Categoría: Envejecimiento activo

El estigma de la edad

Todos queremos envejecer. La alternativa a ello no parece muy deseable… Sin embargo contar con más años tiene un coste que no solo nos recuerda amenazadoramente el espejo, sino también una sociedad donde desde hace tiempo se ensalza la juventud como un valor en sí mismo. La edad resulta así un estigma que marca en la vida laboral, en la calle, en el ámbito sanitario, en el hogar… En el debate “¿Se discrimina a los mayores?”, del programa “Para Todos la2”, algunos expertos aportan su visión sobre el tema. Puedes pinchar en la imagen, no tiene desperdicio:

Para Todos La 2 - Debate: ¿Se discrimina a los mayores?

Para Todos La 2 – Debate: ¿Se discrimina a los mayores?

El edadismo o discriminación por la edad es real y muchas veces pasa desapercibida. Los estereotipos asumidos de forma generalizada llevan a pensar a todos (incluidas las personas mayores) que hay temas que ya no son propios de la edad” (Pedro Sánchez Vera señala como ejemplo el asunto amoroso), en la participación política (aunque los mayores suponen un 30% del conjunto de votantes), en lo laboral: “tienen menos competencia, estereotipo que recuerda en el programa Antonio Bustillos.

Hoy las medidas para el empleo están dirigidas fundamentalmente a las personas jóvenes. Sin embargo el perfil tipo de la persona desempleada es mayor de 40 años, recuerda Angels Valls (Formación e inserción laboral de Caritas). La discriminación por la edad comienza temprano…

Edadismo-trabajoLa clave es que el mercado de trabajo discrimina a las personas mayores, no porque valgan menos, sino porque cuestan más. Los jóvenes “resultan más económicos” para las organizaciones laborales. Y para favorecer esta situación se ha extendido la creencia de la “baja competencia” de la persona mayor. Se trata de “prejucios absolutamente paternalistas”. Ante una situación de brecha digital se extiende la idea de que ya no eres capaz de hacer lo que hacías antes, ha bajado el nivel de competencia porque no eres capaz de adaptarte. Eso es falso.

El debate plantea un reto para la sociedad: “cada vez más ancianos, pero menos contacto generacional”. El tiempo de jubilación es muy grande y uno de los grandes retos es encontrar qué aportaciones pueden realizar los mayores. Ante la gran demanda de empleo se desprecia a este segmento de la población. El problema es comprender que esto es un asunto de competencia por el trabajo, cuando el tema quizá es el de reconsiderar una sociedad en la que todas las personas tienen algo que aportar, es un derecho a reivindicar.

Existe una ideología que impera que ve a las personas mayores como mantenidas por las personas que trabajan”, cuando en realidad ellas ya aportaron muchísimo a la sociedad. De hecho su aportación económica es hoy en día el colchón que está amortiguando los efectos devastadores de la crisis. Cuántos de los mayores que se consideran ellos mismos poco capaces son los que están siendo el sustento de sus familias… Recordamos la cifra que se nos dio hace tres meses: el 60% de las personas mayores de 65 años está ayudando económicamenente a sus familiares y amigos. Es curioso, los niños y jóvenes, también son mantenidos por el resto de la sociedad, pero ésta los considera una inversión. Entendemos que se trata de una apuesta. En el caso de las personas mayores la aportación ya se hizo, es el momento de recoger los frutos de lo que sembraron. No reconocer este derecho es absolutamente injusto.

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De “El edadismo: caracterización e implicancias”. Por Franco Mascayano

Un tema central es que “la vejez se trata como si fuera una enfermedad”, y éste es un estereotipo extendido en todo el mundo. Sin embargo la mayoría de las personas mayores tiene buena o muy buena salud (80% en la actualidad). Sí enferma la sociedad cuando se asumen estos estereotipos, como ya comentamos en alguna ocasión. Las personas que asimilan los estereotipos negativos de la persona mayor tienen una esperanza de vida 7,5 años menor que el resto. No es poca cosa, por eso requerimos de una nueva pedagogía que reivindique el valor de las personas mayores, hemos de destruir esos falsos estereotipos. El objetivo es que las personas mayores recuperemos la autoestima. Además, se ha de alertar a las empresas sobre las ventajas que tiene contratar a personas mayores: “compromiso, control emocional, fidelidad a un proyecto, gran bagaje de conocimientos…” Hemos de renovar las políticas de gestión laboral, de conciliación, de flexibilidad…

