Categoría: Ejemplos internacionales

Ejemplo Internacional (XII): “Retrofit Cohousing”. Partir de lo existente

Mariposa Grove

El concepto del “retrofit cohousing” es tan sencillo como este: un grupo de viviendas ya existente se organiza para derribar cercas, compartir los espacios intersticiales para crear una nueva “comunidad intencional” (cohousing). Quizá requiera construir algún edificio nuevo, o tan solo rehabilitar lo existente (una nave industrial, una granja o, como veremos a continuación, una manzana de un suburbio residencial). La formulación es sencilla, pero comprendemos que no tanto su implementación: implica el acuerdo previo entre propietarios. ¿Es eso posible?

Pues bien, cinco familias de Oakland (California) sí se pusieron de acuerdo en 1999, para crear la comunidad  de Temescal Creek, donde hoy viven ya 30 personas en 11 unidades familiares.

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Comunidad Temescal Creek. Foto: Andrea Kissack

Bastaron las cinco viviendas para hacer germinar una pequeña comunidad que, tras construir una casa común (cocina, comedor, baño, lavandería) incorporó otras cuatro construcciones.

Se organizan en dos comisiones, aunque la mayoría de las decisiones se toman por todo el grupo (con un mínimo del 80% de los votos). Hay dos alquilados. En su dinámica habitual, tienen encuentros todos los meses y cenas juntos dos veces por semana.

Entre sus espacios comunes cuentan con pista de baloncesto, espacio para cría de gallinas y conejos, o columpios para los 6 niños.

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No es el único caso. En la misma ciudad, Mariposa Grove Cohousing está formado por 6 viviendas, una casa común y otra que se alquila para vivienda, oficina y zona común. Como equipo humano, se gobierna mediante fórmulas de consenso (salvo un voto) y al tiempo forma parte de una asociación más amplia (gobernada con mayorías de 2/3). Creen en la permacultura como una forma de vida sostenible y así han diseñado su pequeño huerto y granja de gallinas, reciclan las aguas grises y fabrican el compost para sus plantas.

Se autodefine como una comunidad intencional, un “asentamiento urbano que apoya la sostenibilidad, el activismo en justicia social, la creatividad y las artes”. Han creado, según sus propias palabras, un “espacio físico y social donde compartimos recuros y responsabilidades, crecemos juntos y servimos de soporte mutuo para lograr nuestros sueños personales al tiempo que proveemos de un modelo para la comunidad más amplia de la que formamos parte”.

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Mariposa grove puzzlesSus palabras son un buen resumen de los principios por los que trabajamos en la asociación Jubilares. Garantizar la intimidad en el espacio privado, integrado en una comunidad dentro de una comunidad más amplia es clave para el desarrollo infantil, la vida adulta y un verdadero envejecimiento activo.

El llamado “retrofit cohousing” es una excelente forma de rehabilitar espacios suburbiales diseñados, como se ha hecho en las últimas décadas en nuestro país, con objetivos casi exclusivamente especulativos. En el libro coordinado por Zaida Muxí “Postsuburbia” se proponían soluciones descritas muy gráficamente:

Promoción de vivienda cooperativa y cohousing. Ilustración de Hernan Lleida Ruiz para "Postsuburbia" (2013, Ed. Comanegra)

Promoción de vivienda cooperativa y cohousing. Ilustración de Hernan Lleida Ruiz para “Postsuburbia” (2013, Ed. Comanegra)

¿Es posible poner de acuerdo a propietarios de vivienda para compartir sus propios espacios interticiales? ¿Se puede adquirir entre varias familias un conjunto residencial ya existente? Nosotros creemos que sí, sabemos que es posible porque otros lo han hecho, y porque conocemos y queremos compartir esas herramientas necesarias, de gestión y diseño participativo, para lograr ese sueño (el de cada persona, no impuesto desde fuera), viviendo incluida en una comunidad.

Una realidad internacional

Desde nuestro entorno a menudo hablar de Senior Cohousing, o de Cohousing en general produce un efecto de utopía, de idea bonita pero irrealizable. Sin embargo estamos hablando de algo mucho más sencillo, ensayado y comprobado durante décadas.

Cartel en francés del día internacional de la vida en comunidadComo ya adelantamos en nuestra entrada acerca de la asociación holandesa LVGO, el próximo sábado 17 de mayo se celebra el “día internacional de la vida en comunidad” (enlace en holandés). Organizado anualmente por la Federación Nacional de Cohousing Holandesa (FGW),  este año tiene como tema central la ecología. La FGW abarca una variedad de comunidades, desde lo que aquí conocemos como ecoaldeas hasta cohousing urbanos, senior cohousing y “casas de cocina central”, para sumar más de 700 comunidades sólo en Holanda.

