GEE), una coalición que representa a personas con necesidades de cuidado o apoyos, proveedores de servicios, autoridades públicas y organizaciones intergubernamentales.

Desde entonces el grupo defiende la creación de fondos de la Unión Europea destinados a la reforma de los sistemas de cuidados y atención en los estados miembros, y una implicación más significativa por parte de las organizaciones de la sociedad civil. Ahora velará, a través de la guía de recomendaciones, por que se cumplan las regulaciones que claramente apoyan la transición de los cuidados basados en instituciones a los basados en la comunidad.

Desde Jubilares nos alegramos de esta noticia. Abre nuevas posibilidades de financiación mediante fondos europeos para iniciativas como la creación de jubilares (“senior cohousing” con asistencia integral y centrada en la persona). En este sentido, seguiremos atentos para informar sobre el tipo de ayudas que puedan establecerse. Por otra parte, consideramos que la respuesta europea es la coherente a un cada vez más fuerte reclamo de autonomía, personal y colectiva,  de la desinstitucionalización como reivindicación del protagonismo de la sociedad civil, del protagonismo de nuestra persona, en toda su dignidad, en nuestro día a día.

Hace ya seis años que nuestro país ratificó la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad (de 13 de diciembre de 2006). En su artículo 19 habla del Derecho a vivir de forma independiente y a ser incluido en la comunidad.

Si las leemos despacio descubriremos que se trata de palabras de profundo significado. Ahora toca ser coherentes.

Viviendas “adecuadas”. Es de ley

Derecho a una vivienda digna. Sergio Barranco

Derecho a una vivienda digna. Sergio Barranco

Tenemos derecho a una vivienda DIGNA: coherente con nuestra naturaleza (humana), confortable, resistente a las condiciones ambientales, con el tamaño adecuado, en condiciones de salubridad e higiene…

Pero además, tenemos derecho a una vivienda ADECUADA: a nuestras necesidades, condiciones o circunstancias. como seres humanos que nos relacionamos con los demás y con la naturaleza, que permita nuestro desarrollo personal, la participación social, la libertad y la autonomía…

Por cierto que una vivienda adecuada solo es posible en un entorno adecuado: infraestructuras, espacios públicos, equipamientos,…

Esto no solo es válido para las personas mayores, ni para las dependientes, ni para las personas con discapacidad, ni para las inmigrantes, ni para las que poseen pocos recursos, no solo es un derecho de las personas que se están muriendo, ni de las que trabajan lejos de su hogar, ni de las que no recuerdan dónde está su casa… ¡Es para todas!

Viviendas y entornos que promuevan el encuentro y formación de tejido social, en lugar de aislarnos, que compongan lugares donde vivir todos juntos. En realidad no es mucho pedir, ya estamos en 2014:

Constitución Española (1978). Art. 47

“Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación. La comunidad participará en las plusvalías que genere la acción urbanística de los entes públicos.”

Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948). Art. 25

“Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios; tiene asimismo derecho a los seguros en caso de desempleo, enfermedad, invalidez, viudez, vejez u otros casos de pérdida de sus medios de subsistencia por circunstancias independientes de su voluntad.”

Pacto Internacional del los Derechos Económicos, Sociales y Culturales (1966). Art. 11.1

“Los Estados Partes en el presente Pacto reconocen el derecho de toda persona a un nivel de vida adecuado para sí y su familia, incluso alimentación, vestido y vivienda adecuados, y a una mejora continua de las condiciones de existencia…”

Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (2006). Art. 28.1

“Los Estados Partes reconocen el derecho de las personas con discapacidad a un nivel de vida adecuado para ellas y sus familias, lo cual incluye alimentación, vestido y vivienda adecuados, y a la mejora continua de sus condiciones de vida, y adoptarán las medidas pertinentes para salvaguardar y promover el ejercicio de este derecho sin discriminación por motivos de discapacidad.”

Ecos del cambio con Jubilares

A través de Ecocentro TV se ha emitido una entrevista a Miguel Ángel Mira, presidente de la asociación Jubilares, donde en tan solo 6 minutos podéis encontrar un breve resumen del modelo jubilar, el senior cohousing, qué labores realiza nuestra asociación, qué valores la inspiran:

Como comenta Miguel Ángel, la iniciativa de los propios usuarios y la autogestión de las comunidades es la que garantiza la autonomía, derecho subjetivo de ciudadanía desde la última Ley de dependencia, en cualquier momento de la vida. Y es que, a diferencia de las experiencias en otros países, un jubilar es un “senior cohousing” que puede comprenderse como equipamiento de bienestar social por el hecho de dar consideración al tema asistencial; un jubilar es vivienda para toda la vida. Como también se explica aquí, el protagonismo de las personas mayores se extiende a nuestra propia organización como asociación.