Hace un par de años leíamos que “El edadismo ha sido señalado como la tercera gran forma de discriminación de nuestra sociedad, tras el racismo y el sexismo”. En los últimos días hemos sabido que un 12% de las personas mayores declara sentirse maltratada. Edadismo y maltrato están bien relacionados. El edadismo es una lacra bien identificada desde hace 45 años, cuando Robert Butler, publicó en artículo titulado “Ageism (Edadismo): Otra forma de intolerancia”. En él se refería a la serie de estereotipos, actitudes negativas, y actos discriminatorios hacia el envejecimiento y el adulto mayor. Desde esta perspectiva, como bien describe Franco Mascayano en este interesante artículo sobre el tema, la vejez se vincula a una imagen social profundamente desvalorizada, a personas con múltiples limitaciones, con un alto nivel de inadaptación, y que en su mayoría presentan discapacidades físicas y mentales. En palabras del psicólogo Ángel Moreno “una etapa vital asexuada, vulnerable, decadente y regresiva”.

Para acabar con el edadismo las personas mayores hemos de tomar la palabra, somos los primeros que podemos reivindicar nuestro valor desde nuestra propia acción.

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¿Tu ciudad, amigable con las personas mayores? Tú eres responsable

El “tú” del título no es solo una opción de estilo. Apelamos a tu responsabilidad personal…

logo-ciudades_final-1En otras ocasiones hemos comentado sobre el proyecto de la OMS de la Red de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores. Ahí puedes leer sobre el origen, sus principios (inclusión, diversidad, dignidad y opción de vida, autonomía… ) y objetivo final (prolongación de la vida libre de dependencia).

Recordamos que se trata de un proyecto de la OMS, liderado en España por IMSERSO. A día de hoy ya son 35 ayuntamientos que en España los que se han comprometido para ser “ciudad amigable”. Aprovechando que el jueves pasado participamos en la interesantísima jornada de la semana pasada sobre “¿Cómo ser una ciudad amigable para las personas mayores? hoy el foco lo ponemos en el rol que, dentro de la Red, juegas tú mismo.

Y es que, como recordaba Carlos Martínez, de UDP, “llamar amigo es interesarse por él, echar una mano, colaborar… amar”. El proyecto de Ciudades Amigables es así un proyecto de solidaridad intergeneracional (sirve a todas las personas, no solo a las de mayor edad) que necesariamente te implica a ti. Porque nadie puede imponer la amistad…

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Mapa de ciudades españolas adheridas a la Red Mundial. Obtenida de IMSERSO, junio de 2014

Es la gran novedad de este proyecto, que te incumbe no solo como receptor, consumidor u objeto de programas destinados a personas mayores y a ciudadanos y ciudadanas en general, sino a ti como principal partícipe.

Lo definitorio de esta pionera experiencia esencialmente local y al tiempo global, es que tratamos de un proceso participativo, donde la OMS, el IMSERSO, tu ayuntamiento, tu asociación de vecinos y, sobre todo, tú mismo, trabajáis en equipo.

Sobre la jornada comentada, te recomendamos la crónica de la revista Autonomía Personal. Así nos centramos en lo que más nos interesa: qué puedes hacer tú para que tu ciudad sea amigable con las personas mayores (… con las personas).

La iniciativa es tuya

Tradicionalmente en las políticas cuyo objetivo son las personas mayores “se cocinan los platos y se nos invita a la mesa, pero no se nos ha dado la oportunidad de elegir el menú”. Así lo expresaba Luis Martín Pindado el jueves pasado. Nosotros añadiríamos aún más: ¿por qué no nos dejan entrar en la cocina? ¿e incluso comprar los ingredientes en el mercado? Pues bien, el proyecto de Red de Ciudades Amigables es facilitador de todo ello. El proceso de inclusión, como decía Carmen Rodríguez (Santander, ciudad amigable), comienza ya en la toma de decisiones.

Seguramente tienes cosas que decir acerca de la “amigabilidad” de tu ciudad para con las personas mayores. No se trata solo de un problema de accesibilidad, quizá has observado que “los impresos oficiales son difíciles de leer, y hasta de comprender”. Quizá echas en falta espacios adecuados para desarrollar actividades que necesitas, a lo mejor la farmacia está demasiado lejos, quizá el transporte, o la falta de sombras en la calle, el desconocimiento de las nuevas tecnologías… no facilitan tu vida diaria. Posiblemente no es nada de esto, y sí otras muchas cosas que tú sí sabes.