Un total de 121 comunidades celebrarán una jornada de puertas abiertas con el objetivo principal de estrechar relaciones con su entorno social. Como ya hemos mencionado repetidamente, un cohousing no es un lugar cerrado ni endogámico, sino que se enriquece con la interacción con el barrio y la población en la que se sitúa. Esta jornada es para ellos una oportunidad para darse a conocer, mostrar su funcionamiento y encontrar oportunidades de interés mutuo (posibles actividades a realizar, acuerdos de colaboración con todo tipo de entidades, potenciales interesados en incorporarse a las comunidades, etc).

Mapa comunidades BeneluxLa mayoría de las comunidades participantes son de Holanda (67) a las que se suman las belgas (43) a través de las asociaciones Samenhuizen y Habitat Groupé Valonia  y, como novedad de esta edición, las francesas (11) a trvés de Habitat Groupé Francia. Se pueden localizar todas ellas en este mapa.

En los modelos de vida comunitarios siempre se produce un efecto de aumento de capacidades: acordando medidas en conjunto entre los vecinos el potencial de actuación individual se amplifica, teniendo acceso a una mayor variedad de actividades y de mayor calado que las que podría acometer cada uno por separado. El aspecto de la ecología no es una excepción: medidas como huertos comunitarios en el jardín o la cubierta común, implementación de instalaciones de energías renovables o estrategias como los coches compartidos, programas de reciclaje o ahorro energético resultan mucho más sencillas, accesibles y eficaces cuando se abordan en conjunto.

Aprovechemos la celebración de este día para asomarnos y comprobar que no estamos hablando de “ideas bonitas”, sino de realidades sensatas y fáciles de realizar, si sabemos aprovechar todo el conocimiento acumulado.

 

Ejemplo Internacional (XI): la asociación holandesa LVGO

Traemos como ejemplo internacional en este caso a la Asociación LVGO, homóloga de Jubilares en Holanda y uno de nuestros grandes referentes. Tras el acrónimo LVGO se esconde un impronunciable “Landelijke Vereniging Gemeenschappelijk wonen van Ouderen”, algo así como la asociación nacional de comunidades de personas mayores (“Senior cohousing”). Se trata de la organización que se creó hace ya 30 años para la creación de iniciativas de cohousing destinadas a personas de más de 50 años. Cuenta con aproximadamente 200 cooperativas asociadas, de las cerca de 230 de mayores que existen en Holanda.

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La actividad que desarrolla consiste básicamente en:

  • Soporte y consejo para los grupos de personas que están tomando en consideración o planean vivir en una comunidad, así como a aquellas que de hecho ya viven en una comunidad residencial existente de personas mayores
  • Difusion de este modelo de vida. Sirve de potente altavoz de este modelo residencial, ante el público, las administraciones y el entorno inmobiliario en general
  • Promoción y participación en investigaciones, estudios y publicaciones acerca de la vida en comunidad para personas mayores. Tratan de crear un banco de conocimiento sobre el modelo de vida comunitaria. Por ejemplo, en 2008 se encargó un estudio sobre el nivel y la calidad de los cuidados mutuos que se realizan, de forma natural, en estas Comunidades
  • Desarrollo de una red de contactos con todas las organizaciones y empresas comprometidas con las “Comunidades con Intención”
  • Mantenimiento de la web como herramienta para llevar a cabo los objetivos y como medio de comunicación en nuestra sociedad. En ella las personas pueden encontrar una Comunidad y donde las Comunidades pueden anunciar la necesidad de nuevos miembros
  • Establecimiento y mantenimiento de una estructura organizativa, financiera para lograr los objetivos comentados

También organizan eventos, siendo muy importante el anual “día de la vida en comunidad”, que se celebra desde 2009, con la participación de la mayoría de los asociados, que abren sus puertas a los visitantes. El objetivo de esta fiesta es hacer que la vida en comunidad se conozca y entienda mejor, y algunas comunidades aprovechan la ocasión para encontrar nuevos miembros.

La LVGO está federada en la FGW (Federación Nacional de Cohousing) con la LVCW (Asociación Nacional de Co-housing). El término Co-housing es de reciente cuño, pero se emplea ya internacionalmente, también en Holanda. No obstante los holandeses, pioneros en la materia, aún las llaman en inglés “comunidades con Intención” (Intentional Communities), término muy definitorio de su espíritu.

foto44A principios de los 70 renace el cohousing en Holanda y Dinamarca. La necesidad de Senior-cohousing (es decir, de cohousing para mayores) surgió más tarde, en los años 80, como consecuencia de la demanda de los mayores de 50 años de vivir en comunidades más adaptadas para ellos, pues en las que vivían iban perdiendo peso en las decisiones y sentían que no se atendían sus necesidades, distintas de las personas más jóvenes con las que convivían.

