Ejemplos Internacionales (XIV): cohousing y discapacidad intelectual

Comenzamos el post recordando, como hemos hecho ya en otras ocasiones, ese artículo 9 de la Convención de la ONU sobre los derechos de las personas con discapacidad, que insta a que éstas “puedan vivir de forma independiente y participar en todos los aspectos de la vida (…)”. El modelo cohousing, que garantiza tanto vida privada, comunitaria y vida pública, es una vía para esas familias que desean una igualdad de oportunidades, autonomía  e inclusión social para sus hijos e hijas con síndrome de Down, autismo o algún otro tipo de discapacidad intelectual. Pocas iniciativas existen aún, pero sí alguna. Creemos que se puede aprender mucho de ellas:

Villaggio Godega (Italia). El proyecto Cohousing 4Autism

Según la Fundación promotora del proyecto, Fundazione Oltre il Labirinto Onlus4Autism Cohousing es “la mejor manera de garantizar la seguridad y el bienestar de los adultos con autismo”, porque viven y trabajan en un área estructurada y adecuada, y participan en la vida de la comunidad en plena inclusión: en su barrio, comarca…

Oltre il labirinto onlus“Los adultos con autismo tendrán la privacidad de su propio hogar y la seguridad proporcionada por el cohousing y por la proximidad de las familias y el personal y voluntarios de la comunidad que los rodea”.

En el diseño del proyecto sus promotores han pensado alejar instalaciones residenciales, laborales y de ocio lo suficiente como para alentarles a trasladarse de un lugar a otro y evitar precisamente la formación de un gueto. Para ello se involucra toda la comunidad, mediante actividades de trabajo territoriales donde se encuentran familias, niños, trabajadores y voluntarios. La idea es crear una especie de “pueblo extendido”, en línea con el concepto de cohousing. La principal innovación de este proyecto, único en Europa, es esa doble participación de familias y comunidad entera.

Se eligió el modelo “granja” para lograr más posibilidades de éxito que en un contexto urbano, en términos de durabilidad y diseño, seguridad y tranquilidad. Se logrará mayor nivel de autoestima en la ejecución de obras agrícolas o rurales, mayor integración de relaciones sociales y de trabajo con otras personas, más sostenibilidad económica, mejor aprovechamientod de la “cadena de valor” social, con reducidos costes sociales. En la actualidad se están construyendo aún instalaciones y edificios del complejo. Aquí dejamos una pequeña muestra del ambiente de colaboración y amistad que ya es una realidad:

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Breda (Holanda). Fundacion 2×7 y discapacidad intelectual

Hace unos días (gracias al blog La Ciudad Viva, y su post sobre Iniciativas Bottom-up en Holanda), conocimos de otra solución residencial con apoyo comunitario, para personas con discapacidad: la desarrollada por la Fundación 2×7 en Breda, Holanda. Se trata de un complejo autopromovido por 14 parejas que tenían algún hijo o hija con discapacidad intelectual. La Fundación se creó para el desarrollo de viviendas asequibles, que debían servir a familias de clase media, y que querían ofrecer una vida lo más independiente posible para sus hijos. Para ello se construyeron 14 viviendas de uso privativo, con zonas comunes en planta baja donde desarrollar actividades de socialización e inclusión social.

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Según los principios que se enuncian en la web de 2×7, el apoyo profesional se ofrece solo a partir de donde no llega la propia capacidad personal: cocinar, limpieza o vestirse pueden ser algunas de las actividades que requieren ayuda. Los profesionales estimulan el encuentro entre residentes, para evitar el aislamiento, y trabajan de forma personalizada con cada uno de ellos. La empresa Prisma finalmente está llevando a cabo esta labor de atención, con la contratación de asistentes personales para cada residente, elegidos con el acuerdo conjunto de empresa y padres.

Para el desarrollo de la idea fue clave la visión de Remert Honig, uno de los padres implicados y al tiempo contribuidor principal en lo económico. El coste del edificio (unos 270.000 € por vivienda) se ha ido sufragando principalmente mediante donaciones privadas y el esfuerzo de los miembros de la Fundación sin ánimo de lucro.

A diferencia de muchas otras iniciativas de viviendas asistidas para personas con discapacidad, la novedad fue la búsqueda de la absoluta privacidad de cada uno de los residentes (con viviendas completas), y la implicación personal de madres y padres en el desarrollo de los cuidados y la vida de los chavales.

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Así, desde septiembre de 2007, cada residente vive alquilado en la vivienda completa de 51m2 (un dormitorio, baño, cocina, estar y trastero) y además contrata los servicios de la empresa comentada. Las zonas comunes incluyen habitaciones de invitados, salones de recreo (billar y futbolín), de estar (TV, juego, comida…), sala de lavado, estar para supervisores, y dos cocinas, para hacer la comida con ayuda profesional si es preciso.

El modelo nos parece interesante puesto que aunque no se trate propiamente de un cohousing, sí asume los mismos principios de autonomía, soporte comunitario, atención centrada en la persona, autopromoción y autogestión (en este caso por parte de las familias)…

Alternativas de viviendas. Escuela de Bienestar

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Gonzalo Berzosa, director de la Escuela de Bienestar, en una de las sesiones de formación

La Escuela de Bienestar de la Fundación Mapfre trabaja en la difusión de una idea clave, que suscribimos: Las personas con discapacidad son ciudadanos titulares de derechos, participativos y responsables, que asumen la dirección total y completa de su vida personal y social. Asimismo realiza una labor educativa y de apoyo a las familias, desde iniciativas como la creación de Contenidos Formativos, que plantean conocimientos sobre temas relacionados con la discapacidad intelectual y añaden ejercicios, reflexiones y actividades para saber actuar en la vida cotidiana generando una comunicación positiva, un clima emocional cálido,  que posibilite autonomía y vida independiente en las personas con discapacidad intelectual.

La Asociación Jubilares ha tenido el honor de participar en el desarrollo de uno de los capítulos,  “Alternativas de viviendas”, cuyo enlace dejamos aquí. El objetivo de los nuevos modelos residenciales, los de la llamada “5ª generación”, de “desinstitucionalización” con vistas a un nuevo modelo con “apoyos basados en la comunidad” habrá un día de llegar. Entonces será imprescindible la implicación de la administración y del conjunto de la sociedad, como colectivo de personas todas corresponsables de las demás. Mientras, seguiremos desarrollando proyectos de pequeñas comunidades tipo cohousing (jubilar), donde personas o colectivos vulnerables puedan vivir de forma autónoma y verdaderamente incluidas en una comunidad más amplia, alejadas de la institucionalización o el gueto.

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