Categoría: Ejemplos internacionales

Aquí el “Manual de Senior Cohousing”. ¡Gracias!

Hoy lunes 13 de julio, a las 18,00h finaliza la campaña de crowdfunding (financiación colectiva) de uno de nuestros proyectos colaborativos en que hemos destinado mcuho esfuerzo e ilusión en los últimos tiempos: la traducción y edición en español del libro más influyente sobre este modelo residencial (y estilo de vida en comunidad):  el Manual de Senior Cohousing de Charles Durrett. Este arquitecto americano fue quien recogió la experiencia danesa y logró reformular los principios y plasmar el método que garantiza el éxito de un concepto que bautizó como “cohousing”. Desde entonces, con uno u otro nombre, se han constituido cientos de comunidades  en todo el mundo. Traducir el libro al español, en palabras de su autor, era “una deuda pendiente”.

Gracias, especialmente a entidades como Fundación Pilares, Matia Fundazioa, Sostre Cívic, Serpentina Senior, Living Cohousing, Cohousing Verde, Lledó, AV Creation…, y otras más de sesenta personas u organizaciones,  el proyecto sí saldrá a la luz en septiembre. La traducción y maquetación está siendo realizada por voluntarios de Jubilares, y la edición corre a cargo de Dykinson.

Agradecemos el esfuerzo a todas las personas que habéis participado en ello (¡y las que lo haréis, que aún estáis a tiempo!). Nos iremos poniendo en contacto con vosotras para haceros entrega de las recompensas: libros, marcapáginas, workshop con Charles Durrett…

Aquí el proyecto: vkm.is/manualseniorcohousing

Manual Senior Cohousing - Jubilares

¡Estamos trabajando ya la maquetación de las 400 páginas del libro!

La presentación del libro se realizará el 24 de septiembre en la sede del CEAPAT, de IMSERSO. En una completa jornada sobre Senior Cohousing que contará con la presencia del mismo Charles Durrett, podremos conocer cómo los principios de la Autonomía personal y la Participación se emplean de forma efectiva para la generación de alternativas residenciales como el “cohousing” para personas mayores y otros colectivos vulnerables, coherente con el paradigma de Atención Integral y Centrada en la Persona. La jornada servirá para  presentar, frente a un enfoque de modelo arquitectónico residencial, una visión del cohousing como proyecto integral que genera un estilo de vida autónomo y de inclusión en la comunidad, a partir de un inusual trabajo de participación directa de las personas implicadas en todo momento.

Seguiremos informando de esto y mucho más.

¡Feliz verano!

Ejemplos Internacionales (XIV): cohousing y discapacidad intelectual

Comenzamos el post recordando, como hemos hecho ya en otras ocasiones, ese artículo 9 de la Convención de la ONU sobre los derechos de las personas con discapacidad, que insta a que éstas “puedan vivir de forma independiente y participar en todos los aspectos de la vida (…)”. El modelo cohousing, que garantiza tanto vida privada, comunitaria y vida pública, es una vía para esas familias que desean una igualdad de oportunidades, autonomía  e inclusión social para sus hijos e hijas con síndrome de Down, autismo o algún otro tipo de discapacidad intelectual. Pocas iniciativas existen aún, pero sí alguna. Creemos que se puede aprender mucho de ellas:

Villaggio Godega (Italia). El proyecto Cohousing 4Autism

Según la Fundación promotora del proyecto, Fundazione Oltre il Labirinto Onlus4Autism Cohousing es “la mejor manera de garantizar la seguridad y el bienestar de los adultos con autismo”, porque viven y trabajan en un área estructurada y adecuada, y participan en la vida de la comunidad en plena inclusión: en su barrio, comarca…

Oltre il labirinto onlus“Los adultos con autismo tendrán la privacidad de su propio hogar y la seguridad proporcionada por el cohousing y por la proximidad de las familias y el personal y voluntarios de la comunidad que los rodea”.

En el diseño del proyecto sus promotores han pensado alejar instalaciones residenciales, laborales y de ocio lo suficiente como para alentarles a trasladarse de un lugar a otro y evitar precisamente la formación de un gueto. Para ello se involucra toda la comunidad, mediante actividades de trabajo territoriales donde se encuentran familias, niños, trabajadores y voluntarios. La idea es crear una especie de “pueblo extendido”, en línea con el concepto de cohousing. La principal innovación de este proyecto, único en Europa, es esa doble participación de familias y comunidad entera.