Los senior cohousing en Holanda gozan de creciente apoyo de las administraciones locales, pues se confía en que ayuden a reducir el coste de los ayuntamientos en servicios socio-sanitarios.

La mayoría de los senior cohousing son iniciados por los usuarios (muy pocos se hacen por iniciativa de promotores o de la administración) y la Asociación LVGO es quien ha asesorado a la mayoría, desde su fundación en 1984.

 

Ejemplo internacional (X) en Dinamarca: Lyngvang

Hace unos días ilustrábamos la alternativa a la institucionalización de las personas mayores con una fotografía de una reunión de amigos alrededor de una barbacoa. Hoy viajamos a Dinamarca a conocer dónde viven esas personas:

A 13 km de Copenhague, conectada con ella por tren, se encuentra Kongens Lyngby, una ciudad de 10.000 habitantes donde muchos daneses tienen su segunda residencia. Allí hace pocos años se construyó el “Lyngvang Seniorbofællesskab” (diríamos en inglés “Lyngvang senior cohousing”): una comunidad con sentido, realizada como cooperativa en régimen de cesión de uso, modelo ya clásico danés para una vida independiente  en la ¿tercera? edad.

LyngvangSus promotores han decidido como primera norma para unirse a su grupo tener más de 50 años. ¿Una condición excluyente? Ya lo hemos comentado en otras ocasiones, si el número de viviendas no es muy grande esto no tiene por qué convertirse en “gueto” (la experiencia internacional aconseja una horquilla entre 15 y 30 viviendas). Con estos modelos no se pretende la “integración” de las personas mayores en la sociedad, sino una verdadera “inclusión”. Y la elección de compañeros de la misma edad (en todo caso “más de 50″ da muchas edades posibles…) es respetable, puesto que el objetivo es crear entornos donde las personas se encuentren a gusto con quien ellas decidan. También se pretende garantizar la continuidad de la actividad que desean desarrollar allí como comunidad. Eso sí, la opción ha de ir acompañada con una buena elección del lugar, que permita la interrelación con un entorno social más amplio. Y este es el caso.

Visto desde el aire, el complejo de 20 viviendas tiene una estructura que explica muy bien el modelo arquitectónico de “senior cohousing”. Ya hemos visto que pueden construirse como bloques de viviendas, rehabilitando espacios, en manzanas cerradas, con jardín más o menos amplio… En este caso la arquitectura explica bien la relación de los apartamentos (mundo privado) con la casa común (espacio de encuentro y relación con otros). Los espacios de estancia privativos “miran” hacia las zonas comunes. Si es posible, esta situación es importante porque anima a la vida comunitaria, clave en el proceso de envejecimiento. En todo caso, la decisión de “participar u organizar eventos [comunitarios] vendrá de la propia decisión o aptitud personal”.

Suele ser también habitual disponer de un espacio exterior propio de uso privado. La distribución más frecuente sitúa la entrada a cada vivienda desde el jardín común, a través del comedor-cocina, para avanzar en privacidad hacia los dormitorios y situar el espacio exterior privado al fondo, con la máxima intimidad. En este caso encontramos variantes: el bloque de 12 viviendas sitúa el espacio exterior privado hacia el jardín interior, y tanto a él como a las restantes viviendas se accede desde el exterior.

La zona común es sencilla: un gran salón multiusos (47m2) , un espacio de almacenaje, dos habitaciones de invitados, una cocina común y servicios. Una vez al mes se reúnen para hacer una comida comunal. Y es frecuente que por las noches organicen conciertos, conferencias, etc.

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El diseño es totalmente adaptado a personas con discapacidad. La gestión del complejo la ha realizado la Fundación OK.

Ejemplo internacional (IX): Oakcreek. “Diseñamos nuestros propios sueños”

La Comunidad Oakcreek, en Stillwater, Oklahoma, es un nuevo ejemplo de lo que en EEUU llaman “senior cohousing”, análogo a lo que nosotros llamamos “jubilar“; se desarrolló en poco más de 3 años y abrió sus puertas a finales de 2012. En este ejemplo queremos centrarnos en el proceso participativo de diseño, principal clave del desarrollo de iniciativas de tipo “cohousing”. Puesto que las decisiones son de la comunidad, el resto de agentes intervinientes (consultores, arquitectos…) no solo han de ser capaces de delegar en parte del proceso sino además lograr plasmar las intenciones de las personas que han de vivir allí. Para ello existen métodos, talleres de trabajo en los que los futuros residentes logran descubrir y explicarse a sí mismo sus propios objetivos y donde consensuarlos para que así sean válidos para toda la comunidad. El proyecto lo realizaron “con” (no “por”) los arquitectos McCammant & Durret.

