Categoría: Comunidad

Economías colaborativas. Juntos podemos

Opciones 44¿Es la crisis un «motor para la creatividad colectiva»? En los últimos tiempos están surgiendo múltiples modelos comunitarios de consumo, o «economías colaborativas o comunitarias». Sobre ellos la revista Opciones en su número 44 (Economías colaborativas) realiza un análisis en profundidad.

Las fórmulas colectivas están trascendiendo más allá de la consideración de fórmula de ahorro y se generalizan en el «mundo convencional». Ya no es exclusivo de «sectores sociales más activistas». Como decía Albert Cañigueral recientemente, “Antes compartir era de pobres y ahora es de listos”.

Revista Opciones pag.44

En la Guia Práctica (páginas 24-27) tenemos una selección de un centenar de servicios o bienes de ámbitos diversos que se ofrecen mediante fórmulas colaborativas

Estamos viviendo – continuamos leyendo en Opciones – un «giro en las normas sociales» de forma que «los comportamientos altruistas o cooperativos serán socialmente más valorados». Esto nos lleva a una reflexión interesante: ¿consumiremos fórmulas colaborativas porque, dentro de nuestra pulsión consumista éstas nos dejan mejor conciencia? Si fuera así podríamos pensar que no es más que una moda, un «lavado de imagen» para empresas u organizaciones.  El reportaje recuerda cómo Elinor Ostrom, premio nobel de economía 2009, «demostró que [en determinadas condiciones] los sistemas de gestión basados en normas y sistemas de control creados por la comunidad podían ser los más adecuados para garantizar un mantenimiento duradero de los recursos comunes». Así que deberíamos construir iniciativas abiertas a la ampliación, dispuestas a transformaciones a gran escala, con «perspectiva del contexto general».

Existen múltiples experiencias de consumo colaborativo, innovaciones comunitarias, economías solidarias, etc. La definición que la revista propone como común a todas ellas es la de:

«Espacios de experimentación colectiva

(Aunque en muchos casos no son nuevos, sino que vienen de tradiciones de asociacionismo y cooperativismo, sí es cierto que nos situamos en un mundo globalizado, contamos con las TIC y una cultura P2P, etc. Ahí radica la innovación de las propuestas).

– liderados por la sociedad civil o la comunidad

(Autoorganización para lograr los objetivos propuestos)

– para generar formas alternativas de satisfacer necesidades

(Servicios como alojamiento temporal o habitual, movilidad, finanzas, educación, energía, información, productos como alimentación higiene y otros)

– desde una mirada de transformación«.

(Como comentábamos hace unos días, muchas de las iniciativas nacen con vocación de transformación social a otra escala.)

¿Y por qué la cooperación? ¿Qué nos aporta? Referido al consumo, el principio fundamental es que es más importante el uso del bien que su propiedad. En el interesante monográfico de la revista esPosible titulado «Tener o disfrutar» se profundiza en este aspecto. La acción de compartir es la respuesta lógica a esta necesidad. Por otro lado, aparte de un evidente ahorro económico en el consumo (ver por ej. consumocolaborativo.com), en lo cooperativo hay una parte importante de autorrealización, de sentir lo mucho de lo que somos capaces, de descubrir nuevas dimensiones, de construir comunidad (otra necesidad humana universal). Las dificultades para llegar a buen puerto no se pueden obviar y fundamentalmente provienen de fallos en los procesos de participación. La vinculación con la comunidad, la verdadera democracia en los procesos participativos y la transparencia son andítotos para esos errores.

Como la revista no tiene desperdicio no añadimos más a este breve sumario. Recomendamos la lectura de Opciones para conocer más de cerca este fenómeno y las más de cien  fórmulas colaborativas que nos proponen. El número vale 4,5 euros. Y lo puedes compartir.