No hace falta esperar a que los servicios municipales pongan en marcha el proceso. Tienes la posibilidad de instar a tu corporación local a incorporarse a la red. Muchas no lo habrán hecho por desconocimiento. Se trata de que la alcaldía firme una carta de compromiso con la Red. Es recomendable que haya amplia mayoría por parte de los representantes políticos, pues es un proyecto a largo plazo. Una vez hecho esto hay que poner en marcha las cuatro fases:

La reflexión y las propuestas son tuyas

  • Áreas ciudades amigablesFase 1 (años 1-2): se crea el mecanismo que servirá a la participación de las personas mayores (tú mismo) en el ciclo de la Red, se hará una evaluación inicial para observar si la ciudad está adaptada, se formula un plan de acción que incluirá el método de evaluación del progreso del plan.

El proyecto tiene un enfoque participativo ascendente: parte de la experiencia de las personas mayores, de tu propia experiencia, sobre qué es o no amigable. Para ello, mediante la organización de grupos focales, se realiza una investigación en la que tendrás que responder, junto con otras personas, organizaciones sociales, proveedores de servicios… a unas preguntas que, para mayor facilidad, forman parte de un protocolo previamente elaborado.

El grupo focal lo formáis unas 8-10 personas, de distinto estatus, edad, etc. Las cuestiones se plantean en torno a las 8 áreas del gráfico, y tienen un efecto de impacto múltiple (la mejora del transporte quizá podría conllevar una mejora en tu dieta, que a su vez mejora tu salud, con ello la economía de la población, que facilita un mejor transporte…)

El desarrollo de los programas, la evaluación y la redefinición pueden ser tuyas

La evaluación arroja interesantes propuestas. La semana pasada nos contaban los responsables de los ayuntamientos más avanzados (Bilbao, Zaragoza…) que aquéllas suelen ser “moderadas y sensatas”. Geoff Green (asesor de la OMS) recordaba cómo muchas de las medidas propuestas ni siquiera tienen coste económico. Y es que seguramente cuando sientes de forma responsable que tu voz servirá efectivamente a la mejora de tu ciudad, tu visión se vuelve ambiciosa pero realista.

  • Fase 2 (años 3-5): Las propuestas afectan de forma transversal a las áreas del protocolo de Vancouver pero también a las áreas de gestión del ayuntamiento (urbanismo, servicios sociales, movilidad, etc.). Con ello se definen ejes de intervención, luego programas y finalmente los proyectos que formarán parte de un plan de acción.

10141794556_e36f805742Reconozcámoslo, no en todos los municipios se ha dado este paso de forma absolutamente participativa. En algunos de ellos el Ayuntamiento o las empresas contratadas a tal fin han elaborado dicho plan de acción por sí mismas, contando solo con métodos de participación ciudadana en la evaluación inicial.  A veces cuesta el trabajo en las distintas áreas municipales. En varios casos la participación es aún escasa. Sería recomendable (insiste tú mismo) que tú sigas interviniendo en cada uno de los pasos: los programas, los proyectos, la reelaboración o rediseño de éstos, etc. Todo de una forma reiterativa y con el apoyo continuo de los partidos políticos con representación, las distintas áreas de gobierno…

En Zaragoza, por ejemplo, un grupo de trabajo, nuevamente con la participación de personas como tú, valida las propuestas que ha desarrollado el área de gobierno del ayuntamiento. Además, las personas mayores son las que también priorizan las acciones a emprender. Así el proceso es completamente transparente y participativo.

Otro ejemplo para ilustrar una participación a varios niveles: en Manresa el proyecto art k’suma provino de las propuestas de los grupos focales sobre la necesidad de programas intergeneracionales. Una concreción de ello es la beca anual a una iniciativa artística de tipo intergeneracional, donde nuevamente participan las personas mayores. Este vídeo y el mural que se describe en él fueron realizados por dos chicas y su abuela, con la ayuda de otras 15 personas mayores. El tema de la pintura también es pertinente: la evolución del ser humano a lo largo de toda su vida…

La evaluación y mejora es cosa tuya

  • coverNew-engFase 3 (año 5): Se envía a la OMS un informe sobre los progresos realizados, que será evaluado con los indicadores definidos en la primera fase.
  • Fase 4. Mejora continua: si se comprueba que tu ciudad ha hecho progresos, pasará a una fase de mejora continua, y será invitada a elaborar un nuevo plan de acción de hasta 5 años de duración. Tu ciudad pertenecerá a la Red mientras exista el compromiso de ejecutar nuevos ciclos

Tú decidiste en la fase 1 los indicadores con que se evalúan los resultados. Tú puedes continuar desde tu propia posición, en un proceso de mejora continua.