Tratamos de pequeñas iniciativas transformadoras de la realidad a escala más amplia. Son, en ese sentido, “ecos” de un cambio global. Las comunidades que proponemos son, como explica Miguel Ángel, “sitios inspiradores de valores como la colaboración, la autoayuda mutua, la solidaridad, los principios que tiene una cooperativa. (…) Son máquinas de transformar la sociedad”.

En este espacio audiovisual, “Ecos del cambio”, se presentan propuestas quea nivel cultural, político, económico y social pretenden dar respuestas a problemas de nuestro mundo actual: nuevas formas de consenso, de democracia o de comunicación, la economía solidaria, la banca ética, la vida sana, la tecnología limpia, nuevas formas de emprender, de producir, de relacionarse en sociedad, de hacer justicia, de tratar a la naturaleza y al prójimo, de crecer, de recuperar el contacto con lo más verdaderamente humano.

Vivir con un robot

De la película "Robot&Frank"“Investigadores diseñan un robot de bajo coste que asiste a personas mayores en sus domicilios”. Es el titular que nos desayunábamos ayer. Un paso más en la aplicación de las nuevas teconologías a la asistencia de personas con dependencia o discapacidad, o simplemente para ayudar a hacer las cosas más fáciles.

El proyecto ha sido liderado por el investigador Joaquín Ferruz Melero, del Grupo de Robótica, Visión y Control de la Universidad de Sevilla y han participado investigadores de Sevilla, Huelva, Córdoba y Extremadura. El equipo funciona en “entornos domésticos inteligentes”; esto es, según la descripción en prensa, el robot comprende órdenes sencillas y realiza tareas en ese entorno; para ello esos espacios están dotados de sensores y actuadores ambientales que ayudan al usuario.

La novedad reside en la autonomía y el precio del robot, de medio metro de altura y unos siete kilos de peso. “El objetivo final es que el robot se compre al mismo precio que un electrodoméstico, entre 500 y 1.500 euros, porque se le pueden añadir extras. Incluso exploramos que se pueda alquilar por un tiempo”, según Nieves Pavón, investigadora de la Universidad de Huelva.

Termina el artículo diciendo que “Los expertos trabajan ahora en experimentos que simulan cómo funcionaría el robot en un domicilio. El siguiente paso es configurar un prototipo más robusto para probar en residencias o grupos de varias viviendas con la idea de comprobar la aceptación del usuario.”

La noticia desde luego tiene su interés. El desarrollo de las nuevas tecnologías aplicadas a la asistencia es una necesidad real. Si hay que ponerle un pero a la noticia es la de la última frase, que nos alerta. A nosotros, que pensamos que las personas son el mejor medio y el único fin para vivir dignamente, que creemos en sistemas centrados en las personas, eso de “comprobar la aceptación del usuario” nos suena raro. ¿No será el robot el que tendrá que adaptarse a mí?

La otra cuestión que no hay que olvidar es que la ayuda innecesaria genera una nueva dependencia. Para cualquier ayuda al dependiente (sea mediante recursos humanos o materiales) habrá que lograr que dicha ayuda sirva realmente para hacer más autónoma a la persona y no cree más dependencia. En las actividades cotidianas encontramos la clave para un envejecimiento activo y una ayuda en exceso (en aquello para lo que sí estamos capacitados) puede llegar a incapacitar. Por el contrario, tal y como ya se está comprobando, lograr oportunidades para hacer, crear, pensar, moverse, comunicar… es la mejor forma de tener una vida saludable, autónoma y digna.

Queremos entornos, dispositivos inteligentes, pero no para que las personas lo sean menos. Enhorabuena por ese robot. Esperamos que logre hacer muchas cosas, cada vez más. También esperamos emplear nuestra propia inteligencia y no tener que usar de todas sus capacidades.

Libertad vs Seguridad

Alguien podría pensar que con este título vamos a hablar de las últimas reformas en materia de Seguridad Ciudadana… No es el caso, en esta ocasión nos queremos centrar en las personas que se ven sometidas a algún tipo de sujeción (correas o ataduras) como medida de seguridad.

La medida que debería ser “excepcional” se emplea para casi la cuarta parte de las personas que viven en residencias de mayores. En el año 2010, en España, el 23% de ellas llevaba alguna sujeción. Sabemos que el rechazo que muchas personas muestran hacia las residencias de mayores viene de una imagen recurrente, la del mayor atado a la silla. ¿Es inevitable como sistema preventivo de seguridad, no exento por cierto de peligros? Hoy sabemos que no tiene por ser así:

Centro sin sujeccionesRecordemos la Ley de dependencia, que proclamó un nuevo derecho a “la igualdad en el ejercicio del derecho subjetivo de ciudadanía a la promoción de la autonomía personal y atención a las personas en situación de dependencia” (art. 1). ¿Y qué es autonomía? Lo define en el artículo 2: “la capacidad de controlar, afrontar y tomar, por propia iniciativa, decisiones personales acerca de cómo vivir de acuerdo con las normas y preferencias propias así como de desarrollar las actividades básicas de la vida diaria.” Posteriormente se describen algunos derechos básicos como “al disfrute de los derechos humanos y libertades fundamentales, con pleno respeto a su dignidad e intimidad.”