Senior cohousing: la «inteligencia colectiva»

Trabensol 19oct2013

Cada vez somos más…

Sábado, 19 de octubre en Torremocha del Jarama. Allí, nuevamente la cooperativa Trabensol abrió generosamente sus puertas y dedicó todo un día a lo que mejor saben hacer: compartir. El «encuentro informativo» que habían organizado no se limitó a una exposición del complejo, su historia, sus sonrisas… (que también lo fue), sino que además quería ser intercambio de experiencias. Allí pudimos convivir con ellos durante unas horas y conocer a muchas otras personas y organizaciones comprometidos con esos «proyectos elegidos por uno mismo», lugares donde vivir de forma autónoma y rodeados por otros: «senior cohousing», como los llaman en otras partes del mundo. «Vivienda colaborativa, o cooperativa». A nosotros nos gusta denominarlos «jubilares» (= hogar del júbilo)…

Los socios de Trabensol narraron su camino, desde su gestación hace 13 años hasta la entrega de llaves, hace unos meses. Partían de un análisis de la realidad que les mostró que «queríamos quedarnos en casa, pero nuestra casa no nos valía»; y al tiempo, «no queríamos que nuestras hijAs tuvieran que cuidarnos». Los principios éticos que sustentaron desde siempre su proyecto fueron la colaboración y la solidaridad, pero son fundamento de la iniciativa también la autogestión y la autonomía («es tu casa», no hay tutelas…), la compañía (frente a la soledad) y la amistad, el envejecimiento activo, la cooperación y el respeto mutuo. El compromiso para el futuro es lograr que exista una continuidad, por ello la figura más adecuada es la cooperativa de cesión de uso. El sábado explicaron las dificultades que encontraron a lo largo del camino y afirmaron la necesidad de asesoramientos especializados, eso sí, para que el experto «haga lo que tú quieres, no lo que él quiera».

A los amigos de Trabensol se sumaron Aurora Moreno de Santa Clara (Málaga), cooperativa «Los Milagros«, en funcionamiento desde hace diez años. Ambas experiencias fueron presentadas con la alegría del que tiene algo precioso que compartir. Las dificultades se salvan siempre con la fuerza del grupo, alentada por la convivencia previa, la unión ante los pequeños o grandes obstáculos que fueron encontrando. Antonio resumía la clave de su éxito, la «inteligencia colectiva« de esta forma: «la cohesión se basa en la confianza y la confianza se consigue con total transparencia y firmeza ética en el procedimiento colegiado».

El encuentro del sábado aglutinó a profesionales, investigadores, organizaciones y grupos interesados. Fue recurrente la llamada a la unión de todos para hacer fuerza ante las adminstraciones (hay que reconocer el cohousing como equipamiento de «bienestar social» al tiempo que se trata de «vivienda»). Entre todos trataremos de buscar el apoyo por parte de la Administración. Como bien recordaba Aurora, «no venimos a pedir, venimos a dar».

Es ilusionante ver cuántos ya se están lanzando a esta aventura. Allí había representantes de cientos de personas implicadas ya hoy directamente en la creación de comunidades como la de Trabensol. Fue bonito volver a coincidir con algunos y también conocer a otras personas de todas partes de España. Algunas ya han creado cooperativa (Housekide, en San Sebastián; Entrepatios, de Madrid; «Betania», de Madrid para vivir en Ávila; «Brisa del Cantábrico» en Cantabria; Egunsentia de Bilbao, otro grupo en Barcelona…). Algunos se encuentran en sus inicios, intentando «convencer a los amigos», o «de momento con tan solo un gran chute de ilusión»… Varios de éstos venían de Madrid y Barcelona, pero también de Alicante, Murcia, Guadalajara, Canarias… Algunos pretenden quedarse en su lugar de origen, otros vivir en lugares que les resultan más apetecibles.

«Queremos que el proyecto», decía Juana, «trascienda nuestras vidas». Muchos creemos que detrás de la iniciativa personal (o «grupal») que solucione una etapa de la vida, existe, como ella misma decía, «un compromiso social». Trabensol así lo entiende, por ello se sale de sus paredes al pueblo, y de Torremocha a toda España. En el reciente reportaje del programa Crónicas, en La2 de TVE abren sus puertas  a todos. Comparten reportaje con otro de los modelos de cohousing de reciente creación en nuestro país, Profuturo. Ahí está el enlace donde podéis conocer a estas maravillosas personas:

Pequeñas iniciativas para generar grandes cambios

Cohousing volcado al barrio

En el artículo de Álvaro Porro publicado en Alterconsumismo el pasado 14 de octubre se plantea una interesante cuestión: ¿Alimentan las pequeñas iniciativas los grandes procesos de transformación social, o ese papel transformador a gran escala es irrelevante o incluso contraproducente para el objetivo «micro» que persiguen? Porque «quizás uno de los retos del creciente universo de iniciativas colaborativas, cooperativas o comunitarias es ser relevantes más allá de sus microcontextos en la construcción de un tejido social que lidere el cambio».