Una gran responsabilidad, sí, pero tienes ayuda

Pertenecer a la Red de Ciudades Amigables no es una “etiqueta” que pueda colocarse con fines electoralistas. Es un proceso continuo que solo es viable si tú mismo asumes el compromiso y trabajas para esa mejora del medio. El cartel de la red canadiense lo expresa con humildad: “en camino hacia las comunidades amigables con las personas mayores”.

Este camino es compromiso de todas la comunidad, también la tuya. Como suele decir Paca Tricio, presidenta de la Unión Democrática de Pensionistas, las personas mayores ya estamos cansadas de tanto estudio, proyección… ¿Cuándo vamos a hacer algo? Si te abruma la responsabilidad recuerda que tienes ayuda: un método. Todo lo participativo (no nos cansamos de repetirlo, porque también es la clave de construcción de un jubilar) tiene método. Siempre.

En este caso el método es el protocolo de Vancouver propuesto por la OMS, y adaptado en nuestro país por un excepcional equipo de trabajo. Éste ha elaborado el documento que te guiará en el proceso, Protocolo de Vancouver – adaptación al contexto España. También te indica Recomendaciones para la participación en la Red de Ciudades y Comunidades amigables con las personas mayores.

Finalmente, la propia Red sirve de guía. Puedes conocer qué están desarrollando cada uno de los municipios adheridos, en un proceso continuo de intercambio de información.

Te animamos a asumir el reto. Es responsabilidad tuya. Nuestra. Como ves no estás solo. Por nuestra parte, Jubilares, como asociación comprometida con la mejora del medio para la inclusión efectiva de las personas mayores, te tiende asimismo la mano para participar allí donde nos lo pidas, para acompañar, como es nuestra misión, en la medida que desees y a la escala que corresponda.

Down: envejecer con autonomía

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Cartel de la campaña europea “Síndrome de Down.., ¿y qué?”

España, en su ratificación de la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad se comprometió a adoptar las medidas efectivas y pertinentes, con el objetivo, entre otros, de que “las personas con discapacidad puedan vivir de forma independiente y participar en todos los aspectos de la vida (…)” (art. 9). En dicha Convención, los Estados Partes reconocieron “el derecho en igualdad de condiciones de todas las personas con discapacidad a vivir en la comunidad, con opciones iguales a las de los demás” y se obligaron a facilitar ese derecho y el de la plena inclusion y participación en la comunidad, “asegurando en especial que a) Las personas con discapacidad tengan la oportunidad de elegir su lugar de residencia y dónde y con quién vivir, en igualdad de condiciones con las demás (…)”.

El pasado 21-3 fue el Día Mundial del Síndrome de Down. La fecha es un juego de números que tiene que ver con la razón de ser de la que también llamamos “trisomía 21”, una alteración genética producida por la presencia de un cromosoma extra (o una parte de él) en la pareja cromosómica 21, (lo habitual es que sólo existan 2). ¿Una enfermedad? Ni mucho menos. La alteración congénita lleva aparejada diferencias respecto de lo “habitual” en el aspecto físico, ciertas capacidades intelectuales, etc. Hoy las sociedades que suponemos avanzadas, como la española, hemos adoptado acuerdos basados en el derecho a la diferencia, en la inclusión de todas las personas, aunque todavía estamos lejos de hacerla efectiva a todos los niveles.

Nuestra asociación Jubilares, cuyo fin último es “mejorar la salud de la sociedad mediante la inclusión de las personas mayores”, queremos hoy recordar especialmente a las personas mayores con Síndrome de Down, y denunciar su exclusión social. Como dice Miguel López Melero, Catedrático de Didáctica y Organización Escolar UMA, el movimiento de inclusión “supone el respeto a la diversidad del ser humano, al reconocimiento del ser humano como es y no como le gustaría que fuera [a otros]”  “Síndrome de Down… ¿y qué?”, decía la campaña internacional de 2013.

Tratamos de un “fenómeno invisibilizado”, recuerda Gonzalo Berzosa, psicólogo y director de la Escuela de Bienestar para familias con discapacidad. Y es que el primer paso para la exclusión es “ocultar” una realidad. Hoy viven en España unas 34.000 personas con Síndrome de Down, una cifra de hecho más alta que en la década anterior.