El alcance de este derecho subjetivo es difuso, pero los principios sobre los que se fundamenta la ley no dejan lugar a dudas. Las personas (también las que se encuentran en situación de dependencia) tenemos derecho a la autonomía y al respeto a nuestra dignidad e intimidad.

Norma Libera Ger¿Si me quiero levantar de la silla… pero me podría caer?

Ana Urrutia, directora de una residencia pionera en la eliminación de sujeciones y presidenta de la Fundación Cuidados Dignos, lo explica muy gráficamente:

DESATAR-al-anciano-y-al-enfermo-de-alzheimer1“Yo creía que lo hacíamos bien, que no había otra manera de atender a todos, si tenemos en cuenta que se sujeta a más del 20% de los ancianos en residencias”. Fue a raíz de una queja cuando se dio cuenta de la barbaridad que estaba haciendo con sus pacientes. “Até a una señora con demencia. Estaba muy inquieta. En ese momento me acompañaba un amigo que trabaja en Reino Unido, que vino de visita al centro”. Su amigo criticó el trato a la anciana: “Nosotros no hemos atado nunca a un paciente. Te falta personal y como no la puedes atender, la atas”

“Las razones que se esgrimen para el uso de sujeciones, basadas en falsos mitos, no disminuyen el riesgo de caídas, no mejoran los problemas de conductas y, además, se pueden evitar sin incrementar los costes”, comenta Antonio Burgueño, director técnico del programa de CEOMA Desatar al anciano y al enfermo de Alzheimer.

Desde hace poco tiempo han surgido en nuestro país algunos movimientos que van cobrando cada vez más fuerza. Se trata de modelos de servicio o atención centrados en la persona, esto es, los sistemas han de adaptarse a las personas y no las personas a los sistemas. Respecto del asunto de las sujeciones, la Fundación Cuidados Dignos lo entiende como la punta del iceberg, y resume así su “Modelo Vida y Persona”:

“No sometamos a nuestras personas mayores y sus familias a las reglas del centro, sometámonos nosotros, las personas que trabajamos en los centros, a las reglas de nuestras personas mayores y sus familias, de manera que abandonemos nuestro enfoque institucional y, sin perder la profesionalidad y más bien gracias ella (…), convirtamos cada uno de nuestros centros en un auténtico HOGAR”

Existen en España decenas de residencias que se han acogido a uno de los dos programas de reducción / eliminación de sujecciones físicas, y cuya eficacia ya se está demostrando. Si me quiero levantar de la silla (pero me podría caer) los sistemas de atención pueden facilitar mi deseo garantizando mi seguridad, pero sin añadir restricciones físicas que socaven mi dignidad. Los programas son:

– Metodología Libera-Ger (Fundación Cuidados Dignos). Centros acreditados aquí
– Programa Desatar al Anciano. Centros libres de sujecciones (CEOMA): Centros acreditados aquí

¿Y el otro tipo de sujeciones habitualmente empleado, el de las químicas, o farmacológicas? Igualmente, se acusa a las residencias españolas de abusar en el uso de psicofármacos (2 de cada 3 residentes), y nuevamente se está avanzando en la misma línea que la comentada sobre las sujeciones físicas: ambos programas trabajan sobre ello porque las prácticas están necesariamente ligadas. “Asociar el protocolo de sujeciones con protocolos de manejo de caídas, protocolo de manejo de conductas, y guías de uso racional de fármacos en general, y de fármacos psicotrópicos en particular, que deben estar actualizados y en uso rutinario en el centro”.

Todo lo comentado no es “medicina alternativa”, sino que se trabaja desde el método científico. Por ejemplo, la Fundación Maria Wolff es una institución que promueve la investigación clínica en las demencias, como el Alzheimer, en todas sus manifestaciones. Desde 1994 se centra en Terapias No Farmacológicas (TNFs) aplicadas en recursos socio-sanitarios como centros de día y residencias.

El debate está servido, los profesionales de la gerontología se encuentran ante un cambio de paradigma que obliga a replantearse, siempre desde el rigor científico, prácticas empleadas desde siempre; en residencias y, por supuesto, en atención domiciliaria, como la que pueden recibir los senior cohousing o jubilares. En todo caso la pugna entre libertad o autonomía personal y seguridad no habría de ser tal (no hay verdadera autonomía si nos sentimos inseguros) y de cualquier forma jamás debería pasar por encima de la dignidad del ser humano.