Oakcreek_Group_2014.24144153_stdLas razones para vivir a un sitio como éste nuevamente fueron la necesidad de “continuar viviendo con calidad de vida”, “saludables, activos, (…) contribuyendo en la comunidad inmediata de mi nuevo emplazamiento así como en la comunidad en sentido más amplio”. Un miembro de la comunidad destaca la “independencia” cuya clave para conseguirla es la “interdependencia”. La posibilidad de vivir con quien quieres y como quieres, el apoyo de la comunidad que no solo aleja la soledad sino que permite un mayor desarrollo a nivel personal… lo explican con un grito: “¡Al fin libres!”

Costó 5 millones de dólares construirla. La casa común, que aprovechó un edificio preexistente en la parcela, tiene 325m2 y en ella se encuentran un cuarto de lavandería, habitaciones para invitados, un taller, una sala multimedia, zonas de estar, comedor, cocina, gimnasio y una oficina. Cada miembro de la comunidad posee 1/24 de esta casa común además de su vivienda adosada, con porche hacia las zonas comunes y otro hacia el patio privado. Todo es accesible a personas con discapacidad.

El método (todo proceso participativo siempre tiene un método, no lo olvidemos) comenzó con el taller GIB (Getting it Built), en noviembre de 2009. Allí los arquitectos explicaban el proceso completo. En mayo de 2010 comenzó el trabajo del taller de Planeamiento del Lugar. Fijaron los objetivos en cuanto a las intenciones de vida en comunidad. Ahora se trataba de traducir esos objetivos a componentes o partes del proyecto: “es fascinante ver nuestras propias ideas-sueños-visiones haciéndose realidad”.

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Un grupo de doce personas participó en el taller. Se dividió en dos grupos de 6 y cada uno realizó un proyecto. Luego se reunieron para criticar el proyecto del otro grupo. Seguidamente se rediseñó todo. Comentan: “Por supuesto dedicamos tiempo para comer y hacer compañerismo porque construir comunidad es extremadamente importante para contruir un barrio tipo cohousing”. Salieron a comprobar las decisiones sobre el lugar en la propia parcela, desde diferentes puntos de vista… Al final del cuarto día había ya un plano de emplazamiento.

Un mes más tarde (junio de 2010) se realizó el taller de diseño de las zonas comunes. Se establecieron nuevamente las metas a lograr respecto de las actividades a realizar en la casa común y el programa funcional de este espacio se estableció de forma consensuada desde unas primeras tormentas de ideas y mucho debate. El programa obtenido guió el proceso de diseño final.

Y al siguiente mes (julio de 2010), realizaron el taller de proyecto de las viviendas privadas. En este caso eligieron construir viviendas relativamente grandes, 4 tipos de entre 67 y 110 m2 (el precio, entre 151.000$ y 266.000$).

En octubre de 2012 comenzaron a vivir allí. Viven de forma independiente. Comen juntos 3 o 4 veces a la semana y realizan actividades comunes a diario. Margaret y Sidney lo cuentan así: “estamos emocionados con la buena mezcla de privacidad e interacción social (…) Lo mejor, pensamos, es que ¡esto no es un sueño!”

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Ejemplos Internacionales (VIII): Cohousing intergeneracional Muir Commons

Muir Common collageSituada en Davis, California, esta comunidad celebró recientemente su 20º cumpleaños. Fue el primer ejemplo de cohousing creado en Estados Unidos, al estilo de los daneses. Con la ayuda de McCamant & Durret, la comunidad diseñó de forma participativa sus 26 unidades en torno a una casa común.

El cohousing intergeneracional reproduce la vida de pequeño barrio o aldea de antaño en la que los vecinos ayudaban a hacer la mudanza, a cuidar a los niños del otro, a la jardinería y la limpieza de lo común… Vivir compartiendo “para ser más libre”. Eso lo entiende perfectamente el niño que puede moverse libremente por el complejo desde una edad muy temprana.

Si los ejemplos de “senior cohousing” (sean intergeneracionales o no) se orientan fundamentalmente hacia las personas mayores, los ejemplos de “cohousing” se vuelcan hacia los niños. Así Muir Commons tiene casi tantos niños y niñas como personas adultas (45 frente a 49). La rotación es parte de la vida de cualquier tipo de cohousing, y así después de 22 años de funcionamiento, en Muir Commons permanecen 5 familias de las 26 que lo iniciaron.

