Solinsieme. Cómo se gestó

… Viene del artículo Ejemplos Internacionales (IV). Rehabilitación: Solinsieme en Saint Gall (Suiza)

El arquitecto Bruno Dürr y su mujer decidieron tomar parte en el proyecto. Después de estudiar sus propias posibilidades económicas comenzaron a buscar un edificio en Saint Gall. El edificio debería estar tan cerca del centro como fuera posible y fácilmente accesible por transporte público, puesto que buscaban ser capaces de llegar sin coche. A principios de 2000 tuvieron lo que ellas creyeron un golpe de suerte, pero que puso en riesgo el proyecto: una antigua fábrica de bordados en el viejo barrio de Ruhberg-Tschudistrasse,  a solo diez minutos de la estación de tren de Saint Gall, estaba en venta. En su primera visita se dieron cuenta de que querían comprar esta fábrica. Y sellaron rápidamente el acuerdo. Solo la compra suponía 1,6 millones de francos (1,2 millones de euros, al cambio de hoy).

bild1_gEl proyecto se pone en riesgo

Desde Jubilares recomendamos el lema empleado habitualmente en las iniciativas de cohousing: “primero crear la comunidad, luego el edificio”. Adelantarse a comprar un inmueble puede dar al traste con la idea original puesto que la tensión de las obligaciones económicas puede llevar a reconvertir la idea: necesitar más personas para rentabilizar la compra, búsqueda de financiación, inversores externos, etc.

En el caso de Solinsieme esa tensión existió, y finalmente se resolvió de forma satisfactoria: el procedimiento elegido conllevó emplear varios modelos de financiación. La única forma legal de cooperativa se descartó porque los obstáculos legales en Suiza parecían insuperables. Trabajando con un abogado desarrollaron una forma híbrida: las 17 unidades residenciales serían vendidas a los residentes como propiedad horizontal. Los espacios comunes se compraron por la cooperativa Solinsieme, fundada a tal efecto, de forma que solo los residentes podrían ser miembros de la cooperativa. Al tiempo, solo un miembro de la cooperativa podría adquirir un apartamento privado. El capital demandado para los espacios comprados por la cooperativa, de un millón de francos, fueron recaudados por participaciones en la cooperativa con 20.000 francos cada uno y un préstamo a la fundación de 750.000. La meta es devolver entre todos el préstamo tan rápido como sea posible con pagos anuales de 40.000 a 50.000 francos.

Además, los compradores tenían que pagar una entrada de al menos del 20%. Incluso la unidad más barata significaba 45.000 francos en forma de fondos de pensión, capital personal, o préstamo. Este nuevo modelo financiero, que no tenía precedente en Suiza, fue una opción realista para todos los participantes.

Mientras que el proceso de solicitud de licencia de obra estaba aún en marcha, otras personas interesadas se unieron al grupo embrionario, la mayor parte provenientes de sus círculos de conocidos. Tuvieron suerte. Fue necesaria poca publicidad. Pronto, otros ocho miembros se habían comprometido con el proyecto poniendo las señales. Todas las unidades fueron vendidas durante la fase de construcción.

Los miembros del grupo embrionario naturalmente tuvieron prioridad para elegir la localización de sus apartamentos. Otro punto de tensión que desde Jubilares no recomendamos en absoluto. Que existan residentes “de primera” es peligroso… Sorprendentemente no surgieron conflictos en la asignación de las unidades restantes – algo que los propios arquitectos, experimentados en estas lides, consideraon sin precedentes. El rango de precios por las unidades estaba entre 238.000 y 375.000 francos más los gastos extra, un poco más barato que el precio medio de los condominios en la zona más oriental de Suiza, que a principios de 2005 estaba por los 400.000 francos.

Una residencia diferente a las otras

Durante la búsqueda de edificio, el equipo de seis definió los tamaños de los apartamentos. Pero había diferencias substanciales de opinión sobre cómo compartir los espacios comunes. El vasto catálogo de deseos de las mujeres (desde un cuarto de plancha a una enfermería) no era económicamente posible.

La fase de construcción de nueva planta y reahabilitación duró de mayo de 2001 a junio de 2002. El anexo sur de la fábrica, de 1880, se reemplazó por uno nuevo y moderno. Consiste en una entrada y zona de acceso, espacios exteriores y terrazas. Se tuvieron en cuenta principios ecológicos para la rehabilitación. Se implementó un sistema solar para contribuir a calentar agua y la mayor parte de los materiales de construcción para el interior eran ecológicos. Las unidades fueron accesibles para personas en silla de ruedas; un ascensor sirvió a los tres pisos. Sin embargo decidieron que no impondrían condiciones de accesibilidad en el interior de los apartamentos y zonas comunes. Un nuevo error, desde nuestro punto de vista. Existen barreras difíciles de superar con obras futuras.

0c8c0384d4La idea fue más bien ofrecer apartamentos con una cierta imagen de “loft”, pero pequeños. Las luminosas unidades estaban entre los 56 y 93m2 de tamaño (sin incluir logias, balcones, terrazas y jardines en el patio). Pero gracias a la forma en que los espacios están divididos (no hay estrechos y retorcidos baños o pasillos) las unidades parecen más grandes. Cada una tiene una cocina abierta, un núcleo húmedo insertado en los espacios como una caja, un dormitorio separado, WC y una gran zona de estar. Los techos son de 3,8m de alto y tienen ventanas de muy pequeñas secciones. Los tabiques ligeros están acristalados por encima, lo que preserva el carácter de loft de las unidades.