Si buscamos una imagen que ilustre esta realidad fácilmente encontraremos fotografías de preciosos niños o niñas, sonrientes, cariñosos… Son reales pero lo cierto es que hoy la mayoría de las personas con Down son adultos, por cierto con cada vez mayores, gracias a los avances en medicina que han logrado aumentar enormemente su esperanza de vida, que hoy ya es superior a los 60 años. “Hoy vemos a uno de 85 con su hija con Down de 60. ¿Quién cuidará de quién?”, dice Berzosa. Hoy las personas con síndrome de Down y sus familias se enfrentan al reto de envejecer. Con sus particularidades respecto de algunos aspectos relativos a la salud, pero afrontando muchas de las resistencias personales, grupales y sociales que vivimos todos. Ante este reto estamos reaccionando, y así leíamos recientemente, que “DOWN GALICIA y la Sociedad Gallega de Gerontología firman un convenio para enseñar a envejecer mejor a las personas con síndrome de Down”.

Down en España 2008

Del informe “Las personas con síndrome de Down
y sus familias ante el proceso de envejecimiento”

Informe down-envejecimiento

Gonzalo Berzosa ha dirigido recientemente la redacción de un interesante documento, Las personas con síndrome de Down y sus familias ante el proceso de envejecimiento. Es una nueva realidad. Hoy las personas con síndrome de Down pueden superar en edad a sus progenitores. Hoy 3 de cada 4 personas con Down están en edad de trabajar y se están desarrollando programas de acceso al contexto laboral para personas con discapacidad intelectual. Hoy la educación inclusiva ya es una realidad. Hoy existen modelos de vida independiente donde estas personas puedan desarrollar al máximo su autonomía. En todo caso, aunque el avance es notable, queda mucho por hacer: en el ámbito educativo, en el laboral, en el ámbito residencial… El entorno físico y social en el que viven es la clave de su autonomía, de su salud y de su dignidad.

Si nos referimos al contexto del envejecimiento, ya hemos recordado en numerosas ocasiones los falsos mitos que relacionan vejez con enfermedad. Si sumamos el prejuicio que relaciona Down con enfermedad imaginemos el estereotipo asignado a estas personas a medida que envejecen. Por ello hay que continuar trabajando en la concienciación de ciertas ideas clave:

– La discapacidad no significa una minoría de edad permanente. Las personas adultas con síndrome de Down no son niños.

– La autonomía personal es un derecho de todas las personas. Debemos dar la oportunidad de hacer por uno mismo, de vivir con nuestro propio proyecto vital. La ayuda excesiva incapacita, tanto a las personas mayores, como a las personas con discapacidad intelectual.

– Las personas con Síndrome de Down quieren trabajar, quieren vivir en pareja… Las barreras a esos anhelos vienen más de sus entornos (familiares, sociales…) que de las discapacidades. “Son los padres los que no le enseñaron a ese hijo a valerse por sí mismo, son los padres los que lo han sobreprotegido, es la escuela la que no le ha querido enseñar…” decía Pablo Pineda, el primer licenciado universitario español con síndrome de Down.

– Tenemos derecho a envejecer de forma satisfactoria (Convención de la ONU de 2006) “manteniendo la calidad de vida conseguida”. Eso afecta al ámbito de la salud física y psíquica, y al entorno social, que habrá de adaptarse a las personas, y no al contrario.

– Las personas con SD quieren mayoritariamente (como todas las demás) vivir en su propia casa y en el entorno en que se ha vivido. Desde nuestra asociación proponemos una vía, muy adecuada a juicio de Gonzalo Berzosa, para una vida independiente en el propio hogar: el jubilar.

El jubilar es una de las alternativas que dan la oportunidad de vivir de forma independiente a personas con discapacidad porque reciben el apoyo de la comunidad. Este apoyo no es una asistencia institucionalizante, sino al contrario, un soporte emocional que a la persona aporta seguridad y mayor autonomía. La persona que vive en una comunidad tipo jubilar o “cohousing” da tanto como recibe. En el caso de las personas con síndrome de Down un jubilar es un lugar donde ellas y sus familias puedan vivir en un entorno intergeneracional adecuado para envejecer bien, e incluidas en la sociedad.

logo DownDown España, federación que engloba a más de ochenta asociaciones de España, ayuda a personas con síndrome de Down y sus familias a lograr, entre muchas otras cosas, recursos de formación para la autonomía y vida independiente.

img_logo_escuela_de_bienestar_tcm207-26103La Escuela de Bienestar antes mencionada ayuda fundamentalmente a las familias que cuentan con personas con síndrome de Down.

 

98 años y una comunidad: ¡Hago lo que quiero!

Evelyn perdió su licencia para conducir, pero en su vecindario había un problema que resolver…

Me gusta tener 98

Le Quitaron Su Licencia De Conducir Por Ser “Vieja”. Mira Su Reacción.

