El ahorro de la dependencia en cada comunidad

Sobre el artículo-entrevista de Carmen Morán (El País 18.03.2012) a César Antón (Director de IMSERSO)

El pasado día 14 asistí a la presentación que la fundación Edad y Vida hizo de su estudio “Modelo de acreditación de servicios de atención a personas mayores en situación de dependencia

Era el primer acto oficial de nuevo Director General de IMSERSO, César Antón. Parte de su discurso efectivamente versó sobre el tema que refleja el titular de prensa que hoy aparece en El País: “No se atiende igual a gente con la misma dependencia”, pues es “el objetivo del Gobierno que, a igual grado de dependencia, dos personas reciban el mismo servicio en cualquier lugar de España”

Coordinación entre comunidades, unificación de criterios para el copago del usuario, indicadores comunes para determinar lo que cuesta la dependencia en cada comunidad y primar la prestación de servicios dice ser los ejes de su política.

Cualquiera que trabaje en diferentes comunidades autónomas entiende la necesidad de coordinación y unificación de normativas.

Cesar Antón, en aquel discurso puso énfasis en otro concepto, y ese énfasis me llamó la atención. Básicamente vino a decir que los servicios de atención a mayores habrán de ser SOCIO-SANITARIOS, o no podremos afrontar las necesidades asistenciales futuras.

El término socio-sanitario, que de tan usado puede que parezca vacío de significado, tiene enorme relevancia en la actualidad. Todos los días aparecen reflexiones que hablan de encontrar “un nuevo modelo”, desde la administración y desde cualquier otro interlocutor del sector.

Yo entiendo esta reflexión como la imperiosa necesidad de atender a los mayores desde una óptica social y sanitaria coordinando ambas prestaciones, pues de lo contrario quebrará económicamente el sistema sanitario.

Por tanto en vez de preguntarnos lo que cuesta la dependencia, que parece que es un gasto “añadido”, y casi superfluo, podríamos formular la pregunta al revés. La pregunta sería cuánto podemos ahorrar si las personas mayores no se ven obligadas a usar un sistema de atención sanitaria diseñado para curar enfermos (los mayores no son enfermos). Cuánto podemos ahorrar si a las personas mayores se les atiende desde el diseño gerontológico en sus domicilios, incidiendo en la prevención, y facilitando un envejecimiento satisfactorio y una muerte digna rodeado de los suyos, en el seno de su comunidad, (recomendación OCDE) en vez de en un hospital.

Asociación Jubilares es una parte importante de la respuesta, ya que asesora a los usuarios que comprueban que han de cambiar de vivienda, porque en su domicilio habitual no pueden tener un envejecimiento activo y saludable ni pueden ser atendidos hasta cualquier grado de dependencia. Si la administración reconoce que este modelo de vivienda colectiva – el Jubilar-, es el mejor entorno (por eficaz y por saludable) para prestar asistencia gerontológica a domicilio, apoyará el modelo pues puede significar la supervivencia del sistema sanitario, hoy debilitado por atender necesidades que no son las propias.

El modelo de Jubilares puede extenderse rápidamente –son los usuarios sus promotores- si la administración garantiza reconocerlos como una pieza eficaz, incluso indispensable, para el modelo socio-sanitario. No más un modelo donde lo social y lo sanitario son compartimentos estancos.

miguel ángel mira

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