La pregunta nos interesa porque creemos en la mejora del entorno físico y social de las personas mayores principalmente mediante la creación de iniciativas de pequeña escala, colectivos de moderado número de participantes que, entendiendo que pueden mejorar su entorno logran una oportunidad para su propia vida, y para la de su pequeña comunidad que forman. ¿Se puede ir más lejos? Nosotros pretendemos que sí: nuestra «visión» es llegar a una sociedad inclusiva con las personas mayores, unos barrios, ciudades más solidarios y humanos, donde las personas de cualquier edad y condición encuentren el apoyo mutuo que los hace ser más autónomos y vivir con mayor bienestar. ¿Un pequeño grupo de personas que se construye su hogar puede lograr tamaño objetivo?

La propia consciencia sobre el poder transformador de la iniciativa (por ejemplo, la construcción de un jubilar) llevará a cambios más profundos. Porro afirma que la clave es «tener en cuenta cómo moverse entre escalas«, mirar con «perspectiva para entender las diferencias y las conexiones entre ellas».

El paso en la transformación social de la pequeña comunidad (por ejemplo, un cohousing de personas mayores) al barrio, el pueblo o la ciudad pasa por el diseño de esos mecanismos que posibiliten el intercambio entre las personas dentro y fuera del jubilar. Pero también la relación entre comunidades lejanas geográficamente (por ejemplo, otros jubilares situados más allá, u otras personas y organizaciones comprometidas con la mejora del medio). Por eso creemos importante la «red de jubilares«. Por eso los socios de nuestra asociación serán las propias cooperativas jubilares.

El artículo muestra otro punto más que nos parece importante destacar: los métodos de diseño, creación y participación en este tipo de iniciativas tienen una enorme fuerza transformadora. «Como observan muchas teorías del aprendizaje muchas veces son las prácticas las que cambian los valores y no al revés». Y concluye: «Y es que la transición hacia estilos de vida más sostenibles y la extensión de la economía social y solidaria  (y nosotros añadiríamos, la necesidad de una creciente autonomía personal) irremediablemente comportan un cambio cultural pero también cambios en el modelo económico y en las estructuras políticas, legales y sociales, es decir una regeneración democrática.»


Bancos de tiempo para el envejecimiento activo

¿Alguien me ayuda con la mudanza? Yo sé planchar. Los bancos de tiempo sirven para intercambiar horas de trabajo en cualquier actividad con una fórmula sencilla de reciprocidad: las horas valen lo mismo sea cual sea el servicio que se presta al otro. Una fórmula que, aplicada a la vida de las personas mayores, da valor a los conocimientos y aptitudes de las personas, sea cualquiera su origen, posición social, sexo o edad. Y puesto que favorece la participación, seguridad y salud, se trata además de una forma ideal de envejecimiento activo.

time-bank

Nicolás Alonso, presidente de la Asociación para el Desarrollo de los Bancos de Tiempo (ADBdT), afirma para Noticias Positivas que los Bancos de Tiempo «permiten conocer a tus vecinos y formar parte de este sistema de ayuda mutua forja lazos sólidos entre las personas. Se teje una red social que empodera a las comunidades y les permite ser más resistentes a las situaciones externas a la comunidad. Nuevos amigos, personas que se ayudan profesionalmente y luego encuentran trabajo, alguna nueva relación amorosa. Hay tantas anécdotas positivas cuando las personas se unen en una comunidad con la única finalidad de echarse una mano los unos a los otros relacionándose con igualdad que no es necesario destacar ninguna de ellas, todas merecen ser destacadas”. Ahí va un ejemplo, en los Barrios Altos de Bilbao:

mapa_mapuntoEn la actualidad ADBdT tiene constancia de la existencia de más de de 300 Bancos de Tiempo en España y la mayor concentración de iniciativas se encuentran en Cataluña y Madrid. “En Galicia se abrieron muchos desde la Xunta pero algunos de ellos ya no siguen en marcha. No se trata de abrir bancos a discreción, deben ser grupos de personas con la motivación suficiente, perseverar en el trabajo para fomentar su uso y su buen funcionamiento”, explica Alonso Nicolás a Noticias Positivas. El objetivo de la ADBdT es llegar a tener un sitio que aúne todas las experiencias que se están desarrollando en España en los últimos años. “Si los Bancos de Tiempo comparten experiencias, conocimientos y recursos podemos pasar de meras experiencias marginales a generar un movimiento masivo en pro de todas las personas y de su capacidad universal para aportar valor a la sociedad”. En este mapa se pueden localizar las experiencias.

Los bancos de tiempo son una de estas alternativas, junto a la moneda social, los trueques, etc. que han surgido con fuerza en época de crisis; pero suponen algo más que una forma coyuntural de afrontar tiempos difíciles. Los bancos de tiempo están sirviendo para que personas sin actividad laboral, ya sea porque están en paro o porque se jubilaron, se sientan de nuevo útiles en la sociedad. Sirve para dar valor a las personas y a su tiempo pero también para fomentar las relaciones sociales, crear comunidades más fuertes de vecinos, para hacer verdadero envejecimiento activo, para luchar contra la soledad, promover la solidaridad e igualdad entre estratos sociales, y contribuir, en definitiva, a crear entornos más humanos en los que vivir.

¿Aprender a respirar sin aire?

The Pale King, David Foster Wallace

«Un tipo con claustrofobia se va poniendo más y más grave hasta que tiene tanta claustrofobia que se pone a chillar y a montar un escándalo, así que lo agarran y lo llevan a un manicomio, y en el manicomio le ponen una camisa de fuerza y lo aíslan en un un cuartucho diminuto con un desagüe en el suelo, un cuarto del tamaño de un armario que salta a la vista que tiene que ser lo peor del mundo para un claustrofóbico, pero ellos le explican a través de una rendija de la puerta que son las reglas y procedimientos, que cada vez que alguien grita lo tienen que aislar. Y entonces sí que el tipo está jodido, está claro que va a pasar la vida ahí dentro porque mientras grite y se intente noquear a sí mismo contra las paredes lo van a dejar en ese cuartucho diminuto, y mientras esté en el cuartucho va a gritar, porque el problema es precisamente que es claustrofóbico. El tipo es el ejemplo viviente de que hay casos en que las reglas y procedimientos tienen que dejar cierto margen de maniobra, porque si no, de vez en cuando se va a producir alguna cagada ridícula y alguien va a vivir un auténtico infierno.

Aprendí que el mundo de los hombres tal como existe hoy en día es una burocracia. Se trata de una verdad obvia, por supuesto, aunque también es una verdad que causa enorme sufrimiento a quienes no la conocen.

Pero lo que es mas importante, descubrí  – de la única manera en que un hombre aprende  realmente las cosas importantes – el verdadero talento que se requiere para triunfar en una burocracia. Me refiero a triunfar de verdad: a que te vaya bien, a marcar la diferencia, a servir. Descubrí la clave. La clave no es la eficiencia, ni la probidad, ni la reflexión ni la sabiduría. No es la astucia política, el don de gentes, el cociente intelectual puro y duro, la lealtad, la amplitud de miras ni ninguna de esas cualidades que el mundo burocrático llama virtudes y que buscan en sus tests. La clave es cierta capacidad que subyace a todas esas cualidades, más o menos  igual que la capacidad de respirar o de bombear aire subyace a todos los pensamientos y acciones.

La clave burocrática subyacente es la capacidad para soportar el aburrimiento. Para operar con eficiencia en un entorno que descarta todo lo que es vital y humano. Para respirar, por así decirlo, sin aire.

La clave es la capacidad, ya sea innata o condicionada, para encontrar el otro lado del trabajo de a pie, de lo nimio, de lo que no tiene sentido, de lo repetitivo  de lo absurdamente complejo. Para ser, en pocas palabras, inmune al aburrimiento.»