A diferencia de los modelos europeos, la administración estadounidense no ayudaba a la financiación de ninguna forma este tipo de iniciativas. Es por ello que para llevarlo a cabo, el grupo aceptó trabajar con un promotor o gestor que ya disponía del lugar para la construcción del complejo. Hasta que se mudaron allí solo tenían que pagar un 3% y una pequeña reserva. Esa ventaja en la financiación compensó algunas carencias del lugar, quizá demasiado pequeño para ellos. Trabajar con un promotor tiene más riesgos. En este caso esa empresa aceptó el proceso participativo de desarrollo del cohousing y asumió las decisiones del grupo (por cierto de forma consensuada), cosa que no es habitual.

Durante el proceso de diseño, los miembros de la comunidad llegaron rápidamente a acuerdos acerca de los conceptos generales (como los descritos anteriormente, o las relaciones espaciales entre funciones diversas: jardín, actividades de la casa común, etc.), más que con las decisiones más específicas de diseño. El programa (dependencias deseadas, su tamaño y relación entre ellas) se consensuó enseguida de forma muy clara, aunque resultaba abstracto sin imágenes arquitectónicas concretas. Se trata del método de diseño que Dorit Fromm llama “holandés”, frente al “danés” donde el equipo de arquitectos va mostrando al grupo más imágenes sobre las que debatir la arquitectura final.

Formalmente se trata de un ejemplo ilustrativo de una serie de principios de diseño válidos también para jubilares o senior cohousing no intergeneracionales:

- Entrada formal de bienvenida desde la casa común

- Entradas informales desde el anillo verde que rodea el complejo

- La casa común da hacia las zonas comunes interiores, donde la mayor parte de las actividades tienen lugar.

- Las fachadas públicas (de la casa común como de las unidades de vivienda) no están dominadas por coches ni zonas de servicio. El parking de visitantes se sitúa junto a la casa común, de esta forma se evita que no residentes tengan que atravesar la comunidad.

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Cada vivienda privada tiene una puerta hacia el espacio común y otra de acceso privado. Además, “siempre puedes cerrar la puerta”. Tanta comunidad como desees, tanta privacidad como desees. Esa es la gran clave del éxito.

Ejemplos Internacionales (VIII): Harbourside en Sooke, Canadá

El ejemplo que presentamos hoy puede ser inspirador a los múltiples grupos o personas que piensan en el cohousing como la oportunidad para la etapa de jubilación (tiempo de júbilo): Harbourside, a diferencia de los otros ejemplos internacionales que vamos mostrando en nuestro blog, es una comunidad que aún no se ha construido en su totalidad.

El método que eligieron los ocho “activos y enérgicos” amigos que constituyen el grupo embrionario se basó en el que más a menudo toman los senior cohousing de todo el mundo, el de Charles Durret, que ha reinterpretado el método Nielsen danés.

Prevén, como se dice en el vídeo, la construcción de treinta apartamentos de uso privativo y unas zonas comunes. La forma de tenencia, como es lógico, varía en cada país, pero el objetivo es siempre el mismo: garantía de privacidad y favorecimiento de la comunidad, así como solidaridad en las decisiones de grupo y búsqueda de continuidad en el uso a lo largo del tiempo. Los métodos participativos comienzan desde el momento en que se lanza la idea y continúan durante la vida en el cohousing.

El proyecto arquitectónico pone el énfasis en el disfrute del entorno natural, de forma que la organización de las viviendas, al contrario que como es habitual, no miran hacia la construcción de uso común sino hacia el paisaje, entendido también como espacio para la comunidad. El terreno era propiedad de uno de ellos. A pesar de ello barajaron otros emplazamientos hasta que finalmente se decantaron por éste. Esto es importante puesto que conocemos casos en que partir de un lugar concreto antes de constituir el grupo fue un pie forzado que dio al traste con la iniciativa. Recordamos el principio fundamental: “primero construimos la comunidad, luego el edificio”.

Para más información sobre su proyecto se puede ver su página web: http://www.harbourside.ca (en inglés)

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Desde hace tiempo imparten, en colaboración con la Royal Roads University, un curso “Envejecer bien en comunidad”, donde resaltan las “oportunidades, retos y dificultadas de envejecer en casa”, también las ventajas que la comunidad ofrece en comparación con otras alternativas.

En estos momentos se encuentran en una fase interesante: la de ampliar el grupo. Se trata de un momento en que los líderes de la iniciativa han de ser suficientemente generosos y abiertos como para transformar la idea inicial en pro de la comunidad. En su web, los 21 miembros del grupo en la actualidad se presentan ellos mismos y sus aspiraciones. Como solemos decir, no están vendiendo un edificio, están ofertando una “vecindad”.