Se eligió el modelo “granja” para lograr más posibilidades de éxito que en un contexto urbano, en términos de durabilidad y diseño, seguridad y tranquilidad. Se logrará mayor nivel de autoestima en la ejecución de obras agrícolas o rurales, mayor integración de relaciones sociales y de trabajo con otras personas, más sostenibilidad económica, mejor aprovechamientod de la “cadena de valor” social, con reducidos costes sociales. En la actualidad se están construyendo aún instalaciones y edificios del complejo. Aquí dejamos una pequeña muestra del ambiente de colaboración y amistad que ya es una realidad:

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Breda (Holanda). Fundacion 2×7 y discapacidad intelectual

Hace unos días (gracias al blog La Ciudad Viva, y su post sobre Iniciativas Bottom-up en Holanda), conocimos de otra solución residencial con apoyo comunitario, para personas con discapacidad: la desarrollada por la Fundación 2×7 en Breda, Holanda. Se trata de un complejo autopromovido por 14 parejas que tenían algún hijo o hija con discapacidad intelectual. La Fundación se creó para el desarrollo de viviendas asequibles, que debían servir a familias de clase media, y que querían ofrecer una vida lo más independiente posible para sus hijos. Para ello se construyeron 14 viviendas de uso privativo, con zonas comunes en planta baja donde desarrollar actividades de socialización e inclusión social.

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Según los principios que se enuncian en la web de 2×7, el apoyo profesional se ofrece solo a partir de donde no llega la propia capacidad personal: cocinar, limpieza o vestirse pueden ser algunas de las actividades que requieren ayuda. Los profesionales estimulan el encuentro entre residentes, para evitar el aislamiento, y trabajan de forma personalizada con cada uno de ellos. La empresa Prisma finalmente está llevando a cabo esta labor de atención, con la contratación de asistentes personales para cada residente, elegidos con el acuerdo conjunto de empresa y padres.

Para el desarrollo de la idea fue clave la visión de Remert Honig, uno de los padres implicados y al tiempo contribuidor principal en lo económico. El coste del edificio (unos 270.000 € por vivienda) se ha ido sufragando principalmente mediante donaciones privadas y el esfuerzo de los miembros de la Fundación sin ánimo de lucro.

A diferencia de muchas otras iniciativas de viviendas asistidas para personas con discapacidad, la novedad fue la búsqueda de la absoluta privacidad de cada uno de los residentes (con viviendas completas), y la implicación personal de madres y padres en el desarrollo de los cuidados y la vida de los chavales.

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Así, desde septiembre de 2007, cada residente vive alquilado en la vivienda completa de 51m2 (un dormitorio, baño, cocina, estar y trastero) y además contrata los servicios de la empresa comentada. Las zonas comunes incluyen habitaciones de invitados, salones de recreo (billar y futbolín), de estar (TV, juego, comida…), sala de lavado, estar para supervisores, y dos cocinas, para hacer la comida con ayuda profesional si es preciso.

El modelo nos parece interesante puesto que aunque no se trate propiamente de un cohousing, sí asume los mismos principios de autonomía, soporte comunitario, atención centrada en la persona, autopromoción y autogestión (en este caso por parte de las familias)…

Alternativas de viviendas. Escuela de Bienestar

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Gonzalo Berzosa, director de la Escuela de Bienestar, en una de las sesiones de formación

La Escuela de Bienestar de la Fundación Mapfre trabaja en la difusión de una idea clave, que suscribimos: Las personas con discapacidad son ciudadanos titulares de derechos, participativos y responsables, que asumen la dirección total y completa de su vida personal y social. Asimismo realiza una labor educativa y de apoyo a las familias, desde iniciativas como la creación de Contenidos Formativos, que plantean conocimientos sobre temas relacionados con la discapacidad intelectual y añaden ejercicios, reflexiones y actividades para saber actuar en la vida cotidiana generando una comunicación positiva, un clima emocional cálido,  que posibilite autonomía y vida independiente en las personas con discapacidad intelectual.

La Asociación Jubilares ha tenido el honor de participar en el desarrollo de uno de los capítulos,  “Alternativas de viviendas”, cuyo enlace dejamos aquí. El objetivo de los nuevos modelos residenciales, los de la llamada “5ª generación”, de “desinstitucionalización” con vistas a un nuevo modelo con “apoyos basados en la comunidad” habrá un día de llegar. Entonces será imprescindible la implicación de la administración y del conjunto de la sociedad, como colectivo de personas todas corresponsables de las demás. Mientras, seguiremos desarrollando proyectos de pequeñas comunidades tipo cohousing (jubilar), donde personas o colectivos vulnerables puedan vivir de forma autónoma y verdaderamente incluidas en una comunidad más amplia, alejadas de la institucionalización o el gueto.

Ejemplos Internacionales (XIII): WindSong. Cohousing es “co-diseño”

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El éxito de un interesante proceso de diseño participativo: este agradable atrio…

WindSong Cohousing cumplirá el año que viene sus dos décadas de vida. Se trata de una comunidad intencional de tipo intergeneracional, construida en el distrito de Langley, en British Columbia, Canadá. Contiene 34 unidades residenciales y zonas comunes para el desarrollo de actividades comunales.