De David Foster Wallace en “El rey pálido” (citado en el blog El Traje del Emperador)

¿Por qué soportar el aburrimiento, lo nimio, lo que no tiene sentido, lo repetitivo y absurdamente complejo? ¿Por qué conformarse con un entorno que nos ahoga? Encontramos entornos que descartan «todo lo que es vital y humano» en instituciones geriátricas, en las políticas, en la comunidad de vecinos, en la comunidad educativa… La imagen que describe Foster Wallace es aplicable a los múltiples entornos en los que vivimos. Nos toca adaptarnos o transformar. La primera opción es individual, la segunda exige un esfuerzo colectivo.

¿Aprender a respirar sin aire?

Creemos con verdadera convicción que será mejor abrir las ventanas.

«Que cunda el ejemplo»

Madrid, lunes 15 de julio. Esta mañana hemos vuelto a reunirnos algunas caras conocidas y otras que ahora ya lo son en un foro excepcional, el que cada trimestre convoca, de mano de la Fundación Empresa y Sociedad, los premios «esLaIniciativa»

En la sede del CEAPAT, y junto a su directora Cristina Rodríguez Porrero, Francisco Abad (Empresa y Sociedad) ha presentado el acto y posteriormente hemos tenido la oportunidad de presentarnos los asistentes: Javier del Monte (Asociación Jubilares) con Daniel Jiménez (Noticias Positivas, de Social&Social), Gabriel B. Venegas (TEGI medios de comunicación social), Vicente Ruiz (de COPADE), y los miembros del jurado Ander Bilbao (Grupo Sörensen), José Mª Irisarri (Onza Partners), Francisco García Molina (Fundación Apsuria) y Juan Dionis. Éstos últimos han reconocido en esta convocatoria, de entre una docena de candidaturas, a las siguientes iniciativas:

logo-basico-sin-lema−        La integración laboral de personas con discapacidad intelectual en la comunidad escolar, de Gredos San Diego Cooperativa, “esLaIniciativa” de integración en el ámbito educativo.

norma_libera_ger−        El cambio en el modelo de cuidado para eliminar sujeciones en centros sociosanitarios y el impulso de la norma Libera-Ger, de Grupo Torrezuri, “esLaIniciativa” de cuidados a personas mayores

knowsquare−        El Proyecto Coach de apoyo a profesionales que pierden su empleo, de Know Square, “esLaIniciativa” de red de conocimiento comprometida.

Emprendimiento, social, ciudadanía… palabras que por mucho emplearlas pueden no significar nada hasta que no se observa la cara del que la nombra aplicándola a su proyecto.Todos los presentes estamos de acuerdo en que queremos una sociedad responsable centrada en las personas que la conforman. Afirmaba Cristina que “la sociedad cambia porque este tipo de iniciativas ya no se limitan a los servicios sociales, sino porque empieza a haber empresarios pioneros que son capaces de sintetizar el doble ángulo empresarial y social en sus programas de innovación”.

Premiados DSC_2099Muchos hay que aportando su granito de arena a este cambio, quedan en el anonimato. Abad insistió en que con «esLainiciativa» se pretenden divulgar porque se espera que este reconocimiento público «aumente el compromiso social de los empresarios y de reivindicar (sic) la figura del empresario comprometido. Es una convocatoria permanentemente abierta, en la que invitamos a participar a empresarios con iniciativas que puedan inspirar a otras empresas. También a los que no suelen hablar de su compromiso social, porque generan un efecto contagio especial”.

Una vez más un pequeño acto ha servido para servir de inspiración, como decía Ander Bibao, no solo a nuevas «ideas», sino también para crear «ganas» para echarlas a andar. Social&Social trabaja en «crecer ayundando a crecer». Know Square también lo han expresado muy bien cuando afirmaban los grandes éxitos no solo entre las personas que reciben apoyo como desempleados, sino en las personas que ayudan a los otros; ese «efecto educativo» es contagioso. Hemos de fomentar, como decía José Francisco López (Know Square) una «responsabilidad social individual» (frente a la RSC) donde cada ciudadano nos sintamos responsables y comprometidos desde nuestro propio ámbito de actuación. El verdadero compromiso social comienza en cada una de las personas que componemos la sociedad.

Para contagiar hay que darse a conocer. Los premios esLaIniciativa pretenden sacar a la luz iniciativas que de otra forma no tendrían el impacto insipirador que comentamos. Muy gráficamente Paco Abad sentenció al entregar los premios: «que cunda el ejemplo».