Pero no lo han hecho solos: en Canadá cuentan con (y forman parte de) la “Canadian Senior Cohousing Society”, que aconseja, difunde el modelo y reúne las experiencias de las distintas iniciativas de cohousing del país (en poco tiempo una treintena) . Queremos destacar la labor de nuestra homóloga canadiense porque la asociación Jubilares, cuyos socios serán principalmente las cooperativas de senior cohousing en España centra su actividad principal en el asesoramiento y difusión de esta forma de vida. Si estáis interesados en ello animamos a contactar con nosotros. No estáis solos.

Ejemplos Internacionales (VII): Awichas bolivianas

awicha

“No quiero rejuvenecer, ya he sido niña y he corrido, he jugando como niña, ya he sido joven y he bailado, he enamorado, he gozado y sufrido mi juventud, he criado hijos y me han dado alegrías y penas, ahora quiero ser vieja, quiero gozar y sufrir mi vejez, eso es lo que correctamente me toca”.

Awicha en la lengua aymara quiere decir “abuela”, pero también se aplica, en sentido cariñoso, a las ancianas de la comunidad.

“Ser mujer, pobre, india y vieja en medio de la ciudad” es, según Mercedes Zerda y Javier Mendoza (ver La Comunidad Awicha en La Paz, Bolivia), equivalente a marginación social. Las awichas están sujetas a una múltiple discriminación y se sienten inútiles en la ciudad.

Las cuatro awichas que fundaron en 1985 la casa autogestionada del Pampahasi, en La Ciudad de El Alto (La Paz, Bolivia) buscaban ese hueco dentro de la ciudad. Querían una casa, tal y como cuenta en “Mi historia de la comunidad awicha de Pampajasi” Elena Apílanez, “en la que vivir y morir juntas”, compartiendo “escenas y momentos de la vida cotidiana”. Se guiaron por sus tradiciones y se organizaron de forma natural como ellas sabían: estableciendo turnos para dirigir la comunidad, en una aceptación de responsabilidades casi ritual. Para el sistema de servicios colectivos así creado se contó desde el principio con las mujeres mayores en una primera propuesta intergeneracional.

Hay que decir que la casa comunal de Pampahasi tuvo un apoyo externo clave, la de la organización Helpage International, así como de la sueca Svalorna. Ellas ayudaron a que del primer grupo embrionario (14) se pasara a 40 habitantes de una gran casa en torno a un patio central.

La estructura socio-territorial y económica de la comunidad aymara es la del tradicional “ayllu”, donde el territorio es propiedad común y los preceptos fundamentales la autogestión y la autodeterminación. Las relaciones humanas, dentro y fuera del ayllu se basa en los principios de reciprocidad (ayni) -como sustento básico de las relaciones humanas y postulado lingüístico por medio del cual emana la preocupación por la persona con la que se interactúa- y de intercambio (mink´a) basado en el servicio comunitario que las personas y familias prestan a favor tanto de otras familias. La filosofía aymara también asume un principio de complementariedad, el que da lugar a la creencia de que ningún se existe por sí mismo sino teniendo un complemento.

Las awichas deciden de forma consensuada, las tareas se reparten equitativamente, se organizan comisiones de trabajo y semanalmente evalúan los resultados. Es la propia comunidad la que decide quién pasa a formar parte de la misma. Los primeros años solo estaba formada por mujeres, posteriormente se incorporando los hombres ancianos (achachilas). Hoy exigen tener más de sesenta años y encontrarse en una situación socioeconómica que no les permita otros apoyos familiares. El usufructo de la habitación asignada a cada persona es vitalicio, y a su muerte no es heredable, sino que pasa de nuevo a la comunidad awicha, quien asigna un nuevo morador.

Las casas comunales incluyen zonas de cría de animales, comedores comunitarios (que sirven también a personas externas a la comunidad) y áreas de trabajo artesanal que sirve a la generación de ingresos propios.

El crecimiento de la comunidad, que hoy supera la centena, pasó por una decisión que Jubilares también comparte: el número de las comunidades no puede ser tan grande como para que la estructura de autogestión se malogre: así en 2005, cuando se rodó el vídeo, ya se habían formado 5 casas dentro de la estructura de Pampahasi. Y años más tarde ya existen seis grupos urbanos y otros siete rurales, relacionados también entre sí en esa red intergrupal que también es clave en nuestro modelo de jubilares.

En este vídeo los miembros de la comunidad awicha de Pampahasi hablan de sus preocupaciones y esperanzas y explican cuál es el objetivo de su organización que, según sus palabras, es facilitar un envejecimiento saludable integral en el marco de la autonomía y respeto a sus tradiciones.

El ejemplo nos parece interesante porque una vez más demuestra la fuerza de la comunidad de personas frente a una sociedad que individualmente las excluye. Porque obervamos que la necesidad de vivir con y como uno elige libremente es universal y profundamente humana. Porque acredita, como en muchos otros casos de cohousing,  que la autogestión es posible aún en los casos en que las condiciones son desfavorables.