La parcela medía más de 20.000m2. Era la última porción de un típico suburbio residencial construido en los 70-80, proveniente de una enorme granja que tras un siglo de vida hubo de subdividirse. Abajo vemos cómo son los alrededores de Windsong: el modelo residencial es principalmente el de vivienda aislada, rodeada de zona verde de uso privado. Los futuros habitantes de WindSong decidieron, sin embargo, acercarse entre sí y compartir entre otras cosas, entre ellas, ese gran espacio al aire libre que el resto de habitantes del suburbio apenas usan:

Windsong-emplazamiento

El proceso de diseño, según los arquitectos que desarrollaron este trabajo, se divide en tres fases. Son las que forman parte del llamado “taller 2. Diseño participativo”. En la primera fase se establece la implantación en el lugar (a la que nos referiremos en este artículo), la segunda implica el diseño de la casa común, y finalmente en una tercera sesión se diseñan las propias viviendas. Dos condiciones son imprescindibles para que el proceso de diseño participativo sea fructífero: las decisiones, consensuadas, han de mantenerse. Es necesario “ir cerrrando” temas. Por eso el orden en la toma de decisiones es clave. Por eso es imprescindible un método.

Implantación

El grupo decide, con la ayuda del equipo de arquitectura (que advierte o aconseja sobre temas técnicos) acerca de cada uno de los condicionantes de proyecto. Algunos son impuestos desde fuera (como por ejemplo, la obligación inicial de construir tan solo 1/3 de la parcela), otras son decididas por la comunidad:

  • ¿Todos con la misma orientación?
  • ¿O preferimos una relación de equidad con la casa común?
  • ¿Cuántas y dónde situamos las plazas de aparcamiento? ¿Qué relación con el espacio de bienvenida, con la casa común, con las viviendas de uso privativo…?

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windsong preliminar nueva línea

Diseño preliminar, al que hemos superpuesto el límite definitivo de la zona verde. Planos obtenidos en Hanson, C. “The Cohousing Handbook. Buliding a place for community”

El esquema de implantación inicialmente aprobado fue el de una calle con dos hileras de viviendas, adosadas en grupos de tres y cuatro de ellas para abaratar la edificación. La hilera giraba hacia la calle de acceso principal, de forma que permitía hacer sitio al parking, en una situación cercana a la casa común, dejando una pequeña plaza en el centro del complejo. Un esquema que tuvo que verse finalmente desechado puesto que el Ministerio de Medio Ambiente impuso una inesperada condición: la línea que delimitaba la zona verde habría de dejar tan solo 1/4 de la parcela para edificar en ella. En el dibujo lateral hemos superpuesto esta condición al diseño supuestamente definitivo…

El trabajo en equipo continuó y, salvando las principales decisiones que ya se habían ido completando anteriormente, se hubo de hacer frente a nuevos retos. El sobrecoste de enterrar el garaje (medio millón de dólares) se tuvo que hacer frente, por ejemplo, dejando las habitaciones de invitados sin acabar.

La calle central se sustituyó por un espacio más apretado, cubierto por una cristalera. El resultado es el de este impresionante atrio, el primer techo de cristal en una comunidad tipo cohousing en Norteamérica. Posteriormente se ha convertido en referente arquitectónico para zonas como esta con clima frío y húmedo. La calle es luminosa y confortable, lugar privilegiado para la estancia y juego de niños.

Casa común

Windsong cohousing

Los elementos vegetales, el colorido de las paredes recientemente pintadas y la luz son los elementos que llenan de vida el atrio de WindSong

Segundo punto de los talleres de diseño. En este caso hay una calle cubierta que conforma una especial “casa común”. No obstante, se añadieron en un edificio central las imprescindibles áreas interiores de uso comunal para cohousing, y alguna más:

  • Cocina común, con posibilidad de cocinar más de uno a la vez
  • Comedor – sala de reuniones (con capacidad para el 60-70% de los habitantes + invitados)
  • Juego de niños, conectado visualmente (no acústicamente) con la zona anterior
  • Pequeñas salitas de trabajo o estancia
  • Otras, como taller de dibujo, habitación de invitados, etc.

La ubicación de estos espacios en relación con el conjunto no tenía mucha duda: la posición había de ser central, y además procurar que el paso hacia el exterior se realizara por ese área (para siempre favorecer la vida comunitaria). Este condicionante, como vimos arriba, fue clave para la solución formal del conjunto.

Viviendas

La última fase en el co-diseño es el que aborda la vivienda privada. Es conveniente consensuar ciertos límites y dejar que el equipo de arquitectura encaje las soluciones con un número limitado de posibilidades. La estandarización es, evidentemente, la mejor fórmula para lograr un diseño eficiente. Al mismo tiempo se debe evitar cualquier efecto de monotonía (especialmente importante es esto para los jubilares, o senior cohousing). Se trata de emplear recursos arquitectónicos que conocen los técnicos y han de avalar todos los miembros del grupo. Las ideas se ponen en común, como se hizo en WindSong, se valora económicamente la unidad (y con ella, la participación en la financiación del proyecto) y se terminan de decidir los detalles.