Así viven las personas mayores que se animan a vivir de forma independiente, incluidas en su comunidad. Gente que es feliz “regalándose a sí misma”, queriendo a los vecinos, siendo su amiga. Se trata de una campaña de  ILikeGiving, compartida por UPSCL.com. Es ilustrativa de la vida en un “senior cohousing” o la de un jubilar. Un pequeño ejemplo de las cosas que ocurren en una comunidad de personas que quieren vivir en buena vecindad. Más comunidad para ser más autónoma. No es una paradoja, esto es envejecimiento activo.

Las alternativas de vivienda se abren paso en IMSERSO

¿Dónde queremos envejecer?

Respondemos rápidamente, como lo hace la inmensa mayoría de las personas mayores: 9 de cada 10  quieren vivir en su casa, incluso aunque vivan solos. Es un dato de la Encuesta a las Personas Mayores 2010 de IMSERSO.

Vivir en casa

No es tan fácil lograr ese deseo. Las razones son múltiples:

-La vivienda resulta inadecuada (barreras arquitectónicas, falta de ascensor, condiciones térmicas inadecuadas, con problemas de seguridad, con necesidad de mantenimiento que la persona mayor ya no se siente capaz de afrontar, etc.)

– La persona mayor requiere ayuda para realizar tareas domésticas o quehaceres diarios fuera de sus hogares. A menudo es difícil llevar la ayuda a la vivienda existente, sobre todo en el medio rural. O no hay recursos para contratar dicha ayuda…

Estos son los motivos que se esgrimen en el documento que el pasado jueves se presentó en la sede de IMSERSO: «Propuestas para el desarrollo de las orientaciones del Consejo de la Unión Europea relativas a las personas mayores». El texto no se refiere tan solo a la cuestión de la vivienda, sino que plantea medidas y propuestas a los problemas que preocupan a las personas mayores, todo ello en coherencia con las orientaciones que la Unión Europea expuso con ocasión del Año Europeo de Envejecimiento Activo 2012.

En el documento de debate se exponen propuestas relativas al empleo, a la participación en la sociedad (envejecimiento activo no solo como un derecho, sino como deber ciudadano), a la igualdad de oportunidades y a la vida independiente (fomento de salud, alojamiento, transporte y fomento de autonomía a todos los niveles).

Merece la pena su lectura atenta. Nosotros queríamos centrarnos, como corresponde al principal objetivo de nuestra asociación, la mejora del medio físico y social, en el problema de la vivienda:

Las propuestas para enfrentarnos a las dificultades arriba expuestas (principalmente, vivienda inadecuada, o aspectos de la vida cotidiana no suficientemente resueltos) son, en muchos casos, bien conocidas (aunque no suficientemente dotadas económicamente por la administración): subvenciones para el arreglo de viviendas, eliminación de barreras arquitectónicas, prestación de ayuda doméstica para el día a día (dentro y fuera del hogar), implementación de servicios de teleasistencia…

Nuevos modelos de vivienda

Pero además se incluyen medidas novedosas, en la línea de lo que venimos reclamando en los últimos años desde asociaciones como Jubilares: nuevas alternativas residenciales para la vida independiente. Así pues, el IMSERSO hoy propone:

“Por lo que se refiere a la atención social de las personas mayores en sus propias viviendas, con el fin de que puedan mantenerse el mayor tiempo posible en su medio habitual de vida, convendría tomar las siguientes medidas: (…) Impulsar ayudas de vivienda para las personas mayores, prestando especial atención a las que viven solas, a través de subsidios de alquiler, iniciativas de viviendas en cooperativa y similares. (…) Fomentar (…) nuevos modelos de vivienda que den respuesta a sus necesidades y pueda participar activamente en la sociedad.”

Para las personas mayores con discapacidad  “Es preciso promocionar fórmulas y opciones residenciales diversificadas: viviendas de apoyo, apartamentos y pisos asistidos, pisos compartidos, residencias, etc., que faciliten que las personas mayores con discapacidad puedan envejecer en el entorno donde han vivido…”

Creemos muy positivo y conveniente este enfoque en la politica sobre envejecimiento activo, en concreto sobre el alojamiento adecuado para dicho envejecimiento activo. Existen alternativas de vivienda a las tradicionales y es preciso que entre todos (y la Administración juega un papel esencial) ayudemos al impulso de las distintas propuestas, más aún de las que parten de los propios implicados. Es el ejercicio coherente con una política de fomento de participación de las personas mayores, y de la apuesta por su autonomía.

Llevarnos la casa

Vivir en “nuestro entorno” puede significar desde vivir en nuestro barrio, en nuestra propia comunidad hasta vivir con nuestras cosas, o con nuestra gente (en otro lugar). Queremos vivir en nuestra casa. Y cada persona habrá de decidir qué es “su casa”.