Ejemplo de autonomía e iniciativa

Reproducimos a continuación el texto publicado en la edición de hoy del diario «El PAÍS» en la sección «CARTAS AL DIRECTOR»

El País - 11 jul 2013 - Portada

 

 

 

 

http://elpais.com/elpais/2013/07/10/opinion/1373474504_024060.html

Tras tener la suerte de asistir a la ilusionante inauguración de Trabensol, donde un grupo de jubilados han formado su propia comunidad de mayores en Torremocha del Jarama, queremos destacar dos cuestiones que esta admirable iniciativa nos revela.

En primer lugar la defensa de la autonomía personal en la tercera edad, entendida como la capacidad para decidir sobre las cuestiones que afectan a nuestra propia vida. La autonomía personal, reconocida como derecho para todos los ciudadanos en la Ley de Dependencia, no está suficientemente protegida en los modelos residenciales para mayores existentes en nuestro país hasta la fecha, por lo que no es extraño que surjan iniciativas que la prioricen.

En segundo lugar estamos ante una iniciativa puramente ciudadana que coloca a las Administraciones públicas ante un nuevo desafío que requiere por su parte una respuesta madura: dejar hacer a estas iniciativas, incluso apoyarlas, pero sin caer en la tentación de tutelarlas o controlarlas. Es simplemente un grupo de personas que quieren seguir siendo dueños de sus vidas, como han sido siempre, que abordan la vejez como una etapa más para ser vivida y disfrutada en plenitud, y que han encontrado en el llamado senior cohousing el mejor instrumento para conseguirlo.

Miguel Ángel Mira Illana. Presidente de la Asociación Jubilares.

Mi (buena) vida a los 50

Bellingham CohousingBuscamos razones, causas y efectos para todo lo que hacemos. Nuestro sentido pragmático nos hace preguntarnos por qué vivir en un senior cohousing (jubilar) … «si todavía estoy bien».

Y ahí está la gran falacia: suponemos que un modelo residencial de mayores está relacionado con una cierta dosis de dependencia. El error es más que normal. Proviene de los estereotipos que nos van marcando desde la publicidad, los medios de comunicación, las películas…

Ayer un niño de 5 años me habla de «viejos». Le pregunto si sus abuelos lo son. «No», dice rotundamente. (Sus abuelos tienen 68 a 75 años). ¿Y qué es un viejo para ti? La respuesta inmediata: «Alguien que tiene el pelo blanco y usa bastón».

Lo tenemos interiorizado. Parece que uno no puede irse a un jubilar hasta que no haya clareado su pelambrera y definitivamente requiera de algo o alguien en quien apoyarse… Hoy desde Jubilares queremos dar razones para el que se plantee esto de vivir en un jubilar o senior cohousing, más allá de la clásica (ha de ser clásica, conocemos tantos casos…) conversación de bar en el que nos preguntamos ¿y si nos jubilamos juntos los amigos?

El más joven de los habitantes de Trabensol, como nos contaban ayer en el El País, tiene 67 años. Pero comenzaron esta empresa hace más de diez años. En otros países comienzan a plantearse esta forma de vida en la cincuentena. Aquí estamos empezando a asumir ese modelo del «50+»: La feria de mayores de Plusesmas se llamaba Vivir50plus. Nuestras amigas Anja Hoffmann y Ulrike Wehr proponen su modelo de cohousing llamado habitat 50 plus. La «comunidad de la experiencia» de las redes sociales se denomina post55… A los 50 hemos vivido la mitad de la vida adulta (echen la cuenta). Nos queda otra mitad por delante. Así que ahí tenemos una primera razón para replantearse la vida: qué quiero para mi segunda mitad de la vida.

Otra razón tiene que ver con nuestra situación familiar. Tirando de estadísticas, por supuesto: en la cincuentena es cuando vemos a nuestros hijos pasar a formar parte del mundo adulto. Y a nuestros padres encanecer y quizá empezar a usar bastón… Mirando a unos y otros quizá es un momento en que muchos pensamos «yo no querré ser una carga para mis hijos». «Yo quiero ser autónomo cuando sea mayor».