El trabajo de co-diseño por parte del grupo requiere de una entrega generosa y desperjuiciada por parte de todos sus integrantes. Las decisiones las toma el grupo. Se cierran objetivos de forma secuencial. El técnico facilitador (en este caso, era el arquitecto Charles Durret) ayuda a plantear preguntas, allana los problemas técnicos que podrían bloquear el proceso de diseño, modera la discusión, aporta información adicional para que todos puedan enfrentarse a los condicionantes y llegar a donde querían ellos.

En la asociación Jubilares heredamos el conocimiento acumulado en décadas de estas personas facilitadoras, y seguimos sumando con cada grupo que comienza a trabajar en uno de estos proyectos. Proponemos un método de participación, creamos red, acompañamos… Co-diseñar es sencillo si tenemos un objetivo, un método y lo hacemos entre amigos.

Ejemplo Internacional (XII): “Retrofit Cohousing”. Partir de lo existente

Mariposa Grove

El concepto del “retrofit cohousing” es tan sencillo como este: un grupo de viviendas ya existente se organiza para derribar cercas, compartir los espacios intersticiales para crear una nueva “comunidad intencional” (cohousing). Quizá requiera construir algún edificio nuevo, o tan solo rehabilitar lo existente (una nave industrial, una granja o, como veremos a continuación, una manzana de un suburbio residencial). La formulación es sencilla, pero comprendemos que no tanto su implementación: implica el acuerdo previo entre propietarios. ¿Es eso posible?

Pues bien, cinco familias de Oakland (California) sí se pusieron de acuerdo en 1999, para crear la comunidad  de Temescal Creek, donde hoy viven ya 30 personas en 11 unidades familiares.

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Comunidad Temescal Creek. Foto: Andrea Kissack

Bastaron las cinco viviendas para hacer germinar una pequeña comunidad que, tras construir una casa común (cocina, comedor, baño, lavandería) incorporó otras cuatro construcciones.

Se organizan en dos comisiones, aunque la mayoría de las decisiones se toman por todo el grupo (con un mínimo del 80% de los votos). Hay dos alquilados. En su dinámica habitual, tienen encuentros todos los meses y cenas juntos dos veces por semana.

Entre sus espacios comunes cuentan con pista de baloncesto, espacio para cría de gallinas y conejos, o columpios para los 6 niños.

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No es el único caso. En la misma ciudad, Mariposa Grove Cohousing está formado por 6 viviendas, una casa común y otra que se alquila para vivienda, oficina y zona común. Como equipo humano, se gobierna mediante fórmulas de consenso (salvo un voto) y al tiempo forma parte de una asociación más amplia (gobernada con mayorías de 2/3). Creen en la permacultura como una forma de vida sostenible y así han diseñado su pequeño huerto y granja de gallinas, reciclan las aguas grises y fabrican el compost para sus plantas.

Se autodefine como una comunidad intencional, un “asentamiento urbano que apoya la sostenibilidad, el activismo en justicia social, la creatividad y las artes”. Han creado, según sus propias palabras, un “espacio físico y social donde compartimos recuros y responsabilidades, crecemos juntos y servimos de soporte mutuo para lograr nuestros sueños personales al tiempo que proveemos de un modelo para la comunidad más amplia de la que formamos parte”.

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Mariposa grove puzzlesSus palabras son un buen resumen de los principios por los que trabajamos en la asociación Jubilares. Garantizar la intimidad en el espacio privado, integrado en una comunidad dentro de una comunidad más amplia es clave para el desarrollo infantil, la vida adulta y un verdadero envejecimiento activo.

El llamado “retrofit cohousing” es una excelente forma de rehabilitar espacios suburbiales diseñados, como se ha hecho en las últimas décadas en nuestro país, con objetivos casi exclusivamente especulativos. En el libro coordinado por Zaida Muxí “Postsuburbia” se proponían soluciones descritas muy gráficamente:

Promoción de vivienda cooperativa y cohousing. Ilustración de Hernan Lleida Ruiz para "Postsuburbia" (2013, Ed. Comanegra)

Promoción de vivienda cooperativa y cohousing. Ilustración de Hernan Lleida Ruiz para “Postsuburbia” (2013, Ed. Comanegra)

¿Es posible poner de acuerdo a propietarios de vivienda para compartir sus propios espacios interticiales? ¿Se puede adquirir entre varias familias un conjunto residencial ya existente? Nosotros creemos que sí, sabemos que es posible porque otros lo han hecho, y porque conocemos y queremos compartir esas herramientas necesarias, de gestión y diseño participativo, para lograr ese sueño (el de cada persona, no impuesto desde fuera), viviendo incluida en una comunidad.

Una realidad internacional

Desde nuestro entorno a menudo hablar de Senior Cohousing, o de Cohousing en general produce un efecto de utopía, de idea bonita pero irrealizable. Sin embargo estamos hablando de algo mucho más sencillo, ensayado y comprobado durante décadas.