Los valores que transmiten este pequeño grupo de personas son muchos: se han convertido en referente al respeto al mayor (propio de su propia cultura aymara), en reivindicación de la ancianidad como parte de la vida. Dice María:

“En la radio han dicho: ‘Aunque el cuerpo esté anciano, siempre hay que tener el espíritu joven’. No entiendo eso, ¿acaso es malo tener un espíritu anciano como nuestro cuerpo?”

Piensan que tienen una labor importante que hacer: sienten la responsabilidad de fomentar y transmitir una cultura (ej. música y danza nativas). La comunidad awicha es hoy una importante impulsora de un movimiento que reivindica los derechos de las personas mayores, en Bolivia y en el mundo. Ha sido referente de políticas y programas de protección de los mayores. Es miembro de la Red Defensa del Anciano, pertenece a la Red  del Consejo de Venerables Ancianos de la Paz, la Asociación Nacional del Adulto Mayor y la Red “Tiempos” de Latinoamérica y el Caribe.

Ejemplos Internacionales VI: Casa comunal para mujeres en Dortmund

dortmund-hofTras la ponencia de Miguel Ángel Mira, presidente de Jubilares, este martes en las II Jornadas Internacionales sobre Atención a la Dependencia “Innovaciones para vivir en casa bien” una participante preguntó si no pueden convertirse los jubilares o “senior cohousing” en guetos de personas mayores. La respuesta es rotundamente negativa si se cumplen varias condiciones:

- El número de viviendas o participantes no es excesivo. Para un cohousing de mayores hablamos de 15-30 unidades (unas 20-45 personas de media)

- La situación del complejo facilita la inclusión en la escala más amplia de la comunidad: barrio, municipio

- La actitud de los integrantes del jubilar es de apertura al barrio o la ciudad. Y eso suele ser así.

Hoy aprovechamos la cuestión planteada y mostramos un ejemplo extremo en lo que se refiere al perfil de los vecinos que se propusieron construir su comunidad: se trata de un cohousing intergeneracional sólo para mujeres, y no solo eso, sino pertenecientes al movimiento “beguinage”, que recupera un cierto estilo triunfante en el medievo en el que las mujeres se unían para lograr el soporte entre ellas que les permitía salir adelante con más fuerza. La Beginenhof Dortmund es uno de los más de treinta proyectos residenciales que se han constituido en Alemania para este tipo de comunidades desde hace veinte años. Una de las claves es la “afinidad electiva” como el elemento consitutivo de la sociedad y el soporte mutuo y solidaridad entre mujeres. En todo caso el concepto de beguinage se ha ido transformando por las residentes en los últimos años. Se encuentra abierto a mujeres de todas las nacionalidades y edades.

Planta apartamento Beguinenhof DortmundEn los 28 apartamentos que constituyen la comunidad conviven 31 mujeres y 2 niños. Las unidades privativas tienen entre 47-76m2 y hay un área común de 150m2. El complejo se ocupó hace ocho años. En el centro se ha abierto una consulta de fisioterapia abierta al barrio.

La financiación del edificio ha venido de diversos programas: “Nuevas formas de hábitat para las personas mayores”, “Colaboración y transgeneracionalidad” del Ministerio de Familia, Juventud, Mujer y Salud del gobierno alemán, Ministerio de Desarrollo Urbano y Vivienda, Cultura y Deportes de Renania del Norte… Sólo 4 de los 28 apartamentos fue financiado de forma privada.

dashausEl diseño del proyecto, realizado por la arquitecta Hiltrud Enders, está basado en las ideas y deseos de las miembros del grupo. Consiste en tres volúmenes agrupados alrededor de un patio ajardinado. Una sala de 45m2 ofrece el espacio adecuado para los encuentros planeados o fortuitos, fiestas o eventos culturales. El jardín de 1400m2 se encuentra en el lado oeste. La planificación de la comunidad Beguine Dortmund fue galardonado con el sello Agenda-Siegel 2004 de la ciudad de Dortmund.

El edificio se encuentra en un área residencial (Nordstadt) con una “especial necesidad de renovación”. El establecimiento de esta comunidad ha servido en este sentido, gracias al encuentro entre las mujeres del complejo y sus vecinos. Para las fundadoras, el complejo es un símbolo de buena vecindad y vida comunal con ambiciones sociales y ambientales. La red de relaciones y el soporte mutuo permite a las mujeres vivir independientemente hasta edades avanzadas, tanto como es posible. Aunque una vez más, y a diferencia de los jubilares, no se ha previsto ningún sistema de asistencia a la dependencia.