Así pues, la prevención es un motor real para involucrarse en un proyecto como el que planteamos desde nuestra asociación. La anticipación por lo que pueda venir: estaré incluido en una comunidad que me va a servir de soporte para los momentos de debilidad. Esta prevención es la que a los 50 nos hace dejar de fumar y cambiar hábitos de vida para que sean más saludables.

Pero no es la única razón. Diríamos que ni siquiera es la más importante. Y tampoco recomendable: no se trata de vivir como no queremos en previsión de un futuro que no conocemos. No es (tan solo) una alternativa a la residencia de mayores. Vivir en un jubilar es una oportunidad para una vida más plena, con diversión y con sentido, también cuando todavía no somos «viejos»: la participación en un entorno comunitario donde tengo algo que aportar (eso no tiene edad); la posibilidad de compartir experiencias, objetos, actividades o espacios, la multitud de posibilidades que se abre al vivir con amigos, las iniciativas que yo solo no me atrevería a comenzar, pero en grupo nos resulta fácil… La profesora de música cuenta con un espacio propio para impartir sus clases o dar conciertos. En su propia casa. La privacidad que se quiera. La comunidad que se quiera. La enfermera aún en activo sale de su casa por las mañanas y queda su marido, ahora en paro, trabajando en el taller común para lanzar su próximo proyecto en una feria de artesanía… A media mañana se acerca al apartamento de su suegra a ayudarle en las tareas domésticas que más le cuestan. ¿Todo ello requiere de una edad determinada?

¿Hay que esperar a peinar canas y usar bastón para tener esta vida?

¡Denuncia a tu vecino!

13-rue-01Encontramos en un portal inmobiliario (cuyo enlace esta vez omitiremos): «Para solucionar los problemas entre vecinos nada mejor que conocer los derechos y obligaciones que nos asisten». Nada mejor… ¿De verdad no hay nada mejor?

A nadie se le ocurriría decir a un niño que sus problemas de relación con los amigos del cole se le solucionarán leyendo la normativa autonómica sobre centros educativos, o que los problemas de pareja acaban código civil en mano. Pero, ay, con los vecinos…

Buscando en internet no es difícil encontrar información sobre «cómo denunciar a un vecino», las causas son múltiples; y hasta «denuncias a vecinos por falsas denuncias a vecinos».

Diríamos que una causa de tanto papel en los juzgados sobre el tema es la falta de educación para la convivencia. Primero solemos elegir la casa, luego nos encontramos de sopetón con el vecino, con el que además compartimos: un portal, una escalera, una fachada, el silencio (o no) de la noche en el edificio… Pero no sabemos compartir.

Pues bien, frente al consejillo del jurista proponemos dos opciones creemos que más satisfactorias (por más humanas):

1.- Elige antes y crea tu propia comunidad. Para hacerse un jubilar (o un cohousing para edades más jóvenes como los que propone Sostre Civic) primero se crea la comunidad y luego el edificio. No es un asunto menor. Primero nos conocemos, luego convivimos. Y es seguro que después de haber iniciado un proyecto común seguiremos emprendiendo otros ya dentro de un espacio compartido , y seremos más capaces de hablar entre nosotros, y seremos más generosos como para olvidarnos de la norma jurídica en la que nuestra relación se basa.

2.- Aprende a convivir. Para el caso de las típicas comunidades de vecinos, es decir, para el 80% de la población que vivimos en edificios con más de una vivienda. ¿Y si hacemos un esfuerzo por conocernos, ya que convivimos entre las mismas paredes? Ante el posible escepticismo del lector, proponemos la lectura de esta ilusionante noticia. Es de hace un año, pero ha vuelto a difundirse en estos días y no tiene desperdicio.

Noticia Portales Solidarios

Hace ocho años, Cruz Roja Gipuzkoa creó el programa ‘Promotor de salud y portal solidario’ para promover la salud a partir del concepto de buena vecindad. Hoy, estos portales solidarios implican a casi 50.000 viviendas, e implica un espíritu de la responsabilidad ética y moral a las comunidades de vecinos.