Cartel en francés del día internacional de la vida en comunidadComo ya adelantamos en nuestra entrada acerca de la asociación holandesa LVGO, el próximo sábado 17 de mayo se celebra el “día internacional de la vida en comunidad” (enlace en holandés). Organizado anualmente por la Federación Nacional de Cohousing Holandesa (FGW),  este año tiene como tema central la ecología. La FGW abarca una variedad de comunidades, desde lo que aquí conocemos como ecoaldeas hasta cohousing urbanos, senior cohousing y “casas de cocina central”, para sumar más de 700 comunidades sólo en Holanda.

Un total de 121 comunidades celebrarán una jornada de puertas abiertas con el objetivo principal de estrechar relaciones con su entorno social. Como ya hemos mencionado repetidamente, un cohousing no es un lugar cerrado ni endogámico, sino que se enriquece con la interacción con el barrio y la población en la que se sitúa. Esta jornada es para ellos una oportunidad para darse a conocer, mostrar su funcionamiento y encontrar oportunidades de interés mutuo (posibles actividades a realizar, acuerdos de colaboración con todo tipo de entidades, potenciales interesados en incorporarse a las comunidades, etc).

Mapa comunidades BeneluxLa mayoría de las comunidades participantes son de Holanda (67) a las que se suman las belgas (43) a través de las asociaciones Samenhuizen y Habitat Groupé Valonia  y, como novedad de esta edición, las francesas (11) a trvés de Habitat Groupé Francia. Se pueden localizar todas ellas en este mapa.

En los modelos de vida comunitarios siempre se produce un efecto de aumento de capacidades: acordando medidas en conjunto entre los vecinos el potencial de actuación individual se amplifica, teniendo acceso a una mayor variedad de actividades y de mayor calado que las que podría acometer cada uno por separado. El aspecto de la ecología no es una excepción: medidas como huertos comunitarios en el jardín o la cubierta común, implementación de instalaciones de energías renovables o estrategias como los coches compartidos, programas de reciclaje o ahorro energético resultan mucho más sencillas, accesibles y eficaces cuando se abordan en conjunto.

Aprovechemos la celebración de este día para asomarnos y comprobar que no estamos hablando de “ideas bonitas”, sino de realidades sensatas y fáciles de realizar, si sabemos aprovechar todo el conocimiento acumulado.

 

Ejemplo Internacional (XI): la asociación holandesa LVGO

Traemos como ejemplo internacional en este caso a la Asociación LVGO, homóloga de Jubilares en Holanda y uno de nuestros grandes referentes. Tras el acrónimo LVGO se esconde un impronunciable “Landelijke Vereniging Gemeenschappelijk wonen van Ouderen”, algo así como la asociación nacional de comunidades de personas mayores (“Senior cohousing”). Se trata de la organización que se creó hace ya 30 años para la creación de iniciativas de cohousing destinadas a personas de más de 50 años. Cuenta con aproximadamente 200 cooperativas asociadas, de las cerca de 230 de mayores que existen en Holanda.

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La actividad que desarrolla consiste básicamente en:

  • Soporte y consejo para los grupos de personas que están tomando en consideración o planean vivir en una comunidad, así como a aquellas que de hecho ya viven en una comunidad residencial existente de personas mayores
  • Difusion de este modelo de vida. Sirve de potente altavoz de este modelo residencial, ante el público, las administraciones y el entorno inmobiliario en general
  • Promoción y participación en investigaciones, estudios y publicaciones acerca de la vida en comunidad para personas mayores. Tratan de crear un banco de conocimiento sobre el modelo de vida comunitaria. Por ejemplo, en 2008 se encargó un estudio sobre el nivel y la calidad de los cuidados mutuos que se realizan, de forma natural, en estas Comunidades
  • Desarrollo de una red de contactos con todas las organizaciones y empresas comprometidas con las “Comunidades con Intención”
  • Mantenimiento de la web como herramienta para llevar a cabo los objetivos y como medio de comunicación en nuestra sociedad. En ella las personas pueden encontrar una Comunidad y donde las Comunidades pueden anunciar la necesidad de nuevos miembros
  • Establecimiento y mantenimiento de una estructura organizativa, financiera para lograr los objetivos comentados

También organizan eventos, siendo muy importante el anual “día de la vida en comunidad”, que se celebra desde 2009, con la participación de la mayoría de los asociados, que abren sus puertas a los visitantes. El objetivo de esta fiesta es hacer que la vida en comunidad se conozca y entienda mejor, y algunas comunidades aprovechan la ocasión para encontrar nuevos miembros.