Beginenhof Dortmund¿Un gueto, en este caso, de mujeres? Creemos que elegir con quién vivir no presupone que aquello se vaya a convertir en algo sectario. Es tan solo una decisión personal que merece nuestro respeto. Tenemos el derecho de elgir con quién compartir nuestra vida en cada momento de ella. El peligro podría estar en encerrarnos en nuestra pequeña comunidad, y eso también puede ocurrir si sólo nos relacionamos con la gente de nuestro trabajo, o nos encerramos en una relación de pareja…

El modelo de cohousing, al contrario, facilita las situaciones de empatía entre personas distintas que seguramente comparten algunas características. Y eso da herramientas para convivir incluidos en la sociedad.

Diseño de “viviendas para toda la vida”: exterior y límites

Hofje van Staats - HaarlemEntre los Ejemplos Internacionales que vamos publicando, de comunidades tipo senior cohousing o cooperativas de mayores, aunque nos sirven para ilustrar, aunque sea de forma aproximativa, lo que es un “jubilar“, a menudo encontramos carencias que desde nuestro punto de vista resultan llamativas.

Las “viviendas para todos“, las “viviendas para toda la vida“, dejan de serlo en muchos casos por la existencia de escalones, por el confuso diseño para personas con dependencia cognitiva, etc. Muchas de aquellas experiencias contaban con “irse finalmente a una residencia”. Creemos que es una pena, sobre todo porque en una buena parte de los casos esto se podría evitar.

Nuestro consejo es prever la dependencia, sin que ésta obligue a diseños “hospitalarios” u “hoteleros”. No es necesario. Se trata de que la arquitectura hogareña sea adaptada… y adaptable. Como cuando una pareja compra un coche grande previendo que podría tener hijos, pero no incluye la sillita ni elige un autobús.

Además en la mayoría de los casos el “diseño para siempre” no es más caro. La arquitectura bien pensada puede ser incluso más económica.

En este y próximos artículos iremos publicando claves de diseño para lograr viviendas para toda la vida. Servirán al lego para reflexionar sobre la arquitectura que vemos a nuestro alrededor e ir formando pensamiento crítico. Esperamos que sirvan asimismo de ayuda a los arquitectos y empresas relacionadas con el mundo de la gerontología, y más específicamente con el del “senior cohousing” o “jubilar”.

En este texto de Victor Regnier, Profesor de Arquitectura y Gerontología de la Southern California University, incluido en el libro “Innovaciones en residencias para personas en situación de dependencia”, se aportan al menos 60 claves de diseño para viviendas asistidas para personas mayores con necesidad de cuidados por fragilidad o dependencia cognitiva o física. Destacamos en las siguientes líneas algunas de estas características, las aplicadas a la ubicación del conjunto y su diseño exterior, son buenas ideas que si no son necesarias en todos los casos, sí recomendamos para el diseño exitoso de un jubilar:

- Relación con el vecindario: inclusión en una zona residencial e integración con el paisaje existente

- Instalaciones abiertas a la comunidad más amplia del barrio o el municipio, más allá de los límites de la cooperativa. Ej. aula para dar clases, comedor abierto al vecindario.

- Patios con elementos paisajísticos, bien proporcionados y protegidos. Sirven para múltiples actividades, pero además pueden ser el único espacio exterior para residentes con pérdida de memoria. Se puede contar con el agua, también con fauna (ej. acuática, pero también pájaros u otros animales domésticos).

- Espacios intermedios entre interior y exterior. Porches cubiertos o acristalados. La situación de espacio protegido en el límite del edificio da seguridad a muchas personas personas, especialmente las que padecen demencia.

Porche acristalado- En relación con lo anterior, parece bueno disponer e algún espacio luminoso y cerrado, con vegetación, para los días de invierno y/o en lugares fríos.

- “El sitio de la barbacoa“. No necesariamente para este uso, se trata de un lugar exterior con buena capacidad, para “alojar una serie de actividades que incluyan comer, bailar, escuchar música, etc.” Con “buen control del sol y del viento“. Conviene que se diseñe en extensión de otro espacio interior, como sala de estar o comedor.

- Sombras. Pérgolas, toldos y parasoles para controlar el sol. También “es importante mitigar el deslumbramiento”.

- Espacios de paseo en forma de bucle (especialmente recomendados para personas con demencia), con espacios para sentarse y relajarse cada cierto tiempo. Se trata de evitar esos peligrosos espacios de confusión.

- Espacio para el uso infantil. De cara al empleo de familiares, o personas del barrio, etc.

Como siempre, el objetivo es la mayor autonomía hasta el final. La mayor parte de las personas mayores no pasarán siquiera por una etapa de dependencia; pero contar con ello es más que razonable para garantizar una vida digna para todos.