Esa responsabilidad desde luego que se educa en las escuelas. En nuestro país carecemos, en términos generales, de educación en inteligencia emocional y social, para el trabajo en equipo, para la colaboración mutua… Esto se aprende y se pone en práctica desde niños. Recomendamos el magnífico libro de J.Antonio Marina «Aprender a Convivir». Nunca es tarde. Como dicen los responsables de los proyectos de Cruz Roja José Antonio Fernández y Maider González, empatía, comunicación asertiva, pensamiento creativo, toma de decisiones… son hábitos que deberíamos trabajar. Y si no lo hemos hecho antes, hagamos «gimnasia para la convivencia».

Aprender leyes y denunciar, o aprender hábitos de convivencia. Los segundos, además, mejoran la salud.

¿Eres habitante o ciudadano?

Presentación informe Entornos InteligentesEs la pregunta que ha lanzado Francisco Abad hoy en la presentación, como parte de la Semana de Puertas Abiertas del CEAPAT, del informe Entornos Inteligentes, Accesibles y Amigables, texto que pretende reunir las ideas del programa OPTICAE 2013.

¿Qué es un entorno «inteligente»? Esta etiqueta que por tan empleada parece ya estar perdiendo significado, suele venir asociada a una escala determinada, la «ciudad». Y a otros conceptos como «TIC», «tecnología», «digital», «sostenible»… A esto, relacionado con la monitorización, sensorización, comunicación, reconocimiento de voz, teleservicios, eficiencia… el informe suma otras ideas, las que se pueden leer en la nube de palabras más empleadas por los cientos de participantes en este trabajo colaborativo:

…persona, social, servicio, ciudadano, mayores, público, participación

¿Sorprendente? Creemos que no, que el acento empieza a ponerse ya en lo colaborativo, y con nosotros, lo piensan los que han elaborado el informe, un equipo técnico de personas pertenecientes a Ceapat-Imserso y Fundación Empresa y Sociedad y que recogen la aportación de personas del foro Amigos de Empresa y Sociedad, miembros de Post55, Entremayores, Fundetec y una veintena de expertos entrevistados, entre los que nos encontramos algunos miembros de la asociación Jubilares.

Creemos, tal y como ha expresado Francisco Abad esta mañana, que se está conformando un cambio en la sociedad que necesariamente va a contar con la ciudadanía como actor imprescindible. «De lo público-privado vamos a lo público-privado-ciudadano», comentaba Abad.

El texto, que puede descargarse íntegrmente AQUÍ, es una colección de propuestas sobre «accesibilidad, bienestar, comunicación, educación, participación, respeto al medio ambiente, sostenibilidad y responsabilidad social, teconología, tráfico y transporte». E inspira «nuevas actuaciones relacionadas a la vez con (…) nuevas formas de diseñar y ejecutar la participación, donde las personas ocupen un lugar privilegiado en línea con nuevas tendencias sociales: la innovación abierta, el laboratorio ciudadano, la economía colaborativa o el impulso compartido de proyectos basados en mejorar lo común, que es un nuevo concepto de lo público«.

Por parte de la asociación Jubilares, insistimos en la necesidad de contar con las personas para la creación de ciudad (y otros entornos a menor escala). Queremos ser ciudadanos antes que meros habitantes. Tampoco las ciudades inteligentes deben ser ciudades «robotizadas» donde nostros seamos menos inteligentes. Hemos de contar con la responsabilidad y el compromiso de las personas para construir entornos basados en modelos centrados en la persona. Para ello creemos fundamental observar los entornos en los que vivimos como «comunidades», más que como colección de edificios o redes de comunicación. Nos alegra enormemente observar que la mayor parte de las ideas expresadas por casi 500 personas van en esta línea, de forma que la conclusión del informe sea este: «El mayor reto parece ser que el ciudadano participe más activamente en el diseño de los nuevos entornos inteligentes. Las personas reclaman un mayor protagonismo en la generación de ideas y en la toma de decisiones que ahora están casi exclusivamente en el terreno de las empresas y los responsables políticos».

El futuro de los entornos en los que vivimos está en nuestras manos. En las de todas y cada una de las personas que damos nombre a nuestra ciudad, barrio u hogar. Sobre ello, Miguel Ángel Mira, presidente de Jubilares, tendrá la oportunidad de debatir en la Jornada «Escala Humana de la ciudad» el próximo miércoles 12, en una mesa redonda incluida en el mismo programa de Semana de Puertas Abiertas del CEAPAT. Os esperamos.