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El diseño y materiales de las unidades pudieron decidirse entre todos. Los propietarios tuvieron una oportunidad de compartir las decisiones sobre el diseño de la planta baja, la elección de colores, si colocaban ducha o bañera. Menos decisiones de las que podrían tomar según el método Jubilares, donde todo es participativo. No obstante ellos parece que quedaron suficientemente satisfechos.

Muchas zonas comunes

Algo menos del 20% del espacio pisable total es para zonas comunes. No es mucho. La habitación más importante es el espacio común central, conocido como U1, que tiene una cocina y barra y se puede acceder desde el espacioso y abierto vestíbulo (aunque desgraciadamente hay un escalón). Estos 66 m2 pueden ser utilizados por unas 40 personas para fiestas o actos internos y frecuentemente es usado como bar. Hay tardes de jugar a las cartas, conferencias, y ocasionalmente proyecciones de cine. Puede ser usado gratis para ocasiones internas por y para los residentes de Solinsieme. Se carga una cuota para eventos privados, y es recaudado por la cooperativa. El espacio también puede ser alquilado para no residentes.

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Otras habitaciones que están disponibles para la comunidad son habitaciones de invitados; dos talleres para trabajo de madera y metal, plancha o hobbies; una terraza en cubierta accesible a todos; un cuarto de bicicletas; y otras dos pequeñas habitaciones (para ropa sucia y de secado). Un local comercial de 74m2 está actualmente alquilado a no residentes.

La vida comunal tiene lugar no solo en las habitaciones comunes, sino también en las áreas compartidas exteriores, como la terraza situada en frente de U1 o la terraza de cubierta. El diseño de comunicaciones de las áreas exteriores individuales invita al intercambio y las actividades comunes.

Solo parcialmente libre de barreras arquitectónicas

El complejo residencial Solinsieme no logrará por sí mismo la meta de convertirse en residencial sin barreras arquitectónicas. Rehabilitar viejos edificios hace difícil generalmente (y a veces imposible) cumplir los criterios de accesibilidad. En Jubilares creemos un error quedarse a medias en este aspecto. El caso de edificios imposibles debería dejarlos directamente fuera de opción. En Solienseme algunas habitaciones (incluidos apartamentos, estancias exteriores de planta baja y habitación U1) han de salvar un escalón. Las entradas a las unidades y las puertas de los espacios exteriores privados generalmente tienen umbrales elevados también. Los núcleos húmedos no son accesibles a sillas de ruedas. No se puede sustituir la bañera por una ducha a nivel, sino que habría que derribar todo el baño y rehacerlo de nuevo.

Los residentes son conscientes de estas deficiencias arquitectónicas. No todos los residentes serán capaces de persmanecer en Solinsieme cuando ellos requieran más asistencia. Sin embargo esperan que la asistencia mutua les ayude a retrasar un cambio de casa tanto como sea posible. En nuestro modelo de jubilar esto no puede ser así. Es requisito indispensable de un jubilar que permita vivir con la mayor parte de las discapacidades e implementar la asistencia necesaria como para no requerir mudarse a otro lugar.

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Quién vive en Solinsieme

Comenzó como un proyecto enteramente de mujeres y la intención posterior de tener una comunidad mixta fue solo parcialmente lograda: 7 hombres y 14 mujeres. La razón, según ellos mismos, es que ellas fueron más entusiastas y dispuestas a los riesgos que entrañaba el proyecto. Tienen entre 38 y 67 años viven en Wohnfabrik Solinsieme, e incluye a una madre con un pequeño niño. Al final de 2006 la edad media es 58. Tres cuartas partes de los habitantes son solteros.

Cómo evalúan las unidades, el edificio y la localización

El estudio realizado por Andreas Huber, Margrit Hugentobler y Regina Walthert-Galli, en el artículo New Housing Models in Practice, revela la alta satisfacción general. Son especialmente apreciados los altos techos y las grandes ventanas. La arquitectura, los materiales usados y la elección de color son evaluados asimismo positivamente.

Un grupo embrionario que respaldó el proyecto desde los comienzos y creyó en él, fue fundamental. Esto motivó a otros participantes a sumarse al proyecto. Fue muy importante la colaboración de los dos arquitectos como diseñadores experimentados y profesionales de la consrucción que compartieron su visión pero también aseguraron que los deseos y planes de los iniciadores no estuvieran fuera de la realidad.

Será interesante ver cómo el proyecto sigue desarrollándose. Los residentes también, claro. Ellos no tienen idea de cómo evolucionará la vida comunalcuando todos los residentes hayan llegado a la edad de jubilación y pasen más tiempo en casa.

Estaremos pendientes de su evolución. Mientras la asociación Jubilares ofrece asesoramiento para que iniciativas como esta lleguen a buen puerto, con más participación de sus promotores, asumiendo menos riesgos y con el objetivo de lograr esa casa para toda la vida, apoyado por una verdadera comunidad.

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