El arte de envejecer

Ayer se clausuró el Ateneo Geronotológico de Madrid, que tuvo lugar los pasados 12 y 13 de marzo. Organizado por el grupo de comunicación Entremayores, bajo el lema “Respuestas sociales, riesgos e innovación”, analizó los principales retos de la atención sociosanitaria, la actividad profesional, la planificación de los servicios, la innovación tecnológica, la mejora de la calidad de vida de las personas mayores y la investigación en el ámbito gerontológico. Las reflexiones acerca del resto de debates las haremos próximamente en otro artículo.

Autorretrato de Tiziano, hacia 1573-76Entre ponencias dedicadas a reflexionar sobre cuestiones tan vitales y preocupantes como la situación actual de los servicios sociales, la dependencia y la atención sociosanitaria, encontramos esta aparentemente insignificante charla, de escasa afluencia de público,  “La vejez y el arte”. Dos expertos, uno en estética y arte, el doctor en Filosofía Luis Peñalver; el otro, José Luis Jordana, presidente de la Confederación Española de Aulas de Tercera Edad y autor de Demayores.com. Ambos consideran que “el arte y la cultura son fuentes de salud y fuentes de bienestar” (la expresión es del moderador, el periodista de potente voz Primitivo Rojas).

Autorretrato de Picasso de 1972Peñalver impartió una clase magistral (magistral en verdad) centrada en los autorretratos de pintores, desde Tiziano hasta Picasso. Todos ellos muestran una representación de sí mismos de enorme interés. Acostumbrados como estamos en nuestro tiempo a enmascarar la edad, pintores como Tiziano, Rembrandt y Goya se muestran una “voluntad de franqueza” a la que no estamos hoy acostumbrados. Se describen a sí mismos con las muescas de su edad, las marcas físicas, la mirada profunda de la experiencia… Otros como Monar, Munch, Bacon o Mattisse enseñan un “mal envejecer, mirando hacia la muerte”. Picasso también, en ese impresionante dibujo realizado a los 91 años.

Aún aprendo, de Goya. 1826Tras esta exposición y sin solución de continuidad, José Luis Jordana destacó otro aspecto de la cultura y el arte relacionado con los mayores: una opción para hacer “frente a los inmovilismos”, una forma de seguir aprendiendo, de desarrollar ese “potencial humano de los mayores que está infrautilizado”: el programa Voluntarios Culturales Mayores, que desde hace veinte años lleva a miles de personas de 50 años o más a enseñar museos (hoy ya son 130), catedrales, palacios, iglesias… en toda España.

Se comienza a envejecer, dice Jordana, cuando se deja de mover / aprender / amar / salir de casa / reir… “Aún aprendo” dibujó para sus nietos Goya a los 81 años de edad.

No hace falta que la sociedad ayude a los mayores, como dijo ayer Jordana. Hace falta que los mayores ayuden a la sociedad. Mirar el arte como esa fuente de bienestar, ayudar a mirar el arte como una mejor forma de envejecer. Dos propuestas, desde el Ateneo Gerontológico, ante los retos que nos plantea el futuro de los mayores.

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