La LVGO está federada en la FGW (Federación Nacional de Cohousing) con la LVCW (Asociación Nacional de Co-housing). El término Co-housing es de reciente cuño, pero se emplea ya internacionalmente, también en Holanda. No obstante los holandeses, pioneros en la materia, aún las llaman en inglés “comunidades con Intención” (Intentional Communities), término muy definitorio de su espíritu.

foto44A principios de los 70 renace el cohousing en Holanda y Dinamarca. La necesidad de Senior-cohousing (es decir, de cohousing para mayores) surgió más tarde, en los años 80, como consecuencia de la demanda de los mayores de 50 años de vivir en comunidades más adaptadas para ellos, pues en las que vivían iban perdiendo peso en las decisiones y sentían que no se atendían sus necesidades, distintas de las personas más jóvenes con las que convivían.

Los senior cohousing en Holanda gozan de creciente apoyo de las administraciones locales, pues se confía en que ayuden a reducir el coste de los ayuntamientos en servicios socio-sanitarios.

La mayoría de los senior cohousing son iniciados por los usuarios (muy pocos se hacen por iniciativa de promotores o de la administración) y la Asociación LVGO es quien ha asesorado a la mayoría, desde su fundación en 1984.

 

Ejemplo internacional (X) en Dinamarca: Lyngvang

Hace unos días ilustrábamos la alternativa a la institucionalización de las personas mayores con una fotografía de una reunión de amigos alrededor de una barbacoa. Hoy viajamos a Dinamarca a conocer dónde viven esas personas:

A 13 km de Copenhague, conectada con ella por tren, se encuentra Kongens Lyngby, una ciudad de 10.000 habitantes donde muchos daneses tienen su segunda residencia. Allí hace pocos años se construyó el “Lyngvang Seniorbofællesskab” (diríamos en inglés “Lyngvang senior cohousing”): una comunidad con sentido, realizada como cooperativa en régimen de cesión de uso, modelo ya clásico danés para una vida independiente  en la ¿tercera? edad.

LyngvangSus promotores han decidido como primera norma para unirse a su grupo tener más de 50 años. ¿Una condición excluyente? Ya lo hemos comentado en otras ocasiones, si el número de viviendas no es muy grande esto no tiene por qué convertirse en “gueto” (la experiencia internacional aconseja una horquilla entre 15 y 30 viviendas). Con estos modelos no se pretende la “integración” de las personas mayores en la sociedad, sino una verdadera “inclusión”. Y la elección de compañeros de la misma edad (en todo caso “más de 50” da muchas edades posibles…) es respetable, puesto que el objetivo es crear entornos donde las personas se encuentren a gusto con quien ellas decidan. También se pretende garantizar la continuidad de la actividad que desean desarrollar allí como comunidad. Eso sí, la opción ha de ir acompañada con una buena elección del lugar, que permita la interrelación con un entorno social más amplio. Y este es el caso.

Visto desde el aire, el complejo de 20 viviendas tiene una estructura que explica muy bien el modelo arquitectónico de “senior cohousing”. Ya hemos visto que pueden construirse como bloques de viviendas, rehabilitando espacios, en manzanas cerradas, con jardín más o menos amplio… En este caso la arquitectura explica bien la relación de los apartamentos (mundo privado) con la casa común (espacio de encuentro y relación con otros). Los espacios de estancia privativos “miran” hacia las zonas comunes. Si es posible, esta situación es importante porque anima a la vida comunitaria, clave en el proceso de envejecimiento. En todo caso, la decisión de “participar u organizar eventos [comunitarios] vendrá de la propia decisión o aptitud personal”.

Suele ser también habitual disponer de un espacio exterior propio de uso privado. La distribución más frecuente sitúa la entrada a cada vivienda desde el jardín común, a través del comedor-cocina, para avanzar en privacidad hacia los dormitorios y situar el espacio exterior privado al fondo, con la máxima intimidad. En este caso encontramos variantes: el bloque de 12 viviendas sitúa el espacio exterior privado hacia el jardín interior, y tanto a él como a las restantes viviendas se accede desde el exterior.

La zona común es sencilla: un gran salón multiusos (47m2) , un espacio de almacenaje, dos habitaciones de invitados, una cocina común y servicios. Una vez al mes se reúnen para hacer una comida comunal. Y es frecuente que por las noches organicen conciertos, conferencias, etc.

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El diseño es totalmente adaptado a personas con discapacidad. La gestión del complejo la ha realizado la Fundación OK.

Ejemplo internacional (IX): Oakcreek. “Diseñamos nuestros propios sueños”

La Comunidad Oakcreek, en Stillwater, Oklahoma, es un nuevo ejemplo de lo que en EEUU llaman “senior cohousing”, análogo a lo que nosotros llamamos “jubilar“; se desarrolló en poco más de 3 años y abrió sus puertas a finales de 2012. En este ejemplo queremos centrarnos en el proceso participativo de diseño, principal clave del desarrollo de iniciativas de tipo “cohousing”. Puesto que las decisiones son de la comunidad, el resto de agentes intervinientes (consultores, arquitectos…) no solo han de ser capaces de delegar en parte del proceso sino además lograr plasmar las intenciones de las personas que han de vivir allí. Para ello existen métodos, talleres de trabajo en los que los futuros residentes logran descubrir y explicarse a sí mismo sus propios objetivos y donde consensuarlos para que así sean válidos para toda la comunidad. El proyecto lo realizaron “con” (no “por”) los arquitectos McCammant & Durret.

