Hospitalización en el hogar

El enfermero Pancho Malvar ausculta a un paciente hospitalizado en su casa, en Cabral.  www.farodevigo.es. Foto: Joel Martínez

El enfermero Pancho Malvar ausculta a un paciente hospitalizado en su casa, en Cabral. http://www.farodevigo.es. Foto: Joel Martínez

Hemos comentado aquí en otras ocasiones la posibilidad de enfrentarse a enfermedades como el Alzheimer en el propio hogar, con la asistencia domiciliaria adecuada; también sobre la opción cada vez más demandada de morir en casa… Hoy nos referimos a ese otro tipo de asistencia que va más allá de lo que clásicamente se ha entendido por “home care” (las visitas domiciliarias por enfermería no especializada o fisioterapeutas, ayuda familiar, asistencia en el transporte, ayuda doméstica o, incluso, programas de beneficencia).

Tal y como describe el Dr. Ramón Mª Marrades, durante las dos últimas décadas se ha producido un considerable desarrollo técnico (dispositivos intravenosos, nutrición parenteral, monitores, oxigenoterapia, nebulizadores, ventiladores) que permite al facultativo tratar en el domicilio procesos que, anteriormente, precisaban de un ingreso hospitalario. Además de este avance tecnológico, la sobrecarga asistencial, la creciente presión por parte de la gerencia hospitalaria para reducir las estancias y el número de ingresos de los pacientes y el sistema de pago que la administración tiene concertado con los hospitales, basados en los DRG (diagnosis-related groups), constituyen importantes razones adicionales para el desarrollo de nuevos dispositivos asistenciales.

La hospitalización domiciliaria (hospital at home) puede definirse como el tratamiento del paciente en su domicilio con la misma complejidad, intensidad y duración que en el hospital. Se basa en ofrecer un trato personalizado mediante el traslado de un médico y/o una enfermera especializada al domicilio del paciente donde, además, se puede disponer de distinto material médico. El hospital a domicilio pretende realizar dos funciones que son complementarias: por un lado, reducir o incluso sustituir la estancia hospitalaria cuando el paciente es trasladado tempranamente a su domicilio; por otro, prevenir nuevos ingresos al diagnosticar y tratar episodios directamente en el domicilio.

concentrador-con-mujer-usandoloComo leíamos hace unos días en el blog “Bajo la Lupa Azul”, los inicios de este tipo de asistencia hospitalaria en el mundo se remontan al año 1947 en Estados Unidos, cuando el Dr. Ephraim Bluestone, en el Montefiore Hospital del Bronx de New York, pone en marcha la primera unidad de “Home Health Care”, como una extensión del propio hospital hacia el domicilio del paciente, con el objetivo de descongestionar las salas hospitalarias y brindar a los pacientes un ambiente más humano y favorable para su recuperación. En Canadá, en 1960, comenzaron a funcionar unidades de HD para pacientes dados de alta tempranamente tras una intervención quirúrgica y en 1987 algunos hospitales de Montreal empezaron a administrar antibióticos en domicilio vía parenteral. En Europa, en 1951 el Dr. Siguier establece la primera Unidad de “L’ hospitalisation à Domicile” francesa en el Hospital Tenon de París. En el Reino Unido comenzó en 1965 , en Alemania y Suecia durante la década de 1970 y en Italia a principios de la década de 1980.

La opción por la hosplogoitalización en el propio domicilio va en aumento también en nuestro país. En España se creó la primera en 1981 y en la actualidad existen más de 100. La Sociedad Española de Hospitalización a Domicilio (SEHAD) trabaja en la promoción de terapias, técnicas y cuidados de Hospitalización a Domicilio, en la investigación científica en esta materia y en la colaboración con las administraciones públicas en este campo.

No se trata tan solo de fórmulas de aligeramiento del servicio de urgencias, o de plantas como geriatría, con un coste diario muy alto de cama de hospital. Se trata sobre todo del deseo de muchas personas de continuar en el calor del hogar durante las etapas de convalecencia. Y de la comprensión del “paciente” como ante todo, “persona”. En un jubilar esto es posible. El desarrollo médico y tecnológico lo permite. Y los profesionales confirman que también ello tiene valor terapéutico. Tal y como explica David Rudilla, psicólogo de la Unidad de Hospitalización Domicliaria (UHD) del Hospital General de Valencia:“El domicilio es un espacio único y personal que fomenta la intimidad y la preservación de la autonomía del paciente, y ellos expresan que esta opción es la mejor decisión de cara a continuar con sus tratamientos”.

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