El secreto de la longevidad: nuestro “cerebro social”

Los últimos estudios del profesor de psicología John Cacioppo (presidente de la Association for Psychological Science) sobre el cerebro corroboran lo que ya hemos comentado aquí en otras ocasiones: la soledad mata.

La soledad aumenta un 14% las posibilidades de muerte temprana. Es comparable al efecto de causas como el tabaco. Y es varias veces más mortífera que la obesidad.

SBSS-imageEstos datos se presentaron hace diez días, en el seminario sobre “La Ciencia de la Vejez resiliente” como parte de la Reunión Anual de la American Association for the Advancement of Science en Chicago. Cacioppo sostiene que estos efectos adversos de la soledad sobre la morbilidad están relacionados con el sentimiento de soledad, y no necesariamente se producen al “estar solo”. El cerebro humano es “social”, necesitamos establecer conexiones con otras personas. Así pues, la soledad solo se evita estando en relación con personas con las que conectamos: compañeros de trabajo, familiares y amigos. Y no se está menos solo viviendo entre una multitud de extraños. En nuestra sociedad interconectada esto es habitual… y peligroso.

Favorecer las relaciones humanas, las de amistad y afectividad, no solo tienen efectos inmediatos beneficiosos para nuestra salud. Es que además aumentan la resiliencia, esa capacidad del ser humano de sobreponerse a los embates de la vida. Vivir entre amigos, con nuestros seres queridos, sintiéndonos parte de una familia, nos hace más humanos, nos refuerza, nos hace felices y más longevos. ¡No se requiere receta!

Sobre esto, y más, comentaremos mañana 28 de febrero en el “I Congreso de Psicogerontología: la atención centrada en la persona“, en Madrid. Os esperamos.

“Envejece que no es poco”

Hoy seguimos de cine. Coincide que ayer mientras veíamos los resultados de los premios Goya, recibíamos en nuestra página de facebook noticia de un simpático cortometraje. Nos ha servido para conocer al grupo de personas mayores de Huete (Cuenca) que constituyeron desde hace más de diez años los VolOptenses (optense es gentilicio de Huete), dedicado al voluntariado cultural: “Sin más medios que nuestra ilusión, hemos querido plasmar en este corto la importancia que supone envejecer activamente a través de nuestra labor de acompañantes turísticos y lo que ello implica para nosotros: formación continua, nuevas inquietudes, desarrollo personal…”

Amanece_que_no_es_pocoComo todavía no contamos con ningún crítico de cine en nuestra asociación Jubilares (todo se andará), no entraremos a valorar la calidad fílmica de la obra ni buscaremos las analogías con la surrealista película de José Luis Cuerda, en la que dicen inspirarse sus guionistas… Eso sí, aplaudimos la iniciativa, el entusiasmo, el buen humor, las ganas de seguir aprendiendo, trabajar juntos y envejecer de forma activa en entornos como el de su querido pueblo, Huete.

Parece que algo ha de ocurrir en ese rincón alcarreño que cuenta con casi una treintena de asociaciones para una población que no llega a los 2.000 habitantes… ¿Algo ha de ocurrir? Quizá no es muy distinto a otros pueblos, a otros barrios… Quizá basta un puñado de personas con ganas de crear algo de forma colaborativa, entusiasmadas con la idea de hacer algo en su entorno, con la firme creencia – ellos lo expresan así – de que son “necesarios”… Todos somos necesarios. Seguramente cualquier rincón de nuestro país puede servir para que un grupito de personas transformen para bien la realidad. Si se emplea inteligencia colectiva, la ilusión se contagia y la acción da frutos.

Iremos a conocer Huete. Para la visita sabemos que contamos con Coral, Martín, Ramiro… y sus muchos amigos y amigas. Gracias.

Plazas para “un vivir activo”

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"Parque para Mayores". Plaza Leopoldo de Luis, Madrid

“Parque para Mayores”. Plaza Leopoldo de Luis, Madrid

He aquí una reciente pintada “institucional”, del proyecto “Paisaje Tetuán” promovido por el Ayuntamiento de Madrid. Se trataba en este caso de intentar arreglar el desaguisado de una plaza inicialmente diseñada para los coches que están debajo de ella. El texto, que invita a la acción, anima a dejar una clara semilla… ¿pero dónde?