Oakcreek_Group_2014.24144153_stdLas razones para vivir a un sitio como éste nuevamente fueron la necesidad de “continuar viviendo con calidad de vida”, “saludables, activos, (…) contribuyendo en la comunidad inmediata de mi nuevo emplazamiento así como en la comunidad en sentido más amplio”. Un miembro de la comunidad destaca la “independencia” cuya clave para conseguirla es la “interdependencia”. La posibilidad de vivir con quien quieres y como quieres, el apoyo de la comunidad que no solo aleja la soledad sino que permite un mayor desarrollo a nivel personal… lo explican con un grito: “¡Al fin libres!”

Costó 5 millones de dólares construirla. La casa común, que aprovechó un edificio preexistente en la parcela, tiene 325m2 y en ella se encuentran un cuarto de lavandería, habitaciones para invitados, un taller, una sala multimedia, zonas de estar, comedor, cocina, gimnasio y una oficina. Cada miembro de la comunidad posee 1/24 de esta casa común además de su vivienda adosada, con porche hacia las zonas comunes y otro hacia el patio privado. Todo es accesible a personas con discapacidad.

El método (todo proceso participativo siempre tiene un método, no lo olvidemos) comenzó con el taller GIB (Getting it Built), en noviembre de 2009. Allí los arquitectos explicaban el proceso completo. En mayo de 2010 comenzó el trabajo del taller de Planeamiento del Lugar. Fijaron los objetivos en cuanto a las intenciones de vida en comunidad. Ahora se trataba de traducir esos objetivos a componentes o partes del proyecto: “es fascinante ver nuestras propias ideas-sueños-visiones haciéndose realidad”.

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Un grupo de doce personas participó en el taller. Se dividió en dos grupos de 6 y cada uno realizó un proyecto. Luego se reunieron para criticar el proyecto del otro grupo. Seguidamente se rediseñó todo. Comentan: “Por supuesto dedicamos tiempo para comer y hacer compañerismo porque construir comunidad es extremadamente importante para contruir un barrio tipo cohousing”. Salieron a comprobar las decisiones sobre el lugar en la propia parcela, desde diferentes puntos de vista… Al final del cuarto día había ya un plano de emplazamiento.

Un mes más tarde (junio de 2010) se realizó el taller de diseño de las zonas comunes. Se establecieron nuevamente las metas a lograr respecto de las actividades a realizar en la casa común y el programa funcional de este espacio se estableció de forma consensuada desde unas primeras tormentas de ideas y mucho debate. El programa obtenido guió el proceso de diseño final.

Y al siguiente mes (julio de 2010), realizaron el taller de proyecto de las viviendas privadas. En este caso eligieron construir viviendas relativamente grandes, 4 tipos de entre 67 y 110 m2 (el precio, entre 151.000$ y 266.000$).

En octubre de 2012 comenzaron a vivir allí. Viven de forma independiente. Comen juntos 3 o 4 veces a la semana y realizan actividades comunes a diario. Margaret y Sidney lo cuentan así: “estamos emocionados con la buena mezcla de privacidad e interacción social (…) Lo mejor, pensamos, es que ¡esto no es un sueño!”

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Ejemplos Internacionales (VIII): Cohousing intergeneracional Muir Commons

Muir Common collageSituada en Davis, California, esta comunidad celebró recientemente su 20º cumpleaños. Fue el primer ejemplo de cohousing creado en Estados Unidos, al estilo de los daneses. Con la ayuda de McCamant & Durret, la comunidad diseñó de forma participativa sus 26 unidades en torno a una casa común.

El cohousing intergeneracional reproduce la vida de pequeño barrio o aldea de antaño en la que los vecinos ayudaban a hacer la mudanza, a cuidar a los niños del otro, a la jardinería y la limpieza de lo común… Vivir compartiendo “para ser más libre”. Eso lo entiende perfectamente el niño que puede moverse libremente por el complejo desde una edad muy temprana.

Si los ejemplos de “senior cohousing” (sean intergeneracionales o no) se orientan fundamentalmente hacia las personas mayores, los ejemplos de “cohousing” se vuelcan hacia los niños. Así Muir Commons tiene casi tantos niños y niñas como personas adultas (45 frente a 49). La rotación es parte de la vida de cualquier tipo de cohousing, y así después de 22 años de funcionamiento, en Muir Commons permanecen 5 familias de las 26 que lo iniciaron.

A diferencia de los modelos europeos, la administración estadounidense no ayudaba a la financiación de ninguna forma este tipo de iniciativas. Es por ello que para llevarlo a cabo, el grupo aceptó trabajar con un promotor o gestor que ya disponía del lugar para la construcción del complejo. Hasta que se mudaron allí solo tenían que pagar un 3% y una pequeña reserva. Esa ventaja en la financiación compensó algunas carencias del lugar, quizá demasiado pequeño para ellos. Trabajar con un promotor tiene más riesgos. En este caso esa empresa aceptó el proceso participativo de desarrollo del cohousing y asumió las decisiones del grupo (por cierto de forma consensuada), cosa que no es habitual.

Durante el proceso de diseño, los miembros de la comunidad llegaron rápidamente a acuerdos acerca de los conceptos generales (como los descritos anteriormente, o las relaciones espaciales entre funciones diversas: jardín, actividades de la casa común, etc.), más que con las decisiones más específicas de diseño. El programa (dependencias deseadas, su tamaño y relación entre ellas) se consensuó enseguida de forma muy clara, aunque resultaba abstracto sin imágenes arquitectónicas concretas. Se trata del método de diseño que Dorit Fromm llama “holandés”, frente al “danés” donde el equipo de arquitectos va mostrando al grupo más imágenes sobre las que debatir la arquitectura final.

Formalmente se trata de un ejemplo ilustrativo de una serie de principios de diseño válidos también para jubilares o senior cohousing no intergeneracionales:

– Entrada formal de bienvenida desde la casa común

– Entradas informales desde el anillo verde que rodea el complejo

– La casa común da hacia las zonas comunes interiores, donde la mayor parte de las actividades tienen lugar.

– Las fachadas públicas (de la casa común como de las unidades de vivienda) no están dominadas por coches ni zonas de servicio. El parking de visitantes se sitúa junto a la casa común, de esta forma se evita que no residentes tengan que atravesar la comunidad.

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Cada vivienda privada tiene una puerta hacia el espacio común y otra de acceso privado. Además, “siempre puedes cerrar la puerta”. Tanta comunidad como desees, tanta privacidad como desees. Esa es la gran clave del éxito.

Ejemplos Internacionales (VIII): Harbourside en Sooke, Canadá

El ejemplo que presentamos hoy puede ser inspirador a los múltiples grupos o personas que piensan en el cohousing como la oportunidad para la etapa de jubilación (tiempo de júbilo): Harbourside, a diferencia de los otros ejemplos internacionales que vamos mostrando en nuestro blog, es una comunidad que aún no se ha construido en su totalidad.

El método que eligieron los ocho “activos y enérgicos” amigos que constituyen el grupo embrionario se basó en el que más a menudo toman los senior cohousing de todo el mundo, el de Charles Durret, que ha reinterpretado el método Nielsen danés.

Prevén, como se dice en el vídeo, la construcción de treinta apartamentos de uso privativo y unas zonas comunes. La forma de tenencia, como es lógico, varía en cada país, pero el objetivo es siempre el mismo: garantía de privacidad y favorecimiento de la comunidad, así como solidaridad en las decisiones de grupo y búsqueda de continuidad en el uso a lo largo del tiempo. Los métodos participativos comienzan desde el momento en que se lanza la idea y continúan durante la vida en el cohousing.

El proyecto arquitectónico pone el énfasis en el disfrute del entorno natural, de forma que la organización de las viviendas, al contrario que como es habitual, no miran hacia la construcción de uso común sino hacia el paisaje, entendido también como espacio para la comunidad. El terreno era propiedad de uno de ellos. A pesar de ello barajaron otros emplazamientos hasta que finalmente se decantaron por éste. Esto es importante puesto que conocemos casos en que partir de un lugar concreto antes de constituir el grupo fue un pie forzado que dio al traste con la iniciativa. Recordamos el principio fundamental: “primero construimos la comunidad, luego el edificio”.

Para más información sobre su proyecto se puede ver su página web: http://www.harbourside.ca (en inglés)

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Desde hace tiempo imparten, en colaboración con la Royal Roads University, un curso “Envejecer bien en comunidad”, donde resaltan las “oportunidades, retos y dificultadas de envejecer en casa”, también las ventajas que la comunidad ofrece en comparación con otras alternativas.

En estos momentos se encuentran en una fase interesante: la de ampliar el grupo. Se trata de un momento en que los líderes de la iniciativa han de ser suficientemente generosos y abiertos como para transformar la idea inicial en pro de la comunidad. En su web, los 21 miembros del grupo en la actualidad se presentan ellos mismos y sus aspiraciones. Como solemos decir, no están vendiendo un edificio, están ofertando una “vecindad”.

Pero no lo han hecho solos: en Canadá cuentan con (y forman parte de) la “Canadian Senior Cohousing Society”, que aconseja, difunde el modelo y reúne las experiencias de las distintas iniciativas de cohousing del país (en poco tiempo una treintena) . Queremos destacar la labor de nuestra homóloga canadiense porque la asociación Jubilares, cuyos socios serán principalmente las cooperativas de senior cohousing en España centra su actividad principal en el asesoramiento y difusión de esta forma de vida. Si estáis interesados en ello animamos a contactar con nosotros. No estáis solos.