En la Plaza del Poeta Leopoldo de Luis, justo detrás de este respiradero, se encuentra un denominado “Parque para Mayores”, que por cierto rara vez se usa. Da qué pensar, la promoción de un verdadero envejecimiento activo parece estar más en los versos de Lepoldo de Luis que en el mobiliario urbano de la plaza… y no porque el mobiliario tenga nada de malo en sí, sino porque la actividad de los mayores no puede pretenderse dirigir desde las instituciones, sin contar con su iniciativa e implicación.  No sirve simplemente colocar el mobiliario, si no ha habido una participación ciudadana previa que desemboque en esa decisión (o en cualquier otra).

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Esta es una plaza. Plan de autogestión vecinal.
C/ Dr. Fourquet 24, Madrid

En Vivero de Inciativas Ciudadanas podemos encontrar referencia de otras plazas, solares y huertos donde las personas del barrio realmente crean espacios de relación, viven activamente, dejan semilla e incluso hincan el arado.

En esas iniciativas, desde la más antigua “Esta es una Plaza” hasta la reciente “Huerta de Tetuán”, sí están las tierras que enriquecen sus propios ciudadanos. Esos huertos urbanos son la más clara manifestación de una ciudadanía activa impelida a crear por ella misma la ciudad donde quiere vivir.

POR UN VIVIR ACTIVO

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No es verdad que tengamos que morirnos.
Nadie se muere si en la tierra deja
una clara semilla que la reja
del arado del tiempo ahínque. Irnos Sigue leyendo

Vivir con un robot

De la película "Robot&Frank"“Investigadores diseñan un robot de bajo coste que asiste a personas mayores en sus domicilios”. Es el titular que nos desayunábamos ayer. Un paso más en la aplicación de las nuevas teconologías a la asistencia de personas con dependencia o discapacidad, o simplemente para ayudar a hacer las cosas más fáciles.

El proyecto ha sido liderado por el investigador Joaquín Ferruz Melero, del Grupo de Robótica, Visión y Control de la Universidad de Sevilla y han participado investigadores de Sevilla, Huelva, Córdoba y Extremadura. El equipo funciona en “entornos domésticos inteligentes”; esto es, según la descripción en prensa, el robot comprende órdenes sencillas y realiza tareas en ese entorno; para ello esos espacios están dotados de sensores y actuadores ambientales que ayudan al usuario.

La novedad reside en la autonomía y el precio del robot, de medio metro de altura y unos siete kilos de peso. “El objetivo final es que el robot se compre al mismo precio que un electrodoméstico, entre 500 y 1.500 euros, porque se le pueden añadir extras. Incluso exploramos que se pueda alquilar por un tiempo”, según Nieves Pavón, investigadora de la Universidad de Huelva.

Termina el artículo diciendo que “Los expertos trabajan ahora en experimentos que simulan cómo funcionaría el robot en un domicilio. El siguiente paso es configurar un prototipo más robusto para probar en residencias o grupos de varias viviendas con la idea de comprobar la aceptación del usuario.”

La noticia desde luego tiene su interés. El desarrollo de las nuevas tecnologías aplicadas a la asistencia es una necesidad real. Si hay que ponerle un pero a la noticia es la de la última frase, que nos alerta. A nosotros, que pensamos que las personas son el mejor medio y el único fin para vivir dignamente, que creemos en sistemas centrados en las personas, eso de “comprobar la aceptación del usuario” nos suena raro. ¿No será el robot el que tendrá que adaptarse a mí?

La otra cuestión que no hay que olvidar es que la ayuda innecesaria genera una nueva dependencia. Para cualquier ayuda al dependiente (sea mediante recursos humanos o materiales) habrá que lograr que dicha ayuda sirva realmente para hacer más autónoma a la persona y no cree más dependencia. En las actividades cotidianas encontramos la clave para un envejecimiento activo y una ayuda en exceso (en aquello para lo que sí estamos capacitados) puede llegar a incapacitar. Por el contrario, tal y como ya se está comprobando, lograr oportunidades para hacer, crear, pensar, moverse, comunicar… es la mejor forma de tener una vida saludable, autónoma y digna.

Queremos entornos, dispositivos inteligentes, pero no para que las personas lo sean menos. Enhorabuena por ese robot. Esperamos que logre hacer muchas cosas, cada vez más. También esperamos emplear nuestra propia inteligencia y no tener que usar de todas sus capacidades.

¿Envejecimiento activo?

Que no nos vendan la moto. Hoy algunos llaman “envejecimiento activo” a cualquier cosa. Tampoco el ejercicio físico, respirando el aire puro del parque, trabajando ejercicios mentales, ni siquiera con la risa lo lograremos…

en soledad no hay envejecimiento activo (seguridad, participación y salud)